El cántico de Débora expresa una dura desilusión de la fragmentación entre las tribus y de ello aprendemos sobre la importancia de la unidad.

El libro Shoftim (Jueces) nos sorprende con la estrepitosa caída del pueblo tras el apogeo de la época de Yehoshua. Pero el episodio de la creación ya nos ha enseñado que la historia tiene sus propios cálculos. La persona no es una máquina que opera a un ritmo constante y su avance está cargado de pausas y contratiempos hasta que alcanza su destino.

El lema de Débora “porque en mano de una mujer entregará el Eterno a…” (Versículo 9) funcionó en principio en relación a los enemigos, sin embargo al final, funcionó en relación a los mismos jueces. Una mirada a la función de las mujeres en el libro también nos indica acerca del creciente deterioro del pueblo y de los jueces a lo largo de la época.

Una evaluación del estatus de las mujeres vinculadas con el libro Shoftim plantea varias conclusiones interesantes en lo concerniente a los procesos característicos de la época.

La jactancia de Caleb por su poder provocó su debilitamiento, y por ende él no puede conquistar Kiryat Sefer y le ofrece “un premio” a aquel que la conquiste.

El alejamiento de la ofrenda de Minjá de la “Elá”, del árbol,  la construcción del altar a Dios, y la demolición del altar de la idolatría le indican a Guidón que su misión habrá de incluir no solamente la salvación del pueblo sino también la corrección del pueblo y su alejamiento de la idolatría.

¿Un Estado ejemplar y maravilloso o uno golpeado por las guerras y las dificultades? Tanto hoy como ayer-todo depende de los ojos del observador.

La gente de Sucot y Penuel podían haber ayudado a los cansados combatientes pero se negaron. A su regreso, Guidón castiga a las ciudades de un modo diferente, a cada una según su comportamiento.

 La brecha entre Guidón y Abimelej nos demuestra el poder del carisma-su capacidad para construir y para destruir.

El cántico de Débora es paralelo al cántico del mar, y en él son mencionadas guerras adicionales, porque no es solo un cántico por la victoria sobre Sisrá, sino un cántico que señala el final del proceso de conquista de la tierra.

 “Cuando saliste de Seir, Eterno, cuando marchaste por el campo de Edom, La tierra tembló, y los cielos destilaron, Y las nubes gotearon aguas. Los montes temblaron delante del Eterno, así también el Sinaí, delante del Eterno, Dios de Israel.” (Versículos 4-5)

División del capítulo:

Versículos 1-8: el retorno de las tribus de la ribera del Iardén a sus heredades
Versículos 9-34: la construcción del altar sobre el Iardén.

Versículos 1-8: el retorno de las tribus de la ribera del Iardén a sus heredades

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