División del capítulo

1. Versículos 1-5: Una breve lista de jueces

2. Versículos 6-18: El pecado del pueblo, el castigo y el clamor a Dios
1. פס' א-ה: רשימת שופטים קצרה 

Versículos 1-5: Una breve lista de los jueces

División del capítulo:
Versículos 1-6: La coronación de Abimelej.
Versículos 7-21: La parábola de Yotam.
Versículos 22-57: La divergencia con Abimelej y su caída.

Como puede verse el episodio de Abimelej es diferente del resto de los relatos de los jueces por el hecho de que no se trata de un juez que viene a salvar al pueblo del opresor de turno. En esencia, es un episodio que marca la continuidad del episodio de Guidón y nos presenta el peligro existente en la institución monárquica, en particular cuando se trata de un reino impuesto y violento.

Yehoshua le habla al pueblo y a sus dirigentes en su vejez y establece que de la promesa de Dios nada ha quedado sin cumplir. No obstante es correcto que aún quedan territorios por conquistar y que Yehoshua le exige al pueblo hacerlo, no puede permitirse que los pequeños detalles provoquen que no se pueda ver el panorama general.

A pesar del gran enrolamiento de las tribus de Israel, cuando Guidón proclamó que el temeroso puede regresar a su hogar, muchos retornaron a sus casas. Cuando el combatiente percibe que no es imprescindible, su voluntad para luchar se desvanece. La prueba de los que lamen el agua puede ser interpretada  como una forma de selección autoritaria o como una vía para elegir a los mejores.

Conocemos muy bien fenómenos similares en la tercera y cuarta generación después de la Shoá y la destrucción de la diáspora europea, y en la tercera generación tras el renacimiento del Estado de Israel en la tierra de Israel. Todo se está volviendo un poco evidente.

 La respuesta de Dios al arrepentimiento descrito en nuestro capítulo es ambigua. Aprendemos del hecho, de que el arrepentimiento podrá volverse impersonal si es falso. Un arrepentimiento confiable, sin embargo, es significativo y puede conducir a la interrupción del castigo.

A veces se requieren algunas palabras hirientes para sacudir los círculos de comportamiento en los que la sociedad está cautiva.

 “Mas una mujer dejó caer un pedazo de rueda de molino sobre la cabeza de Abimelej y le quebró el cráneo” (Shoftim capítulo 9, versículo 52)

Midrash Tanjuma (Varsovia) Ítem c

Lo que está citado en el texto: “El orgullo del hombre le humillará; pero aquel que es de espíritu humilde alcanzará la honra.” (Mishlei, Proverbios capítulo 29, versículo 23), significa que todo aquel que persigue el poder-el poder se aleja de él, y todo aquel que huye del poder-el poder lo persigue.

Un liderazgo es puesto a prueba en la capacidad de actuar por diversas vías acorde a las diferentes situaciones. Ante la gente de Efraim, Guidón actuó suavemente, debido a que “el pecado de ellos” era el de un patriotismo excesivo. No obstante, la gente de Sucot y Penuel estuvieron en contra en los tiempos de guerra, y dicha traición puede poner en riesgo al público también en el futuro.

 La comparación entre Shaúl y Guidón y luego entre Iehonatán y Guidón nos indica que la vía correcta para el reinado es a partir de la fe en el hecho de que Dios es el salvador de Israel.

Las figuras de Shaúl y de su hijo Iehonatán son presentadas en comparación con la imagen de Guidón. Dicho paralelismo se extiende a lo largo de algunos capítulos del libro Shmuel I (Capítulos 9-14), y llega a su punto culminante en la descripción de la guerra contra los Pelishtim (filisteos).

Al principio, hay una comparación entre Shaúl y Guidón:

Los hijos de Iosef, apresurados en poseer su heredad, son un símbolo del amor a la tierra, aún en tiempos de sus antepasados. ¿Qué hay entre ellos y el resto de las tribus y acaso están en condiciones de estar a la altura de su ideología.

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