¿Cómo es posible que los hijos de Iehudá traicionaron a Shimshón y lo entregaron en manos de los pelishtim (filisteos), si hay un temor razonable de derramamiento de sangre por el cual sería mejor matar y no transgredir? ¿Acaso es ésta la manera de conducirse y entregar a individuos para salvar al colectivo?

El cargo de Shimshón le fue otorgado aún antes de su nacimiento. La imposición del cargo indica que no había otra forma de salvar a Israel, ya que en esa época no había nadie que asumiera el cargo en forma voluntaria. Los hechos reflejan el carácter problemático de la época.

A lo largo de todo el relato, se percibe la apertura de Manoaj en comparación con su esposa. Y en efecto, hay una postura de Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, que contempla a Manoaj como un “Am Haaretz”, una “persona ignorante”. Según este enfoque, los padres de Shimshón no influyeron en su imagen y tan solo fueron socios pasivos en su crianza.

En los años de la Shoá en Europa, en Israel el Etzel (acrónimo hebreo que significa “Organización Militar-Nacional”, un grupo paramilitar sionista que operó durante el Mandato Británico) se dividió, y los combatientes del Leji (acrónimo hebreo que significa “Luchadores por la Libertad”) se organizaron para una guerra de guerrillas activa y osada contra los líderes del gobierno británico. ¿Qué ocurrió en el transcurso de la misma? ¿Y cómo ello se relaciona con el episodio de Shimshón en Ramat Leji?

 Toda vez que leemos este capítulo, comprobamos una y otra vez, hasta qué precipicios espirituales la humanidad puede llegar. La historia humana está colmada de ejemplos como esos. ¿Pero eso se da también en Israel?

La apertura del episodio del ídolo de Mijá describe a personas íntegras que desean servir a Dios; pero a partir de la ignorancia y la falta de guía sacerdotal halájica-lo hacen de modos prohibidos y de esa forma transgreden sus mandamientos.

 

 Al final del período de los jueces, el Mishkán estaba olvidado, a tal punto que ni siquiera sabían cómo ir hacia allí.

 

“Y los varones de Israel habían jurado en Mitzpá, diciendo: ninguno de nosotros dará su hija a los de Biniamín por mujer” (Shoftim capítulo 21, versículo 1)

 

Talmud Bavlí, Tratado de Taanit 30b

 

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Dijo Rabí Shimón hijo de Gamliel:

 

No hubo en Israel días festivos como el quince de Av y Iom Hakipurim, el día del perdón…

El quince de Av, ¿qué es?

 

Dijo Rab Iehudá, dijo Shmuel: el día en que fue permitida la integración de las tribus…

 

A veces no hay alternativa y se debe conciliar con un liderazgo indigno, simplemente porque no hay otra opción.

Mijá y el joven Leví, y así también los hijos de Israel que pecaron con el becerro de oro, en definitiva lo que buscaban, era el acercamiento a Dios. ¿Pues entonces, cómo es posible que les haya salido tan mal?

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