Escuché a jóvenes de Yeshivot (Academias Rabínicas) entusiasmados bailando y cantando la última plegaria de Shimshón y no comprendí cómo es que están contentos con su caída. ¿Acaso no entienden la dimensión del fracaso?
Grande y mucha era la fuerza de Shimshón en cinco ámbitos:
En la corona de sus cabellos, hasta que fue rapado y su fuerza desapareció.
En su fuerza física y su valentía, hasta los portones de Gaza.
En las estrategias maravillosas que inventó, hasta los 300 zorros con el fuego ardiendo en sus rabos.