La pregunta sobre el ayuno no es únicamente una pregunta halájica, sino que es una pregunta profética: ¿tendrá éxito la construcción? ¿Terminará la destrucción y comenzará la redención?

"¿Debemos llorar en el mes quinto, absteniéndonos como lo hemos hecho durante tantos años?" (versículo 3)

Zejariá viene a enseñarnos que se necesitan equilibrios, incluso en el poder, la grandeza y la fuerza del rey, y que también hay ventajas en un rey que sea "humilde, montado en un asno" (versículo 9).

"Regocíjate sobremanera, hija de Tzión. Da voces de júbilo, hija de Ierushalaim. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un borrico, hijo de asna" (versículo 9).

"Y dije ¿qué es? Esta es la efá que sale. Y añadió: Estos ojos por toda la tierra. Y he aquí una tapa de plomo fue levantada, y abía una mujer sentada dentro de la efá.  Entonces dijo: esta es la maldad. Y la arrojó al interior de la efá y arrojó la tapa de plomo sobre su abertura " (Zejariá, capítulo 5, versículos 6-8)   

La exigencia central de Zejariá al pueblo durante la construcción del Templo no gira en torno a los sacrificios, sino en torno a la cualidad de la verdad. Así también en la Akedat Itzjak (el sacrificio de Itzja), el Señor no pidió la ofrenda — a Itzjak —, sino el corazón de Abraham, para probar si era verdadero.

¿Cuándo fue pronunciada la profecía del capítulo 9? ¿Y cuál es el sentido de la profecía "He aquí tu rey viene a ti... humilde, montado en un asno" en su contexto?

Muchos han señalado las diferencias entre los profetas del período del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo y los profetas "primeros". Sin embargo, resulta que aquí Zejariá continúa precisamente el camino de los profetas del Primer Beit HaMikdash, el primer Gran Templo.

Nuestro capítulo abre la segunda parte del libro, sobre la cual existe una gran controversia en la exégesis moderna. En los capítulos 9-14 hay varios cambios respecto a la sección anterior del libro, y estos son los principales: a diferencia de las profecías anteriores, en las profecías que siguen no hay un marco cronológico, y además es difícil comprender el trasfondo histórico de las profecías; Zejariá, Zerubabel y Yehoshua no son mencionados en esta sección; en los capítulos siguientes no hay visiones ni ángel que las explique.

Este capítulo es una continuación directa del capítulo anterior, en el que se le preguntó al profeta si se debe continuar ayunando el ayuno del quinto mes, es decir, el ayuno del mes de Av. En nuestro capítulo hay un pasaje que anuncia la redención de Ierushalaim, el retorno de Dios a Tzión y la redención del pueblo, y a continuación un pasaje que resuelve el veredicto con respecto a los ayunos de la destrucción.

Dios volverá a Ierushalaim (Versículos 1-17)

Los capítulos 7-8 se centran en la pregunta sobre la continuación de los ayunos de la destrucción. La pregunta se plantea al comienzo de nuestro capítulo y la respuesta clara se da solamente hacia el final del capítulo 8. Entre la pregunta y la respuesta (y también después de ella) hay profecías que tratan sobre la esencia del ayuno y las causas de la destrucción. Cada párrafo en estos dos capítulos se abre con el encabezado "Y vino la palabra del Señor..."

“¿Debemos llorar en el mes quinto?” (Versículos 1-3)

La octava visión: la visión de los carros (Versículos 1-8)

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