La visión de los caballos descripta en nuestro capítulo alude a la abundancia económica que había en la tierra de Iehudá y que, a raíz de la destrucción, pasó a manos de las naciones. Esta abundancia económica, promete Dios, está destinada a volver a Iehudá con la construcción del Segundo Templo.

Al comienzo del libro de Zejariá aparecen varias visiones, con numerosos detalles que requieren explicación.

"Y le dijo: corre, habla a ese joven y dile: sin muros será habitada Ierushalaim, a causa de la multitud de hombres y de ganado dentro de ella. Y Yo seré para ella, declara el Señor, una muralla de fuego en derredor y con gloria habitaré en medio de ella " (Zejariá, capítulo 2, versículos 8-9)

  Que anuncie al profeta que esta muralla será (solamente) temporal, pues esta redención no es la redención verdadera.

Durante el período en que Israel estuvo en el exilio, los pueblos vecinos invadieron la tierra y se establecieron en ella. La visión de los cuernos describe esta invasión extranjera, y la visión de los orfebres describe la reversión de la situación: los extranjeros serán expulsados de la tierra e Israel retornará a ella.

Desde siempre hubo naciones que intentaron obstaculizar los pasos del pueblo que mora en Tzión y en Ierushalaim, pero eso ya no será así. Vendrán días en que la realidad cambiará por completo. También Ierushalaim está destinada a expandirse y ya no necesitará murallas para protegerse de sus enemigos. Y quienes reconozcan la grandeza del Señor podrán unirse al pueblo de Dios.

El ser humano no debe hacer cálculos celestiales. Dios, es quien determina cómo se verá la redención, aunque hubiésemos esperado algo diferente. Solo nos corresponde cantar y agradecer.

El Talmud en Sotá (48b) dice: "Dijo Rabí Elazar: ¿Qué está escrito? 'Pues aquellos que han menospreciado el día de las pequeñeces' (Zejariá, capítulo 4, versículo 10) — ¿Qué causó que los justos dilapidaran su mesa en el mundo venidero? La pequeñez que había en ellos, que no creyeron en el Santo, bendito sea'". Justos por un lado, y sin embargo, no creyeron en Dios — ¿cómo puede entenderse esto?

"He visto esta noche a un hombre que iba montado en un caballo rojo, él estaba entre los mirtos que había en la hondonada y detrás de él, caballos rojos, castaños y blancos” (Zejariá, capítulo 1, versículo 8)

Las tres palabras: "un tizón (un palo a medio quemar) arrebatado del fuego" (versículo 2), escritas en el capítulo 3 de Zejariá, encendieron en mí recuerdos de infancia de la época de las tinieblas: el Holocausto.

Las tres palabras: "un tizón arrebatado del fuego" (versículo 2), escritas en el capítulo 3 de Zejariá, encendieron en mí recuerdos de infancia de la época de las tinieblas: el Holocausto. Ya siendo un niño de cinco años y medio me enfrentaba al sufrimiento cotidiano: el hambre, las enfermedades, el frío, el terror y todo lo demás.

¿Qué tipo de redención habrá: una redención de "piedra", que brinda refugio a los "tizones arrebatados del fuego", o una redención de "ojos", la materialización de procesos positivos significativos? Depende de ustedes.

La quinta visión: la visión de la Menorá (candelabro): (Versículos 1-5)

La cuarta visión: la visión de Yehoshua, el Cohen Gadol, ante Dios

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