La visión de los caballos descripta en nuestro capítulo alude a la abundancia económica que había en la tierra de Iehudá y que, a raíz de la destrucción, pasó a manos de las naciones. Esta abundancia económica, promete Dios, está destinada a volver a Iehudá con la construcción del Segundo Templo.
Al comienzo del libro de Zejariá aparecen varias visiones, con numerosos detalles que requieren explicación.
