¿Cuál es el sentido de la descripción mencionada en nuestro capítulo del rey futuro como "humilde, montado en un asno"? Parece que no se trata aquí de un rey indigente, sino de un gobernante en tiempo de paz.

¿Quiénes montan en asnos o en asnas en el Tanaj? Moshé al regresar de Midián a la tierra de Egipto, Avigail la esposa de Naval el Carmelita, Bilam ben Beor — el más grande de los adivinos de su generación, Mefiboshet ben Iehonatan — un príncipe lisiado que fue adoptado por el rey David, el hombre de Dios de Beit El, la gran mujer de Shunam...

¿Por qué las visiones que ve Zejariá no le resultan comprensibles? ¿Y cuál es el significado de la visión del rollo que vuela y de la efá (antigun aunidad de medida para productos secos) en su profecía?

La angustia tiene un fin, y ese final ya está escrito y es conocido, a pesar de que está oculto a los ojos de los seres humanos. Más aún: el propio período de angustia es un producto preciso del accionar humano. Y en ambas cosas hay consuelo.

"Y sucedió que, tal como Yo había clamado y ellos no habían querido escuchar, así ellos clamaron y Yo no quise escuchar" (versículo 13). Con estas agudas palabras describe Zejariá la ruptura entre Dios y Su pueblo como consecuencia de los actos del pueblo.

La pregunta del pueblo sobre los ayunos se formula en el mes de Kislev, entonces ¿por qué la pregunta es sobre el nueve de Av y no sobre el diez de Tevet?

En los días del Retorno a Tzión y la construcción del Templo, el pueblo se pregunta si los ayunos por la destrucción del Templo anterior serán abolidos, y así el pueblo les pregunta a los Cohanim, los sacerdotes y a los profetas: "¿Debemos llorar en el mes quinto, absteniéndonos como lo hemos hecho durante tantos años?" (versículo 3).

Zejariá exige rectitud y manos limpias. Nos recuerda que Dios puede juzgar al hombre por sus actos, incluso cuando desde el punto de vista público parece inocente, por así decirlo. El rollo de las maldiciones consumirá los bienes robados y la casa que los ocultó, del mismo modo que consume a la sospechosa de adulterio desde su interior.

El pueblo pregunta sobre el ayuno del quinto mes, mientras que el profeta responde sobre el ayuno del quinto mes y del séptimo. ¿Qué tiene de especial el ayuno de Guedaliá para que el profeta haya visto la necesidad de mencionarlo?

Mediante la descripción de las visiones divinas que se le revelan, el profeta Zejariá grita sus mensajes y espera que de este modo, quizás, alguien le escuche.

Las visiones de Zejariá son un grito.

Es difícil transmitir mensajes de Dios sin electricidad, pantalla, radio o teléfono. Es aún más difícil convencer a los retornados a Tzión de que la presencia de Dios en la tierra depende de los actos del hombre, sin realizar algún acto milagroso que demuestre la veracidad del mensaje profético.

En las palabras del profeta no hay una respuesta clara a la pregunta sobre los ayunos, y esta es la respuesta más profunda: no hay que ocuparse de preguntas de importancia secundaria, como los ayunos, mientras que las preguntas morales primarias aún no han encontrado su solución.

En la base de los capítulos 7-8 de Zejariá se encuentra la pregunta que fue dirigida al profeta: ¿Acaso debe continuarse con la tradición de los ayunos aun después de la renovación del servicio del Templo?

En el tiempo por venir, habrá dos líderes para el pueblo, que gobernarán juntos en colaboración y en paz: el rey Mashiaj, y el Cohen, el sacerdote que estará ante él.

En el capítulo 6 continúa Zejariá describiendo las relaciones entre el sacerdocio y la monarquía.

Zerubabel y Yehoshua son como Moshé y Aharón, y el profeta debe dividir entre ellos las competencias para que conduzcan juntos al pueblo.

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