Ya hacen muchos años que Iosef se encuentra en Egipto y logra encaramarse en puestos elevados. ¿Por qué no toma contacto con su querido padre que quedó en Quenaan? ¿Qué es lo que piensa Iosef de su venta a Egipto?

¿Por qué Iosef no se dio a conocer de inmediato frente a sus hermanos? ¿Qué pretendía lograr de esa forma? ¿Qué es lo que nosotros podemos aprender de este comportamiento?

Muchas son las hipótesis que intentan rastrear y comprender los pensamientos de Iosef. No encontramos en el texto bíblico, pistas claras para el motivo de sus acciones. Intentaremos seguir una de las interpretaciones de la cual también nosotros en nuestra época, podemos aprender mucho.

Miketz es una Parashá de transición, cierra un periodo y abre ante nosotros otro.

Comienza la Parashá, con una incógnita y concluye con otra. En la primera se halla en ella Iosef, en la segunda sus hermanos. En esta se halla Iosef en la cárcel egipcia, en aquella sus hermanos ven ante sí la esclavitud. En síntesis, las ruedas de la historia han transformado totalmente  la realidad y los esclavizadores se prosternan ante los esclavos.

  “Y al cabo de dos años el Faraón soñó que estaba junto al río, y del río subían siete vacas robustas, hermosas a la vista... y tras ellas subían del río otras siete vacas... de aspecto desagradable por su escualidez... y las vacas flacas devoraron a las vacas gordas.... 

Y a la mañana siguiente su alma estaba perturbada y mandó llamar a todos los hechiceros de Egipto... pero nadie pudo interpretárselo.”

 (Génesis 41)

En nuestro capítulo aparecen los dos sueños de Paró. Aparentemente, todo niño comprende que vacas y espigas son un símbolo de comida y de hecho la interpretación está relacionada con saciedad y hambre. ¿Cómo es posible que los hechiceros no lo hayan comprendido? ¿Qué les impidió a ellos y al mismísimo Paró comprenderlo por sí mismos?

“Y a losef le nacieron dos hijos — antes que sobreviniera el año del hambre — que dió a luz para él Asenat hija de Potifera — sacerdote de On” (Versículo 50)

Asenat era integrante de una prestigiosa familia de sacerdotes: desde los albores de su infancia fue educada en las concepciones egipcias y comprendía todos los “secretos” de Egipto, mientras que Iosef-a pesar de todo- era tan sólo un siervo y un mozo hebreo que ascendió en sus posiciones por gracia del rey.

La política de recolección de granos de Iosef en los años de saciedad protegió al pueblo del despilfarro y le permitió sobrevivir en los años de la hambruna.

“Sufrió hambre toda la tierra de Egipto y clamó el pueblo ante Paró por pan…”(Versículo 55)

Los siete años de saciedad concluyeron, y la hambruna comenzó a dar sus señales en la tierra. En lugar de decirle al pueblo “si no hay pan, pues coman tortas”, Paró deriva al pueblo a Iosef, quien abre los espacios de almacenamiento acumulados por el gobierno durante los años de saciedad.

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¿Por qué Jaza”l (nuestros Sabios deBendita Memoria) critican a Iosef por solicitarle ayuda al Maestro de Coperos? ¿Cuál sería el esfuerzo humano adecuado y cuándo resulta invalidado?

“Y el Maestro de Coperos no se acordó de Iosef y lo olvidó” (Bereshit capítulo 40, versículo 23)                

Bereshit Rabá (Vilna) Sección Vaieshev, fragmento 85, artículo 7

Todo el día estaba poniendo condiciones y vino un ángel y las invirtió, y hacía nudos y el ángel vino y los desató,

Le dijo Dios: tú lo olvidas, yo no lo olvidaré,

A eso se refiere el texto: “Y el Maestro de Coperos no se acordó”.

Bereshit Rabá (Vilna) Sección Miketz fragmento 89

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