“Falleció Iosef a la edad de ciento diez años, le embalsamaron y fue puesto en un ataúd, en Egipto” (Bereshit capítulo 50, Versículo 26).

Iosef enterró a su padre Iaacov y recibió la recompensa de alguien más importante que ellos dos, la alusión es a Moshé Rabeinu que se ocupó de sus restos,

Moshé Rabeinu que se ocupó de los restos de Iosef, recibió una recompensa de alguien superior a él, ese es Dios, que sepultó a Moshé.

Y de aquí aprendimos que todo aquel que trata de practicar los preceptos tiene una gran recompensa.

El entierro de Iaacov en la tierra de Kenaan y la promesa de sepultar a Iosef en esa tierra reflejan juntas una fuerte ancla que atrae al pueblo de Israel a retornar a su tierra, y que asegura permanentemente que la redención está muy próxima. A diferencia de Iaacov, los restos de Iosef quedan en el exilio y de ese modo, en cierta forma, Iosef acompaña al pueblo de Israel en su exilio.

El final del libro Bereshit es aparentemente el descenso a Egipto y el ocaso allí de cara al exilio

¿Cuál es el significado del paralelismo entre la procesión funeraria de Iaacov de la tierra de Egipto a la tierra de Kenaan, y la travesía del pueblo de Israel, al salir de Egipto y retornar a la tierra de Kenaan después de cientos de años?

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Los problemas ya están solucionados y los enigmas revelados. "Yo soy Iosef" descubrió la única verdad que explicaba todas las vicisitudes y tribulaciones que los hermanos no pudieron concebir y entender. Iaakov desciende también él a Egipto donde su querido hijo habría de cerrar los ojos. Luego de ciento cuarenta y siete años de luchas y tribulaciones, de penas y   esperanzas, se reúne Iaakov con sus antepasados y con Vaeiji (y vivió) se apaga lentamente la vida del último de los patriarcas y del principal pilar de la "Casa de Israel", el que luchó con hombres y ángeles y los venció.

Las bendiciones de Iaacov a sus hijos deja a todos los hijos como parte de la familia de Iaacov, y conjuntamente con ello señalan a los tres líderes de la familia: Iehudá, Dan y Iosef.

Una de las conclusiones más importantes que oyen los hijos antes de la muerte de su padre es que “Todas estas son las tribus de Israel” (Versículo 20), todos son continuadores de la casa de Iaacov, nadie es postergado.

No obstante, son tres los hijos que reciben cierta preferencia con relación al liderazgo de la familia.

¿Qué es lo que aprende el Rambán de los conceptos de Iaacov a Shimón y Leví? ¿Y qué podemos aprender nosotros de las palabras del Rambán?

 

Iaacov desea revelarles a sus hijos lo que les acontecerá en el final de los días. De hecho, no encontramos en sus palabras ninguna profecíaapocalíptica, sino conceptos sobre temas concretos en la casa de Iaacov. ¿A qué final de los días se refiere Iaacov? ¿Y qué es lo que podemos aprender también para nuestra época?

 

 

¿Por qué acostumbraron los judíos a bendecir a los hijos como “Efraim y Menashe”? ¿Por qué no bendecirlos en el nombre de los padres de la nación? El Rabino Neria Z”l, de Bendita Memoria, nos enseñó que en esta costumbre reside un mensaje educativo profundo: así como Iosef logró educar exitosamente a sus hijos en una tierra extranjera, así también nosotros podemos educar a nuestros hijos en cualquier situación.

1   “...y dijo (Jacob) a José: ...  Y ahora tus dos hijos Efraín y Manases, que te nacieron en la tierra de Egipto...  míos son; como Rubén y Simeón, serán míos...  Porque cuando yo venía de Padán Aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaan, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Efrata; y la sepulté ahí en el camino de Efrata, que es Belén.”

(Génesis 48, 3-7)

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