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No es de sorprender que la Torá exprese sus ideas más profundas con palabras escuetas y lacónicas que obligan a un esfuerzo para descubrir lo que se encuentra debajo de la superficie. Ello nos sucede también en el tercer libro del Pentateuco, que comenzamos a leer esta semana, particularmente, cuando aparecen en una enumeración del tipo de ofrendas que deben presentarse en el Templo para reparar las faltas.

No solicitamos líderes angelicales que no se equivoquen. Pedimos líderes cuyo rebaño sienta que hay alguien que se preocupa por ellos.

El líder más grande fue Moshé Rabeinu. Un líder que libera a su pueblo de un duro exilio, les da esperanza, los conduce por una dura travesía que dura 40 años, y los convierte de esclavos en un pueblo que tiene un propósitoo, un significado y valores. A él Dios lo eligió para desempeñarse como líder del pueblo de Israel.

La Torá hace referencia al servicio de los “Korbanot” (sacrificios) como el punto culminante del servicio espiritual de la persona, y a pesar de ello hallamos en los conceptos de los profetas una crítica punzante sobre el servicio de los “korbanot” tal como era realizado por el pueblo de Israel, en el que no había coincidencia entre las acciones y la intención del corazón. Se supone que el servicio de los sacrificios tan esperado, debería incluir todos los componentes personales de una persona, desde la profundidad de su voluntad hasta sus actos personales.

Apertura (Versículos 1-2)

El episodio de la ofrenda Jatat (el sacrificio por el pecado) del líder nos enseña que el rey no tiene privilegios ante Dios. También él, como toda persona, se encuentra frente a Dios y debe traer una ofrenda si cometió una falta involuntariamente.

La sección Vaikrá fija una ofrenda especial para el líder que pecó involuntariamente. El primer versículo en este tema comienza con esta expresión: “Cuando un gobernante  pecare” (Versículo 22). Jaza”l, nuestros Sabios de Bendita Memoria se expresaron sobre este versículo:

Los Korbanot ¿Los sacrificios son algo bueno o es algo que la Torá tolera?
El gran dilema que se presenta cuando se analiza el tema de los sacrificios es: 
¿Este es un precepto que posee un objetivo por sí mismo o fue una costumbre primitiva que fue tolerada por la Torá?
Luego que la Torá nos relata acerca de todos los utensilios del santuario, lo primero que nos menciona la Torá será acerca de los Korbanot – los sacrificios que debían hacerse en el tabernáculo.

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Desde siempre los grandes Sabios de Israel abordaron preguntas filosóficas en torno a las ofrendas. Comenzando por el interrogante de cómo es posible darle algo a Dios y culminando con la pregunta de por qué las personas se involucran en esta cuestión. Creo que en nuestra generación, se le puede dar otro tipo de respuesta para involucrarnos con la temática de las ofrendas.

“Y si sacrificio de Shelamim fuere su sacrificio” (Vaikrá, capítulo 3, versículo 1)

Shelamim-siendo que la palabra “Shelamim” deriva del vocablo hebreo  “Tashlumim” (pagar, cumplimentar) o sea que “el hombre ha hecho una promesa y debe cumplirla”…

Y nuestros sabios explicaron que proviene del vocablo paz ya que de este sacrifico todos participaban en armonía:

Los órganos internos son colocados sobre el altar, el pecho y el muslo de la ofrenda son para los Cohanim(Sacerdotes), y la carne es consumida por el que trae el sacrifico y su familia.

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