Síntesis del capítulo, Yejezkel 25

Los próximos ocho capítulos (25-32) son una serie de profecías sobre las naciones. Esta sección se interpone entre las dos partes del libro de Yejezkel: el capítulo 24 describió lo que sucedió hasta la destrucción del Templo, y desde el capítulo 33 se describe lo que ocurrirá después de la destrucción (consuelo, redención y la visión del Templo futuro). En nuestro capítulo hay cuatro profecías breves sobre cuatro pueblos: Amón, Moav, Edom y los filisteos.

Profecía referida a Amón (Versículos 1-7)

El profeta acusa a Amón de alegrarse por la desgracia de Israel: "Por cuanto dijiste: "¡Ea!", respecto de Mi santuario cuando fue profanado, y de la tierra de Israel cuando fue desolada, y de la casa de Iehudá, cuando ellos fueron en cautiverio" (versículo 3), y por ello serán castigados: "he aquí que Yo extiendo Mi mano contra ti, y te entrego para que seas un despojo a las naciones, y te cortaré de entre los pueblos, y te haré perecer de entre los países, y te destruiré, y conocerás que Yo soy el Señor" (versículo 7).

Profecía sobre Moav (Versículos 8-11)

La razón por la cual Moav será castigada es: "Por cuanto ha dicho Moav, y también Seír: He aquí que la casa de Iehudá es como todas las naciones" (versículo 8), es decir, Moav niega la singularidad del pueblo de Israel, y por eso Dios castigará a Moav e igualará el destino de Moav al destino de Amón: "contra Moav también ejecutaré juicios, y ellos conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 11).

Profecía alusiva a Edom (Versículos 12-14)

A diferencia de Amón y Moav, que no participaron en la destrucción de Ierushalaim, el profeta acusa a Edom de venganza y de atacar a Iehudá: "A causa de lo que hizo Edom, en vengarse cruelmente de la casa de Iehudá (pues gravemente ofendieron cuando se vengaron de ellos)" (versículo 12). Como consecuencia, Dios se vengará de Edom: "Y descargaré Mi venganza en Edom, por medio de Mi pueblo Israel, los cuales han de hacer en Edom conforme a Mi ira, y conforme a Mi indignación; y ellos conocerán Mi venganza", dice el Señor Dios" (versículo 14).

Profecía refereida a los pelishtim (Versículos 15-17)

También aquí, como en el caso de Edom, el profeta acusa a los pelishtim, filisteos de actos de venganza contra Iehudá, y por ello: "He aquí que Yo extenderé Mi mano sobre los plishtitas, y cortaré a los krethitas, y destruiré el resto (que queda) en la costa del mar. Y haré en ellos venganzas grandes, con reprensiones furiosas; y conocerán que Yo soy el Señor, cuando Yo descargare Mi venganza en ellos" (versículos 16-17).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 24

En nuestro capítulo hay dos profecías cuyo tema común es el destino de Ierushalaim, y el uso de actos simbólicos.

La parabola de la olla (Versículos 1-14)

Esta profecía se abre con una fecha: "En el año noveno, en el mes décimo, a los diez días del mes". Se refiere al año noveno de Tzidkiahu, y esta es la fecha del inicio del sitio, como aparece en el libro Melajim: "Aconteció, pues, que en el año noveno de su reinado, en el mes décimo, vino Nevujadnetzar, el rey de Bavel, él y todo su ejército, contra Ierushalaim, y asentó campamento contra ella y edificaron torres de observación contra ella alrededor" (Melajim II, capítulo 25, versículo 1).

Dios ordena al profeta tomar una olla y colocarla sobre el fuego. Luego el profeta debe reunir los trozos más selectos dentro de la olla: "Junta en ella las piezas (de carne), todas las piezas buenas, la pierna y la espalda; llénala de huesos escogidos” (versículo 4). Dentro de la parábola se entrelaza su aplicación: la olla es "la ciudad sanguinaria", Ierushalaim, "cuya espuma (herrumbre) está en ella, y cuya espuma no salió de ella! ¡Saca, pues, cada una de las piezas, sin echar suerte sobre ella!" (versículo 6). Luego el fuego se intensificará: "Multiplicaré la leña, encenderé el fuego, hasta que se consuma la carne; condimentaré el caldo, y serán quemados (también) los huesos!" (versículo 10), de modo que los huesos en la olla se quemen completamente. Dios aclara que el castigo sobre Ierushalaim viene como consecuencia de sus pecados: "a causa de la impureza de tu execrable lascivia; por cuanto Yo te limpiaba, mas tú no quedaste limpia, por tanto de tu inmundicia no te limpiarás más, hasta que Yo haya desahogado Mi indignación en ti" (versículo 13).

La prohibición de guardar duelo (Versículos 15-27)

Dios informa al profeta que Él está "quitándote... el deleite de tus ojos en muerte repentina" (versículo 16), es decir, la esposa del profeta morirá, pero sobre Yejezkel hay una prohibición de guardar duelo: "pero no te lamentes, ni llores, ni dejes correr tus lágrimas...no harás el duelo de muertos; átate el turbante; y ponte el calzado en los pies; y no cubras el bigote, ni comas el pan de hombres (que están de luto)" (versículos 16-17). El pueblo intenta entender por qué Yejezkel no guarda duelo por la muerte de su esposa, y entonces él explica que esto es un acto simbólico: "Y Yejezkel, pues, les servirá de símbolo; conforme a todo lo que él ha hecho, harán ustedes; y cuando esto sucediere, entonces conocerán que Yo soy el Señor Dios" (versículo 24). Dios está a punto de destruir Ierushalaim, e Israel ni siquiera podrá guardar duelo por sus muertos. El capítulo termina con un anuncio sobre la apertura de la boca del profeta desde el momento de la destrucción en adelante: "En aquel día será abierta tu boca para con el fugitivo, de modo que hablarás, y no serás más mudo. Así tú les servirás de símbolo, y conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 27).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 23

 

Apertura (Versículos 1-4)

En esta profecía, el profeta nuevamente utiliza una parábola que describe a una madre que tuvo dos hijas: Oholá la mayor y Oholivá su hermana menor. Ya en esta etapa el profeta aclara que Oholá es Shomrón y Oholivá es Ierushalaim, y las acusa de prostitución con Egipto: "Y se prostituyeron en Egipto en su juventud" (versículo 3).

Los pecados de Oholá (Versículos 5-10)

El profeta describe cómo Oholá traicionó al Señor y se apegó a Ashur, Asiria "Y se prostituyó con ellos, con todos los más escogidos hijos de Ashur y con todo aquel de quien se enamorase: con todos los ídolos de ellos se contaminaba" (versículo 7), pero paralelamente no abandonó a Egipto "Ni tampoco dejó sus fornicaciones traídas de Egipto” (versículo  8). Como consecuencia de sus actos, el Señor entregó a Oholá en manos de sus amantes "Éstos descubrieron su desnudez; se llevaron sus hijos y sus hijas, y a ella la mataron a espada; de modo que vino a ser famosa para las mujeres, cuando hubieron ejecutado juicios en ella" (versículo 10).

Los pecados de Oholivá (Versículos 11-21)

La hermana de Oholá, Oholivá, aprendió de su hermana mayor y también se prostituyó: "Se enamoró de los hijos de Ashur, gentes guerreras, gobernadores y magistrados, vestidos lujosamente, caballeros que andaban a caballo, mancebos deseables todos ellos" (versículo 12) y posteriormente también se contaminó con los hijos de Bavel, Babilonia "Así, pues, se llegaron a ella los hijos de Bavel al lecho de amores, y la contaminaron con su fornicación. Y cuando fue amanciliada por ellos, entonces se desaficionó (hartó) de ellos" (versículo 17). El profeta aclara que Oholivá aprendió su prostitución desde sus días en Egipto "Y ella multiplicó sus fornicaciones, haciendo memoria de los días de su mocedad, cuando fornicaba en la tierra de Egipto" (versículo 19).

El castigo a Oholivá (Versículos 22-35)

Después de describir la prostitución de Oholivá, la profecía detalla su castigo "Por tanto, oh Oholivá, así dice el Señor Dios: He aquí que Yo excitaré a tus amantes contra ti, de los cuales te has desaficionado; y los traeré contra ti por todos lados" (versículo  22). Como le sucedió a Oholá, que sus amantes la dañaron, así también le sucederá a Oholivá: "Del cáliz (copa) de tu hermana beberás, el cual es hondo y ancho, y serás una irrisión y un escarnio, más de lo que puedas soportar" (versículo 32). La "copa" es el destino de Oholá, y se describe cómo Oholivá beberá de la copa de Oholá, de modo que tendrá su mismo destino: la destrucción.

El juicio de Oholá y Oholivá (Versículos 36-49)

En este párrafo la profecía trata de Oholá y Oholivá juntas, y las acusa de abominaciones en el santuario y prostitución con otros: "Porque han cometido adulterio, y hay sangre en sus manos; y con sus ídolos han cometido adulterio, y aun a sus hijos que habían dado a luz para Mí, los han hecho pasar a ellos (por en medio del fuego) para ser consumidos. Todavía esto más han hecho conmigo: Contaminaron Mi Santuario en el día aquel, y profanaron Mis sábados; porque cuando habían degollado a sus hijos en sacrificio a sus ídolos, entonces vinieron a Mi Santuario, en el mismo día, para profanarlo; ¡y he aquí que así han hecho en medio de Mi casa!" (versículos 37-39). El profeta describe el juicio que se llevará a cabo contra Oholá y Oholivá "Sin embargo, los hombres justos las juzgarán con el juicio de adúlteras, y con el juicio de mujeres que derraman sangre; porque adúlteras son, y hay sangre en sus manos" (versículo 45) y en él recibirán su castigo "Pues aquella asamblea las apedreará, y las tajará con sus espadas: matarán a sus hijos y a sus hijas, y quemarán sus casas a fuego" (versículo 47) y finalmente Oholá y Oholivá conocerán al Señor "Y conocerán que yo soy el Señor Dios" (versículo 49).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 22

El capítulo trata sobre los pecados de Ierushalaim y sus castigos, y describe el juicio de Ierushalaim.

Los pecados del pueblo (Versículos 1-16)

La profecía comienza con un llamado a juzgar a Ierushalaim: "Y tú, oh hijo del hombre, ¿no quieres, acaso, juzgar, juzgar la ciudad sanguinaria y hacerla conocer todas sus abominaciones?” (versículo 2). A partir de aquí se detallan los pecados de Ierushalaim: derramamiento de sangre, idolatría, menosprecio a los padres, daño a los sectores vulnerables de la sociedad (extranjero, huérfano y viuda), profanación de las cosas santas, violación del Shabat, prohibiciones sexuales, soborno y fraude. A la luz de todo esto, Dios dicta el castigo: "Pues te dispersaré entre las naciones, y te esparciré por entre las tierras, y consumiré tu inmundicia de en medio de ti. Y por ti misma serás degradada, a la vista de las naciones; y conocerás que Yo soy el Señor" (versículos 15-16).

El castigo de Ierushalaim (Versículos 17-22)

Yejezkel compara a Ierushalaim con la escoria de metales que está a punto de fundir: "como quien junta plata y cobre y hierro y plomo y estaño en medio del crisol, con el objeto de soplar sobre ellos el fuego, a fin de fundirlos, así Yo los recogeré en Mi ira y en Mi indignación; y los colocaré (en Ierushalaim), y los fundiré" (versículo 20). Es decir, Dios destruirá al pueblo dentro de la ciudad: "Como se funde la plata en medio del crisol, así ustedes serán fundidos en medio de ella, y conocerán que Yo, el Señor, he derramado Mi indignación sobre vosotros " (versículo 22).

Los pecados de la clase alta (Versículos 23-31)

En este pasaje hay nuevamente un retorno a los pecados de Ierushalaim, esta vez a los pecadores de la clase alta: "Hijo del hombre, dile a ella: Tú eres una tierra no purificada (del pecado) y en la que no ha llovido en el día de la indignación " (versículo 24). De aquí nuevamente hay un detalle de los pecados: profetas que abusan de su posición, sacerdotes que no distinguen entre lo impuro y lo puro, príncipes dispuestos a asesinar a otros por dinero, falsos profetas, y "el pueblo de la tierra" (término para un cuerpo estatal o el público en general) que oprimen y roban a los pobres. Dios buscó a alguien justo, pero no lo encontró: "Y busqué entre ellos hombre que construyese el vallado, y que se pusiese a la brecha delante de Mí, a favor de la tierra, a fin de que Yo no la destruyese, mas no lo hallé” (versículo 30). Por lo tanto, Él golpeará a Ierushalaim: "Por tanto he derramado sobre ellos Mi indignación; con el fuego de Mi ira los he consumido: he dado con su camino sobre su misma cabeza", dice el Señor Dios " (versículo 31).

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Infografía y síntesis del capítulo, Cantar de los Cantares 4

"He aquí que eres hermosa, compañera mía": Alabanza del hombre a la mujer (versículos 1-7)

En este cántico, el hombre describe las partes del cuerpo de la mujer y la alaba. Al principio describe su cabello: "Tu cabello es como un rebaño de cabras que descienden del monte Guilad" (v. 1), y luego sus dientes: "Tus dientes son como un rebaño de ovejas esquiladas que suben del lavadero, todas ellas emparejadas, y ninguna de ellas ha perdido su cría" (v. 2); sus labios: "Como hilo de escarlata son tus labios" (v. 3); su cuello: "Como la torre de David es tu cuello, edificada para arsenal" (v. 4); sus pechos: "Tus dos pechos son como dos cervatillos, mellizos de gacela, que pacen entre los lirios" (v. 5), y concluye: "Toda tú eres hermosa, compañera mía, y no hay defecto en ti" (v. 7).

"Conmigo desde el Levanón, novia, conmigo desde el Levanón vendrás": Alabanza del hombre a la mujer (versículos 8-11)

También este cántico, como el anterior, es un cántico de alabanza a la mujer. Al comienzo del cántico, las descripciones provienen del mundo de las montañas: "Conmigo desde el Levanón, novia, conmigo desde el Levanón vendrás; mirarás desde la cumbre de Amaná, desde la cumbre de Senir y Jermón, desde las guaridas de los leones, desde los montes de los leopardos" (v. 8), y cuando el hombre pasa a describir las partes de su cuerpo, vuelve a otras descripciones. El cántico finaliza con una comparación al monte Levanón: "Y el aroma de tus vestidos es como el aroma del Levanón" (v. 11).

"Venga mi amado a su jardín": Salida al jardín (versículos 12-16)

El cántico se abre con la afirmación: "Jardín cerrado eres, hermana mía, novia; fuente cerrada, manantial sellado" (v. 12), que compara la relación entre el hombre y la mujer, o a la mujer misma, pero poco a poco el jardín se abre, hasta que finalmente: "¡Despierta, viento del norte, y ven, viento del sur! Sopla en mi jardín, que fluyan sus aromas. Venga mi amado a su jardín y coma de sus frutos exquisitos" (v. 16).

 

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Infografía y síntesis del capítulo, 1 Reyes 12

La protesta del pueblo (Versículos 1-5)

Rejabamllegó a Shjem donde estaba reunido todo el pueblo para coronarlo en reemplazo de Shlomó, que había fallecido recientemente. Yerobam, con quien habló el profeta en el capítulo anterior y le prometió una casa leal, en lugar de coronarlo, lleva a cabo un enfrentamiento contra Rejabam y le solicita que reduzca la carga impositiva impuesta por su padre Shlomó. Rejabam llega a un acuerdo con el pueblo y promete dar una respuesta en tres días.

El consejo de los ancianos (Versículos 6-7)

Rejabam se dirige a los ancianos- aparentemente, ellos tienen experiencia, y les pide un consejo. Los ancianos le explican a Rejabam que, en esta instancia, debe ser agradable con el pueblo: “si en el día de hoy te hicieres siervo de este pueblo y le sirvieres y le respondieres y hablares palabras amables, ellos serán tus siervos para siempre” (Versículo 7) Rejabam decide no escuchar la propuesta de los ancianos y se dirige a los niños, solicitándoles su consejo.

El consejo de los jóvenes (versículos 8-11)

Rejabam se dirige a los “Jóvenes”, aparentemente, gente del reino, relativamente joven, y les pide un consejo. Los niños no se apiadan en absoluto del pueblo: “Ahora pues les impuso mi padre un yugo pesado, pero yo agregaré aún más a vuestro yugo, mi padre los castigó con látigos y yo los castigaré con espinas” (versículo 11). Los niños le aconsejan responder que los impuestos aumentarán más aún, en lugar de que sean reducidos, como lo pidiera el pueblo.

La decisión de Rejabam-el consejo de los jóvenes (versículos 12-15)

Finalmente, Rejabam decide actuar de acuerdo al consejo de los jóvenes. El desconcierto obvio que genera la actitud de Rejabam al seguir el consejo de los jóvenes es explicado por el texto: “y no escuchó el rey al pueblo, porque ello era de parte de Dios para cumplir así su palabra que había dicho por medio de Ajiyá el shilonita a Yarovam, hijo de Nevat”. (Versículo 15). Dios ocasionó esta elección errónea para que derivara en la división del reino.

La consecuencia: la ruptura del reino (Versículos 16-24)

El pueblo de Israel no está dispuesto a aceptar los decretos de Rejabam y por ello manifiesta a viva voz: “Ninguna parte tenemos nosotros en David y ninguna herencia tenemos en el hijo de Ishay” (Versículo 16). El pueblo corona a Yarobam, hijo de Nevat, tal como lo profetizara Ajiyá el shilonita, en el capítulo anterior. Luego del intento de iniciar un conflicto bélico entre Yehudá e Israel, es enviado el emisario de Dios para calmar los ánimos y cesar el clima de beligerancia.

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עדות אילמת לחורבן האשורי

 

בשעה שחזקיהו מרד בסנחריב מלך אשור הוא לא העריך נכונה מה תהיה עוצמת התגובה האשורית. צבאו של סנחריב עלה על יהודה בשנת 701 לפנה"ס ובזמן קצר החריב 46 ערים בצורות ומספר רב של כפרים וחוות (מלכים ב י"ח, יג וכן בישעיהו ל"ו, א). החורבן העוצמתי ניכר בכל חפירה ארכאולוגית שנערכת ביהודה מזמן זה ובפרט בעיר לכיש, שם קבע הצבא האשורי את מחנהו בשעה שצר על העיר (מלכים ב י"ח, יד וכן בישעיהו ל"ו, ב).

לאחרונה, הייתה לי הזכות לנהל חפירה בשער העיר של לכיש וממש לאחוז בסיפור המקראי דרך הממצאים הארכאולוגיים. בחפירה נחשפה עדות אילמת לחורבן שפקד את העיר בימי חזקיהו, עת האשורים פרצו דרך השער במקביל ללחימה ולטיפוס בסוללת המצור שהוצבה למרגלות האתר.

ראשי חצים, אבני קלע ושכבת שריפה עזה הם רק חלק מהעדויות לקרב פנים מול פנים שהתרחש במקום. ברצפות חדרי השער וברחוב הראשי נמצאו קורות עץ מפוחמות, שנפלו מגג המבנה על שלל כלי החרס והממצאים המספרים את סיפורה של העיר השנייה בחשיבותה לירושלים.

כתב: סער גנור – רשות העתיקות


באדיבות אתר 929

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קבורת יעקב ומות יוסף

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ברכות יעקב לבניו

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שבועת יוסף וברכת בניו

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