Sino en nuestro Padre que está en los Cielos

Incluso en el momento en que esta realidad se percibía como imposible, Yejezkel profetizó sobre la caída de Egipto en manos de Bavel, Babilonia. Tanto Irmiahu como Yejezkel enfatizan la necesidad de apoyarse en Dios y no en los rivales políticos del enemigo.

Una característica destacada en la profecía de Yejezkel sobre Egipto es la abundancia de fechas indicadas en ella. Es posible que esto enseñe sobre la posición de Yejezkel incluso antes de la destrucción. De esta manera se enfatiza que Yejezkel se anticipó y profetizó que Egipto caería en manos de Nevujadnetzar, en un momento en que a los ojos de los exiliados esta realidad se percibía como imposible.

Según la fecha que se encuentra al inicio de la profecía, esta profecía (1-16) fue pronunciada en el décimo año del exilio de Yehoiajín, el 12 de Tevet. El significado de esto es que el momento de su pronunciamiento es a principios del año 587 a.e.c., un año después del inicio del sitio sobre Ierushalaim y aproximadamente un año antes de la destrucción.

Hay quienes relacionan el momento de la profecía con lo dicho en Irmiahu, capítulo 37, versículo 7: "Así dice el Señor, Dios de Israel: dirán al rey de Iehudá que los ha enviado a mí para consultarme: He aquí que el ejército de Paró, que salió para ayudarlos, volvió a su tierra, a Egipto". Allí Irmiahu intenta aclarar que la ayuda egipcia no servirá en absoluto, y los babilonios lucharán contra Ierushalaim.

Ciertamente, Yejezkel no señala explícitamente a Nevujadnetzar rey de Bavel como quien castigará a Egipto por su participación en lo ocurrido en Iehudá durante los años del sitio sobre Ierushalaim (capítulo 29, versículo 19). Pero de un modo similar a Irmiahu, Yejezkel se opone al apoyo en el poder de los egipcios; esto - a pesar de que la intervención egipcia efectivamente causa el levantamiento del sitio babilónico sobre la ciudad, por un período breve.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

Volver al capítulo

Jesed, bondad en tiempos de oscuridad. Parashat Shemot

Pregunta para trabajar con alumnos o en familia 

Nivel 1

¿Quiénes son las personas en la parashá que hicieron el bien incluso cuando parecía casi imposible? ¿Por qué creen que no se rindieron?
Miriam se mantuvo a distancia de Moshe tratando de ver que le sucedera. Y también los Bené Israel se ayudaban mutuamente al final de cada día de trabajo forzado. ¿Cuándo podemos nosotros también "estar al lado" de alguien que nos necesita?
Las parteras eligieron no obedecer a Paró para salvar vidas. ¿Siempre hay que obedecer a un adulto o a una figura de autoridad? ¿Cuándo creen ustedes que está permitido decir "no"?

Nivel 2
Puntos para debate

¿Un gran cambio en la sociedad comienza precisamente con acciones "pequeñas" o con un gran cambio en el liderazgo? Divídanse en parejas y cada uno argumente la posición contraria.
¿Una persona debe intentar salvar a otros incluso a costa de ponerse en riesgo personal? ¿O debe cuidar primero su propia vida y solo después la de los demás? Divídanse en parejas y cada uno argumente la posición contraria.

 

Fuentes

Parashat Shemot
Talmud Babli, Masejet Shabat, daf 151 amud bet
Midrash citado en Torá Shelemá, Shemot, capítulo 2, versículo 23 
Midrash citado en Torá Shelemá, Shemot, capítulo 2, versículo 25 
Midrash Tehilim, Mizmor 18
Rav Steinsaltz sobre la parashá

 

Volver al capítulo

ערכו של אדם

Volver al capítulo

Síntesis del capítulo, Yejezkel 32

 

En nuestro capítulo hay dos profecías de "lamentación" sobre Paró, el Faraón y Egipto. Ambas lamentaciones no participan del dolor de Egipto, sino que describen la destrucción que Egipto está destinado a sufrir.

Una lamentación por Paró (Versículos 1-16)

La profecía se abre con la indicación de la fecha: "Y aconteció que en el año duodécimo, en el mes doce, al primero del mes", es decir, ocho meses después de la destrucción de Ierushalaim, y dos meses después de que la destrucción fuera conocida por Yejezkel. El profeta vuelve a describir a Paró, el Faraón como un cocodrilo arrogante, y cómo Dios va a herirlo: "Tenderé, pues, sobre ti Mi red en medio de un concurso de muchas naciones, las cuales te sacarán con Mi red. Y te derribaré por tierra, y te echaré sobre la haz del campo: y haré posar sobre ti todas las aves del cielo, y saciaré de ti a las fieras de toda la tierra" (versículos  3-4). Junto con Paró, el Faraón también caerá Egipto: "La espada del rey de Bavel vendrá sobre ti. Por espadas de los poderosos haré caer tu multitud, todos ellos los más terribles de los pueblos; y asolarán el orgullo de Egipto, y toda su multitud será destruida" (versículos 11-12). Después de la destrucción, los egipcios reconocerán a Dios.

Paró en el Sheol (Versículos 17-32)

La última profecía sobre Egipto describe a Paró, el Faraón, cuando está en el Sheol. La fecha de la profecía continúa después de la profecía al comienzo del capítulo, y fue pronunciada dos semanas después de ella. El profeta describe que en el Sheol hay otros pueblos: Ashur, (Asiria), Elam, Meshej Tubal, Edom y Tzidón. Con esto el profeta aclara el proceso histórico, en el cual toda superpotencia que se levanta finalmente cae, y así también Egipto y Paró, el Faraón descendieron al Sheol: "A éstos mirará Paró, y se consolará de toda su multitud; muertos a espada, Paró y todo su ejército, dice el Señor Dios" (versículo 31).

 

Volver al capítulo

Síntesis del capítulo, Yejezkel 31

La profecía describe la caída de Ashur, Asiria, y aclara que el destino de Egipto será como el destino de Ashur, y caerá en manos de Bavel, Babilonia. El momento de la profecía es dos meses antes de la destrucción.

El cedro (Versículos 1-9)

En la apertura de la profecía, el profeta aclara a quién está dirigida: "Hijo del hombre, di a Paró, rey de Egipto, y a su multitud: ¿A quién eres semejante en tu grandeza?” (versículo 2), y desde aquí el profeta describe el cedro del Líbano, Ashur: "He aquí que Ashur era como un cedro en el Levanón, de ramas hermosas, y como un umbroso bosque, y de grande altura, y su cima estaba entre densas ramas...Lo hice hermoso en la muchedumbre de sus ramas, de modo que le tenían envidia todos los árboles del Eden, que estaban en el jardín de Dios" (versículos  3-9).

La caída del cedro (Versículos 10-14)

Debido al orgullo del cedro, Dios le pagó conforme a su merecido: "Y le cortarán extraños, las más terribles de las naciones, y lo derribarán; sobre las montañas y en todos los valles caerán sus ramas, y sus ramos quedarán rotos, junto a todos los arroyos de la tierra; también todos los pueblos de la tierra se retirarán de su sombra, y lo abandonarán" (versículo 12). Así Dios dejó claro no solo al cedro, sino a todos los árboles del bosque su poder y el papel de los árboles: "a fin de que ninguno de los árboles plantados junto a las aguas... todos bellos están entregados a la muerte, a la tierra de abajo, en medio de los hijos de los hombres, juntamente con los que bajan al hoyo" (versículo 14).

El descenso del cedro al Sheol (Versículos 15-18)

Después del golpe al cedro, también desciende al Sheol: "En el día que descendió al Sheol, sepulcro, Yo hice hacer duelo; cubrí por él el abismo, y detuve sus ríos; y fueron detenidas las grandes aguas; por él vestí de luto al Levanón; y todos los árboles del campo por él se desmayaron" (versículo 15). Después de la larga parábola, el profeta vuelve y se dirige nuevamente al rey de Egipto: " ¿A quién, pues, eres así semejante en gloria y grandeza, entre los árboles del Eden? Empero serás hecho descender, con los árboles del Eden, a la tierra de abajo; en medio de los incircuncisos, habitarás con los pasados a espada. Así será Paró y toda su multitud", dice el Señor Dios" (versículo 18) – el destino del rey de Egipto será como el del rey de Ashur.

Volver al capítulo

Síntesis del capítulo, Yejezkel 30

El día de Dios sobre Egipto (Versículos 1-19)

A diferencia de las otras profecías, esta profecía no incluye una fecha. El profeta describe cómo el día de Hashem vendrá sobre Egipto: "Y vendrá la espada sobre Egipto, y habrá angustia en Etiopía, cuando los heridos de muerte caigan en Egipto, y se lleven la multitud de ella, y sus cimientos sean destruidos" (versículo 4). Como parte de la descripción de la destrucción, se describen también cambios cósmicos: "Y secaré los ríos" (versículo 12); " Y en Thafnjés el día será obscurecido, cuando Yo rompa allí el yugo de Egipto” (versículo 18). El profeta menciona en los versículos 13-19 las ciudades de Egipto que serán destruidas, y finalmente menciona el propósito supremo: "Y conocerán que yo soy el Señor" (versículo 19).

Egipto y Bavel, Babilonia (Versículos 20-26)

La profecía se abre con una fecha: "Y aconteció que en el año undécimo, en el mes primero, a los siete del mes, se me dirigió la palabra del Señor, diciendo", cuatro meses antes de la destrucción. El profeta compara a Egipto y Bavel, Babilonia como brazos: el brazo del rey de Egipto será quebrado "y he aquí que no ha sido vendado" (versículo 21), mientras que los brazos del rey de Bavel se fortalecerán: "Y fortaleceré los brazos del rey de Bavel, y pondré Mi espada en su mano; mas quebraré los brazos de Paró, y él gemirá, con los gemidos de un hombre mortalmente herido, delante de aquél" (versículo 24). Después de la destrucción de Egipto, también ocurrirá un exilio: "Y dispersaré a los egipcios entre las naciones, y los esparciré por las tierras" (versٌٳculo 26).

 

Volver al capítulo

Síntesis del capítulo, Yejezkel 29

 

Los capítulos 29-32 incluyen una colección de profecías sobre Egipto. A diferencia de las demás profecías sobre las otras naciones en el libro, las profecías sobre Egipto incluyen fechas claras. Así parece que las profecías refuerzan el llamado a no unir fuerzas con Egipto contra Bavel, Babilonia, porque Egipto será destruido. En nuestro capítulo hay dos profecías sobre Egipto.

Profecía sobre la destrucción de Egipto (Versículos 1-16)

La profecía se divide en tres secciones y se abre con una fecha: diez años después del exilio de Yehoiajín, el 12 de Tevet, exactamente un año después del inicio del sitio sobre Ierushalaim. En la primera sección Paró, el Faraón es descrito como un cocodrilo (tanín) – una descripción que transmite fuerza y poder: "el gran cocodrilo que yace en medio de sus ríos, el cual dice: "¡Mío propio es mi río (el Nilo), pues yo me lo hice!” (versículo 3). La profecía describe cómo Dios herirá al cocodrilo: "caerás; no serás recogido, ni serás juntado: te he dado por comida a las fieras de la tierra y a las aves del cielo" (versículo 5). En la segunda sección hay una profecía de calamidad sobre Egipto: "Y la tierra de Egipto vendrá a ser asolada y desierta, y conocerán que Yo soy el Señor, por cuanto él (Paró) ha dicho: "¡El río es mío, y yo (lo) hice!" (versículo 9). Y en la tercera sección se presenta nuevamente una profecía de destrucción sobre Egipto, una destrucción que durará cuarenta años: "Porque así dice el Señor Dios: Al fin de los cuarenta años recogeré a los egipcios de entre los pueblos, adonde fueren dispersados" (versículo 13), y después de eso Dios restaurará a Egipto: "y haré tornar el cautiverio de Egipto” (versículo 14).

Egipto bajo el dominio de Tzor, Tiro (Versículos 17-21)

Esta profecía es la más tardía en el libro de Yejezkel: "Y aconteció en el año veintisiete, en el mes primero, a primero del mes", es decir, dieciséis años después de la destrucción del Templo. El profeta describe cómo el rey de Bavel trabajó "un servicio arduo contra Tzor" (versículo 18), es decir: se esforzó mucho para conquistar Tzor. El profeta no dice explícitamente que Bavel no logró conquistar Tzor, pero en la realidad eso es lo que ocurrió, y el profeta dice que Bavel tendrá éxito en la conquista de Egipto como sustituto de Tzor: "Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí que voy a dar a Nevujadretzar, rey de Bavel, la tierra de Egipto, y él se llevará su multitud, y cogerá su despojo, y arrebatará su botín, y esto servirá de paga para su ejército" (versículo 19). La profecía se cierra con un consuelo para Israel: "En aquel día, haré crecer un cuerno (de auxilio) para la casa de Israel: y a ti te haré abrir la boca en medio de ellos; y conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 21).

Volver al capítulo

Síntesis del capítulo, Yejezkel 28

 

La arrogancia del príncipe de Tzor, Tiro (Versículos 1-10)

Esta profecía está dedicada al "príncipe de Tzor", y aparentemente se refiere al rey de Tzor. El profeta acusa al gobernante de Tzor de arrogancia excesiva, hasta el punto de considerarse a sí mismo un dios: "Dios soy yo; en el asiento de Dios estoy sentado, en medio de los mares” y también pensaba que era más sabio que Daniel, el sabio ugárico (que fue mencionado anteriormente, capítulo 14, versículo 14). El príncipe de Tzor creyó con su "sabiduría" acumular bienes, ejército y plata, pero estos no lo ayudarán en tiempos de angustia: Dios traerá extranjeros contra él y lo atacarán. El profeta se burla del príncipe de Tzor y pregunta: “¿Porfiarás en decir: "Dios soy yo", en presencia de quien te mata? Mas tú eres hombre y no Dios, en la mano de aquel que te traspasa. Morirás de la muerte de los incircuncisos, por mano de los extraños; porque Yo lo he dicho", dice el Señor Dios " (versículos 9-10).

La profecía referida al rey de Tzor (Versículos 11-19)

Esta profecía es enigmática. El profeta describe al rey de Tzor como alguien que estuvo en el jardín del Edén, y caminó como un querubín en el monte santo, "Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que la iniquidad fue hallada en ti" (versículo 15). Pero debido a sus muchos pecados, profanó el monte santo " A causa de la abundancia de tu tráfico, te llenaron de violencia, y tú has pecado; por tanto Yo te he degradado, (echándote) del monte de Dios... Se te ha ensoberbecido el corazón a causa de tu hermosura; has corrompido tu sabiduría con motivo de tu esplendor; por eso, te echo a tierra; te pongo delante de reyes, para que te miren" (versículos 16-17). Esta profecía recuerda de cierta manera la historia del jardín del Edén del libro de Bereshit, pero difiere de ella en muchos aspectos.

La profecía alusiva a Tzidón, Sidón (Versículos 20-24)

Después de las profecías sobre Tzor, aparece aquí una profecía sobre Tzidón:"Heme aquí contra ti, oh Tzidón, pues seré glorificado en medio de ti, y conocerán que Yo soy el Señor, cuando en ella ejecute juicios, y Me santifique en ella" (versículo 22). A diferencia de las otras profecías sobre las naciones, el profeta no menciona ningún pecado específico de Tzidón.

Palabras de consuelo a Israel (Versículos 25-26)

Junto a las palabras de destrucción sobre las naciones, se entrelazan aquí palabras de consuelo para Israel: "Así dice el Señor Dios: "Cuando Yo hubiere congregado la casa de Israel de entre los pueblos, en donde hayan sido dispersados, Me santificaré en ellos a la vista de las naciones, y habitarán en su tierra que di a Mi siervo Iaacov; y habitarán confiadamente en ella, y edificarán casas, y plantarán viñas; y vivirán seguros, cuando Yo hubiere ejecutado juicios contra todos aquellos que los desprecian por todos lados; y conocerán que Yo soy el Señor, su Dios" (versículos 25-26).

Volver al capítulo

Síntesis del capítulo, Yejezkel 27

 

Nuestro capítulo continúa las profecías sobre Tiro, y ante nosotros tenemos una lamentación sobre Tiro. Esta lamentación es singular porque incluye una descripción detallada de la grandeza y riqueza de Tiro, a diferencia de la mayoría de las lamentaciones en el texto bíblico que generalmente transmiten la expresión emocional sobre la destrucción de una ciudad. A lo largo del capítulo, el profeta compara a Tiro con un 'barco'

El barco-Tzor, Tiro (Versículos 1-11)

Tiro es descrita como quien testifica sobre su propia belleza: “tú has dicho: "Yo soy de perfecta hermosura. En el corazón de los mares están tus términos; tus edificadores han hecho perfecta tu hermosura”(versículos 3-4). El 'barco' está hecho de materiales preciosos: “De los cipreses de Snir fabricaron toda tu tablazón; tomaron un cedro del Lvanón para hacer en ti el mástil. De encinas de Bashán hicieron tus remos; hicieron tu cubierta de marfil embutido en madera de boj, de las islas de Kitim” (versículos 5-6). En el barco de Tiro había muchos pueblos: Sidón, Arvad (comparar con: Bereshit, capítulo 10, versículo 18), los ancianos de Gueval, Persia, Lud y Put".

El comercio y la riqueza de Tzor (Versículos 12-25)

En este pasaje el profeta detalla el comercio y la riqueza de Tiro: “Tarshish comerciaba contigo, a causa de la abundancia de toda suerte de riqueza; con plata, hierro, estaño, y plomo pagaban por tus mercaderías. Grecia, Tuval y Méshej traficaban contigo: con esclavos y útiles de cobre pagaban por tus mercancías” (versículos 12-13). El punto que se repite es que el comercio en Tiro era con muchas otras tierras, de modo que al final Tiro se convirtió en una ciudad repleta de comercio “las naves de Tarshish eran tus caravanas, para tu tráfico, de modo que fuiste llena y hecha muy pesada en medio de los mares” (versículo 25)."

El hundimiento del barco (Versículos 26-36)

La grandeza de Tiro no le sirvió de ayuda en el día de la tormenta: “El viento solano te quebró en el medio de los mares” (versículo 26). La riqueza, las posesiones y todas las personas que estaban en el barco, cayeron al mar “y harán oír su voz, lamentándose sobre ti, y clamarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y se revolcarán en Ceniza” (versículo 30). Muchos pueblos harán lamentación por Tiro “Todos los habitantes de las islas se asombran a causa de ti, y sus reyes se estremecen de horror; se agitan sus caras. Los comerciantes entre los pueblos silban sobre ti; has venido a ser objeto de horror, y no existirás más para siempre” (versículos 35-36)."

Volver al capítulo

Síntesis del capítulo, Yejezkel 26

 

En los próximos tres capítulos (26-28) aparecen profecías sobre Tiro. Tiro estaba situada entre Ako (Acre) y Sidón, y era una ciudad portuaria. En los otros libros proféticos, Tiro no ocupa un lugar tan central. En la época de la profecía de Yejezkel, Tiro sufrió un prolongado sitio babilónico como consecuencia de su intento de resistencia contra los babilonios. Contrariamente a lo esperado, el sitio de Tiro no terminó en destrucción o exilio, y Tiro no fue destruida. Si bien el rey de Tiro figura entre los cautivos en Bavel, Babilonia según un documento babilónico, Tiro misma no fue conquistada por los babilonios.

El pecado de Tiro y su castigo (Versículos 1-6)

Este pasaje recuerda las profecías breves del capítulo anterior. El profeta acusa a Tiro de alegrarse por la desgracia de Israel: "por cuanto que Tzor (Tiro) ha dicho contra Ierushalaim: "¡Ea!" ¡Quebrantada está la que era puerta de los pueblos; se me ha vuelto a mí; yo estaré surtida, ahora que ella está asolada!" (versículo 2), y por lo tanto Dios castigará a Tiro y la destruirá: "las cuales destruirán los muros de Tzor, y derribarán sus torres; y raeré de ella hasta su polvo; y la pondré como una roca desnuda" (versículo  4).

El rey de Bavel asciende sobre Tiro y la reacción de los pueblos (Versículos 7-18)

Este pasaje revela que quien subirá contra Tiro es el rey de Bavel: "He aquí que voy a traer contra Tzor a Nevujadretzar, rey de Bavel, rey de reyes, desde el norte, con caballos y carros y caballería, y una multitud de muchas naciones" (versículo 7). El profeta describe cómo los babilonios destruirán a Tiro: "Y despojarán tus riquezas, y saquearán tus mercaderías, y destruirán tus muros, y derribarán tus casas preciosas, y tus piedras y tus maderas y hasta tu polvo las echarán en medio de las aguas" (versículo 12), y Tiro no será reconstruida. Como consecuencia del ataque babilónico contra Tiro, los pueblos quedarán atónitos y entonarán sobre Tiro una lamentación: "Y entonarán sobre ti una endecha (lamentación), y de ti dirán: ¡Cómo has perecido, tú que eras poblada de navegantes; la ciudad esclarecida, que era fuerte en el mar, ella y sus habitantes imponían su terror a todos los que habitaban junto a ella" (versículo 17).

El descenso de Tiro al Sheol (Versículos 19-21)

Después de su destrucción, Tiro descenderá al Sheol: "entonces te hará descender con los que han bajado al hoyo, a las gentes de antiguo tiempo, y te haré habitar en la tierra de abajo, como las ruinas de la antigüedad, con los que han descendido al hoyo; para que no seas habitada; mas Yo pondré gloria en la tierra de los vivientes" (versículo 20). Según la creencia de los gentiles, el Sheol es la "tierra de los muertos".

Volver al capítulo

Pages

x

Lee el Tanaj cómodamente. ¡Instala nuestra App en tu pantalla de inicio!

📲 Instala nuestra App

Toca el botón de Compartir (el icono de un cuadrado con una flecha hacia arriba) en la barra de Safari, desliza hacia abajo y selecciona 'Agregar a la pantalla de inicio'.