El día de Hashem

El primer "Día de Hashem" en el texto bíblico es probablemente el día del éxodo de Egipto y la plaga de los primogénitos que lo precedió. El Día de Hashem aparece muchas veces en los profetas, y siempre es un eco del Día de Hashem sobre Egipto.

"Porque cercano está el día, cercano está el día del Señor, día de nubes, tiempo (de castigo) de las naciones será! Y vendrá la espada sobre Egipto, y habrá angustia en Etiopía, cuando los heridos de muerte caigan en Egipto, y se lleven la multitud de ella, y sus cimientos sean destruidos " (Capítulo 30, versículos 3-4)

El profeta ve en Egipto bajo el reinado del faraón Jofra (de la dinastía XXVI de Egipto, y según el libro Irmiahu, contemporáneo de Tzidkiahu, el rey de Iehudá) al principal responsable entre todas las naciones de empujar a Tzidkiahu y Ierushalaim con él al abismo de la rebelión contra Bavel, Babilonia y la destrucción que le siguió. La profecía de su destrucción como consecuencia de esto es detallada y total.

La profecía incluye una lista de tierras y una gran lista de ciudades, todas las cuales serán destruidas. Tzoán, On, Pi-beset y Tajpanjes, todas en el delta norte del Nilo; Nof, que está sobre el Nilo un poco al sur del delta; No-amón (Luxor) en el Alto Egipto, el sur, en la parte superior del Nilo; y Svené (Asuán) que está al sur de ella. Junto con Egipto serán destruidas las tierras anexadas a ella: Put, en la costa del Mediterráneo al oeste de Egipto; Lud, generalmente identificada con Libia; Patros, que es el Alto Egipto del sur; y Cush, que está al sur de ella y continúa hacia Sudán y Etiopía. También Sin (quizás la que está en el desierto de Sin al oeste del Sinaí) y los hijos de la tierra del pacto (tal vez la ciudad judía en Egipto, cercana a Svené-Asuán). Todo esto vendrá en el Día de Hashem sobre Egipto.

El Día de Hashem fundamental en el texto bíblico es probablemente el día del éxodo de Egipto y la plaga de los primogénitos que lo precedió. Es posible que se refiera a un "día" más largo, que incluye todas las plagas de Egipto. El Señor, Hashem, apareció en su gloria en Egipto, y no a través de un mensajero, e imprimió con la medida de la justicia su existencia en la conciencia egipcia que se negaba a la palabra del Señor de dejar ir a Israel. Ahora el Día de Hashem aparece nuevamente sobre Egipto por su participación en lo que sucedió a Ierushalaim, y se venga de ella por ello.

El Día de Hashem aparece muchas veces en los profetas, y siempre es un eco del Día de Hashem sobre Egipto. Así en Yoel (2) en forma de la plaga de langostas que oscurece la tierra: "...Porque viene el día del Señor, porque está cercano:día de tinieblas y de oscuridad, día de nubes y de densas nieblas. Como la aurora extendida sobre las montañas, (viene) un pueblo numeroso y fuerte; nunca ha habido (otro) como éste, ni después de él lo volverá a haber, hasta los años de todas las generaciones" (Yoel, capítulo 2, versículo 2).

Y nuevamente en Yoel (3) con sangre, oscuridad, prodigios y el derramamiento del espíritu de Dios sobre los siervos y las siervas, como en el éxodo de Egipto: "Y también sobre los siervos y las siervas, en aquellos días, derramaré Mi espíritu. Y manifestaré maravillas en los cielos y en la tierra; sangre, y fuego, y columnas de humo: el sol volverá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga aquel grande y espantoso día del Señor" (Yoel, capítulo 3, versículos 2,3,4)

Hay muchos ejemplos de esto. Pero el Día de Hashem en nuestro capítulo es sobre Egipto mismo, y es un verdadero eco del Día del Señor que fue en el día del éxodo de Egipto.

El faraón Jofra fue efectivamente golpeado duramente por Nevujdnetzar. Pero Egipto perdió su independencia solo décadas después, ante el nuevo imperio persa.

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¿Y qué hay acerca del fin de Bavel?

Irmiahu y Yeshaiahu profetizaron sobre el fin de Bavel, Babilonia. Yejezkel no dice sobre ello ni una palabra. ¿Por qué?

Yeshaiahu (capítulo 13, versículos 19-22) ya profetizó sobre el fin esperado para Bavel la caldea - e Irmiahu (50-51) hizo más aún, y escribió las profecías sobre la destrucción de Bavel "en un libro separado", y ordenó atar a él una piedra y arrojarlo "en medio del Éufrates" (capítulo 51, versículos 59-64).

En Yejezkel no hay ninguna profecía sobre Bavel y sobre el día en que Dios también la visitará. La descripción: "el día del Señor, día de nubes, tiempo (de castigo) de las naciones será" (capítulo 30, versículo 3) es una descripción del día de la espada de Bavel en Egipto "desde Migdol hasta Svené* es decir hasta los confines de Etiopía" (capítulo 29, versículo 10) - porque esa es la voluntad de Dios, pero no hay ni una palabra sobre el fin de Bavel por voluntad de Dios, ¡ni sobre el ascenso de Persia!

Tampoco la explicación de la omisión de Yejezkel respecto a Bavel se encuentra en el libro de Yejezkel, sino en Irmiahu (capítulo 29, versículo 7), y obliga a los judíos del exilio (desde entonces hasta hoy) - "Y procuren la paz de la ciudad, adonde los he hecho llevar cautivos, y rueguen por ella al Señor; porque en la paz de ella tendrán ustedes paz".

Según esta descripción, los judíos de Egipto rezaron por la paz de Paró, del Faraón, y los judíos de Bavel rezaron por la victoria de Nevujadretzar, así como los judíos de Alemania y Austria en la Guerra Mundial (Primera) rezaron contra sus hermanos judíos de Rusia, Gran Bretaña y Francia, y también multitudes de soldados judíos lucharon entre sí desde ambos bandos.

Mientras escribía estas palabras comprendí de repente por qué Irmiahu ordenó hundir el rollo de las profecías contra Bavel en las aguas del Éufrates - ningún hombre en Bavel podría leer ni una palabra de él, y ningún hombre sería ejecutado por involucrarse en un acto simbólico anti-babilónico tan radical.

Irmiahu fue un profeta libre e independiente hasta el final, Yejezkel ya era un profeta en el exilio, y su boca estaba cerrada. Esta es la razón por la que describe la reunión de los exiliados y el regreso a la tierra, sin decir una palabra sobre el fin de Bavel.

Desde la fortaleza de "Sin" (capítulo 30, versículo 16; =Pelusio, en la frontera del Delta, en el Sinaí), hasta la fortaleza en la isla de Asuán, que está en la frontera de Etiopía (=Sudán)

Cortesía sitio 929

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El estallido del globo egipcio

El orgullo es como un globo. Cuanto más lleno de aire está, un pequeño pinchazo lo hará explotar y no quedará nada de él.

"Por cuanto fueron báculo de caña para la casa de Israel"

En el capítulo 29 el profeta se dirige al reino de Egipto, un reino seguro de sí mismo y de su poder, que cree que reinos vecinos pueden apoyarse en él como protector frente a las potencias que se están desarrollando en la región. En la práctica, cuando se hace un pacto con él, solo constituye un "báculo de caña quebrada" como dice Ravshaké el asirio. Yejezkel repite las palabras de Ravshaké: Egipto se jacta de su grandeza, pero no se puede confiar en él en tiempos de angustia.

A Paró, el Faraón, que se ve a sí mismo como un dios que se creó a sí mismo, y al Nilo, que es considerado un dios y también sirve como fuente de vida para todo Egipto - a ambos, Dios les promete una enorme humillación y añade que herirá a los peces del Nilo como metáfora de la gente de Egipto que se refugia bajo la sombra de Paró, del Faraón. Así todo Egipto el grande y glorioso se desmoronará y será exiliado de su lugar.

Como Israel en el desierto, o quizás similar a la promesa de los setenta años que recibió la gente de Iehudá, los egipcios reciben cuarenta años para permanecer en el exilio y en el desierto hasta que regresen a su lugar. Solo que a diferencia del pueblo de Israel que se apoyó en Dios - ellos no tienen sostén. Porque después de todo, ellos siempre fueron los que se veían a sí mismos como el báculo de apoyo para otros... En esencia, así Dios convierte a Egipto en objeto de burla. Ese reino que dijo con orgullo que solo él podía dictar el orden del día simplemente será borrado de la faz de la tierra.

A lo largo de todo el Tanaj, el orgullo es un pecado peligroso. Como un globo - cuanto más lleno de aire está, un pequeño pinchazo lo hará explotar y no quedará nada de él. El castigo que Dios describe a través de Yejezkel en esencia viene a presentar un espejo a Egipto y mostrarles lo que realmente son debajo de todo el poder que estaban seguros de tener.

Pero este castigo también tiene un lado disuasorio para el pueblo de Israel. Después de que ve lo que le sucedió a su 'sostén', no le queda más que apoyarse en nuestro Padre que está en los cielos.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización NAJAT-Jóvenes Amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la Juventud.

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Historia de colapsos

Cuando el mundo entero vitoreaba a los vencedores, los profetas entonaban la lamentación por los vencidos con el claro conocimiento de que ese también sería el destino de los vencedores cuando llegara su día

Los que descienden al Sheol - una larga fila:

 "Ashur,Asiria"; "Elam"; "Meshej Tubal";

"todos ellos incircuncisos (= cuerpos mutilados) traspasados por la espada";

 "Edom"; "los príncipes del norte (= los fenicios) y todo sidonio";

"el Faraón y toda su multitud";

 (capítulo 32, versículos 22-32)

"...en el día que descendió al Sheol (sepulcro)... cubrí por  él el abismo...

y fueron consolados en la tierra de abajo todos los árboles del Eden...

Estos también descendieron con él al Sheol..." (capítulo 31, versículos 15-18)

Los profetas vieron la mano de Dios en el mundo precisamente en el momento de la caída de los "árboles del Edén" - las grandes potencias, las superpotencias, todos los arrogantes de gran poder y riqueza, que enviaron a sus enemigos "traspasados por la espada" al Sheol, "a las profundidades de la tierra", y en el momento de su caída ellos también descendieron a la tierra de los muertos. Incluso cuando el mundo entero vitoreaba a los vencedores, los profetas entonaban la lamentación por los vencidos, con el claro conocimiento de que ese también sería el destino de los vencedores cuando llegara su día - la historia profética no es una historia de éxitos, sino de colapsos.

Al final de la Guerra Mundial (la Primera) colapsaron el Imperio Alemán, el Imperio Austro-Húngaro, el Imperio Ruso y el Imperio Otomano. Quien pensó que hubo vencedores, se equivocó, y el grave error se reveló con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y con el Holocausto de Europa y de los judíos de la diáspora - y al final, la destrucción de la ideología nazi y del Imperio Japonés. En 1945 comenzó la Tercera Guerra Mundial - la carrera nuclear enloquecida, que todavía (gracias a Dios) no ha terminado, y después del colapso del comunismo soviético, estalló la guerra del terror con la caída de las Torres Gemelas en Manhattan.

Con el colapso de los 4 imperios en 1917, se abrió una ventana de esperanza para el pueblo de Israel con el establecimiento del 'Hogar Nacional' en la Tierra de Israel después de miles de años. Después del Holocausto y la destrucción de la diáspora, se estableció el Estado de Israel, estado de congregación de exiliados. Cuando destrozaron las estatuas de Stalin por toda Rusia, y sacaron su cuerpo embalsamado (como Paró, el Faraón) de la 'Plaza Roja', leí para mí mismo con lágrimas la "Profecía sobre Babilonia" en Yeshaiahu (13-14), que describió magníficamente la recepción en el Sheol del asesino de masas, cuando él también descendió al foso en su momento.

Y entonces llegaron a la tierra de Israel alrededor de un millón y medio de judíos, y familias mixtas - otro capítulo en el Éxodo de Egipto.

Gentileza sitio 929

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¿Acaso eres más sabio que Daniel?

El príncipe de Tzor, Tiro pensó que su sabiduría era como la sabiduría de Dios, pero ni siquiera es el más sabio entre los hombres; Daniel lo supera en su capacidad de conocer la interpretación de los sueños.

Tzor recibe una profecía extensa sobre su grandeza y su destrucción, debido al orgullo y la arrogancia del corazón de su príncipe, que consideró su corazón-sabiduría "como el corazón de Dios". El éxito de Tzor en el comercio marítimo y en la acumulación de numerosos tesoros de todo el mundo llevaron al príncipe de Tzor a verse a sí mismo como un dios.

Yejezkel trae a Daniel como parte de su reprensión al príncipe de Tzor. ¿Por qué?

Daniel, como Iosef antes que él, representa una sabiduría oculta maravillosa: el conocimiento de los sueños y su interpretación. Esta sabiduría es percibida por el pueblo como exclusiva de Dios, y Nevujadnetzar casi adora a Daniel.

Según el libro de Naftalí Hertz Weisel, Daniel es mencionado aquí para mostrarle al príncipe que no puede verse a sí mismo como un dios, porque no comprende los misterios y las sabidurías atribuidas a Daniel, que son percibidas por la gente como sabidurías que solo Dios puede entender.

Completaremos estas palabras diciendo que, ciertamente, la sabiduría de un hombre que conoce los caminos del mar, que entiende las corrientes del agua y el clima, la construcción de barcos apropiados y la sabiduría del comercio con las naciones marítimas son grandes sabidurías que fortalecieron y embellecieron a Tzor, pero el mensaje del profeta es que el príncipe de Tzor no debe confundirse sobre qué es realmente la sabiduría divina que revela lo oculto. Traer un ejemplo humano y contemporáneo que sea conocido para el príncipe de Tzor resonará en él mucho más que parábolas sobre parábolas. También le da una respuesta contundente: ni siquiera eres el más sabio entre los hombres, y ciertamente no puedes ser sabio como Dios. Rebaja la altivez de tu corazón cuando veas destruido tu esplendor.

Los referentes que escriben en esta sección son integrantes de la organización Najat-Jóvenes Amantes del Tanaj, un Centro de Estudios de Tanaj para la Juventud.

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La arrogancia de Egipto

La destrucción de Asiria, Ashur, fue para enseñar a los pueblos-árboles a no enaltecerse en su estatura y en la altivez de su corazón. Egipto, más débil que Ashur, no aprendió la lección y su final también está cerca.

Este es ya el tercer capítulo que trata sobre Egipto. Hemos visto críticas a Paró, al Faraón, descripciones de destrucción y desolación, e incluso una lamentación sobre Egipto. Entonces, ¿qué viene a añadir esta nueva profecía a todo lo dicho anteriormente? ¿Y cómo se relaciona con los exiliados de Iehudá entre los cuales se encuentra el profeta?

Parece que la respuesta se encuentra inmediatamente al principio, en la pregunta retórica dirigida a Paró, el Faraón: "¿A quién te asemejaste en tu grandeza?"

Cuando Paró, el Faraón está amenazado por el hecho de que Nevujdnetzar va a subir contra él a la guerra, él está tranquilo y confía en su fuerza como si fuera equivalente a la fuerza que tenía Ashur. Paró, el Faraón se compara a sí mismo con el rey asirio cuya fuerza y dominio podían ser equivalentes a los de Bavel, Babilonia. Sobre esto Yejezkel irrumpe con una imagen grandiosa: una comparación dentro de otra comparación – Paró, el Faraón se comparó a sí mismo con el rey de Ashur, y a Ashur la comparó con un cedro que "ningún árbol en el jardín de Dios se le asemejaba en hermosura". Ashur fue un imperio, y se suele considerarla como el primer imperio significativo - un dominio fuerte, conquistador, que exilió a muchos y amenazó a toda la región.

Pero la comparación de Paró, el Faraón, no está justificada. No hubo nación, y especialmente Egipto, que se acercara a la magnitud de Ashur, pues: "ningún árbol en el jardín de Dios se le asemejaba en hermosura". Y además - Ashur fue castigada: tan grande como fue su grandeza, así fue su caída. Por lo tanto, Egipto, en su arrogancia, selló su sentencia - ya que se compararon con Ashur aunque no son como ella, su castigo será tan grande como el de Ashur.

Y más aún. La destrucción de Ashur fue para enseñar a los pueblos-árboles a no enaltecerse en su estatura y en la altivez de su corazón. Egipto no aprendió la lección y su fin también está cerca.

Las profecías sobre Egipto son importantes también para los exiliados de Iehudá - la gente de Iehudá creyó en Egipto que era grande y fuerte e hicieron una alianza con ella contra Bavel. ¡Y esto tuvo un papel crítico en la destrucción de Ierushalaim! También los exiliados de Iehudá y el pueblo de Israel aprenderán la lección - que la grandeza pertenece solo a Dios.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización Najat-Jóvenes Amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la Juventud.

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Un paraíso de fenicios

 

Yejezekel conocía la cultura fenicia y en nuestro capítulo obtenemos un vistazo al jardín del Edén mitológico de los fenicios. ¿Es similar a nuestro jardín del Edén?

Yejezkel conocía muy bien también la cultura fenicia, y la usó en contra de los fenicios. "Daniel" el sabio (capítulo 28, versículo 3) de las leyendas antiguas de Ugarit, que son mitos cananeos que narran las gestas de sus dioses y héroes (mencionado anteriormente con Noaj e Iyov; capítulo 14, versículos 14-20); "el jardín de Dios... en Edén" (capítulo 28, versículo 13) de las leyendas de Gilgamesh (y similares); y también un jardín maravilloso de "querubín ungido (=ungido para la realeza, dentro del dosel) protector". La descripción del jardín del Edén en las leyendas de los pueblos es diferente y opuesta al jardín natural que Dios plantó para el hombre; en la Torá el jardín está sin querubines, estos aparecen "al oriente del jardín del Edén" (Bereshit , capítulo 3, versículo 24), después de la expulsión del hombre. En el jardín mitológico caminaban sobre "piedras centelleantes" (capítulo 28, versículo 14), y los frutos de los árboles en el jardín eran piedras preciosas, engastadas en el 'dosel', y entre ellas 9 de las piedras del pectoral (capítulo 28, versículo 13 / Shemot, capítulo 28, versículo 17-20). En la Torá están sobre el corazón del sacerdote, el hombre.

En la Torá Dios se dirige al hombre. En la mitología, los seres humanos buscan leyendas 'maravillosas'.

Lo principal en común entre los jardines del Edén en Yejezkel y en la Torá es la expulsión debido al pecado, y los pecados de Tzor, que son el orgullo de la inmensa riqueza y el comercio internacional, que se llenó de "violencia" (capítulo 28, versículo 16) – una expresión que recuerda el pecado de la generación del diluvio.

En el espíritu de Yejezkel, añadí y descubrí en Tzor el 'pecado y su castigo', en paralelo con los reyes de Israel: Jiram se sentó en el trono de su padre, y reinó 34 años. Jiram honró a David y a Shlomó, y al Señor Dios de Israel (Melajim I, capítulo 5, versículos 15-25). Después de una cadena de asesinatos, Etbaal, sacerdote de Ashtoret, se apoderó de Tzor, y también de Tzidón, Sidón, y él es el padre de Izevel (Melajim I, capítulo 16, versículo 31), esposa de Ajav.

También Omrí se apoderó de Israel en una guerra fratricida, después de una cadena de asesinatos; Izevel trajo a Shomrón el culto al Baal y la Asherá, e intensificó los asesinatos matando a los profetas del Señor. La hija Ataliá trasladó la cultura del asesinato con el culto a Baal, también a Ierushalaim.

Sanjerib sometió y dividió a Tzor y Tzidón en dos reinos débiles, y Nevujadnetzar destruyó la Tzor continental en paralelo y después de la destrucción de Ierushalaim.

Gentileza sitio 929.

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El orgullo de Egipto

Dios es quien determina el destino de todos los pueblos, incluidos Egipto y su rey.

Esta profecía —pronunciada aproximadamente dos meses después de la profecía anterior y dos meses antes de la destrucción— contiene en efecto el mensaje divino al pueblo y a las naciones antes de la destrucción.

La acusación central contra Egipto es el pecado del orgullo frente a Dios. Los reyes de Egipto se atribuyeron a sí mismos su éxito, se enaltecieron y se enorgullecieron de él, e incluso despreciaron al Dios de Israel (capítulo 31, versículo 2). El orgullo del rey egipcio tiene su origen en sus éxitos políticos. El núcleo de esta profecía está dirigido al rey de Egipto (el Faraón Jofra, de la dinastía XXVI de Egipto y según el libro Irmiahu, contemporáneo de Tzidkiahu, el rey de Iehudá) quien en este período invirtió grandes esfuerzos en erradicar el dominio de Bavel, Babilonia en la región. Este fue el período de tiempo en el que Egipto esperaba convertirse en una superpotencia regional. Las profecías de Yejezkel cierran definitivamente esta posibilidad, no solo en el plano terrenal sino también en el plano divino; de ahora en adelante, como en el pasado, Egipto está destinado a ser solo: 'un reino humilde' y no un imperio.

Aunque los acontecimientos que afectan al pueblo de Israel y su tierra arrastran consigo el orgullo de los reyes y los otros dioses, su orgullo es temporal y su fin es descender al Sheol. Por ello, Yejezkel enfatiza el dominio de Dios —incluso en el momento en que el Templo es destruido y el pueblo de Israel es exiliado— Dios es quien determina el destino de todos los pueblos, incluidos Egipto y su rey.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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Orgullo infundado

El rey de Tzor se ve a sí mismo como un dios, reflejando la pureza y el bien; como el hombre antes de su pecado y como el Sumo Sacerdote, el Cohen Gadol, libre de pecado. Pero qué grande es la brecha entre la autoimagen y las acciones reales

El rey de Tzor, Tiro, se ve a sí mismo como un dios. En respuesta a la arrogancia del rey de Tzor, que se considera a sí mismo como dios, vendrán contra él los tiranos de las naciones, lo golpearán y lo matarán. Y el profeta se burla: "¿Porfiarás en decir: "Dios soy yo", en presencia de quien te mata? Mas tú eres hombre y no Dios, en la mano de aquel que te traspasa" (versículo 9).

Quien recuerde las imágenes de Ceaușescu siendo ejecutado, entenderá este versículo. Qué asombro había en su rostro. El hombre que se veía a sí mismo con superpoderes, todopoderoso, se encuentra de repente ante un pelotón de fusilamiento. No puede ser. Y se asombra, y ve en la realidad que le golpea el rostro una especie de evento absurdo, imaginario, imposible. Irreal.

Con el rey de Tzor hay algo más que esto. Y así se dice sobre el rey de Tzor:

"Hijo del hombre, entona una endecha (un lamento) sobre el rey de Tzor, y le dirás: Así dice el Señor Dios: ¡Tú eres el sello de perfección, lleno de sabiduría, y consumado en hermosura!En el Eden, jardín de Dios, estabas: de toda piedra preciosa era tu baldaquín: el rubí, el topacio y el diamante, y el crisólito, el ónix, el berilo y el zafiro, el carbunclo, la esmeralda y el oro...Eras como el querubín, ungido que cubría (con sus alas el arca); Yo te había colocado en el santo monte, un dios eras; en medio de piedras centelleantes como fuego te paseabas" (versículos 12-14).

La descripción es una descripción que no es de este mundo. Hay aquí una combinación de dos lugares que nos son familiares: el jardín del Edén por un lado, y la belleza del Tabernáculo por otro. ¡Las piedras que adornan al rey de Tzor son las piedras engastadas en el pectoral del Sumo Sacerdote, el Cohen Gadol! El rey de Tzor, en su arrogancia, combina ambos: el jardín del Edén de Adam antes del pecado, y la indumentaria del Cohen Gadol, elevado del pueblo, que purifica a Israel de sus pecados.

¿Y qué hace el rey de Tzor? Hay aquí un contraste terrible: el rey que refleja la pureza y el bien. El hombre antes de su pecado y el Cohen Gadol libre de pecado, este hombre es - el rey de Tzor. Y él no se comporta como aparenta ser. Profana su santuario (versículos 16-18). Y su castigo, también nos es familiar de la descripción del Tabernáculo: "por tanto he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido, y te he reducido a ceniza sobre la tierra, ante los ojos de todos los que te ven". Este es el castigo de Nadav y Avihú. Ellos trajeron fuego extraño al Tabernáculo, y fuego salió de dentro de ellos y los quemó, y fueron convertidos en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que los veían.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

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Entre el rey de Tzor y el primer hombre

El príncipe de Tzor, Tiro, sentía que vivía en el paraíso. Como Adam, el primero, sería expulsado del "Jardín del Edén" al cautiverio babilónico, y moriría.

"Di al príncipe de Tzor: Así dice el Señor Dios: Por cuanto se ha ensoberbecido tu corazón, y has dicho: "Dios soy yo; en el asiento de Dios estoy sentado, en medio de los mares", siendo tú hombre y no Dios, y te has considerado potente como Dios. (¡He aquí, más sabio eres que Daniel; no hay secreto que puedan ocultar de ti!... por tanto, así dice el Señor Dios: Por cuanto te has considerado como Dios..." (capítulo 28, versículos 2-6)

Escribimos en el capítulo anterior que Tzor, debido a sus condiciones naturales, estaba muy bien protegida de todo enemigo que viniera desde tierra firme, y la profecía de destrucción en el capítulo 27 se cumplió en ella solo después de muchos años, en tiempos de Alejandro Magno.

Pero la profecía de este capítulo y la lamentación sobre el rey de Tzor, el verdadero culpable de la traición de Tzor, se cumplieron poco tiempo después de la destrucción de Ierushalaim. Tzor no fue destruida, pero su rey, Etbaal III, fue capturado y llevado a la prisión babilónica, de donde nunca regresó.

El profeta describe al príncipe de Tzor como una especie de Adam en el Jardín del Edén, y efectivamente Tzor la rica y protegida era considerada entonces como una especie de paraíso terrenal. El príncipe de Tzor es un hombre sabio e inteligente, y en su lugar único en su palacio en la isla de Tzor, después de que el Templo de Dios en Ierushalaim, el trono de Dios y el estrado de Sus pies, fue destruido, él se siente sentado en el trono de Dios. Su sabiduría en la construcción de Tzor y en su fortificación y en la brillante maniobra política que lo liberó de la suerte de Ierushalaim, ciertamente parece como la sabiduría de Adam después de probar del fruto del árbol del conocimiento, y fue, por así decirlo, como Dios: conocedor del bien y del mal.

Como Adam que fue expulsado del Jardín del Edén a una tierra de espinos y cardos, así también fue expulsado Etbaal III a la prisión babilónica. Como Adam sobre quien se decretó la muerte, así fue el destino del príncipe de Tzor. La partida de la Presencia Divina del Jardín del Edén corresponde en la continuación de nuestro capítulo a la destrucción del Templo, que sea reconstruido y restablecido pronto en nuestros días, Amén.

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