No es bueno que el hombre esté solo
Estos materiales fueron publicados en el Jumash producido por la Editorial Ner, www.kehot.com.ar
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Preguntas clásicas
¿Por qué “no es bueno” que el hombre esté solo? (v. 18)
RASHI: Porque la gente podría decir: “¡Hay dos dominios! Dios rige
sobre los mundos superiores solo, y no tiene pareja, y el hombre es
el único regente sobre los mundos inferiores, y no tiene pareja”.
¿Por qué la mujer fue creada “opuesta” al hombre? (v. 18)
RASHI: Si él lo merece, ella será una compañera. Si no lo merece,
ella estará en su contra, para reñir con él.
Torat Menajem
LA NECESIDAD DE UNA PAREJA PARA DEL HOMBRE (V. 18)
Incluso un niño que está estudiando Jumash por primera vez entiende
que su padre depende de la asistencia y el apoyo moral de su madre. Por
lo tanto, cuando lee el versículo 18, “No es bueno que el hombre esté
solo. Le haré una compañera opuesta a él”, la cuestión es autoevidente.
¿Qué forzó a Rashi a concluir que la Torá está hablando aquí de un temor
ideológico, que “la gente podría decir, ‘¡Hay dos dominios!’”, cuando
podría haber escrito sencillamente que el hombre necesita el apoyo físico
y emocional de una pareja?
LA EXPLICACIÓN
Si la Torá nos estaba informando aquí que la mujer fue creada para
brindar apoyo al hombre, el versículo habría dicho: “No es bueno para el
hombre estar solo” (לא טוב היות האדם לבדו). De hecho, sin embargo, la
LA NECESIDAD DE UNA PAREJA PARA DEL HOMBRE (V. 18)
Incluso un niño que está estudiando Jumash por primera vez entiende
que su padre depende de la asistencia y el apoyo moral de su madre. Por
lo tanto, cuando lee el versículo 18, “No es bueno que el hombre esté
solo. Le haré una compañera opuesta a él”, la cuestión es autoevidente.
¿Qué forzó a Rashi a concluir que la Torá está hablando aquí de un temor
ideológico, que “la gente podría decir, ‘¡Hay dos dominios!’”, cuando
podría haber escrito sencillamente que el hombre necesita el apoyo físico
y emocional de una pareja?
LA EXPLICACIÓN
Si la Torá nos estaba informando aquí que la mujer fue creada para
brindar apoyo al hombre, el versículo habría dicho: “No es bueno para el
hombre estar solo” (לא טוב לאדם היות לבדו). De hecho, sin embargo, la
Torá afirma: “No es bueno que el hombre esté solo” (לא טוב היות האדם לבדו),
indicando que aquí estamos hablando de algo que en esencia es
“no bueno”, independientemente de su efecto emocional en el hombre.
Por eso explicó Rashi que la presencia de un único hombre es indeseable
en el sentido de que puede dar la falsa impresión de que él es una deidad.
LA SOLUCIÓN DE DIOS
Sin embargo, este problema parece perdurar incluso después de la creación
de la mujer pues, a fin de cuentas, el hombre fue creado solo, y
siguió así durante un tiempo antes de que fuera acompañado por la mujer.
¿No podría eso dar la impresión que el hombre es un cierto tipo de dios?
Este problema se resuelve con el segundo comentario de Rashi: “Si él lo
merece, ¡ella será una compañera! Si no lo merece, ella estará en su contra,
para reñir con él”. Es decir, el hombre siempre dependerá del apoyo de la
mujer al grado de que (si él no es digno) pelearán entre sí. Como él se sentirá
constantemente dependiente de otra persona, y será consciente del conflicto
potencial que puede surgir con su pareja en cualquier momento, seguro que
en la mente del hombre estará fijo que él no es un ser autosuficiente.
(Basado en Likutéi Sijot, vol. 5 pág. 20)
*Estos materiales fueron publidcados en el Jumash producido por la Editorial Ner, www.kehot.com.ar
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Preguntas sobre el primer día de la creación
Primer Día.
Preguntas:
• ¿Por qué comienza con la palabra Bereshit? Ya sabemos que se trata del principio.
• ¿Qué quiere decir la palabra Bará? ¿Por qué utiliza este término solo con algunas cosas y con otras dice “Hizo Dios”?
• ¿Por qué se utiliza el Nombre Elokim y no otro Nombre de Dios?
• ¿Qué nos enseña este versículo?
• ¿Por qué lo primero que nos dice es que creó los cielos y la tierra? ¿Por qué el cielo antes?
• ¿Qué objetivo tiene todo lo que nos dice antes de contarnos qué es lo que va a crear el primer día?
• ¿Por qué lo primero es la luz? ¿Qué es esta luz?
• Una vez que Dios dijo que haya luz ¿Para qué me dice que hubo luz?
• ¿Qué significa TOB? ¿Qué nos enseña cuando dice que vio Dios que era bueno?
• Nos dice que a la Luz llamó día y a la oscuridad llamó noche ¿Acaso no es el hombre el que llama a las cosas y le pone nombre, por qué Dios le pone nombre a ciertas cosas?
Bereshit: La Torá empieza con esta palabra para darnos un primer mensaje esencial, que el mundo fue creado, (el cuarto de los 13 principios) es decir, niega la doctrina griega de un universo estático y eterno. La idea de un mundo creado nos habla de un Creador, (el primero de los 13 principios, nos dice que Dios existe, pero no dice que creó) y un creador nos habla de un objetivo, por lo tanto esto nos viene a expresar que hay un sentido en la vida, un objetivo que alcanzar. Este tema será analizado más profundamente cuando se trate el tema del Shabbat.
Bará: En la Torá siempre que aparece este verbo se refiere a algo nuevo, algo que no existía hasta ahora. Cuatro veces es utilizado en el relato de la creación el verbo BARÁ, uno es al principio de todo pues ahí es claro de que se trata de algo completamente nuevo. La segunda vez que aparece es cuando crea a los animales (Versículo 21) pues esto es algo nuevo, hasta ahora había creado cosas minerales o estáticas (vegetales) pero ahora va a crear algo con vida, que se mueve, que posee voluntad, etc. La tercera vez que aparece el verbo BARÁ es cuando crea al ser humano, y esto también es un nivel nuevo, pues hasta ahora eran animales sin libre albedrío, sin intelecto y sin Neshama. La cuarta vez, es cuando consagra al séptimo día, pues este día representa a la cuestión espiritual.
En resumen, dice BARÁ, cuando creó todo lo mineral, cuando creó la vida animal y cuando creó la vida humana.
El término BARÁ solo se utiliza con respecto a Dios, no aparece en ningún otro lugar del Tanaj que no sea con Dios.
Elokim: ¿Por qué comienza con este Nombre de Dios y no con otro? La respuesta es porque estamos en el relato de la creación, de la naturaleza de las cosas y este Nombre de Dios es el que se atribuye cuando se refiere a Dios como el que conduce el mundo, el que lo dirige. Si analizamos más profundamente veremos que el término Elokim se utiliza también para referirse a Jueces (ver Salmos) o ángeles. Por lo tanto cuando se dice: Eloke Haelohim, no se refiere a que es Dios de los dioses, esto es una tontería, porque estaría aceptando que hay otros dioses, sino que debe entenderse que Él es lo más importante entre lo más importante, lo más honorable entre lo honorable. Es decir la relación en común es que este término se refiere a entes importantes, de muy alto honor y que poseen capacidad de liderar o decidir. En síntesis, en la Torá, siempre que se habla de una relación de Dios con el mundo-naturaleza se utiliza el término Elokim.
Et Hashamaim beet Haaretz: El término ET aparentemente está demás para expresar la creación de los cielos y la tierra, se podría haber dicho obviando este término. Rabí Akiva dice: cada vez que en la Torá aparece ET, viene a agregar algo más, en este caso lo que nos viene a agregar es que cuando dice ET Hashamaim se refiere al cielo con todo lo que él contiene y la tierra con todo lo que ella contiene. La palabra ET está compuesta por la letra Alef y la letra Taf, la Alef es la primera del alfabeto hebreo y la Taf es la última, como insinuando que contienen todo. Es decir, tal como dicen los sabios, toda la creación fue hecha de una sola vez, y los demás días tienen que ver con un desarrollo del mundo y el universo. Pero la creación ocurre de una sola vez con todo lo que contiene.
Comienza primero con el cielo y luego con la tierra, pues el cielo se utiliza para referirse a todo lo celestial y la tierra a lo terrenal, y por lo tanto el mensaje es que sin lo celestial, lo espiritual, lo material no tiene sentido.
Resumen del primer versículo: 1) El mundo fue creado. 2) Hay un creador, por lo tanto un sentido. 3) El universo no es Dios.
El primer versículo nos habla de una creación. El segundo viene a describir el estado actual de la tierra (en ese primer momento) y luego nos continuará hablando de su desarrollo.
Tohu VaBohu: TOHU se utiliza en la Torá para expresar algo desierto. VaBohu se refiere a vacío. (ver Jer 4:23) Así también lo explica Onkelos. Es decir, la tierra desierta y vacía, con agua (Tehom) y con viento. Inhóspita e inhabitable.
Or: La luz es lo primero que aparece. Aquí se refiere a la luz natural, pues como dijimos se creó todo de una sola vez, por lo tanto la luz ya estaba, lo que está ocurriendo en el primer día, es que la luz se va separando de la oscuridad. En un lenguaje metafórico la Torá es comparada a la luz. Los sabios dicen que Dios se basó en la Torá para crear el universo, es decir que sin Torá no hay existencia. La Torá es la luz que ilumina al mundo. En la Torá hay 613 preceptos y las letras de las palabras ET HAOR en hebreo suman 613.
Viehi or: Nos enseña que todo lo que existe es por la voluntad de Dios, y no que existen por sí mismas o como accidente o al azar. Todo es por voluntad de Dios, nada que ocurre o que existe puede ocurrir o existir si eso no fuera la voluntad de Dios. (Esta afirmación abre el dilema de ¿Por qué Dios permite que ocurran cosas malas?, este tema será abordado en profundidad más adelante)
Vaiar Elokim ki Tob: Tob en la Torá se utiliza también para definir algo estable, que se mantiene y que no se destruye. Dios creó al mundo para que se mantenga. Cuando dice que vio Dios que era bueno, no se refiere a que es algo que ve ahora y que antes no lo sabía, sino que Dios ve que esa creación de esa manera se va a mantener. Lo contrario, es decir, una acción destructiva se llama Rah- malo- tal como lo dice al final de la Parashá, cuando nos describe a la generación del diluvio, que allí especifica que eran destructivos (Génesis 6:5). Lo que nos quiere decir cuando dice que Dios vio que era bueno, es que la creación con todos sus detalles, es la creación más perfecta que se podría hacer. La naturaleza o algún detalle en particular de la creación podrían haber sido de otra manera, pero en conjunto, esta es la manera más perfecta de que exista el mundo con todos sus detalles.
Vaikrá Elokim: Cuando alguien pone nombre a algo, eso denota que es el propietario de esa cosa, que le pertenece. Dios pone nombre a seis cosas: a la luz y la oscuridad, al cielo y la tierra y al agua y al hombre. Los primeros dos, luz oscuridad, día y noche, nos hablan de tiempo, es decir Dios es el dueño del tiempo. Los otros dos, cielo y tierra, nos hablan del espacio físico. Los últimos dos, el agua y el hombre, son la vida y el sustento de la vida, el hombre es la vida, el agua es esencial para la vida, la mayoría de nuestro cuerpo está compuesto por agua. En resumen. Tiempo, espacio (que son las coordenadas con que se maneja el hombre) y la vida, todo eso pertenece a Dios.
La bendición al hombre.
Preguntas
• ¿Cuál es la bendición que Dios le otorga al hombre?
• Cuando les dice que se reproduzcan y se multipliquen, ¿es una orden o es la bendición?
• Llenar la tierra, ¿es una orden o es una consecuencia de reproducirse?
• ¿Por qué Dios quiere que se llene la tierra?
• ¿Qué significa, conquistar la tierra?
• ¿A qué se refiere con dominar a los peces y a los animales? ¿Cómo se realiza?
• ¿Por qué no les permitió alimentarse de animales?
• ¿Por qué a los animales les dijo que pueden comer de toda hierva, mientras que al hombre le dice que puede comer de toda planta de semilla y todo árbol que porta fruto?
• ¿Por qué con los animales cuando les dice que van a comer hierbas dice primero los animales terrestres, luego las aves y por último, todo lo que se mueve por la tierra?
• ¿Por qué luego que describe las especies animales a las cuales se les permite comer, después dice todo lo que tiene espíritu viviente? ¿Qué viene a agregar?
• ¿Acaso les fue prohibido a los animales comer otros animales?
• ¿Qué quiere decir: “Y fue así”?
• En todos los días dice: “Y vio que era bueno” y ahora dice: “y vio que era muy bueno” ¿Qué viene a agregar?
• ¿Por qué cuando crea al hombre no dice: “y vio que era bueno”? ¿Acaso el hombre no era bueno?
• ¿Por qué la creación en total dura seis días?
Respuestas
Generalmente vemos en la Torá que cuando Dios le otorga una bendición al ser humano, tiene que ver con simiente, por ej. a Abraham. Entonces la bendición de Dios es otorgarle a hombre la capacidad de reproducirse. Vemos que las matriarcas eran estériles, no podían reproducirse, pero Dios las bendice y ahora pueden reproducirse.
Dios le enseñó a Adam, que Su voluntad es que se multiplique para que la tierra se llene y que el ser humano pueda controlar el mundo, entonces en realidad es una orden, tanto reproducirse como la de llenar la tierra. Dios quiere que el hombre mantenga al mundo, no que lo destruya o que mate a los animales o arruine la naturaleza por intereses mezquinos, sino que controle el planeta con objetivos más altruistas, con sabiduría y bondad. El hombre es el guardián del mundo, por lo tanto debe ocuparse de los animales y de los peces y las aves.
Debemos prestar atención que Dios no le prohíbe al hombre comer animales, pero tampoco se lo permite. El motivo por el cual no le permite comer animales, es porque lo ideal, es que sea vegetariano, un mundo no salvaje, sin caza y prevalecer por la fuerza. Otro motivo es porque, en los vegetales, es el hombre el que lo siembra y entonces lo puede cosechar, pero con los animales, no es el hombre el que los reproduce, sino que ellos se reproducen solos, por lo tanto no tiene tanto derecho moral de poder comerlos. No obstante en la práctica, y la Torá es práctica, el hombre come carne, su naturaleza está hecha para poder digerir carne, sus dientes están hechos para poder comer carne y no solo vegetales.
Los frutos es la parte del vegetal más elaborada, la que posee más color, nutrientes y más sabrosa, es por eso que eso se lo otorga al hombre, y los animales que están en un nivel inferior, comen las plantas. Luego cuando el hombre es echado del Gan Edén vemos que le dice que comerá de las hiervas del campo (y no dice ahora de los frutos) es decir ahora lo puso al nivel de los animales.
Con los animales cuando les dice que van a comer hierbas dice primero los animales terrestres, luego las aves y por último, todo lo que se mueve por la tierra porque los animales de la tierra son los que tienen más capacidad de comer vegetales, los rumiantes, ciervos, cebras, vacas, etc., luego le siguen las aves y por ultimo todo lo demás.
Este es el motivo por el cual luego que describe las especies animales a las cuales se les permite comer, después dice todo lo que tiene espíritu viviente, pues este es el motivo y superioridad por el cual pueden comer vegetales.
Tampoco a los animales no se les prohibió comer otros animales, pero tampoco se les permitió. No obstante, es el estado ideal, que no se devoren unos a los otros, hasta el punto tal, que al final de los días, en la época mesiánica, en el estado ideal de la creación, no dice que los animales no se van a devorar unos a los otros.
Cuando dice: “Y así fue” se refiere a todo lo que dijo en el último párrafo, no solo al último versículo, y quiere decir que así se va a mantener, es decir, que es una realidad estable, que se mantendrá así, no es algo que cambiará constantemente.
Cuando dice: “Y vio que era muy bueno”, si bien al final de cada día dijo: “Y vio que era bueno”, se refiere en que en total todo lo creado es bueno por sí mismo y en armonía con toda la creación. Como en una sinfonía, no basta solo con que el piano, el violín, las flautas, etc. suenen bien por sí solos, sino que es importante que cuando toquen en conjunto sea armonioso. Por lo tanto cuando dice: “Y vio que era muy bueno” se refiere a que es el mejor estado de las cosas, es decir la creación en su mejor realidad posible.
Es por eso que cuando creó al hombre no dice: “Y vio Dios que era bueno” pues el ser humano, tiene libre albedrío y puede elegir hacer el bien o el mal, es por eso que no dice que es bueno o malo, pues depende del hombre, es él el que decide si quiere ser bueno o malo.
Esto contesta la gran pregunta: Si nada en el mundo, sucede sin el consentimiento de Dios, entonces ¿Cómo es posible que exista el mal, hombres que dañen a otros y maten? Rambam en el capítulo octavo de Shmoná perakim, la introducción al Pirke Avot, dice: “ Siempre encontrarás en los dichos de los sabios, que se alejan de declarar que la Voluntad Divina se presenta en cada objeto en cada momento y momento, de este modo debe entenderse cuando declaran sobre el hombre se levanta y se sienta por la Voluntad Divina, es decir que le fue proporcionado al ser humano desde el momento de su creación, la capacidad de sentarse y levantarse, acorde con su propia voluntad. Y no que en ese preciso momento en que el hombre se levantó, quiso Dios que se levante o que no se levante, del mismo modo que no quiere ahora que esta piedra que cae caiga o que no caiga.
La regla general en este tema es la siguiente, tal como Dios quiso que existan hombres erguidos, de torso amplio, con dedos en sus manos, así también, quiso que se moviese o que se abstenga por sí mismo, actuando según su libre albedrío. Con respecto a sus conductas no hay determinismo ni impedimento (para que las realice o las deje de hacer), como se explica en la Torá cuando aclara este punto diciendo: “He aquí que el hombre se ha (convertido en una especie) única, de él depende discernir entre el bien y el mal” (Gen. 3:22)”
En resumen, la respuesta es que la voluntad suprema de Dios es que el hombre sea libre y no un robot o marioneta. El libre albedrío implica la posibilidad de que elija hacer el mal; si bien Dios quiere un mundo de bien y lo ideal es que el hombre, con su libre albedrío, elija hacer el bien, no obstante, puede elegir hacer el mal. Y todo esto sigue siendo la voluntad Divina, pues Dios quería un ser libre, y ser libre implica la posibilidad de hacer el mal, no obstante, será castigado por ello.
El hecho que Dios no haya determinado que el hombre es bueno, fortifica la idea de que eso depende del hombre. No debe pensar que por ser que Dios lo creó con esas tendencias negativas, entonces innatamente es bueno, sino que debe hacer un esfuerzo para ser bueno y a veces sobreponerse a sus propias tendencias naturales con las que Dios lo creó.
El motivo por el cual dura seis días, no es necesariamente por un motivo místico del número seis, si bien el seis incluyen todos los espacios posibles (los cuatro puntos cardinales arriba y abajo), acorde a lo que explicamos hasta aquí vimos que se divide en dos etapas de tres días, en donde los primeros tres son las cosas en su estado más básico y primitivo y los otros tres es donde se desarrollarán en forma plena.
En los primeros tres días vemos que en el primero creo la luz, en el segundo las aguas de arriba y de abajo y el tercer día la tierra seca y los vegetales.
Los últimos tres días tratarán del desarrollo de cada uno de los primeros tres días, así el cuarto día, desarrollará más lo del primer día, el quinto día, lo del segundo y el sexto lo del tercero. (1-4, 2-5 y 3-6)
El primer día fue la luz, el cuarto serán los astros. El segundo día fueron las aguas de arriba y de abajo, el quinto serán los peces y las aves. El tercer día fue la tierra seca y los vegetales, el sexto serán los animales y el hombre. Así también, veremos que en el primer día, dice una sola vez: “Y dijo Dios”, y así también veremos que en el cuarto día dice una sola vez: “Y dijo Dios”, lo mismo ocurre con el segundo y quinto día, el tercer día dice dos veces: “Y dijo Dios” en el sexto día, también dice dos veces: “Y dijo Dios” (si bien en el sexto día figuran otras veces: “Y dijo Dios” pero ahí no se refiere a una creación sino a la bendición que les da a los animales y al hombre)
Nuevamente iniciamos y descubrimos...
“Esa es la razón que el hombre fue creado en forma unipersonal para enseñarnos que quien destruye a una sola persona, la Torá lo considera como si destruyese un mundo entero. Y que aquél que salva una sola persona, la Torá lo considera salvador de todo un mundo. Y para enseñarnos la grandeza del Señor. En efecto, cuando el hombre funde muchas piezas con un sólo molde, todas se asemejan; D-os, en cambio, ha modelado al hombre a la efigie del primer hombre, empero, ninguno se parece a su prójimo”
(Sanedrín 4:5)
Mi más cercano compañero en el uso de las piruetas literarias me comentaba que iniciar otra vuelta en la lectura y el estudio de la Torá, tiene algo de grandioso, de 'allegro ma non tropo'.
Para él es más que claro que éste, será el último año de su ignorancia, que por fin va a comprender todo y en todos sus aspectos. Que desde ahora la Torá le va a hablar, por fin, a él, y percibir definitivamente que la Torá fue recibida para él, para que al fin la pueda leer y estudiar como si fuera la primera vez. En éste año, sabe, que se convertirá en un ben Torá y agregaba que 'no hay mejor comienzo del año que iniciar, desde 'El Principio': desde Bereshit.
Quedé extasiado al recibir estas líneas que ahora comparto con ustedes. En pocos renglones, me explicó el significado de Bereshit y casi de toda la vida judía. Al grado que siento que agregar cualquier letra a las citadas podría hacer perder el gozo y la alegría que su trascripción puede provocarles. Confieso que le envidié su regocijo. Pero, manifiesto también, que me lo contagió.
Bereshit se lee después de jornadas de oración y reflexión, de alegrías y de cantos y bailes por el privilegio del goce en el estudio y no es de sorprender entonces que convoque a la nostalgia de épocas que fueron extremadamente creativas. En la añoranza propia que provoca la repetición, aparece un flash de la época en la que, con algunos de los lectores, gozamos un año completo interpretando de cien maneras, sólo el primer versículo del Libro de los Libros. Fue un buen entrenamiento para sumergirnos en el inagotable mar de la parshanut, aún a riesgo de perder perspectiva del mensaje.
También me acuerdo, las discusiones con las lererkes del kinder de Yavne, sobre la utilidad de hacer que los niños de 4 y 5 años memoricen la Creación de cada jornada, cuando el mismo Shlomó el más sabio de todos los hombres, no consiguió entender sus misterios. Supongo que los niños siguen aprendiendo esos conceptos que obligatoriamente olvidarán hasta encontrarse, ya adultos, nuevamente con la sucesión de las etapas de la Creación.
Pero Bereshit, el Libro Primero, es algo muy especial. Desarrolla a todo su largo una crónica de los conflictos entre los hermanos que fueron nuestros antepasados y que nos marcaron con su sello. Imprimieron en nosotros sus virtudes y nos dejaron el recuerdo de sus errores, todos humanos, que intentamos disimular. Al releer sus vidas, nos encontramos con tantos contrastes, que parecen pertenecernos, como si fueran parte de nuestra propia biografía. La diferencia es más en los tamaños de la experiencia que en su modo.
En el principio, después de recorrer la creación del Universo, de los cielos y la tierra, la luz y la oscuridad, el mar y la tierra seca, los frutos y los animales, leemos: “Y D-os creó al Adán a su imagen; a imagen de D-os lo creó, hombre y mujer los creó” (1:27). Ese versículo es la base del valor del ser humano, de su igualdad entre sí, de su semejanza y similaridad, y de su amor. Ya nos enseñó Rabí Akiva, “querido es el hombre que fue creado a Imagen”, derivando del versículo la prohibición del derramamiento de sangre, aún antes de la entrega de la Torá. Prohibición que sería infringida muy rápidamente.
En la discusión entre Rabí Akiva y Ben Azai acerca del principio más valioso de la Torá, si el “ama a tu prójimo como a ti mismo” de Vaikrá 19:18, y “Cuando D-os creó al ser humano, lo hizo a semejanza de D-os mismo. Los creó hombre y mujer” (5:1-2), rabí Akiva considera que el amor es el máximo valor, pero Ben Azai eleva a la igualdad por encima de cualquier otro valor. El tiempo hizo que el pueblo judío adoptara ambos principios como valores superiores. De esos valores logró legislar infinidad de normas fundamentales. Si ofendes a un individuo no es a la persona a la que agravias, sino es a D-os mismo. Después de todo, los humanos no somos más ni menos que Imagen.
El "amarás a tu prójimo", no es una expresión teórica. Es una obligación, precedida por la obligación de amarse a uno mismo. Rabí Akiva le fijó una limitación aparente (Baba Metzia 62 a), "tu vida precede a la de tu prójimo e Hilel la interpretó diciendo que "lo que odies no lo hagas a tu próximo" (Shabat 31a), porque es muy difícil aplicar positivamente una frase que parece declarativa.
El principio de la creación "a imagen" presenta diversos dilemas que, por lo menos quienes residimos en Israel, tenemos que enfrentar casi a diario. Un ejemplo de ellos, son las acciones que el ejército y las fuerzas de seguridad tienen que llevar a cabo para salvar la vida de seres humanos amenazados por la acción de grupos terroristas. En este caso, Israel debe obligatoriamente perseguir a todos los que quieren afectarle, ya que también el "otro", el enemigo, debe actuar según las normas, que acepten que nosotros también tenemos "imagen". Esa lucha de autodefensa debe hacerse éticamente, y sin alegría. Cuando Iehoshafat el rey de Iehudá derrotó a los amonitas y a los moabitas, leemos en II Divrei Haiamim 20: 21-22: "Al día siguiente, madrugaron y fueron al desierto de Tecoa. Mientras avanzaban, Iehoshafat se detuvo y dijo: «Habitantes de Judá y de Jerusalén, escúchenme: ¡Confíen en H', y serán librados! ¡Confíen en sus profetas, y tendrán éxito!» Después de consultar con el pueblo, Iehoshafat designó a los que irían al frente del ejército para cantar a H' y alabar el esplendor de su santidad con el cántico: «Den gracias a H’; su gran amor perdura para siempre.» La Torá nos desafía para encontrar un verdadero equilibrio basado en nuestros valores.
Regresemos al tema de la Creación a Imagen. De la lectura del versículo aprendemos que todos, sin excepción, fuimos creados siguiendo la Imagen. Los ricos y los necesitados, los judíos y los gentiles, los fuertes y los débiles, por lo que no debemos intentar exclusiones. Esa es la fuente de los Derechos Humanos y de las obligaciones en el judaísmo. Estamos obligados a respetar los derechos, incluso cuando se trata de actitudes de nosotros con nosotros mismos. No tenemos derecho a declinar nuestra autodeterminación, como no tenemos derecho a renunciar a nuestra vida buscando abreviarla por la razón que fuere, ni el derecho a dañar nuestro cuerpo o nuestra alma. Tampoco nosotros mismos tenemos el derecho de afectar a la Imagen que llevamos dentro como don. Quien avergüence a una persona, deshonra a la Divinidad que está en contenida en ella. Así nos dice la mishná en Sanedrín 4:5:
“Esa es la razón que el hombre fue creado en forma unipersonal para enseñarnos que quien destruye a una sola persona, la Torá lo considera como si destruyese un mundo entero. Y que aquél que salva una sola persona, la Torá lo considera salvador de todo un mundo. Y para enseñarnos la grandeza del Señor. En efecto, cuando el hombre funde muchas piezas con un sólo molde, todas se asemejan; D-os, en cambio, ha modelado al hombre a la efigie del primer hombre, empero, ninguno se parece a su prójimo”.
Misterioso pero real. Clarísimo. Sin vueltas. Tan simple y tan difícil de llevar a cabo.
El dilema presentado por Rabí Akiva, pregunta qué hacer cuando dos amigos se encuentran en el medio del desierto teniendo bebida suficiente que permitiría que uno solo de los dos pueda seguir vivo. La respuesta instintiva parecería que es mejor que los dos mueran, sin embargo el maestro nos enseña que "nuestra vida prevalece sobre la del otro". Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: «¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano para que lo tomes en cuenta?» Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra: lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio”. Palabras más que claras, a las que les permito agregar, simplemente “porque lo creaste a Tu imagen”.
Acerca de la creación y la evolución
Bereshit Capítulo 1
El relato de la creación del mundo no es una descripción científica, sino una descripción diseñada para transmitirle a la humanidad ideas educativas y morales. La descripción no contradice la evolución, pero no la menciona específicamente debido a sus peligros morales
En el relato de la creación, a pesar de su brevedad y simplicidad, la Torá realizó un esfuerzo para transmitir mensajes educativos esenciales a través de los detalles. Esta forma de la descripción, por cierto, perjudica mucho a la descripción científica del proceso, pero la información puede ser alcanzada por el hombre y sus recursos, y él no necesita ninguna guía divina en particularpara ello, lo que no es así en materia de la educación y de la moralidad. Uno de los mensajes importantes del relato de la creación es el énfasis de que todas las fuerzas de la naturaleza fueron creadas por el Todopoderoso de acuerdo a su plan y propósito.
Una de las preguntas que surgen al leer el relato de la creación en el texto bíblico, es si acaso la evolución es posible o no, y si es posible incluso en el plano técnico, pues ¿por qué no tiene su lugar en el relato de la creación del Génesis?
A partir de la observación de las distintas formas de describir la creación en el relato de Génesis, se puede inferir que frente a descripciones directas-como “Creó Dios” (1), “Creó Dios” (21), aparecen también frases como- “ Germine la tierra” (11), “Pululen las aguas” (20), “Produzca la tierra” (24), en tanto estas acciones tienen lugar por cierto, según la instrucción Divina. Por ende, debe diferenciarse entre las frases simples cuyo tema central es Dios y se hace referencia a ellas en la creación mediante el uso del verbo “Creó”, y entre las frases en las cuales el cielo y el agua reciben la instrucción de producir algo, siendo esta una creación indirecta. Está claro que el agua y el cielo cumplieron la voluntad Divina, pero teniendo en cuenta que el imperativo de la acción recae aquí sobre la esencia material, lo ejecutan de manera material. Es decir, acorde a los procesos conocidos de las leyes de la naturaleza. Es posible que estas frases enseñen acerca de procesos naturales que se han registrado por instrucción Divina y llevaron a la creación de nuevas entidades hasta que se obtuvo el resultado final. Dentro de estos procesos, en principio, la evolución también puede ser incluida.
Sin embargo, la Torá no permitió que los detalles concretos de la evolución entraran en el mundo conceptual del Génesis. Aparentemente, hay aquí un mensaje importante para la persona que reconocerá la totalidad de la creación,ya que al aceptar la evolución como tal y trasladarla al plano de las ideas puede derivar en la adopción del concepto de los cambios que ocurren sin estar sujeto a un plan divino, sugiriendo así que el trabajo inicial no era perfecto. Esta percepción de imperfección en la creación, puede ser trasladada también al que la creó, con todo lo que se desprende de ello desde el aspecto religioso. Más aún, la percepción de imperfección puede impulsar a un hombre a hacer modificacionesen la creación, de acuerdo a su entendimiento, que al final de cuentas no es más que estropear. Una de las peores consecuencias de la teoría de la evolución fue la teoría de la raza.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"
Infografía y síntesis del capítulo, Génesis 1

Nuestro capítulo está ordenado en forma de dos secciones paralelas
Luminarias de luz y oscuridad (1-5)
El relato de la creación que hallamos en el capítulo 1 comienza con “En el principio de la creación, al crear Elohim el cielo y la tierra” (1)- una expresión general que luego será detallada (general y particular). Al principio Dios creó la luz a partir de la expresión “Dijo Elokim:”Haya luz” y hubo luz” (3). Dios vio que la luz “era buena” (4) y separó la luz de la oscuridad. A la luz Dios la llamó día y a la oscuridad la denominó noche.
Separación de las aguas (6-8)
Como la oscuridad y en oposición a la luz, Dios no creó el agua sino que realizó una separación entre las aguas. Estableció un cielo que separa entre las aguas que estaban debajo del firmamento (mares y océanos) y las aguas que estaban por sobre el firmamento de aquí se infiere que el vocablo hebreo “Shamaim” (cielo) se compone de dos palabras: “Sham-Maim” (“Allí-agua”)
La tierra y la productividad de la tierra (9-13)
Tras la separación de las aguas y la creación del cielo, ahora es posible separar las aguas y descubrir la tierra. El descubrimiento de la tierra trae aparejado la creación del césped y los árboles que cubren la tierra, la productividad de la tierra. Luego de los tres primeros días de la creación, tenemos ante nosotros un mundo abstracto con fronteras claras, y ahora se le deben agregar objetos tangibles.
La creación del sol, la luna y las estrellas (14-19)
En el primer día, Dios creó la luz, y ahora deben ser creadas luminarias para distinguir entre la luz y la oscuridad, entre el día y la noche. Así fueron creadas “las dos grandes luminarias” (16): el sol, la Luna y las estrellas. El papel de las luminarias es: " para lucir sobre la tierra, para reinar en el día y en la noche y para distinguir entre la luz y la oscuridad."(17-18)
Los reptiles y las aves (20-23)
En el segundo día, Dios separó el agua que estaba debajo del firmamento y el agua por sobre el firmamento, creando el cielo y la Tierra. Ahora el cielo y los mares deben estar llenos de animales. Así, en el quinto día fueron creados los reptiles de agua (incluyendo los grandes cocodrilos) y las aves del cielo. Así es como Dios llena el agua que separó en el segundo día.
Los animales y el hombre (24-31)
En el tercer día fue descubierta la tierra, y ahora es el momento de colmarla con criaturas vivientes. Dios crea “las fieras de la tierra según su especie y a los animales domésticos según su especie y todo reptil del suelo según su especie” (26). Dios crea el hombre y lo bendice con la bendición de la fecundidad y el poder.
La creación del hombre
La Creación
“Dijo Rabi Itzjak no debería la Torá comenzar sino con “Hajodesh Haze Lajem” (El primer precepto relativo al sacrificio del Pésaj), pues él es el primer precepto encomendado al pueblo judío”
"ומה טעם פתח בבראשית, משום (תהילים קי"א) כח מעשיו הגיד לעמו"
Cual es pues la causa de que comienza con Bereshit? No es sino por lo que está escrito. “El poder de sus hechos mostró a su pueblo” (Salmos CXI).
Con estas palabras comienza Rashi su exégesis bíblica citando un notable Midrash en base al cual desarrolla una de las principales ideas de los Jajamim sobre el sentido de la Torá y su carácter esencial.
En un análisis superficial quizás no logremos compenetrarnos en el verdadero significado de la pregunta de Rabi Itzjak. La Torá nos abre por medio de su parte histórica, las Puertas al conocimiento de nuestro pasado, y de la vida del pueblo judío en el Antiguo Oriente, y he aquí que Rabi Itzjak pone en duda toda la necesidad y la trascendencia de esta parte histórica, cuya falta significaría para nosotros un total aislamiento del pasado histórico, cuyo solo sentido romántico es inapreciable. Y Rabi Itzjak con su pregunta, nos pone frente a un interrogante mayor aún. Más si nosotros nos adelantamos en el pensamiento judío, llegaremos a la comprensión de esta paradoja. Para ello nuestro primer paso debe ser el de una reconsideración total, en especial teniendo en cuenta un importante principio. El judaísmo no es la “Religión de la Tradición”, sino la “Religión de la Revolución”.
El Talmud nos ilustra de manera muy clara esta conclusión, mostrándonos a Abraham el patriarca, destruyendo los ídolos de su padre, simbolizando que su Religión había de acabar con los ídolos y los prejuicios. La misma Torá que nos ordena el respeto a los padres equiparando su honra, según el Talmud a la honra del Altísimo, en cuanto a lo que se refiere a los problemas espirituales nos hace olvidar los vínculos sanguíneos, recordando que sobre todos está el creador.
La Torá toda es una revolución contra los actos de los antiguos, aun cuando estos fuesen buenos. En los profetas encontramos una expresión clásica:
"מעשי אבותיהם בידיהם"
"Los actos de sus antepasados están en sus manos” y “contra este hecho descargan toda su furia.” La Torá de ninguna manera debe ser cuidada por factores externos, sino por su valor intrínseco por ser la expresión de la verdad y de la palabra divina, y pobre de aquel que la cumpla por tradición.
La Torá no es, podríamos escuchar a Rabí Itzjak, un tomo de historia, o de folklore, es un “libro de vida", una legislación y una guía para todos los actos del hombre y del pueblo del individuo y de la sociedad. Porque entonces la "parte histórica", y cuál es la enseñanza que este nos imparte?
Más aún la historia no tiene sobre nosotros poder imperativo. Si generaciones han ido por la oscuridad, yo puedo y debo elegir la luz. Y aquí encontramos la respuesta de Rabi Itzjak.
"El poder de sus hechos mostró a su pueblo". En la historia y la naturaleza que se hallan encerrados en el Sefer Bereshit se hallan expuestos los más altos principios, los actos divinos. La historia en sí nada significa, importa solamente lo que la historia nos muestra. Y ella nos enseña sobre todo una verdad: la Realidad de Ds', es decir la Hashgajá, la intervención del poder divino en la humanidad.
Los relatos de la Torá no tienen valor narrativo. Se detienen en detalles, olvidan muchas veces lo trascendental, abandonan al Universo todo y se preocupan por una pequeña familia y sus vicisitudes y acaeceres. Las narraciones de la Torá, tienen sin embargo otro sentido, poseen un hondo significado moral, y cada hecho nos muestra, nos enseña algo, no a nuestra mente sino a nuestro corazón, no a las ideas y conocimientos, sino a los hechos. Y el Jafetz Jaim cita un versículo de los Salmos:
“מה גדלו מעשיך ד' מאוד עמקו מחשבותיך"
"Cuan grandes son tus actos Señor" Muy profundos tus pensamientos. Los actos en sí son imponentes e impresionantes, más profundos aún son, sin embargo sus pensamientos", es decir la Hashgajá, la Providencia por la cual el mundo está regido. El deber del hombre es pues compenetrarse en el estudio de la naturaleza y tal es así que los Jajamim han dicho:
“וכל היודע לחשב תקופות ומולדות ואינו חושב, עליו הכתוב אומר: ואת פעל ד' לא יביטו"
(שבת ע"ה א')
"Todo aquel que sabe calcular los períodos y las constelaciones y no lo hace sobre él dicen las escrituras: La obra de Ds' no observa".
El Talmud habla aquí sobre un pequeño detalle, el cálculo de los períodos, es decir del tiempo, de las relaciones de los años solar y lunar entre sí, y las distintas fechas de las fases lunares, aquel que puede y no lo hace, oculta de su vista los actos del Señor.
La naturaleza toda nos muestra la presencia divina y aquel que se encierra en sus pensamientos o especulaciones, aquel que se niega a observar al mundo, es inútil que haga protestas de fé o de religiosidad, aquel es un pecador que se niega a ver las obras del Señor.
“Y dijo Ds' haremos al hombre según nuestro Tzelem y Dmut (forma) e imperarán sobre los peces del mar, las aves del cielo, los animales y todo lo que está sobre la tierra.” (Bereshit I 26)
El Talmud cita siempre dos cuestiones: Maase Bereshit y Maase Hamerkaba. "Maase Hamerkaba es la visión divina del profeta Ezequiel (Ezequiel I), y "Maase Bereshit", es el relato de la creación.
Estas dos narraciones encierran en sí los profundos principios y misterios del Judaísmo tal como han sido desarrollados en el Talmud y la Kábala, más no es necesario sobre todo detenerse sobre un concepto. Es imposible y nos está prohibido considerar el sentido literal o aparente de estos capítulos. El verdadero sentido es mucho más profundo y su estudio haría necesario un previo conocimiento de las doctrinas completas de la Torá.
Nos detendremos sobre un pequeño detalle, el de la Creación del hombre. Las religiones antiguas se basaban sobre el antropomorfismo, es decir creían que sus dioses tenían forma humana, y así los vemos representados en los muchos ídolos de aquéllas épocas que llegaron a nuestras manos.
La Torá por el contrario se opone terminantemente a toda especie de antropomorfismo, tal como lo vemos expresados en el segundo de los mandamientos del Sinaí: "No te harás escultura o figura alguna en la forma de cualquier ser o cosa de los cielos o de la tierra", y repetidas veces al hablarnos de la revelación del Sinaí, la Torá nos habla “Más cuídate mucho, pues no has visto figura alguna mientras estabas en el Sinaí”. El pecado de Avoda Zara, el máximo de la Torá, prohíbe terminantemente servir a toda cosa o figura aún en su carácter de servidor del Señor.
Por otra parte vemos en la primera Parashá de Bereshit, una intención evidente, la de inculcar en el hombre la conciencia que todo se debe a la creación divina. Los antiguos mitos hacen aparecer al mundo como resultado de las luchas de los múltiples dioses, como nacido de la casualidad o del capricho. La Torá nos quiere mostrar sobre todo al mundo como expresión de la voluntad divina. Y sin entrar en detalle podríamos afirmar que el principal propósito de la Torá es mostrarnos la creación como principio de todo y no la creación en sí, sino la Providencia, es decir a Ds' como legislador y conductor del Universo.
Uno de los estudiosos contemporáneos ha hecho notar un interesante detalle. En todo el relato no se habla de ninguna creación particular, sino únicamente la de los Taninim (animales acuáticos). En los mitos babilónicos, que imperaban en el antiguo oriente, nos hallamos frente a una singular concepción. Los antiguos babilonios creían que los Dioses habían creado al mundo después de ardua lucha con los fabulosos dragones que habían precedido a la creación. La Torá por el contrario nos observa que aún ellos mismos son productos de la creación del Señor, y no hay cosa que a su omnipotencia se oculte y escape de su inexorable ley.
El Rambam se detiene sobre el versículo antes citado, sobre la creación del hombre, El Rambam distingue etimológicamente dos conceptos: Tzelem y Dmut de Toar y Tabnit. "Toar" o “Tabnit” significan la figura material mientras que Tzelem y Dmut significan la forma espiritual. De la misma manera acostumbraban los filósofos griegos a dividir las cosas en "materia” y “forma”, considerando como “forma” a la propiedades abstractas sin considerar su sustrato material. Al indicar la Torá Tzelem y Dmut, nos quiere significar pues, no la materia, sino el espíritu, y nos enfrenta con uno de los principios básicos del judaísmo.
El paganismo creía que el hombre se podría elevar a Ds' por intermedio de la materia, el judaísmo, exigía la elevación por medio del espíritu, pues el espíritu es la única chispa divina que el hombre contiene. Nos hallamos pues frente no a un antropomorfismo, sino a un teomorfismo. El pagano hace descender a sus Dioses a la tierra pues los crea con sus propios defectos, inclinaciones y pasiones. El judío al concebir a Ds' superior, y al hombre poseedor del alma, la chispa divina eleva al hombre a los mundos superiores, al Universo del Espíritu.
Si la primera Parashá del Bereshit nos habla de la Creación y Espiritualización del hombre, la segunda nos habla de su natural consecuencia, la responsabilidad moral. Evidentemente sólo una concepción espiritual del hombre, y de un ser superior a él, no "más poderoso” sino “superior", solo la verdadera creencia religiosa ofrece al hombre la senda de la libertad, y del libre albedrío para escoger entre el bien y el mal. Este problema se sucede innumerables veces en el Sefer Bereshit, en el Diluvio, en Sdom y Amorá, para por último mostrarnos su existencia dentro de la familia de Israel, del pueblo judío.
“Este es el libro de la vida del hombre" (Bereshit V, 1)
Toda la Parashá Bereshit nos hace recapacitar sobre una idea central, la inestimable importancia del hombre.
El Talmud en el Masejet Sanhedrim (Tratado Sanhedrim), nos dice que el hombre ha sido creado sólo en el mundo, para decirte que todo aquel que roba una vida es igual que si hubiese destruido todo un Universo", Los Jajamim nos muestran al hombre como si fuese un Universo entero: Olam - Hakatan, y realmente el hombre posee un principio que no tiene el Universo inerte, el espíritu, y el Talmud proclama:
"בבראשית ברא א' בשביל התורה שנקראת ראשית שנאמר ד' קנני ראשית דרכו"
El Universo no ha sido creado sino por la Torá llamada el principio de todo.
Todo el Universo, los millones de años luz, los abismos astrales y los astronómicos serían ridículos y sin sentido sino fuese por la Torá, por el mundo del Espíritu, por la palabra divina que infunde en ellos la Vida.
Preguntas de Abarbanel, Génesis 1
1 “Entonces dijo D-s: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”
(Génesis 1, 26)
Pregunta: ¿Por qué al describir la creación del hombre se expresa D-s en plural: “Hagamos”? ¿Acaso implica ésto la posibilidad de que exista más de Un Creador?
Respuesta:
La explicación más popular y simple a esta difícil pregunta la expone RASHI en su comentario al versículo citado: “No se abstuvo la Torá de enseñarnos una lección de humildad y comportamiento, ya que D-s mismo en su creación máxima no atribuye Su obra a sólo EL mismo sino que tomó consejo de Su corte celestial”. Esto quiere decir que aún cuando se oiga raro el “HAGAMOS”, la Torá quiere enseñarnos que uno no debe ensalzarse ni atribuirse a sí mismo sus actos sino siempre hablar en plural.
Esta idea sin embargo no deja satisfechos a muchos ya que ¿por qué especialmente en este versículo tan comprometedor como es el de la creación del hombre, tiene que incluirse una lección de moral y ética?. La lección podría fácilmente haber sido expuesta posteriormente en los libros de Levítico o de Números, sin enfrentar estos cuestionamientos tan fundamentales.
Es por ésto que Abarbanel en su respuesta cita la opinión de R. Yosef Kimhi el cual vivió un tiempo antes que él. Tal es el impacto de esta innovadora explicación que también el RAMBAN y el RALBAG la traen en su comentario:
“Al expresarse D-s en plural le está hablando a la Tierra ya que ésta misma, al ser creada, fue dotada del potencial de crear a su vez”. Esta idea se respalda en el propio texto de la Torá (Gen. 1,24) “Luego dijo D-s: Produzca la tierra seres vivientes según su género...”, y también del versículo 20: “Produzcan las aguas seres vivientes...”.
Apoyando esta opinión, el RAMBAN comenta que existen dos tipos de creaciones: la “ex-nihilo” que significa crear algo de la nada (yesh meain), para la cual se usa la palabra hebrea BARA. Por otro lado existe la palabra YATZAR, aparentemente sinónimo de la primera, pero que significa, en realidad, creación a partir de algo ya creado. Según este autor, D-s solamente creó “ex-nihilo” el primer día de la creación y todos los demás días son realmente creaciones de tipo YATZAR (excepto el quinto día, cuando aparece la vida animal y el sexto día cuando aparece el hombre).
Habiendo expuesto esta idea comprobamos que efectivamente la tierra tiene un potencial creativo que fue aprovechado para la formación corporal del hombre, como expone el versículo: “D-s formó al hombre del polvo de la tierra” (ibid 2,7). Sin embargo, hay una diferencia entre el hombre y el animal, consistente en que para la creación del primero agregó D-s un elemento adicional: “Sopló en su nariz aliento de vida” (ibid). Este espíritu divino es realmente creación de tipo BARA y fue especialmente hecha para el hombre.
Con ésto podemos ahora concluir que “HAGAMOS” en plural, resulta básico para entender la esencia misma del hombre. Parte de él es materia pura derivada de los ingredientes que aportó la tierra, pero otra parte está formada de un Espíritu Divino de procedencia muy elevada. Así entonces este hombre dual, con constantes conflictos y debates internos entre el cuerpo y el alma es derivado directo de esta “sociedad” formada entre D-s y la tierra desde los anales de la historia. En nosotros queda la conciliación entre estas dos fuerzas y encontrar el justo medio para llegar a la total plenitud y propósito de esta especial creación.