Ingresar al arca

El arca de Noaj nos enseña que a veces es necesario recluirse del mundo exterior, e incluso destruirlo, a fin de construir un mundo nuevo y mejor.

“Vino Noaj — y sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos con él — al arca a causa de las aguas del diluvio”. (7)

Según el comentario del Rab Kuk (Musar Avija, capítulo 2, párrafo 1) el relato del ingreso de Noaj al arca no es tan solo un relato histórico, sino un hecho esencial.

A veces es necesario ingresar al arca de Noaj, y destruir todo lo que hay alrededor. A veces no hay posibilidad de “reparar desde el interior”, y entonces se requiere de una política de convergencia de fuerzas, y la decisión de que no hay otra alternativa que la de borrar todo el sistema vigente.

Una realidad como esta existe también en el mundo particular del hombre y también en el sistema general. En el mundo privado del hombre, ésta puede ser una de las sendas de la moral.Cuando el hombre siente que no tiene fuerza para continuar en el mundo tal como es, y se deteriora y cae en un ámbito de corrupción, debe ingresar al arca.

Un arca de este estilo puede ser Yom Hakipurim, día en el cual abandonamos el mundo tal cual es, e ingresamos a un arca compuesto por el ayuno, la privación de las relaciones íntimas, la no utilización de calzados de cuero, la prohibición de trabajar y otras;

Un arca de este estilo puede ser un arca particular, en la cual el hombre deja el sistema en el cual crece y vive, y se refugia un poco en sí mismo, para rehabilitarse; un arca así puede ser la definición de que en estos momentos, no está en condiciones de seguir actuando en los sistemas en los cuales vive, por el desgaste y la caída, y opta por evadirse en su propio refugio.  En todas estas situaciones, él ingresa a un símil del arca de Noaj, y se encierra en su propio mundo.

También en los ámbitos generales se puede dar la situación de que un determinado sistema haya fracasado, por lo cual se impone eliminarlo, y preservar dentro del arca las raíces espirituales e internas que lo harán resurgir en el futuro;

El común denominador en todos los hechos particulares y generales es que le damos continuidad al arca de Noaj y a la política de destrucción de los elementos de alrededor y la preservación del bien esencial.

Sin embargo, todas estas acciones son temporales. El relato del arca de Noaj no nos enseña solamente sobre el ingreso al arca de Noaj; nos enseña también acerca de la salida de la misma y sus caminos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio de la Academia Rabínica "Orot Shaúl"

El Rab Yuval Cherlow nació en el año 1957. Es Rosh Yeshivá de la Yeshivat Hesder Amit Orot Shaúl, en la ciudad de Raanana y fue uno de los fundadores de la organización sionista-religiosa Tzohar.

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El descenso del nivel humano

En el relato del diluvio, hay una proximidad entre el hombre y el animal, que sobreviven al diluvio y emergen juntos hacia un nuevo mundo. Después del diluvio cambia el estatus humano, y no domina a otras criaturas, sino que es parte del mundo natural.

A lo largo del relato del diluvio se refleja una particular proximidad entre Noaj y los animales. El ser humano y los animales son mencionados juntos en reiteradas ocasiones. Ya sea en la descripción del pecado:” Vió Elohim la tierra y he aquí que estaba pervertida, pues pervirtió toda creatura su senda sobre la tierra”. (6,12); ya sea en el ingreso al arca: “Vino Noaj — y sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos con él — al arca a causa de las aguas del diluvio.  De los animales puros y de los animales que no son puros y de las aves y todo lo que repta sobre la tierra.  De dos en dos, vinieron hasta Noaj — al arca — macho y hembra; conforme había ordenado Elohim a Noaj”. (7, 7-9). Y así también al salir del arca: “Sal del arca, tú y tu esposa y tus hijos y las esposas de tus hijos, junto a tí. 17. Todos los animales que están contigo, de toda creatura: aves y animales y todo reptil que repta sobre la tierra, harás salir contigo. Pulularán en la tierra y fructificarán y se multiplicarán sobre la tierra”. (8, 16-17).

La afinidad entre los animales y la persona en este relato se destaca en algunos aspectos. Prestemos atención a dos sorprendentes elecciones lingüísticas que describen a los animales. En las palabras de Dios a Noaj, Él describe a los animales como una pareja: “De todo animal puro tomarás siete parejas: macho y su hembra y de los animales que no son puros, dos: macho y su hembra”. (7,2). No es necesario expresar que el apodo “hombre y esposa” es adecuado para los seres humanos pero es sumamente sorprendente que aparezca en la descripción de las parejas de los animales, ya que para ellos resulta más adecuado el calificativo “macho y hembra”. Una elección sorprendente similar tuvo lugar en la descripción de la salida del arca: “Salió Noaj y sus hijos y su esposa y las esposas de sus hijos, junto a él.  Todo animal, todo reptil y todo ave y todo lo que se mueve sobre la tierra, según sus familias salieron del arca.” (8, 18-19).La utilización del vocablo “Lemishpejoteihem” (“según sus familias”) no es apropiado para los animales y es mucho más adecuado para el ser humano.

La sensación es que la semántica juega un papel en el diseño de la conciencia lectoraque acerca al mundo animal al mundo humano. Esta sensación emerge de la trama: así como los animales murieron junto alser humano, así también se regeneran juntos: “Acordóse Elohim de Noaj y de todas las fieras y de todos los animales que se hallaban con él en el arca” (8,1)

En un mundo que se renueva después del diluvio hay un común denominador entre el Hombre y los animales. No están a ambos lados de la trinchera, sino juntos en el mismo lugar. El hombre descendió al estatus de animal y se convirtieron en socios.

Así, de la bendición de Dios a Noaj desaparece el predominio sobre los animales (que apareció en la bendición de Dios al primer hombre), y en su lugar aparece el miedo: “Vuestro temor y vuestro predominio sea sobre todo animal de la tierra”. (9,2). El hombre post-diluviano no gobierna ni reina sobre las otras creaturas, más allá de que Dios lo dotó de una comprensión superior, de modo que todos los animales temen de su fortaleza y de su arco. Así como el ciervo sospecha de la leona y el ratón de la serpiente, del mismo modo todos los animales del mundo están destinados a temer del hombre, que en su superioridad puede imponerse sobre ellos.

A pesar de que el mundo se renueva después del diluvio en una forma similar a la de la creación del mundo, el estatus del hombre ya no es el mismo

La decadencia de la virtud humana también tiene un lado optimista: de ahora en adelante sus pecados no derivarán en la caída del mundo entero.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, del libro "Bereshit-relatos de comienzos", Editorial "Tevunot" y "Yediot", páginas 187-194

El Profesor Yonatan Grosman enseño en el Departamento de Tanaj de la Universidad de Bar-Ilan y en el Instituto Herzog. Es uno de los notables profesores de Tanaj en el Estado de Israel.

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Por qué dice la Torá que Nóaj era justo

*Estos materiales fueron publicados en el Jumash producido por la Editorial Ner, www.kehot.com.ar
Reproducido con autorización de Editorial Ner, [email protected]  
Copyright, derechos reservados y reproducción prohibida de los mismos

¿Por qué dice la Torá que Nóaj era justo? (v. 9)
RASHI: Puesto que la Torá lo menciona, cuenta su alabanza, como
dice el versículo: “La mención de un hombre justo es para bendición”
(Prov. 10:7). Otra explicación: Para enseñarte que la “descendencia”
principal de los justos son sus buenas acciones.
GUR ARIÉ: Rashi escribe que de este versículo aprendemos que
cuando se menciona a un hombre justo, este debe ser elogiado. ¿Por
qué, entonces, encontramos que numerosos individuos justos –como
los Patriarcas– son mencionados sistemáticamente en la Torá sin
palabras de elogio?
La idea de Rashi aquí es que el hombre justo deber ser elogiado
cuando se lo menciona en el contexto de hombres malvados. Por
eso, en nuestro caso, donde Nóaj es mencionado en comparación
con su malvada generación, la Torá lo elogia. Similarmente, cuando
Avraham es mencionado en el contexto de la malvada gente de
Sedóm y Amorá, la Torá lo elogia (véase abajo, 18:18, y Rashi allí). En otros
casos, en cambio, el elogio no es necesario.
LEVÚSH HAORÁ: La solución de Gur Arié –que la Torá elogia al
hombre justo solo cuando se lo menciona en un contexto de maldad–
es insostenible. Pues, al final de Parshat Bereshit, Nóaj es
mencionado en el contexto de diez generaciones malvadas entre
Adam y Nóaj, y sin embargo no es elogiado.
Se pueden argumentar dos soluciones posibles:
a) De hecho, Nóaj es elogiado al final de Parshat Bereshit, con las
palabras: “Nóaj halló gracia en los ojos de Dios” (6:8).
b) Alternativamente, se puede argumentar que Nóaj no fue elogiado
en Parshat Bereshit porque el tema mencionado allí era primordialmente
el de los “descendientes de Adam”. Por eso, en Parshat
Bereshit, Nóaj no es mencionado en mérito propio, sino apenas
como un detalle en el árbol genealógico de Adam.
En nuestra Parshá, sin embargo, donde Nóaj es mencionado en
mérito propio, la Torá lo elogia, en base al principio citado por Rashi
que: “La mención de un hombre justo es para bendición”.

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Noaj, diluvio, justicia

La Torá nos enfrenta en sus primeras Parashiot ante dos de las principales ideas del judaísmo. Bereshit nos muestra la fé en la Briá, en la Creación del Universo, Noaj nos enfrenta con la Hashgaja, con la Providencia, la ley eterna que gobierna el Universo entero.

“Y se corrompió la tierra delante del Señor y se llenó la tierra con violencia, y miró el señor la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” (Bereshit VI 11-12).

Las generaciones se sucedieron, empero el fin, la esencia, el móvil de la creación no había sido alcanzado, el bien había sido desvirtuado y por el contrario imperaba el más absoluto de los males, la opresión y la injusticia en sus tres manifestaciones, la idolatría, la inmoralidad y el crimen. A pesar de todo agregan nuestros Jajamim, la Torá al querer caracterizar el pecado de la generación del diluvio (Dor Hamabul), no lo hace sino por medio de su clásica expresión: " Y se llenó la tierra con violencia”, a lo que agrega Rashi citando el Talmud

ותמלא הארץ חמס, לא נחתם גזר דינם אלא על הגזל

"Y se llenó la tierra con violencia: No fue sellado su destino por el robo".

Posteriormente nos encontramos con la Dor Hapalaga, la generación que había de ser esparcida por todos los confines de la tierra, pero la Dor Hapalaga no sería tan cruelmente castigada, su pecado y su castigo se hallan notablemente disminuidos por la Torá. La Dor Hamabul fue esencialmente castigada por el robo, pues la sociedad que llega a la descomposición interna, al odio entre sus componentes, a la violencia y al robo, esa sociedad se halla condenada por las leyes eternas a desaparecer.

En Akedat Itzjak  nos muestra que estas dos Parashiot y Noaj y Bereshit, se hallan íntimamente unidas entre sí de acuerdo a los principios ya expuestos, y especialmente, pues Noaj completa la visión del mundo que Bereshit nos ofrece.

Es famosa ya la comparación filosófica entre el macro y el microcosmo, el gran y el pequeño Universo, el Universo moral y el físico. En Akedat Itzjak compara estos dos Universos con los instrumentos cuyas cuerdas se hallan construidas de acuerdo a relaciones determinadas, tal que cualquier sonido en una de ellas se comunica al otro instrumento por resonancia. Toda melodía ejecutada en un instrumento se transmite instantáneamente al otro, y este es también el sentido del Universo todo. Cada hombre es un artista que ejecuta en su instrumento una melodía, y esa melodía se transmite y se reparte por todos los espacios estelares:

“תהלת ד´ ידבר פי ויברך כל בשר שם קדשו לעולם ועד"
“La alabanza al Señor expresará mi boca, y todas las criaturas bendecirán su santo nombre por la eternidad”.

Este pequeño versículo perteneciente a "Ashrei”, uno de los salmos incorporados a las oraciones diarias, expresa la anterior idea, el hombre es cual director de una majestuosa sinfonía cuyos ejecutantes son las criaturas. Si los antiguos filósofos habían oído la música celestial de las esferas, la Torá que también ve que en todo está la obra del Señor, antepone a toda la acción moral del hombre, el ejecutante el que guía el Universo todo.
Y esto es lo que la Torá nos muestra y presenta en los cortos versículos analizados: 

"Y miró el Señor la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne (todo hombre) había corrompido su camino sobre la tierra" (VI, 12).
"La tierra estaba corrompida", toda la naturaleza entera había perdido su sentido “Porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. El Diluvio nos muestra pues ante todo la Hashgajá, la Providencia, y en el mismo hecho del Diluvio los podremos observar. 

El diluvio es la invasión de la tierra por las aguas, y en este mismo hecho observamos sobre todo la idea moral. Los profetas, las Escrituras nos muestran siempre un milagro divino que para ellos representa la naturaleza toda, el límite de la tierra y de las aguas que estas no se atreven a trasponer. Nosotros nos hallamos frente a hechos singulares día tras día y noche tras noche, se suceden las mareas, que inconscientemente causan los grandes astros celestes. 

Las fuerzas de la naturaleza se han juntado en multitud de fenómenos celestes, pero todos ellos no pueden trasponer la frontera de la tierra, el hombre ha dominado a la misma naturaleza por medio de ella misma. Aprendiendo a doblegarse, el hombre ha logrado conquistar totalmente a la naturaleza y terminó por dominarla. Las aguas que no se atreven a cubrir la tierra son el símbolo de la naturaleza toda que se doblega ante el hombre. El castigo de la generación del Diluvio, del Dor Hamabul, ha sido justamente la invasión de las tierras por las aguas. 

La regularidad de las aguas que los astros celestes elevaban y rebajaban continuamente, el límite de las tierras, todo cuando el hombre abandone su senda el camino del bien, todo se pone en contra suyo, y las aguas invaden la tierra.

La naturaleza no puede ser dominada sino sometiéndose a ella. La ciencia ha aprendido con su experiencia esta verdad, más ésta no se halla solamente reducida a su parte material y física, sino que se halla compenetrada en sus ideas morales:

“בטל רצונך מפני רצונו כדי שיבטל רצון אחרים מפני רצונך" (אבות פרק ב´)

“Obra de tal modo que la voluntad (de HaShem) sea la tuya, para que haga tu voluntad, como si fuera la suya "  (Abot II). En el bien se halla la esencia de la dominación de la Naturaleza pues el bien es el móvil y el fin de la Creación entera.

El Mabul y la enseñanza de la tristemente famosa generación nos muestran pues que nuestros ideales y la vida toda deben estar guiados por el superior principio del bien.

Entre todas las iniquidades, en medio de la injusticia, resalta una límpida y cristalina figura que salva a la humanidad toda, la de Noaj acompañado por sus hijos: Shem, Jam y Jafet, que habían de ser los padres de las futuras familias que poblarían el Universo todo.

Solo tres calificativos cita la Torá al referirse a Noaj, y estos tres adjetivos tienen una idea central:

     ”Noaj, varón justo perfecto fue en sus generaciones con el Señor camino Noaj":
"אלא תולדות נח - נח איש צדיק תמים היה בדורותיו את האלוקים התהלך"     
Tres habían sido los pecados de la generación del Diluvio, y contra estas tres antepone Noaj su grandeza: "Varón justo", "perfecto" y que "caminaba con el Señor" eran las cualidades que oponía al robo, a la amoralidad y a la idolatría que imperaban en sus tiempos.

Es decir que la Torá quiso recalcar una idea central, Noaj se salvó esencialmente por una única causa, la de no haberse asimilado a su generación, que todo el mundo se hallaba sumido en las tinieblas, pero él no abandonaba la luz que lo guiaba por sobre todo y ante todo, la ley espiritual de sus principios.

Y eso es lo que vemos posteriormente cuando el Señor ordena a Noaj construir la Teba, el "arca" que habría de llevar a la futura generación, que se salvará de la destrucción del Universo del pasado. Noaj no titubea un instante, lo que Ds’ ordena ejecuta, y la Torá nos repite: “E hizo Noaj tal como el Señor le dispuso” (VI1,5). Esta expresión la hallamos también en la Torá cuando Aarón enciende las luminarias de la Menora, y nos indica la total fé y sumisión a las palabras divinas a pesar que todo se oponía a ellas.
Noaj se salvó pues por su disposición a salvarse, su esfuerzo redentor y su resistencia a la asimilación son las que lo salvaron de la destrucción y aniquilación.

"Estas son las generaciones de Noaj (Toldot Noaj). Noaj varón justo y perfecto fue en sus generaciones". De aquí deducen los Jajamim que:

“ ללמדך שעיקר תולדותיהם של צדיקים מעשים טובים"
los hijos de los justos son sus buenas obras, son sus verdaderos frutos interiores, son parte de su propio ser, y también aquí la descendencia de Noaj fueron sus buenos actos, tal como el versículo quiere indicarlo. Las buenas obras están unidas a lo que el hombre deja en este mundo.

 "Perfecto fue en sus generaciones. Rashi nos dice que éste versículo fue interpretado de diversas maneras por los sabios talmúdicos. El versículo en sí es bastante explícito, "en sus generaciones", indica que su perfección fue relativa, y continúa Rashi, hay Jajamim que lo estudian para alabanzas, otros por el contrario para oprobio."En sus generaciones” más si hubiese estado en la generación de Abraham no hubiese tenido trascendencia alguna. Hay por el contrario quienes dicen que “en su generación” nos indica que si hubiese estado en un período normal su perfección habría aumentado aún más. Hasta aquí la controversia como simple curiosidad. Sin embargo hay aquí encerrado un principio más profundo, una enseñanza para el hombre. El hombre juzga de acuerdo a lo que ve, a lo que él mismo siente, es decir proyecta sus impresiones sus sentimientos sobre su compañero.

Esta pequeña observación nos muestra Rashi que nos está prohibido juzgar a nuestros hermanos, pues no podemos conocer la profundidad de sus almas, de sus pensamientos, sentimientos y pasiones.

Cuál sería la actitud del hombre si hubiesen variado todos los factores exteriores a él, hubiese variado también su conducta?

Ante estos interrogantes la mente humana debe concluir por reconocer su propia ignorancia, y el alma nos debe enseñar el principio de los Jajamim 

“אל תדון את חברך עד שתגיע למקומו"

"No juzgues a tu hermano hasta que estés a su lugar”
En esta esta misma Parashá, como ya lo hemos hecho notar hallamos el relato de la Dor Hapalaga, la generación de la dispersión. Varias generaciones habían pasado ya del diluvio, y nos enfrentamos con un nuevo problema:  

"Era entonces toda la tierra de una lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que Cuando partieron a Oriente hallaron un valle en la tierra de Shinar y se asentaron allí. Y dijeron los unos a los otros. Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y el ladrillo les sirvió de piedra  y el asfalto en lugar de revoque. Y dijeron: Vamos edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo, y hagámonos un nombre por si fuéremos esparcidos sobre la faz de la tierra”.

Tales eran las intenciones de la Dor Hapalaga, y la Torá termina relatándonos que por ello fueron dispersados y sus lenguas confundidas: "Así los esparció Ds" desde allí sobre la faz de la tierra y dejaron de edificar la ciudad. Allí confundió Ds' el lenguaje de toda la tierra y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra”.

Es interesante adentrarse en el sentido del pecado de la Dor Hapalaga y su castigo, y realmente sacaríamos conclusiones muy interesantes de tal análisis. La Torá nos relata que los hombres hallaron el valle de Shinar y cambiaron la piedra y la mezcla por el ladrillo y el asfalto. La significación de esto es muy sencilla, el hombre comienza a utilizar la técnica y las invenciones le abren nuevos caminos. Empero la técnica en sí mismo no tiene un sentido moral positivo, pues es una creación del hombre, la misma técnica puede a veces hacer nacer en el hombre sentimientos y pasiones que lo lleven al mal. El hombre creía que al dominar la técnica podía ya construir torres “cuyas cúspides lleguen al cielo”, y el sentimiento interior que los dominaba era el de “hagámonos un nombre”, el de la soberbia y superioridad.

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¿Por qué el diluvio? por el maltrato a las mujeres

¿Por qué aconteció el diluvio?¿Cuál es el pecado principal por el cual Dios  decidió inundar el mundo?

El capítulo 6 comienza con la descripción de la corrupción en la tierra que deriva en el diluvio. La corrupción se reflejó a través de las relaciones incestuosas.

Cain fue expulsado de la faz de la tierra por el derramamiento de sangre, y la corrupción de la generación del diluvio es el incesto, y con mayor precisión el secuestro de mujeres-“y tomaron mujeres para ellos, de todas las que preferían.”(2) toda mujer era objetivo de secuestro y servidumbre, ya sea que estuviera disponible o casada. Si pensábamos que estas cosas desaparecieron del mundo, últimamente las noticias nos sugieren que el fenómeno aún persiste. Pero ¿Quiénes eran “los Nefilim, BneiHaElohim” que tomaron mujeres de las que ellos preferían?

Todos los comentaristas del texto literal adhirieron a la explicación de “BneiHaElohim” como los hijos de los importantes, hijos de jueces, hijos de los presidentes, todos aquellos que se veían a sí mismos como hijos de Dios, y se permitían a sí mismos tomar mujeres de todas las que preferían. Este fenómeno se mantiene a lo largo del libro Bereshit. Abraham y Sara sabían por anticipado que Sara estaba destinada a ser secuestrada por el Faraón y por Abimelej, y lo mismo sucedió en tiempos de Itzjak.

A través de cartas halladas fuera del texto bíblico se menciona a un rey egipcio que envió a su ministro de guerra a la tierra de Canaán, a la ciudad de Gezer, para traerle 40 mujeres hermosas y que ninguna de ellas sea mala.

El que marcó el punto culminante en el texto bíblico fue Ajashverosh.

Reyes, gobernantes y presidentes creen que una mujer es el objeto de un secuestro. Sobre todo una mujer hermosa.El culto a las mujeres hermosas no ha desaparecido, pero el secuestro, el abuso y la toma de mujeres de todas las que preferían, fue declarado en la Torá como  un crimen que llevó al diluvio, y fueron reconocidos  por la mayoría de los referentes de la  moral y la cultura de todo el mundo como parte de los actos más atroces.

Gentileza sitio 929

El Rab Yoel Ben Nun es uno de los fundadores de la “Yeshivá  HarEtzion” y del “Instituto Académico Herzog”. Sus enseñanzas y escritos fueron un aporte significativo para el auge del estudio del Tanaj en Israel.

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Pecado colectivo

Por primera vez desde que el mundo fue creado hay un pecado colectivo, atraído por sus líderes. La gente dela generación del diluvio comete el pecado del incesto que es la raíz de todos los pecados, y no se arrepiente y por lo tanto merece el exterminio. 

En cuanto al pecado, por el cual toda la generación fue aniquilada, debe decirse  que este es el Cuarto pecado que los escritos interpretan.

El primero-fue el pecado de Adam y Haváh cuando aún se encontraban en el Huerto del Heden y estuvo relacionado con el vínculo entre el hombre y Dios.

El segundo y tercer pecado fueron de sus hijos, Cain (y de uno de sus nietos) Lemej de la familia de Cain, y tuvieron relación con hechos originados en el vínculo entre las personas, cuya raíz y base se encuentran en el vínculo entre la persona y Dios.

En tanto, nuestra sección alude al hecho del cuarto pecado. Este pecado no fue individual sino colectivo, de todo “el ser humano” que “comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra” (6,1)

En el cuerpo del comentario, hallamos el método que explica el vocablo “BneiHaElohim” (1,4), que aparece en la acción del pecado (1,4) no es sino el apodo de los gobernantes de la generación y a estos el texto del capítulo de la sentencia los denomina “el ser humano”. “Estos poderosos se veían a sí mismos como dioses que se encontraban por sobre la ley y el juicio y actuaban de acuerdo a su parecer tanto en el ámbito de las relaciones interpersonales y en el vínculo con la mujer”: “y tomaron mujeres para ellos de todas las que preferían” (2)- también por la fuerza.

Y la gente simple siguió tras los pasos de los poderosos de la generación:” pues pervirtió toda creatura su senda sobre la tierra…pues se ha colmado la tierra de violencia” (12-13)

Y escribió Rishar: De todas las transgresionesmencionó solamente la prostitución y el adulterio, ya que son la raíz del resto, y de allí derivarán las grandes abominaciones. Porque aquel que está inmerso en la lujuria, le resulta fácil hurtar, negar, mentir y asesinar para satisfacer sus deseos.

En un principio, Dios les concedió untiempo de espera extenso (“120 años”) tal como es relatado acerca de Ninve. La diferencia radica en que los habitantes de Ninve retornaron “Y que retornen cada hombre de su camino malo y de la injusticia que está en las palmas de sus manos”. (Ioná 3,8).

Mientras que las personas de la generación del diluvio no se arrepintieron de sus malas acciones, sino por el contrario, siguieron colmando toda la tierra con violencia. Y por ello, al final de la pausa concedida está escrito:” y se entristeció” (6), por el corazón del hombre que “todo impulso del pensamiento de su corazón era únicamente el mal, todo el tiempo”. (5)

Sólo un consuelo le quedaba, supuestamente-que halla en esa generación “un hombre justo íntegro”, y a partir de él, Dios colocará las bases de una nueva humanidad.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, del Tanaj con el comentario "Daat Mikrá" de la Editorial "Mosad HaRav Kuk", Ierushalaim, libro Bereshit páginas 165-167

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En Memoria del Justo

“Estos son los eventos de Noaj: Noaj era hombre justo, íntegro había sido en sus generaciones” (Bereshit 6,1)

Visto y considerando que lo recordó en forma elogiosa, tal como está escrito: “La memoria del justo será bendita” (Mishlei, Proverbios 10, 7)

Otra explicación:

Para enseñarte que lo más importante en los eventos de los Justos son las buenas acciones

“En sus generaciones”

Algunos comentaristas lo interpretan en señal de alabanza, más aún, si hubiera vivido en una generación de justos, hubiera sido más justo.

Otros exégetas lo interpretan en un sentido peyorativo, según el nivel de su generación  era un justo, pero si hubiera estado en la generación de Abraham, hubiera pasado desapercibido.

Rashi: Rabí Shlomo Itzjaki. El más grande de los comentaristas de la Torá y el Talmud. Vivió en Francia entre los años 1040-1105. Constituyó una Academia Rabínica en Troyes, en la que no solo se ocupaban del estudio del Talmud sino también del texto bíblico. Entre sus descendientes: Rashbam, Rabeinu Tam, Rabí Itzjak el Sabio de Baalei Hatosafot.

 

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"El episodio del diluvio"

El profesor Casuto se expresó de la manera siguiente, a propósito de este episodio, en su obra De Noaj a Abraham, pág. 16:

El plan de este episodio está perfectamente ordenado hasta en sus menores detalles. Se divide en dos partes de seis párrafos cada una. La primera parte, (6, 9-7, 24) describe en sucesivas etapas la obra de la justicia divina que desencadena la catástrofe sobre la tierra llena de violencias. Se suceden ante nosotros cuadros cada vez más obscuros hasta que en la tenebrosidad de la muerte del sexto párrafo (7, 14-24) donde no subsiste más que una débil y tenue luz, flota – sobre la superficie de las agitadas aguas que lo cubrieron todo – el arca que encierra la esperanza de la vida futura.

Y El borró toda sustancia viviente que había sobre la faz de la tierra; desde el hombre hasta la bestia, hasta el reptil y hasta el ave del cielo; y fueron borrados de la tierra; y quedó solamente Noaj y los que con él estaban en el arca.

7, 23

La segunda parte (6, 1-9, 17) nos muestra, una tras otra las diversas etapas de la acción de la misericordia divina, que renueva la vida sobre la tierra; aquella luz que se fue empequeñeciendo hasta convertirse en una débil mota en medio del mundo tenebroso, se ha fortalecido y alumbra cada vez más, hasta que su luz ilumina nuevamente toda la escena, descubriendo ante nosotros un mundo calmo, coronado por el arco que despliega sus colores en la nube, signo y garantía de vida y de paz para las generaciones futuras.

Esta es la señal del pacto que ha establecido entre Mi y toda carne que está sobre la tierra.                                                                                                    9, 17

 La falta cometida por la generación del diluvio ya fue mencionada en la sidrá Bereshit; la corrupción en que se fue hundiendo la humanidad con el transcurso de las generaciones desde el asesinato (Caín y Abel) hasta la glorificación que hizo Lemej de las armas y de la batalla; hasta los “hijos de Dios” que tomaron por mujeres a todas las que quisieron, símbolo de la violencia según lo señala Radak;

             El fuerte oprimía al débil, sin que nadie se interpusiera en su favor.

     El cuadro va haciéndose cada vez más sombrío hasta que llegamos al final del capítulo:

 Y vio el Señor que era grande la maldad del hombre en la tierra, y que toda imaginación de los pensamientos de su corazón eran solamente mala todos los días.       6, 5

  Otras dos expresiones diferentes vuelven a describirnos el pecado de la generación:

 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y se llenó la tierra de violencia.     6, 11

     Nuestros Sabios, citados por Rashí, opinan que el primer término designa la corrupción sexual mientras que el segundo designa la injusticia social. Rashí interpreta el término jamás = violencia, en el sentido de “rapiña”. Cuando Dios se reveló a Noaj para hacerlo partícipe de su veredicto, sólo mencionó la segunda falta:

Y dijo Dios a Noaj: “El fin de toda carne ha llegado delante de Mi, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos…”                                                6, 13

     Nuestros Sabios expresaron su asombro ante la diferencia entre la descripción de la falta en el versículo 11 y su mención como considerando del veredicto. En el tratado Sanhedrín del Talmud, pág. 108a leemos:

 Rabí Iojanán dijo: ¡Ved! ¡Cuán enorme es el pecado de la rapiña! No hubo pecado en el que no incurrió la generación del diluvio, mas la medida no se colmó ni se emitió el veredicto sino cuando comenzaron a robar, según está escrito: “Porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos, y he aquí que voy a destruirlos con la tierra”.

  Numerosos midrashim se dedican a describir la corrupción de esa generación, hasta el punto que no dejaron de encontrar alusión en el texto a toda clase de faltas y maldades en la que incurrió la generación del diluvio. Mas los midrashim señalan siempre que la medida no se colmó ni la condena fue decretada sino cuando incurrieron en la falta de la rapiña: “Porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos”.

    Grave es el pecado de la rapiña – recalca el Midrash Rabá – pues corrompe todas las demás cualidades del hombre y erige un muro impenetrable entre el hombre y su Creador. En el Midrash Rabá de Shemot 22, 4, leemos:

 Así dijo Iob (16, 17): “…no hay violencia en mis manos, y mi oración fué siempre pura”. ¿Acaso puede haber una oración impura? Sí, la del que tiene las manos impregnadas de rapiña; implora a Dios, mas El no lo escucha. ¿Por qué? Porque su oración es impura, pues está escrito: “Y dijo Dios a Noaj: “el fin de toda carne a llegado delante de Mi; porque la tierra está llena de violencia”. Pero la oración de Iob, en cuyas manos no había rapiña, era siempre pura.

  La solemne oración final de Yom Kipur – Neilá – proclama dos veces la finalidad de este día: “A fin de que nos abstengamos de toda violencia”.

  Nuestros Sabios encontraron que el episodio considerado alude a una segunda idea, que es recalcada también en la oración de Neilá: “Tu deseas el arrepentimiento de los malvados, Tu no deseas su muerte”. Esta idea cita la oración del profeta Iejezquel (33, 11):

 “¡Vivo Yo!”, dice el Señor Dios, “que no Me complazco en la muerte de inicuo, sino antes que se vuelva el inicuo de su camino y viva”.

 Nuestros Sabios ilustran este versículo citando precisamente el episodio de la construcción del arca y del maravilloso salvamento de Noaj. Dicen así en el Midrash Tanjuma:

 ¿Por qué ordenó el Señor a Noaj que construya el arca? A fin que sus contemporáneos observen su labor y retornen a la buena senda. ¿Acaso Dios no podía salvarlo con Su palabra o elevarlo al cielo? ¿Por qué le ordenó: “Haz para ti un arca de madera de ciprés”? Porqué el propósito del Entero fue, que si le ordenaba a Noaj construir el arca, él se ocuparía de su construcción, dando lugar a que sus contemporáneos le preguntaren: Noaj, ¿qué estás haciendo? Estoy construyendo un arca porque el Eterno me reveló Su intención de desencadenar un diluvio sobre la tierra. Ellos comprenderían así, la insinuación de Dios y retornarían a la buena senda. Este fue el plan de la Providencia…mas no le prestaron atención.

     O según otra versión:

 Noaj se dedicó a plantar cedros. Sus contemporáneos le preguntaban: “¿Para que plantas estos cedros?” “El Eterno amenaza con desencadenar un diluvio. Me ordenó hacer un arca a fin de que nos salvemos mi familia y yo”. Se reían de él y se burlaban de sus palabras. Noaj irrigaba los cedros y éstos crecían. Le preguntaban: “¿Qué haces?” Les explicaba y les prevenía: Visto que no se arrepintieron…

Rashí expone esta misma idea cuando comenta el versículo 12 del Cáp. 7, que menciona la última advertencia, que tampoco atendieron; Rashí dice:

 “Y hubo lluvia sobre la tierra”. Más adelante, en el versículo 17 leemos: “Y el diluvio fue sobre la tierra”. ¿A qué se debe esta diferencia? La razón está que en un principio Dios hizo que las lluvias cayeran benignamente, de manera que si se arrepentían se convirtieran las lluvias en una bendición, pero, visto que no hicieron penitencia, se convirtieron en diluvio.

Esta última advertencia fue inútil, el diluvio vino y los sumergió.

 Tomado de:  “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibovitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la  Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986  Págs. 14-17.

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Un principio básico en la Torá

“Este es el relato de las generaciones de Adam. Cuando creó Elohim a Adam, en apariencia de Elohim le hizo” (Bereshit 5,1)

Sifra Kedoshim Sección 2, capítulo 4

“Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19,18)-Rabi Akiva dice: éste es un principio básico de la Torá.

Ben Azai señala: “Este es el relato de las generaciones de Adam” (Bereshit 5,1), este es un principio más importante aún

Comentario del Korban Aharon sobre el Sifra

“ Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19,18) es un principio básico en la Torá.- que incluye todos los preceptos relativos a las relaciones interpersonales, al decir “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo”, todo lo que detestas que te hagan a ti no se lo hagas a tu prójimo.

“Este es el relato de las generaciones de Adam” (Bereshit 5,1) es más importante aún-ya que señala que todos son descendientes de un padre y todos son hermanos, y por ello ninguno debe sentirse superior al otro, y no odiarse unos a otros. La intención del escrito es la de expresar que este  libro de la Torá es de la descendencia del primer hombre, ya que todos son hijos de un padre, y éste es un principio básico, ya que el texto “Y amarás a tu prójimo” compromete al amor en el marco de la amistad solamente, pero “Este es el relato” lo compromete desde la fraternidad, que es un imperativo aún más importante. Y más aún, ya que de este modo nos mostró que todos tenemos una imagen y una impronta, y ello es la forma Divina que nos comprometerá a unirnos en todas nuestras cosas, tal como somos uno en la forma Divina.

El Midrash Sifra del libro Levítico, data de la época de la Mishná, originado en la escuela talmúdica de Rabí Akiva. El Midrash explica los versículos según el orden de aparición y fue producido en Israel en el Siglo III.

 

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Este nos traerá consuelo

¿Cuál era la esperanza de Lemej al denominar a su hijo “Noaj”? ¿Acaso dicha esperanza se cumplió?

Grandes esperanzas fueron depositadas en Noaj desde el mismo momento de su nacimiento:

“Vivió Lémej ciento ochenta y dos años y engendró un hijo. Le puso el nombre de Noaj, diciendo: Este nos traerá consuelo de nuestro trabajo y del esfuerzo de nuestras manos, por causa de la tierra que el Señor ha maldecido”. (28-29)

Según el pensamiento del padre, Noaj estaba destinado a curar (reparar) la maldición del primer hombre-“maldecida será la tierra por tu causa” (3,17)

¿Cómo supo Lemej que su hijo no era como todos los demás? Y si depositaron en Noaj la esperanza  de “Este nos traerá consuelo” (29)- ¿acaso no hubiera sido apropiado llamarlo “Menajem” (el que consuela)?

Es posible, que el deseo manifiesto de Lemej de que su hijo consuele al mundo de la maldición de la tierra, haya sido una expresión de su temor oculto por haber visto la maldición del hombre.

Hasta los tiempos de Lemej, ningún hombre en el mundo había fallecido de muerte natural.(con excepción de Hevel que fue asesinado)

Desde el día en que nació Lemej y hasta que engendró a su primogénito Noaj-murieron nada menos que tres de sus antepasados:

Cuando Lemej tenía 56 años, falleció el primer hombre, Adam.

A sus 113 años su abuelo Hanoj fue convocado a la morada celestial

Y a la edad de 168 años falleció Shet, padre de la humanidad post-diluviana

Poco tiempo después de haber quedado huérfano Lemej tras la muerte de sus antepasados nació Noaj, y Lemej lo denominó así por su duelo, por su miedo a la muerte y a la maldición-“Este nos traerá consuelo” (28).O tal vez consideró Lemej que en la muerte de aquellos, y especialmente a partir de la muerte del primer hombre, el pecado del hombre fue expiado, y la maldición de su pecado fue dada por terminada. Y tal vez continuó creyendo que, justamente su hijo-la décima generación de todas las personas- expiaría el Pecado Original.

Sin embargo, si Lemej tenía la esperanza que cesará la maldición de la tierra en la época de Noaj, hete aquí que, en lugar de ello la tierra volvió al caos en el diluvio. Fue aniquilada toda creatura, el arado se hundió, el violón y el órgano cayeron a las profundidades y la cultura perversa y desarrollada cayó en el ocaso.

Pero después del diluvio, la primera estructura establecida en el nuevo mundo fue un altar. A raíz de ello, Dios define que nunca más habrá otro diluvio (8, 21). Y además, una promesa adicional: “No habré de maldecir más a la tierra por causa del hombre” (8,21).Es decir, fue anulada la maldición de “maldecida será la tierra por tu causa” (3,17). Nuevamente resurge la bendición de Lemej “Este nos traerá consuelo de nuestro trabajo y del esfuerzo de nuestras manos, por causa de la tierra que el Señor ha maldecido” (29).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

El Rab Yaakov Medan nació en 1950 y dirige la Yeshiva “Har Etzion”. Es uno de los notorios profesores de Tanaj, Talmud y Pensamiento Judío en el Estado de Israel.

 

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