¿Cómo sabré que habré de poseerla?

¿Qué promesa le despierta dudas a Abraham, y por qué duda justamente de esa promesa?¿De qué duda?

¿Acaso es posible salvar la brecha entre “¿cómo sabré que habré de poseerla?” (Versículo 8) y “él tuvo fe en Dios” (versículo 6) que aparece en los versículos anteriores? Si Abraham cree en las palabras de Dios, por qué formula la pregunta “¿Cómo sabré”?

La Guemará, en el Tratado de Meguilá, página 31, carilla 2 explica de otra forma el versículo “¿Cómo sabré que habré de poseerla?”

“ Expresó Abraham ante Dios: Soberano del mundo!!Tal vez, Dios no lo permita, el pueblo de Israel cae en el pecado y Tú reaccionas del mismo modo en que lo hiciste con la generación del diluvio o con la generación de la Torre de Babel? Le dijo Dios: No-y le dijo Abraham: Soberano del mundo, ¿cómo sabré? Y Dios le dijo: Toma para mí una becerra triple…”

De acuerdo a los conceptos de la Guemará, Abraham no dudó de la fe en Dios, sino que su duda estaba focalizada en la posibilidad de que el pueblo de Israel pecara y de que todos perdieran la tierra de Israel.

Entonces, cuando fue dada la promesa de la descendencia, he aquí que Abraham estaba seguro del cumplimiento de la promesa, ya que ello depende únicamente de Dios.

Sin embargo, cuando fue expresada la promesa sobre la tierra de Israel, he aquí que Abraham sabe que la tierra de Israel depende de las acciones del pueblo de Israel, y a partir de ello duda. Abraham sabe, que Dios libre y guarde, si el pueblo de Israel llegara a pecar, la tierra los expulsará: “Que no los vomite la tierra a ustedes -al impurificarla ustedes como ha vomitado a la nación que los precedió” (Vaikrá, Levítico, capítulo 18, versículo 28).

Dios hace un pacto con Abraham y así le manifiesta que a pesar de que el pueblo de Israel habrá de pecar e incluso será exiliado y castigado, aún de esa manera, el pueblo de Israel habrá de retornar a la tierra: “Mas a la cuarta generación retornarán aquí, pues no está aún completa la iniquidad de los Emorim “(Versículo 16). Hay un pacto entre el pueblo de Israel y Dios, y el mismo permanecerá eternamente. Incluso si el pueblo de Israel peca, finalmente regresará a la tierra.

Y podría agregarse. En realidad, no existe contradicción entre “Y tuvo fe en Dios” y “¿Cómo sabré que habré de poseerla?”. También el hombre que cree con fe profunda, a veces percibe dificultades. A veces, la persona puede sentirse impotente y expresar “Alzo mis ojos hacia las montañas, ¿de dónde vendrá mi ayuda?” (Tehilim, Salmos, capítulo 121, versículo 1). Sin embargo, inmediatamente después manifiesta “Mi ayuda vendrá de Dios, Creador del cielo y de la tierra” (TehilimSalmos,capítulo 121, versículo 2)     

El Rab Yosef TzviRimon cursó sus estudios en la Yeshivá “NetivMeir” y en 1987 se incorporó a la Yeshivá“HarEtzion”. Actualmente, se desempeña como Rabino en AlonShvut y dicta clases en la Yeshivá “HarEtzion”.

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Infografía y síntesis del capítulo, Génesis 14


La Guerra (Versículos 1-10)

Nuestro capítulo comienza con la descripción de una gran guerra que tuvo lugar en la época de “Amrafel rey de Shinar” y otros tres reyes que combatieron contra cinco reyes. Los cuatro reyes son monarcas de grandes países, y los cinco son reyes de pequeñas ciudades, alrededor de Sdom (Sodoma). Tras un detalle pormenorizado extenso y bastante inusual en el libro Bereshit en particular, y en el Tanaj en general, el texto informa sobre la derrota de los reinos de Sdom.

Lot es tomado prisionero (Versículos 11-12)

Como parte de la derrota ardiente del rey de Sdom, los cuatro reyes toman el patrimonio de Sdom (Sodoma) y Amorá (Gomorra) y entre los elementos, también se llevan a Lot. Aquí comprendemos finalmente el sentido del relato dentro de la serie de relatos de Abraham.

La salvación de Lot (Versículos 13-17)

Por supuesto que ahora entra en escena Abraham. “El sobreviviente” llega a Abram y le cuenta que Lot ha sido capturado. Abram decide salir y rescatar a Lot, y corre hasta Dan. En medio de un combate muy impactante, Abram consigue asestarles un duro golpe a los enemigos y salvar a Lot y el patrimonio de Sdom.

Entre el rey de Sdom y Malkitzedek rey de Shalem (Versículos 17-24)

Abram era muy valorado por los reyes de la región. En un principio, el rey de Sdom llega hasta Abram. El texto omite los conceptos del rey de Sdom y describe la llegada de Malkitzedek rey de Shalem, quien bendice a Abram. Tras las palabras de Malkitzedek, son traídos los conceptos del rey de Sdom que le propone a Abram un trato que no podrá rechazar, pero resulta que Abram, a diferencia de lo que pensaba el rey de Sdom, se niega a aceptarlo: “No tomaré ni un hilo, ni una correa de sandalia, ni nada de lo que te pertenece y no digas: Yo enriquecí a Abram” (Versículo 23). Pero junto a ello Abram se preocupa por los jóvenes y hombres que están con él: “Excepto, sólo lo que comieron los mozos, así como la parte de los hombres que fueron conmigo… ellos tomarán su parte” (Versículo 24). 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Rescate de prisioneros

Abraham consideraba que en beneficio de rescatar a los prisioneros debe hacerse todo, a fin de que los cautivos sean rescatados.

En el capítulo anterior compartimos el relato de la ruptura entre Abraham y Lot. Los pastores de Abraham se pelearon con los pastores de Lot, y a raíz de esa disputa Abraham decidió separarse de Lot. Lot optó por quedarse justamente en Sedom, y de ese modo se desconectó no solo de Abraham sino también de su religión y cultura. A pesar de ello, al escuchar Abraham que Lot fue tomado prisionero, tomó de inmediato  a sus  mozos  y salió al combate contra los cuatro reyes para liberar a su sobrino.

Jaza”l (Nuestros Sabios de Bendita Memoria) criticaron esta actitud de Abraham: “¿Por qué fue castigado Abraham Avinu, nuestro patriarca, y sus hijos fueron esclavizados en Egipto durante 210 años?Porque utilizó para la guerra a los eruditos de la Torá, tal como está escrito “armó a sus mozos, nacidos en su casa” (Nedarim 32, carilla 1). “Los mozos” de Abraham son, según este Midrash, aquellas personas que educó Abraham en el camino de la Torá y los preceptos, y fue castigado por el hecho de haberlos utilizado como ejército y haberlos puesto en peligro.

Sin embargo, existen también otras causas para elevar una crítica contra Abraham-la Torá no contempla en forma positiva la matanza de otras personas. Sobre el versículo “Y Yaacov temió mucho y se apenó” (32, 8) escribe Rashi en nombre del Midrash: “Y temió Yaacov-tal vez resulte abatido, y se apenó-tal vez mate a otros. “También el encuentro con el rey de Sedom es muy sospechoso. Se trata de un hombre malvado, que representa la peor cultura de la región, y no es apropiado para Abraham reunirse con un hombre de esas características.

El Rambán (Rabí Moshé ben Najmán, Najmánides) explica sobre el versículo 18 que Malkitzedek el rey de Shalem, citado en nuestro capítulo, era el rey de Yerushalaim. Yerushalaim era la ciudad de la justicia, y por ello su rey fue denominado Malkitzedek o con el nombre de Adonitzedek (Yehoshua capítulo 10, versículo 1). Aparentemente, los versículos alusivos a Malkitzedek, que aparecen en medio del encuentro entre Abraham y el rey de Sedom, los cuales describen cómo salió al encuentro de Abraham y lo bendijo a él y a Dios, vienen a indicar que el representante de la justicia en el mundo vino a expresarle a Abraham las “felicitaciones” por todo lo que hace. En este episodio Abraham realizó muchas acciones que despertaron polémica, y por eso la Torá enfatiza, antes de su encuentro con el rey de Sedom, que él actuó de manera honesta y que recibió para ello la autorización del representante de la justicia.

Abraham consideraba que en beneficio del rescate de prisionero se debe hacer todo-encontrarse con personas de la peor calaña, poner en riesgo la vida de eruditos de la Torá y matar a otras personas-con la finalidad de que los cautivos sean rescatados.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

 

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La ética de Guerra de Abraham Avinu

¿Por qué Dios se dirige a Abraham después de la guerra contra los cuatro reyes y le dice que no tema? Aparentemente, la respuesta a este interrogante contiene un mensaje que es adecuado también para nuestra generación en lo concerniente a la ética de guerra adecuada.

El relato inmediatamente posterior al relato de la victoria de Abraham en la guerra contra los cuatro reyes comienza así: “Después de estos eventos, fue la palabra del Señor a Abram — en visión — diciendo: No temas Abram, yo soy escudo para ti, tu recompensa será muy grande” (capítulo 15, versículo 1).

De una manera sencilla parece que si el mismísimo Dios tranquiliza a alguien para que no tema- por lo cual podría considerarse que dicha persona tiene una buena causa para temer. A pesar de esta simple hipótesis, no está totalmente claro, a partir del texto, qué es lo que precisamente provoca el miedo de Abraham. Jaza”l (Nuestros Sabios de Bendita Memoria), en los Midrashim intentan completarnos el cuadro y responder a dicha pregunta:

Rabí Leví, que es traído en Bereshit Rabá, sostiene que el factor del temor de Abraham es la guerra contra los cuatro reyes, que fue relatada anteriormente. Aparentemente, podríamos pensar que debe haber una respuesta de Dios. Abraham tiene miedo de sus pecados-la muerte de inocentes en la guerra, según su concepción simple y unívoca- incluso cuando Abraham haya matado a alguien, fue sin intención y él no tiene culpa alguna por ello. La guerra en esencia estaba justificada y era correcta e incluso si en el marco de la misma fueron abatidas personas por error, no debe tener Abraham cargo de conciencia por ello. Sin embargo, el Midrash que indica que Dios le responde a Abraham y le dice que no había gente justa entre los caídos. Se entiende, a partir del Midrash, que si hubiera habido personas como esas, pues hubiera surgido un inconveniente moral en la acción de Abraham y era una base concreta para los miedos de Abraham.

Lamentablemente, también nosotros nos encontramos en una situación muy similar a la de Abraham entonces, nos encontramos en el marco de una contienda constante con nuestros vecinos. A veces, suele parecer que en el transcurso de dicho enfrentamiento nos olvidamos de lo que simboliza el mensaje de Abraham.

De vez en cuando, escuchamos acerca de errores cometidos por las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) en tiempos de guerra contra los terroristas. No se debe acusar a los soldados, Dios libre y guarde, por el servicio sagrado que ellos realizan en el terreno, sin embargo debemos preguntarnos si es que dedicamos el pensamiento suficiente al hecho de que tal vez abatimos a algunos justos e inocentes, o que tal vez estamos plenamente convencidos y seguros de que todos los caídos eran efectivamente “espinas”.

Nadie pone en tela de juicio que nuestra lucha es justa y que se debe combatir al terrorismo con toda la fuerza, y rechazamos de plano la postura de las potencias extranjeras que intentan presentarnos como conquistadores e inmorales. Estamos persuadidos de la ética de la guerra que desarrollamos, sin embargo, junto a ello debemos continuar en la misma senda, en el camino señalado por Abraham Avinu, nuestro patriarca-ser sensibles a la ética y la justicia también en el fragor de la guerra y del enfrentamiento justo.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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Entre Sedom y Ierushalaim

¿Quién sale?¿Quién extrae?Y sobre las diferencias entre la cultura de Sedom y la cultura de Ierushalaim

 

La diferencia esencial entre las culturas de Sedom e Ierushalaim, ya puede verse en la primera alusión a los reyes de esas ciudades, cuando salieron al encuentro de Abraham, tras su victoria sobre los cuatro reyes. Mientras que en referencia al rey de Sedom, está escrito-“Salió el Rey de Sedom a su encuentro” (Versículo 17), con sus manos vacías, cuando se alude al rey de Shalem, está escrito-“Y Malkitzédek — Rey de Shalem — sacó pan y vino” (Versículo 18)

 

La diferencia cultural entre los que salen y los que sacan para entregar a otros, sobresale a la luz del hecho que aparentemente debía darse la situación opuesta: justamente el rey de Sedom debía estar sumamente agradecido a Abraham por haber salvado a la gente de su ciudad y traerle un presente como reconocimiento a su acción, mientras que el rey de Shalem ni siquiera tuvo parte en el asunto.

 

Pero en realidad, esa es la diferencia entre las dos ciudades, que también queda reflejada a partir de los nombres adecuados de sus reyes: en cuanto a Sedom ya escuchamos que su gente “eran sumamente malvados y perversos contra Dios” (Capítulo 13, versículo 13), y hasta resulta simbólico que el nombre de su rey sea “BERA” (el vocablo “RA” en hebreo, significa “mal”), mientras que el rey de Shalem es “MALKITZEDEK” (el vocablo “TZEDEK” en hebreo significa “justicia”), teniendo en cuenta que el ideal de Ierushalaim es el de ser “ la ciudad de la justicia, la ciudad fiel” (Ieshaiahu capítulo 1, versículo 26)

 

Por ello Abraham, en la continuidad del episodio, también rechaza la posibilidad de recibir algo del rey de Sedom- “para que no digas yo enriquecí a Abraham” (Versículo 23), como expresión de la desconexión requerida de esa cultura, pero al rey Malkitzedek le entrega el diezmo, como expresión de reconocimiento a la gente que se caracteriza por su entrega y se distingue por su servicio al “Dios Supremo, Poseedor del cielo y la tierra” (Versículo 19), en el que creían tanto Abraham como Malkitzedek.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, del libro "Nekudat Ptijá", publicado por el Instituto "Tzomet"

El Rab Amnon Bazak cursó sus estudios en las Yeshivot “Netiv Meir” y “Har Etzion”. Dicta clases de Tanaj en el Instituto Herzog y en el Beit Midrash para mujeres en Migdal Oz.

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Infografía y síntesis del capítulo, Génesis 13


El regreso a la tierra (Versículos 1-2)

Nuestro capítulo comienza con el final de la escena del capítulo anterior. Como recordarán, Paróh expulsó a Abram y a su comitiva de Egipto, y nuestro capítulo se inicia nuevamente con el regreso por parte de Abram a la tierra que le fue asignada: “Ascendió Abram desde Egipto” (versículo 1). Resulta que la bendición de Dios ya se manifiesta: “Abram era muy rico: en ganado, en plata y en oro” (versículo 2).

Los viajes en la tierra (de Israel) (Versículos 3-4)

Como en el capítulo anterior, tras el ascenso a la tierra, Abram la recorre y proclama el nombre de Dios, una vez más, en el mismo sitio donde lo hiciera en el capítulo anterior: “Al lugar del altar que había erigido allí al principio y había proclamado allí Abram el nombre de Adonai”(Versículo 4).  

Lot se aleja  (versículos 5-13)

En el inicio del capítulo figura que Lot ascendió junto a Abram y Sarai desde Egipto, y ahora se infiere que él también era muy rico en ganado y resulta que “Mas la tierra no pudo sustentarlos para habitar en conjunto” (versículo 6). Después de que Abram evitara una disputa entre sus pastores y los de Lot, Abram le propone a Lot que se separen. Lot elige irse a Sdom (Sodoma) a pesar de que la Torá enfatiza:” Mas los hombres de Sdom eran malos y pecadores para Adonai — en demasía” (versículo 13).Es así que Abram se queda en la tierra mientras que Lot opta por otra tierra y abandona la tierra bendecida.

La bendición a Abram (versículos 14-17).

Tras la separación entre Lot y Abraham, Dios vuelve a bendecir a Abraham. Dios lo bendice a Abraham con la bendición de la tierra, y le expresa que él la heredará. El carácter innovador de la bendición es la combinación entre la bendición de la descendencia y la tierra: “Pues toda la tierra que tú ves a tí te la daré y a tu descendencia, hasta la eternidad” (Versículo 15).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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El intelectual y el hombre de acción

El desarrollo de Abraham se da  en dos planos paralelos-en el plano de la acción y en el plano espiritual, y así logra introducir  el nombre de Dios en el mundo material.

La sección de Lej-Lejá nos revela las dos caras de la figura de Abraham Avinu, nuestro patriarca. Por un lado, encontramos a Abraham, el profeta, quien se hace acreedor a revelaciones divinas y con ellas, una promesa y el establecimiento de un pacto. Y por otro lado, Abraham nos es revelado como el hombre de acción, dueño de una enorme fortuna, quien lucha en las batallas contra los reyes y los vence.

El mismo plano de la vida activa, sobre el cual se refleja la figura de Abraham, nos refleja un proceso de progreso y desarrollo. Abraham llega a la tierra de Kenaan como un extranjero, atendido por una mujer y parientes, y deambulando por toda su extensión. Shejem, Elon Moré, Beit El, el Néguev. Pero llega el hambre a la tierra de Kenaan y Abraham se ve forzado a empacar sus pertenencias y descender a Egipto. Más tarde, lo descubrimos ya como dueño de un patrimonio: “ovejas y vacas, asnos, siervos y siervas, asnas y camellos “(capítulo 12, versículo 16). Se enfrenta a Paró- y logra vencerlo. De aquí en adelante, se registra un ascenso en su estatus (condición): “Abram era muy rico: en ganado, en plata y en oro”(Capítulo 13, versículo 2). En el enfrentamiento con su sobrino Lot, él aparece como un par, “¡pues hombres hermanos somos!“ (Capítulo 13, versículo 8). Transcurrida otra fase, Abraham se ve reflejado como dominador y victorioso, controlando a los cuatro reyes. (Capítulo14, versículo 19)

En efecto, su solidez material, reflejada en dinero y estatus social, no opacó su nivel espiritual. En cada una de las fases de su progreso en el mundo de la acción la Torá nos describe su actividad espiritual paralela. Abraham construye un altar para Dios, revelado a él (Capítulo 12, versículo 7), retorna a él y proclama el nombre de Dios (Capítulo 12, versículo 4), construye otro altar (Capítulo 13, versículo 18) y eleva el nombre de Dios a los sabios de los sacerdotes de las naciones (Capítulo 14, versículo 19)

El grado de bondad de Abraham se expande y se explica en los dos planos. En el plano de la acción, en el mundo material, y a su lado- en el mundo espiritual, del Servicio y Temor a Dios. Abraham introduce el nombre de Dios en el mundo material, y a todo aquel que llega-proclama el nombre de Dios a viva voz. Y todo ello, a través de la influencia de la humildad y el recato, sin ninguna expectativa de rédito personal. “Alzo mi mano ante el Señor, Dios Altísimo, Creador de los cielos y de la tierra.  No tomaré ni un hilo, ni una correa de sandalia, ni nada de lo que te pertenece y no digas: Yo enriquecí a Abram” (Capítulo 14, versículos 22-23). Esta es una actitud de los padres- pero es adecuado que sea una señal para sus hijos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

El Rab Aharon Lichtenstein Z”l nació en Paris, Francia en el año 1933 y falleció en Alon Shvut, Israel, en el año 2015. Cursó sus estudios en la “Yeshiva University” y en la Universidad de Harvard. Fue el Director de la Yeshivá “HarEtzion” (junto al Rabino Yehuda Amital Z”l). En el año 2014 fue galardonado con el Premio Israel, por su valioso aporte a la Literatura Judía.

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El argumento de los pastores

“Hubo querella entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. Y a la sazón los Quenahanim (tal vez sea mejor escribir “kenaanim”…¿te parece?) y los Perizim habitaban la tierra (Bereshit capítulo 13, versículo 7)

Visto y considerando que los pastores de Lot eran malvados y llevaban a su ganado a pastar en otros campos,

Y los pastores de Abram los advierten diciendo que se trata de hurto,

 Y ellos (los pastores de Lot) dicen: la tierra le fue dada a Abram y él no tiene herederos, entonces Lot lo heredó y no se trata de hurto, y el escrito señala “Y a la sazón los Quenahanim y los Perizim habitaban la tierra” y Abram aún no ha tenido el mérito de habitarla.

Rashi: Rabí ShlomóItzjaki. El más grande de los exégetas de la Torá y el Talmud. Vivió en Francia entre 1040-1105. Fundó una Yeshivá en Troyes, en la cual se ocupaban no solamente del estudio del Talmud sino también del estudio de la Torá. Entre sus descendientes: Rashbam, RabeinuTam, Rabí Itzjak el anciano de los BaaleiHatosafot.

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Infografía y síntesis del capítulo, Génesis 12

El ascenso a la tierra de Quenahan (Versículos 1-5)

 

En el capítulo anterior, nos encontramos por primera vez con Abraham nuestro patriarca ( aquí  él figura como Abram y nuestra matriarca como Sarai, antes de que Dios les cambie sus nombres), ahora repentinamente Dios se reveló ante él, cuando lo llamó por primera vez y le dijo: “Vete para ti de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre” (versículo 1). Como parte de la orden Divina, Abram recibe una bendición de Dios, a tal punto que él mismo se convierte en la propia fuente de la bendición: “Serán bendecidas a través de ti todas las familias de la tierra” (versículo 3). Abram escucha la orden Divina y sale de Jarán rumbo a Quenahan (como recordarán, en el capítulo anterior viajó desde Ur Kasdim a Jarán).

La travesía en la tierra de Quenahan  (versículos 6-9)

Abraham llega a Quenahan  junto a Sara y a Lot, y nuevamente recibe una bendición: “Dios se apareció a Abram y le dijo: “A tu descendencia le daré esta tierra y allí construyó un altar a Dios, que se le había presentado” (versículo 7). El párrafo concluye con la descripción del interminable viaje de Abraham en la tierra de Kenaan: “Abraham fue yendo y viniendo hacia el sur” (versículo 9).

El descenso desde la tierra de Quenahan  (versículos 10-20)

A pesar de la promesa Divina sobre la bendición de la tierra, el hambre acecha a la tierra de Quenahan, y Abram debe descender a Egipto para poder subsistir. Abram, Sarai y Lot descienden a Egipto. Para que nada les suceda a Abram y a Sarai, Abram le indica a Sarai que declare que ella es su hermana.

Los siervos del Faraón conducen a Sarai hasta el Faraón. Dios castiga al Faraón por haber tomado a Sarai. El faraón reacciona enojándose con Abram y le pregunta: “¿Qué es esto que has hecho conmigo?” (versículo 18). Abram no reacciona a los dichos del faraón y es expulsado de Egipto junto a su esposa Sarai.

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Génesis 11


El capítulo está dividido en dos temáticas. En la primera parte, figura el relato de la Torre de Bavel (Versículos 1-9) y en la segunda parte, aparece una extensa lista de los descendientes de Shem, hasta el primer contacto con la familia de Abraham (Versículos 10-32)

El relato de la Torre de Bavel (Versículos 1-9)

En el capítulo anterior leímos acerca de la composición de los pueblos y cómo es que de los hijos de Noaj “se ramificaron las naciones en la tierra, después del diluvio” (Capítulo 10, versículo 32). En nuestro capítulo aparece el relato de lo que surge a partir de la ramificación de los pueblos. El relato propiamente dicho se inicia precisamente con el enfoque opuesto: “Érase toda la tierra un solo idioma y pocas palabras” (Versículo 1). Esas mismas personas unidas deseaban construir “una ciudad y una torre con su cúspide en los cielos” (Versículo 4) para “hacerse de un nombre”-a fin de perpetuar la vida humana en el mundo y reflejar un recuerdo concreto de la humanidad (como alternativa de mención de recordación, ver por ejemplo: “éste es Mi Nombre para la eternidad y ésta es Mi Mención para generación y generación” (Shemot, Exodo, capítulo 3, y muchos otros)

Dios “desciende” y ve la ciudad y la torre construidas por las personas y resuelve separarlas, “Y Dios los dispersó de allí sobre la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad” (Versículo 8). Y la ciudad fue denominada Bavel debido a la confusión de idiomas surgida a raíz de la construcción de la ciudad y la torre.

Los descendientes de Shem (Versículos 10-32)

Una vez más nos encontramos con una lista de descendientes y en esta ocasión, la misma es una lista ampliada de los descendientes de Shem, el hijo de Noaj. La lista reitera de algún modo la lista del capítulo anterior pero el ritmo de la lista nos indica su objetivo. Las generaciones son mencionadas una tras otra, hasta llegar a “las generaciones de Teraj” (Versículo 27). En esta instancia, la lista se amplía más aún, y hay detalles  familiares puntuales sobre la familia de Abraham Avinu, nuestro patriarca.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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