La elección de Abraham y las generaciones

El relato de la elección de Abraham enseña tres fundamentos importantes: la elección del pueblo de Israel es eterna, y no está condicionada a sus actos, la Tierra de Israel es una parte inseparable de la elección, la mano de Dios guía al pueblo de Israel.

“Dios le dijo a Abram vete para ti de tu tierra y de tu patria…” (1)

La relación entre este versículo con un versículo en el final de la sección anteriorexige una explicación: “Y tomó Teraj a su hijo Abram y a Lot…y salieron juntos de UrCasdim para ir a la tierra de Kenaan y al llegar a Jarán se establecieron allí” (Capítulo 11, versículo 31)

¿Por qué Dios le ordena a Abraham dirigirse a la tierra de Kenaan si de todos modos ya se encontraba en camino hacia ese destino?

Sobre la orden “Vete para ti” se puede formular un cuestionamiento desde otra perspectiva. Durante veinte generaciones Dios no habló con ninguna persona, con excepción de Noaj. Noaj fue untzadik (justo)y le agradó a Dios, y por ello Dios habló con él. Aparentemente, el resto de la humanidad no era lo suficientemente justa, y por consiguiente Dios no habló con ellos. De repente, Dios se dirige a Abraham y habla con él. Pero, ¿quién es Abraham? ¿Cuál fue su mérito para que Dios hablara con él? ¿Por qué no se nos relata nada acerca de sus acciones?

La pregunta se potencia cuando observamos el contenido de la orden. Dios le promete a Abraham que lo convertirá en una gran nación, que lo bendecirá y engrandecerá su nombre, etc., no obstante no le exige que ejecute alguna acción (con excepción de la acción de dirigirsehacia  la tierra de Israel). ¿Acaso Abraham debe cumplir algún precepto? ¿Y acaso recibirá esta recompensa a cambio de nada?

Estas preguntas son respondidas por el “Maharal“(Rabí Iehuda Loeb, 1525-1609)  en  su libro “Netzaj Israel” (Capítulo 11). Él explica que si hubiera manifestado que Dios eligió a Abraham por su condición de Tzadik’ hubiéramos pensado que la elección del pueblo de Israel depende de sus actos. Y si Dios hubiera condicionado la entrega de la recompensa a Abraham al cumplimiento de algunos preceptos, hubiéramos pensado que el vínculo entre el pueblo de Israel y Dios está supeditado al cumplimiento de los preceptos. Dios quiso demostrar que esto no es así, y que la elección del pueblo de Israel no está condicionada a su conducta. Aún sise diera el caso de una generación que no observara los preceptos en absoluto, su elección no será anulada y el pueblo de Israel no podrá desconectarse de Dios. La elección del pueblo de Israel es eterna y no está condicionada a nada.

Retomemos nuestra pregunta inicial-¿Acaso Abraham y su familia planearon el traslado a la tierra de Kenaan aún antes de recibir la orden Divina?

Resulta que fue la mano de Dios la que ocasionó que desearan ir a la tierra de Kenaan tal como Dios lo quería. No supieron en absoluto que era Dios el que los dirigía hacia allí. Dios eligió a Abraham y a su descendencia y quería que llegaran a la tierra de Israel y vivieran en ella, y por ello dispuso los hechos de ese modo.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

Rab YehudaAmital Z”l: Nació en Rumania en el año 1924 y falleció en Israel en el año 2010. Fue el fundador y Rosh Yeshivá de la YeshivatHesder “HarEtzion”, en la región de GushEtzion.

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Como nos dirigimos a Dios

¿Por qué al dirigimos a Dios en nuestra plegaria lo denominamos “¿Dios de nuestros padres, Dios de Abraham…”?¿Por qué no resulta suficiente la expresión personal “Eloheinu” “Nuestro Dios”? ¿Cuál es el singular camino de Abraham en el servicio Divino?

En el inicio de la plegaria central de Shmone Esre (Amidá), nos dirigimos a Dios y lo llamamos: “Dios nuestro y de nuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Itzjak y Dios de Yaacov”. Nuestros Sabios, que diseñaron el modelo de las plegarias con suma precisión, buscaron guiarnos en la forma en que pudiéramos ver al Todopoderoso. La reflexión que realizó cada uno de nuestrospatriarcas para la revelación de la Shejiná (Divinidad) en el mundo, la forma particular de cada uno de ellos en el servicio de Dios, es una gran clave para nuestra capacidad de seguir sus pasos.

Nuestros Sabios definieron el particular camino de cada uno de nuestros patriarcas, y en lo concerniente a Abraham dijeron: “No como en el caso de Abraham, donde está escrita la palabra “montaña” tal como está citado “En el monte donde el Señor se revelará“ (Talmud Babilónico, Pesajim,  88, carilla 1)

La montaña es la característica de Abraham nuestro patriarca. Lo que distingue a la montaña en comparación con la llanura y los valles es su altura y elevación. El ascenso a la montaña demanda determinación y esfuerzo, pero ello tiene su compensación: la montaña le concede al que asciende a las alturas, la posibilidad de respirar el aire de las cumbres y con su mirada acceder a los amplios espacios a los que no tenía acceso antes. Subir a la montaña de Dios también requiere de esfuerzo espiritual y cualidades ejemplares. Lo aísla al que asciende a la cima y lo desconecta de su tierra, de su patria y de la casa de su padre. “Abraham, el hebreo: ya que todo el mundo se hallaba de un lado y él se mantuvo firme en el otro” (Bereshit Raba 42,13) pero justamente por eso Abraham tiene el mérito, ya que es el que asciende a la cima, para convertirse en un faro de luz, que observa e ilumina los grandes espacios, y así convertirse en “Padre de una multitud de naciones”

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, de la serie "Meat min Haor" publicada por la Biblioteca Beit El en colaboración con el movimiento "Orot"

Janan Porat Z”l: (1943-2011) En el ámbito educativo, cursó estudios en las Yeshivot “Kerem beYavne” y “Mercaz Harav”, y se destacó como Rabino y educador. A partir de su involucramiento en la política se desempeñó como miembro de la Kneset, el parlamento de Israel, entre los años 1981-1984 y 1988-1999.

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Entre Noaj y Abraham

Las primeras Parshiot del Sefer Bereshit son cual prolegómenos a la historia del pueblo de Israel y a la de sus primeros patriarcas. Las generaciones se sucedían unas a otras pero en todas ellas faltaba aquello que sólo apareció con Abraham el revolucionario.

Es interesante observar la vida de Abraham comparándola con la de Noaj y los Jajamim nos detienen en esto sobre un detalle interesante. Al referirse a Noaj la Torá nos dice:

“Noaj era hombre justo, íntegro había sido en sus generaciones, con Elohim se encaminó Noaj”

Por el contrario al aparecer el Señor ante Abraham, oímos:

“Encamínate delante de Mí y sé íntegro”

Sobre Noaj nos dice la Torá “Recto fue en sus generaciones, con el Señor se encaminó Noaj”. Es decir, sus camino se estaban aminados por las sendas del bien. Sobre Abraham encontramos una expresión similar, pero que en la mismas similitud resalta la diferencia: “Encamínate ante mí y sé recto”. Mientras que sobre Noé la “rectitud" precede a las “sendas del Señor”, lo contrario ocurre en lo que respecta a Abraham, y sobre ésta está escrito no “con el Señor", sino “ante el Señor”.

 El Midrash se detiene ante esta diferencia:

Rabí Yehuda dice: "A que se puede esto igualar?. A un padre con dos hijos, uno grande y otro pequeño. Al pequeño dice: “Ven y camina conmigo”.  Al mayor en cambio, ”Ven y ve ante mi”.

Por ello Noaj "con el Señor en caminó se” y Abraham “encamínate ante mi”.

Rabí Nejemia dice: "(Noaj) cual Rey que vio a su amigo sumido en oscuras callejuelas y le dice: “Estando tú en oscuras sendas, ven y camina conmigo”. Abraham por el contrario nos muestra al Rey que estaba perdido en oscuras sendas y su amigo desde una ventana le iluminaba. Lo vió el Rey y le dijo: “Iluminándome en estas oscuras sendas ven e ilumíname en mí casa". Así dijo el Señora Abraham, "Iluminando ante mi en la Mesopotamia y sus compañeros, ven e ilumíname ante mi en Eretz Israel”

Este pequeño Midrash nos facilita ampliamente la comprensión del sentido íntimo de la Revolución de Abraham y de los mandamientos del Señor: “LejLeja": Vete de tu hogar a la tierra prometida a Eretz Israel.

Noaj y Abraham son los héroes máximos de los primeros capítulos del Génesis. Sin embargo existe entre ellos un profundo abismo, una diferencia interna y radical. La antigüedad estaba sumida en un hondo y profundo paganismo, sin embargo, existían regiones y familias en las cuales el espíritu monoteísta quedaba.

Abraham vuelve de su lucha con los rey es luego de haber rescatado a lot, vemos que:   

“Malki-Tzedekrey de Shalem (Jerusalem), le ofreció pan y vino y el era sacerdote al Dios supremo” Y le bendijo diciendo: Bendito Sea Abraham ante el Ds' Supremo amo de los cielos y la tierra" (XIV 18-19). En Jerusalem como seguramente en otras regiones se conservaban nucleos aislados que permanecían fieles al monoteísmo. Antes de Noaj hallamos que "Y en camino se Jenoj con el Señor” (V,22), y según la tradición talmúdica, Metushelaj que murió poco antes del diluvio fue uno de los justos del mundo, El politeísmo no fue sino una degradación de la verdadera fé religiosa, del monoteísmo religioso y ético

 

Noaj recibió también él la tradición religiosa, y su rectitud le llevó a seguir en las sendas del bien, Noaj en medio de la perversión y de la locura colectivas upo conservar su equilibrio interno, obrar con rectitud y cuidar la pureza de su corazón y de sus manos. Pero a pesar de todo Noaj fue un conservador. Noaj es cual el hijo a quien el padre llevat ras sí, Noaj es cual el hombre a quien el rey ilumina su camino aún en medio de oscuras sendas. En Abraham por el contrario encontramos una realidad totalmente distinta.  El Talmud nos cuenta que Abraham empezó su revolución destrozando los ídolos de su padre Teraj. Abraham hubo de abandonar a su familia toda del otro lado del Eufrates, en la Mesopotamia y se encaminó a construir una nueva vida para él.

Mientras que para Noaj el camino del bien significaba la “Tradición”, para Abraham significaba la “Revolución" y fue esa revolución la que realizó aún poniendo en peligro su futuro y su existencia toda. La Torá al referirse a Abraham pues, nos dice: “Encamínate ante mí y sé recto". Es cual el hijo grande que muestra solo el camino, o como el Midrash especifica aún más: “Cual el hombre que ilumina el camino propio rey". El Akedat Itzjak que detenidamente analiza este Midrash, nos muestra que aquí se hallar reflejada la particular y peculiar situación de Abraham. "El Rey se halla sumido en oscuras sendas”, el mundo entero ignoraba en absoluto la Divinidad y la Verdad, la luz del señor se hallaba oculta por la oscuridad de la generación que en ceguecía a aquellos que con ojos no veían. Y Abraham fue aquel que iluminó al Rey, aquel que con su revolución abrid al mundo un nuevo horizonte y le dio nuevos ideales, ideales que luego habrían de materializar sus hijos con la Torá. Y aquí aparece el mandamiento del Señora Abraham.

"Vete de tu tierra de tu patria, de la casa de tus padres a la tierra que teharéver".

Ni siquiera le es dicho la tierra a la cual está destinado a ir, no importa la tierra en si, importa el futuro que se construirá en aquella nueva tierra. Y Abraham debe romper los lazos que lo unen a su tierra, a su estado, debe dejar de lado las románticas nostalgias a su lugar, aún más debe abandonar a su familia toda, es decir romper con el pasado hasta tal punto  que el Talmud refiriéndose a Abraham exclama: "Todo el mundo de un lado y Abraham del otro”, y Abraham triunfó.

Las distintas narraciones que se suceden sobre Abraham nos muestran toda la altura moral que el patriarca de Israel conquistó. Una lucha se produce entre grandes reyes del asia Menor y Lot es tomado prisionero. Abraham moviliza a los pocos hombres con que cuenta y rescata a Lot, y la Torá nos revela el proceder de Abraham:

“Y recobró todos los bienes y también a Lot su hermano y su hacienda y también las mujeres  y gente....Entonces el rey de Sodoma dijo a Abraham: “Dame las personas y toma para ti la hacienda".

Y respondió Abraham al rey de Sodoma: "He alzado mi mano al Señor, el Ds' supremo, poseedor de los cielos y la tierra. Que desde un hilo hasta la correa de un calzado, nada tomaré de  todo lo que es tuyo y no dirás: "Yo enriquecí a Abraham" (XIV 16-23).

La acción de Abraham seguramente no tiene precedentes en la historia de la humanidad. El  vencedor renuncia a su botín y sus trofeos, no aceptó lo que se le ofrece o lo que conquista y  todo lo devuelve, Su lucha no es debida a motivos personales o aspiraciones superiores, sino la de salvar a los oprimidos de manos de los opresores, y así vemos paradójicamente que de este relato en el cual Abraham vence valerosamente a rey es más poderosos y potentes, no aparece como  el héroe de la guerra, sino como el héroe de la paz, el estandarte de la moral.

La parte más trascendental quizás de los relatos de Abraham, es la promesa del nacimiento de Itzjak. Ya en la primera Braja a Abraham escucharnos una promesa similar.

“Vete de tu tierra de tu patria, y de la casa de tus padres a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande y bendecirte he y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Y  bendeciré a los que te bendijeron y a los que te maldijeron, maldiciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. (XII 1-3).

De esta la primera aparición del Señora Abraham, podemos juzgar la posición especial, el problema de Abraham. Abraham debe abandona su tierra, árida para su simiente, y junta con su tierra también la tradición heredada de sus antepasados. "Y bendeciré a los que te bendijeran y  a los que te maldijeran maldeciré". Abraham constituyó para sus contemporáneos un grave problema. La Torá nos habla de “las almas que hicieron en Jaran” (XII,3), que seguramente significan los pres élitos de la nueva fé que junto con él dejaron la tierra de sus antepasados, Indudablemente estos núcleos fueron considerados los parias de la sociedad y las maldiciones de los pueblos sobre ellos iban dirigidos. Abraham pues, fué el perseguido y oprimido y juzgando su propia situación frente al poder y a la fuerza que se le oponían su análisis debería llevarle a consecuencias muy trágicas para el y su futuro.

Un análisis frío de la situación nos mostraría que el pequeño grupo hereje estaría destinado a desaparecer, pero aparece la promesa del Señor: "Bendeciré a los que te bendijeren y a los que te maldijeren maldeciré”. Tu no te guiarás por el mundo, el mundo se guiará por ti. Y si nos has visto hijos, te convertiré en un gran pueblo". La promesa se cumplio.

“Maase Abot, Siman Lebanim": Los actos de los padres son señal para los hijos nos dice el Talmud y realmente intuímos inmediatamente que Abraham simboliza al pueblo judío todo y su victoria representa la Geula, la Redención total que espera al pueblo judío.

“Y salieron encaminándose a la tierra de Canaán (Eretz Israel) y llegaron a la tierra de Canaán", dice la Torá, refiriéndose a Abraham (XII,5). En cambio sobre Teraj que al parecer salió con Abraham está escrito: “Y salieron con ellos de Ur-Casdim para ir a la tierra de Canaán y llegaron a Jaran y quedaron allí." (XI,31).-

El jafetz-Jaim nos muestra esta diferencia entre Abraham el patriarca y Teraj, una diferencia muy ilustrativa. No basta que rerir a Eretz Israel, ni siquiera basta en caminarse hacia ella. Solo recién cuando se llega a el la puede uno considerarse que cumplió con su destino, y como nunca resuenan las palabras del Cuzarí:

“Y dijeron: "Siempre more el hombre en la tierra de Israel, aunque sea en ciudad que la mayor parte de ella son gentiles, y no more fuera de la tierra, aunque sea en ciudad en que la mayor parte de ella son israelitas”..., Y dijeron: Todo el que está enterrado en tierra de Israel es como si estuviera enterrado bajo el altar" y alaban al que murió en llamás que aquel que fue llevado a ella muerto, diciendo: "No es semejante el que es recibido envida al que es recibido después de muerto”, pero dijeron de quién podía morar en ella y no lo hizo, que es prohibido llevarlo a ella después de su muerte por que dijeron: (Jeremías 2,7): “En nuestra vida mi heredad pusisteis por abominación y en vuestra muerte venís y contaminais mi tierra” (Cuzari 11,22). La Torá exige que entreguemos a Eretz Israel no nuestra muerte, sino la vida y la vida siempre con visión del Señor, el Señor de la Verdad.

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Unidad positiva y unidad negativa

A raíz del relato de la torre de Babel, Dios confunde la lengua de las personas y provoca la dispersión de todos en la tierra. ¿Por qué Dios malogra la unidad entre las personas? ¿Acaso puede considerarse que la unidad es algo negativo?

El relato de la torre de Babel describe un cambio significativo que se registró en la humanidad:

En la creación del hombre, Dios lo bendijo “Fructificaos y multiplicaos y llenad la tierra” (1,28). De aquí aprendemos que la situación natural y deseada es que los seres humanos estén dispersos por toda la tierra y la colmen habitándola. Conjuntamente con ello, la humanidad toda tenía “un solo idioma” (1). Es decir un idioma unificado y una forma de vida en común. Esta unidad era positiva e ideal, y estaba destinada a crear una cooperación productiva entre todos los pueblos, las culturas y los diferentes grupos dispersos que habitaban toda la tierra. La unidad de los seres humanos y la cooperacióndebía focalizarse en la fuente de la unidad, y derivar en que todos los seres humanos del mundo sirvan a Dios.

Sin embargo, varias generaciones después del diluvio, los seres humanos se enceguecieron de la poderosa fuerza oculta en la unidad, e intentaron aprovecharla para la unión humana, cuyo objetivo no era el de servir a Dios sino el de incrementar su poder: “Vamos, edifiquemos para nosotros una ciudad y una torre con su cúspide en los cielos y nos haremos de un nombre, no sea que nos dispersemos sobre la faz de toda la tierra (4)-los seres humanos se oponen al programa Divino, de dispersión por toda la tierra, y su objetivo es “hacer un nombre” a ellos mismos. De esa forma imaginaron rebelarse contra Dios y coronarse ellos mismos como Divinidad humana.

Dios está interesado en impedir dicha situación, ya que el mundo no tiene razón de ser cuando se rebela contra Dios. 

Dios “se ve forzado” a renunciar a la comunicación positiva entre los pueblos para quebrar esa unidad negativa surgida entre los seres humanos.El quiebre de la unidad evitará la rebelión compartida de todos los seres humanos contra Dios, y así posibilitará la continuidad de la existencia humana y el mundo todo.

Vemos entonces, que la dispersión no es un castigo, sino que es la situación sana y natural.

Y la confusión de los idiomas es un cambio esencial que Dios impuso en el mundo, a partir de la comprensión de que la humanidad, aún no ha llegado al nivel óptimo en el cual puede utilizar la unidad con fines positivos, acorde a la voluntad de Dios.

En el futuro será reinstalada la unidad entre todos los pueblos, y la misma será aprovechada en forma positiva, tal como lo profetiza Tzfaniá: “En ese tiempo le daré a los pueblos un idioma claro para que todos invoquen el nombre de Dios y le sirvan de común acuerdo“(Tzfaniá 3,9).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

 

 

 

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¿Unidad o tiranía?

 ¿Acaso no preferiríamos vivir en un mundo en el que todos estuviéramos unidos? ¿Sin guerras, sin disputas, y hasta sin lenguas diferentes? Realmente, una “aldea global”!!Al principio, todos los seres humanos estaban unidos. ¿Por qué Dios quebró ese idilio y los dispersó?

La unidad puede ser maravillosa, pero cuando se trata de un gobierno tirano que les impone a todos pensar lo mismo, y unirse a la misma idea- es destructivo. En ese caso, es preferible la fragmentación.

Los seres humanos quisieron construir “una torre y su cúspide en el cielo”. Debemos suponer, que en la parte superior de la torre habría un balcón, y allí el rey (Nimrod) estaría sentado observando a su rebaño. Todos alzaban sus manos y él los observaba a través de la nube. El sentido de esta posición es totalmente Divino. Los súbditos del rey elevarán sus cabezas hacia la nube de honor del rey y pasarán delante de él como …..

Conocemos descripciones similares a lo largo de la historia. Diversos reyes reinaron en todo el mundo, e intentaron perpetuar su reinado por siempre y para siempre. (Por ejemplo, el mausoleo en Moscú que perpetúa la memoria de Lenin y Stalin)

Los constructores de la torre estaban unidos, pero no eran un solo pueblo, sino-como en la Rusia stalinista- un pueblo de uno. No había un solo idioma, sino el idioma de uno. Los constructores no compartían la misma idea, sino la idea de uno-de Nimrod, el poderoso cazador que los gobernaba. No había una verdadera unidad, ni consenso, sino un gobierno tirano y cruel de un hombre, que piensa y promueve por todos. Este gobernante unificó el pensamiento por medio de un horno de fuego amenazante al que era arrojado todo aquel que osaba pensar o creer algo diferente. Frente a este tipo de unidad-son preferibles la dispersión y la fragmentación.

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Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

El RabYaakov Medan nació en 1950 y dirige la Yeshiva “HarEtzion”. Es uno de los notorios profesores de Tanaj, Talmud y Pensamiento Judío en el Estado de Israel.

 

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Preguntas de Abarbanel, Génesis 11

    “Y era toda la tierra de una sóla lengua y de iguales palabras.  Y ocurrió, cuando venían desde el oriente, que hallaron un profundo valle en la tierra de Sinar y allí se afincaron...  Y dijeron: ´ Edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúpula llegue al cielo y nos haga famosos, para que no seamos dispersos sobre la faz de la tierra ´.  Y  bajó el Eterno a ver la ciudad y la torre que habían construido los hijos del hombre.  Y dijo el Eterno... bajemos entonces y confundamos su lengua, para que no puedan entenderse más entre sí.  De tal modo el Eterno los dispersó allí sobre la faz de la tierra y ellos cesaron de edificar la ciudad”

 (Génesis 11,1-9)

Pregunta:  ¿Cuál realmente fue el pecado de los hombres que querían construir la famosa Torre de Babel? ¿Acaso el simple hecho de querer edificarla los hizo merecedores de tal castigo? Y ¿qué tipo de castigo es éste en el que se confunden las lenguas?, ¿Por qué D-s habla aquí en plural (Bajemos, confundamos)?

Respuesta:

Variadas son las opiniones de los distintos comentaristas acerca del pecado cometido por esta gente:

Una idea habla de que realmente querían subir al cielo y desafiar a D-s; sin embargo Abarbanel rechaza tajantemente esta razón ya que, ¡cómo es posible que toda la gente se convenciera de tal tontería!, tomando en cuenta que entre ellos se encontraba el mismo Noaj, Shem, Ever y hasta Abraham; gente sabia y con tanta fe en el Creador.

Otra opinión habla de que la intención de construir la torre era para salvarse de un posible segundo diluvio, pero nuevamente al considerar que Noaj se encontraba entre ellos, debían saber que D-s mismo juró que no volvería a mandar otro diluvio sobre la tierra; el arco iris era señal fehaciente del compromiso divino.  Además, de ser así, no hubieran construido la torre en un valle, sino en una colina o una alta montaña, para contar con una mayor altura inicial.

La tesis de Abarbanel es que el pecado de esta generación es una continuación del pecado original de Adám, que a su vez continuaron Caín y las generaciones que le siguieron: el hecho de no conformarse con las bondades que el Creador otorgó en un principio sino dejarse llevar por las tentaciones del mundo material.  Como es sabido, Caín era agricultor, que en hebreo se le llama “Oved Adamá”, lo cual también se puede traducir como trabajar para la tierra (o esclavo de la tierra, “Eved”), que habla de enfocar todo el esfuerzo hacia un fin meramente material y mundano.  A diferencia, Abel igual que Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David entre otros, fueron pastores; oficio que se relaciona más con la contemplación y espiritualidad.  En el caso de Noaj, aún cuando fue también agricultor, en hebreo fue llamado “Ish Haadamá”, que se traduce como Hombre de la tierra, alguien que domina y está por encima del mundo terrenal.

La filosofía de Caín y sus sucesores los llevaron necesariamente a una vida de acumulación de riqueza y bienes materiales, proclive a la ambición desmesurada, a la envidia y finalmente al odio entre las personas.  La consecuencia directa  de ésto fue el diluvio sobre la tierra.  Al D-s observar como la generación post-diluviana se encaminaba de nuevo a ese final, construyendo una torre como mero símbolo de poder y supremacía, decidió aplicar “medicina preventiva”, confundiendo sus lenguas e impidiendo la terminación de esta vanidosa obra.

Es interesante notar que así como Adám fue corrido del paraíso “Gan Eden”, Caín fue también expulsado de su lugar para vagar por el mundo; al parecer, el mismo tipo de castigo es aplicado ahora nuevamente, “diferenciándolos y esparciéndolos sobre la faz de la tierra”.

Con respecto al lenguaje en plural “Bajemos, confundamos” el autor explica lo siguiente:

Originalmente la providencia y contacto de D-s con sus criaturas se daba en una forma directa y sin ningún intermediario; al ser ésto un gran privilegio,  implica también una gran responsabilidad, porque el contacto directo hace que el juicio Divino se ejerza de una manera más rígida e inmediata.

Como el hombre fue degradándose poco a poco e identificándose más con el mundo material, D-s delegó la supervisión sobre ellos a los ministros celestiales.  Ahora, el Todopoderoso desciende hasta ellos a través de todos estos intermediarios, que se encargarían en lo sucesivo, cada uno de un pueblo y una lengua distinta.  Quedó solamente un grupo de personas del linaje de Shem y Ever que se continuó con Abraham hasta la formación del pueblo de Israel, que mantuvo ese contacto estrecho con D-s sin intermediario ni ministro celestial alguno.

Es pues responsabilidad nuestra el continuar ese digno aunque difícil camino y no ser llamados “Ovdei Adamá” sino “Anshei Adamá”, hombres que sabemos utilizar y elevar el mundo material hacia dimensiones espirituales.

 

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La respuesta de Abraham a la torre de Babel

Abraham creció en Ur Casdim, en el seno de la cultura babilónica, de la cual surgió la idea de la construcción de la torre de Babel. Abraham abandona esa cultura, y sus acciones representan una respuesta en contra de la misma.

Encontramos a Abraham por primera vez al final del capítulo 11 cuando se encuentra en camino  a Canaán con su familia. ¿Quién es Abraham y qué es lo que hizo previamente? No tenemos idea alguna. Pero, ¿cuál es la cultura que abandona y de la cual se aleja? Eso lo tenemos muy claro.

La sociedad en la cual creció Abraham es la que construyó la torre de Babel. Siendo que no tenemos claro el pecado de los constructores de la torre, nuestros Sabios propusieron diversas alternativas para la comprensión del pecado. Comenzando por la rebelión a Dios (“subiremos y haremos la guerra”- Sanhedrin 109), una vía de intento de resolver problemas morales a través de recursos tecnológicos (uno le decía al otro…este cielo se desmorona, vengan y hagamos un sostén-Yalkut Shimoni 58) y terminando con la grosería hacia el prójimo, y si caía una persona y moría no le daban importancia, pero si caía un ladrillo se reunían y lloraban manifestando cómo harán para reponer ese ladrillo perdido”- Pirkei deRabi Eliezer 24.

Una sociedad unificada alrededor de la idea de rebelarse contra Dios, o que no enfrenta (afronta) sus problemas morales e intenta evadirlos por medio de la tecnología o que no se apiada de sus miembros, todas ellas son sociedades que no tienen razón de existir y es preferible su desintegración. Abraham, que abandona Ur Casdim y la cultura babilónica, transitará un largo camino que traerá al mundo el camino de Dios, la aceptación del mandato Divino también cuando el mismo es incomprensible “y ofrécelo allí como holocausto” (22,2), la confrontación con la cuestión de la recompensa y el castigo (“¡El Juez de toda la tierra no habrá de hacer justicia!”-18,25) y por supuesto la sensibilidad humana y el trato al prójimo (“Los divisó y corrió hacia ellos”- 18,2). Esta es la manera en la que Abraham les responde a los constructores de la torre y a su concepción, y esta es la síntesis de la elección de Abraham: “Pues yo le he escogido¹ - para que prescriba a sus hijos y a su descendencia en pos de él para que observen la senda del Señor: Al practicar justedad y derecho”.(18,19)

La Dra. Miri Schlissel es la Directora de Estudios de Tanaj en el Departamento de Educación Religiosa en el Ministerio de Educación.

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En mi carne he de ver a Dios

Los referentes de la generación de la torre de Babel, se equivocaron y pensaron que Dios está alejado de ellos, en el cielo. No tuvieron la capacidad de comprender que el lugar del creador se encuentra en cada sitio y lugar de este mundo.

Los Midrashim de Jazal (Nuestros Sabios de Bendita Memoria) revelan una doble faceta en los actos de los referentes de la generación de la torre de Baהel. Una rebelión contra Dios, paralela a un intento de acercamiento a él, a través de la construcción de una torre cuya cima llegue hasta el cielo.

En el momento en que el hombre se siente alejado de su creador, lo atormenta una sensación de soledad, de la cual derivan diversos y variados miedos. No le ocurre lo mismo al hombre que mantiene su vínculo con su Creador, que hasta cuando transita por el valle de las tinieblas-él no teme, porque Dios está con él.

La voluntad de evadirse de esta tremenda soledad, es la que motivó que los referentes de la generación de la torre de Bavel construyeran una ciudad, y una torre con su cima en el cielo, “no sea que nos dispersemos sobre la faz de toda la tierra.…”(4)Los referentes de la generación de la torre de Bavel, se equivocaron y pensaron que Dios está única y exclusivamente en el cielo-no lograron comprender que Dios está en todas partes “y no hay ningún sitio que esté vacío de su presencia”

“Si alguien te preguntara dónde está Dios”, dijeron Jazal, “respóndele: en una gran ciudad ubicada en Roma. Rabí Najman de Breslav explicó: un individuo que llegó a un nivel inferior, a una profunda declinación, a tal punto que a partir de su confusión y extravío por los caminos de la vida, manifiesta: “¿Dónde se encuentra tu Dios?” también tú, dile como corresponde: “en una gran ciudad de Roma. “Dios se encuentra a tu lado, en la ciudad tumultuosa. No debes saltar al cielo, y allí alcanzar niveles elevados. También aquí, en este nivel inferior, en el ruido de la gran ciudad, puedes tú-en la medida que quieras -encontrar a tu Dios”. “En mi carne he de ver a Dios”. Todo depende de ti.” Porque la Torá está muy próxima a ti”, si tan solo lo deseas, “en tu boca y en tu corazón para que la lleves a la práctica”.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

 

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No es simplemente una lista

El capítulo 10 no es meramente una lista común de descendientes, sino un relato sobre el proceso de separación de los pueblos y su expansión por toda la tierra.

El capítulo 10 comienza con una descripción de la descendencia de los hijos de Noaj: “Estas son las generaciones de los hijos de Noaj: Shem, Ham y Iáfet…” (versículo 1)

Según el versículo inicial tendríamos la expectativa de una lista de descendientes de los hijos de Shem, Ham y Iáfet, del estilo que ya nos es conocido del capítulo 5, y del capítulo 11, entre los versículos 10 y 26. Sin embargo, la lista del capítulo 10 en su estructura es diferente  a las listas de los capítulos 5 y 11. Lo singular de esta lista queda reflejada en algunas diferencias significativas:

En los capítulos 5 y 11, se destaca cuántos años ha vivido cada uno. En el capítulo 10, no hay mención alguna relativa a los años vividos
Los nombres de los hijos en los capítulos 5 y 11 son nombres propios. Mientras que en el capítulo 10, algunos de los nombres no figuran como nombre propio, sino como nombre de un pueblo. Por ejemplo: “Y Mitsraim engendró a Ludim y a Hanamim y a Lehavim y a Naftuhim…” (versículos 13-14) “Y Kenaan engendró… Y a los levusim y a los Emorim y a los Guirgashim…” (versículos 15-18)

En muchos versículos del capítulo 10 se repite la descripción de la separación de los pueblos, la cual ni siquiera aparece en los capítulos 5 y 11: “De éstos se ramificaron los habitantes de las islas de las naciones, en sus países, cada cual según su lengua, según sus familias, entre sus naciones” (versículo 5); “Estos fueron los hijos de Shem, según sus familias y según sus lenguas, en sus países y en sus naciones. Estas son las familias de los descendientes de Noaj según sus linajes, en sus naciones y de éstos se ramificaron las naciones en la tierra, después del diluvio” (versículos 31-32) y otros.

Estas diferencias dejan en evidencia que el objetivo de la descripción del capítulo 10 difiere del objetivo de las descripciones en los capítulos 5 y 11. El objetivo de la descripción en el capítulo 10 se refleja en la repetición de los versículos y enfatizan muy claramente el tema del capítulo. El tema es la creación de los pueblos y su separación.

Y por ello la lista no describe a los individuos sino al pueblo que se ha conformado. Y del mismo modo, no son contabilizados los años de las personas, ya que es un dato irrelevante para la descripciؚón de los pueblos.

A partir de la descripción de la separación de los pueblos en el capítulo 10, se infieren dos mensajes:

1. todos los diferentes pueblos son hijos de Noaj-hijos de un solo hombre, y no surgieron de distintas fuentes. La Torá presenta un mundo unido, que emana de una sola fuente (a diferencia de la concepción pagana, que contempla a la separación en el mundo como esencial, y a diferencia de la concepción darwinista según la cual no existe un solo padre primigenio).

2.               La separación de los pueblos se registró (aconteció) en forma natural a lo largo de las generaciones. Dicha naturalidad es parte del procedimiento Divino, cuya intención  es la dispersión de las personas sobre la tierra.  Esta tendencia Divina es conocida a partir de la orden y la bendición de Dios, tanto al primer hombre como a Noaj y sus hijos: “Fructifíquense y multiplíquense y llenen la tierra” (Capítulo 1, versículo 28; capítulo 9, versículo 1).

 

 

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Una señal del cielo

El arco iris que le muestra Dios a Noaj y sus hijos, no es uno común, sino un arco iris potente a través del cual se revela Dios a sus creaturas y les anuncia: luego del diluvio y la destrucción, llega un nuevo florecimiento.

Dios da una señal de que no destruirá el mundo-el arco iris, y se impone el interrogante: ¿cuáles la gran innovación y cómo es que  este fenómeno natural puede ser una señal?

Rambán propone dos opciones para la comprensión de la señal: el arco iris es una nueva creación que no fue parte del génesis y por ende puede ser una señal, y la segunda- el arco iris formó parte de la creación pero ahora se convirtió en señal de pacto de paz entre Dios y Noaj y sus hijos.

Hay una opción adicional en el medio-efectivamente, el arco iris ya estaba en la creación pero aquí se refiere a un arco iris especial, con propiedades más potentes que el arco iris común.

Somos testigos, a lo largo del Tanaj, de una serie de hechos en los que aparece un arco iris como éste, que precisamente transmite el mensaje de Dios a Noaj y sus hijos, y compartiremos dos de ellos:

El cántico de Deborah concluye con las palabras: “Así perezcan todos Tus adversarios…, empero los que le aman ...como el sol cuando sale en su esplendor”(Shoftim 5,31)- Siserá y sus soldados se hundieron en el barro originado por las intensas lluvias (torrenciales). Las damas de la madre de Siserá la alientan diciéndole que Siserá está repartiendo un botín “de colores y bordados”. Ropa de todos los colores. En lugar de ello, dice Deborah en su cántico, que Siserá y sus soldados se hundieron en el lodo y cuando brilló el sol, el arco iris apareció sobre las múltiples aguas de la tierra para anunciar la esperanza de los amantes de Dios, que vencieron en la batalla.

El arco iris aparece también en Shirat Haiam(Cántico del Mar) y allí hay una dimensión adicional. En Shirat Haiam leemos: “¡Tú lo has hecho! Oh Eterno: El Santuario del Señor que han establecido Tus manos” (Shemot 16,17)

¿A qué santuario se refiere? ¿cómo se relaciona el mismo con la descripción del milagro? Aparentemente al partirse las aguas del mar, se unieron las aguas inferiores con las superiores y entre ellas se vio al arco iris. El arco iris aparece como una fotografía de la revelación Divina.

La confirmación del nexo entre el arco iris y la Divinidad lo encontramos en Maasé Hamerkabá, la visión de la Carroza de Dios, del Profeta Iejezkel:” Cual aspecto del arco que hay en la nube en el día de lluvia, así era el aspecto de la apariencia de la Gloria del Señor” (Iejezkel 1, 28)

Queda claro entonces que el arco iris, señal del pacto entre Dios y Noaj y sus hijos, no es un milagro ni tampoco naturaleza sino la aparición de la revelación Divina. Después del diluvio y la oscuridad, Dios aparece en el arco iris y anuncia la esperanza y el nuevo florecimiento.

Síntesis realizada por el equipo del sitio del Tanaj de una de las clases brindadas en el marco de la Jornada de reflexión sobre el Tanaj

El Rab Yaakov Medan nació en 1950 y dirige la Yeshiva “Har Etzion”. Es uno de los notorios profesores de Tanaj, Talmud y Pensamiento Judío en el Estado de Israel.

 

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