¿Por qué Iosef liberó a sus hermanos de la cárcel?

¿Por qué, en un inicio Iosef detuvo a todos sus hermanos, con excepción de uno de ellos, y luego de tres días cambió su parecer y liberó a todos con excepción de uno? ¿Qué es lo que motivó su cambio de plan?

 

Después de que Iosef reprende a sus hermanos endilgándoles la culpa-“Espías son ustedes, para ver la desnudez (los puestos indefensos) de la tierra han venido” (Versículo 9), y los escucha comentar que tienen otro hermano, él les propone una prueba a fin de confirmar  sus conceptos”: “Envíen a uno de ustedes para que tome a su hermano, pero ustedes serán encarcelados a fin de que sean probadas sus palabras, si la verdad está con ustedes, y si no, por la vida de Paró, que ustedes son espías” (Versículo 16). En esta instancia, Iosef trae a sus hermanos y “los confinó bajo custodia tres días” (Versículo 17)


 

 

 

Sorprendemente, al final de lostres días, Iosef les ofrece a los hermanos una propuesta mucho más generosa y flexibiliza su postura: “Si ustedes son probos, uno de vuestros hermanos permanecerá encarcelado en vuestro recinto de custodia, y ustedes irán y llevarán víveres  para el hambre de sus casas, y me traerán a vuestro hermano menor, para que se verifiquen vuestras palabras y no morirán” (Versículo 19-20). ¿Qué es lo que provocó que Iosef cambiara su propuesta original?


 

 

 

A lo largo de todo el relato, aparentemente Iosef intenta saber, si es que sus hermanos reconocen el pecado de su venta.Aparentemente, éste fue el pensamiento detrás del encarcelamiento de sus hermanos durante tres días en prisión. Muchas veces encontramos en el texto bíblico, que tres días son el tiempo suficiente para una particular evaluación, como por ejemplo los tres días de limitaciones en la previa de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí (Shemot, capítulo 19, versículo 15), los tres días que pidió Rejavam a fin de asesorarse y realizar consultas antes de responder al pedido del pueblo (MelajimAlef, capítulo 12, versículo 5) y otros.


 

 

Y he aquí que lamentablemente, no pasó nada. Los hermanos ni siquiera reaccionaron y permanecieron en silencio.


 

 

De modo que Iosef comprendió, que si quiere lograr que sus hermanos reconozcan el pecado, él debe armar una situación que les insinúe en forma más clara la relación existente entre su venta y lo que les está sucediendo ahora. Nuevamente, los hermanos se verán forzados en regresar al encuentro de su padre sin uno de los hermanos. Y efectivamente, en esta ocasión Iosef  logró su objetivo original. Después de tres días sin sentido en la cárcel, de repente, cuando los hermanos escuchan la nueva propuesta de Iosef, brilla en ellos el reconocimiento “Dijeron el uno al otro, pero nosotros somos culpables por causa de nuestro hermano, pues habíamos visto la angustia de su alma en su implorar a nosotros, mas no hemos oído. Por eso nos ha sobrevenido esta tribulación” (Versículo 21)

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Nekudat Ptijá" publicado por el Instituto "Tzomet"

Volver al capítulo

Pero nosotros somos culpables

¿Qué les sucedió a los hijos de Iaacov en esos años posteriores a la venta? ¿Acaso justificaron su accionar o tal vez se lamentaron? En el capítulo que tenemos por delante, la Torá nos abre una ventana acerca de las sensaciones de los hermanos tras la venta de Iosef.

Veintidos años transcurren entre la venta de Iosef y el encuentro entre él y sus hermanos. ¿Qué les sucedió a los hijos de Iaacov durante toda esa etapa? En relación a Iaacov, la Torá da testimonio: “Y se sumió en duelo por su hijo, muchos días…mas él se negó a ser consolado” (Capítulo 37, versículos 34-35). Pero en cuanto a los hermanos, la Torá oculta-en la sección Vaieshev- y no revela, si es que los remuerde su conciencia o tal vez, endurecieron su corazón y continuaron considerando a la venta como un “acto justo” adecuado –según la concepción de ellos- contra aquel que quería hacerles daño?

Pero he aquí-en la sección Miketz- al estar ellos en una situación similar, en el momento en el que otro hermano está a punto de ser encarcelado y separado de ellos, violan ese “pacto de silencio”: “Dijeron el uno al otro: pero culpables somos nosotros por causa de nuestro hermano, pues habíamos visto la angustia de su alma en su implorar a nosotros mas no hemos oído. ¡Por eso nos ha sobrevenido esta tribulación!” (Capítulo 42, versículo 21). Justamente aquí la Torá no ahorra palabras y nos presenta un cuadro desgarrador: Iosef implora por su alma y sus hermanos cierran sus oídos en lugar de escuchar su clamor.

¿Por qué el texto no detalló todo esto en el momento de la venta?

NejamaLeibovitz, en nombre de MeirWeiss,  explicó que la Torá desea describir el estado de ánimo de los hermanos, a partir del uso de un recurso literario tomado de la “Psicología Profunda”. En el momento de la venta de Iosef, los hermanos se encuentran en una situación “trans” y el sonido de sus gritos no penetró en sus corazones, mientras que ahora, a partir de una mirada retrospectiva, el mismo estado traumático que ha sido reprimido ha regresado, ingresando en su conciencia. Sin embargo, parece que la profundidad literal del relato bíblico no puede ser ignorada sin prestar atención a la palabra que abre los conceptos de los hermanos: Pero nosotros somos culpables.

Seguramente, los hermanos de Iosef tenían buenas razones para su venta y he aquí que vienen ellos mismos y dicen: a pesar de que tenemos múltiples motivos…pero en realidad nosotros somos culpables, y todas las causas no son más que burdas excusas. Mientras la persona continúe encubriendo sus malos actos y acumulando explicaciones e interpretaciones sobre los mismos, todo ello le dificultará la posibilidad de modificar su conducta. Solamente el reconocimiento del pecado-sin excusas- es la base para una verdadera Teshuvá (Retorno).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj de la serie "Meat min Haor", publicada por la Biblioteca Beit El con la colaboración de la organización "Orot"

Volver al capítulo

Reconoció Yosef a sus hermanos

De modo que reconoció Yosef a sus hermanos, mas ellos no lo reconocieron a él.                                                                                                                      42, 8

Y acordóse Yosef de los sueños que había soñado acerca de ellos, y les dijo: “¡Espías sois, para ver lo indefenso de la tierra habéis venido!”             42, 9

    La conducta de Yosef hacia sus hermanos ha intrigado a nuestros comentaristas. ¿Con qué propósito los acusó falsamente? Abravanel, a quien citamos a continuación, vuelve sobre los pasos de sus precursores al formulas esta pregunta:

¿Porqué se hizo pasar Yosef por extraño? ¿Porqué les habló con dureza? ¿No era criminal de su parte tomar venganza y llevar dentro de sí un rencor viperino?; ya que si la intención de sus hermanos había sido mala, sin embargo, Dios lo había dispuesto todo para bien. ¿Qué justificativo podía tener tomar venganza despues de veinte años? ¿Cómo podía ignorar su penuria en un país extraño y la de sus familias que sufrían hambre en espera de su retorno, y en especial, cómo podía olvidar a su anciano padre, afligido por preocupaciones y dolor? ¿Cómo fue que no se apiadó de él y aumentó su aflicción con el aprisionamiento de Shimón?

    Investigadores no-judíos de nuestra época, en particular aquellos animados por su encono al judaísmo, encuentran en este episodio una prueba de la superioridad moral del Cristianismo. Alegan que hay aquí un ejemplo patente de venganza, de rencor e incluso de esnañamiento. En realidad no sólo estos investigadores le sospecharon a Yosef tales móviles. También sus hermanos que se sienten merecedores de un castigo severo, confiesan su temor despues de la muerte de Yaakov. Pero, quien respondió:

            “No temáis, ¿Pues soy yo acaso en lugar de Dios?                                           50, 19

            Vosotros propusisteis contra mi el mal, pero Dios lo propuso para bien … 50, 20

            Ahora, pues, no temáis …”                                                                              50, 21

no puede ser motejado de rencoroso, ni se le pueden sospechar el rencor ni la venganza. Quien luchó más de una vez para no prorrumpir en llanto y no lo logró, y tuvo que pasar a otro aposento porque se conmovieron sus entrañas a causa de su amor fraternal (ibid. 42, 24; 43, 30) no nos parece un cruel que goza a la vista de sus hermanos en desgracia, acongojados por la inminencia del cautiverio y de la muerte.

    Si leemos con atención el versículo, veremos también que no es ni siquiera la intención aparente de la Torá el presentarnos a un Yosef vengativo, pues si la Torá no relata el motivo de Yosef para simular ser un extraño, de todos modos, hay una insinuación de la manera de pensar de Yosef, de su estado de ánimo en el momento en que se hace pasar por extraño. No está escrito: “Y acordóse Yosef de lo que le habían hecho”, ni tampoco: “que le habían arrojado al pozo”, o “que les había suplicado y no le habían atendido”. ¿Que es lo que recordó?

            Y acordóse Yosef de los sueños que havía soñado acerca de ellos.                   42, 9

    En base a ésto, Rambán y otros comentaristas arribaron a la conclusión (en nuestros días expuso Thoman Mann esta idea en su obra monumental “José y sus hermanos”) que Yosef obró así al considerarse elegido por la Providencia a ser jefe y proveedor de sus hermanos y de su familia y que ésta es la dilucidación de sus sueños en la casa de su padre; él será el señor, él no es libre de elegir su camino en la vida sino que debe cumplir con la misión a la que fue destinado. Segun estos comentaristas vió en sus sueños una insinuación.

Y he aquí que se levantó mi gavilla y también se quedó firme, mientras que vuestras gavillas poniéndosele alrededor se inclinaban ante mi gavilla.          37, 7

    Yosef se considera predestinado a cumplir con una misión.

    Rambán explica ésto de la manera siguiente (comentario a 42, 9):

Las Escrituras nos enseñan que cuando Yosef vió a sus hermanos, acordóse de sus sueños que había soñado acerca de ellos y notó que ninguno se había cumplido en esta oportunidad, pues interpretó su primer sueño: “estábamos atando gavillas” que todos sus hermanos debían previamente prosternarse ante él para que se cumpliese su sueño. El segundo sueño insinuó otra situación, en la que “el sol, la luna y once estrellas …”, es decir, sus padres y sus hermanos habrian de prosternarse ante él. Notó que Binyamín estaba ausente en el primer encuentro, planeó entonces hacer traer a su presencia también a Binyamín y dar asi cumlimiento al primer sueño, según el cual todos sus hermanos, once en total, habrían de prosternarse ante él. No les reveló, por lo tanto, su identidad, ni les pidió que trajeran a su padre, como hizo después, pues su padre, sin duda, habría de reconocerlo inmediatamente. Después que el primer sueño se hubo concertado y Binyamín completó el círculo de sus hermanos acompañándolos, reveló su identidad a fin de hacer efectivo el segundo sueño. Si ésta no fuera la explicación de la conducta de Yosef, deberíamos haber arribado a la conclusión de que Yosef pecó gravemente al infligir pena a su padre y al permitir que sufriera una prolongación innecesaria de su duelo, por él mismo y por Shimón. Pues aún cuando admitamos que quiso hacer sufrir un poco a sus hermanos, debía al menos haberse apiadado de su anciano padre. Pero Yosef  llevó a cabo todo y a su debido tiempo a fin de hacer cumplir sus sueños, con la certeza de que habrían de cumplirse.

    Esta explicación de Rambán fué atacada enérgicamente por Rabí Yitzjak Arama en su comentario “Akedat Yitzjak”:

Estoy asonbrado de lo que escribió Rambán que Yosef obró así para que se cumplieran sus sueños. ¿Qué beneficio o utilidad encontraría en su realización? Aún suponiendo que se habría beneficiado, no debía de haber pecado contra su padre. En cuanto a los sueños, ¡deja su realización en manos de quien los envía! Más aún, ¡sería una gran tontería que el hobre intente realizar sus sueños dado que son asuntos que escapan al campo de sus posibilidades!

    Podemos sin duda, rechazar la opinión de Arama, de dejar en manos de la Providencia la materialización de los sueños que El comunica al hombre. Guideón, por ejemplo, no dejó en manos de la Providencia la realización del sueño del midianita, que predijo la derrota de Midián, sino que fueron él y sus hombres con “cántaros vacíos y teas dentro de ellos” (Shoftim 7). Del mismo modo, no esperaron los líderes de la diáspora babilónica hasta que se cumpliera la profecía de Yirmeya que Dios habría de devolver al pueblo judío a su tierra, sino que antes que hubieran transcurrido setenta años se dirigieron a Zerubabel y Yeshúa, el hijo de Zadok, a la cabeza de cuarenta y dos mil trescientos y tres de sus hermanos hacia Eretz Israel. Pero, puede hacerse otra objeción a la explicación de Rambán. ¿No podía Yosef conseguir el cumplimiento de sus sueños sin afligir tanto a su padre y a sus hermanos? Por tal motivo debe buscarse otra explicación. El mismo Rambán al igual que otros comentaristas la menciona. La casa de Yaakov era culpable; había pecado gravemente contra Yosef. ¿Cómo podía ser expiado este pecado? ¿Cómo expresarían su arrepentimiento? ¿Qué habría de hacerse para restaurar la unidad y el honor de la simiente elegida? A propósito de estas preguntas veamos cómo define Rambam el arrepentimiento sincero, de acuerdo con lo expresado en el Talmud tratado Yoma 86b:

    Reglas del arrpentimiento, 2, 1:

¿En qué consiste el arrepentimiento íntegro? Aquel que afronta una situación idéntica a una pasada, en la cual pecó, pudiendo volver a incurrir en falta, pero, sin embargo se abstiene, y no sucumbe a la tentación, ni por temor, ni por debilidad. Por ejemplo: Si mantuvo relaciones prohibidas con una mujer, y después de cierto tiempo volvió a encontrarla a solas, y sigue en posesión de su amor y de su vigor físico y se encuentra en la misma situación que en la vez anterior cuando incurrió en falta, pero esta vez se abstiene y no peca, es éste un verdadero penitente.

    En otros términos: el hombre debe volver a pasar por la misma prueba en la que una vez ya falló y en las mismas circunstancias. Recién entonces podrá saberse si saldrá airoso. Pero, ¿cómo puede hacerse retroceder el tiempo? ¿Cómo se podía probar en este caso a los hermanos de Yosef? ¿Qué clase de amistad podían demostrarle sus hermanos a Yosef; ahora, en Egipto, siendo Yosef virrey, estado en el que no podían dañarlo de ninguna manera, y cualquier actitud de arrepentimiento no sería sino una reforma causada por el miedo y la debilidad? ¿Cómo podía Yosef probarlos y darles la posibilidad de alcanzar un arrepentimiento genuino? Pero, como lo señaló Rambán, Yosef preparó todo acertadamente. Debía hacer caer a Binyamín – su hermano, y, al igual que él, hijo de Rajel y preferido de su padre – en una situación similar. Esta vez sus hermanos tendrían una excusa valedera para dejarlo librado a su suerte. ¿Pues cómo podrían luchar contra todo el imperio egipcio? Si a pesar de esto, rehusarían volver a su padre sin Binyamín, y estarían dispuestos a sacrificar sus vidas, tal como Yehuda lo insinuara al final de sus palabras:

Ahora pues, ruégote, que tu siervo quede en lugar del mozo, por siervo de mi señor, y el mozo suba con sus hermanos.                                                        44, 33

    Recién entonces fué apropiado reconocerlos penitentes genuinos; recién entonces puede Yosef darse a conocer y el juego habrá finalizado.

Tomado de:  “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibovitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la  Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986  págs.  56 – 60.

 

Volver al capítulo

Iosef,¿qué te parece comunicarte con tu papá?

Ya hacen muchos años que Iosef se encuentra en Egipto y logra encaramarse en puestos elevados. ¿Por qué no toma contacto con su querido padre que quedó en Quenaan? ¿Qué es lo que piensa Iosef de su venta a Egipto?

En el sueño de las gavillas de Iosef (Capítulo 37, versículo 7) no es mencionado un número, y he aquí, después de muchos años, vio Iosef a sus diez hermanos arrodillarse ante él para recibir “gavillas” de cereales del “campo” de Iosef en Egipto. Iosef  se acuerda de los sueños y vio cómo el primero se cumple ante sus ojos. Él decidió fingir y los acusó de una trama de espionaje-la prueba de predisposición para ayudar se dará cuando traigan al hermano pequeño, el único al cual realmente quería. Después de tres días de arresto, flexibilizó su postura y dejó en prisión sólo a Shimón-a partir de ello, el comentarista Rashi (Rabí ShlomoItzjaki) llega a la conclusión (Capítulo 42, versículo 24) que Shimón era que el que quería matar a Iosef y es quien lo arrojó al pozo.

Entonces oyó Iosef que sus hermanos manifestaban su arrepentimiento entre ellos-“pero culpables somos nosotros por causa de nuestro hermano, pues habíamos visto la angustia de su alma en su implorar a nosotros mas no hemos oído. ¡Por eso nos ha sobrevenido esta tribulación!” (Capítulo 42, versículo 21).

Iosef se dio vuelta y lloró, pero se mantuvo firme en su decisión-que le trajeran a su hermano Biniamín y lo dejaran con él.

El Rambán (Rabí Moshé ben Najmán, Najmánides) tras inmigrar a Israel y ver la distancia entre Egipto y Hebrón formuló la gran pregunta: ¿Por qué Iosef no envió un emisario a su padre, cuando logró un cargo importante?

A mi parecer, es Iosef el que formuló esta pregunta durante 13 años-¿por qué su padre y sus hermanos no lo buscaron? Él no sabía nada acerca de la camisa sumergida en sangre, ni sobre su padre que guardaba duelo por él, y que pensaba que fue devorado.

Lo que Iosef pensaba lo expresó en el nombre de su hijo primogénito-

“Menashé, ya que me ha hecho olvidar Elohim todo mi agobio y toda la casa de mi padre” (Capítulo 41, versículo 51).

No es que el padre era partícipe del complot de los hermanos, Dios libre y guarde, sino que Dios ordenó su alejamiento de la casa del padre al mundo (como le ocurriera a Ismael y a Esav), tal vez por el orgullo de sus sueños y por el odio y la división que causó.

Gentileza sitio 929

Volver al capítulo

¿Cuál era el plan de Iosef?

¿Por qué Iosef no se dio a conocer de inmediato frente a sus hermanos? ¿Qué pretendía lograr de esa forma? ¿Qué es lo que nosotros podemos aprender de este comportamiento?

Muchas son las hipótesis que intentan rastrear y comprender los pensamientos de Iosef. No encontramos en el texto bíblico, pistas claras para el motivo de sus acciones. Intentaremos seguir una de las interpretaciones de la cual también nosotros en nuestra época, podemos aprender mucho.

Iosef está muy enojado por lo que le hicieron sus hermanos. La iniciativa de eliminarlo que fue transformada en su venta como esclavo a una caravana de ismaelitas permanece viva en su recuerdo, y él se pregunta a sí mismo, si es que hay posibilidad alguna de conformar una familia cuando un hermano planea asesinar a su hermano o expulsarlo del seno familiar, sea por el motivo que fuere.

La respuesta a su interrogante podrá obtenerla a través de una sola vía: él examinará  la conducta de sus hermanos para con el otro hermano de la casa maternal, es decir Biniamín. Él evaluará si es que ellos son o no solidarios con él y si es que están dispuestos a ofrendar sus vidas por él. Es verdad, los hermanos pecaron en su contra y le han causado un daño difícil de perdonar, pero puede ocurrir un error.

Las preguntas importantes son si es que ellos han aprendido algo a partir del error, y si es que intentan reparar la acción. La prueba de los hermanos consistirá en ver lo que harán cuando su hermano Biniamín sea sospechado de robo y trasladado a la prisión: ¿acaso se movilizarán a fin de rescatarlo o lo abandonarán en su desgracia? Iosef está dispuesto a causarle dolor a su padre veinte años para posibilitar una reunificación que no sea sólo de la boca para afuera.

Él quiere evaluar cuán dispuestos están los hijos de Leá en actuar en favor de un hijo de Rajel, la mujer que está a la par de la madre de ellos. ¿Acaso aprendieron ellos la lección de la venta de Iosef y comprendieron que incluso si el hombre no continúa en la misma senda, en las relaciones entre hermanos hay una línea roja que está prohibido cruzar? Los hermanos no venden a su hermano a los gentiles, y ciertamente no tratan de lastimarlo ellos mismos. Iosef , quien desea una nueva unión familiar, busca asegurar que sea una conexión profunda y genuina. 

En más de una ocasión a lo largo de la historia nos vimos obligados a enfrentar a rivales externos, y en algunas de esas situaciones no se alcanzó un consenso interno en cuanto al modo de desarrollar el enfrentamiento. La lección que Iosef les dio a sus hermanos y a nosotros, es que incluso cuando no estemos de acuerdo, y cuando discutamos, seguiremos siendo hermanos y deberemos asumir la responsabilidad también por los errores de nuestros hermanos. Y de todos modos no abandonaremos al hermano.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, del libro "Parashá baktaná", publicado por "Koren".

Volver al capítulo

Hashgaja - Sajar Vaonesh - Iosef y los hermanos

Miketz es una Parashá de transición, cierra un periodo y abre ante nosotros otro.

Comienza la Parashá, con una incógnita y concluye con otra. En la primera se halla en ella Iosef, en la segunda sus hermanos. En esta se halla Iosef en la cárcel egipcia, en aquella sus hermanos ven ante sí la esclavitud. En síntesis, las ruedas de la historia han transformado totalmente  la realidad y los esclavizadores se prosternan ante los esclavos.

En otra oportunidad nos hemos detenido sobre el aspecto moral de la “venta de Iosef,” y hemos indicado que en todo el relato podemos notar una inocultable idea: la de la Providencia. En todos los hechos aún los más incomprensibles se halla oculta la HASHGAJA, y eso nos muestra la Torá en la vida de Iosef.

En la Parashá anterior Vaieshev nos hallamos ante unos versículos curiosos y significativos. Iaakov envía a Iosef a sus hermanos, más Iosef no los halla.

"y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntole aquel hombre diciendo: Qué buscas ?

Y él respondió:

- Busco a mis hermanos, ruégote me muestres donde pastan.

Y aquel hombre respondió:

- Ya se han ido de aquí, y yo les oí decir:"Vamos a Dothán”.

“Entonces Iosef fue tras sus hermanos y hallólos en Dothán”. (Bereshit XXXVI-15-17).       

El RAMBAN entre otros se detiene ante estos versículos perplejo, cuál es el motivo de este relato, que importancia posee ese hecho casual en los sucesos que nos preocupan. Por otra parte el Midrash nos dice que aquel hombre era un Malaj, es decir, un ángel, o enviado divino. Cuál fue la misión de este enviado divino?

El RAMBAN ve aquí la reafirmación de la idea de la Hashgaja. Muchos obstáculos se anteponen en el camino de Iosef, muchos escollos aparecen y todos parecen indicarle que vuelva. Iosef no encontraría a sus hermanos, su misión fracasaría, pero salvaría su vida y se libraría de la futura esclavitud. Y he aquí que “casualmente” halla un hombre que lo orienta y le indica el lugar donde se hallan sus hermanos y a donde Iosef habría de dirigirse con las consecuencias que todos ya conocemos, Vemos aquí nuevamente la idea:

“עצת ד' היא תקום"

"El pensamiento del Señor subsistirá" es decir se "realizará”. Y el hombre que casualmente había escuchado la conversación de los hermanos de Iosef, es el enviado divino destinado a dirigir y encauzar los acontecimientos. Los sucesos se encadenan como miembros de una inmensa maquinaria de la cual son las ruedas y los engranajes. A veces solo falta en la maquinaria una pequeña tuerca que "casualmente" aparece. La tuerca en si carece de importancia y sentido, más solo aquél que eleva su visión y observa el conjunto y su destino, sentirá que el sentido de la tuerca no reside en sí mismo, sino en la misión que cumple en la maquinaria. Y la tuerca aparece cuando se la necesita.

Creen los hombres que están realizando su voluntad y solo ella, más no es así. Posee el hombre libre albedrío, posee su "voluntad" a su disposición y arbitrio, más los hechos que él realiza se hallan a pesar de todo limitados y encauzados El rumbo que los sucesos tomen por todas aquellas causas "casuales" que se hallan fuera de nuestra acción, es absolutamente imprevisible, y el hombre se halla siempre ante el futuro como ante una incógnita, más como una incógnita que se le irá revelando de acuerdo a designios supremos, a la Providencia.

La idea desarrollada en el esclaviza miento de Iosef, es también desarrollada en su liberación. Al principio todo en Egipto parecía promisorio al joven hebreo. Era el administrador de la casa y los bienes de Potifar el gran cortesano, más he aquí que esa senda no lo había de llevar a su destino. No el camino natural, no la ascensión pausada y natural habría de convertirlo en el “amo” del Egipto de los faraones. Por el contrario, su al parecer promisoria senda habría de llevarlo a una oscura senda, y este oscuro encierro, al mando y dominio. El primer versículo de la Parashá Miketz sintetiza estos pensamientos:

"Y fue, pasados dos años (XLI, 1)..."

El KLI IAKAR siguiendo el Midrash nos muestra que estos dos años que Iosef pasó en su encierro en la cárcel egipcia, fueron la enseñanza de la Providencia, y en cierto modo un castigo divino. Iosef había descifrado los sueños de los dos cortesanos caídos en desgracia ante el Faraón. El "Sar Hamashkim", el "Ministro de la bebida", a quien Iosef había prometido un pronto retorno a sus reales funciones, estaba unido a Iosef por una deuda de gratitud. Más he aquí que no lo recuerda y lo abandona a su suerte: "Y no recordó el principal de los coperos a Iosef y lo olvidó" (XL, 23).

He aquí la enseñanza divina. Iosef confiaba en la retribución del copero real, en ella cifraba sus esperanzas y su futuro todo. Iosef confió en el "hombre”, y he aquí que el hombre lo defraudó. El camino normal de la salvación hubiese sido el agradecimiento del copero real, más he aquí que la redención siguió una senda totalmente distinta. Iosef había de seguir en su encierro dos años más, y de allí había de salir precipitadamente para convertirse en lo que luego fue.

La Tora al relatarnos la forma en la cual Iosef sale de su encierro, nos dice:

“ויריצוהו מן הבור"

Le hicieron salir precipitadamente de la cárcel" (XLI, 14)

El Sforno nos compara esta descripción con la "salida de Egipto”. La Redención y la salvación, son instantáneas. En cuando deben llegar nada puede detenerlas. En el caso de nuestros antepasados en Egipto, estos no tienen tiempo de terminar de preparar sus panes. La Matzá es el símbolo de la Redención precipitada, de la salida de Egipto como consecuencia de la Providencia divina. En el caso de Iosef notamos algo similar. Los sucesos ocurren con extrema lentitud. Pasan los años de la esclavitud y los años del encierro, el tiempo transcurre sin mayor prisa; más de pronto en el momento señalado todo se precipita, y lo que antes se contaba en años, hoy transcurre en contadas horas, como el sueño que había de llevar a Iosef a la cumbre del poder.

Veintidós años transcurrieron desde el día en que Iosef relató sus sueños a sus hermanos, y sus sueños se cumplieron.

Iosef convierte a Mitzraim en el granero del mundo. Durante los siete años de la abundancia los preparativos son febriles, todo se almacena y guarda, y el campo y las ciudades son convertidos en inmensos depósitos y graneros.

Iosef se casa con la hija de Potifer, al parecer el mismo Potifar de quién fue antiguamente esclavo. Esta es la ironía del destino. Egipto era el país de las castas y las jerarquías, de los faraones y los esclavos, donde toda mezcla sanguínea con seres de inferior condición era repudiada y el gran cortesano de Egipto ,Potifar, debe dar su propia hija al "joven esclavo hebreo", según la ya famosa expresión del “copero real”. La mujer de Potifar, por otra parte, deberá entregar a su hija al hombre que quería para sí, y deberá elevar al hombre a quién envió a una tenebrosa prisión. En síntesis las ruedas del destino retroceden, y todo lo absurdo acontece. El siervo se convierte en amo, y el amo se prosterna ante el siervo.

El hambre y la sequía, los años de escasez llegan también a la tierra de Canaán, donde tristes y acongojados viven Iaakov y sus hijos. Iaakov enlutado aún por la pérdida de su hijo ve ante sí el hambre y la desolación y se ve obligado a enviar sus hijos a Egipto a conseguir para ellos el preciado "trigo".

Las vicisitudes que acontecen a los hijos de Iaakov en Egipto, son por todos conocidas. Solo esperan tribulaciones. Más he aquí que sucesivamente presenciamos un vuelco en los sucesos, y Iaakov que en las sucesivas peregrinaciones de sus hijos a Egipto, solo puede ver el peligro que los acecha, el mismo Iaakov, que se halla frente a la pérdida de Shimon y Biniamim reencuentra a su hijo perdido, convertido ahora en el amo y señor de Egipto.

El hombre verá con sus ojos, las barreras del tiempo y del espacio son el límite del entendimiento humano. La Providencia empero sigue inalterable su rumbo y su destino.

Cuál es la reacción de los hijos de Iaakov ante los sucesos de Egipto, Sintetizándola podríamos notar las ideas sobre las cuales nos hemos detenido al analizar la Parashá Vaieshev. Al morir Iaakov dirigiéndose a sus hermanos dice Iosef:

“Vosotros pensasteis mal sobre mí, más Ds' lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Así los consoló y les habló al corazón (L 20-21)

Por otra parte entre las conversaciones de Iosef con sus hermanos, cuando éstos aún no lo reconocían, y oímos a Yehuda:

"Qué le  diremos a mi señor? Qué hablaremos? Con que nos justificaremos? Ds' ha hallado la maldad de tus siervos” (XLIV 16).

Rashi deteniéndose sobre esta expresión nos dice:

יודעים אנו לא טרחנו, אבל את המקום נהייתה להביא לנו זאת, מצא בעל חוב מקום לגבות שטר חובו

“Sabemos que no hemos pecado, más esto nos ha venido del Todopoderoso. Ha encontrado el acreedor la oportunidad para exigir su deuda"

En estas dos situaciones tan dispares entre sí, notamos una idea central, la de la fe, Iosef no intenta causar ningún daño a sus hermanos, al parecer solo quiere enseñarles su actitud y su comportamiento hacia él. Todo parece ser una recriminación hacia sus actos. Y realmente en esta Parashá vemos a Iosef llorando por sus hermanos. Iosef podía haberse vengado de ellos de acuerdo a su arbitrio. Más no era ese su propósito. Su móvil principal fueron los sueños, quiso mostrar a sus hermanos como a pesar de sus actos y su odio habrían de cumplirse y estos se cumplieron.

Más Iosef siente que en todo esto se halla oculta la Providencia, y sus hermanos ven que en lo que les sucede el destino les depara el castigo de sus actos. Y he aquí nuevamente reafirmados las ideas centrales de la Torá: HASHGAJA y SAJAR VAONESH, la idea de la Providencia.

Volver al capítulo

Preguntas de Abarbanel, Génesis 41

  “Y al cabo de dos años el Faraón soñó que estaba junto al río, y del río subían siete vacas robustas, hermosas a la vista... y tras ellas subían del río otras siete vacas... de aspecto desagradable por su escualidez... y las vacas flacas devoraron a las vacas gordas.... 

Y a la mañana siguiente su alma estaba perturbada y mandó llamar a todos los hechiceros de Egipto... pero nadie pudo interpretárselo.”

 (Génesis 41)

Pregunta: ¿Cómo es que el Faraón creyó inmediatamente en la interpretación de José y no en la de sus fieles hechiceros?, y más aún, lo nombró virrey de Egipto y le otorgó todos los honores antes de cumplirse siquiera su predicción de los siete años buenos y siete malos.

Respuesta:

Rashi en nombre del Midrash comenta que la interpretación de los hechiceros era que habría de tener siete hijas y él mismo habría de enterrarlas; al Faraón no le conformó la interpretación, ya que, siendo el dirigente de todo un país, sus cuestiones personales debían ser secundarias y el sueño debía implicar asuntos de interés nacional.  Es por esto que la explicación de José se apega más al dominio colectivo.

Para Abarbanel esta razón no es suficiente como para que el Faraón llegue a nombrar a José Virrey y le de todos los honores, arriesgándose a que su predicción no se cumpla; es por ésto que desarrolla una tesis diferente y muy apegada al estilo Freudiano, (más de 300 años antes):

"El sueño con mensaje Divino es visto tal cual es; sin embargo la imaginación de la persona materializa esta inspiración y le otorga diferentes formas y símbolos, ocultando (o disfrazando) el mensaje real.  Así entonces, cuando el interpretador le revela el mensaje verdadero, la persona recuerda el sentido que está dentro de sí y puede entonces aseverar que la interpretación es correcta".

En otras palabras, el autor nos dice que en cada sueño viene también incluida su interpretación; el problema es que no nos acordamos de ella (o no lo sabemos descifrar). Por eso, cuando alguien externo llega y nos la revela, inmediatamente sabemos que ese es el verdadero significado.

Así entonces, el Faraón no dudó en levantar a José desde el lugar más bajo de Egipto y nombrarlo su mano derecha a ojos de todo su pueblo. 

¡Qué interesante es descubrir cuánto hay por desenterrar en nuestras propias fuentes!
·        "...Y cuando vio José a sus hermanos los reconoció, pero se hizo el extraño ante ellos e incluso les habló con rudeza...  "

(Génesis 42, 7)

Pregunta: ¿Por qué José se encubrió y no se reveló ante sus hermanos inmediatamente?, ¿Acaso no está prohibido vengarse y hacerlos sufrir como lo hizo, encarcelando también a Shimón y causando más angustia a su propio padre?

Respuesta:

Si José desde el principio se hubiera revelado ante sus hermanos e ido inmediatamente a saludar a su padre, habría corrido un gran peligro por varias razones.  De seguro su familia vendría constantemente a visitarlo y abastecerse con provisiones (ya que había hambre en toda la tierra); él les mandaría también dinero y regalos de la casa real; los egipcios comenzarían entonces a sospechar y dudar de su nacionalismo.  Más aun, de haberse desatado un conflicto entre los Cananeos y los Egipcios, tomarían a José como un elemento de dudosa confiabilidad.  Es por esto que el gran Virrey no podía revelar su estrecha conexión con extranjeros del país vecino y de alguna forma tenía que traer a toda su familia a Egipto.

Por otro lado, la última imagen que tuvo José de sus hermanos fue de gente sangrienta y cruel que lo arrojaron al pozo y luego lo vendieron.  Antes de revelarse debía cerciorarse que el odio de sus consanguíneos había pasado y estaban arrepentidos.  ¿Qué sentido habría tenido el querer reunir a una familia donde las peleas son constantes y la envidia es creciente? De seguro no les habría dado mucho gusto ver a su presumido hermano sentado en la silla real y ver cumplido su odioso sueño...

Por estas razones decide Yosef encubrirse y comprobar si estos sentimientos de antaño han pasado.  El resto de la historia ya lo sabemos llegando a su climax en el momento en que su hermano Yehudá, el mismo que propuso venderlo, está dispuesto a tomar el lugar del pequeño Biniamín y quedarse como esclavo en Egipto por el suceso de la copa.  Con ésto se corrobora que el arrepentimiento es total y la familia está lista para reunirse de nuevo.

A la luz de lo anterior se aclara pues la extraña y aparentemente rencorosa actitud de José  brindándonos ahora una imagen realista y lógica del entorno político y familiar de esa época.

Volver al capítulo

¿Por qué los magos no lograron interpretar los sueños?

En nuestro capítulo aparecen los dos sueños de Paró. Aparentemente, todo niño comprende que vacas y espigas son un símbolo de comida y de hecho la interpretación está relacionada con saciedad y hambre. ¿Cómo es posible que los hechiceros no lo hayan comprendido? ¿Qué les impidió a ellos y al mismísimo Paró comprenderlo por sí mismos?

Las dos escenas que aparecen en los sueños de Paró simbolizan la abundancia económica consumida por la delgadez y la inundación. Por lo tanto, la interpretación que le dio Iosef a los sueños es lógica y esperable, y es difícil comprender ¿cómo es que los hechiceros de Egipto no pensaron en una interpretación similar?

Los hallazgos arqueológicos revelan que en algunas áreas del antiguo Egipto, los egipcios simularon el universo en forma de una vaca gigante con su cabeza en el oeste y la tierra entre sus patas delanteras y traseras. El vientre de la vaca ha sido descripto como un cielo colmado de estrellas que es el horizonte del cielo. Según esta creencia, cada mañana el sol nace como una figura de ternero y navega en un bote celestial hasta que llega al oeste. Uno de los rituales más conocidos en Egipto fue el culto al toro “Ap’ o “Apis”, cuyo centro estaba en la ciudad de Mouf en Egipto. El toro según el mismo ritual, simbolizaba la fertilidad, y cuando se encontraba un toro con marcas especiales en su cuerpo, se lo exhibía a la gente se lo trasladaba al templo donde vivía toda su vida. Después de su muerte, se acostumbraba a embalsamar el cuerpo del toro, colocarlo en el féretro, realizar un sepelio y enterrarlo en un cementerio especial. Mientras estaba con vida, se acostumbraba a sacarlo sólo para las procesiones santas. Presumiblemente, el pueblo de Israel también se vio influenciado por el culto al toro, ya que algunos afirman que el becerro de oro hecho en el Monte Sinaí fue creado bajo la influencia del sagrado toro egipcio.

La descripción de Egipto como “como una becerra hermosa“(Irmiahu capítulo 46, versículo 20) también señala el estatus especial de la vaca en la cultura egipcia.Si de hecho, como lo implica la adoración egipcia, un toro simboliza la fertilidad y la vaca está relacionada con el nacimiento y el amamantamiento-no es casual que ésta sea la fuente del Midrashpara el hecho de que los hechiceros  egipcios explicaron la aparición de las vacas sanas y su desaparición a partir de que Paró dará a luz a siete hijas y sepultará a siete hijas. (Rashi, Bereshit capítulo 41, versículo 8

Los hechiceros de Egipto no relacionaron entre el sueño de las vacas y el de las espigas, ya que según su comprensión las espigas aludían a la comida solamente mientras que las vacas tenían una connotación religiosa. A diferencia de ellos, Iosef que no creció en la cultura egipcia vio en las vacas solamente una fuente de comida, mientras que las espigas son alimento de la flora. Por ello Iosef no repite el adjetivo “hermosas de forma” (Versículo 18) que apareció en la descripción de Paró sino que denomina a las vacas solamente como  “buenas” (Versículo 26) (En el original dice 27). Esta mirada es la que le permitió a Iosef comprender que “el sueño de Paró es uno” (Versículo 25) y que tanto las vacas como las espigas aluden solo a la connotación económica.

Por lo tanto, parece que tenemos aquí un buen ejemplo de una exégesis errónea a la que arribaron los hechiceros y cuyo origen se encuentra en conceptos culturales que difieren de una sociedad a otra. A veces, precisamente una persona que ve las cosas desde una perspectiva diferente, puede echar luz sobre situaciones oscuras que no son entendidas desde la perspectiva de la cultura convencional.

Por lo tanto, fue la providencia la que allanó el camino de Iosef hacia el cargo de segundo del rey de Egipto a través de un sueño simple para ser interpretado, que no pudo ser resuelto  en base a los conceptos de la cultura dominante ni siquiera por los hechiceros-eruditos de Egipto.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashat Drajim: Mabat arjeologui vegueografi beparshiot hashavua" ("Encrucijada: una mirada arqueológica y geográfica de las secciones semanales de la Torá") publicado por "Maguid", 2014.

 

Volver al capítulo

La educación en el hogar de Iosef

“Y a losef le nacieron dos hijos — antes que sobreviniera el año del hambre — que dió a luz para él Asenat hija de Potifera — sacerdote de On” (Versículo 50)

Asenat era integrante de una prestigiosa familia de sacerdotes: desde los albores de su infancia fue educada en las concepciones egipcias y comprendía todos los “secretos” de Egipto, mientras que Iosef-a pesar de todo- era tan sólo un siervo y un mozo hebreo que ascendió en sus posiciones por gracia del rey.

Una persona puede ser superior y jefe para una nación a tal punto que todos le teman, y a pesar de ello en su hogar es un siervo que se arrastra ante su esposa soberbia.

¿Dónde residía la dificultad de que Asenat fuera realmente la esposa de Iosef y la madre de sus hijos? Si no fuera que se identificó profundamente con la forma de vida de Iosef, si no fuera que contrajo matrimonio con un hombre de valores como Iosef, pues era inminente el peligro de que a pesar que diera a luz a los hijos, aún así los hijos no fueran de Iosef.

El vocablo “Iulad” es particular, y nos enseña que el nacimiento estaba bajo una particular influencia, bajo el cuidado y la bendición Divina. Y efectivamente, Iosef requería de todo esto. En Egipto, había un judío, y su esposa era hija de un cura pagano; pero a pesar de ello él tuvo el mérito de tener hijos y los educó de tal forma que las últimas generaciones fueron bendecidas por ellos: “Que te haga Elohim como Efraim y como Menashé”.

(Editado por el equipo del sitio del Tanaj del comentario de Rabí Shimshon Rafael Hirsch alusivo al libro Bereshit, capítulo 41, versículo 50)

Rabí Shimshon Rafael Hirsch- vivió en Alemania entre los años 1808-1888. Encabezó la lucha contra los reformistas, y junto a ello enarboló la bandera de la modernización, desde su concepción “Torá im Derej Eretz”, “Torá con cultura universal”. Escribió muchos libros y entre ellos un comentario sobre la Torá.


 

Volver al capítulo

¿Cómo se desempeña un gobierno en una crisis?

La política de recolección de granos de Iosef en los años de saciedad protegió al pueblo del despilfarro y le permitió sobrevivir en los años de la hambruna.

“Sufrió hambre toda la tierra de Egipto y clamó el pueblo ante Paró por pan…”(Versículo 55)

Los siete años de saciedad concluyeron, y la hambruna comenzó a dar sus señales en la tierra. En lugar de decirle al pueblo “si no hay pan, pues coman tortas”, Paró deriva al pueblo a Iosef, quien abre los espacios de almacenamiento acumulados por el gobierno durante los años de saciedad.

Durante todos los años de abundancia Iosef llevó adelante una política preparatoria para la crisis económica que se aproximaba. ¿Acaso Iosef contempla el bienestar de Paró, quien aprovecha el momento propicio para incrementar su poder, o tal vez se involucra Iosef en las medidas económicas a fin de rescatar al pueblo de los difíciles años de crisis?

El Rambán (Rabí Moshé ben Najmán, Najmánides) opta por la segunda opción. Así, por ejemplo, escribe el Rambán en la sección de Miketz:“Y acopió todo el producto” (Versículo 48)-“acopió todo bajo su mando  y les entregaba del mismo cada año para su sustento y no lo desperdiciaran…y visto y considerando que dijo y acopiaron todo producto…nos enseña que acopiaron todo alimento para el hombre, cereales, pan y alimentos, incluso higos y pasas de uva y similares…y todo esealimento será preservado para serutilizado durante los años de hambruna, para que tomen del mismo según la necesidad y el resto de los cereales quedarán almacenados”.
Según la explicación del Rambán, Iosef actuó con el objeto de proteger al pueblo del desperdicio, y recolectó todos los tipos de comida a fin de que el pueblo tenga para su subsistencia.

Este enfoque se ajusta a la visión keinesiana que sustenta la idea del estado de bienestar. Keines, un economista británico, ilustró en su libro la infraestructura conceptual para la intervención del gobierno en la actividad económica en tiempos de crisis. Según esas ideas, el Estado es responsable en forma directa del bienestar de sus ciudadanos. Los mismos tienen derecho a recibir una educación gratuita, un seguro nacional de salud, y de poder disfrutar de una política que garantice posibilidades de empleo y mucho más.

Gentileza de la asociación "Iesodot"-Centro para el esclarecimiento de temáticas de Torá y Estado, del Instituto Académico Herzog

Volver al capítulo

Pages

x

Lee el Tanaj cómodamente. ¡Instala nuestra App en tu pantalla de inicio!

📲 Instala nuestra App

Toca el botón de Compartir (el icono de un cuadrado con una flecha hacia arriba) en la barra de Safari, desliza hacia abajo y selecciona 'Agregar a la pantalla de inicio'.