Preguntas de Abarbanel, Génesis 45

 “Y no pudo José contenerse más ante todos los que estaban allí con él, y les ordenó que se retiraran.  Entonces no quedó (egipcio) con él al darse a conocer a sus hermanos. Y lloró con grandes voces y lo supieron los egipcios y la casa del Faraón.  Les dijo José a sus hermanos: Yo soy José ¿Vive aun mi Padre? Y sus hermanos no atinaron a contestarle, de tan asombrados que estaban.  Y continuó José: Acercaos por favor, y se aproximaron. Y subrayó: Sí, yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis a Egipto.  Pero no os lamentéis ni os arrepintáis por haberme vendido a este lugar, por cuanto D-s me envió ante vosotros para la preservación de la vida…  para prepararos la subsistencia en la tierra y salvar así vuestras vidas del desastre.  Por lo tanto, no fuisteis vosotros quienes me enviaron aquí, sino D-s, y púsome por padre del faraón y por señor de toda su casa y por gobernante de toda la tierra de Egipto.”

 (Génesis 45, 1-8)

Pregunta: ¿Acaso José realmente sentía lo que decía al mencionar “no fuisteis vosotros  quienes me enviaron aquí, sino D-s”?, ¿No lo habrá dicho solo para consolarlos y hacer ´ borrón y cuenta nueva ´ ?  Aún si así fuera, ¿No debieron haber recibido su castigo por lo que hicieron, independientemente de haber resultado todo para bien?

Respuesta:

Abarbanel aprovecha este relato para profundizar en el tema de la providencia Divina y el curso general de la historia del hombre.  Divide todo suceso en tres categorías:

La primera son todos los eventos que se dan por casualidad y son a nivel personal.  Un ejemplo sería ir al mercado y encontrarse unas monedas en el piso.
La segunda son los que involucran el libre albedrío combinado con la probabilidad de obtener un resultado.  Por ejemplo, si alguien camina al mercado buscando específicamente monedas que se le pudieron caer a alguien, tratando justamente de ir a los lugares donde hay más posibilidad de encontrar.
La tercera categoría son los sucesos meramente dirigidos y supervisados por D-s.  Aunque cada persona tiene libre albedrío, en ocasiones el Todopoderoso encamina sus deseos y decisiones para llegar a tal o cual resultado; así como dice el versículo: “Como las corrientes de agua es el corazón del rey en la mano del Eterno, lo inclina a donde le plazca”  (Proverbios 21)

Con base en esta introducción, el autor cita al RAMBAM (Maimónides) quien sostiene que el acto que realizaron los hermanos de José pertenece a la segunda categoría, en la cual los hermanos, dado su odio y rencor, venden deliberadamente a José para ser llevado a Egipto. Como sabemos el desenlace fue positivo; sin embargo, eso no libera de responsabilidad a esta gente y merecen un gran castigo.

El problema es que en ningún momento posterior aparece alguna represalia Divina hacia ellos ni tampoco una reprimenda de su padre Jacob, ni ahora, ni antes de su muerte como lo hizo con Simón y Leví sobre el caso de Dina  (Ver Génesis Cap. 34).  A ellos les recordó su acto de la siguiente manera: “Simón y Leví son hermanos.  Instrumentos de violencia son sus espadas, no entre mi alma en sus designios ni en sus deliberaciones, por cuanto con saña mataron hombres y caprichosamente desjarretaron bueyes; maldita sea su ferocidad porque engendró la violencia y la crueldad…” (ibid 49,5)

Es por esto que Abarbanel descarta esta posibilidad y opina contrariamente al Rambam: La venta de José corresponde a la tercera categoría, y estuvo principalmente dirigida por D-s.  Efectivamente el “caldo de cultivo” existía, ya que los hermanos odiaban al “soñador con delirios de grandeza”; sin embargo toda esa rivalidad no hubiera llevado normalmente a un acto tan bajo como el que hicieron si no fuera por el “empujoncito” que dio la providencia Divina.  Se cumplió aquí el principio filosófico de “Megalguelim Jov al Yedey Jayav”  (Se salda una cuenta a quien merece castigo), o sea que D-s combina el hecho de que José debe ser vendido a Egipto con la mala intención que tenían sus hermanos hacia él.

Por tanto a los hermanos les toca únicamente un castigo por sus malas intenciones, mas no por el resultado final que fue la venta a los Ismaelitas.  De hecho, ellos mismos reconocen su error y escarmientan cuando José los acusa de espías “Y se dijeron entre sí: somos en verdad culpables por lo que le hicimos a nuestro hermano, ya que vimos la angustia de su alma cuando nos imploraba piedad y no lo escuchamos; por eso su desgracia ha recaído sobre nosotros” (ibid 42,21).  Al parecer estaban ya recibiendo el castigo que les tocaba de parte del mismo afectado.

Podríamos sin embargo preguntar: Si la meta final era poner a José en ese puesto  y salvar a la gente del hambre que vendría, ¿Acaso no pudo D-s llevar las cosas de manera distinta y sin tanto sufrimiento para José?; una posible respuesta es que finalmente a éste le tocaba también pasar penurias por su presumido comportamiento y falta de discreción hacia sus hermanos cuando era joven.

Con ésto comprobamos una vez más la grandeza de la providencia Divina y cómo se ejerce la JUSTICIA PERFECTA dándole a cada quien lo que corresponde.

“El es la Roca y Sus obras son perfectas, como perfectos son Sus juicios,

Su fidelidad y Su rectitud.”  (Deut. 32,4)

 

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Decreto Divino y responsabilidad humana

Iosef calma a sus hermanos y les comparte el hecho de que su venta es parte de un amplio plan de Dios. ¿Acaso esto exime a los hermanos de su responsabilidad?

El episodio de las intrigas de Iosef nos detalla dos movimientos paralelos: el movimiento humano y el movimiento Divino. Cuando Iosef se da a conocer asus hermanos, él se apresura a calmarlos:

“Mas ahora, no se entristezcan ni se encienda vuestro furor contra ustedes mismos porque me han vendido a este lugar; ya que para sustento me ha enviado Elohim ante ustedes…Mas me ha enviado Elohim ante ustedes para preservar a vosotros remanente en la tierra y para sustentarlos; para una gran salvación”(Versículos 5-7).

Iosef se ubica en la brecha entre el movimiento humano y el movimiento celestial. Los hermanos de Iosef no se imaginaron que su venta finalmente lo llevaría al sillón del gobernador en Egipto. ¿Quién podía imaginar un escenario tan extraño como este? Pero este era el plan de Dios. Así, Iosef calma a sus hermanos: no estoy enojado con ustedes, porque todos hemos sido utilizados aquí como instrumentos en el gran juego del creador del mundo.

Pero debe recordarse que estos conceptos no son una declaración explícita del texto bíblico, sino las palabras de Iosef, que trata de calmar a sus hermanos aterrorizados. Jaza”l (nuestros Sabios de Bendita Memoria) definieron  que a pesar de lo mencionado en el acuerdo de las partes en relación al exilio de Israel, si Iaacov y sus hijos se hubieran comportado de otro modo, no hubieran descendido a Egipto”: por el peso de dos rocas una palabra que Iaacov le dijo a Iosef más que al resto de sus hijos, provocó los celos de sus hermanos, esto se desencadenó y nuestros antepasados descendieron a Egipto” (Tratado de Shabat 10, carilla 2).

Incluso si Dios manejó los sucesos para que Iosef descendiera a Egipto, aún así ello no exime a sus hermanos de la responsabilidad, ya que sus actos condujeron indirectamente a la venta. Este es el concepto opuesto de lo que se infiere de las palabras de Iosef: hay aquí una potenciación de la responsabilidad personal y no una reducción.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Perashot" publicado por "Maaliot"

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¿Cómo lidiamos con el quiebre de un estigma?

Iosef se da a conocer a sus hermanos y ellos no pueden reaccionar. ¿Qué les provocó esa parálisis? En definitiva ¿qué es lo que se les reveló más allá de que el gobernante que tenían delante era su hermano Iosef? ¿Cómo hubiéramos enfrentado nosotros la situación de la caída de un estigma de larga data?

Quiero focalizarme precisamente en la reacción de los hermanos tras la sorpresiva revelación de Iosef. El texto bíblico señala que no podían responderle nada. Ellos vivenciaron una especie de conmoción a raíz de un hecho tan movilizador.

Nuestros Sabios canalizaron la escena que describe la conmoción de los hermanos de una manera totalmente diferente. El Midrash en BereshitRabá (93,10) describe lo allí acontecido con estas palabras “Pobre de nosotros en el día del juicio, pobre de nosotros en el día de la reprimenda”. Es decir, si los hermanos no podían lidiar con la reprimenda de Iosef, ¿cómo podremos hacerlo nosotros frente a Dios?. Aparentemente se trata de una definición rara, ya que Iosef no les plantea reclamo alguno, no los acusó en absoluto, y tan sólo les dijo “Soy Iosef! ¿Cómo está papá?”¿Dónde encontraron los Sabios una señal de reproche o prédica moral en las palabras de Iosef?

Quizás nuestros Sabios han querido enseñarnos algo profundo en el conocimiento de la mente humana.

Toda persona tiene opiniones e ideologías en base a las cuales guía su vida.  Muchos de nosotros tenemos pensamientos inequívocos y percepciones sólidas sobre muchos asuntos, nacionales y personales. Muchas personas tienen una idea formada sobre amigos, vecinos, adversarios políticos y otros; por lo general, nos gusta etiquetar a nuestros adversarios y a nosotros en moldes de negro y blanco.

¿Qué nos pasa cuando la imagen construida se rompe en pedazos ante nuestros ojos? ¿Cómo habremos de reaccionar si ese vecino al que nos gustaba odiar por considerarlo una persona cerrada y soberbia se nos revela en el momento de la verdad como un amigo fiel? ¿Qué sentiremos si la persona a la que imaginamos como un monstruo se encontrara con nosotros y de repente nos veremos forzados a cambiar nuestra opinión sobre ella? Nuestros Sabios llaman a esta situación “el día del juicio” y el “día de la reprimenda”. En este caso “el día del juicio” es aquel en el cual la persona se da cuenta que aquellas verdades en las que eligió apoyarse, y acorde a ellas decidió a quién amar y a quién odiar, son esencialmente falsas. La “reprimenda” es la realidad que nos demuestra lo contrario y pone nuestros pensamientos a prueba de la verdad.Y precisamente, esto es lo que les sucedió a los hermanos de Iosef. Este fue el gran reproche de Iosef a sus hermanos.

¿Qué es lo que los hermanos no pensaron sobre Iosef? ¿Qué es lo que no dijeron acerca de él? En efecto, no podían hablarle en forma apaciguada. Y he aquí, que en el momento de la verdad Iosef les dice’ “yo soy aquel; la imaginación que ustedes han elaborado se encuentra delante de ustedes; ¿Cómo está nuestro padre?¿Acaso aún vive?Acaso una persona de estas características, cuyos pensamientos están concentrados en el bienestar de su anciano padre puede representar un peligro para la paz y el bienestar de los hermanos?

Los hermanos no pueden responder. ¿Quién puede responder cuando la verdad le es manifestada en su cara? ¿Y qué podremos responder nosotros en situaciones semejantes? ¿Cuántas veces hemos construido imágenes, creando enemigos imaginarios o reales, y cuando tuvimos la oportunidad de conocerlos y hablar con ellos descubrimos que vivíamos en un mundo de fantasía? Esta es la verdadera reprimenda que nos remorderá, y ese es el día del reproche: el día en el cual nos queda claro que construimos teorías imaginarias sobre nosotros y nuestro prójimo. En cierta forma, todos somos en parte los hermanos de Iosef, y también todos somos el Iosef que se revela a sus hermanos y pregunta: “¿Aún vive mi padre?” (Versículo 3).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashá baktaná" publicado por "Maguid"

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Día del juicio

Nos hallamos frente a la consumación de aquello que pacientemente iba preparándose. Iaakov y sus hijos abandonan Eretz Israel para dirigirse a Mitzraim donde ya se encontraba Iosef. 

Israel y sus hijos descienden a Egipto, es este el primer paso de la esclavitud y un eslabón más en el Galut judío. Ya desde el nacimiento de Itzjak la futura familia de Israel no encuentra apoyo para sus pies y debe deambular por la tierra prometida y sus alrededores. Más el descenso a Mitzraim es para Iaakov el fin de sus tribulaciones, pues es el encuentro con el que él daba ya por muerto, con Iosef.

 En otras oportunidades habíamos analizado detenidamente la idea de la "Providencia”, de la Hashgajá, y sobre uno de esos detalles nos llama la atención la cronología de las vidas de Iaakov y Iosef, comparándola con los otros datos de referencia que poseemos, podemos notar que Iaakov estuvo separado de sus padres 22 años. Si hacemos el mismo cálculo en Iosef, veremos que también él estuvo separado de sus padres 22 años (Rashi, Bereshit XXVIII, 9). Es decir la falta de Iaakov en la honra paterna. Su separación causó también la separación de su hijo. La Parashá Vaigash es empero el fin de la separación. Vaigash es el "acercamiento", y a pesar que su verdadero significado recae sobre el encuentro entre Yehuda y Iosef, es esta Parashá, la Parashá del acercamiento, del retorno, del encuentro entre padre e hijo que quizás no soñaban ya encontrarse nuevamente entre los vivos. Y sin embargo lo que ni siquiera fue esperanza, se cumplió.

Comienza la Parashá Vaigash con las sumamente interesantes palabras de Yehuda. Los hermanos habían vuelto por segunda vez a Egipto a conseguir alimentos para evitar el hambre, y a rescatar a Shimón que había quedado en poder de Iosef, el aún desconocido tirano de Egipto. Todo transcurre idílicamente. Un magno banquete de reconciliación les es ofrecido, y el principal agasajado es Biniamin, que con su sola presencia soluciona todos los conflictos. Los hermanos retornan a Canaan, más de pronto son detenidos por un enviado real que los acusa de robar una copa real que al parecer tenía propiedades mágicas (con ella explica Iosef sus conocimientos de la vida de los hermanos). La copa es al fin encontrada en la mochila de Biniamin, y este por decreto real, es convertido en esclavo egipcio. Inmediatamente retornan los hermanos a Egipto y es allí donde oímos las emotivas y duras palabras de Yehuda.

Veamos ante todo la reacción de los hermanos al enterarse la cruel acusación:

"Aquel de tus siervos en quien sea encontrado morirá, y también nosotros seremos esclavos de nuestro Señor" (XLIV, 9).

Los hijos de Israel habían traído de vuelta el dinero que tan misteriosamente había aparecido en sus mochilas y que tanto les había preocupado, y he aquí que los acusan de robo Están dispuestos a pagar con la vida y la esclavitud, tan insólita y absurda les parece tal acusación. Y al observar que la acusación se cumple, destrozan sus vestimentas y vuelven a la ciudad.

 Y así escuchamos las palabras de Yehuda.

"Y acercase a él Yehuda y le dijo:

"Ay Señor mío, te ruego que hable tu siervo una palabra en el oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tu eres como Faraon" (XLIV 18).

Yehuda se dirige a Iosef con sumisión pero sin temor. Sus palabras con un detenido análisis  podrían hasta ser consideradas irreverentes y sus excusas parecen ser simples actos diplomáticos. El Midrash citado por Rashi, hasta nos dice que sus palabras eran de abierta rebeldía: "Como tú, como el Faraón". Yehuda se dirigía a Iosef convencido se hallaba ante un sadico que se complacía en sus desventuras y por ingeniosos medios los toma en su red.

Y Yehuda sigue su irreverente alocución: "Mi Señor preguntó a tus siervos, diciendo:

Te veis padre o hermano?

"Acaso tu hija buscábamos, o tu nuestra hermana?, agrega Rashi, mostrándonos la significación de las palabras de Yehuda. Éramos pacíficos peregrinos que descendieron a Egipto, para buscar lo necesario para su subsistencia, y he aquí que el omnipotente y desconocido Iosef, los acosa con sus preguntas sin sentido y sin porqué. Y los hermanos se ven obligados a traer a Biniamin a pesar de los reparos del padre, y he aquí que Biniamin es injustamente sentenciado.

Yehuda fue quien dijo a su padre:

"Si no te lo volviere, entonces yo seré culpable para mi padre todos los días”.

Y por ello Yehuda exige y suplica:

"Te ruego por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y que el mozo vaya con sus hermanos. Porque? cómo iré yo a mi padre sin el mozo?. No podré, por no ver el mal que sobrevendrá a mi padre" (XLIV 32 34) .

Estas son las sencillas pero emotivas palabras de Yehuda. Iosef no puede controlarse más y estallando en llanto se da a conocer a sus hermanos.

“Yo soy Iosef, vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle porque estaban tumbados delante de él (XLV, 3)

אבא כהן ברדלא אמר: "אוי לנו מיום הדין, אוי לנו מיום התוכחה. יוסף קטן שבשבטים היה ולא יכלו אחיו לעמוד בפני בתוכחתו, כשיבוא הקב"ה ויוכיח אחד ואחד מאיתנו אל אחת כמה וכמה"

El Midrash nos expone una magna idea basándose en el relato de los sucesos de Iosef, idea que se halla desarrollada por diversos exégetas (entre ellos el "NIBEI ZAHAV”).

En el Midrash, nos dice Rabí Aba, "Ay de nosotros en el día del juicio y de la reprensión. Iosef el pequeño de las tribus era, y no pudieron sus hermanos resistir su reprehensión y cuando el todopoderoso reprenda a cada individuo.

Este Midrash al parecer es muy simple ya sea en su forma y su contenido. Parece ser una comparación cuantitativa entre dos representaciones, dos castigos. Sin embargo el significado es más íntimo y por ende más elevado. Toda la significación del futuro espiritual se halla aquí concentrada.

En otro lugar nos dice el Talmud por boca de Resh Lakish (Rabí Shimon ben Lakish):

"En el mundo futuro no habrá infierno, más el Todopoderoso sacará al Sol de su funda. Los malvados serán con ella juzgados, y los justos con ella se curaran” (Nedarim VIII). La luz nos simboliza la verdad el sol la verdad superior, la última realidad. El sol sin embargo en este mundo, no es el Sol de la creación, se halla cubierto con la funda de la materia, se halla oculta tras valles y obstáculos que nos impiden verla realmente.

 El verdadero mundo espiritual no es como el infierno antropocéntrico de muchas religiones ingenuas e infantiles.

 La sola aparición de la Verdad Suprema será la realización del OLAM HABA. El mundo liberado de la materia el mundo del triunfo del espíritu, el OLAM HABA como los Jajamim nos lo legaron en el Talmud es el mundo de la verdad, el OLAM HAEMET, donde la sola verdad ya es la mayor recompensa posible para los justos y el mayor oprobio de los pecadores. Estos pensamientos deberían ser expuestos con mayores fundamentos, y serían la base para el desarrollo de toda una filosofía, pero el Midrash no trata de ocultarnos sus ideas, sino por el contrario, aun a pesar nuestro inculcárnoslas. Quizás sean estos principios incomprensibles parece decirnos el Midrash, más observad lo que ocurre a Iosef con sus hermanos. Los hermanos se hallan frente a un extraño tirano, frente a un sádico que se complace con su mal, y sin embargo no le temen. Ellos entrevén que todo no es más que una conjuración, quizás algo horrible y temible, pero Yehuda encuentra en si el valor y el poder suficiente para sobreponerse. Los hermanos, como nos muestra Rashí parecerían dispuestos a destruir al Egipto todo. Observemos por el contrario, unos instantes más tarde, cuando Iosef se les da a conocer y les revela la verdad. Solo unas pocas palabras les dice:

"Yo soy Iosef", y con ello los paraliza y los hace enmudecer.

El Yehuda que no teme acercarse a los reyes, Shimón y Levi que no atemorizan ante Shjem, los héroes máximos, las tribus de Israel se callan sin embargo ante la verdad, y sus sentimientos son ya imposibles de describir.

Existe un mundo material al que nuestros sentidos tienen acceso, existen premios y castigos sensibles, más existen también esencias que ni podemos describir, y difícilmente concebir. El mundo espiritual no puede ser descripto por nuestra débil terminología sensorial, y solo aquellos estados de espíritu máximo nos pueden llevar a la comprensión de lo que es el verdadero mundo espiritual.

La Torá, es la doctrina y la enseñanza del espíritu, y por la senda del espíritu, senda difícil pero segura, es que trata de encaminar al pueblo su portador. La Torá es la senda del espíritu.

 

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¡No olvidarás!

En el discurso de Iehudá, Iosef escuchó por primera vez que su padre no lo olvidó, sino que piensa que él ha muerto. Esto motivó que se diera a conocer ante sus hermanos.

Sin ninguna otra alternativa, al límite del coraje, la súplica y la impertinencia, Iehudá se presentó ante el extraño gobernante. Y frente a sus graves falsas acusaciones junto con la abundancia y la beneficencia que concedeen forma constante-Iehudá se ofreció como esclavo en lugar del pequeño Biniamín, acusado por “el robo de la copa”-la concreción de su garantía a su padre.

De este modo, Iehudá expió su pecado de haber vendido a Iosef como esclavo- “Vamos vendámoslo a los Ishmaelim…” (Capítulo 37, versículo 27) pero esta es una expiación ante  “el juez de toda la tierra”, y no es esto lo que quebró la alienación de Iosef y su plan para dejar a Biniamín con él. Sin saberlo, Iehudá quebró el muro del error de Iosef en relación a su padre, como si lo hubiera olvidado por orden Divina-

“Dijo tu servidor, mi padre, a nosotros: Ustedes saben que dos, me ha dado a luz mi mujer. Mas, uno salió de conmigo y dije: ¡pero devorar ha sido devorado! Y no lo ví, hasta ahora” (Capítulo 44, versículos 27-29)

Después de 22 años Iosef escuchó por primera vez que su padre llora y guarda duelo por él, que el olvido que relacionó con la orden de Dios es un craso error, que su padre vivió en forma equivocada igual que él, un error de “devorar, ha sido devorado”- “Y no pudo Iosef contenerse…yo soy Iosef! ¿Vive mi padre aún? (¿y me quiere?) (Capítulo 45, versículos 1-3)

Debemos aprender un mensaje para todas las generaciones, que todo pensamiento acerca del olvido de una tribu de Israel es un tremendo error, que finalmente será esclarecido.

Gentileza del sitio 929

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La garantía de Iehudá para Biniamín

El episodio de la garantía de Iehudá para la restitución de Biniamín es similar a la historia de Iehudá y  Tamar por el hecho de que en los dos casos Iehudá otorga una garantía. ¿Cuál es el significado de la semejanza entre los relatos?

En dos historias Iehudá entrega una “garantía”: en su encuentro con Tamar (Capítulo 38) Iehudá le entregó su bastón, su sello y su cordón; frente a Iosef, Iehudá enfatizó su garantía: “Pues tu servidor ha salido fiador por el mozo, frente a mi padre, diciendo: Si no te lo trajere hasta ti, habré pecado para mi padre por todos los días” (Capítulo 44, versículo 32). En el caso de Tamar, Iehudá le entregó sus objetos personales, indicando su compromiso personal. En el relato del descenso a Egipto, Iehudá se convirtió él mismo en garante para el joven, a partir de un compromiso personal de Iehudá con el destino de su hermano.

El seguimiento de las dos garantías en ambos relatos indicala gran diferencia entre ambas:

En la historia de Iehudá y Tamar, de hecho se espera de Iehudá que asuma la responsabilidad por el destino de Tamar y evite la situación imposible que decretó para ella- “Permanece viuda en la casa de tu padre” (Capítulo 38, versículo 11). Más aún, si Iehudá técnicamente podía haberse mantenido en silencio cuando llevaron a Tamar a la hoguera, no hay duda alguna que esperamos de Iehudá que se comporte como una persona moral y asuma la responsabilidad por la situación creada por él, tal como lo hizo Iehudá al decir “es más justa que yo” (Capítulo 38, versículo 26)

A diferencia de ello, a partir de la voluntad de Iehudá de ser garante de Biniamín y con su entrega total al estar dispuesto a ser esclavo en Egipto en su lugar, Iehudá actúa por encima de las normas legales. Se podría argumentar que la responsabilidad del destino de Biniamín recae en él, porque robó la copa. Iehudá podía haber callado y mirar como toman a Biniamín como esclavo-y no creo que hubiéramos podido esgrimir argumentos en su contra.

Y sin embargo, Iehudá no se comportó de ese modo. Con la maravillosa sensibilidad de un hijo que sabe que su padre prefiere el retorno de su hermano por sobre su propio regreso, él propone cambiar la esclavitud de Biniamín por la de él.

Las dos personas que “se esconden” de Iehudá-Tamar y Iosef-se abstienen de recibir una paga a cambio de la ayuda brindada. Por ello se quedan en poder de la “garantía”. El hecho de no recibir la paga por parte de los dos que “se ocultan” de Iehudá es el que finalmente conduce a Iehudá a desplegar sus fuerzas interiores y significativas. De algún modo, Tamar y Iosef  le insinúan a Iehudá: el conflicto que estás atravesando no podrás solucionarlo mediante la paga, con dinero; bajo la superficie hay un conflicto más significativo, y requiere de tu entrega total a fin de resolverlo. Y efectivamente, en los dos relatos Iehudá manifiesta una enorme fortaleza espiritual y sabe decir por un lado  “es más justa que yo” (Capítulo 38, versículo 26), y por otro, “permanezca por favor tu servidor en lugar del mozo como esclavo para mi señor” (Capítulo 44, versículo 33).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion".

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Construir una unión renovada

Iosef no le revela su identidad a sus hermanos, hasta que creó una situación que le permitirá confirmar que los hermanos podrán afrontarla y volver a construir una familia unida.

Durante los años que Iosef vivió en Egipto, aparentemente, él estaba convencido de que había sido abandonado por su familia y aceptó el decreto y comenzó una nueva vida, desconectado de su familia y de sus sueños. Tal vez, hasta prefirió su nueva vida por sobre la posibilidad de regresar a la casa de Iaacov y el afrontamiento con sus hermanos.

La llegada de los hermanos a Egipto y su reverencia ante él le recordaron a Iosef sus sueños y le permitieron darse cuenta de que puede ser que esos sueños de la infancia no fueron en vano. Él fue el promotor de la llegada de Biniamín a Egipto, lo que dejó en claro que Biniamín aún era parte de la familia, y el significado es que los hijos de Rajel no fueron alejados de la familia.

De repente, todos los sucesos se unieron en la conciencia de Iaacov como partes de un armado mayor, por obra de Dios, y concluyó que la familia debe volver a unirse bajo su liderazgo (tal como lo profetizaron sus sueños). No obstante en esta fase, bajo ningún aspecto puede revelar su identidad; si así lo hiciera, reabrirá una herida que nunca habrá de curar. Si Iosef les hubiera revelado su identidad a sus hermanos desde un inicio, ellos no podrían haber permanecido junto a él.  La vergüenza por la relación de ellos con Iosef podría haber levantado entre ellos una barrera eterna. Iosef siente que él debe crear una situación que una a la familia desde el aspecto físico y espiritual, y ésta era una meta más que difícil. De hecho, se trata de la prueba de un  verdadero líder.

Si Iosef le hubiera comunicado a su padre que él está con vida (antes de comunicárselo a sus hermanos) es muy probable que Iaacov hubiera maldecido a los hermanos debido a su fuerte enojo, un hecho que hubiera tenido consecuencias destructivas para el futuro del pueblo de Israel. Por lo tanto, Iosef tuvo que sobreponerse a sus sentimientos a fin de crear una situación que permitiera la reunificación familiar.

El objetivo principal de Iosef era el de crear una situación en la cual los hermanos pudieran demostrar su entrega al afrontar una experiencia difícil: entregar sus vidas para el rescate de Biniamín. Tan sólo después de que demuestren que están dispuestos a dar sus vidas por Biniamín podrán enfrentar a Iosef y unir a la familia.

A pesar de su fuerte deseo de hacerlo,Iosef no reveló su identidad hasta después de haber creado una situación que certificara que los hermanos no sólo  podrán enfrentarlo a él sino también a sí mismos. 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion".

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El respeto a las identidades

…“Después se lavó el rostro y salió y se contuvo y dijo: “Sirvan la comida”. Y procedieron a servírsela a él aparte y a ellos aparte y a los egipcios que estaban comiendo con él aparte; puesto que los egipcios no podían comer una comida con los hebreos, porque eso es cosa detestable a los egipcios” (Bereshit 43:31-33).

Imaginemos la situación. Una mesa para Yosef, otra para los egipcios y otra más para la familia de Yaakov. El comedor real se divide en tres segmentos, y en lugar de una gran y majestuosa mesa tenemos tres. Los hijos de Israel pudieron entonces comer sin vergüenza los alimentos que podían ingerir y bendecir a Ashem, por los alimentos antes y después de comerlos. Los egipcios, cuidan sus tradiciones y no pueden compartir con los forasteros la ingesta de lo que ellos tienen prohibido ingerir. Para los egipcios, los otros invitados –nuestros antepasados- son inmigrantes de segunda, burdos, faltos de estilo y modales, desarrapados, vestidos con la moda de Canaán.

La otra mesa fue servida para el virrey Yosef.

El rav Norman Lamm llamó a esta situación producto del “humor divino”, por lo absurdo que parecía. Entendió que Yosef representó allí lo que los judíos hicieron en el destierro y la diáspora durante la historia. Cambió sus ropas por las del Imperio, modificó su nombre por uno egipcio, su objetivo era obliterar todo residuo de su identidad anterior. No va a comer con sus hermanos, no se sienta a consumir con sus súbditos, que le obedecen, le halagan, lo elogian, pero que, para ellos, el gran visir, sigue siendo judío pese a todos los maquillajes. Pese a su poder lo rechazan internamente.  Lo aceptan externamente porque no tienen otro remedio, pero no lo desean tener como par en sus actividades sociales. 

Las tres mesas descritas en los dos versículos que leemos casi sin darnos cuenta, son una escena en la tragicomedia que muchos viven en estos mismos días de la situación tan antigua como el pueblo judío. El judío inauténtico huye de la mesa de sus hermanos pero pese a su esperanza, no será invitado de corazón a la mesa de los otros.

El judío y el gentil verídicos pueden compartir la fraternidad con dignidad, respetando total y absolutamente la identidad del “otro” y establecer puentes sin temor. Ya no somos esclavos ni lo deseamos ser.

 

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Ojo por ojo

Iosef se comporta con sus hermanos bajo el principio de ojo por ojo y de ese modo los hace pasar por un proceso en el cual aprenden a identificarse con Iosef, a arrepentirse completamente por  sus hechos y a asumir la responsabilidad total sobre Biniamín.

El “KeliIakar” en su comentario a la Torá, explica que que los actos de Iosefson “ojo por ojo”.Hay en ellos una réplica de los actos que los hermanos le hicieron a Iosef: la acusación de espías que sufren los hermanos les transmite la vivencia de extrañeza que percibió Iosef. El acto de arrojarlos a la cárcel y luego, la detención de Shimón, son una réplica del acto al arrojarlo a Iosef al pozo, mientras que el ocultamiento de la copa en la bolsa de Biniamín y su acusación, derivan en el peligro que sobrevuela a los hermanos de convertirse en esclavos y así Iosef replica su venta como esclavo.

Este proceso tiene un significado notable. La construcción de una estructura de relaciones significativa con el prójimo comienza por la capacidad de la persona de identificarse con él. Iosef, a partir de su accionar, provoca que sus hermanos sientan en carne propia lo que le provocaron a él y a partir del propio sufrimiento, ellos puedan comprender el sufrimiento que le causaron a su hermano.

Tal vez, las acciones de Iosef puedan contemplarse como un modelo educativo amplio  que construye la base del modo en que es posible construir una relación adecuada entre el hombre y su prójimo y derivar en la rectificación de los errores cometidos en este nivel.La reparación pasa por nuestra capacidad de identificarnos con el otro, encontrar dentro de nosotrosel punto de partida entre nuestro mundo y el de los demás y reconocer las sensaciones que nuestras acciones pueden causar.

De los actos de Iosef, también puede aprenderse algo acerca del sentido del concepto arrepentimiento. Ya desde el inicio del relato del encuentro se ve que los hermanos manifiestan arrepentimiento por sus actos contra Iosef, no obstante Iosef no se conforma con este arrepentimiento. Solamente luego de que sus hermanos probaron ellos mismos parte del pesar de Iosef y también estaban dispuestos a asumir la responsabilidad sobre Biniamín, ellos completaron su proceso de Teshuvá. Este parámetro se adapta también a otros procesos educativos. La indicación, la señal que se ha completado un proceso educativo es la pregunta si acaso hay aquí un estado de voluntad  para asumir la responsabilidad del niño o del educando por el contenido de valores que intentamos transmitir.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza del sitio de la Academia Rabínica "Orot Shaul"

 

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El liderazgo de Iehudá y el despertar de Iaacov

 El liderazgo de Iehudá se reflejó por primera vez al abordarse la cuestión del envío de Biniamín a Egipto. En ese abordaje Iehudá logra despertar a Iaacov de su debilidad y restituirle la capacidad de iniciativa y de elección.

“Se dirigió a él Iehudá diciendo…Si has de enviar a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y compraremos víveres para ti. Mas si no lo envías, no descenderemos, ya que el hombre nos ha dicho: No habrán de ver mi rostro, sin vuestro hermano con ustedes. Dijo Israel: ¿Por qué me han hecho mal: al referir al hombre que tenían todavía otro hermano?” (Versículos 3-6)

Antes de este discurso de Iehudá, Iaacov se encuentra en un estado de abatimiento. Los hijos de Iaacov tratan de encontrar una manera de manipular  al anciano, que ya está cansado de la vida y su espíritu abatido, dejándolo morir de hambre hasta que su oposición a su plan se desvanezca. Pero cuando el hambre vuelve a acechar, Iaacov se dirige a sus hijos y los envía a Egipto, desentendiéndose de los hechos que ya le explicaron. No está tratando de armar un plan para enfrentar la situación de manera realista.

La respuesta de Iehudá a Iaacov, podría ser interpretada como desfachatada. Su padre le indica ir a traer comida, y él simplemente le responde “no iremos”. Y le impone un ultimátum a su padre. No obstante, Iehudá no se conforma con la explicación de los hechos a Iaacov sino que le exige elegir, tomar la iniciativa, afrontar elecciones difíciles.

Iaacov despierta cuando toma contacto con el liderazgo de Iehudá, y la señal de ello es que la Torá lo denomina “Israel” por primera vez en muchos años. Esta es la primera chispa. Es precisamente la franqueza de Iehudá la que despierta a Iaacov: cuando Iehudá culpa a Iaacov  por las consecuencias de no enviar a Biniamín, Iehudá provoca que Iaacov (que se convierte en Israel) lo culpe a él y a sus hermanos. Este es el primer paso en el despertar de Iaacov. Y Iehudá continúa:

“Dijo Iehudá a Israel su padre: Envía al mozo conmigo y nos aprestaremos y partiremos, así viviremos y no habremos de morir, tanto nosotros, como tú, así  como nuestros niños. Yo habré de ser fiador. De mi mano habrás de pedirlo…Pues si no nos hubiéramos demorado, ahora ya habríamos vuelto, dos veces” (Versículos 8-10)

Este discurso es aún más franco y descarado que el primero. Iehudá dice: basta, todos estamos desfalleciendo, y todo esto es una pérdida de tiempo. Pero en mérito de ello Iaacov despierta y dice:

“Les dijo Israel, su padre: Entonces, pues, hagan esto: Tomen del mejor producto de la tierra en vuestras alforjas y lleven al hombre un presente: un poco de almástiga y un poco de miel…Y a vuestro hermano tomen y levanten, vuelvan hacia el hombre” (Versículos 11-14)

Iaacov ya no reacciona pasivamente a los hechos. En respuesta a la exigencia de Iehudá, ya no sólo acuerda con su plan, sino que elabora sus propios planes, a fin de asegurar el éxito de la misión, y agrega detalles que él sabe que sus hijos  impulsivos  no habrán de pensar en ellos. Iaacov siempre fue un mejor diplomático que sus hijos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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