Solidaridad familiar

En nuestro capítulo vemos cómo Iosef se ocupa de sus hermanos en Egipto para conseguirles un lugar de residencia, comida y una ocupación adecuada. La historia de la venta culmina con el reflejo de un valor significativo en la Torá, y es la base de la fraternidad y la solidaridad en la familia.

Una cuestión central en el libro Bereshit es la tensión en las relaciones entre hermanos. La historia de los dos primeros hermanos, Caín y Hevel, finaliza con un crimen. En la continuidad se relata acerca de Ishmael e Itzjak, Iaacov y Esav, Iosef y sus hermanos. Todos los relatos finalizan con un cierre de círculo-tras la separación impuesta a Ishmael e Itzjak se describe cómo ellos entierran juntos a su padre (Capítulo 25, versículo 9). También entre Iaacov y Esav se da una escena parecida en la que los dos sepultan a su padre en la Cueva de los Patriarcas (Capítulo 35, versículo 29).

 

En el episodio de Iosef y sus hermanos no sólo es descripta la reconciliación, sino que cada uno de los bandos atraviesa un cambio esencial. Este movimiento positivo en la vivencia de la relación entre hermanos, tiene su punto culminante en el libro Shemot que se inicia con otro dos hermanos, Moshé y Aharón, que representa un vínculo ideal de fraternidad y cooperación, una pareja que según la opinión del Midrash (TanjumáShemot 27) está citado el versículo: “Qué bueno y qué agradable es que los hermanos habiten juntos” (Tehilim, Salmos capítulo 133, versículo 1).

 

¿Por qué el libro Bereshit se ocupa tan intensamente de la relación entre hermanos? El libro Bereshit, el antecedente de la formación del pueblo de Israel, no se ocupa, sorpresivamente (llamativamente) del establecimiento de la nacionalidad o de hechos políticos, sino de las interacciones en el seno de la familia-las relaciones entre hermanos, la relación entre padres e hijos y el vínculo entre el hombre y la mujer.

 


 

 

 

La razón es, en mi opinión, una de las características especiales del pueblo de Israel-el hecho de que no somos solamente un pueblo sino una familia, un pueblo que es familia.

 

 

 

La relación entre la familia y el pueblo surge ya desde la elección de Abraham para ser “un pueblo grande y poderoso y serán bendecidos por su causa todos los pueblos de la tierra” (Capítulo 18, versículo 18). Esta elección no está basada en la capacidad de liderazgo de Abraham sino en la confianza de su fortaleza en el ámbito familiar, en sus capacidades de  transmitir valores a sus hijos e integrantes de la familia, como está citado en el versículo subsiguiente: “Pues yo le he escogido - para que prescriba a sus hijos y a su descendencia en pos de él para que observen la senda del Señor: Al practicar justedad y derecho” (Capítulo 18, versículo 19)

 

El judaísmo concibe a la familia como el centro para la transmisión del legado. De diversas maneras es reiterado el imperativo “y habrás de narrar a tu hijo” (Shemot, capítulo 13, versículo 8), “Las habrás de inculcar a tus hijos” (Devarim, capítulo 6, versículo 7), “Las enseñarán a vuestros hijos” (Devarim, capítulo 11, versículo 19). Pero más aún: en efecto, la Torá desarrolla la importancia de la célula familiar, pero también desarrolla la conciencia de que todo el pueblo de Israel es una familia. Entre los hermanos se requiere de solidaridad y ayuda mutua. De aquí se desprende la demanda de no desentenderse  de la angustia del prójimo: “No habrás de ver, al buey que es de tu hermano o a su cordero, extraviados y te ocultes de ellos; devolver los habrás de devolver a tu hermano…No habrás de ver el asno que es de tu hermano, o su buey, caídos en el camino y te ocultes de ellos; levantar habrás de levantar con él” (Devarim, capítulo 22, versículos 1-4).

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Lehitorer leiom jadash: kriá mitjadeshet shel haTorá veshel jaJaim" ("Despertar a un nuevo día: una lectura renovada de la Torá y de la vida"), publicado por Maguid

 

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El precio del poder

¿Por qué en un comienzo Iosef accedió al pedido de los egipcios y los compra como esclavos, pero pasado un tiempo los convirtió en trabajadores en sus campos a cambio de la alimentación? La experiencia de vida de Iosef le enseñó que el poder y el gobierno también tienen un precio.


 

 

Luego de que Iosef acopió todo el dinero y el ganado que había en Egipto, y el hambre aún se sentía a pleno, vienen los habitantes de Egipto y le ruegan a Iosef: “¿Por qué habremos de morir ante tus ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Cómpranos, a nosotros, y a nuestra tierra por pan y seremos nosotros y nuestra tierra esclavos para Paró… Provee semilla, así habremos de vivir y no moriremos y la tierra no quedará asolada” (Versículo 19). Los egipcios solicitan ser esclavos de Paró, a fin de que puedan recibir por lo menos el salario mínimo de un esclavo-el alimento.

 

 

En un principio, Iosef accede al pedido: “Compró Iosef toda la tierra de Egipto para Paró…En cuanto al pueblo, lo trasladó a ciudades, desde un confín del límite de Egipto hasta el otro” (Versículos 20-21). Sin embargo, después de un tiempo parece ser que Iosef cambia su enfoque. “Dijo Iosef al pueblo: He aquí que los he comprado a ustedes — hoy — y a vuestras tierras para Paró, he aquí para ustedes, semilla; siembren la tierra. Y será que en las cosechas habrán de dar un quinto para Paró y los cuatro quintos serán para ustedes: para siembra del campo y para vuestra comida y para los que están en vuestras casas y para comer para vuestros infantes” (Versículos 23-24). ¿Por qué resolvió Iosef que el pueblo no será esclavo, los que residen en las ciudades de Egipto, sino campesinos a cambio del alimento, que trabajan en sus campos y ganan cuatro quintos de su producción?

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Aparentemente, a lo largo de sus años de vida, Iosef comprendió que el poder y el gobierno tienen un precio. Sólo en los sueños se inclinan el sol, la luna y las estrellas a una sola persona, sin esfuerzo alguno de su parte. La realidad posterior al sueño es mucho más compleja. Puede ser que en un primer momento Iosef se alegró por el poder que le cayó en suerte-la compra de todos los egipcios como esclavos de Paró. No obstante en un segundo pensamiento Iosef entendió que esta vía finalmente traerá una gran amargura al pueblo, ya que algún día el hambre culminará. El verdadero poder  sobre el pueblo llegará solamente a través de la gracia.

 

Y en efecto, la reacción de los egipcios fue: “Nos has devuelto la vida, podamos hallar gracia a ojos de mi señor, seremos esclavos para Paró” (Versículo 25). Una vez más, los egipcios se ofrecen como esclavos de Paró, y sin embargo hay una diferencia importante!!Cuando se presentaron ante Iosef en un inicio, expresaron esto desde la angustia y desde una completa falta de alternativa, mientras que ahora ellos lo proponen desde un profundo sentimiento de gratitud.


Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Nekudat Ptijá" publicado por el Instituto "Tzomet"

 

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El presagio del exilio

Es más fácil entender los sentimientos la tristeza por dejar la tierra de los antepasados   como sucede con todos los migrantes, pero ¿por qué temer allí, en la nueva tierra de promisión? Yaakov no las tenía todas consigo frente a esos brazos abiertos de bienvenida que le había preparado Paró. Tal recepción podría poner a la familia en peligro.

Yaakov temía la influencia espiritual que vendría acompañada con las comodidades de Mitzraim y por la portentosa cultura y abundancia de bienes materiales de las que todo el orbe conocido no pronunciaba sino elogios. Lo que hizo Yaakov para alejar el peligro de la asimilación, fue destacar las peculiaridades de su familia en boca de su hijo Yosef:


Entonces Yosef dijo a sus hermanos y a la casa de su padre: “Déjenme subir y presentar informe a Paró y decirle: ‘Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido acá a mí. Y los hombres son pastores, porque se hicieron ganaderos; y sus rebaños y sus vacadas y todo cuanto tienen lo han traído acá’.Y lo que tiene que suceder es que cuando Paró los llame y realmente les diga: ‘¿Cuáles su ocupación?’, tienen que decir: ‘Tus siervos hemos continuado siendo ganaderos desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros antepasados’, a fin de que moren en la tierra de Goshén, porque todo pastor de ovejas es cosa detestable a Mitzraim” (Ibíd. 46:30-34)

 

Pese a ser una profesión tan poco prestigiosa ante la élite egipcia, Yaakov y Yosef la usaron como escudo,impidieron que su familia la abandonara, y la convirtieron en su orgullo.

Pero, el tema no fue el trabajo ni la profesión, sino la identidad.

Yaakov quería evitar a toda costa la pérdida de identidad que acompaña a los cambios de los lugares de residencia y convertirse en una minoría fácilmente impresionable por los valores de la mayoría.

No quedaba más remedio que adoptar un sistema que impidiera la asimilación durante la historia: no adorar sus ídolos, mantener sus nombres de origen, defender su idioma, cuidar sus vestimentas.

Así se pudo cumplir lo prometido por Dios:

“Yo mismo bajaré contigo a Mitzraim y yo mismo te haré subir también; y Yosef pondrá su mano sobre tus ojos”(Ibíd. 46:4).

Cuando se guardan las tradiciones, Dios mismo está presente y hace que no haya esclavitud que no se pueda abolir, ni identidad que se pueda perder.

En esas condiciones desaparecen los temores.

 

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¿Por qué temía Iaacov?

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RASHI: El hecho de verse obligado a salir de la Tierra de Israel lo
apenaba.
JIZKUNI: Iaacov estaba diciendo: “Ahora que estoy descendiendo a
Egipto, debe ser que las palabras de Dios a mi abuelo están próximas
a cumplirse y mis hijos serán esclavizados y perseguidos en una
tierra extranjera”. Dios respondió: “No temas descender a Egipto”.
Pues, tal como le advertí a él lo que pasaría, vengo a ti con una promesa:
si bien los días de esclavización y persecución podrán estar
acercándose, también nos estamos aproximando al momento en el
que se cumplirá la bendición que di a tu abuelo: “Te haré una gran
nación” (12:2).
PIRKÉI DERABÍ ELIEZER: Cuando Iaacov escuchó que Iosef estaba vivo,
pensó para sí: “¿Cómo podría abandonar la tierra de mis ancestros,
la tierra en la que nací y la tierra en la que mora Dios, e ir a
una tierra cuyos habitantes no temen a Dios?”.

Torat Menajem
EL TEMOR DE IAACOV (V. 3)
El comentario de Rashi sobre el versículo 3 genera las siguientes preguntas:
a) Se sobreentiende que Iaacov temiera abandonar la Tierra de Israel y
establecerse en Egipto. ¿Por qué precisó Rashi hacer un comentario al
respecto?
b) El comentario de Rashi no solo parece innecesario, sino que de hecho
parece contradecir al propio versículo. Este dice que la preocupación
de Iaacov era el ir a Egipto (“No temas descender a Egipto”), mientras
que Rashi nos informa que esta no era su preocupación en absoluto, sino
que solo le preocupaba el abandonar la Tierra de Israel (“El hecho de
verse obligado a salir de la Tierra de Israel lo apenaba”).
¿Por qué rechazó Rashi las interpretaciones simples de Jizkuni y Pirkéi
DeRabí Eliezer, que Iaacov temía el inminente exilio, o vivir en un
lugar cuyos habitantes no temían a Dios, ya que estas explicaciones toman
el versículo de manera literal, que Iaacov temía “descender a Egipto”?
Rashi, por el otro lado, dice que la preocupación de Iaacov era lo
opuesto a lo declarado en el versículo: No le preocupaba tener que ir a
Egipto, sino abandonar la Tierra de Israel.
A simple vista, podría argumentarse que las reservas que Iaacov tenía
por abandonar la Tierra de Israel se debían a que no deseaba dejar una
tierra que era sagrada y establecerse en la Diáspora.
Sin embrago, se explicó antes que en el plano de interpretación literal
de la Torá, al que adhiere Rashi, la Tierra de Israel aún no estaba dotada
de santidad en la época de los Patriarcas (véase Torat Menajem sobre 15:18,
arriba). Por eso, esta no podría haber sido la preocupación de Iaacov.
LA EXPLICACIÓN
A Rashi le inquietaba la siguiente simple pregunta: ¿por qué dice la Torá
que Iaacov sólo temió descender a Egipto después de haber emprendido
ya su viaje, junto con toda su familia y pertenencias, llegando Beér Sheva?
Ciertamente, ¡su principal preocupación por viajar a Egipto debería haberse
sentido antes de que partiera! Uno imaginaría que para el momento
en el que ya hubiera recorrido varias millas, ya habría hecho las paces
con lo que estaba haciendo. Por eso Rashi se preguntó: ¿por qué de repente
lo asaltó el miedo en Beér Sheva?
Como Beér Sheva está en la frontera sur de la Tierra de Israel, Rashi
llegó a la conclusión que la aflicción de Iaacov debe haber estado relacionada
con el hecho de llegar a la frontera geográfica del país. Por eso
Rashi escribió: “El hecho de verse obligado a salir de la Tierra de Israel lo
apenaba”.
En otras palabras, al dejar su ciudad natal, Iaacov ya había aceptado el
hecho que en algún momento del futuro cercano se separaría de la tierra
de sus ancestros. Sin embargo, al llegar a la frontera, Iaacov se apenó
porque ahora se vio obligado a dejar la tierra realmente.
Un problema que todavía precisa explicación es que esta no era la primera
vez que Iaacov dejaba la Tierra de Israel. Pues cuando vivía en la
casa de Laván, Iaacov estuvo lejos de su tierra natal durante 20 años,
período en el cual observó la Torá y las mitzvot y construyó una familia
leal que siguió sus pasos. Ciertamente, entonces, ¡Iaacov era plenamente
consciente de que era posible convertirse en “una gran nación” también
en Egipto! ¿Por qué estaba tan apenado por dejar el país?
Sin embargo, hay una clara distinción entre la posición de Iaacov aquí,
en nuestra Parshá, y el momento en que partió para ir a vivir a la casa de
Laván. Pues Iaacov había fundado una gran familia de setenta almas, por
lo que la perspectiva de desarrollarse en una gran nación ahora era una
realidad. Por eso, esperaba que la nación judía se desarrollara en su verdadera
patria, la Tierra de Israel, que Dios prometió a Avraham.
Así, bien podemos imaginar la decepción de Iaacov por verse forzado
a dejar la Tierra de Israel con toda su familia y establecerse en Egipto. Por
eso Dios lo consoló que, por el contrario: “Te haré una gran nación allí”,
o sea, que el pueblo judío estaba destinado a convertirse en una gran
nación en la Diáspora.
(Basado en Likutéi Sijot, vol. 30, pág. 229 y ss.)

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Respetar los sentimientos del prójimo y su cultura

Iosef y sus hermanos respetaron las sensaciones de los egipcios, que desprecian a los pastores, y por ello se alejaron de ellos y se asentaron en la tierra de Goshen.

…”ya que es abominación para Egipto todo pastor de ovejas” (Capítulo 46, versículo 34)

Los hermanos de Iosef y su padre descendieron a Egipto con todo su ganado “Partió Israel con todo lo que él poseía” (Capítulo 46, versículo 1). Iosef solicita la posibilidad de asentarse en la tierra de Goshen, lejos de la mirada de los egipcios que desprecian a los pastores. ¿Por qué ellos perciben esta clase de abominación?

La tierra de Egipto, que se ubica a orillas del Nilo, que se asemeja a un jardín de Dios, basa su economía en la pesca y la agricultura. (Y por eso los hijos de Israel claman en el desierto: “Recordamos los pescados que comíamos gratuitamente en Egipto, los pepinos y los melones y los puerros y las cebollas y los ajos” (Bamidbar capítulo 11, versículo 5).

El ganado ovino y bovino podría dañar el esfuerzo de los agricultores, y por eso el ganado fue enviado a tierras saladas donde nada podía ser cultivado.
Otra explicación que es citada en el comentario de Rashi y también Shada”l)Shmuel David Luzzatto, 1800-1865, erudito y poeta italiano) coincide con él: “el origen de los sentimientos de  disgusto hacia los pastores, era que el ganado, para los egipcios, tenía una connotación de divinidad”: y puede decirse que la abominación, como lo sacro y lo profano, están en un estado de separación que no puede ser utilizado” (comentario de Shada”l para Shemot capítulo 8, versículo 22)

De una forma u otra, los hijos de Israel que descienden a Egipto, encuentran una cultura económica y religiosa diferente a la suya, y tratan de no herirla.

El modelo que propone este suceso es el deseparación y distanciamiento, un modelo que no siempre puede ser ejecutado, en el manejo de un amplio espacio que induce a conflictos.

OferTahori, un especialista en todo lo concerniente al manejo y resolución de conflictos, propone un modelo que es decisivo entre las cuestiones dignas de debate y aquellas que pueden ser dejadas de lado:

Uno de los principios básicos en la resolución de conflictos, es el de no confrontar en los ámbitos relacionados con la ideología y la cultura. El famoso triángulo conflictivo, se ocupa de tres secciones. En la base ancha del triángulo se encuentra el espacio de las necesidades, en el centro, el espacio de los argumentos, mientras que en su punto superior se encuentran los ámbitos de la ideología, los valores y la cultura. A medida que se sube en el triángulo, el espacio de maniobra en la resolución de conflictos se vuelve más estrecho, más difícil y complejo. Ello se explica, teniendo en cuenta que estas áreas son una parte vital de la identidad del otro. El otro está dispuesto y puede comprometer sus diversas necesidades, pero no puede comprometer su identidad. Motivo por el cual, se recomienda no confrontar en esas cuestiones. Se puede manifestar una opinión, y hasta disentir con la opinión del otro, pero desde un lugar de respeto y estima, y no desde una posición de lucha por modificarla. Cuando existe la necesidad de confrontar con el otro, las áreas de identificación deben ser omitidas y se deben utilizar las áreas de las necesidades personales.

Citaremos algunos ejemplos

En la eternal discusión entre izquierda y derecha-en lugar de discutir sobre el estatus y la santidad de la tierra de Israel, priorizaremos abordar las necesidades en materia de defensa.

En torno a la discusión referida al servicio militar entre Jareidim (ultraortodoxos) y sionistas- en lugar de confrontar sobre la cuestión del estatus del estado (¿“principio del surgimiento de nuestra redención”?) abordaremos la temática de la actitud correcta entre el servicio militar y el estudio de la Torá.

En el marco de la discusión entre un alumno y su maestro ante la posibilidad de ausentarse de la  clase con motivo de la ceremonia de la “Heena” en el marco de un casamiento yemenita-la discusión se centrará en el desafío curricular y no en torno a la importancia de la ceremonia de la “Heena”.

Gentileza de la asociación "Iesodot"-Centro para el esclarecimiento de temáticas de Torá y Estado, del Instituto Académico Herzog.

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“Yo descenderé contigo a Egipto y te hare subir"

En el momento en que Yaakov se apresta a dejar su país para emprender el camino hacia Egipto, se le revela Dios por última vez. Esta revelación es también la última de las que fueron objeto los patriarcas. ¿en que consistió el temor de Yaakov que causó que Dios lo alentara: “No temas descender a Egipto”? Aparentamente no había ningún motivo para preocuparse. Se dirige a Egipto para reunirse con su hijo amado, y morar allí bajo su protección después de veintidos años de duelo inconsolador por la separación. Para comprender su perplejidad y su temor nos serviremos del comentario de Jizkuni.

La expresión “No temas” indica que Yaakov está atemorizado. Pensaba: Ahora que desciendo a Egipto, están ya próximos los días de servidumbre y del maltrato de mis hijos, que sufrirán en una tierra extraña, y que ya le fue anunciado a mi antepasado. Díjole Dios: “No temas descender a Egipto”. Del mismo modo en que advertí a tu antecesor, vine a prometerte, que si están próximos los días de penuria y esclavitud, también está próxima la bendición que impartí a tu abuelo: “haré de tí una nación grande” (y a tí también te prometo): “porque allí haré de tí una nación grande”.

Mas no es sólo la servidumbre física la que preocupa a Yaakov. En el momento en que se apresta a pasar con toda la familia de un país de hambre a un país de graneros rebosantes, de civilización brillante y próspera teme, que una vez que el hambre finalice o llegue a su término la esclavitud, no querrán sus descendientes abandonar un país tan rico para retornar a Kenaan, la tierra prometida. El autor de Haamek Davar interpreta estos sentimientos de la manera siguiente:

Temía que sus descendientes se mezclaren con los egipcios y sean asimilados por ellos. Sabía que la identidad judía no podría conservarse en el curso de las generaciones sino en el país de Israel. Por tal motivo prometióle Dios hacer de él allí, una grán nación. Las palabras “una nación grande” deben comprenderse, según nuestros Sabios, en el sentido que los descendientes de Yaakov formarán un pueblo distinto y que no se asimilarán a Egipto.

Dedicaremos nuestra atención a la respuesta del Eterno a Yaakov, la promesa que citamos en el encabezamiento de nuestro estudio:

            Yo descenderé contigo a Egipto y Yo sin falta te haré subir también.      46, 4

    Sabemos, empero, que Yaakov no volvió al país de Kenaan, y que murió en el exilio, ¿cómo podemos entonces interpretar las palabras de Dios: “y Yo sin falta te haré subir?” Rashí las explicó de acuerdo a interpretación de nuestros Sabios: “Le prometió que sería enterrado en su tierra”.

    Mas es difícil suponer que éstas son las palabras de aliento apropiadas para estas circunstancias; en particular, cuando su preocupación se centra alrededor del futuro de sus hijos y de las generaciones subsiguientes.

    Es probable que debamos buscar por otro rumbo la respuesta a este interrogante. Estamos aquí, sin duda ante un fenómeno estilístico que hemos encontrado más de una vez en las Escrituras: la identificación del padre con los hijos. Ya lo señaló el Profesor Heinemann en su obra “Darkei Ha-agadá”, página 32, que este método de resolver problemas históricos, que utilizaron nuestros Sabios en la leyendografía judía, tiene su raíz en las Escrituras, donde, más de una vez, un grupo, una tribu o un pueblo son denominados con número singular; en especial, el “yo” al que se refiere el padre, y también lo que es dicho acerca de él, se refieren en realidad a sus hijos”. También el versículo en cuestión fue interpretado en la Mejilta del mismo modo, en el comentario al versículo 2, capítulo 15 de Shemot:

Nuestros Sabios dijeron: “Y Le celebraré” significa: “lo acompañaré hasta que arribe a Su Templo”. Formularemos un ejemplo: Había un rey cuyo hijo se fue a un país allende el mar – partió, el rey en pos suyo; de allí se fue a otra tierra – siguiólo el rey; lo mismo sucede con Israel. Cuando descendieron a Egipto, la Divinidad fue con ellos, como está dicho: “Yo descenderé contigo a Egipto”. Cuando partieron de allí, la Divinidad fue con ellos, como está dicho: “Y el ángel del Señor que iba delante del ejército de Israel se apartó de allí y fue en pos de ellos” (Shemot 14, 19). Cuando se internaaron en el desierto, la Divinidad fue con ellos, como está dicho: “Y el Señor iba al frente de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos en el camino (ibid. 13, 21).

    Del mismo modo leemos en Shemot Rabá 3, 3, en la interpretación de las palabras de Dios a Moshé:

El Santo, bendito sea, hablóle a Moshé: Yo le dije a Yaakov, el antepasado de los hijos de Israel: “Yo descenderé contigo y Yo sin falta te haré subir”. Ahora he descendido para hacer subir a sus descendientes como Yo le prometí a Yaakov, su antepasado. ¿Adonde los conduciré? Al lugar de donde los extraje; al país que prometí a su antecesor, como está escrito: “Y para hacerle subir de aquella tierra …” (Shemot 3, 8).

    Martín Buber, en su libro Königtum Gottes (El Reinado de Dios), pág. 62, insiste en la idea que el concepto de Dios de los patriarcas y de Israel no está ligado a un lugar santo, a un santuario, a un país, sino que lo considera como un rey en marcha con su pueblo (y con todos los pueblos), lo conduce, lo dirige, lo extrae de un país y lo lleva a otro. Nuestro versículo no es solamente una promesa de sepultura en la tierra de Kenaan, dirigida a Yaakov, sino que también da a entender que el gran pueblo que se formará en Egipto será hecho subir a esta tierra por Dios.

    Esta es la razón por la cual, en medio de palabras de aliento tales como: “No temas descender a Egipto”, o de promesas como: “Yo descenderé a Egipto y Yo sin falta te haré subir”, nos encontramos con expresiones que prueban que no se trata de Yaakov como individuo sino que de toda su progenie –

            …porque allí haré de tí una nación grande.                                                        46, 3

    El autor del comentario Haamek Davar insinúa a propósito de estas últimas palabras que el término hebreo correspondiente: “goy”, designa siempre en las Escrituras a una nación autónoma, poseedora de un país y administrada por un gobierno propio. “En Egipto hicieron su aprendizaje como nación”. La estadía prolongada en Egipto fue provechosa para Israel. Si tenemos esto presente, comprenderemos también porqué según la tradicional división del Pentateuco en secciones semanales finaliza nuestra sidrá con este versículo:

            Israel pues, habitó en la tierra de Egipto, en la tierra de Goshen; y tuvieron poseciones en ella, y fueron fecundos y se multiplicaron mucho.                            47, 27

    Pero, toda la prosperidad que los hijos de Israel gozaron en Egipto y todas las pruebas que tuvieron luego que afrontar allí no fueron sino medios. El fin era el retorno a su país. La promesa que el Eterno hizo a Yaakov de no abandonarlo, de descender con ellos a Egipto – promesa que según nuestros Sabios se traduce por el hecho que “a todo lugar donde fue expatriado el pueblo de Israel los compañó la Divinidad. Fueron exilados a Egipto, la Divinidad fue con ellos; fueron exilados a Babilonia, la Divinidad fue con ellos …” (Talmud, tratado Meguilá 29a), a fin de mantener viva, en ellos, su espíritu judío, preservar la chispa que había en ellos; pero, repitámoslos no es ésta la finalidad, sino que es un medio para conservar su identidad. El autor de Haamek Davar cuyos pensamientos todos estaban dirigidos a Sión, vió una alusión a la naturaleza del exilio, no solamente en las palabras que Dios dirigió a Yaakov, sino también en las circunstancias que rodearon a esta revelación:

“Y habló Dios a Israel en visiones de la noche” (46, 2) - para hacerle comprender que había llegado el momento de someterse al yugo del exilio, denominado por nuestros Sabios “noche”. El mundo se encuentra sumergido en la oscuridad, habiendo cesado de manifestarse el espíritu sacro. No se reveló sino durante breves instantes, para una mecesidad determinada, tal como un rayo ilumina la noche.

    Rambán, que ve una alusión a la tenebrosidad del exilio inminente, en los términos en los que el Señor se dirigió a Yaakov, dice así (46, 2):

Después que le dijo: “No será llamado tu nombre Yaakov, sino que Israel será tu nombre” (ibid. 25, 10), era de esperar que lo honrara llamándole por este nombre, mas lo llamó Yaakov, para darle a entender, que a partir de este momento dejaría de luchar victoriosamente con los seres divinos y con los hombres, pero que habría de entrar en una casa de esclavitud donde permanecería hasta tanto lo haría salir de allí. Desde ese momento comenzó el exilio. Lo indican las palabras: “Estos, pues, son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto: Yaakov y sus hijos” (ibid. 46, 8). Ellos arriban allí con el nombre de “Hijos de Israel”; allí serán fecundos, se multiplicarán y se agrandecerá su nombre. Mas su padre, en el momento de entrar es Yaakov, nada más.

    Esta revelación, que ocurre en las visiones de la noche, está ya impregnada totalmente por el espíritu del exilio, por las aprehensiones ante los terrores de la servidumbre física y la sevidumbre espiritual; ante el temor de la asimilación y el anulamiento espiritual, cuyo desenlace es la desaparición dentro de un mundo extraño. Sólo un rayo de luz interrumpe la oscuridad de la noche:

            “Yo sin falta te haré subir”.                                                                                46, 4

Tomado de:  “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibovitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la  Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986  págs. 61 - 65.

 

 

 

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De familia a pueblo

El descenso de los hijos de Iaacov a Egipto simboliza la transición de familia a pueblo. Este es también el significado de los hijos de Israel que aparece ante nosotros. Los hijos de Abraham deben actuar en el mundo como pueblo y no como individuos.

El libro Bereshit relata acerca de los sucesos de individuos, que se convirtieron en familia, que se transformó en pueblo. La sección de Vaigash es el cruce central en la última fase de este proceso. En las secciones con las que concluye el libro Bereshit encontramos por última vez a los hijos de Iaacov como familia. El proceso al final del cual esta familia se convertirá en pueblo,ya es casi una realidad.

Iosef y sus hermanos fueron todos elegidos para continuar el legado de la casa de Abraham. Esta es la primera generación en la cual no es elegido sólo un individuo para esta misión, sino todo un grupo. De esa manera los hijos de Israel pudieron ser la base para el pueblo. La transición queda claramente reflejada en el conteo de los hijos de Iaacov que desciende a Egipto. (8-26) Tal como lo señala el Netziv (NaftaliTzvíIehudáBerlin, 1816-1893, rabino ortodoxo, decano de la Yeshivade Volozhin y autor de varias obras de literatura rabínica en Lituania), el número parece como direccionado para alcanzar el número setenta, en coincidencia con las setenta naciones del mundo.

El descenso a Egipto fue el evento fundacional de nuestro pueblo. El lector cautivo con los enfoques del inicio del libro Bereshit, lee el conteo de nuestro capítulo como una escena familiar; en la continuidad del relato queda en claro que se trata de un evidente acto nacional.

La transición de familia a pueblo implica muchas víctimas. La Sabiduría Divina, que no puede ser explicada por nosotros, definió que la formación del pueblo tendría lugar en el crisol de Egipto. El tremendo sufrimiento de la esclavitud en Egipto es una fase imprescindible en la formación del pueblo. La transición de familia a pueblo también implica la flexibilización de los estándares morales. Los hijos de Iaacov no eran todos personas totalmente justas, y aún así, también los pecadores de entre ellos siguen siendo parte de la familia, parte de la base de este pueblo naciente. Aquí encontramos por primera vez el principio de “A pesar de que haya pecado, sigue siendo miembro del pueblo de Israel” (Sanhedrin, 84, carilla 1).

En términos de la concepción judía, no hay sustituto para un pueblo que porta un mensaje Divino en todos los ámbitos de su vida.En el mundo cultural y académico actual hay una tendencia  creciente de concebir al nacionalismo como un invento moderno. Por cierto que existen algunos aspectos de la conciencia nacional que son específicos de la era moderna. Pero ya existían pueblos desde los albores de la humanidad. Son los pueblos los que marcan la historia; y por ello los descendientes de Abraham reciben el mandato de actuar en el mundo como pueblo, y no como individuos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Perashot" publicado por "Maaliot"

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תקציר מיכה פרק ג'

פרק זה הוא נבואה אחת הכוללת שלושה חלקים, שבסופם בא האיום על חורבן ירושלים והחרבת המקדש.

תוכחה למנהיגים (א-ד)

בפסקה זו הנביא פונה ל"רָאשֵׁי יַעֲקֹב וּקְצִינֵי בֵּית יִשְׂרָאֵל" (א) ולועג להם "הֲלוֹא לָכֶם לָדַעַת אֶת־הַמִּשְׁפָּט" (א). הנביא מוכיח את המנהיגים והשופטים על כך שהם גוזלים מהעניים: "גֹּזְלֵי עוֹרָם מֵעֲלֵיהֶם וּשְׁאֵרָם מֵעַל עַצְמוֹתָם. וַאֲשֶׁר אָכְלוּ שְׁאֵר עַמִּי וְעוֹרָם מֵעֲלֵיהֶם הִפְשִׁיטוּ וְאֶת־עַצְמֹתֵיהֶם פִּצֵּחוּ וּפָרְשׂוּ כַּאֲשֶׁר בַּסִּיר וּכְבָשָׂר בְּתוֹךְ קַלָּחַת" (ב-ג). כאשר אותם מנהיגים ושופטים יזעקו לה', ה' לא יענה להם, בגלל מעשיהם.

תוכחה לנביאים (ה-ח)

בפסקה זו הנביא מתמקד בנביאי השקר: "הַנֹּשְׁכִים בְּשִׁנֵּיהֶם וְקָרְאוּ שָׁלוֹם וַאֲשֶׁר לֹא־יִתֵּן עַל־פִּיהֶם וְקִדְּשׁוּ עָלָיו מִלְחָמָה" (ה) – כלומר הנבואות מתקבלות לפי "הזמנה". הנביא מתאר שהנביאים האלה יפסיקו להתנבא "וּבֹשׁוּ הַחֹזִים וְחָפְרוּ הַקֹּסְמִים וְעָטוּ עַל־שָׂפָם כֻּלָּם כִּי אֵין מַעֲנֵה אֱלֹהִים" (ז) ולעומתם, הנביא מיכה ישאר מלא ברוח ה' כדי להוכיח את העם "וְאוּלָם אָנֹכִי מָלֵאתִי כֹחַ אֶת־רוּחַ ה' וּמִשְׁפָּט וּגְבוּרָה לְהַגִּיד לְיַעֲקֹב פִּשְׁעוֹ וּלְיִשְׂרָאֵל חַטָּאתוֹ" (ח).

תוכחה לשכבה הגבוהה שבעם (ט-יב)

הפסקה האחרונה כורכת את כל שכבת ה"אצולה" שבעם: המנהיגים, השופטים, הכהנים והנביאים. כל אלו בטוחים וסומכים לכאורה על ה' "הֲלוֹא ה' בְּקִרְבֵּנוּ לֹא־תָבוֹא עָלֵינוּ רָעָה" (יא), אך הנביא מגלה כי המצב הפוך לחלוטין "לָכֵן בִּגְלַלְכֶם צִיּוֹן שָׂדֶה תֵחָרֵשׁ וִירוּשָׁלִַם עִיִּין תִּהְיֶה וְהַר הַבַּיִת לְבָמוֹת יָעַר" (יב) – בפעם הראשונה בספרות הנבואה (מבחינה כרונולוגית) חוזה נביא על החרבת המקדש בעקבות מעשיהם של עם ישראל.

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תקציר מיכה פרק ב'

תוכחה ופורענות על גוזלים ועושקים (א-ה)

בפסקה זו הנביא מבקר את "חֹשְׁבֵי־אָוֶן וּפֹעֲלֵי רָע עַל־מִשְׁכְּבוֹתָם" (א) ומאשים אותם בגזילה ובעושק "וְחָמְדוּ שָׂדוֹת וְגָזָלוּ וּבָתִּים וְנָשָׂאוּ וְעָשְׁקוּ גֶּבֶר וּבֵיתוֹ וְאִישׁ וְנַחֲלָתוֹ" (ב). בעקבות התנהגותם, החוטאים יענשו וישאו עליהם קינה: "בַּיּוֹם הַהוּא יִשָּׂא עֲלֵיכֶם מָשָׁל וְנָהָה נְהִי נִהְיָה אָמַר שָׁדוֹד נְשַׁדֻּנוּ חֵלֶק עַמִּי יָמִיר אֵיךְ יָמִישׁ לִי לְשׁוֹבֵב שָׂדֵינוּ יְחַלֵּק" (ד).

הטפת הנביא לא נשמעת (ו-יא)

פסקה זו קשה מאוד להבנה, על אף שאין לפנינו מילים נדירות או מיוחדות. הפסקה נפתחת בביקורת על העם שלא שומעים להטפות הרוחניות של הנביא, מכיוון שהם אומרים "הֲקָצַר רוּחַ ה' אִם־אֵלֶּה מַעֲלָלָיו?" (ז). הנביא עונה לעם שדברי הנביא הם ישרים: "הֲלוֹא דְבָרַי יֵיטִיבוּ עִם הַיָּשָׁר הֹלֵךְ" (ז), והם בניגוד לזה מתנהגים עם שכניהם כמו אויבים "מִמּוּל שַׂלְמָה אֶדֶר תַּפְשִׁטוּן מֵעֹבְרִים בֶּטַח שׁוּבֵי מִלְחָמָה" (ח). הנביא מכריז על העם החוטא שהוא יענש ויגלה "קוּמוּ וּלְכוּ כִּי לֹא־זֹאת הַמְּנוּחָה בַּעֲבוּר טָמְאָה תְּחַבֵּל וְחֶבֶל נִמְרָץ" (י), ומסיים את הפסקה במה שהתחיל על הטפת הנביא, אך הפעם הוא מתמקד בנביא שקר. הנביא טוען שהעם שומעים להטפות של נביא השקר בלבד, שמטיף לעם לשתות יין ושכר: "לוּ־אִישׁ הֹלֵךְ רוּחַ וָשֶׁקֶר כִּזֵּב אַטִּף לְךָ לַיַּיִן וְלַשֵּׁכָר וְהָיָה מַטִּיף הָעָם הַזֶּה" (יא).

נחמה (יב-יג)

בסיום הפרק משובצת נבואת נחמה: "אָסֹף אֶאֱסֹף יַעֲקֹב כֻּלָּךְ קַבֵּץ אֲקַבֵּץ שְׁאֵרִית יִשְׂרָאֵל יַחַד אֲשִׂימֶנּוּ כְּצֹאן בָּצְרָה כְּעֵדֶר בְּתוֹךְ הַדָּבְרוֹ תְּהִימֶנָה מֵאָדָם" (יב). בנוסף לקיבוץ הגלויות, ה' יכתיר מנהיג, וה' ילווה אותו ואת העם "וַיַּעֲבֹר מַלְכָּם לִפְנֵיהֶם וַה' בְּרֹאשָׁם" (יג).

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תקציר מיכה פרק א'

כפי שמובא בכותרת הספר, מיכה המורשתי ניבא בימי יותם, אחז וחזקיהו, מלכי יהודה, כלומר במאה השמינית לפנה"ס, בעת עליית ממלכת אשור. מיכה הוא אחד מארבעת הנביאים שהתנבאו באותו הפרק: ישעיהו, הושע, מיכה ועמוס. אמנם בכותרת הספר מובא שמיכה חזה על שומרון ועל ירושלים, אך שומרון נזכרת במפורש רק בפרק א'.

התגלות לקראת פורענות (ב-ה)

הנביא פותח את נבואתו הראשונה בקריאה רחבה: "שִׁמְעוּ עַמִּים כֻּלָּם הַקְשִׁיבִי אֶרֶץ וּמְלֹאָהּ" (ב). מיכה מתאר כיצד ה' יוצא ממקומו ויורד אל הארץ כדי לפרוע בה "וְנָמַסּוּ הֶהָרִים תַּחְתָּיו וְהָעֲמָקִים יִתְבַּקָּעוּ כַּדּוֹנַג מִפְּנֵי הָאֵשׁ כְּמַיִם מֻגָּרִים בְּמוֹרָד" (ד). בסיום הקטע הנביא מכריז על החוטאות: "מִי־פֶשַׁע יַעֲקֹב הֲלוֹא שֹׁמְרוֹן וּמִי בָּמוֹת יְהוּדָה הֲלוֹא יְרוּשָׁלִָם" (ה).

פורענות על שומרון (ו-ט)

הנביא מתאר כיצד ה' יפרע בשומרון "וְשַׂמְתִּי שֹׁמְרוֹן לְעִי הַשָּׂדֶה לְמַטָּעֵי כָרֶם וְהִגַּרְתִּי לַגַּי אֲבָנֶיהָ וִיסֹדֶיהָ אֲגַלֶּה" (ו) ומזכיר תוך כדי תיאור הפורענות את העבודה הזרה הרבה שנמצאת בה. הפורענות בשומרון תהיה כה חזקה עד שהיא תגיע כמעט ליהודה ולירושלים "כִּי אֲנוּשָׁה מַכּוֹתֶיהָ כִּי־בָאָה עַד־יְהוּדָה נָגַע עַד־שַׁעַר עַמִּי עַד־יְרוּשָׁלִָם" (ט).

פורענות על יהודה (י-טז)

בפסקה זאת הנביא מזכיר כמה מערי יהודה ומיעד לכל עיר פורענות בלשון נופל על לשון. הנביא מזכיר בסך הכול שתיים עשרה ערים: גת, בית לעפרה, שפיר, צאנן, בית האצל, מרות, ירושלים (הנזכרת פעמיים), לכיש, מורשת גת, אכזיב, מרשה ועדולם. הנביא חותם בקריאה לבת ציון להתאבל: "קָרְחִי וָגֹזִּי עַל־בְּנֵי תַּעֲנוּגָיִךְ הַרְחִבִי קָרְחָתֵךְ כַּנֶּשֶׁר כִּי גָלוּ מִמֵּךְ" (טז).

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