Dentro de la multitud furiosa

Más allá del daño letal a la agricultura, las vastas manadas de langostas que inundan Egipto simbolizan el fenómeno del rebaño que inundó a los egipcios en la esclavitud del pueblo de Israel. Sin duda alguna, la plaga de las langostas es un terrible desastre natural, desde aquellos tiempos y hasta la actualidad. En el libro Ioel, que en gran parte está dedicado a la descripción de la plaga de las langostas que hubo en su época, la langosta es comparada con un voraz incendio que acaba con todo:” Delante de él consumirá el fuego, tras de él abrasará la llama” (Ioel, capítulo 2, versículo 3).

Pero parece que más allá del duro golpe económico, la plaga de langostas oculta otro mensaje resonante. El nombre “langosta”, como es conocido, se asigna tanto al singular, como está citado en nuestro capítulo: “no quedó ni una langosta en todo el territorio de Egipto” (Capítulo 10, versículo 19), como para toda la especie colectiva, como lo vemos en la advertencia de Moshé a Paró: “Yo voy a traer, mañana, langosta en tu territorio” (Capítulo 10, versículo 4). A primera vista parecería que la diferencia entre la especie individual y la colectiva se halla en la intensa multiplicación de la langosta, por lo cual seguramente le fue asignado este nombre.

Sin embargo, investigaciones científicas realizadas en la generación pasada, por el destacado investigador Boris Uvarov (máximo especialista mundial sobre la plaga), descubrieron aspectos sorprendentes e increíbles al respecto. En dichas investigaciones se descubrió que en el proceso de transición- que se extiende durante diez años- de la langosta solitaria a las manadas de langostas migratorias, se registran cambios fisiológicos y psicológicos de gran alcance. Así, entre otros, la conducta de la manada de langostas atraviesa una metamorfosis radical y mientras que la langosta solitaria retrocede asustada ante una persona que se aproxima, la langosta en grupo pierde el miedo por completo y no hay nada que las detenga.

Estos cambios dramáticos nos imponen grandes asociaciones en relación al fenómeno humano denominado “Psicología de las masas”-dicho fenómeno comienza desde los tiempos de la esclavitud en Egipto en momentos en que el pueblo egipcio fue ciegamente detrás de Paró, que pisoteó al pueblo de Israel hasta la humillación, y arrojó a sus niños al río. La plaga de la langosta tiene una connotación de ojo por ojo. No sólo Paró es el que se transformó y no reconoció a Iosef, sino que todo el pueblo egipcio atravesó una “metamorfosis” y todos unánimemente se convirtieron en enemigos de Israel. Por ello, los azotó la langosta colectiva que no tiene frenos, dejando expuesto el rostro colectivo del pueblo egipcio que se ha tornado irreconocible y ha perdido su condición humana.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj de la serie "Meat min Haor", publicada por la Biblioteca Beit El con la colaboración de la organización "Orot"

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 10


La plaga de las langostas (Versículos 1-20)

Al igual que en la plaga anterior, también en la octava plaga, la plaga de la langosta, abarca un amplio volumen de versículos. En las palabras de Dios a Moshé en la previa de la plaga se describe nuevamente “el objetivo supremo” de la salida de Egipto “y habrán de saber que Yo soy Adonai” (Versículo 2). Moshé es enviado a Paró para alertarlo de manera amplia acerca de la plaga que se avecina. Tras el alerta amenazante los servidores de Paró tratan de persuadirlo para que libere al pueblo de Israel “¿Todavía no sabes que se ha perdido Egipto?” (Versículo 7). Paró acepta convencerse pero no está dispuesto a liberar a todo el pueblo sino tan sólo a los hombres. Moshé no acepta y la plaga de la langosta se pone en marcha. La langosta daña a toda la tierra de Egipto de un modo inusual y nuevamente Paró le solicita a Moshé y a Aharón que interrumpan la plaga. Una vez más Moshé le implora a Dios, y otra vez, Paró cambia su parecer tras la desaparición de la plaga.

La plaga de la oscuridad (Versículos 21-29)

La novena plaga, la penúltima- es la plaga de la oscuridad. En esta plaga se cita la distinción entre Egipto e Israel siendo que durante tres días impera en Egipto una oscuridad absoluta (“y que se palpe oscuridad”-del vocablo palpar o como lo explica Rashi, basándose en el vocablo “Vaiamesh” como “Emesh” que significa noche en idioma acadio y árabe). Paró ya estaba dispuesto a liberar al pueblo de Israel pero Moshé exigió salir con el ganado, y ello no fue acordado por Paró. Paró le exige a Moshé “¡Cuídate, no vuelvas a ver mi rostro; pues el día en que tú veas mi rostro, habrás de morir!” (Versículo 28) y Moshé acuerda “¡Correcto has hablado! Nunca más volveré a ver a ver tu rostro” (Versículo 28).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Corazón duro

Preguntas
• ¿Qué quiere decir que endureció su corazón?
• ¿Cómo el faraón puede seguir empecinado a pesar de todos los milagros que ve?
• ¿El faraón endurece su corazón o es Dios el que se lo endurece?
• ¿Cómo puede ser que el faraón a veces se arrepiente y luego es obstinado y vuelve al mismo camino?
• Si Dios le endurece el corazón ¿Por qué luego le envía castigos?
• ¿Existe algún otro individuo en el Tanaj al que Dios le haya endurecido el corazón?
• ¿Para qué lo envía a Moshé tantas veces a lo del faraón si sabe que éste no lo escuchará?
• 21 veces en total aparece que el faraón endurece su corazón o que Dios se lo endurece y recién después de todo eso los va a  enviar, ¿acaso al final, realmente se arrepiente? ¿Al final los egipcios reconocen a Dios?
Respuestas
7 veces dice que el faraón endureció su corazón.
En realidad vemos que desde la zarza ardiente Dios le dice a Moshé que el faraón no los va a enviar, quiere decir que ya desde entonces el faraón no dispone de libre albedrío. Con respecto a lo que dice el faraón  que pecó ante Dios él y su pueblo, vemos que en realidad no está arrepentido, sino que solo busca salvarse de las plagas. Cuando dice que aquellos egipcios que temían de la palabra de Dios guardaron su ganado, nótese que dice temerosos de la palabra (castigos) de Dios y no dice temerosos de Dios, es decir ellos temían las plagas no a Dios. Es por eso que Moshé les dice: “Yo sé que todavía no temen a Dios”
¿Cómo es posible que Dios le quite el libre albedrío? ¿El Faraón no ve la realidad?
Debemos analizarlo en dos aspectos: 1. La concepción del mundo que él tiene (manera de ver las cosas) y   2.Sus cualidades. 
El faraón está tan seguro de su noción del mundo, que esto no le deja ver otras posibilidades o poner en duda sus conceptos.  
A  pesar que él mismo mencione a Dios, eso no quiere decir que él cree en ese mismo Dios que invoca Moshé, sino que ve al mundo funcionando acorde a las fuerzas naturales y la magia que controlan en Egipto, sumado a todo esto agrega el poder económico que posee, es por eso que en el mundo del faraón no entra lo que quiere plantear Moshé: un mundo justo y ético. 
El faraón se ve por sobre ellos y trata de explicar lo que Moshé dice, el concepto de Dios para él, es una fuerza natural más, que Moshé explica como Dios.
Cuando esta tan convencido de su idea, eso lo ciega ante todo y así es capaz de no ver todos los desastres que le están ocurriendo.
Cuando los envía, esto no es producto de su libre albedrio, lo hace, por temor a que ahora lo maten a él, pero al sentir que no tiene más esclavos vuelve a perseguirlos. Esto nos demuestra que no fue por libre albedrío que actúo, sino que fue un acto instintivo de auto preservación.
Con respecto a las cualidades, aquel que va en pos de Dios, debe renunciar a sus vicios y el faraón no puede renunciar a ellos, no se imagina, ni quiere un mundo distinto al que está acostumbrado. El faraón ama lo material, ama el poder y el placer que este le proporciona. Todo esto le impide enviar a Israel, pues esto pone en peligro todo eso, tiene millones de esclavos que le hacen todo. 
 

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El ocultamiento del sol

La última serie de plagas, que apunta al cielo, realmente lo conmovió a Paró. Hasta ahora, Paró se sobrepuso a las plagas e incluso aprendió a aprovechar la profunda voluntad de Moshé de elevar una plegaria por Egipto, y detener las plagas. Pero, repentinamente, frente a la plaga del granizo reacciona histéricamente-“¡Soy culpable esta vez, Adonai es el Justo; pero yo y mi pueblo somos los impíos!” (Capítulo 9, versículo 27), y en relación a la langosta dice-“¡Soy culpable ante Adonai, vuestro Dios, y ante ustedes!” (Capítulo 10, versículo 16) En las plagas de granizo, langosta y oscuridad, el sol fue ocultado. En la religión egipcia, en la cima del panteón se encuentra el sol. Cuando el sol fue ocultado por el granizo, y luego por la langosta, se angustió y se puso ansioso. Sólo en ese momento comenzó seriamente la negociación sobre las condiciones del envío del pueblo. Una vez que la plaga pasó, y el sol volvió a alumbrar como siempre, Paró se fortaleció en su fe, y por ende, se retractó de todo lo acordado.dios endureció el corazón de Paró, a partir del fortalecimiento de su fe religiosa. Luego de tres días de oscuridad, Paró se hartará de esta pelea y amenazará a Moshé-“pues el día en que tú veas mi rostro, habrás de morir” (Capítulo 10, versículo 28), y entonces, a medianoche  llegará la plaga de los primogénitos, la información sobre los muertos llegará a todos los hogares, y Paró no sabía si es que el dios sol, al cual le eleva sus plegarias al amanecer, volverá a alumbrar- sólo entonces aceptará Paró enviarlos sin condición alguna, y sin garantías de retorno. Si Paró hubiera sabido, que el sol volverá a alumbrar por naturaleza, no hubiera aceptado de ninguna manera. Y en efecto, después de tres días de amanecer normal, volverá a su fe, y perseguirá a los hijos de Israel.  Finalmente, el hundimiento de su ejército en el Mar Rojo tendrá lugar antes del amanecer.

 

Gentileza del sitio 929

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El arrepentimiento de Paró-un ejemplo para nosotros

En nuestro capítulo Paró reconoce por  primera vez que pecó e incluso se culpa a sí mismo y a su pueblo por pecados anteriores. ¿Qué le sucedió ? ¿Qué rompió el caparazón de orgullo que tenía hasta ahora? ¿Y qué podemos aprender a partir de su reacción?

El Profeta Iejezkel cita en nombre de Paró-aparentemente no se trata del Paró de la salida de Egipto sino de otro- la expresión “El Nilo es mío, el Nilo es mi creación” (Iejezkel, capítulo 29, versículo 3), cuyo significado de hecho es “yo soy una síntesis de la perfección del mundo”. Este pensamiento básico está redactado de ese modo por Paró, pero también se encuentra, de un modo más fino, en toda persona. Sólo cuando la persona abandona  esta mentalidad, surge en ella la apertura hacia el arrepentimiento.

Por ello, y más allá de las diferencias, los fenómenos descriptos acerca de Paró, existen también en otras personas. Cuando a raíz de una respuesta sobre un hecho determinado, se revela repentinamente, un nuevo sistema de pensamiento, por el cual todos  los elementos pasan a tener un sentido totalmente diferente. En un caso de esas características, la respuesta no está únicamente relacionada con su punto de partida; la misma se amplía y se vuelve significativa para toda la vida de la persona. El arrepentimiento de Paró debería enseñarnos la moraleja tanto del alcance como del esfuerzo por alcanzar las raíces del pecado. El arrepentimiento, nunca es algo simple; incluso cuando la persona manifiesta arrepentimiento y desea retornar, pueden surgir problemas básicos en el proceso y su aplicación, y por otro lado, el ejemplo del arrepentimiento de Paró es un buen ejemplo de pleno arrepentimiento.

A veces ocurre que una persona dice “esta vez he pecado”, y eso es algo grandioso; mas hay una virtud aún mayor, cuando una persona se encuentra en un proceso de introspección, a tal punto que expresa: “Dios es el justo, y yo y mi pueblo somos los malvados” (Versículo 27). Su arrepentimiento se remonta 300 años atrás, ya que comprende que su pecado no ha comenzado recién ahora, a partir de este fenómeno, y la persona regresa a las raíces de los hechos. En el episodio de las diez plagas Paró atraviesa un estremecimiento importante y sorprendente. El pobre Paró escucha por primera vez rayos y truenos, que nunca en su vida había escuchado, le caen del cielo elementos que nunca había visto (granizo con fuego), y se siente conmocionado-y entonces empieza a pensar: “Un momento, tal vez no soy dios”. A partir de ese momento, se abre ante él un abismo y se pregunta: ¿Dónde estuvo toda mi vida? Cuando tales concepciones de la estructura se rompen y todo parece distinto, entonces es posible volver a empezar.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Jaiei Olam: Sijot al Parshat Hashavua", publicado por "Maguid"

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 9

La plaga de la peste (Versículos 1-7)

Dios le ordena a Moshé que se dirija a Paró (nuevamente) y lo alerte acerca de una plaga adicional-“Una mortandad muy pesada“(Versículo 3). Al igual que en la plaga anterior, también en la plaga de la mortandad existe una distinción entre el pueblo de Israel y los egipcios. A raíz de la dura mortandad “Murió todo el ganado de Egipto” (Versículo 6). A pesar de que Paró entiende que el ganado de Israel no resultó dañado, Paró continúa en su postura intransigente y no libera al pueblo.

La plaga de la sarna (Versículos 8-12)

La sexta plaga llega sin alerta previo, pero es realizada a ojos de Paró: “Tomen ustedes vuestros puños colmados de hollín de horno y que lo arroje Moshé hacia el cielo a ojos de Paró y se convertirá en polvo sobre toda la tierra de Egipto. Y será sobre el hombre y sobre la bestia por sarna que hace brotar pústulas, en toda la tierra de Egipto” (Versículos 8-9). Los magos son citados nuevamente pero esta vez ni siquiera intentan emular la plaga sino que solamente se describe el sufrimiento de los magos “Mas no pudieron los magos permanecer delante de Moshé por causa de la sarna” (Versículo 11). Pero todavía Paró no acepta liberar al pueblo de Israel.

La plaga del granizo (Versículos 13-35)

Como puede verse la plaga de granizo es especial por la cantidad de versículos que abarca. El alerta de la plaga de granizo es el más largo. Pero más allá de la extensión, se infiere que la plaga de granizo es una de las plagas más fuertes que azotaron a Egipto “Pues esta vez Yo voy a mandar todas Mis plagas a tu corazón Y en tus servidores y en tu pueblo, para que hayas de saber que no hay como Yo en toda la tierra” (Versículo 14).

La tremenda plaga provoca que Paró reconozca su pecado: “¡Soy culpable esta vez, Adonai es el Justo; pero yo y mi pueblo somos los impíos!” (Versículo 27) pero también en esta oportunidad, tras la plegaria de Moshé para la interrupción del granizo, Paró se retracta “Vio Paró que cesó la lluvia y el pedrisco y los truenos. Volvió a ser culpable: Hizo pesado su corazón, él y sus servidores” (Versículo 34).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Un rey en estado de ansiedad

Ya en la segunda plaga Paró se siente presionado y le pide a Moshé que quite a las ranas de su hogar. La ansiedad de Paró, que emana de la inseguridad, muchas veces lo lleva a actuar de un modo no criterioso, e incluso violento. Un líder con confianza no requiere del uso de la fuerza.

¿Qué tipo de personalidad y qué forma de gobierno representan los faraones? Una cualidad, que es explicada en la Torá y sumamente destacada en el Midrash, es la “ansiedad” : “Ocurrió que por la mañana su espíritu estaba conturbado” (Bereshit capítulo 41, versículo 8). La ansiedad a raíz de los sueños provoca que Paró convoque a los magos, y crea una alta tensión entre sus servidores, hasta que el Jefe de Coperos se acuerda de Iosef, al que había olvidado desde hacía dos años. El temor a los hijos de Israel: “no sea que se acreciente. Y sería que cuando sucediere guerra se sumaría, también él, a nuestros adversarios” (Shemot capítulo 1, versículo 10), ese es el móvil de todas las tramas de Paró contra los hijos de Israel.

 La ansiedad frente al peligro y el fracaso genera una conducta agresiva y decisiva, no necesariamente razonable: los ministros y servidores de Paró caminan de puntillas, ya que en cualquier momento él puede encolerizarse con ellos y decapitarlos. El horrendo final del Jefe de panaderos a diferencia de la sorpresiva designación de Iosef como segundo del rey, el agravamiento del yugo sobre los hijos de Israel, la deportación de Moshé de Paró contra la repentina expulsión en medio de la noche, todo ello es indicativo de un rey cuyo comportamiento no es planificado ni equilibrado, sino que es producto de decisiones repentinas ante problemas urgentes, problemas para los cuales el rey no tiene un plan ordenado para resolverlos.

La preocupación de Paró por sí mismo, es la raíz de la ansiedad y la raíz del comportamiento caprichoso. El Paró de la época de  Iosef no está realmente interesado en salvar a Egipto de la hambruna, sino en salvar su trono. Esto está explícito cuando Iosef propuso una solución para el problema de la hambruna. Paró estaba dispuesto a entregar toda la tierra de Egipto en manos de Iosef: “Tú habrás de estar a cargo de mi casa y a tu mandato se adherirá todo mi pueblo” (Bereshit capítulo 41, versículo 40), pero a su trono no renuncia: “sólo en el trono seré superior a ti” (Bereshit, capítulo 41, versículo 40).

Nos encontramos frente a una contradicción ridícula: un rey poderoso que exhibe en su accionar un poder ilimitado, que intimida a todo su entorno y compromete a los individuos y a la nación en iniciativas sumamente impactantes, no es más que un hombre egocéntrico, ansioso por su trono y dignidad, que se preocupa permanentemente por perpetuarse a sí mismo. Precisamente porque es realmente inconsciente de sí mismo, no puede exhibir una iniciativa original en beneficio del pueblo al que lidera.

Después de todo, esta es la paradoja del poder: el uso excesivo de la fuerza refleja debilidad, la autoconfianza y la certeza interna  permiten justamente no ocultar debilidades y actuar con delicadeza.

Rab Profesor Yehuda Brandes: graduado de Yeshivat “HaKotel” y recibió la ordenación rabínica del Gran Rabinato de Israel. Tiene un Doctorado en Talmud, recibido de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2003. Ha dirigido “Beit Morasha”, el Centro de Estudios Judaicos Avanzados y Liderazgo en Jerusalén, entre 1998 y 2014. Preside Herzog College desde el 2014, fue uno de los fundadores de la “Escuela Maalé de Televisión, Cine y las Artes”.

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La mente-demente del faraón

Y  le dijo el Eterno a Moshé y Aarón: Cuando el faraón os diga: den una señal para ustedes, le dirás a Aarón que tome su vara y la arroje ante el faraón para que se convierta en reptil. Y se presentaron Moshé y Aarón ante el faraón e hicieron tal como Dios les había dicho. Y arrojó Aarón su vara ante el faraón y se convirtió en reptil. Pero, el faraón llamó a sus sabios y hechiceros e hicieron ellos también de la misma manera. Cada uno de ellos arrojó su vara y todas se convirtieron en reptiles. Pero la vara de Aarón se tragó a la de ellos.
Preguntas:
• ¿Qué quiere decir “Tnu lajem” den una señal para ustedes? ¿A qué se refiere cuando dice den una señal para ustedes “?
• ¿Por qué debe arrojar la vara? ¿Qué nos viene a enseñar con esto?
• ¿Por qué  el bastón se convierte en “Tanín”?
• ¿”Tanín” significa víbora u otra cosa?
• ¿Acaso todo esto es una guerra contra la magia de Egipto? ¿Qué se gana con eso?
• ¿Qué representa o me enseña el hecho de que la vara de Moshé se traga a las demás?
• Si Dios ya nos adelantó que el faraón no los iba a mandar, ¿para qué hacer todo esto?
• ¿Por qué esto sucede antes de que comiencen las plagas?
Respuestas
Para comprender un poco más qué es lo que está sucediendo, debemos meternos en la mente del faraón y entender cómo piensa, y entonces sabremos por qué pasa todo esto y para qué.
Vimos que las respuestas del faraón a Moshé fueron tres: 1. ¿Quién es Hashem para que lo escuche? (No cree en la grandeza de Dios)  2. No lo conozco (No cree en Su existencia)    3. No los voy a enviar (No Lo obedece)
¿Para qué dice que den para ustedes una señal? Sabemos que cuando un profeta se presenta como tal, para comprobar si es verdad lo que dice, le pedimos pruebas. Aquí el faraón no cree en Dios, por eso para él esas demostraciones no sirven, pero él lo pide de acuerdo a la teoría de ustedes, hagan una prueba. 
Aunque de acuerdo a la Halajá, el milagro no es suficiente  para establecer si es profeta o no, entonces cabe preguntar: ¿Para qué todo este tema? ¿Qué se gana con todo esto? Para  el faraón hay varias respuestas:   1. El faraón es torcido como una víbora y le insinúa que lo va a enderezar como una vara, él piensa en forma torcida, no sabe cómo funcionan las cosas. Por eso el “Tanín” se convierte en vara, es decir viene a enderezarlo.   2. De acuerdo a Abarbanel, el “Tanín” es Moshé, que es el que salió del Nilo y le quiere insinuar que el “Tanín” de él, va a luchar, se traga y se come a los “Taninim”de Egipto, es decir a los brujos de Egipto. 
Otra explicación es que “Tanín” se refiere a una especie de víbora muy grande, y esta serpiente representa a Egipto (como las boas) y ¿Por qué lo compara con eso? Porque el Nilo tiene esa forma y es el orgullo de Egipto, ellos viven de él, es el río más largo del mundo, etc. (leemos (2 -segunda parte) Iejezkel 1)
El faraón dice que de él es el Nilo y que él se creó a sí mismo, en otras palabras, se cree dios. La postura del faraón es que no existe Dios y por eso el hombre es el que se hace dios y entonces en este caso él es dios. 
Cuando no se cree en Dios, entonces cada uno hace lo que se le da la gana. El principio de un Dios ético implica que hay una ética básica más allá de los caprichos del hombre; tal como diría Abraham: “Ein Irat Elokim bamokom haze – no existe la más mínima ética en este lugar”. El faraón quiere hacer lo que a él se le antoja, entonces niega a Dios y él decide entonces que es lo que está bien o mal. 
¿Por qué no ve la grandeza de Dios? Porque él se cree el más sabio y cree que él sabe todo y entonces no ve a Dios (le falta humildad, esta tan lleno de sí mismo que no queda lugar para Dios en él) esto es lo que lleva a la gente a actuar de esta manera (es decir, se hacen ateos para poder hacer lo que quieren, no tener que rendir cuentas a nadie) 
El faraón se cree que él esta viviendo en la tierra más civilizada, por eso llama a los sabios, es decir a los científicos, a los adivinos y a los parapsicólogos, en otras palabras el faraón le dice a Moshé: “¿Tú que me vas a enseñar a mí? Yo tengo la gente que más sabe sobre esos temas”. 
¿Cómo responde Moshé a la respuesta del faraón? (que no cree en Dios, no lo obedecerá y no ve Su grandeza) Lo primero que Moshé le demuestra es que la naturaleza y la no-naturaleza (parapsicología) las controla Dios. Segundo, una vez que le dijo que la naturaleza, que a pesar de ser algo inerte, la controla Dios,  el ser humano, que tiene propia voluntad y se cree que todo lo decide él, aun eso Dios lo puede controlar si Él quiere.
En Sanedrín 67, se habla de muchas cosas de magia y allí la opinión de los sabios se divide en tres: 
1) Hay quienes dicen que todo lo que está escrito allí, no se debe entender literalmente, sino alegóricamente. 
2) Hay otros que opinan que lo que está escrito allí es en forma de burla a todo lo que es magia y 
3) Hay quienes dicen que había algunos sabios del Talmud que creían en la magia.
En el Midrash Shemot Rabba 6-7 se ve que el faraón se creía que Moshé era mago por eso llama a todos los que practican la magia para que vengan ante de ellos, como queriendo decir que está en el país de la magia, así que no venga con cuentos o magia para hacerse pasar por alguien.
El hecho que al final Moshé toma nuevamente la vara, después de que se tragó a las varas de Egipto, es para demostrarle al faraón que él está en manos de Moshé Es decir, no podrá hacer lo que quiera tal como piensa.
¿Para qué Dios hace todo eso? Para demostrarle al mundo que Dios puede hacer lo que quiere, aun quitarle el libre albedrío a una persona. No existe ninguna fuerza fuera de Dios. Nada puede oponerse a Él. El  problema de las magias o de predecir el futuro es que puede haber gente que piense  que esas cosas poseen fuerza por sí mismas, independientemente de Dios.
Esta introducción a las plagas es importante porque el faraón se piensa que él maneja todo y aquí le demuestra que él es un títere en manos de Dios, que lo va a utilizar a él para mostrar Su poder al mundo.

Conclusión 
El faraón tenía tres problemas: 
1. No veía la grandeza de Dios
2. No Lo conocía
3. No Le quería obedecer
Todo este episodio viene para responder a estos tres problemas: para el primero, Moshé se presenta ante el faraón en nombre de Dios Todopoderoso, y el faraón también dice que tiene poder y envía sus varas, Dios le dice: es verdad que tú tienes poder y gobiernas Egipto, pero Yo, el Eterno, te controlo a ti también, Mi poder es mucho mayor, por eso se traga a las varas de él. Luego la toma Moshé con la mano para demostrarte que el faraón y su poder está en manos de Dios y Él te maneja y lo usa como si fuera títere.
Luego para contestar lo que dijo que no conoce a Dios, la tarjeta de presentación de Dios serán las 9 plagas.
Para contestar lo último que dijo que no iba a obedecer, le envió la décima plaga y ahí el faraón obedeció.
Dios le contestó a cada uno de los puntos que dijo el faraón.
 

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La concepción de Dios del Faraón

Moshé se presenta ante el Faraón y le dice que Hashem Eloke Israel lo ha enviado, porque sabe que el faraón no iba a entender si solo le dice Hashem.

El faraón entiende, que fuerza (Elokim) es lo que los judíos llaman Hashem.

El faraón dijo: "¿Quién es el Eterno para que lo escuche y envíe a Israel? No conozco al Eterno, ni tampoco dejaré salir a Israel" es decir, él reniega de tres cosas: 1) que Dios existe 2) Que Dios Habla y 3)  Que se debe servir a Dios.

Moshé le dice que es obligatorio servir a Hashem nuestro Dios, luego le dice que sino Lo sirven Dios se puede enojar con ellos.

Sin embargo el faraón no capta todavía y dice: “Nirpim”-vagos, haraganes,  son ustedes, él no utiliza el Shem Hashem, sino Elokim. 

El faraón  no entiende  que Hashem y Elokim se refiere a dos cosas distintas, a dos conceptos acerca de Dios, sino que cree que es una sola cosa: Elokim que los judíos llaman Hashem, como podrían haberlo llamado “mesa” o “silla” etc. Y así como hay un dios del mar, otro de las montañas, también está el dios de los hebreos que ellos lo denominan Hashem.

Cuando comienzan las plagas (Cap. 8) recién ahí el faraón habla con el Shem Hashem, no porque entienda el concepto, sino que , el faraón ahora sí cree que ese Dios existe y por eso pide que le rueguen para que paren las plagas. Otro punto que deducimos es que está reconociendo que existe rezarLe y además que ese Dios tiene poder.

Moshé le responde “Para que sepas que no hay otro como Hashem Elokenu”. Es decir, no es como tú crees que hay muchas fuerzas y que Hashem es una más, tal como los otros dioses, sino que no hay otro como Él.

Luego (8:21) el faraón les dice que vayan y sirvan a Hashem en Egipto, es decir, ahora les permite que aun en Egipto sirvan a Hashem. Más adelante el faraón les pide que salgan y también recen por él, se ve a sí mismo bajo la influencia de Hashem, aunque entiende que el servicio a Hashem es para beneficio propio (como un amuleto)

Luego el faraón dice: “Hashem hu hatzadik”-Dios es el justo, es un gran adelanto, ya no se refiere a Hashem solo como una fuerza, sino que es Tzadik-justo. 

Si preguntamos qué término es mejor para definir a Dios: Juez, Misericordioso, Todopoderoso o Creador, la mayoría cree que la concepción de Dios como Todopoderoso es lo más elevado. En  realidad Tzadik es más elevado que los anteriores, porque Todopoderoso es solo fuerza y no hay algo ético allí.

Luego el faraón dice: “Kolot Elokim”, no dice Elokejem, sino Elokim, es decir ya no es solo el dios de los hebreos, sino “El Dios". El faraón entiende que hay un Dios y que controla, pero todavía no entiende que es Hashem. Para él Hashem sigue siendo un nombre propio, no un concepto.

Moshé le contesta: “Porque de Hashem es la tierra” (no dice Elokim) es decir, no como piensa el faraón que Elokim es todo el concepto y Hashem es el nombre propio. Moshé le dice que Hashem es la definición más elevada de Dios y Elokim es un concepto que solo abarca un poco de lo que Hashem es. No obstante el faraón todavía no lo capta, sino que lo hace para su propio interés y beneficio, no lo hace porque entendió que a Hashem es digno de alabar.

Todavía el faraón no está dispuesto a que todos sirvan a Dios. Está de acuerdo que algunos vayan y sirvan a Dios, pero el resto debe seguir sirviéndolo a él.

En la plaga de las langostas da un paso más adelante y dice: “Pequé contra Hashem” es decir, ahora se ve en deuda con Hashem, o sea, él también le debe a Hashem. Pero todavía su intención sique siendo solo su propio bienestar.

Después de la oscuridad, dice que vayan pero que dejen al ganado. Es decir que sirvan en forma limitada, es por eso que no quiere que se lleven todo. Moshé le dice que serviremos a Hashem con  todo, si Hashem nos lo pide, le damos todo (más adelante veremos que Dios pide solo un cordero) no obstante, debemos estar dispuestos a servirLo con todo lo que tenemos.

Luego de la última plaga, vemos que el faraón finalmente cede,  y parece haber comprendido, acepta que sirvan  a Dios con todo, pero agrega algo que hecha todo por tierra: “y bendíganme también a mi” es decir sigue viéndose como importante y no está dispuesto a que todo sea solo para Dios.

Al final el Faraón está muy cambiado, si lo comparamos con el Faraón del principio vemos varios cambios, ya reconoce a Hashem, reconoce que hay que servirlo y que su bienestar depende de Él (“Uberajtem gam oti”)

Pero todavía no entendió que solo a Hashem es digno alabar. Tampoco entendió que Hashem hu haElokim – Hashem es lo más importante. Tampoco reconoce a Dios sino que todo lo que él hace, es para que no le castiguen más. Pero siguió siendo el mismo dictador y malvado que fue antes, lleno de egoísmo que no le deja espacio para concebir a Dios.

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Estremecimiento

El pecado de los egipcios fue progresivo. Lentamente ellos se acostumbraron a la esclavitud y la agravaron. Las plagas llegaron para estremecer a los egipcios, siendo que las tres primeras afectaron la rutina de los egipcios.

En la sección de Shemot hemos visto la dinámica del mal. El inicio se basó en sospechas demográficas y políticas. Paró sospecha de la rápida multiplicación del pueblo de Israel, y del peligro que ello conlleva en materia de seguridad. Tal vez la sospecha sea comprensible, pero la solución es perversa: opresión y esclavitud. Y todo esto fue en vano: “Empero, así como lo oprimían, así se acrecentaba y así se expandía” (Capítulo 1, versículo 12). Paró no comenzó como un asesino de masas. Lentamente el mal se fue acumulando, hasta que un rey preocupado por su pueblo se transformó  en un asesino de bebés.

En la sección de Shemot se refleja el pecado; en la sección de Vaerá aparece el castigo. Y así como se daba  cierta progresión en el pecado, del mismo modo sucede con el castigo. El castigo de los egipcios ni siquiera se condensa en la plaga de los primogénitos, sino solamente  en el cruce del Mar Rojo, cuando el ejército egipcio se hunde en el mar como contrapartida de todos los bebés de Israel arrojados al Nilo. Pero hasta que lleguen los egipcios al Mar Rojo, atravesarán un taller educativo que nunca olvidarán.

Tal como escribiera Hayuta Deutsch (en un contexto un tanto diferente) parece ser que las tres primeras plagas tienen un común denominador. Las plagas de sangre, ranas y piojos, todas toman factores de la vida rutinaria, y los convierten en una pesadilla monstruosa. El agua se convierte en sangre; las ranas se multiplican por miles y cubren la tierra; los piojos se convierten de una broma en un horror.

Parece ser que hay aquí un mensaje aleccionador y educativo para los egipcios. Los egipcios se acostumbraron a la esclavitud, y desarrollaron hacia la misma cierta indiferencia. Probablemente, en los primeros años sensibles, los egipcios se sentían incómodos en relación a la cruel esclavización de los hijos de Israel. Pero el tiempo transcurrió, y la sensibilidad se debilitó, y las pocas manifestaciones frente al palacio de Paró ya han sido olvidadas. La gente se acostumbra a todo, y lo que al principio era visto como cruel y perverso, ahora es contemplado como una rutina aburrida. Las plagas de Egipto estaban destinadas a estremecer a los egipcios y provocarles que realicen una nueva revisión de la sociedad en la cual viven.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Perashot" publicado por "Maaliot"

 

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