Egipcios acercándose

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¿Qué hizo el pueblo judío cuando vio a los egipcios acercándose? (v. 10)
ONKELÓS: Se quejó con resentimiento a Dios.
RASHI: Rezó a Dios, practicando la profesión de sus ancestros. Así, encontramos que Avraham rezó, como declara el versículo: “Avraham se levantó temprano de mañana al lugar donde había estado parado [en plegaria] ante Dios” (Bereishit 19:27). Itzjak rezó, como declara el versículo: “Itzjak salió para rezar en el campo” (ibíd. 24:63). Iaacov rezó, como declara el versículo: “Y él rezó a Dios” (ibíd. 28:11).
BARTENURA Y GUR ARIÉ: Inmediatamente después de que el pueblo
judío rezó a Dios se quejó a Moshé de que él lo había sacado de
Egipto sólo para morir en el desierto. Esto demuestra que ellos no
creyeron realmente que Dios los salvaría, por lo que sus plegarias a
Dios deben haber sido más una queja que una plegaria sincera.
Por esto, Rashi declara que ellos “practicaron la profesión de sus
ancestros”, o sea, no rezaron a Dios porque realmente creyeron que
El los salvaría, sino más bien porque se acostumbraron a la plegaria
habitual — una costumbre que habían heredado de sus
antepasados.
RAMBÁN: Es inconcebible que el mismo grupo de gente que rezó
a Dios también se quejara a Moshé, pues la plegaria es una
expresión de fe, y quejarse demuestra una falta de fe.
Hay varias soluciones posibles:
1) Había grupos diferentes. Algunos rezaron a Dios, otros se
quejaron a Moshé.
2) Ellos creyeron en Dios pero desconfiaron de Moshé. Se
quejaron de que Dios nunca pretendió que salieran de Egipto, y
Moshé los había sacado con falsedad. Las diez plagas, argumentaron,
fueron meramente para castigar a los egipcios, pero no eran
una señal de que era momento de salir de Egipto.
3) No rezaron en absoluto, sino que se quejaron a Dios, como
sugiere Onkelós.
4) Primero rezaron a Dios, pero cuando vieron que los egipcios
seguían acercándose a ellos, a pesar de sus plegarias, sufrieron un
cambio de ánimo y comenzaron a desconfiar de Moshé.
Torat Menajem
LA CRISIS DEL PUEBLO JUDÍO (V. 10)
Es bastante comprensible que, al enfrentarse con que “los egipcios
avanzaban tras ellos [en total unidad]” (v. 10), el pueblo judío estuviera
“muy asustado” y “clamara a Dios” (ibíd.). ¿Por qué sintió Rashi la
necesidad de ofrecer una larga explicación de cómo el pueblo judío
“practicó la profesión de sus ancestros”, citando ejemplos de Avraham,
Itzjak y Iaacov? ¿Qué es difícil de comprender acerca del pueblo judío
clamando a Dios en su hora de necesidad? ¡El versículo se sobreentiende!
EL PROBLEMA DE RASHI
A Rashi le inquietaba el siguiente problema: Dios ya había prometido
al pueblo judío que llegaría a la Tierra de Israel (véase Shemot 3:17
Vaeirá 6:8, Bo 12:25). Entonces, ¿por qué precisaron rezar a Dios para
ser salvados? ¡El ya les había prometido que saldrían de Egipto
“triunfantemente” (14:8)!
Y si el pueblo judío no creyó en Dios, ¿por qué rezó del todo?
Para contestar esta pregunta Rashi explicó que “practicaron la
profesión de sus ancestros”. O sea, sus plegarias no resultaron de una
falta de fe sino, más bien, porque el pueblo judío desde épocas
inmemoriales siempre ha rezado a Dios en cada oportunidad. Así, sus
plegarias no eran una súplica desesperada a Dios debido a la crítica
situación, sino una actividad normal y natural para los judíos, como una
“profesión”.
Esto explica también por qué citó Rashi una serie de versículos:
Rashi cita tres versículos para demostrar que cada uno de los tres
antepasados rezaron. Sin embargo, los versículos que transcribe no son la
única instancia en que hallamos que sus plegarias se mencionan
explícitamente en las Escrituras. De hecho, estos tres versículos los
describen rezando en una situación común, mientras que hay otros que
exponen su intensa plegaria en momentos de necesidad (tal como la
plegaria de Itzjak por hijos (Bereishit 25:11) o la de Iaacov para salvarse
de Eisáv (ibíd. 32:10-13)).
Esto es porque Rashi no deseó acentuar aquí que los antepasados
rezaron en un momento de necesidad sino, más bien, que su “profesión”
era una de plegaria. Por lo tanto, citó los versículos que describen a los
antepasados rezando de una manera común, usual.
¿POR QUÉ SE QUEJÓ EL PUEBLO JUDÍO?
Si el pueblo judío creyó de hecho en Dios, ¿por qué encontramos que
muy pronto se quejaron a Moshé: “Es porque había escasez de sepulturas
en Egipto que nos sacaste para morir en el desierto? ¿Qué es esto [que]
nos has hecho, al sacarnos de Egipto?” (v. 11). ¿Esto no parece sugerir
que les faltaba fe?
Sin embargo, se podría argumentar que sus quejas no se debían a una
falta de fe sino, más bien, a un estado de emergencia. O sea, a pesar de
que creían, con todo se asustaron y se quejaron a Moshé cuando vieron
a los egipcios acercándose. Pues la naturaleza humana es tal que la
persona puede sumirse en el pánico en una situación de emergencia, aun
cuando genuinamente cree que será salvada por Dios.
En este espíritu dijeron nuestros Sabios que “la persona no puede
tenerse por responsable [por sus palabras] en un momento de desastre
personal” (Bavá Batrá 16b), no porque actúe perversamente sino, más
bien, porque es incapaz de pensar adecuadamente debido a la presión
del momento (véase Rashi ibíd.).
Así, en nuestro caso, a Rashi no le inquietaron las quejas del pueblo
judío a Dios, ya que se expresaron en angustia.
De hecho, sobre el vers. 15 más adelante, cuando Dios contesta a las
plegarias de Moshé, Rashi comenta: “No tienen nada que hacer sino
viajar, pues el mar no se pondrá en su camino. El mérito de sus
antepasados, su propio mérito, y la fe que tuvieron en Mí cuando salieron
[de Egipto] bastan para partir el mar para ellos”.
De esto vemos claramente que, según Rashi, su fe los acompañó a lo
largo de todo el tiempo entre dejar Egipto y la partición del mar. Por
consiguiente, sus quejas aquí no fueron una expresión de fe menguante
sino, más bien, una especie de comportamiento irracional típico de una
emergencia.
RESOLVIENDO LA PREGUNTA DE BARTENURA
En base a la explicación dada podemos resolver un problema que
inquietaba a Bartenura y a Gur Arié. Ellos estaban perplejos ante la
aparentemente contradictoria reacción del pueblo judío al ataque de Egipto.
Por un lado encontramos que exhibieron fe al rezar a Dios; pero por el otro
sus quejas a Moshé parecían describir una falta de fe. Esto los condujo a la
conclusión de que, de hecho, al pueblo judío le faltaba fe y por consiguiente
sus plegarias probablemente no eran sinceras (comp. con Rambán).
Sin embargo, en base a la mencionada explicación, este problema se
desvanece. Pues no eran las plegarias del pueblo judío lo que no era
sincero sino, más bien, lo eran sus quejas. Pues, articuladas en un
momento de pánico, no representaban la auténtica condición del pueblo
judío en ese momento: una fe total en Dios.
(Basado en Likutéi Sijot, Vol. 11, pág. 52 y ss.)

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Del temor a Egipto al temor a Dios

 

El episodio de la partición del Mar Rojo cura a Israel de su esclavitud a Egipto-esto se da a través de la inversión de los sucesos en las dos partes del relato. En el final del relato el pueblo de Israel ve cómo los egipcios, a quienes tanto les temían, mueren a orillas del río. Ese hecho le promueve el temor a Dios.

Parece ser que el principal objetivo del episodio de la partición del mar Rojo es el de curar a Israel de la esclavitud psíquica frente a sus esclavizadores. En los procesos de curación no hay atajos. Incluso en el ámbito de las enfermedades orgánicas no puede curarse al enfermo si su enfermedad no es manifiesta e irrumpe. Pero en el ámbito psíquico por cierto es necesario descubrir el problema interno, que se oculta incluso de la conciencia de la persona que sufre de ese mal, para que pueda ser atendido.

Nuestro episodio se divide en dos partes: la primera mitad del relato da forma al problema que aqueja a los hijos de Israel, mientras que la segunda mitad le da forma a la solución de dicho problema. El objetivo de la primera mitad del relato es el de propiciar que fluya todo el pánico de Israel a sus opresores de ayer. Para ello se les da a pensar que la persecución de Paró pone en peligro sus vidas. Entonces es revelada toda la impotencia de ellos-un pueblo numeroso- frente a sus esclavizadores. Este fluir del temor a Egipto tenía la intención de curar y reparar, y es eso lo que se ejecuta en la segunda mitad. Sólo la inversión de ver a los egipcios persiguiéndolos y alcanzándolos  y poniendo en riesgo sus vidas en la primera mitad, con la visión de los egipcios muriendo a orillas del mar en la segunda mitad, permitió que el pueblo de Israel viera la mano poderosa de Dios en Egipto, y así transformar su temor a los egipcios en temor a Dios.

Al hablarle Moshé al pueblo ellos le temían a Egipto. En el final de nuestro relato-“ y tuvieron fe en Adonai “ (Versículo 31). ¿Cómo se transformó su temor a los humanos en temor a Dios? La respuesta a este interrogante es que “su visión” les provocó esa modificación. Su visión de “como han visto a los egipcios hoy” (Versículo 13) persiguiéndolos en la primera mitad del relato les generó el temor profundo a los egipcios. Cuando ellos ven a los egipcios morir a orillas del mar, ellos ven también la poderosa mano de Dios que les brindó-su salvación. La mirada de los ojos se eleva a la mirada del corazón, y ambas promueven el temor a Dios y la fe en Él. Sólo ahora se completó el proceso de la salida de la esclavitud a la libertad eterna, recién ahora son libres también en su psiquis, y están aptos de expresar un cántico para Dios.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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Preguntas de Abarbanel, Éxodo 14

1   "Y extendió Moisés su mano sobre el mar y el Eterno hizo soplar un fuerte viento solano toda la noche que puso el mar en seco, siendo divididas las aguas.  Y entraron los hijos de Israel en el mar en seco, y las aguas fueron para ellos como muros a la derecha y a la izquierda.  Y los persiguieron los Egipcios y entraron tras ellos en el mar los caballos del Faraón, sus carros y sus jinetes.  Y al despuntar el alba se dirigió el Eterno, entre la columna de fuego y nube, al campamento de los Egipcios sembrando el desconcierto entre ellos... Entonces se dijeron los Egipcios: “huyamos de ante Israel, ya que el Eterno pelea por ellos contra Egipto. "

(Exodo 14, 21-25)

Pregunta: ¿Cómo se atrevieron los Egipcios a perseguir al pueblo de Israel entrando al mar tras ellos?, ¿Acaso no es suficiente el ver las aguas partirse frente al pueblo como para temer siquiera acercarse al mar?  Y más aún después de haber presenciado todas las plagas en Egipto donde ninguno de Israel fue afectado...

Respuesta: 

Esta escena histórica impresionante, la cual ha aparecido en tantas películas, nos ha mostrado un cuadro diferente de la realidad.   Efectivamente, sería ilógico que los Egipcios viendo el mar partirse y el pueblo de Israel pasar por en medio, ellos los perseguirían hasta adentro como corriendo hacia su propia tumba.

Abarbanel nos aclara toda esta situación algo diferente a lo que nos hemos imaginado:

Recordando un poco lo que pasó antes de ésto, los Egipcios alcanzaron al pueblo de Israel dejándolos sin salida, de un lado el mar y del otro sus perseguidores.  Antes de partirse el mar, el texto menciona que la columna de humo (la que guiaba al pueblo de Israel) se cambia de lugar y se sitúa entre el campamento de Israel y los Egipcios “y no se acercaron los unos a los otros toda la noche” (ibid 12,20).

En el mismo versículo citado dice que esta nube, además de servir de separación entre los dos campamentos, cumplía dos funciones: por un lado alumbraba el campamento del pueblo de Israel y por el otro provocó una gran oscuridad en el campamento de los Egipcios.  Esto es, como una enorme muralla que alumbraba sólo para un lado.

Los Egipcios sabían que del otro lado de esa neblina se encontraba el pueblo de Israel  y prefirieron esperar, seguramente al despuntar el alba podrían ver el camino y así atacarlos en la mañana, de cualquier manera sus víctimas no tenían salida.

Aunque no lo creamos, la partición del mar se dio en esa misma noche y también el pueblo de Israel comenzó a cruzar desde antes de la madrugada (ver versículos 21 y 22).  Ahora bien, como se había aclarado anteriormente, los Egipcios no podían ver nada de lo que pasaba del otro lado de la nube; lo único que pudieron darse cuenta es de que esta columna comenzó a moverse hacia delante (ya que Israel estaba entrando al mar).  Ellos optaron entonces por seguir a la nube, de seguro, pensaron que esta neblina se estaba disipando y pronto podrían ver del otro lado.

Así entonces, mientras el pueblo de Israel iba avanzando dentro del mar y maravillándose de ese espectáculo teniendo las aguas como murallas a los lados, los Egipcios iban entrando al mar sin siquiera darse cuenta, lo único que percibían es que la neblina se movía y ellos iban tras ella.  Lo primero que empezaron a sentir es cómo sus carretas se atascaban en el lodo (vers. 25).  No fue sino hasta la mañana que se percataron dónde realmente estaban metidos y exclamaron “ ¡ huyamos de ante Israel.!!..”.  Desgraciadamente para ellos, ya no había marcha atrás.  El final de la historia, ya lo conocemos.

Ojalá que esta versión de los hechos “corregida y aumentada” sirva para actualizar nuestra película mental de este gran suceso y así transmitirlo en forma fidedigna a nuestros hijos.

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 13

La primera parte del capítulo está estructurada en un formato de lo general y lo particular. El capítulo comienza con expresiones generales en lo concerniente a la santidad de los primogénitos y el Pesaj y luego detalla estas expresiones en los pasajes que comienzan con las palabras “Y será que cuando te traiga Adonai a la tierra del Kenaaní” (Versículos 5 y 11). Un concepto general: primogénitos y Pesaj (Versículo 1-4) El texto declara en forma general en alusión a dos cuestiones que pasará a detallar en la continuidad. La primera, (que será ampliada luego) es la santidad de los primogénitos “Consagra ante Mí todo primogénito: todo el que abre matriz, entre los hijos de Israel, en hombre y en bestia; Mío es” (Versículo 2). Y la segunda es la recordación del Pesaj “Ha de recordarse el día, éste, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de esclavitud” (Versículo 3).

Un concepto particular: Pesaj (Versículos 5-10) En el párrafo anterior Dios le ordena al pueblo de Israel recordar el Pesaj. Y en este segmento se detalla cómo se lo debe recordar. “Siete días habrás de comer panes ázimos y en el séptimo día será de celebración ante Adonai. Panes ázimos se habrá de comer en los siete días, y no se te habrá de ver pan leudo, ni se te habrá de ver levadura en todo tu territorio” (Versículos 6-7). Más allá de esto hay también una transmisión del recuerdo en forma directa a los niños: “y habrás de narrar a tu hijo, en aquel día, diciendo: Por causa de esto ha hecho Adonai para mí (portentos) al salir yo de Egipto” (Versículo 8). Un concepto particular: Primogénitos (Versículos 11-16) En el primer párrafo Dios le ordena al pueblo de Israel “santificar los primogénitos”, y en este párrafo está detallado cómo santificar a los primogénitos: “Habrás de separar todo el que abre la matriz para Adonai y todo el que abre la matriz de animal que tuvieres; los machos, para Adonai  y todo primogénito de asno redimirás por medio de un cordero y si no lo redimieres, lo habrás de desnucar, pero todo primogénito de persona, en tus hijos, redimirás” (Versículos 12-13). También aquí la santidad de los primogénitos está relacionada con la cuestión de los hijos y la salida de Egipto.  El viaje de los hijos de Israel (Versículos 17-22)

Este párrafo aborda el viaje del pueblo de Israel desde Egipto. Dios no trasladó al pueblo a través de la tierra de los plishtim “pues había dicho Elohim ... Para que no se arrepienta el pueblo cuando vean guerra y vuelvan a Egipto” (Versículo 17). Por ello el pueblo se dirige a través del Mar Rojo. Llevan con ellos en el viaje los restos de Iosef para sepultarlo en la tierra de Kenaan. En el trayecto son acompañados en forma cercana por Dios “Pero Adonai iba delante de ellos durante el día con una columna de nubes para guiarlos por el camino y de noche con una columna de fuego para proporcionarles luz, a ellos; para marchar de día y de noche” (Versículo 21).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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¿Salida hacia la libertad o hacia la esclavitud?

El objetivo de la salida de Egipto no era la libertad personal para hacer lo que nos viniera en gana sino acceder al yugo del reino celestial. Liberarse de la opresión de Paró le permitió al pueblo de Israel ponerse al servicio de Dios.


 

La palabra “libertad” como antónimo de esclavitud, aparece en la Torá por primera vez en la sección Mishpatim: “Cuando comprares un esclavo hebreo, seis años habrá de servir; pero al séptimo saldrá en libertad, de gracia” (Capítulo 21, versículo 2). De modo sorprendente este vocablo no figura ni siquiera en una ocasión en el relato de la salida de Egipto. Tampoco el vocablo “Jeirut” (“libertad”) se encuentra en esos relatos, y ni siquiera se encuentra en todo el relato bíblico. La Torá no hace referencia a la salida de la esclavitud a la libertad, sino a la “salida de Egipto”.

 

A diferencia de ello, en el lenguaje de los Sabios de la Mishná y la Halajá, en el orden de las plegarias y en la “Hagadá de Pesaj”, la palabra “Jeirut” (“Libertad”) es una palabra muy común. También en el sentido de la salida de un esclavo a la libertad. Se encuentra en las leyes de esclavos en general, y en lo concerniente a la salida de Egipto en particular: “Y sacó a la libertad eterna a su pueblo Israel de en medio de ellos”. Precisamente, el hecho de encontrar esta idea en los conceptos de nuestros Sabios resalta aún más la ausencia del vocablo en el texto bíblico.

 

En el contexto de la ausencia de los vocablos “Jofesh” (“Libertad”) y “Jeirut” (“Libertad”) en los relatos alusivos a la salida de Egipto, sobresale aún más la presencia de la palabra “Avdut” (“Esclavitud”) en esos relatos. Quien observa en la sección “Bó” encontrará que esta raíz es repetida numerosas veces.

 

El concepto de esclavitud aparece no sólo en relación a la esclavitud en Egipto, sino también en función de lo que harán los hijos de Israel cuando salgan de Egipto: la exigencia de Dios a Paró no es la de liberar al pueblo de Israel para ser libres, sino “Libera a Mi pueblo y que me sirvan a Mí en el desierto” (Capítulo 7, versículo 16-Capítulo 9, versículo 1).

Uno de los hijos, que es identificado en el Midrash como el malvado, le pregunta a sus ancestros que salieron de Egipto: “¿Qué significa este ritual para ustedes?”. La maldad del hijo malvado proviene de la expresión “para ustedes”, ya que él se excluyó de la comunidad. No obstante el vocablo “Avodá” (“Servicio…Ritual”) que aparece en su pregunta no es considerado como una crítica hacia los actos de sus antepasados. En efecto, ellos realizan el ritual del sacrificio pascual y el servicio a Dios.

Se nos dice que según el texto bíblico literal, los hijos de Israel no salieron de la esclavitud a la libertad. Ellos salieron de la casa de esclavos, de Egipto, para servir a su Dios. Pasaron de un servicio a otro servicio: del servicio a Paró y a Egipto, a servir al Dios de Israel. En la sección anterior vimos que Moshé no le pidió a Paró salir a la libertad total, sino tan solo permiso de salir para servir a Dios en el desierto. Moshé no mintió ni presentó un cuadro engañoso. El hecho que la Torá no haya utilizado el vocablo “Jofesh” (“Libertad”) para describir la salida de la esclavitud egipcia, deja en claro que el objetivo de la salida no consistía en “liberarse de una institución” y una libertad personal para hacer lo que deseen, sino el acceso al yugo del reino celestial. La salida de la esclavitud bajo la opresión de Paró le permitió a Israel ser siervos de Dios. Ahora queda clara  la señal que le dio Dios a Moshé en momentos en que lo enviara para redimir al pueblo: “y esto habrá de ser para ti el signo, ya que Yo te he enviado. En cuanto saques al pueblo de Egipto habrán de servir a Elohim sobre esta montaña” (Capítulo 3, versículo 12). El reconocimiento de que la salida de Egipto conduce a la aceptación del yugo del reino celestial en el monte Sinaí, es la comprensión correcta  del valor y sentido de esta salida. Sólo aquel que comprende que la salida de la esclavitud no es más que la apertura de la posibilidad de servir a Dios, comprende el verdadero sentido  de la salida de Egipto.

Rab Profesor Yehuda Brandes: graduado de Yeshivat “HaKotel” y recibió la ordenación rabínica del Gran Rabinato de Israel. Tiene un Doctorado en Talmud, recibido de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2003. Ha dirigido “Beit Morasha”, el Centro de Estudios Judaicos Avanzados y Liderazgo en Jerusalén, entre 1998 y 2014. Preside Herzog College desde el 2014, fue uno de los fundadores de la “Escuela Maalé de Televisión, Cine y las Artes”.

 

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Ruta indirecta

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¿Por qué condujo Dios al pueblo judío por una ruta indirecta, y no directamente a la tierra de Israel? (v. 17) RASHI: Si ellos hubieran encontrado guerra de inmediato, tal como
la guerra de los Amalekitas y los Canaaneos (Bamidbar 14:45), habrían vuelto a Egipto. Obsérvese que incluso después de que Dios los condujo por una ruta indirecta, con todo dijeron: “Designemos a un líder y regresemos a Egipto” (ibíd. 4); cuánto más hubieran hecho planes semejantes si El los hubiera conducido por una ruta directa. ABARBANEL: El pueblo judío había dejado Egipto con el permiso del Faraón, como declara el versículo: “Cuando el Faraón envió al pueblo” (v. 17). El Faraón tenía la impresión de que el pueblo judío fue al desierto para ofrendar sacrificios a Dios. En consecuencia, si ellos se hubieran dirigido directamente a la tierra de Israel, el Faraón habría sentido que fue engañado. Por eso, tomaron una ruta más indirecta. OR HAJAÍM: Nuestros Sabios dijeron que cuando el pueblo judío dejó Egipto, el Faraón y todos sus hombres lo escoltaron una breve
distancia, como un buen anfitrión que escolta a los huéspedes que abandonan su hogar. Como el Faraón era malvado, Dios no quiso que fuera premiado por realizar esta mitzvá. Por lo tanto, alteró la ruta por la que viajó el pueblo judío, haciendo así inútil su “escolta”, pues resultó que los condujo en una dirección diferente a la que ellos viajaban. Sin embargo, como resultado de ello, el pueblo judío se vio forzado a seguir una ruta más larga. Por eso el versículo enfatiza que “el Señor no los condujo a través de la tierra de los Filisteos, porque era [demasiado] cerca”, porque “el Faraón envió al pueblo”. KLI IAKÁR: El pueblo judío aún no era digno para recibir la Torá, pues su fe en Moshé no era completa. Esto es evidente del hecho de que sólo luego, después de que el mar fue partido y los egipcios habían perecido, que la Torá finalmente declara que “ellos creyeron en Dios y en Moshé, Su servidor” (14:31). Por eso, Dios condujo al pueblo judío por una ruta indirecta, para que llegaran a un nivel más alto de creencia al ver Sus milagros.
Torat Menajem ¿Por qué condujo Dios al pueblo judío por una ruta indirecta, y no directamente a la tierra de Israel? (v. 17) RASHI: Si ellos hubieran encontrado guerra de inmediato, tal como la guerra de los Amalekitas y los Canaaneos (Bamidbar 14:45), habrían vuelto a Egipto. Obsérvese que incluso después de que Dios los condujo por una ruta indirecta, con todo dijeron: “Designemos a un líder y regresemos a Egipto” (ibíd. 4); cuánto más hubieran hecho planes semejantes si El los hubiera conducido por una ruta directa. ABARBANEL: El pueblo judío había dejado Egipto con el permiso del Faraón, como declara el versículo: “Cuando el Faraón envió al pueblo” (v. 17). El Faraón tenía la impresión de que el pueblo judío fue al desierto para ofrendar sacrificios a Dios. En consecuencia, si ellos se hubieran dirigido directamente a la tierra de Israel, el Faraón habría sentido que fue engañado. Por eso, tomaron una ruta más indirecta. OR HAJAÍM: Nuestros Sabios dijeron que cuando el pueblo judío dejó Egipto, el Faraón y todos sus hombres lo escoltaron una breve distancia, como un buen anfitrión que escolta a los huéspedes que abandonan su hogar. Como el Faraón era malvado, Dios no quiso que fuera premiado por realizar esta mitzvá. Por lo tanto, alteró la ruta por la que viajóel pueblo judío, haciendo así inútil su “escolta”, pues resultó que los condujo en una dirección diferente a la que ellos viajaban. Sin embargo, como resultado de ello, el pueblo judío se vio forzado a seguir una ruta más larga. Por eso el versículo enfatiza que“el Señor no los condujo a través de la tierra de los Filisteos, porque era [demasiado] cerca”, porque “el Faraón envió al pueblo”. KLI IAKÁR: El pueblo judío aún no era digno para recibir la Torá, pues su fe en Moshé no era completa. Esto es evidente del hecho de que sólo luego, después de que el mar fue partido y los egipcios habían perecido, que la Torá finalmente declara que “ellos creyeron en Dios y en Moshé, Su servidor” (14:31). Por eso, Dios condujo al pueblo judío por una ruta indirecta, para que llegaran a un nivel más alto de creencia al ver Sus milagros.

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Y le contarás a tu hijo


2 …Conságrame todo primogénito que nazca entre los hijos de Israel tanto hombre como animal…
4 Recordad este día en que salisteis de Egipto… y no comerán Jametz…
6 …Guardarás de hacer este rito en ese mes. Matzá comerás durante siete días…  
8 y le dirás a tu hijo en ese día: “Baabur ze asá li Hashem vetzeti mimitzraim” (“Por esto me hizo salir el Eterno de Egipto”)
9 Y las pondrás por señal en tu mano y por recuerdo entre tus ojos, para que la Torá esté en tu boca…
14 y será que cuando tu hijo el día de mañana te pregunte: ¿Qué es esto? le dirás: porque con mano vigorosa nos sacó el Señor de Egipto, la tierra de la servidumbre…
Peguntas:
• ¿Cuáles  son los mensajes importantes que hay que trasmitirle a los hijos?
• ¿Qué  diferencia hay entre los cuatro hijos que trae el texto?
• ¿Qué  quiere decir "Baabur ze"-a causa de esto? ¿A qué se refiere? ¿Qué relación tiene con la salida de Egipto?
• ¿Qué  relación tienen los Tefilín con la salida de Egipto?
• ¿Por qué  colocamos esta Parashá dentro de los Tefilín?
• ¿Qué  quiere decir que esté la Torá en tu boca? ¿Qué  tiene que ver con el Tefilín?
• ¿Qué  relación hay entre el sacrificio de Pésaj, "Kadesh Li" y la Matzá con la salida de Egipto?

Respuestas 
4 veces en la Torá nos dice que le relatemos a nuestro hijo.
No vamos a referimos a los hijos que figuran en la Hagadá  sino a los que están escrito en la Torá.
La respuesta al primer hijo es: Hacemos el sacrificio de Pésaj para recordar que Dios salteó las casas y nos salvó. Ser agradecidos, nos salvó. (Hakarat Hatob)
La respuesta al segundo hijo: Por cuanto que Dios mató a todos los primogénitos de Egipto, nosotros ofrecemos todos nuestros primogénitos a Dios (Contra la idolatría)
La respuesta al tercer hijo: (él preguntó acerca del por qué las Mitzvot y los jukim) Al ser que pregunta con detalles, sabe diferenciar, etc. Vemos que es sabio, por eso le contestamos directamente cuál es el objetivo (tajlit) de todo.
Aparentemente hasta aquí, todos están más o menos claros, aunque se puede profundizar más. Pero el próximo hijo es más difícil, la respuesta que le damos a él no está tan clara: le dirás a tu hijo en ese día: “Baabur ze asá li Hashem vetzeti mimitzraim” (“Por esto me hizo salir el Eterno de Egipto”)
¿A qué se refiere cuando dice: "Baabur ze"-Por esto?
R. Saadia Gaón  lo explica así: Esto que yo hago es por  lo que Dios me hizo, ya que todo el objetivo de la salida de Egipto no puede ser para comer Maror y Matzá. (En vez de decir "Baabur ze" el explica: "Ze baabur...")
Rashí, sostiene que cuando dice: "Baabur ze"-Por esto, quiere decir: para que cumpla con todas las Mitzvot, por ejemplo Pésaj, Matzá, Maror.
Ibn Ezra explica parecido a Rashí y dice que el sacrificio de Pésaj y la Matzá, son las primeras Mitzvot es decir, nos sacó para servir a Dios.
Ramban explica como Saadia Gaón, es decir: Por esto que Dios nos sacó de Egipto, hago esto. El motivo es Emuná- fe. Comemos Matzá para recordar la salida de Egipto.
Según Ibn Ezar y Rashí el motivo es servir a Dios. Salimos de Egipto para cumplir los preceptos, como ser comer matza.
Vemos de aquí dos grupos. Uno que sostiene que esto lo hacemos  para recordar la salida de Egipto y otros que dicen que salimos de Egipto para servir a Dios con los preceptos y la Emuná.
Es factible congeniar estas dos posturas.
Otro gran comentarista sugiere que la palabra "Baabur" puede entenderse como "Biglal"- por causa;  tal como se ve en Génesis: "Arurá haadamá baaburjá – maldita será la tierra por causa tuya"
Pero también puede entenderse como: "Bishbil"-para, como cuando dice "Al tirahu, ki lebaabur lenasot...No temais porque para probaros”
Este es el dilema que nos presenta esta frase: "Baabur ze"-porque puede ser traducida como “a causa de” o puede ser entendida como “para que”
Analizando el orden y los temas del texto, vemos que primero nos habla de ciertas mitzvot y nos dice que las hagamos, luego nos dice que les digamos a nuestros hijos que por el mérito de esas Mitzvot Dios nos liberó. ¿Para qué? Para ir a nuestra tierra y poder cumplir más mitzvot.
Estamos explicando entonces "Baabur" como: por el mérito, o sea que hacemos el sacrificio de Pésaj para recordar que por ese mérito Dios nos liberó, no para agradecer. Al ver la grandeza de Dios y que solo a Él hay que servir, eso fue el mérito para salir de Egipto. Les decimos a nuestros hijos por qué nos merecemos esto. "Sajar Mitzvá, Mitzvá"-La recompensa de un precepto es otro precepto, esto quiere decir que por haber cumplido ese precepto en Egipto fuimos recompensados con la posibilidad de cumplir más preceptos y estando en libertad. 
Antes ellos tomaban cualquier cosa de la naturaleza y lo hacían dios (el faraón, el río, los primogénitos, el cordero, etc.) y Dios con las plagas les fue mostrando que sólo Hashem es Dios y no cualquier otra cosa ni fuerza; fue ahí cuando el pueblo de Israel decidió que solo a Dios es digno alabar y servir. 
Hicieron un cambio drástico, un vuelco de 180º y por cuanto que decidieron eso -servir a Dios- entonces Dios los libera ¿Para qué? para que puedan servir a Dios sin limitaciones (Por el camino que ellos quieren ir, Dios los condujo) ellos decidieron apegarse a Dios, entonces Él los sacó y les dio la Torá y el Man, para que puedan seguir en ese objetivo 
No es que llegaron a un nivel de servir a Dios por amor (y desinteresadamente) pero sí llegaron al nivel de que sólo a Dios es digno servir y no a ninguna otra cosa. Por ese mérito salieron, para poder llevarlo a la práctica. (Dejar de servir a Egipto, y poder servir a Dios)
El mensaje que la Torá  nos dice que les transmitamos a nuestros hijos es “que salimos de Egipto porque nos dimos cuenta que en el mundo no hay nada que tenga más valor ("Baal erej") e importancia, ("kium") que Dios y para poder apegarnos a Él es que nos sacó de allí y nos dio la Torá. Como dice en Debarim 6:24-25.
En resumen: cuando en el seder de Pésaj señalamos la Matzá y decimos: "Baabur ze"-Por esto nos liberó lo entendemos de las dos maneras posibles: por esto nos liberó y para esto nos liberó.  Dios nos liberó porque cumplimos en Egipto Sus preceptos (decidimos que queremos ir por Sus caminos) y por ello nos liberó, para que podamos cumplirlos mejor y en libertad.
Por el mérito de haber hecho Su voluntad en Egipto, nos liberó para poder cumplir Su voluntad en forma más completa.
Cuando nuestro hijos nos pregunten ¿Por qué  hacemos las mitzvot? La respuesta será que todo esto es una antítesis de lo que había en Egipto, allá éramos esclavos del faraón, que se creía un dios y éramos presa de toda esa concepción idólatra, elitista y materialista. Dios nos sacó de todo eso, nos liberó y ahora yo hago las mitzvot como expresión ("Bitui") de que el Eterno es Dios, mi Emuná de que Hashem Hu Halokim (como dice en el Shemá: "Asher hotzeti etjem meeretz mitraim lihio lajem leElokim")
Por un lado las mitzvot me liberan de ideas falsas y por el otro lado, son lo que exteriorizan mi creencia que para mí solo Dios es lo más importante. Estos es lo que representan los Tefilín y por eso los ponemos en nuestro corazón y frente a nuestros ojos siempre, para tenerlo constantemente presente. 
Este es el motivo por el cual tiene cuatro parashiot ya que en esos cuatro párrafos  nos habla de lo mismo.
 

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Tefilín

 

La Torá nos dice que el Tefilín estará en nuestro brazo y en la frente para que la Torá esté siempre en nuestra boca.

¿Cómo funciona esto? El Rab Kuk dice que  debemos tratar de elevar más nuestros actos y nuestros pensamientos, de esa manera la Torá va a ser más relevante en nuestra vida. Si dejo de pensar de una manera netamente mundana, y trato de ser una persona más trascendente, entonces la Torá ahora tiene mucho para enseñarme, pero si solo me interesa ver futbol y comer carne, entonces la Torá será algo que no despertará mi interés.

Se coloca en el brazo que representa nuestros actos y el sentido del tacto (los placeres)

Entre los ojos (tal como dice la Torá: "No os desviareis en pos de vuestros ojos...") y nuestros pensamientos. 

En otras palabras, el Tefilín saca a los hombres de la esclavitud del materialismo y los placeres de este mundo; tal como Dios nos saco de Egipto.

Maimónides en Hiljot Mezuzá, dice que aquel que tiene la Mezuzá, el Tzitzit y el Tefilín, éstos le van a hacer recordar a Dios y eso lo va a alejar del pecado.

Otro mensaje es que no podemos disociar nuestros pensamientos y valores, de los actos que realizamos. Debemos actuar en forma coherente entre lo que pensamos y lo que hacemos.

Los cuatro párrafos que aparece el precepto del Tefilín, que son los que están escritos dentro del Tefilín, lo que tienen en común  es que en todos nos dice colocarlos en la mano y en la cabeza. El contexto nos habla de los hijos y también habla de la salida de Egipto.

Así  como en el primer mandamiento nos dice: "Anoji Hashem Elokeja asher hotzetija meheretz mitzraim" - Yo Soy el señor tu Dios que te saco de la tierra de Egipto- ¿Para qué recalca: "Asher hotzetija meheretz mitzraim" -que te saco de la tierra de Egipto? Para decimos que Dios nos sacó de la esclavitud. En Egipto era el culto a lo material y los placeres, si vamos a seguir en esa postura, si bien no somos esclavos físicos de Egipto, seguimos siendo mentalmente esclavos de nuestras pasiones.

Otro mensaje, que contienen los Tefilín es: "Shemá Israel Hashem Elokenu Hashem Ejad"- Yo- y no otro, es decir solo Dios. Por lo tanto el Tefilín implica aceptar estos conceptos ("Kabalat ol maljut shamaim" -Aceptar el yugo celestial) ya que en ellos está escrito el "Shemá Israel" y "Ki bejozek yad otzianu Hashem mimitzraim"-Con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto-

En resumen:
"Metziut Hashem"-existencia de Dios
"Yjud Hashem"-Unicidad de Dios
"Ahavat Hashem"-Amor a Dios
"Avodat Hashem"-Servicio a Dios

21 veces figura el nombre de Dios en los párrafos dentro el Tefilín (7 en Kadesh Li, 7 en Vehaya y otras 7 en Shemá y Vehaya) 
En total 21 veces en el Tefilín del brazo y otras 21 en el Tefilín de la cabeza. 21 * 21 = 441 = que es lo que suma el valor numérico de la palabra EMET - verdad (al igual que el Nombre Ey-he =21 y luego dice "Asher Ey-he" 21 *21 = 441 EMET.)

El "Tzitz" = la corona, que usaba el sumo sacerdote, tenía escrito el Nombre de Dios, el Tefilín que usamos en la cabeza tiene 21 veces escrito el Nombre de Dios. Es decir, que posee más santidad que la corona que usaba el sumo sacerdote.

En el Tefilín de la mano dice: "Ot" "Ot =Siman"= señal en cambio en el de la cabeza "Totafot ~ "Zicarón" = recordar, pues en el brazo es solo una señal.  En la cabeza es "Zicarón" Con el brazo, es solo la acción, por eso es una señal, no existe acciones a medias, o se hace o no, pero en cambio, en el pensamiento, hay muchos niveles de cómo servir a Dios, es por eso que el Tefilín de la cabeza  esta compuesto por cuatro compartimientos separados, mientras que el del brazo solo uno.

Otro motivo por el cual en el Tefilín de la cabeza hay 4 compartimientos es porque allí poseemos 4 sentidos: auditivo, olfato, gusto y vista.

¿Por qué  se coloca el Tefilín en el brazo izquierdo y no en el derecho? 

Hay quien dice que se debe a la cercanía con el corazón, pero si fuera así, aun los zurdos deberían usarlo en el brazo izquierdo, y sabemos que no es así.

Rambam dice que debe tocar el Tefilín con su mano, esporádicamente, para no olvidarse de ellos y concentrarse. 

Como sabemos, lo ideal es tener puesto el Tefilín durante  todo el día. De ser así, el sentido práctico sería usarlo en la mano izquierda, para que no estorbe su mano diestra, que es con la que realiza todas sus actividades.

Esto nos insinúa un mensaje más profundo: no debemos creer que hay un tiempo para la espiritualidad, en donde ocupo la mente en Dios y que hay otro tiempo para los quehaceres diarios y ahí no es necesario tener a Dios presente y puedo hacer mi vida normal divorciada de Dios. Precisamente en esos lugares y momentos que es cuando corro el riesgo de olvidarme de Dios es que debo tener el Tefilín para recordar a Dios en cada acción, y cuando tenemos a Dios en mente, entonces Dios estará con nosotros. Es decir, si yo estoy con Dios, entonces Él estará conmigo. 

Esto puede ser el motivo profundo de "E-yhe Asher E-yhe" Seré el que Seré, es como un espejo que refleja, aquel que esta con Dios, entonces Dios está con él (Rashí explica este Nombre como Hashgaja 'providencia)

Y por eso en las fiestas y Shabbat no se coloca el Tefilín,  pues esos días no precisan algo externo que nos recuerde a Dios.

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Derej Eretz Pelishtin


Ocurrió que al enviar el faraón al pueblo, Dios no quiso conducirlos por el camino de la tierra de los filisteos, que era el más cercano, pues dijo Dios, no sea que el pueblo se arrepienta al ver la guerra y quiera volver a Egipto.
E hizo Dios que el pueblo tomara el camino del desierto hacia el mar rojo. Con armas salieron los hijos de Israel de Egipto. Y llevó Moshé consigo los huesos de Yosef , cumpliendo el juramento que Yosef  les había hecho jurar a los hijos de Israel
Preguntas:
• ¿Por qué  comienza diciendo que el Faraón nos envió de Egipto? Debería haber comenzado diciendo que Dios nos sacó de Egipto ¿Para qué darle tanta importancia al faraón remarcando que fue él el que nos envió?
• ¿Acaso no nos había dicho ya al final de la Parashá pasada que salimos de Egipto? ¿para qué volver a repetir que salieron de Egipto?
• ¿Por qué no entran directamente a Israel por el camino más corto? 
• ¿Por qué dice que Dios no quiso que fuéramos por el camino de los Pelishtín? Que Dios les infunda coraje y que no teman pelear.
• ¿Por qué el Nombre de Dios que va a utilizar en todo este párrafo es Elokim? 
• Dice: No sea que quieran volver a Egipto, ¿Por qué es tan grave que quieran volver a Egipto?
• ¿Para qué nos dice que salieron armados de Egipto?
• ¿Por qué nos dice aquí que Moshé llevó los huesos de Yosef ? ¿Por qué justo ahora nos menciona esto?

Respuestas:
1. Cuando Moshé va al faraón y le pide que envíe al pueblo de Israel para que sirva a Dios, el faraón contesta que no conoce a Dios y que tampoco va a enviar al pueblo. Entonces para que el faraón sepa quién es Dios y Su poder, le manda las diez plagas. En nuestra Parashá lo que vemos es justamente esta contraposición de lo que él había dicho y lo que pasó en realidad, es decir, vemos cómo el faraón se subyugó a Dios, finalmente se impuso la palabra de Dios, es por eso que en realidad esto es una alabanza a Dios, que a pesar que el faraón se había empecinado en que no los iba a mandar, igualmente Dios hizo Su voluntad y ni siquiera el faraón pudo contradecirla.
2. Si bien al final de la parashá Bo nos cuenta que salieron, allí lo que nos quiere enfatizar la Torá es que Dios cumplió todo lo que le había dicho a los patriarcas, luego de haber sido esclavizados, Dios los iba a juzgar y liberar  luego de  430 años, que van a salir con gran riqueza,  y vemos que todo eso se cumplió. Además allí nos dice que salieron desde Ramsés hasta un lugar llamado Sucot y en la Parashá Beshalaj nos dice que salieron desde Sucot y fueron a Etam.  Sucot todavía está dentro del límite del territorio Egipcio. Ramsés es el nombre de esa zona, y Goshem era una parte de Ramsés. (Este Ramsés, no es lo mismo que Raamses que eran las ciudades de tesoro que habían construido)
¿Porque no entran directamente a Israel por el camino más corto? 
La respuesta es: Porque al ver las guerras van a  tener miedo, y van a querer volver a Egipto. 
Aquí nos habla de cuál es la naturaleza del ser humano, es normal que les suceda eso, es por eso usa el Nombre Elokim que tienen que ver más con la naturaleza, es decir que Dios maneja el mundo por medio de las leyes naturales y no le quita el libre albedrio a las personas. 
Un año después, veremos que en la Parashat  Shelaj Leja, dice que tuvieron miedo, quieren volver a Egipto, que fue exactamente  lo que nos dijo aquí: No sea cosa que vayan a tener miedo de la guerra y quieran volver a Egipto. Al final de esta parashá; luchan contra Amalek y también allí en Shelaj Lejá  luchan contra Amalek. También  los nombres de la Parashá son parecidos, aquí es Beshalaj y allí es Shelaj Lejá. Es verdad que se podían habar superado y sobrepuesto a la naturaleza, no temer ni pelear y no querer volver a Egipto, pues cuando uno está motivado por el espíritu, puede sobreponerse a las reacciones que normalmente tendría.
¿Por qué  nos recalca que salieron armados? 
Justamente para enfatizar que ni aun así podían superar ese miedo, no era que estaban desarmados y por eso iban a temer a la guerra.
Nos cuenta precisamente aquí lo de Yosef  pues acorde al midrash marchaba adelante Moshé junto con el arca de la alianza y el cajón con los restos de Yosef. Uno podría preguntarse ¿cómo es posible que el cajón de Yosef  vaya a delante a la par del arca? Y el midrash nos cuenta que era para que todos puedan afirmar: Ese que va ahí, Yosef, cumplió lo que dice allí, en las tablas de la Ley.
Otra explicación, más profunda, es que en realidad Yosef   fue el que cuidó al pueblo en Egipto para que no se asimilen, los mantuvo alejados del poder y de la sociedad egipcia y sus depravaciones, les inculcó la esperanza en la gueula – redención- y los juramentó, como dice: Jurar juramentó, es decir, hizo jurar a sus hijos y también hizo que luego los hijos juramenten  a sus propios  hijos.
Por todo esto es que tiene el mérito de ir adelante, pues él fue el que los preparó y los cuidó para que puedan llegar hasta ese momento y recibir la Torá. 
 

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Estar armado no quita el sentimiento de indefensión

“Y cuando Faraón envió al pueblo, y no los trasladó .A. por el camino de la tierra de los filisteos, porque estaba cerca, pues dijo .A.: quizás se arrepienta el pueblo al ver guerra y regrese a Egipto. … Y armados ascendieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto. Y tomó Moshé consigo los huesos de Yosef, el cual había juramentado a los hijos de Israel diciendo: “Ciertamente les recordará .A. y harán subir mis huesos de aquí con ustedes” (Shemot 13:17-19).

Los seres humanos, compartimos con los animales muchos sentimientos, entre ellos el miedo. Vivimos envueltos en temores. Algunos se deben a amenazas reales. Otros, son irracionales. Muchos de ellos se deben a factores incontrolables. Estamos rodeados de fantasmas que por más que sepamos conscientemente que sólo son espectros y sombras, no los podemos alejar. De ser un estímulo para nuestra defensa, a veces se convierten en una verdadera tortura paralizante.

Los tres versículos citados de la parashá de esta semana, nos llevan ante nuestros antepasados, que habían visto los prodigios del Éxodo, e iban armados cuando salieron de la esclavitud. Con sus armas, hubieran podido protegerse de sus enemigos. Pero, .A. entendió que debía conducirles por largas y complicadas rutas, no sea que ante la primera batalla se asusten y regresen a la esclavitud, de la cual habían salido hacía tan poco tiempo.

Llevaban sus armas, pero, se sentían desamparados e indefensos.

Eran las mismas personas, que habían visto desaparecer en las profundidades el mar al ejército más poderoso de la zona, sin que perdieran ni una persona. Que habían estado presentes durante las plagas. Todo ello no fue suficiente para brindarles confianza.

La cercanía de los dos versículos parece desear enseñarnos algo muy importante y difícil de entender. Y por si ello fuera poco, el tercero nos relata que Moshé tomó los huesos de Yosef y los llevó consigo, durante esa epopeya como si no tuviera suficiente labor frente a sí.

Esos esclavos redimidos no habían podido sacarse de encima los resabios de su estado de inferioridad. Su espíritu estaba tan bajo que ni siquiera los milagros y las maravillas de los que eran más que conscientes, podían ayudarles a superar sus suspicacias y desconfianza. Sus acorazados, sus lanzas, sus escudos, y toda la parafernalia que llevaban jamushim –armados-, no conseguían fortalecer sus corazones. Eran débiles de espíritu. .A. comprobaba de qué manera quienes estuvieron tan cerca de la Revelación, no fueron capaces de entenderla, de asimilarla. Que la fe no tenía nada que ver con la comprobación de las maravillas y las señales. Esos ex esclavos no podían independizarse para presentarse libres ante Él. Pero, igualmente los amaba y los comprendía, por eso, en lugar de renegar de ellos, decidió llevarles por un largo camino para que pudieran por si mismos llegar a la certidumbre que alguien superior lucharía por ellos.

Esa generación no podía luchar porque carecía, de todo lo que el profeta Zejariá (4:6) había planteado a Zerubavel, no tenía espíritu, por eso su ejército, y su fuerza, de nada servirían.

Si quisiéramos explicar nuestros éxitos y nuestros fracasos, nuevos temores y nuestras frustraciones, encontraríamos en estos versículos una respuesta contundente. Subir armados no sirve para abandonar los temores, tener la mejor aviación del mundo no es suficiente para derrotar a quienes se esconden en escondrijos.

El dinero, esa arma de otros débiles, o el poder político, no son suficientes.

¿Qué le queda a esa generación para poder triunfar y llegar a la Tierra Prometida?

¿Qué nos queda a nosotros, que fuimos también testigos de otros milagros, en el inicio de la redención nacional que vivimos? Testigos de infinidad de sucesos que pasamos en la vida conducidos por la mano de la Providencia.

¿Qué solución podemos aspirar?

La respuesta está en el tercer versículo. En Moshé. En el líder. En el maestro. En quien ve los detalles. En el humilde.

Moshé no abandona el cadáver de Yosef. Tiene infinidad de obligaciones pero no renuncia al compromiso que el pueblo adquiriera. Yosef había anunciado que .A. aparecería y que su presencia podría ayudar. El conocía a sus hermanos.

Moshé lleva consigo el ejemplo del tzadik y con su osamenta les dice a toda su generación que pueden emprender camino, hay quien los elevará, si saben interpretar que aún después de muerto quería llegar a reposar en Israel. Moshé enseña que no se dejan cadáveres en el camino. Que se cumple con la palabra empeñada y si los restos de Yosef habían llegado hasta allí, iban a llegar al destino exigido.

Moshé recurre a ese mandato del espíritu. Él sabe que la fe regresa a veces por pequeños actos.

Los huesos de Yosef son más poderosos que todos los armamentos que lleva el pueblo, tal como poéticamente dijeron nuestros sabios en Yalkut Tehilim, sobre el versículo “El mar lo vio, y huyó”, preguntando ¿qué vio el mar que lo hizo huir? – los huesos de Yosef. Las aguas tormentosas se no pueden imponerse ante el espíritu.

El temor del individuo se supera aplicando la receta del profeta Irmiahu (17:7) “¡Bendito el hombre que confía en .A., y .A. será su confianza!”, cuando la persona tiene fe en .A., fe plena, total, tendrá como premio la fuerza, la seguridad, la vida, la salud, la felicidad, la integridad que sólo .A. puede brindarle.

 

 

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