Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 15

Gran parte del capítulo está compuesto de un cántico conocido por nosotros como “Shirat Haiam”", “Cántico del mar”. Después del cántico aparece “Shirat Miriam”, el “Cántico de Miriam”, donde aparece un breve informe sobre el cántico de las mujeres. Al final del capítulo es citado el episodio de Mará y Eilim.

La grandeza de Dios y su lucha contra Paró (Versículos 1-5)

Tras la apertura “Entonces entonó Moshé y los hijos de Israel este cántico para Adonai y se expresaron diciendo” (Versículo 1) el cántico pasa a la descripción de la grandeza de Dios y su descripción como Dios fuerte “Mi fuerza y mi poder…Adonai triunfa en las batallas” (Versículos 2-3). Al final de este pasaje hay una explicación de por qué Dios es descripto como vencedor en las batallas”  Los carros de Paró y su ejército arrojó a la mar, y los selectos entre sus oficiales fueron hundidos en el mar Rojo”.(Versículo 4). El detalle pormenorizado de la guerra de Dios contra Egipto (Versículos 6-10) En esta parte el cántico pasa a describir cómo Dios logró imponerse a Egipto. El fragmento comienza con la fortaleza de Dios “Tu diestra, oh Adonai, glorificado por la fuerza “ (Versículo 6). El poder de Dios se pone de manifiesto a través de la facilidad con la cual puede realizar milagros “Y con el viento de Tu furor se amontonaron las aguas, se irguieron cual muro las ondas. Se congelaron los abismos en el corazón de la mar” (Versículo 8) o “Soplaste con Tu viento, los cubrió el mar, se hundieron cual plomo en aguas embravecidas” (Versículo 10).

La grandeza de Dios y la consecuencia de la guerra-el miedo de los pueblos (Versículos 11-16)

La grandeza de Dios que triunfa en la guerra como fuera descripta en los dos pasajes anteriores, ahora aparece citada como una expresión general sobre el estatus de Dios frente a otros dioses “¿Quién como Tú entre los fuertes, Adonai? ¿Quién como Tu glorificado por la Santidad?

Temible y loado, hacedor de maravillas “(Versículo 11). Los otros pueblos (quienes creen en los otros dioses débiles) ahora temen “Caerá sobre ellos temor y miedo” (Versículo 16) y el miedo los acompañará hasta que el pueblo de Israel ingrese a la tierra “Hasta que haya pasado Tu pueblo, Adonai” (Versículo 17). Epílogo del cántico (Versículos 17-18) y el cántico de Miriam (Versículos 20-21) El cántico concluye con un pedido “Tú los traerás y los plantarás en la montaña de Tu heredad”-traerás a tu pueblo a la montaña de tu heredad, a la tierra de Kenaan, y allí se erigirá el “El Santuario de Adonai”. Como una frase de conclusión el cántico finaliza con la coronación de Dios: “Adonai reinará por siempre y hasta siempre” y vuelve a describir el evento sobre el cual está basado el cántico (Versículo 19). En los versículos 20-21 es citado el “Cántico de Miriam”: Miriam “la profetisa” junto a todas las mujeres salen “con panderos y danzas” y ellas también cantan “¡Entonen una canción para Adonai,  ya que Él ha manifestado Su glorioso triunfo al caballo y a su jinete Él arrojó a la mar! El episodio de Mará (Versículos 22-27) El pueblo de Israel viaja del Mar Rojo hacia el desierto de Shur y no halla agua. Cuando encuentran agua descubren que las aguas son amargas. Las aguas se convierten en dulces al arrojar una madera al agua. En Mará, Dios le concedió al pueblo Ley y Derecho y también condiciones para el cumplimiento de los preceptos “Si oír habrás de oír la voz de Adonai, tu Dios, y lo recto ante Sus ojos hicieres y prestares oídos a Sus preceptos y observares todas Sus leyes, ninguna de las enfermedades que impuse en Egipto impondré sobre ti; ya que Yo soy Adonai, el que te cura a ti”. El relato concluye con la llegada del pueblo de Israel a Eilim, sitio donde hallaron doce manantiales de agua.

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Restricción comercial

 

Los preceptos transmitidos en Mará generaron restricciones en la vida comercial y en los intentos de enriquecimiento, que eran la principal ocupación del pueblo de Israel en aquellos días, y por medio de ello enseñarles a ser más éticos y equitativos.

En Mará y en el desierto de Sin, hasta que Dios no se les reveló y hasta que no les fue ordenado el precepto de la fe, los hijos de Israel no se dedicaron a la construcción ni a la producción, y su alimento les fue dado sin demasiado esfuerzo: por ejemplo, en los oasis del desierto, los manantiales y los dátiles en Eilim, por vía milagrosa-como el Maná   y la codorniz en el desierto Sin y como los pozos en Mará y Refidim.

Resulta que la principal ocupación de los que salieron de Egipto en esa época era el comercio. El alimento básico les era abastecido  a todos desde lo más elevado pero en lo concerniente a otras necesidades, como utensilios y vestimentas, seguramente tuvieron sustento unos de otros o de caravanas de gentiles que encontraron en el camino. Muchos de ellos tenían recursos y las posesiones que habían traído de Egipto al tomar prestados los utensilios y al haber saqueado el Mar Rojo.

En Mará, y justamente en este lugar, vino la Torá y restringió la vida comercial y los intentos por acumular capital. Lo hizo por dos vías:

1. El establecimiento de ley y justicia, que es esencialmente el establecimiento de cuotas de agua para cada familia y cada individuo, como ocurriera luego también con el maná. Por cierto, así se determinaron también el resto de los principios de la ley y la justicia, los conceptos de honestidad, lealtad y justicia en toda la vida de la nación: “Allí le implantó Adonai norma y costumbre y allí lo sometió a prueba” (Versículo 25).

2. El precepto del Shabat que fue transmitido en Mará

La Torá le ordena al hombre frenar un día por semana su lucha por la subsistencia, la codicia del lucro. Un día por semana- el hombre debe recordar las aguas del pozo en Mará y el maná por el cual fue santificado el Shabat y por él fue bendecido. Así reconocerá que sus alimentos provienen de Dios, y él es quien los regula; nosotros somos los que pedimos prestado y Él es el que paga; que los ojos de todos lo miran expectantes y Él les das su alimento a su debido momento.

Durante los cuarenta años en el desierto (que comenzaron el Shabat transcurrido en Mará y en el Shabat en el desierto de Sin), todos los que salieron de Egipto y sus hijos comieron la misma comida y en cantidades iguales. Juntos tenían sed y juntos pasaron hambre. En el momento del cese comercial en el séptimo día, el comerciante recordará que todos los hijos de Dios son iguales a sus ojos y que a todos les abre su mano y los satisface, y no le ayudará a la persona cualquier esfuerzo si es que su Padre Celestial no le regula sus alimentos. Aquel que lo liberó de la esclavitud en Egipto y de las “ollas de carne” que allí tenían – Él es el que se comprometió a proveerle los alimentos a él, a su esposa y a sus hijos, y le pidió una sola cosa: “que repose tu siervo y tu sierva, como tú” (Devarim, capítulo 5, versículo 14).

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Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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Aguas Amargas


Y condujo Moshé a Israel desde el mar rojo por el desierto de Shur, por el cual anduvieron tres días sin encontrar agua.
Y llegaron a un lugar en donde había aguas amargas que no pudieron beber, por ello llamaron a ese lugar: Mara.
Y se enojó el pueblo con Moshé diciendo: ¿Qué beberemos? 
Y clamó al Eterno quien le mostró un árbol que (Moshé) echó a las aguas, y estas se endulzaron. Allí dio al pueblo leyes y estatutos y allí los puso a prueba.
Y dijo: Si escuchares la voz del Eterno tu Dios e hicieres lo que es recto a Sus ojos y cumplieres Sus preceptos y leyes, no pondré sobre ti las plagas que puse sobre los egipcios, pues Yo soy el Eterno, el que te cura.
Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.
Preguntas:
• ¿Cómo es que van a un lugar que no hay agua o que hay aguas amargas?, ¿Es casualidad?, ¿Acaso están yendo a la deriva sin que Dios los guie?
• ¿Por qué dice que Moshé “Tzaak”= gritó a Dios y no dice que hizo Tefila?
• ¿Por qué el agua se endulza de esa manera y no de otra? Parece magia.
• ¿Qué significa que allí le puso “Jok Umishpat” ley y estatutos?
• ¿Qué significa que allí “Nisau” fueron probados?
• ¿Qué relación existe entre el agua que se endulzó, con “Jok Umishpat y Nisau”?
• ¿Por qué tantas palabras en el versículo Shemot 15:26?
• ¿Por qué nos asegura que no nos va a mandar enfermedades? ¿Para qué nos menciona esto ahora? Y si no tengo enfermedades ¿para qué es necesario un médico?
• ¿Qué relación hay con lo que dice luego que arribaron a un lugar donde hay 12 manantiales y 70 palmeras? 
Respuestas
Dios sabe que Israel va a emprender una travesía por el desierto que se extenderá por  40 años, por lo tanto es muy importante cómo se empieza. Es por eso que debemos prestar mucha atención a la forma en que comienzan, ya que esto forzosamente encierra alguna gran enseñanza. 
Vemos en Bemidbar 9:16-18 que el pueblo va detrás de Dios, indudablemente es Dios el que los conduce por el desierto por intermedio de la columna de nube, así que no es casualidad que no tengan agua. Dios los está llevando por un camino donde no hay agua, y lo hace a propósito, para enseñarles algo. El término hebreo: Mará, normalmente traducido por amargas, también suena parecido a “Meri” es decir rebeldía, o sea lo que nos quiere enseñar es que si se van a conducir de una manera rebelde hacia Dios, entonces las cosas van a ir mal.
En realidad “Tzaak”= clamó-gritó en lenguaje bíblico es sinónimo de rezar. ¿Pero por qué hace esto? ¿Por qué no les contestó a lo que el pueblo le pedía? Hay dos maneras de responder: una es responder frontalmente a la pregunta con una respuesta verbal y la otra manera es responder con una actitud. Moshé adopta la segunda postura. 
El pueblo fue a pedirle a Moshé y éste pide a Dios. Es decir la enseñanza es que no tienen que pedirle a él, Moshé, sino a Dios mismo.
El tema del “Etz” (árbol, rama) por medio del cual las aguas se endulzan, nos viene recordar al “Etz Hajaim”, el árbol de la vida del Gan Eden, también la Torá fue comparada con “Etz Jaim Hi” (un árbol de vida). El mensaje es: “Hay  aguas amargas en la vida si no hay Torá, pero si hay Torá, no habrá aguas amargas.
Ellos estaban acostumbrados a la abundancia del agua, en Egipto, el Nilo les proveía de agua en cantidad. Pero ahora deben aprender que las cosas van a cambiar. La realidad es: “Si vas con Dios (por el camino de la Torá) todas las cosas necesarias y fundamentales para vivir, no te faltarán, así como el agua que es básica y primordial para vivir no te faltará si te encaminas tras la Torá.
En Egipto el agua era gratis, ahora no es así, esto no quiere decir que ahora están en una situación peor, para entenderlo podríamos tomar como ejemplo los castigos que Dios le dio al hombre y a la serpiente en el Jardín del Eden. Al hombre, entre otras cosas le dice que con el sudor de su frente va a conseguir su pan, mientras que a la serpiente le dice que va a comer del polvo de la tierra, ¿Hay algo que abunde más que el polvo de la tierra?, los sabios del Midrash cuestionan este punto, y preguntan, acerca de la naturaleza del castigo que Dios le da a la serpiente, que más que un castigo parece una bendición, es como que le asegura comida para el resto de su vida., mientras que el hombre debe esforzarse mucho para conseguirla, pero en realidad el hecho que no le falte comida es como que le quita la posibilidad de volver a Dios, pues nada le falta, mientras que el hombre tiene más posibilidades en caso de errar de volver a Dios. Tal como un padre que está cercano a su hijo y cada vez que se aparta del camino le impone un castigo, este niño finalmente es el que tendrá más posibilidad de volver al camino si yerra que aquel cuyo padre lo deja hacer lo que quiere y nada le dice y sigue recibiendo su mensualidad y su comida en abundancia.
En Egipto el tema del agua era algo casual, es decir, por una casualidad geológica tenían agua. Aquel que se encamina por las sendas de la Torá, no es que tendrá agua en forma casual, sino que es seguro que no le faltará.
La palabra “Etz”, se relaciona con “Etzá” (Consejo), es decir, este es el gran consejo de la vida: ir por el camino de los preceptos te endulza la vida.
Cuando dice que allí les puso ley y estatutos, no se refiere a que les entregó  uno o más preceptos y normas, sino que esto que les enseñó,  “Jok”  les está mostrando que si van por el camino de las normas y las leyes de Dios, entonces les irá bien. Tal como la constitución que antecede a las leyes, la premisa antes de darles las leyes es que: el se encamina con Dios nada le va a faltar.
Esto mismo es el “Nisaión” (prueba). El término hebreo: “Nisaión” con respecto a Dios, no  debe entenderse en su sentido literal. Esto es lo que dice Rambam en Moré Nebujim, no es que Dios no sabe algo entonces lo pone a prueba  para ver cómo reacciona, pues esto es incongruente con respecto a Dios, que todo lo sabe, es por eso que cuando este término se aplica a Dios, no quiere decir: poner a prueba, sino comprobar, demostrar. Y esto es lo que Dios les demostró, (si van a ir con Dios, nada les faltará, les sacará agua de la roca y les hará descender comida del cielo).
El versículo Shemot 15:26, se divide en 2 partes. Nos habla de cumplir los preceptos, tanto los que son de fácil comprensión como aquellos cuyo significado es oscuro a nuestra mente.
Si escuchar escucharás la voz del Señor Tu Dios  esto se refiere a los “Jukim”  Obediencia, aun las mitzvot que no entiendas
Y lo correcto a Sus ojos hicieras esto se refiere a las “Mitzvot” Entendimiento
Hasta aquí la primera parte del versículo, en la segunda lo especifica más aun: 
Y prestaras atención a Sus preceptos esto es: “Mitzvot” hacer las mitzvot que se  entienden.
Y cuidares todos sus decretos se refiere a los Jukim, hacer las mitzvot suyo significado es más oscuro. 
Y si van a actuar así, entonces no van a pasar las cosas que pasaron en Egipto, en particular la primera plaga (el agua, falta de agua que es lo que les está pasando a ellos)
Hay dos tipos de medicinas, la que te cura cuando te enfermas, y la otra es la medicina preventiva, y esta última es la mejor. El buen doctor te dará una dieta para que nunca te enfermes, y eso es lo que hace Dios con nosotros al darnos la Torá.
Este es el gran mensaje, aquel que se conduce por el camino de Dios, nada malo le pasará (no se trata de que por casualidad se salvó y no le pasó nada, sino que será la Providencia Divina la que velará para que nada malo le pase). Y en realidad la naturaleza está programada para que así funcionen las cosas, es decir que funcionen bien. Y esta no debería ser una excepción (que no le pase nada malo), sino que esta es la regla natural, así lo creó Dios, en principio todo tiene que salir bien, y no faltar el agua o el pan, pero las cosas salen mal cuando el hombre se aparta del camino correcto.
Dios creó la naturaleza perfecta y ella así se comporta, siempre y cuando vayamos por el camino verdadero.
¿Por qué termina con el oasis de Elim donde hay 70 palmeras y 12 manantiales? 12 corresponden a las tribus de Israel y 70 hacen referencia a los 70 sabios del sanedrín. ¿Y por qué los lleva ahí? Porque es un lugar ideal, con agua y vegetación, pero no los llevó directamente hacia ahí, porque primero quiso enseñarles lo anterior y recién entonces la naturaleza funciona bien para ellos.
 

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Shirat Haiam

 

En la Parashá anterior, BO nos hemos referido a los Tefilin, y a la unión entre el pensamiento y la acción; Tefilin Shel Iad (acción) y Shel Rosh (pensamiento). A ello debemos agregar aún el tercer principio el “sentimiento”. Los Tefilin Shel Iad son colocados frente al corazón simbolizando la dirección de los sentimientos, y nuestra Parashá es muy ilustrativa al respecto.

La parte sentimental del hombre es una de las primordiales para su integridad moral. Entre las principales Mitzvot, por ejemplo, encontramos la de Jesed, Rajamim, (misericordia), ayuda al  hermano en desgracia, y muchas otras Midot que nos indican la necesidad de desarrollar estos   principios humanos. Encontramos por ello, la Mitzva de Tzaar-Baalei-Jaim (compasión con los  animales), y dos de las tres señales de los hijos de Abraham son Rajamim (misericordiosos) y   Gomlei-Jasadim (bienhechores).

Estos principios nos pueden representar la “actitud” de los hijos de Israel, y las ideas que Abraham conquistó para el Universo.

Paralelamente a Abraham podríamos también detenernos sobre Sodoma y su legislación. Sdom y Amora se basan en la extirpación total del sentimiento, principalmente del de la compasión y la misericordia. El Talmud nos muestra a Sdom castigando brutalmente a una muchacha por haberse compadecido de un pobre a punto de morir de hambre. Sdom simbolizaba pues la absurda extirpación de los sentimientos, de aquellos “feminismos” como la compasión y misericordia.

Este fue uno de los aspectos de la revolución de Abraham, la introducción de la moral y del sentimiento del Universo.

Más hasta aquí nos hemos detenido sobre uno solo de los aspectos del “sentimiento", el sentimiento social, el exterior. El judaísmo exige sin embargo también el “interior”, la elevación   del hombre por medio del sentimiento, elevación que llega a su cúspide por medio de las enseñanzas de la Jasidut. La Jasidut es un movimiento creado por Rabi Israel Baal Shem Tov en la Europa Oriental, más la Jasidut, no es un movimiento “nuevo” en sí, es decir una reforma o revolución en el judaísmo, sino que es la continuación de los principios del judaísmo que la  vida del Galuth había ocultado.

El principal precepto del Jasidismo es la alegría. El mundo se halla en un estado de eterna creación, y creación significa goce.

El hombre participa también en la Creación Universal, y por ello no debe dejarse arrastrar por la melancolía o los sufrimientos de la vida, sino que debe elevarse por medio de sus sentimientos.

Avoda, el servicio religioso, el agradecimiento a Ds´ son todos ellos expresión de la alegría de la creación y de los sentimientos del hombre.

El sentimiento el precepto del corazón, es uno de los principios más trascendentales de la Torá, y este sentimiento y elevación están representados en la Shirat Haiam Acababan de ocurrir extraordinarios acontecimientos.

El pueblo esclavizado se libera, y los opresores son destruidos por la desencadenada furia de los elementos, el mar ahoga en sus fauces al ejército del Faraón, y el desierto se apresta a recibir a la nueva y libre nación, a Israel. Y se escucha la voz de Moshé en su cántico del mar (Shirat Haiam) que habría de ser inmortalizado por el pueblo judío en sus diarias oraciones:

“Cantaré yo al Señor….

El Señor es mi fortaleza.

Y heme sido Salvación

Es mi Ds'', y lo ensalzaré

El Ds' de mis padres y lo elevaré...

El enemigo dijo:

Perseguiré, prenderé, repartiré: despojos.

De ellos mi alma se henchirá....

Soplaste con tu viento, cubrirlos la mar

Hundieron sé como plomo en las impetuosas aguas

Quién como tú, Señor, entre los dioses?

Quién como tú, magnífico en Santidad

Terrible en loores, hacedor de maravillas

El Señor reinará por los siglos de los siglos”. (XV)

Es absolutamente imposible traducir la majestuosidad del cántico, en el cual se encierra toda la belleza de la expresión hebrea. Toda traducción no hace sino empequeñecer y oscurecer al original, al magno sentado de las palabras de Moshé.

La Shirá (cántico) empieza con AZ (entonces):

אז ישיר משה

El Midrash sobre éste versículo nos dice curiosamente:                                  

במה שחטא - בזה קילם חטא באז שנאמר:                                                                                                                                                                                                                                                "ומאז באתי" באז שנאמר: אז ישיר משה"

"Con lo que Moshé pecó, con aquello Moshé alabó. Pecó con AZ: “Y desde entonces (AZ) vine al Faraón" y alabó con AZ: "Entonces cantó Moshé".

El primer Az de Moshé fue realmente fruto de su amargura. Moshé se dirige al Faraón pidiéndole la liberación de su pueblo, más lo que realmente sucede es bien distinto. La esclavitud aumenta aún más, y el trabajo de los hijos de Israel es cada día más duro. El Faraón trata por todos los medios de reprimir todo intento o sueño de libertad y reprime oprimiendo. Entonces Moshé se subleva. Moshé comprende que se está realizando un plan divino, sabe que la promesa del Señor se cumplirá, más su sentimiento lo traiciona:

"Señor, por qué afliges a este pueblo para que me enviaste? Porque desde entonces yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo, y Tu tampoco has librado a tu pueblo" (Shmot II,22-23).

El Midrash nos dice que estas palabras fueron en boca de Moshé, su pecado. Enseguida oímos la revelación divina que le habla de Abraham, Isaac y Jaacob, y el Midrash replica:

"Aquellas generaciones a pesar de sus muchas pruebas no dudaron. Aquellos a quienes hemos perdido más no olvidado”.

El sentimiento está pues representado por el"AZ” el "entonces”.

Esa elevación momentánea que se alcanza, esa ascensión, es la esencia misma del sentimiento. Más aquí el sentimiento traicionó a Moshé, la elevación momentánea puede a veces ocultar la unión eterna. Más ello no oculta el verdadero sentido del sentimiento, y el Midrash nos agrega:

"Con aquello que pecó, con aquello alabó".

"El sentimiento nos ha legado la Shirat Haiam que sería inmortalizada y se transformaría en una de las diarias oraciones del pueblo judío. El sentimiento es una de las partes de la Torá: “Entonces cantó". Nuevamente el sentimiento, el Az.

No trata la Torá de ninguna manera de extirpar uno de estos dos principios, entendimiento y sentimiento, en beneficio del otro. Por el contrario, son complementarios y ambos son parte del espíritu judío integral.

El hombre necesita del frío entendimiento y de sus impetuosos sentimientos pues ambos son los principios de su personalidad.

Más aquí llegamos nuevamente al otro aspecto del sentimiento. El Talmud nos dice que losהángeles no elevaron sus cánticos sobre los milagros del Mar, pues el Señor exclamó:

“מעשה ידי טובעין בים ואתם אומרים שירה לפני"

“Las criaturas de mis manos se ahogan en el mar, y vosotros elevaréis los cánticos". (Sanhedrin XXXIX, 2).

El Talmud nos dice especificando aún más que a pesar que Ds' no se alegró, a otros alegró. Es decir, dos son los aspectos de esta epopeya, y dos sentimientos deberían aparecer.

El sentimiento de elevación por el triunfo del bien, y la salvación, más también el sentimiento de que el ideal no se ha logrado, y que no podemos alegrarnos al ver como los hombres, aún siendo los malvados se ahogan en las aguas.

El hombre debe sentir su elevación, el bien triunfa. Más allí en las alturas, nos muestran que el Señor no desea la muerte del malvado, sino su retorno y su vida.

“כי לא אחפוץ במות המת, כי אם בשובו מדרכו וחיה"

 

No se desea la muerte, sino la vida. La VIDA ETERNA en todos los mundos.

 

 

 

 

 

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La curación del agua

¿Cuál es la relación entre el endulzamiento del agua en Mará con la entrega del precepto y la promesa de “ninguna de las enfermedades que impuse en Egipto impondré sobre ti” (Versículo 26)

 

El episodio en Mará se divide en dos partes:

 

El endulzamiento del agua al arrojar la madera.

 

La transmisión del precepto y la promesa de que las enfermedades de Egipto no dañarán al pueblo de Israel.

¿Cuál es la relación entre las partes?

Comenzaremos por comprender la segunda mitad: ¿Cuál es el significado real de la promesa de Dios de que en el futuro ellos gozarán de una vida sana, exentos de esas enfermedades que caracterizan a los residentes en Egipto, con la única condición de que acepten los preceptos de Dios y los observen?

Parece que dicha promesa está vinculada a la inminente entrega de la tierra de Kenaan al pueblo de Israel. La tierra de Israel es descripta en la Torá como contraste de la tierra de Egipto en el ámbito de las necesidades del agua (como es descripto en Devarim, capítulo 11, versículos 10-11). Egipto se alimenta de las aguas del Nilo que inunda sus campos. El agricultor egipcio transporta el agua del Nilo desde los canales de riego de campo en campo abriéndola y cerrándola con los pies descalzos. Este sistema de riego posibilita una agricultura rica e intensiva-“como una huerta de hortalizas”. A propósito, así es como el agricultor egipcio y su familia toman contacto diario con las aguas contaminadas del río (ellos también la beben y lavan con ella), y así se contagian de todas las enfermedades que Dios hizo llegar a Egipto.

A diferencia de ello, la tierra de Israel es “tierra de montañas y valles” (Devarim, capítulo 11, versículo 11) que se alimenta de la lluvia. Sus aguas son puras y transparentes, y no están contaminadas como las aguas del río egipcio, y por ende, el pueblo que habita en ella no adolece de  las enfermedades que sufre el pueblo egipcio. La curación del pueblo de Israel por Dios está relacionada con la bendición que Dios le dará a sus aguas, para que sea agua buena. Y he aquí aguas malas que Dios las cura y las convierte en agua buena y dulce-este es el suceso descripto en la primera mitad del episodio ocurrido en Mará!!

Puede verse en la primera mitad del relato la descripción del hecho que refleja un ejemplo para lo que habrá de suceder en la segunda mitad. La curación de las aguas amargas por medio de un “árbol” del que no se precisa su nombre, es un ejemplo para las curaciones de Israel de las enfermedades de Egipto por medio de los preceptos que les fueron otorgados y que serán cumplidos por ellos (ellos son el “árbol de la vida”). Pues entonces, el tema del episodio completo es: la entrega de los preceptos al pueblo de Israel cuyo cumplimiento definirá su destino en el futuro”.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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¿Tratamiento medico o la bendición de un Tzadik?

Al encontrarse el pueblo de Israel ante el Mar Rojo, les fue dicho que Dios luchará por ellos. ¿Acaso esta instrucción es correcta para otros casos de nuestra vida privada (por ejemplo- ¿en el caso de un problema médico?) ¿Acaso debemos nosotros realizar nuestro esfuerzo, o sólo debemos confiar en Dios de que Él nos liberará del problema, sin ninguna acción humana?

Antes de la partición del Mar Rojo fue dicho “El señor regirá la batalla por ustedes, pero ustedes habrán de sumirse en silencio” (Versículo 14).  En el siguiente capítulo está citado “ya que Yo soy el Señor, el que te cura a ti” (Capítulo 15, versículo 26). No hay duda alguna de Dios es el médico verdadero. Los médicos, incluso aquellos que no sostienen este pensamiento, son “enviados del Misericordioso”. Pues entonces, ¿Acaso debemos recurrir inmediatamente a un referente médico? Si Dios es el creador de la curación, en qué ayudará que demandemos médicos, si de todos modos acontecerá aquello que fue decretado por Dios?

A veces nos topamos  con parejas que durante años no tuvieron la posibilidad de tener hijos, y durante todo ese tiempo se abstuvieron de acudir a un médico argumentando que las llaves de la fertilidad se hallan única y exclusivamente en manos de Dios, o que se apoyaron  en la bendición de un Tzadik (Justo), que les aseguraba que con la ayuda de Dios este año tendrían hijos sin que requiera de esfuerzo alguno de su parte. ¿Acaso es éste realmente el camino de los creyentes?

Parece que ése no es el camino. Generalmente, los beneficios de las plegarias y las bendiciones se reflejan porque se aplican al esfuerzo práctico natural. Por el contrario, aquel que considera que Dios lo ayudará sin que él requiera realizar esfuerzo concreto alguno, está actuando con Dios como un insolente, porque considera que merece los milagros que los hijos de Israel vieron en el mar tal como está mencionado: “El señor regirá la batalla por ustedes, pero ustedes habrán de sumirse en silencio”.

¡Lo lógico para nosotros es que no depositemos toda nuestra confianza en el milagro! En efecto, la bendición del Tzadik y en especial las plegarias son necesarias y son la base de toda acción, pero el modo en que las mismas son respondidas es por medio de la naturaleza, es decir: el tratamiento médico, con la condición, por supuesto, que el mismo sea acorde a la Halajá.

Gentileza "Majón Pua"

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 14

Los egipcios persiguen a los hijos de Israel (Versículos 1-14)

Después que Dios le dice a Moshé que Paró está a punto de perseguir a los hijos de Israel-en efecto, eso es lo que sucede “Le fue anunciado al rey de Egipto que había huido el pueblo Paró y sus servidores cambiaron de opinión y dijeron ellos: ¿Qué es esto, lo que hemos hecho? Pues hemos liberado a Israel de servimos” (Versículo 5). Los egipcios persiguen al pueblo de Israel y los encuentran “acampados junto al mar” (Versículo 9). Paró se aproxima y el pueblo siente que está todo perdido “¿Acaso porque no hay tumbas en Egipto nos trajiste a morir en el desierto?” (Versículo 11). Moshé tranquiliza al pueblo y les dice que “Adonai regirá la batalla por ustedes, pero ustedes habrán de sumirse en silencio” (Versículo 14).

Los hijos de Israel Cruzan el Mar Rojo (Versículos 15-25) En esta instancia, Dios le explica a Moshé lo que debe hacer “tú, alza tu vara y extiende tu mano hacia el mar y pártelo y que entren los hijos de Israel en el medio del mar: por lo seco” (Versículo 16). A fin de que los egipcios no puedan cruzar el mar al igual que Israel, Dios crea una separación entre Egipto y el pueblo de Israel “Así no se acercó el uno al otro toda la noche” (Versículo 20). Moshé ejecuta lo ordenado por Dios y los hijos de Israel cruzan por la zona seca creada “Entraron los hijos de Israel en medio del mar en lo seco. Y las aguas eran para ellos: muralla por su derecha y por su izquierda” (Versículo 22).

El mar sobre los egipcios (Versículos 23-31)

Los egipcios intentan perseguir a los hijos de Israel pero se encuentran a sí mismos en el mar “y los egipcios huían a su encuentro. Y sacudió Adonai a los egipcios en medio del mar. Volvieron las aguas y cubrieron los carros y a los jinetes de todo el ejército de Paró, los que venían en pos de ellos en el mar. No quedó de ellos ni uno” (Versículos 27-28). El texto bíblico sintetiza el milagro del mar Rojo con los siguientes versículos que nos son muy conocidos “Salvó Adonai en aquel día a Israel del poderío de los egipcios. Vio Israel a Egipto muerto, desde la orilla del mar .Presenció Israel el Poder grande que ejerció Adonai en Egipto. Veneró el pueblo a Adonai y tuvieron fe en Adonai y en Moshé, Su servidor” (Versículos 30-31).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

 

 

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Egipcios en el Mar


Y le dijo el Eterno a Moshé, Diles al pueblo de Israel que se vuelvan y que acampen delante de Pi Hajirot, entre Migdol y el mar…
…Y al acercarse el ejército del faraón, alzaron sus ojos los hijos de Israel y temieron mucho y clamaron al Eterno… y le reclamaron a Moshé: ¿Acaso no había sepulturas en Egipto que nos has sacado a morir en el desierto?
Preguntas
• ¿Qué necesidad hay de decirle a Moshé que les diga al pueblo que vuelvan, acaso no iban detrás de la nube? Si la nube gira entonces todos giran…
• Cuando el mar se está cerrando sobre los Egipcios ¿Cómo es posible que diga (14:27) que los egipcios fueron al encuentro del agua que se les venía encima? No tiene sentido deberían escaparse para el otro lado.
• ¿Cómo puede ser que por un lado rezan a Dios y por el otro le recriminan a Moshé para qué los sacó de Egipto?
• ¿Cuándo cruzaron, de día o de noche? Por un lado nos dice que la  columna los mantuvo separados a los egipcios de los Israelitas durante toda la noche y  por el otro nos dice que al amanecer el mar se cerró sobre los egipcios, es decir que el pueblo cruzó de noche.
• ¿Cuál es la situación del pueblo: creían que era Dios  el que los estaba guiando o no?
Respuestas
Lo primero que sucede a orillas del mar rojo es que el “Ángel de Dios” (Malaj Hashem), es decir, la columna  de nube, que iba delante del pueblo, ahora se pone detrás del pueblo, para separar entre el campamento de Israel y de los Egipcios; además alumbrar a los hebreos.
Luego Moshé golpea el mar y comienza un viento muy fuerte desde el este hacia el oeste, como si fuera un tornado que abre el mar para que el pueblo vaya por él. Este “Tornado” congela el mar y hace como paredes de hielo, a esa hora es el momento más frío de la noche, al comenzar a amanecer sube la temperatura.
Los egipcios, van detrás de ellos, aunque sea de noche, pero tienen la columna de nube y fuego que les impide acercarse demasiado al pueblo de Israel, y la columna de nube y fuego comienza a retroceder hacia ellos. Al ver esto los egipcios dicen: “Anusa Mitzraim”  es decir deciden emprender la retirada y retroceder para llegar a la orilla por donde entraron, pero precisamente desde la orilla es que las aguas comienzan a cerrarse (pues el hielo comienza a derretirse con el amanecer) y por eso dice que los egipcios fueron al encuentro del agua (14:27) (en ese versículo el sujeto es el agua), entonces de frente tenían el agua que se les venía cerrando y por detrás la columna de nube y fuego que se les venía encima.
Con respecto al pueblo y la queja a Moshé, hay varios puntos: Por un lado vemos que el  pueblo teme y reza a Dios (14:10)  por otro lado se quejan a Moshé ¿para qué los sacó para morir en el desierto? (14:11). Luego agregan: “Para qué salimos de Egipto” es mejor vivir en Egipto como esclavos que morir en el desierto.
En total notamos 4 actitudes: temen, rezan, prefieren ser esclavos, no quieren morir en el desierto. A estas 4 cosas contesta Moshé: 1º les dice que no teman, 2º que ahora van a ver la salvación de Dios (en respuesta a los que rezan), 3º que no van a ver más a Egipto (en respuesta a que es mejor vivir en Egipto), es decir olvídense de Egipto y 4º que Dios va a luchar por ellos, tranquilícense (en respuesta a que iban a morir en el desierto), es decir no van a morir, quédense tranquilos.
Vemos al final que se cumplió exactamente lo que les dijo, cuando dice: “Salvó el Señor a Israel” (14:30) esto se refiere a que Dios iba a luchar por ellos (lo 4º). 
Luego cuando dice: “Vio Israel la mano poderosa de Dios” (14:31) y lo que dice: “Vio Israel a Egipto muerto a orillas del mar” esto se refiere a lo que dijo de que no iban a ver más a Egipto (lo 3º). 
Luego cuando dice: “Temió el pueblo a Dios” (14:31), es decir temieron a Dios y no a Egipto, “Confiaron en Dios y en Moshé su servidor”, esto se refiere a  los que se quejaron que Moshé los sacó para morir en el desierto.
Por último los egipcios reconocen a Dios al decir (14:25): “Anusa mitzraim mipene israel, ki Hashem niljam lahem” (Perdido esta Egipto por causa de Israel, Dios pelea por ellos), es decir, reconocen que no son fuerzas cósmicas, sino que es Dios el que controla las cosas y que Él es lo más fuerte y no pueden contra Él, Dios es el que triunfa y ellos ni siquiera pueden escapar.
El nivel de “Temor a Dios” al que llegó el  pueblo es el de temor al poder de Dios. Hasta ahora temían al faraón y ahora ocurre un cambio drástico, no deben temer a nadie solo a Dios, es decir aprendieron que no deben temer más a Egipto.
¿A qué se refiere cuando dice: “Vio Israel la mano poderosa con que obró Dios...”? (14:31)  Puede ser que se refiera a la columna de fuego y el viento huracanado o puede ser la mano de Moshé que golpeó el mar y luego lo vuelve a cerrar, es decir, la mano de Dios por intermedio de Moshé.
Con respecto a la pregunta: ¿cómo puede ser que rezan y por otro lado se revelan contra Moshé? Si observamos atentamente, notaremos que cuando dice que clamaron a Dios allí dice: “Los hijos de Israel” y cuando se quejan no dice  “Los hijos de Israel”. Vemos claramente que hay varios grupos.
Al final dice que el pueblo confió en Dios y Moshé su servidor. Esto nos lleva a cuestionar: ¿cómo nos dice que confiaron en Dios, si  luego veremos en otros casos más adelante que no creyeron? En Salmos 106:11-12 vemos que cuando expresaron que creyeron en Dios y Moshé, se refiere a que confiaron en la palabra de Dios, es decir, que creyeron en la palabra de Dios, lo que Dios dijo que haría lo hizo y cumplió. Aprendieron que lo que Dios dice lo cumple. Hasta aquí lo que dice que confiaron en Dios
Con respecto a lo que dice que "confiaron en Moshé su servidor”  creyeron que todo lo que Moshé hizo hasta ahora fue por orden de Dios, que los sacó de Egipto, etc. Pero eso no quiere de decir que todo lo que va a  hacer y decir en el futuro, eso también es lo que Dios dijo que se haga. A ese nivel llegarán cuando estén en el monte Sinaí. 
Esto coincide perfectamente con  lo que dice Rabí Abraham Iben Ezra. Este comentarista sostiene  que la columna de humo  no los acompañó guiándolos todo el tiempo, sino que sólo hasta aquí, pues si decimos que la columna los guiaba todo el tiempo, entonces, no habría más dudas contra Moshé, pues ven claramente que es Dios el que los conduce y no Moshé.
Al final, el pueblo pregunta: ¿Acaso Dios está con nosotros o no? No es que dudan si existe Dios, sino que la duda es si en realidad Dios está con ellos (velando por ellos en todo momento) o no.
En resumen ellos afirman: 
1. Todo lo que Dios dice lo cumple.
2. Todo lo que Moshé dijo hasta aquí, no lo inventó él, sino que Dios lo mandó.
3. Dios vela por ellos.
 

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“¡Manda a los hijos de Israel que marchen!”

   Y dijo el Señor a Moshé:

            “¿Por que sigues clamando a Mí?

            ¡Manda a los hijos de Israel que marchen!                                                        14, 15

            Mas tú, alza tu vara

            y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo,

            para que vayan los hijos de Israel

            por en medio del mar seco.”                                                                            14, 16

 

 Rabí Jaim Ibn-Atar, en su comentario al Pentateuco “Or Hajayim”, planteó la siguiente cuestión en relación con estos dos versículos que transcriben las palabras del Señor a Moshé en el momento de supremo peligro: Es difícil comprender: ¿hacia donde habrían de marchar, teniendo a los egipcios pisándoles los talones y el mar por delante? Si la intención fué que marcharan después que el mar se hubiera dividido, debía haber dicho en primer lugar: “Alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo” y luego: “¡Manda a los hijos de Israel que marchen!” Comprenderemos el extraño orden de estos versículos después que hayamos trabado conocimiento con el pueblo que acababa de salir de Egipto, tal como fue descripto por los Sabios en base a las Escrituras. Los versículos 9 y 10 del mismo capítulo describen la situación en que se encontraba sumido Israel antes de la división del mar:

De manera, que los egipcios – con todos los caballos y los carros del Faraón y sus jinetes y su ejército – los persiguieron, y los alcanzaron acampados junto al mar cerca de Pi-Hajirot frente a Baal Tsefón.14, 9 Y cuando el Faraón se iba acercando ,los hijos de Israel alzaron sus ojos  y ¡he aquí, a Egipto que venía marchando en pos de ellos!  y temieron mucho … 14, 10    En los versículos mencionados en último término se habla de los egipcios, primero, en plural; “Los persiguieron”, “los alcanzaron”, pero, cuando el texto, la descripción de la realidad, pasa a relatarnos el estado de ánimo de Israel en esos momentos, revela un cambio significante, se habla de los egipcios en singular: “he aquí, a Egipto que venía marchando en pos de ellos.”

 Rashí cita un Midrash que soluciona de un modo que le es usual, pintoresca y alegóricamente, el interrogante que plantea tal variación:

“Y he aquí que Egipto venía marchando en pos de ellos”: Vieron al príncipe angelical de Egipto que venía marchando …   ¿Qué significa ésto? Hemos aprendido en diversas homilías de nuestros Sabios, que cuando dicen “El príncipe angelical de un pueblo”, se refieren a la personificación del espíritu de determinada nación (según la terminología de Najman Krojman). ¿Qué es lo que vieron los seiscientos mil hebreos que acababan de salir de la esclavitud de Egipto? ¿Vieron acaso los seiscientos carros y capitanes sobre todos ellos? Según los entendidos, estos carros eran vehículos guerreros sobre el que viajaban dos soldados, uno manejaba las riendas, mientras el otro, de pie guerreaba. En caso de emergencia podía subir también un tercero. Así pretenden explicar la expresión “veshalishim” (que nosotros traducimos “capitanes”1). Si esta explicación es exacta, los seiscientos mil hebreos fueron perseguidos por no más que mil ochocientos egipcios. ¿Acaso fué ésto lo que vieron los hijos de Israel cuando alzaron los ojos? No. Pues no está escrito: “Y he aquí a los egipcios que venían marchando en pos de ellos” sino que: “Y he aquí a Egipto …”, el príncipe de Egipto, la personificación del imperio egipto fue lo que vieron los esclavos que acababan de salir a la libertad. La Casa de la Esclavitud, Egipto, irguióse frente a ellos en toda su horripilancia. Por eso temieron.

    En la continuación del versículo nos enteramos de la reacción de estros libertos atemorizados:

     …y temieron mucho y clamaron los hijos de Israel al Señor.                 14, 10

     Y dijeron a Moshé:

     “¿Acaso por no haber sepulturas en Egipto

     nos trajiste acá para morir en el desierto?

     ¿Qué has hecho con nosotros, sacándonos de Egipto?                         14, 11

Rambán sorprendido ente esta conducta la criticó No es comprensible como al mismo tiempo, esta gente, que clamaba a Dios por Su ayuda, despreciara la merced con la que los estaba agraciando y dijeron que habría sido mejor que no los hubiera redimido. Rambán soluciona este interrogante con la hipótesis que entre los que salieron de Egipto había diversas fracciones:

Un partido clamaba al Señor mientras que el otro negaba al profeta y rechazaba el milagro que estaba teniendo lugar, y decían que ojalá no los hubiera redimido.  Un testimonio a su explicación ve Najmánides en el cambio de la voz “Hijos de Israel” por “pueblo”. Los que se dirigen al Señor son los Hijos de Israel, los justos. Moshé, en cambio, recibe orden de hablar al pueblo: Entonces dijo Moshé al pueblo: “No temáis”. 14, 13  Es decir, que quienes temen y se quejan “¿Qué has hecho con nosotros, sacándonos de Egipto?” son el pueblo, no los Hijos de Israel. Asimismo leemos en el último versículo:

 

Israel, pues, vió la obra prodigiosa que hizo el Señor contra los Egipcios, y temió el pueblo al Señor, y creyeron en el Señor.                                       14, 31

 

    Sólo después que vieron el milagro con toda claridad, creyó el pueblo en el Señor. Pero, mientras tanto, estamos antes del milagro. Israel ve al “Príncipe angelical de Egipto” a sus espaldas. Los Hijos de Israel claman, es verdad, al Señor, pero el “pueblo”, es todo nervios y temores.

    Nuestros maestros divergieron en la apreciación de los redimidos de Egipto. En el tratado Sotá 36b, encontramos la siguiente controversia entre Rabí Meir y Rabí Yehuda:

 

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1 Estamos  en  presencia  de  un  juego  de  palabras, “Veshalishim” como derivado de la  radical “shalosh” = tres,  es  decir  que  el  carro  estaba  adaptado para “tres” soldados, mientras que su traducción real se refiere a los capitanes.

Dijo Rabí Meir: Cuando los Hijos de Israel estaban junto al mar, discutían las tribus así. Una decía: “Yo descenderé primero al mar”. La otra decía: “No. Yo descenderé primero al mar”. Mientras estaban allí discutiendo, saltó la tribu de Binyamín al agua. Por tal motivo mereció hospedar en su predio a la Gloria. (Rashí: El Templo fué edificado en el territorio de Binyamín, pues está escrito: “Entre sus hombros El habitará” – Devarim 32, 12). Contestóle Rabí Yehudá: No. Los acontecimientos ocurrieron así: Uno decía: “Yo no entro primero al agua”, y el otro decía: “Tampoco yo entraré primero al agua”. Mientras estaban deliberando, saltó Najshón ben Aminadav, y su tribu, Yehudá, tras él, a las olas del mar, por eso mereció Yehudá el gobierno de Israel según está escrito: “Cuando Israel salió de Egipto … Yehudá vino a ser su santuario”. Díjoles el Santo, alabado sea: “Aquel que santificó Mi nombre en el mar, que venga y que gobierne a Israel”.  Rabí Meír, aparentemente defiende a Israel. Los ve como amantes del Señor y prestos a hacer Su voluntad. Dispuestos a penetrar en el mar con fe íntegra en Dios. Sólo Rabí Yehudá pretende conocer su verdadero carácter al describirlos como hombres que esperan ver su deber cumplido por otros.  Pero, hay quienes suponen que incluso Rabí Meír no creyó en su heroísmo y en su voluntad de saltar al mar sin garantías y sin promesas.  De acuerdo a esta opinión, las palabras de R. Meír deben interpretarse así: Las tribus decían: “Yo salto primero – yo salto primero” pero, en realidad no eran éstas más que palabras, huérfanas de hechos. Sólo verbalmente quiso cada tribu ser la primera, pero no en la práctica.  Más aguda aún es la crítica del Midrash que describe a los hijos de Israel no en el momento del gran peligro, sino después del gran milagro. Los que hasta hace algunos momentos no veían sino la muerte segura, marchan ahora como hombres libres en medio del mar, seco, fuera del alcance de sus enemigos.

 El Midrash los describe así (Shemot Rabá 24):

Las escrituras dicen: (Tehilim 106, 7): “Rebeláronse junto al mar, junto al mar Rojo” ¿Porqué está escrito “mar” dos veces? La respuesta es: Se rebelaron junto al mar, cuando no querían internarse en las aguas. Allí fué la tribu de Yehudá la que saltó la primera al agua y glorificó el nombre de Dios.

¿Cómo sabemos que también se rebelaron en el mar? Cuando se internaron en el mar, vieron que estaba lleno de barro debido a las aguas que acababan de retirarse. Reuvén le decía a Shimón: En Egipto – barro. En el mar – Barro.

Así es como debe interpretarse el versículo: “Rebeláronse junto al mar, el mar Rojo”. Vemos entonces que el milagro no cambió a los hombres. Que las rencillas por pequeñeces no cesaron. No desaparecieron el desagradecimiento y el amor a la comodidad. En lugar de ver las mercedes del Creador y Su providencia, que los redime de la esclavitud sobre “alas de águila”, ven sólo la pequeña cantidad de barro que se adhiere a sus zapatos. Este barro fue suficiente para que igualaran la esclavitud con la redención; ¡la oscuridad con la luz!

El milagro no transforma a los hombres. No es suficiente para cambiar sus corazones a fin que amen y teman al Señor. Si ésta era su estatura espiritual y su manera de pensar, tanto en la hora de peligro y de estrechez como en la hora de milagro y de redención, cabe entonces la pregunta: ¿En mérito a qué se dividió el mar? La respuesta es: Por aquellos contados y aislados que llevaban al Señor en su corazón y que por su propio riesgo, no se detuvieron a pensar si tendrían éxito o no, y saltaron al mar. En mérito de Najshón ben Aminadav, en mérito de aquellos que no preguntaron ni exigieron nada, que no se quejaron en el momento de necesidad, que no dudaron y que no impusieron la misión sobre los hombros del prójimo, sino que saltaron al mar. En mérito a estos hombres  se dividió el mar. Estamos ahora en condiciones de comprender el extraño orden de los versículos que encabeza la lección y saber la respuesta a la pregunta del “Or Ha-jayim”. Si habrían de creer en el Señor que los sacó de Egipto y hubieran marchado y saltado a las aguas antes que el mar se dividiera, también habrían podido estar seguros que el mar se dividiría. Por lo que dice Rashí:

“¡Manda a los hijos de Israel que marchen!” No deben hacer más que marchar, pues el mar no se opondrá.

Tomado de:  “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibowitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la  Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986  págs. 91 - 95.

 

 

 

 

 

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Habla a los hijos de Israel y que partan

¿Cuál es el significado de la pregunta de Dios a Moshé “¿Por qué clamas hacia Mí? ‘ (Versículo 15) ¿Acaso hay algún defecto en la súplica de que Dios salve a Israel? “Or Hajaim” nos enseña acerca de la importancia de la acción humana como condición  para la salvación de Dios.

No hubo un momento más difícil en la historia del pueblo que sale de Egipto, que el momento previo a la partición del mar Rojo: de un lado la persecución de los egipcios y del otro las aguas del mar, y el pueblo de Israel se encuentra en el medio ansioso y asustado sin saber qué será de ellos. No obstante Moshé Rabeinu trata de calmarlos y les dice: “¡No teman! Permanezcan erguidos y presencien la salvación del Señor… El señor regirá la batalla por ustedes, pero ustedes habrán de sumirse en silencio (Versículos 13-14). Pero resulta que el pueblo quedó conmovido y asustado.

Y el mismo Moshé está rezando en ese momento pidiendo misericordia por el pueblo de Israel que se encuentra en problemas-entre el mar y la tierra. Y he aquí que Dios se dirige a él con conceptos críticos, que suenan como si fueran una amonestación: “ Dijo el Señor a Moshé: ¿Por qué clamas hacia Mí? ¡Habla a los hijos de Israel y que partan!

Pero tú, alza tu vara y extiende tu mano hacia el mar y pártelo y que entren los hijos de Israel en el medio del mar: por lo seco” (Versículos 15-16).

El comentarista “Or Hajaim”, en referencia a estos versículos, realiza el siguiente planteo: “Y no se comprende: ¿A quién otro debería clamarle sino a Dios? Y si el problema es que continuaba rezando, es lógico de suponer que mientras no sea respondido no dejará de rezar”, y al respecto, él responde: “Es conocido que el poder de la piedad emana de las buenas acciones que el hombre habrá de realizar en el mundo terrenal y entonces le será sumada la capacidad de Misericordia desde el mundo celestial. Por eso Dios le dijo a Moshé…no todo depende de mí, por así decirlo, yo también quiero hacer un milagro…pero “Habla a los hijos de Israel y que partan”-es decir: esta es la propuesta a fin de incrementar el aspecto de la gracia y la misericordia: Habla a los hijos de Israel y se potenciarán con todos sus corazones”

Los conceptos acertados del “Or Hajaim” iluminan claramente la tradición de Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, en alusión a Najshón Ben Amidanav que fue el primero en meterse al mar para cruzar por él (Tratado de Sotá 36, carilla 2). Según el “Or Hajaim” esta tradición está anclada en el imperativo de Dios “Habla a los hijos de Israel y que partan” (Versículo 15). Para enseñarnos que ante todo hay que meterse al mar sin especulaciones, y tan sólo entonces se abrirá el mar.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj de la serie "Meat min Haor", publicada por la Biblioteca Beit El con la colaboración de la organización "Orot"

 

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