Sere quien sere

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¿Por qué inquietaba a Moshé que se le preguntaría
“Cuál es Su Nombre”? (v.13)
SFORNO: Los nombres de una persona aluden a cualidades
específicas que posee. Estas cualidades hacen que la persona actúe
de una manera particular.
Por lo tanto, a Moshé le preocupó que el pueblo judío le
preguntaría: “¿Con qué atributo —aludido por Su Nombre— Dios te
envió a redimirnos?”
RAMBÁN: Moshé no temía el pueblo judío pudiera dudar de la
existencia de Dios. Más bien, le preocupó que ellos preguntarán:
“¿Con qué Nombre nos redimirá Dios?” Dado que cada Nombre de
Dios refleja una de Sus diferentes actividades, el pueblo judío querrá
saber la manera en que la redención de Egipto tendrá lugar. ¿Será
mediante los Nombres El Shadái (que Dios mismo reveló a los
Patriarcas — véase el comienzo de Parshat Vaeirá) con los que se
ocultan los milagros de Dios? ¿O será mediante el Nombre que
implica la suprema piedad Divina, lo que significa que tendrían
lugar milagros visibles?
 ¿Cuál era el significado de la respuesta de Dios: “Seré lo
que seré”? (v. 14)
RASHBÁM: La palabra hebrea eheié/  (lit.: “seré”) es, de hecho,
un Nombre de Dios. El nombre sugiere que “Yo puedo hacer
aquello que prometo”.
RAMBÁM: El Nombre Eheié se refiere a Dios, describiendo cómo Su
existencia es absolutamente imperativa, en contraste con los seres
creados cuya existencia es condicional. En este espíritu, el vers. 14
reza: “el Ser Existente que es el Ser Existente” (Guía de los Perplejos I:63).
ABARBANEL: Así, con este Nombre, Moshé podrá convencer al
pueblo judío de que no había sido enviado por un ángel o algún
otro mensajero celestial, sino por Dios Mismo.
RASHI: “Seré lo que seré” significa: “Yo estaré con ellos en su
actual momento de necesidad, tal como estaré con ellos en el
tiempo de persecuciones futuras”.
RAMBÁN: En otras palabras, Dios decía a Moshé: “No te preocupes
por cuál es Mi Nombre. Todo lo que el pueblo judío tiene que saber
es que Yo estaré con ellos a lo largo de todos sus sufrimientos. Y
cuando clamen, Yo les contestaré”. Así, la interpretación de que
“seré lo que seré” es algún tipo de Nombre de Dios, es incorrecta.

 

Torat Menajem
RASHI RECHAZA LA INTERPRETACIÓN DE QUE DIOS DIJO A MOSHÉ
SU NOMBRE (V. 14)
Rashi explica que la respuesta de Dios a la pregunta de Moshé (sobre Su
Nombre) fue: “Yo estaré con ellos en su actual momento de necesidad, tal
como estaré con ellos en el tiempo de persecuciones futuras”.
Obviamente, Rashi no coincide con aquellos comentaristas que
sugieren que Dios dijo a Moshé que contara a los judíos Su verdadero
Nombre (Rashbám, Rambám y Abarbanel). Más bien, según Rashi,
Dios respondía con palabras de aliento para transmitir al pueblo judío [En
esto, Rashi coincide con Rambán].
Sin embargo, esta postura de Rashi parece desviarse del significado
simple del texto. ¿No debería ser la respuesta a la pregunta “¿Cuál es Tu
Nombre?” nada más que un nombre? ¿Por qué rechazó Rashi la
explicación simple de que “Eheié asher Eheié” es un Nombre de Dios?
RASHI RECHAZA LAS INTERPRETACIONES DE SFORNO Y RAMBÁN
Sforno y Rambán escriben que Moshé preguntaba a Dios: El pueblo
judío me preguntará “Cuál es Su nombre”, o sea, “¿Cuál de Sus atributos
empleará El para redimirnos?”
Sin embargo, Rashi rechaza esta interpretación, como un tanto
inadmisible. Después de todo, lo principal aquí era la noticia de redención
que Moshé iba a dar al pueblo judío. Exactamente cómo ésta tendría
lugar no era tan importante que fuera crucial una explicación aquí, al
comienzo mismo. Y mientras era posible que el pueblo judío hiciera
semejante pregunta, ciertamente no era seguro. ¿Por qué, entonces, la
reacción inmediata de Moshé a Dios fue: “cuando ellos me digan: Cuál
es Su Nombre”, como si fuera inevitable?
Debido a estos problemas Rashi rechazó la interpretación de la
pregunta de Moshé sostenida por Sforno y Rambán.
LA EXPLICACIÓN
A Rashi le inquietó un problema muy pertinente en la pregunta de
Moshé: “ellos me dirán: Cuál es Su Nombre”: ¿Cómo puede ser que el
pueblo judío no sepa el Nombre de Dios? En este versículo mismo, Moshé
dice: “Cuando yo vaya a los Hijos de Israel y les diga: El Señor de sus padres me ha enviado a ustedes”. De esta declaración vemos que Moshé
estaba plenamente enterado de una intacta tradición de creencia en Dios
en el pueblo judío. Obviamente, si ellos eran conscientes de la existencia
de Dios, deben haberse referido a El por algún nombre en particular,
especialmente al dirigirse a El en plegaria, etc.
Entonces, ¿por qué preocuparse de que el pueblo judío preguntaría:
“Cuál es Su Nombre”?
Por lo tanto, concluyó Rashi, Moshé sentía aprehensión no a una
pregunta del pueblo judío (como sugieren Sforno y Rambán), sino a un
desafío. Habiendo sufrido dura labor esclava y la matanza de miles de
niños judíos, tendrían una seria queja: “Si tanto se preocupa Dios de
nosotros, y dice: ‘Ciertamente he visto el sufrimiento de Mi nación que
está en Egipto, y he oído su clamor causado por sus capataces, pues he
reconocido sus dolores, etc.’ (arriba v. 7-9), ¿por qué nos puso en esta
situación en primer lugar?”
Y ésta era la preocupación de Moshé. Cuando vaya al pueblo judío y
diga: “El Señor de sus antepasados me ha enviado a ustedes” (v. 13),
ellos claramente replicarán: “¿Cuál es Su Nombre?” O sea, ¿qué tipo de
“nombre”, o conducta, es ésta de que nos escucha sólo después de dura
labor y el asesinato de nuestros hijos? Por lo tanto, Moshé dijo a Dios:
“Qué he de decirles”, pues sentía que su queja era justificada.
Por consiguiente, Rashi explica que Dios contestó: “Yo estaré con ellos
en su momento de necesidad”. O sea, no es que Dios pase por alto el
sufrimiento del pueblo judío. Más bien, El participa de su dolor, como
declara el versículo: “Todo el dolor de ellos es también Su dolor” (Isaías
63:9; comp. con Rashi al v. 2, arriba).
Esto, sin embargo, suscita una pregunta: Si tanto Le duele a Dios, ¿por
qué permite que suceda?
Para encarar este problema, Dios dio una respuesta adicional (v. 15):
“El Señor también dijo a Moshé: ‘Así dirás a los Hijos de Israel: Dios (Havaiá), el Señor de sus antepasados, el Señor de Avraham, el Señor de
Itzjak, y el Señor de Iaacov me ha enviado a ustedes. Este es Mi Nombre
eterno...’”.
Este versículo enfatiza dos cosas:
a) Se emplea el Nombre Divino Havaiá (el Tetragrámaton) indicando
Su atributo de Piedad.
b) Dios dice en referencia a este nombre que “éste es Mi Nombre
eterno”.
La palabra “eterno” (leolám/) aparece escrita aquí faltándole una
letra vav/, indicando que “Mi Nombre” (el Tetragrámaton; la piedad
Divina) está oculto.
Así, Dios explicaba a Moshé que durante el exilio El sí Se compadece
del pueblo judío, pero esta cualidad está oculta.
LA PIEDAD DIVINA DURANTE EL EXILIO
Aún se podría preguntar: Si la compasión de Dios está oculta, ¿qué
beneficio práctico reporta?
Para responder a esta pregunta, el versículo continúa: “Y así es cómo
Yo he de ser recordado en cada generación”. Rashi explica que Dios
enseñó a Moshé cómo debía pronunciarse este Nombre oculto. Esto se
refiere a la ley judía de que está prohibido pronunciar el Tetragrámaton
(Havaiá) y en cambio se usa la palabra Adonái (“mi Señor”).
Esta ley tiene una doble implicación: Por un lado, está prohibido
pronunciar el Tetragrámaton, indicando que la piedad de Dios
(representada por este Nombre) está oculta. Pero, por el otro, el término
Adonái no es una alternativa al Tetragrámaton usada en tiempos de exilio
sino, más bien, un sustituto. Así, cuando el judío usa el término Adonái
realmente se refiere al Tetragrámaton mismo.
Por consiguiente, esta ley trae a luz la naturaleza del atributo de piedad
de Dios durante el exilio. Por un lado está oculto (no pronunciado). No
obstante, por el otro, es activo (nos referimos a él directamente). Así,
enseñando a Moshé esta ley, Dios explicó Su aparentemente paradójico
comportamiento de piedad durante el exilio. Pues tal como el
Tetragrámaton, la piedad de Dios está presente y activa en el exilio, pero
sus efectos están ocultos.
Ahora Moshé tenía una respuesta completa a la pregunta que el pueblo
judío haría sobre las actitudes, o “nombre”, de Dios.
(Basado en Likutéi Sijot, Vol. 26, pág. 19 y ss.)

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El monte Jorev


Y Moshé apacentaba el ganado de su suegro Itró, sacerdote de Midián, guiándolos por el desierto, cuando llegó a Jorev, el  monte de Dios.
Y se le apareció el ángel del Eterno en una llama de fuego entre la zarza, y vio que a pesar del fuego, la zarza no se consumía. Entonces dijo Moshé: -Me apartaré para ver mejor esa gran visión: ¿Por qué no se quema la zarza? Y vio Dios que se apartó (Moshé) para mirar y lo llamó: Moshé, Moshé. Y le contestó: -Heme aquí. Y le dijo: -No te acerques, quítate el calzado pues el lugar en donde estás parado, tierra santa es.
Preguntas
• Nos dice que Moshé llego al Monte de Dios ¿Cuál es ese monte que nos menciona? 
• ¿Moshé llega a ese Monte de casualidad?
• En el suceso de la zarza nos dice que un ángel le habló a Moshé ¿Quién es el ángel que se le presentó a Moshé?
• Comienza hablando del ángel que se le presentó y luego dice que es Dios el que le habla, ¿cómo se entiende esta aparente contradicción?
• ¿Qué representa la zarza?
• ¿Por qué una zarza y no otra cosa?
• ¿Por qué Moshé esconde su rostro para no ver?  ¿Acaso podría ver a Dios?
En total hay 39 versículos  en guematria suman lo mismo que: Hashem Ejad (Dios es uno) 
En esta profecía, Dios le dice a Moshé dos cosas:
1) que sabe lo que pasó con Israel y que lo quiere sacar de allí. 
2) y que Moshé es el enviado para eso.
Seis veces habla Dios y cinco Moshé.
o Primero Moshé pregunta quién es él para ir y Dios le responde, Yo estoy contigo.
o Segundo Moshé  le dice en nombre de quién va a ir y Dios le dice E-hie Asher E-hie y cual va a ser el plan para sacar a Israel de Egipto.
o Tercero Moshé  dice que no le van a creer. Dios le dice que le van a creer y le da tres señales.
o Cuarto Moshé  dice que él no sabe hablar. Dios le dice que Él es el que cura.
o Cinco Moshé  dice que envíe a otro. Dios se enoja y le dice que Aarón va a hablar por ti.
¿Cómo llegó a ese monte y a que Dios lo envíe? Obviamente se refiere al monte Sinaí. Para entender mejor hay que rever los versículos anteriores. Al hacerlo, observaremos a Moshé  como una persona que le importa los demás  y la justicia, esta dispuesto a perder todo por ello por sus ideales. No solo de palabra, sino en los hechos, veremos que renuncia al reino de Egipto, pues no tolera un acto de injusticia tal como ver a un egipcio golpear salvajemente a un hebreo. 
¿Qué hizo Moshé durante todo ese tiempo en Midián? De los nombres que les otorga a sus hijos se ve que él sufre por estar lejos de su pueblo. Está preocupado por el pueblo, ¿qué se puede hacer para ayudarlo? ¿Cuándo llegará el momento de la redención?, ¿Cuándo se materializará lo que Yosef les había dicho antes de morir? Esto es lo que Moshé  tenía en mente: tiene que venir la salvación de Dios. 
Dios es el que va a mandar a algún enviado. Moshé  tal como Yosef, espera alguna señal  para actuar (Yosef es el gran ejemplo de Moshé) es factible que Moshé  se vea a sí mismo como alguien que puede hacer algo para acelerar esto y entender mejor cómo "ayudar" a que ocurra la redención de los hijos de Israel. Por eso se aleja de todo, (Jorev = un lugar seco y sin vida) y elige una profesión que le permite y le ayuda a llegar a un nivel espiritual elevado (guía, conduce al rebaño) Moshé  llegó porque él se fue preparando, no fue casualidad. 
Se cumplieron las condiciones (tanto las celestiales: ocurrió que los esclavizaron y además pasaron 400 años, como así también se han convertido en un pueblo numeroso, la parte terrenal: Moshé  se preparó y llegó al grado de la profecía)
¿Qué significa la visión de la zarza ardiente? El Midrash nos enseña  que a Dios (representado por el fuego) se lo puede ver en cualquier lado, aun entre las espinas (en el sufrimiento) si realmente abrimos los ojos. 
Moshé  se ve a sí mismo que no puede aguantar más, es una zarza que esta siendo consumida por un fuego abrasador, siente que  la promesa de Dios de liberarlos debe cumplirse ahora, no puede posponerse más tiempo.
En el Moré Nebujim I: 5 dice que para llegar a Dios hay que guardar distancia y mucha preparación; eso es lo que nos relata el texto aquí, que no se acercó y no quiso ver. Moshé  se acerca con humildad, no como lo hicieron los hijos de Aarón  que al subir al monte vieron al Dios de Israel, bebieron y comieron, esto denota una falta de distancia y reverencia.
Moshé  no llegó por casualidad, no cualquiera puede ser profeta o enviado, no es que Dios tomó al primero que se le cruzó por ahí (como el que frota la lámpara y sale el genio)
Como dijimos, Yosef fue ejemplo para Moshé  y eso lo vemos en Debarim 33:16 cuando Moshé bendice a los descendientes de Yosef que dice: "…el favor de Aquel que se apareció en la zarza…”, expresa que él mismo llego a la profecía gracias a las enseñanzas de Yosef y que en él se inspiró pues fue el que mantuvo al pueblo y los guio, sin Yosef no hubieran seguido en pie y él no hubiera llegado al grado de profecía.
Tal como Yosef, Moshé habitó en los palacios de Egipto, fue líder y ahora quiere ayudar al pueblo y prepararlos para la redención.
En resumen:
• Primer punto: Moshé  sabe lo que sufre el pueblo y se siente identificado con ellos, no es indiferente.
• Segundo punto: se ve a sí mismo como alguien que debe hacer algo para acercar la redención y trabaja hacia ello.
• Tercer punto: Se esfuerza por llegar a la profecía.
• Cuarto punto: La profecía en sí.
• Quinto punto: La forma de la profecía y como reacciona Moshé, los Nombres de Dios que nos demuestra cómo Moshé va ascendiendo en forma paulatina.
Una de las principales cualidades que debe poseer el ser humano para alcanzar la profecía es la fuerza de voluntad, querer ser profeta y trabajar hacia ello. Además debe tener mucha  valentía ya que debe luchar contra muchas normas y malas costumbres.
Otro punto a favor es que Moshé  no era esclavo y no tenía esa mentalidad, vemos que fue un acto de misericordia por parte de Dios que el Salvador, no sea esclavizado, de  esa manera posee una mente más abierta y no oprimida, además tuvo acceso a una buena educación de liderazgo, lo que le permitió conocer el mundo y conocer la naturaleza. Y lo más maravilloso de todo esto es que la preparación y capacitación de aquel que salvará al pueblo de Israel ocurre en el mismísimo palacio de aquel que quería exterminarlos.
 
 

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Zarza ardiente


Y Moshé apacentaba el ganado de su suegro Itró, sacerdote de Midián, guiándolos por el desierto, cuando llegó a Jorev, el  monte de Dios.
Y se le apareció el ángel del Eterno en una llama de fuego entre la zarza, y vio que a pesar del fuego, la zarza no se consumía. Entonces dijo Moshé: -Me apartaré para ver mejor esa gran visión: ¿Por qué no se quema la zarza? Y vio Dios que se apartó (Moshé) para mirar y lo llamó: Moshé, Moshé. Y le contestó: -Heme aquí. Y le dijo: -No te acerques, quítate el calzado pues el lugar en donde estás parado, tierra santa es.
Esta Parashá nos relata la primera profecía de Moshé, eso merece un análisis profundo.
Hay muchos simbolismos muy interesantes que trataremos  de descifrar.
Para ubicarnos contextualmente debemos saber que Moshé  se encuentra en el monte Sinaí.
Preguntas
• ¿Qué significa la palabra SINAI? ¿De dónde proviene? ¿Cuál es su raíz? 
• Dios se le aparece  a través de un SNE BOER BAESH, ¿Qué  significa una zarza que ardía en fuego?
• BEASNÉ ENENU UJAL - y la zarza no se consumía ¿Qué  representa esta zarza que arde en fuego?
• ¿Qué significa que no se consumía?
• Y luego nos dice en el versículo 6: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Yitzhak y Dios de Yaacob. Y cubriose Moshé el rostro porque temió ver a Dios".
• ¿Qué  significa que se cubrió el rostro? ¿Qué significa que temió ver a Dios si a Dios no se lo puede ver?
Al final termina diciendo que Moshé  será el encargado de sacar a Israel de la  tierra de Egipto.
Para descubrir qué representa la zarza ardiente en fuego, la metodología más apropiada para encontrar la repuesta  del acertijo, sería buscar si este concepto "ARDIENTE EN FUEGO" "BOER BAESH", aparece en otro lugar en la Torá. Efectivamente, este término lo volvemos a encontrar 3 veces, las 3 hablando de lo mismo.
En Deuteronomio 4, 9 y 15. Dice así: BEAAR BOER BAESH –“Y el monte ardía en fuego” ¿A qué monte se refiere? ¿Qué monte ardió en fuego? Y ¿Cuándo  sucedió esto? 
Se está refiriendo al monte de Sinaí.
O sea, hay solamente 2 lugares en la Torá que dice que algo arde en fuego, la zarza y el monte Sinaí. No nos olvidemos que Moshé  está teniendo esta profecía de la zarza ardiente en el monte Sinaí, y eso no es casualidad.
Y la palabra Zarza - SNE es muy parecida a SINAI, ya que en hebreo posee la misma raíz.
La pregunta sería entonces: ¿Qué es lo que está viendo Moshé  en su profecía? 
Lo que Moshé  está percibiendo en su profecía es aquello que va a ocurrir dentro de un tiempo en el mismo lugar que se encuentra ahora, en el Monte del Sinaí.
Dios va a descender en un fuego sobre el monte (Shemot 19).
Es decir nos estamos refiriendo a un suceso GRANDIOSO, nos referimos a la entrega de la Torá.
En otras palabras, Moshé  esta captando ya en su primer nevuá (profecía), la entrega de la Torá y es precisamente lo que Dios le dice al final: “servirán a Dios en este monte”
Dios se va a revelar al pueblo de Israel en el monte Sinaí y nos va entregar la Torá.
Eso es lo que simboliza la zarza ardiente en fuego, que aquí, en el mismo lugar donde la zarza se encuentra, Dios se revelará al pueblo judío.
El fuego, en este caso, representa a la  palabra de Dios.
Dios descendió en un fuego sobre el monte, este fuego es lo que representa a la profecía, la Shejina – providencia Divina.
Hasta aquí ya hemos descifrado qué significa la zarza ardiente. Pero ¿a qué se refiere cuando dice que la zarza no se consumía – BELO UJAL BO?
Encontramos un versículo  extraordinario en Jeremías, que nos ilumina para entender este enigma capítulo 20: 9 “Hay en mi corazón como un fuego que quema. Y no puedo frenarlo, BELOUJAL.
Cuando Dios habla con el ser humano es como un fuego que no se puede frenar, que se debe decir y transmitir lo que Dios dijo.
Entonces, la zarza ardiente que no se consumía, ese fuego que no se puede parar, se refiere a la palabra de Dios que trae el profeta.
Y en este caso el profeta es Moshé, que al tener la profecía no puede frenarla, sino que debe salir como  enviado de Dios para cumplir con Su palabra.
Es decir, la zarza que no se consumía representa al mismísimo Moshé  que es enviado por Dios para liberar a Israel.
Es interesante notar que existe otro lugar en la Torá en donde cayó un fuego de Dios y los consumió.
Me refiero a los hijos de Aarón, luego de los diez mandamientos, cuando subirán al monte Sinai Moshé Aarón los hijos de Aarón y los ancianos, nos cuenta que ellos habían querido acercarse en demasía a Dios, lo que les estaba prohibido, mas la Torá nos relata que en aquel momento Dios no quiso castigarlos, es por eso que luego fueron quemados.
¿A qué se refiere Dios cuando le dice que no se acerque demasiado?
Moshé  entiende que a Dios hay que acercarse de a poco, está prohibido precipitarse, ese fue el error de los hijos de Aarón. Por lo tanto Moshé  quiere estar seguro que está entendiendo bien, así se debe actuar en la profecía  y con los misteriosos secretos de Dios. No hay que precipitarse a sacar conclusiones apresuradas.
También en el futuro, con la entrega de la Torá en el Sinaí Dios pondrá límites para que no se acerquen demasiado. Moshé  esta viendo lo que pasará en el futuro.
Este crecimiento de Moshé  en su primera profecía se puede notar en los Nombres de Dios que se utilizan.
Primero dice: Elokim - Dios lo llama a Moshé, luego Eloke abija – El Dios de tu padre, luego Hashem – el Señor, E-yhe Asher E-yhe – Soy el que Soy, luego Hashem Eloke abotejem – El Señor de tus ancestros. Moshé desde su primera revelación, y en la misma visión crece y se eleva de manera extraordinaria.
Ya se va perfilando como el mayor de los profetas, y por supuesto es su humildad la que hace que no se precipite.
¿Hace cuanto que no existía la profecía entre los hijos de Israel?
Más de 200 años, la última profecía la había tenido Yaacob.
Si la  comparamos con la profecía de Moshé, notaremos que hay muchas similitudes.
Ambas profecías dice que ocurrieron en visión.
En la profecía de Yaacob se repite el nombre de Yaacob dos veces: Yaacob, Yaacob.
Lo mismo sucede en la visión de Moshé: Moshé ,Moshé.
En las dos profecías contestan: Heme aquí.
En las dos dice: Yo soy el Dios de tu padre.
Y en las dos dice que nos hará subir de la tierra de Egipto a Israel.
Luego de 210 años viene Moshé y nos saca de Egipto.
Todas estas similitudes nos indican que el contenido de la profecía de Moshé  se nutre de la última profecía de Yaacob, la cual había ocurrido hacía más de 200 años atrás.
La tradición perdura y es muy firme.
Moshé no recibe la profecía por casualidad, sino que él se prepara para ella y el momento de la redención ha llegado.
 

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Sere quien sere


Y contestó Moshé: ¿Quién soy yo para que vaya ante el Faraón y librar a los hijos de Israel de Egipto?
Y le dijo el Eterno: Porque estaré contigo. Y esta será la señal de ello: cuando haya sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios en este monte. 
Y dijo Moshé a Dios: He aquí que yo iré a los hijos de Israel y les diré: el Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros, si me preguntaren: ¿Cuál es Su Nombre? ¿Qué les diré?
Y Dios dijo: E-yhe Asher E-yhe (Soy el que Soy) y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: E-yhe me envió a vosotros. 
Y dijo: Así les dirás a los hijos de Israel: El Eterno, Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Itzjak y el Dios de Yaacob, me envió a vosotros. Este es Mi Nombre por siempre y esta es Mi remembranza de generación en generación.
Preguntas:
• ¿Qué es lo que pretende Moshé cuando le pregunta a Dios: cuál es Su nombre?
• ¿Cuál es el interés de ellos de saber cuál es el Su Nombre? ¿Qué cambia para ellos saber cuál es Su nombre?
• ¿Qué significa E-yhe? Y ¿Qué significa Asher E-yhe?
• ¿Por qué al pueblo de Israel debía decirle que E-yhe lo envió? ¿Por qué no dijo todo completo?
• ¿Por qué luego utiliza el nombre: Eterno?
• Esta es la primera vez que Dios se presenta con el Nombre del Eterno ¿Por qué ahora sí lo hace? ¿Qué nos viene a enseñar? 
• ¿Qué significa: Este es Mi Nombre por siempre y esta es Mi remembranza de generación en generación?
Respuestas
Moshé le pregunta a Dios cómo debe presentarse ante el faraón y cómo debe sacar a los hebreos de Egipto.
Dios le responde a ambas preguntas diciéndole que la esencia de la misión de Moshé, radica en que Dios va a estar con él. 
Moshé pregunta, cómo debe presentar a Dios delante de los sabios del pueblo de Israel. La intención de esta pregunta, no es demostrarle al pueblo que Dios existe o cual es el nombre propio de Dios. Sino que el objetivo de esta pregunta es saber cuál debe ser el mensaje más importante de fe que Moshé debe transmitirle al pueblo. En otras palabas, Moshé quiere saber qué aspecto de Dios debe transmitir en primera instancia al pueblo, como Creador de todo lo existente, o como Juez supremo, o como Todopoderoso, o tal vez Protector de Israel, etc.
La respuesta de Dios se divide en tres, es por eso que dice tres veces: Y dijo Dios, una es para Moshé, otra para los sabios y otra para el pueblo de Israel.
A Moshé le dijo: E-yhe Asher E-yhe, 
A los sabios de Israel le dijo: E-yhe me envió a vosotros 
Y al pueblo de Israel les dijo: El Eterno, Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Itzjak y el Dios de Yaacob, me envió a vosotros.
Son tres maneras  distintas de captar a Dios.
Dios le esta diciendo lo mismo pero de tres maneras distintas, acorde al nivel del sujeto que lo está captando.
El denominador común es que Dios está con ellos. Y esto ya lo había adelantado al principio cuando le dijo a Moshé la esencia de su misión: Porque estaré contigo
A Moshé le dijo: estaré contigo tal como tú estás conmigo, en el nivel superior que está Moshé, no es que conoce a Dios en base a Sus obras, sino que ese Nombre de Dios que le dice a Moshé, describe más de Su esencia. Lo que Él es y no solo lo que Él hace.
A los sabios de Israel les dice que estará con ellos, acorde a su nivel de captación de Dios.
Al pueblo de Israel, les habla acorde a lo que ellos conocen de Dios, lo que sus padres les transmitieron. 
Es decir, que tanto Moshé como los sabios de Israel, tienen una captación superior de Dios, no se trata solo de un conocimiento adquirido por tradición.
En un nivel inferior, el mensaje es que Dios nos  protege.
En el nivel superior, el mensaje es que tú, estas con Dios, y por ser así, la protección es una consecuencia de ese estado superior. De esta forma, cuanto mayor sea su nivel y más cercano a Dios esté el individuo, tanto mayor será la providencia Divina que velará por él (para profundizar más sobre este tema ver Rambam Guía de los perplejos, tomo 3 capítulo 51)
Al pueblo le habla de los patriarcas. Pues el pueblo sabe que esa relación especial que Dios tenía con los patriarcas era a causa de ese nivel superior de cercanía y captación de Dios que ellos habían alcanzado. Por lo tanto, el pueblo debía deducir, que para ser liberados de Egipto y que Dios los proteja y esté con ellos, entonces ellos, debían abandonar las ideas paganas de los egipcios, con las que se estaban asimilando, pero no basta solo con alejarse de las ideas falsas, sino que también, deben adquirir las ideas verdaderas. 
Y a esto se refiere cuando dice: Este es Mi Nombre por siempre y esta es Mi remembranza de generación en generación Cuando habla de Mi Nombre se refiere a E-yhe Asher E-yhe, eso depende de cada individuo, de su nivel espiritual de captación y cercanía de Dios, es por eso que está expresado en primera persona, pues es algo muy particular de cada uno, y en base a ese nivel será la  providencia Divina que tendrá.
Cuando dice Mi remembranza de generación en generación se refiere al conocimiento de Dios que adquiere el individuo por transmisión, es decir, lo que le enseñaron de Dios sus padres o maestros, una verdad que recibe pero que todavía no adquirió y que aun no está seguro de ella por medio de su pensamiento y meditación. Es por eso que dice: de generación en generación, que se transmite de una generación a otra.
Dios le dice todo esto a Moshé justo ahora, pues esta es la esencia de todo. Les está diciendo que el motivo por el cual ellos están esclavizados y no son liberados, es porque están alejados de Dios (no olvidemos que se estaban asimilando al paganismo egipcio) Y el secreto para que puedan tener el mérito de ser liberados, es adquirir un nivel espiritual mayor de cercanía a Dios y entonces podrán ser liberados. 
Es por eso que dice: Y le dijo el Eterno: Y esta será la señal de ello: cuando haya sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios en este monte. Cuando ocurra la redención, ellos ya estarán en un nivel superior, ya no sirven ni creen en dioses paganos, sino que ya los destruyeron (los comieron) en Egipto y ahora solo creen y sirven a Dios. 
Este era el objetivo de toda la salida de Egipto. Saber este mensaje tan importante, que no solo tiene valor en Egipto y en aquellos tiempos, sino que sigue vigente en todo lugar y en todo momento.
 

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Los inevitables contratiempos no deben desalentarnos

Observamos los sorprendentes comentarios del Midrash (ShemotRabá 3: 2) al explicar el comienzo de la profecía de .A. a Moshé en la zarza ardiente. Después de presentarse primero a Moshé y ordenarle que le quite sus zapatos, .A. proclama: “Raó raíti et oniamiasherbemitzrayim” – “Ciertamente he visto la aflicción de mi nación que está en Egipto…” (3: 7). Basándose en la expresión poética “raó raíti”, el Midrash explica que .A. le dijo a Moshé: “Ves una cosa, pero veo dos cosas”. .A. le dijo a Moshé que sólo veía la aceptación de los hijos de Israel de la Torá en el Monte Sinaí, pero .A. ve más allá de eso, al desafortunado incidente del becerro de oro que ocurrió cuarenta días después. Naturalmente, surge la pregunta de por qué, según el Midrash, .A. considera necesario mencionar al becerro de oro en este punto, cuando asigna primero a Moshé a su papel de líder de los hijos de Israel.

            Cuando la gente se embarca en un proyecto o empresa, a menudo tiende a ver “una cosa”, y ver sólo “Matan Torá” – el éxito que deseamos. Soñamos con un camino liso y sin baches, un viaje que requerirá mucho trabajo y esfuerzo, pero nos llevará a donde debemos ir sin obstáculos ni desvíos. Una pareja que se casa anticipa un matrimonio dichoso sin tensiones; Una pareja esperando que su primer hijo sueña con un hijo o hija feliz, sano y bien educado que les trae alegría y deleite desenfrenados; Una persona que comienza su carrera espera una fuente estable de ingresos y un trabajo estable y satisfactorio. El Midrash quizás aquí intenta recordarnos la incómoda realidad de que casi cada viaje que tomamos incluirá tanto “Matan Torá” como “jet haeguel” – momentos de éxito y gratificación, y momentos de decepción y angustia. Cuando .A. pronunció las primeras palabras introduciendo el papel de Moshé como líder, Jaza”l pasaron a señalar que la misión de Moshé traería alegría y frustración; Llevaría al pueblo al pico más alto del logro espiritual, a la declaración de “naasévenishmá” ya la contemplación de la revelación de .A., pero también los vería caer a las profundidades de la idolatría menos de seis semanas después. Como con prácticamente todos los trabajos y todas las empresas, el papel de Moshé traería gran satisfacción y gran decepción.

            El propósito de transmitir este mensaje no es para hacernos desesperar, sino al contrario, para inyectarnos un sentido maduro y saludable de la resiliencia y la confianza. Los inevitables contratiempos que experimentamos en cualquier área de la vida no deben desalentarnos ni romper nuestros espíritus. Incluso MoshéRabenu sufrió reveses en su papel de profeta y líder, tal vez ninguno mayor que el becerro de oro. Debemos reconocer que hay desigualdades a lo largo de cada camino que tomamos en la vida, pero caminar por estos caminos nos trae gran satisfacción y gratificación. Jaza”l aquí nos recuerdan a anticipar del ocasional “becerro de oro “, los momentos de decepciones y frustración, y trabajar para superarlos con confianza y convicción, en lugar de permitirles bloquear nuestro viaje de por vida hacia el éxito, la alegría y la satisfacción.

 

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¿Quién soy yo?

En respuesta a las palabras de Dios referidas a la salida pueblo de Israel de Egipto, Moshé dice: “¿Quién soy yo?” (Versículo 11). Aparentemente sus conceptos no expresan solamente humildad sino que contienen un argumento básico según el cual es Dios el que habrá de redimir a su pueblo.

En el marco de la zarza ardiente en la cima del monte Horeb, Moshé tiene el privilegio de una maravillosa revelación, y a la par de la misma una gran misión nacional, que Dios le encomienda a él: “Y ahora ve y te enviaré a Paró y saca a Mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto” (Versículo 10). Aparentemente ésta es una misión sagrada a la que no se puede rehusar pero para nuestra sorpresa Moshé desea desentenderse de la misión, elevando diferentes argumentos.

Precisamente, el primer argumento se ve simple y claro: “Dijo Moshé a Elohim: ¿Quién soy yo para que haya de ir a Paró y para que haya de sacar a los hijos de Israel de Egipto?” (Versículo 11). En referencia a la pregunta de Moshé que emana a partir de su humildad y autoanulación ante Dios, es dada la respuesta única y particular que tiene el poder para fortalecerlo y atenuar su temor frente a la misión que le es encomendada: “Pues Yo estaré contigo” (Versículo 12).

Me tomo el atrevimiento de proponer un nuevo punto de vista para el interrogante de Moshé y la respuesta dada por Dios. A la par de la humildad, en la pregunta de Moshé hay un aspecto adicional, sumamente profundo. Es como si Moshé le dijera a Dios: esta misión de sacar al pueblo de Israel de Egipto, no es para humanos. Es una misión sobrehumana digna de ti-Soberano del mundo, y solo Tú podrás ejecutarla con tu gran fuerza  y tu mano fuerte.

deIncluso si logro sacar a Israel de la esclavitud a la libertad, esta movida me será adjudicada y esa liberación nacional no será, en su esencia, diferente de la liberación de numerosos pueblos a lo largo de la historia, y como cada nación tiene un líder- libertador, tendré el mérito de ser honrado del mismo  modo.

Sin embargo Soberano del mundo- muy profundos son sus pensamientos, para hacerlo partícipe a Moshé de la salvación de Israel-su fiel emisario, y así descubrir que también en el proceso de redención proveniente de la influencia Divina superior, deben ser asociadas las fuerzas humanas. Ante la duda de Moshé de que tal vez la salida de Egipto sea reflejada como la “guerra de la independencia”, es dada una respuesta contundente en el marco del monte Sinaí la cual anuncia al pueblo y al mundo que la salida de Egipto fue la introducción al “gran casamiento” en el monte Sinaí.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj de la serie "Meat min Haor", publicada por la Biblioteca Beit El con la colaboración de la organización "Orot"

 

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“¿Quién soy para que vaya al faraón?”

 

CINCO veces rehusó Moshé la misión que le fue encomendada en el acto de la zarza ardiente. Cinco veces expuso sus argumentos e igual número de veces fueron rechazados por el Señor. Pasemos revista a este extraordinario diálogo:

   Y Moshé dijo a Dios:

“¿Quien soy yo, para que vaya al Faraón, y para que saque a los hijos de Israel de Egipto?”                                                                                                     3, 11

    Pero Moshé dijo a Dios:

“He aquí, yo iré a los hijos de Israel y les diré … y cuando me preguntaren: ¿Cual es su nombre? ¿Qué les responderé?                                                          3, 13

Respondió Moshé y dijo: “y si no me creyeren ni escucharen mi voz, porque dirán: No te ha aparecido el Señor”                                                            4, 1

Y dijo Moshé al Señor: “¡Ay Señor! No soy hombre elocuente, de ayer ni de anteayer, ni desde que hablaste a Tu siervo, sino que soy torpe de boca y torpe de lengua”.                                                                                                 4, 10

Y él respondió: “¡Por favor Señor! Envía, Te ruego, por mano de quien quieras enviar”.                                                                                               4, 13

Moshé aparece aquí como intentando ocultarse, en cada respuesta, tras un nuevo pretexto. En las dos primeras respuestas el motivo es su incapacidad personal para tal misión. Esto es notable especialmente en la segunda pregunta: “¿Qué les responderé?”   En la tercera oportunidad, el motivo de su negativa es el pueblo. La expresión “Respondió Moshé y dijo” prueba que Mosé adoptó esta vez un argumento nuevo. Casuto, en su comentario a Exodo dice:

Esta fórmula, sirve a veces, no sólo como significando directamente una respuesta, sino que también viene a indicar  una idea o una iniciativa nuevas por parte de quien habla. Este es el uso que tiene en el libro de Yob y aquí.

 Pero, luego que también este argumento fue rechazado por el Señor, vuelve Moshé a basar su negativa sobre una supuesta incapacidad personal, física o espiritual. Nuestros Sabios, debido a la extensión del discurso y a los numerosos “ni”, vieron reflejados en el texto la tremenda lucha interna de Moshé y su temor a asumir tal responsabilidad. Dijeron:

Shemot rabá 3, 20:

“ Y dijo Moshé al Señor: “¡Ay Señor!: Díjole Moshé al Santo, alabado sea: “Tú eres el Señor del mundo ¿y quieres que yo sea Tu emisario? Pero ¡si no soy hombre elocuente!”. Los Sabios explicaron que durante siete días, antes del acto de la zarza ardiente, trató Dios de convencerlo que asumiera la misión, pero Moshé no se rindió hasta que enfrentó la zarza. Interpretaron el texto así: “No soy hombre elocuente”, un día. “De ayer”, dos días. “Ni”, tres. “Desde anteayer”, cuatro. “Ni”, cinco. “Desde que”, seis. “Hablaste”, siete días.

 Después que también este argumento fue rechazado por Dios, vino la quinta negativa – totalmente diferente a las anteriores: “Por favor, Señor, envía Te ruego, por mano de quien quieras enviar” – que carece por completo de motivo alguno. Sin embargo, nuestros Sabios intentaron encontrarle motivos también a esta negativa. Leemos en Shemot Rabá 3, 21:…y él dijo: “Por favor Señor, envía te ruego, por mano de …” Rabí Jiyá, el mayor, interpretó ésto así: “Dijo Moshé ante el Santo, alabado sea: ¡Soberano del mundo! ¿Por mi intermedio quieres redimir a la progenie de Abraham, aquel que Te proclamó como el Señor de toda la creación? “Envía, Te ruego, por mano de quien quieras enviar”: Dijo Moshé ante El: ¿Quien es más querido al hombre, su sobrino o su nieto? Cuando quisisTe salvar a Lot, el sobrino de Abraham, dispusisTe que fuese salvado por mano de ángeles; los hijos de Abraham, que son sesenta decenas de miles, ¿quieres salvarlos por mi mano? Dispone que sean salvados por manos de los ángeles que acostumbras a enviar.

  Pero, en el versículo mismo no encontramos sino un rechazo liso y llano. El último. Moshé desespera casi; parece como si se le hubieran agotado sus argumentos y no le queda nada por alegar.

 Estudiemos detenidamente la primera de las negativas. Las palabras de Dios a Moshé después que se reveló en la zarza.

Ahora, pues, ven, y te enviaré al Faraón, y saca a Mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.                                                                                                     3, 10

Dado que cada hemistiquio contiene un mandato que Moshé debe cumplir, podemos en tal caso ver el versículo como conteniendo dos ideas. No le fue dicho: “para sacar a Mi pueblo” sino que le fue ordenado: “¡Saca a Mi pueblo!” Rashí explica esto así:

 “Ahora, pues, ven, y te enviaré al Faraón”: Y si preguntares ¿Para qué servirá ello

 “¡Y saca a Mi pueblo!”: Tus palabras servirán y los sacarás de allí.

La segunda parte del versículo revela el propósito de la misión y encierra también la promesa de que será exitosa. Vino la doble negativa de Moshé para rehusar las dos misiones:

“¿Quien soy yo, para que vaya al Faraón y para que saque a los hijos de Israel de Egipto?”                                                                                                     3, 11

 Las opiniones de los comentaristas se dividieron al considerar esta doble respuesta. Estudiaremos dos opiniones opuestas para profundizar la comprensión de este texto. Rashí:

“¿Quien soy yo, …?”: ¿Qué importancia tengo para que vaya a hablar con reyes? “¿y para que saque a los hijos de Israel?” Y si soy importante, ¿cuál es el mérito de Israel para que se les haga un milagro y se los saque de Egipto?

Diametralmente opuesta es la opinión de Rashbam:

“¿Quien soy yo?” Quien desea comprender el significado directo de este texto podrá servirse de la explicación que propongo, pues mis predecesores no lo comprendieron en absoluto. Moshé respondió a dos cuestiones. Una, la orden de dirigirse al Faraón y la otra el mandato de sacar a los hijos de Israel de Egipto, por orden del Faraón. A lo primero contestó: “¿Quien soy yo para que vaya al Faraón?” aún si le llevara un gran presente ¿acaso puede una persona extraña y desconocida como yo entrar en la corte real?

“¿Y para que saque a los hijos de Israel de Egipto?” Suponiendo que sea apto para presentarme ante el Faraón, para que me atienda en diversos asuntos, pero, en éste, ¿qué argumento convincente podré esgrimir? ¿Acaso es el Faraón tan tonto como para hacerme caso y liberar a un pueblo numeroso, esclavo suyo, y dejarlo salir de su tierra? ¿Qué podré decirle para convencerle? ¿Cómo podré convencerlo para que ordene la salida de Israel de Egipto? Quien interpreta estos versículos adjudicándoles otro significado yerra por completo.  He aquí una prueba del error en el que puede caer un racionalista, que, tratando de encontrar el sentido directo del texto se aleja de toda interpretación midráshica, llegando a desvirtuar el significado del texto. Aun cuando Rashbam puede alegar en oposición a la opinión de Rashí – a quien critica cuando dice: “Mis predecesores se equivocaron por completo” – que el orden de las palabras no armoniza con su explicación, pues de acuerdo con Rashí, Moshé no debía haber sido el sujeto del segundo hemistiquio; el pueblo de Israel debió haber sido el subjeto, es decir, según Rashí, el texto debería leerse así: “¿Quién es Israel para que sea sacado de Egipto?”. Este argumento y ni tampoco la explicación del mismo Rashbam resisten la crítica. Uno de los principios fundamentales de la exégesis es explicar el texto conforme a su espíritu, lo cual permite intuir el significado de los pasajes oscuros de dicho texto. Con este principio en mente veremos hasta que punto erró Rashbam al ver en la negativa de Moshé una reflexión política. Moshé está frente a la zarza que arde y no se consume. Escucha por primera vez, de en medio de la llama la palabra de Dios: “¡Ven! Y te enviaré al Faraón”. Vemos a Moshé cubriéndose el rostro, “porque tuvo temor de mirar a Dios”. En un momento tan majestuoso, en presencia de un milagro evidente, en circunstancias henchidas de santidad, responde Moshé, según Rashbam, con razones frías y calculadas: Que la constelación política presente no es apropiada para tal empresa; que la casta reinante en ese momento en Egipto no está dispuesta a negociar la liberación del pueblo y ¡ay de nosotros! Si nos equivocamos en la apreciación del enemigo, si lo consideramos tonto.

Este es el modo en que Rashbam interpreta las palabras de Moshé, sin darse cuenta que al hacerlo así, traslada la escena del escenario de la zarza ardiente al gabinete frío y calculador de un estado mayor militar; pero el texto se rebela contra tal explicación:

   …Le llamó Dios de en medio de la zarza, diciendo: “¡Moshé! ¡Moshé!”

    Y él respondió: “¡Heme aquí!”  Y El dijo: “¡No te llegues acá! Quita tu calzado de tus pies  Porque el lugar en que estás  Tierra santa es.”  3, 5

Y dijo: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Yitzjak, y el Dios de Yaakov.”  Entonces se cubrió Moshé su rostro, porque tuvo temor de mirar a Dios.       3, 6

Y el Señor dijo: “Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo en Egipto y he escuchado su clamor a causa de sus exactores …”                                              3, 7

¿Contestaría acaso Moshé, en un ambiente como éste, frente a la zarza que ardía y no se consumía, con dudas políticas y diplomáticas? “¿Acaso es el Faraón un tonto en acceder a la liberación de un pueblo numeroso, esclavo suyo?”

  Cuán superiores son las palabras de nuestro maestro Rashí a las del racionalista Rashbam. Rashí ve en las palabras de Moshé la única reacción apropiada en circunstancias como éstas, momentos iniciales de su carrera profética. Capta en las palabras de Moshé el eco de sentimiento de la insignificancia del hombre; percibe el estremecimiento espiritual de Moshé ante la vanidad del hombre – ceniza y polvo – frente al Supremo; intuye el sentimiento de su propia debilidad que tiene Moshé y de la falta de méritos del pueblo para ser redimido. ¿Qué valen nuestra vida y nuestra justicia para que se derrame sobre nosotros tal gracia? Podemos suponer sin duda, que sólo éste puede ser el sentido directo del texto. Tal interpretación armoniza con la respuesta de su Creador, que no niega la pequeñez, la insignificancia y la falta de méritos, pero, que opone a todo esto un sólo argumento:

 “Porqué Yo estaré contigo”                                                                               3, 12

 También esto fue explicado acertadamente por Rashí:

“No es éste asunto tuyo, sino Mío”.

A la segunda pregunta de Moshé, ¿Cuál es el mérito de Israel?, fue dada una gran respuesta:

“Y cuando hayas sacado al pueblo de Egipto serviréis a Dios en este monte.”                                      

                                                                                                                  3, 12

Rashí:

En cuanto a tu pregunta, ¿Cuál es el mérito de Israel para que salgan de Egipto?”, te responderé: “Les tengo preparado algo grandioso: Están por recibir la Torá en este monte, al cabo de tres meses después que hayan salido de Egipto”.

No es un mérito el que tienen, sino una misión; no son redimidos por sus buenas acciones pasadas, sino por su futuro. Esta redención tiene una meta. En más de una oportunidad lo hemos leído en la Torá: “ … Que os saqué de la tierra de Egipto para ser el Dios vuestro.” 

  Bamidbar 15, 41 Tomado de:  “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibowitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la  Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986  págs. 71 – 76.

 

 

 

 

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La personalidad religiosa de Moshé

 

El hogar de Itró contribuyó en la conformación de la personalidad de Moshé y le otorgó su faceta religiosa. Este aporte lo dotó a Moshé de una sensibilidad para las manifestaciones que no son naturales, buscar a Dios y sentirse atraído hacia el sitio de su santidad.

Sobre muchos de los líderes judíos, el texto bíblico no explica por qué Dios los ha elegido, y no sabemos nada acerca de ellos antes de su elección. A diferencia de ello, la Torá se extiende en la descripción de los hechos ocurridos a Moshé antes de que Dios se dirigiera a él. Mucho se ha escrito sobre el vínculo nacional y moral que aparece citado en el capítulo 2. En nuestro estudio nos gustaría examinar otro aspecto vital que se conformó en Moshé, incluso antes de que Dios lo eligiera: su personalidad religiosa.

Primero debe considerarse la llegada misma de Moshé al Monte de Dios en Joreb. No hay duda que Moshé recorrió un largo trecho hasta que llegó allí. ¿Por qué Moshé fue tan lejos? Aparentemente su atracción natural hacia “ese monte” (Versículo 12) fue una expresión de su anhelo y deseo de relacionarse con Dios, y con el sitio que representa su santidad inspiradora.

Moshé tropieza con el maravilloso escenario de la zarza ardiente que no se consume, y su reacción: “He de desviarme ahora y he de ver esta visión grande…(Versículo 3). Su ojo examinador y su corazón sensible le permiten comprender que está frente a una “gran visión”, que va más allá del orden natural.

¿Cómo se desarrolló en Moshé su inclinación religiosa? El capítulo 2 relata que Moshé se crió en tres hogares: la casa de sus padres, la casa de la hija de Paró y la casa de Reuel. Y queda en claro que en cada uno de esos hogares Moshé recibió un valor que se refleja en la continuidad del relato-en la casa de sus padres internalizó el vínculo nacional con su hermanos los hijos de Israel. En el hogar de la hija de Paró Moshé asimiló que se debe actuar con ética.

Reuel es presentado en la Torá tanto como una personalidad moral y como una personalidad religiosa, ya que se trata del Sacerdote de Midian. En la continuidad se revelará su elevada cualidad espiritual al aprender de los milagros de la salida de Egipto la grandeza de Dios. Y no es casual que nuestros Sabios de Bendita Memoria hayan comentado: “ Itró que sabía, que transitó por todos los sitios paganos del mundo y no halló en ellos nada concreto, y luego se convirtió al judaísmo, por eso dice el versículo: “Ahora sé yo” (Shemot capítulo 18, versículo 11, Devarim Raba sección 1 5). Itró estaba permanentemente compenetrado en la búsqueda espiritual, hasta que llegó a Dios. Entonces resulta, que así como los hogares anteriores le brindaron a Moshé sensibilidad nacional y moral, también el hogar de Itró fue un aporte para la conformación de su personalidad, y le otorgó su faceta religiosa. . Este aporte lo dotó a Moshé de una sensibilidad para las manifestaciones que no son naturales, buscar a Dios y sentirse atraído hacia el sitio de su santidad.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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Escucha y Memoria

En el marco de la zarza Dios no le comenta a Moshé acerca de la promesa a los patriarcas. Sólo después que Moshé se identifica con Israel y con su sufrimiento, Dios le dice: “Y recordaré mi pacto!”

En el capítulo 6 leemos sobre la escucha de Dios al clamor de su pueblo: “Y también Yo he oído…y he recordado Yo mi pacto” (Shemot capítulo 6, versículo 5). Esta expresión ya le fue manifestada a Moshé en el marco de la zarza: “y su clamor he oído” (Shemot capítulo 3, versículo 7). De hecho, se registra un extenso drama entre la primera escucha y la segunda, un drama que tiene lugar en el alma  de Moshé y que influye directamente sobre las diferencias entre ambas escuchas.

Previo a los conceptos de Dios en el marco de la zarza leemos acerca de la plegaria de Israel a Dios y su respuesta: “Oyó Elohim…y recordó Elohim Su Pacto …vio...y se apiadó” (Capítulo 2, versículos 23-25). En el marco del episodio de la zarza que viene inmediatamente después se repiten nuevamente casi todas esas acciones: la escucha, la visión y la piedad le son expresadas a Moshé. No obstante, la memoria fue olvidada!! La promesa a los patriarcas que está a punto de concretarse permanece en los mundos superiores.

A fin de comprender esta omisión en las palabras de Dios a Moshé debemos ir un paso más atrás. Después de que Moshé vio “que los hombres hebreos contendían” (Capítulo 2, versículo 13) y reprendió al malvado, este hombre malvado no se limitó a elevar su crítica a Moshé sino que por lo visto se apuró y la propagó en los círculos gubernamentales. Moshé le da la espalda a sus hermanos que lo traicionaron y se dirige a Midian.

Dios le expresa a Moshé en el marco de la zarza que Él vio “la aflicción de mi pueblo”, que Él escuchó “su clamor” y que conocía “sus dolores” (Capítulo 3, versículo 7). Todo esto se focaliza de hecho en la esclavitud del pueblo de Israel en Egipto. Dios, como divinidad moral, procede a rescatar a los débiles del fuerte que lo domina. No obstante, este mismo aspecto histórico particular, relacionado con el acuerdo de las partes y con el particular destino del pueblo de Israel en una tierra especial  (“el recuerdo”) es omitidoen los conceptos de Dios a Moshé.

El gran cambio en la conciencia de Moshé tiene lugar luego de que Moshé se retira avergonzado ante Paró. Al salir lo encuentran los capataces de los hijos de Israel y le endilgan duras acusaciones (Capítulo 5, versículos 20-21). A diferencia del momento inicial en que les dio la espalda, al fugarse a Midian, en esta ocasión Moshé se dirige a Dios, y como parte integral del pueblo, le eleva una queja a Dios: “¿por qué has acarreado el mal a este pueblo?” (Capítulo 5, versículo 22). En esta instancia, Moshé se identifica a sí mismo como parte del pueblo y vivencia sus sufrimientos. En esta ocasión se completará el espacio en blanco-“Yo me aparecí a Abraham… Y también Yo he oído el quejido de los hijos de Israel -ya que los egipcios los esclavizan a ellos y he recordado Yo Mi Pacto” (Capítulo 6, versículos 3-5)

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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¿Cómo salir de la crisis de liderazgo?

 

Pues, ¿cuál es el líder que estamos buscando, y dónde se halla? ¿Dónde habrán desaparecido todos aquellos aptos para liderar que en el pasado aparecían  cuando se los requería? ¿Cómo es posible que haya entre nosotros grandes médicos, escritores, pensadores e intelectuales, y sin embargo los líderes están ausentes?

No es un secreto que en los últimos años, la sociedad israelí se ve afectada por una grave crisis de liderazgo. Miramos a nuestro alrededor, hacia arriba y hacia abajo, adelante y atrás y buscamos. Deseamos un líder apto que conduzca a la sociedad y al Estado en los próximos años, y aparentemente  no existe.

Cuando nos preguntamos a nosotros mismos quién es el líder indicado, parece que existe una brecha entre el “conciente” y el “inconciente”. Por un lado, solicitamos un líder enérgico,            que le es importante ser líder. Que tiene grandes aspiraciones. Por otro lado, pedimos también un líder humilde y recatado. Por una parte la exigencia es que sepa cuál es el camino correcto, por el cual conducirá al pueblo con firmeza y sin hesitar. Por otra parte, él debe tener la capacidad de atención y contención para saber escuchar a los pedidos del corazón, y buscar una vía unificadora y formativa. Queremos que sea elocuente en su lenguaje, que sea carismático y con una “presencia” que arrastre  a la mayoría. Por otro lado, tenemos claro que no debemos mirar el recipiente sino su contenido. Sabemos que no debemos rendirnos ante la cultura barata del rating, al mismo tiempo, sin embargo, nos queda claro que en la batalla por la conciencia, lo externo generalmente se impone a las creencias internas.

A lo largo de muchos capítulos en la Torá nos acompaña la figura de Moshé Rabenu, el líder más grande de la nación israelí. No se trata solamente del líder más importante, sino que a través de su liderazgo nos notificaremos del proceso de formación del pueblo de Israel que él mismo lidera. No obstante, sorprendentemente Moshé el líder importante y distinguido, es también el arquetipo del líder moderno: no tiene un buen discurso, es humilde ( hay quienes sostienen que de una manera exagerada), el liderazgo le fue impuesto, está sumido en la tarea del liderazgo día y noche, pero al mismo tiempo está dispuesto a recibir propuestas que optimicen el servicio al pueblo. Todos estos elementos y algunos más lo ubican a Moshé como un líder especial, por no decir como un modelo exclusivo en su especie, al que deben aspirar los líderes.

Los tres primeros capítulos del libro Shemot proporcionan la base adecuada para el aprendizaje de las vías de formación de liderazgo: primero, destaca el texto las bases del liderazgo inherentes a la personalidad de Moshé, aún antes de su elección como tal. El texto repite en dos ocasiones el término “Creció” (Capítulo 2, versículos 10-11). En la primera vez refleja el proceso de su crecimiento fisiológico, mientras que en la segunda mención describe el proceso de su desarrollo psico-espiritual, cuando el elemento de madurez queda expuesto a partir de su preocupación por todos. La salida de Moshé hacia sus hermanos está acompañada por una reflexión. La palabra “y observó” muestra que Moshé aprendió rápidamente a diferenciar entre un “hombre egipcio” y “uno de sus hermanos” (Capítulo 2, versículo 11). La particular aclaración que él hace, la manifestación de responsabilidad y pertenencia aún renunciando a su comodidad personal y su estatus en el palacio de Paró, son algunos de los patrones fundamentales del liderazgo.

Además, el hecho de que Moshé sea pastor de rebaño da cuenta de su condición de líder. Nuestros Sabios hicieron referencia en muchas oportunidades al hecho de que Moshé haya sido el pastor del rebaño de Itró, eso fue parte de su capacitación para el liderazgo. El pastor conduce al ganado con la ayuda de una flauta. La delicadeza interior y la sensibilidad del líder son las que le permiten conducir al rebaño para pastar y para sobrevivir por un lado, y por el otro lado, el regreso al hogar al final de la jornada. Para ello se requiere un liderazgo que contiene una melodía, y éste es precisamente el desafío del liderazgo judío. No un liderazgo por la fuerza, no un liderazgo avasallante, sino un liderazgo que recoge, contiene, ama y apoya. El amor del pastor le permite observar permanentemente hacia los costados para ver si es que alguien salió del entorno del rebaño. Ya que de ser así, precisamente al que salió del entorno, el líder debe recogerlo con suavidad y devolverlo al rebaño.

Sin embargo, no menos importante de sus cualidades personales elevadas, el líder también es llamado para otra mirada y una visión diferente: “Dijo Elohim a Moshé: Ehieh Asher Ehieh (“Soy el que Soy). Dijo El: Así habrás de decir a los hijos de Israel: Ehieh me ha enviado a vosotros”.(Capítulo 3, versículo 14)

La realidad puede ser observada de dos formas diferentes. Una mirada emana del pasado, mientras que la otra apunta hacia el futuro. Hay una mirada que contempla a la historia como una carga, mientras que hay otra mirada que ve a la historia  como una lección, un mensaje y una idea a partir de la cual hay que seguir adelante. El foco central es el avance, la visión, la esperanza y la gran fe en la reparación.

La respuesta de Moshé al pueblo sufrido que le consulta quién lo ha enviado a ellos es: “Ehieh me ha enviado a ustedes”. En otras palabras: Moshé le dice al pueblo que lo que motoriza su misión es el futuro. Moshé solicita que su misión sea evaluada con una mirada amplia cuya base se encuentra en el futuro y no en el momento actual.

Es tiempo de aprender de la senda de Moshé, asumir la responsabilidad y sumarse en la conducción del Estado hacia años de luz y bienestar.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza del sitio de la Academia Rabínica "Orot Shaul"

 

 

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