Guerra con Amalék

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¿Por qué sigue la guerra con Amalék inmediatamente a
la queja por agua? (v. 8)
RASHI: Esta sección acerca de Amalék fue ubicada
inmediatamente después del versículo “¿Está Dios entre nosotros, o
no?” para sugerir la respuesta de Dios:
“Yo siempre estoy entre ustedes, y siempre estoy preparado para
todas sus necesidades, y con todo dicen: ‘¿Está Dios entre nosotros,
o no?’ ¡Por su vida! Un perro vendrá y los morderá, y ustedes
clamarán a Mí, y entonces sabrán dónde estoy”.
Esto puede compararse al hombre que montó a su hijo sobre sus
hombros y se hizo al camino. Cuando su hijo vio algo, dijo: “Padre,
toma esa cosa y dámela”, y él se la dio. Esto sucedió una segunda
vez, y luego una tercera.
Entonces se encontraron con un hombre, y el hijo le dijo: “¿Has
visto a mi padre en algún lugar?”
Su padre le dijo: “¿No sabes dónde estoy?”
Arrojó a su hijo de encima suyo y vino un perro y lo mordió.

Torat Menajem
PREGUNTAS SOBRE RASHI (V. 8)
1. Tanto la historia del agua de la roca como la historia de Amalék
ocurrieron en el mismo lugar, Refidím. Ambas ocurrieron también dentro
de un corto período de tiempo. Siendo así, ¿por qué debe buscar Rashi
alguna explicación para la contigüidad de estas dos historias cuando su
conexión es obvia?
2. ¿Qué explicación adicional se agrega presentando la parábola del
padre y el hijo? La lección, sin duda, es clara incluso sin esta analogía.
3. La parábola presenta varios aspectos que parecen no tener paralelo
en la historia de Amalék:
a) En la analogía el niño pide a su padre cosas que él le da. Esto ocurre
tres veces.
b) En la parábola encontramos al padre llevado al niño sobre sus
hombros.
c) En la analogía se encuentran con “un hombre”.
¿A qué se refieren todos estos detalles?
EL PROBLEMA DE RASHI
A Rashi no le inquietaba por qué estas dos secciones se registraron
próximas una a otra en la Torá, pues ocurrieron cronológicamente una
tras otra, y en la misma localidad.
Más bien, le molestó por qué “Esta sección acerca de Amalék fue
ubicada inmediatamente después del versículo ‘¿Está Dios entre nosotros,
o no?’” O sea, después de culminada la historia entera con el agua, y la
fe del pueblo judío restaurada, la Torá repite una vez más la duda original
de ellos: “¿Está Dios entre nosotros, o no?”, antes de comenzar la historia
de Amalék. Esto indicó a Rashi que la Torá deseó dar contigüidad a la
historia de Amalék (no solamente a la historia del agua en general, sino
más específicamente) a las dudas que el pueblo judío tenía de Dios.
Para explicar esta peculiaridad Rashi declara que el ataque de Amalék
vino como reprimenda por la falta de fe del pueblo judío.
Sin embargo, esto presenta una pregunta adicional: ¿Por qué vino este
castigo tan velozmente? Comúnmente encontramos que Dios es paciente
y lento para dar castigo. ¿Y por qué fue el castigo tan severo?
Para encarar este punto, Rashi trae la parábola del niño ingrato, para
ilustrar cómo el pueblo judío no solamente había albergado dudas de Dios,
sino que actuó con jutzpá (insolencia). Debido a esta jutzpá, el castigo
sobrevino veloz y severo, tal como en la parábola el hijo fue mordido por un
perro inmediatamente después de que su padre lo bajara.
Una serie de aspectos en la parábola realzan la jutzpá del pueblo judío
aquí:
El padre podría haber llevado a su hijo a su lado, pero en
cambio eligió llevarlo encima. Esto es análogo al maná que
Dios dio al pueblo judío. El pan terrenal habría bastado al
pueblo judío, pero Dios decidió proveerle alimento de una
manera especial.
Dios protegió al pueblo judío de una manera ejemplar con las
nubes de gloria.
En tercer lugar, Dios le proveyó agua en el desierto no de una
simple roca, sino del Monte Sinaí mismo (véase Torat
Menajem al v. 6, arriba). Esta era la tercera de las tres
ocasiones a que la parábola se refiere.
Luego se encontraron con un hombre, y el hijo le dijo: “¿Has
visto a mi padre en algún lugar?” Entonces, después de haberle
brindado Dios todo este trato especial, el pueblo judío no
solamente dudó sino que tuvo la jutzpá de quejarse a Moshé.
(Basado en Sijat Shabat Parshat Beshaláj 5747)

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Es difcil la salida hacia la libertad emocional

 

Tras el cántico y la elevación registrados en momentos de la partición del Mar Rojo, el pueblo de Israel comienza a quejarse. ¿Cuál es la causa de la brecha entre las dos partes del cántico? ¿Cómo es posible que un pueblo que ha visto tantas maravillas no cree en la salvación de Dios y de inmediato se queja?

Nuestro capítulo describe la otra cara del hecho. El pueblo de Israel comienza a quejarse y desea retornar a Egipto. Ya no solo alaba y glorifica a Dios como lo hizo en el Cántico del Mar. La diferencia en la atmósfera de las dos partes de la sección “Beshalaj” no surge de la inversión de la tendencia, sino a diferentes puntos de vista del lector. Aquel que observa las acciones de Dios en la sección, entona un cántico. Pero el que presta atención a las palabras de los hijos de Israel, incluso en la primera parte de la sección, oye un susurro de quejas.

Aquel que dentro de unos años observe la historia del pueblo de Israel en los últimos cincuenta años, identificará un fenómeno similar: Dios realiza poderosos actos de salvación, y los hijos de Israel se quejan. Dios los saca de la esclavitud a la libertad, y los hijos de Israel protestan por la situación en materia de absorción, económica y ocupacional. Todavía están los que gritan: ¿Por qué nos has sacado? Visto y considerando que nosotros conocemos muy bien esta situación en estos tiempos, es importante que comprendamos su raíz. La raíz del problema es que todo está en manos de Dios con excepción del temor a Dios.

La salida material de la esclavitud a la libertad Dios la ejecuta con mano poderosa. No obstante el cambio emocional de la personalidad de un esclavo que espera que su amo resuelva por él todos los problemas y dificultades, a la situación de una persona libre responsable de sus acciones, que está dispuesta a luchar con bravura  por su libertad y su éxito-ése es un cambio que la persona debe realizar en forma personal.

El pueblo alcanzará ese nivel a partir de un trabajo de desarrollo interior, y no hay milagro que pueda ayudar. Así como Dios no convierte a un malvado en un “Tzadik”, tampoco puede convertir a una persona ansiosa e incrédula en un héroe libre.

Rab Profesor Yehuda Brandes: graduado de Yeshivat “HaKotel” y recibió la ordenación rabínica del Gran Rabinato de Israel. Tiene un Doctorado en Talmud, recibido de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2003. Ha dirigido “Beit Morasha”, el Centro de Estudios Judaicos Avanzados y Liderazgo en Jerusalén, entre 1998 y 2014. Preside Herzog College desde el 2014, fue uno de los fundadores de la “Escuela Maalé de Televisión, Cine y las Artes”.

 

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Entre Masá y Merivá y Mei Merivá (las aguas de la disputa)

 

Existe una gran similitud entre la queja del pueblo en Refidim y la queja en Kadesh. No obstante, una observación puntillosa nos mostrará que ambas quejas son muy diferentes entre sí: mientras que en Refidim el pueblo se quejó por el hecho de la salida de Egipto, en Kadesh, la queja fue por haberlos sacado al desierto en lugar de dirigirse a la tierra de Kenaan,  

La comparación de la queja en Masá y Merivá (Shemot capítulo 17) con la queja elevada por sus hijos en Mei Merivá (Bamidbar capítulo 20) revela una gran similitud. Estos dijeron “¿Por qué es esto, que nos has hecho subir desde Egipto?” (Shemot, capítulo 17, versículo 3) y aquellos también dijeron “Y ¿para qué nos han hecho ascender de Egipto?” (Bamidbar, capítulo 20, versículo 5). Y de todos modos una comparación precisa revelará que no tienen la misma intención y hasta puede llegar a ser totalmente opuesta.

La queja del pueblo en Masá y Merivá concluye con la pregunta “¿Por qué es esto, que nos has hecho subir desde Egipto para hacerme morir a mí, a mis hijos y a mi ganado, de sed?“ (Shemot, capítulo 17, versículo 3) y no tiene otra intención que la de hubiera sido mejor quedarnos en Egipto y no salir de allí. Esta es una característica típica de las argumentaciones de la generación de los que salieron de Egipto.

La queja de la generación de los hijos en Kadesh está compuesta por dos argumentos. El primero: “Y para qué habéis traído a la congregación de Adonai a este desierto, ¿para morir allí nosotros y nuestros animales?” (Bamidbar, capítulo 20, versículo 4). No hay aquí una expresión que manifieste el deseo de regresar a Egipto, que la mayoría de ellos ni siquiera conocía, y aparentemente su intención es: “¿Por qué nos trajeron a este desierto y no a la tierra de Kenaan?”. A continuación, evaluaremos el segundo argumento: “Y ¿para qué nos han hecho ascender de Egipto para traernos a este lugar malo? “ (Capítulo 20, versículo 5). Parecería ser que la intención aquí es la de manifestar: ¿Por qué nos sacaron de Egipto para traernos a este lugar deplorable y no a la tierra de Kenaan?

La queja del pueblo de Israel en Kadesh surge a raíz de la frustración de que el inminente ingreso a la cercana tierra de Kenaan no se concreta, y ellos deben volver a afrontar las dificultades del desierto cuando tenían la sensación de que eso ya había quedado atrás.

Por lo tanto, vemos que la queja de los hijos de esta generación es opuesta a la de sus padres: ellos desean fervorosamente ingresar a la tierra, por despreciar la vida en el desierto. Este pecado no es tan grave, y hasta podríamos decir que incluso tiene cierto mérito. Dios comprendió su sentir, y por ello ordenó con su elevada misericordia ocuparse de sus carencias de buena gana. Moshé y Aharón no comprendieron su sentir, porque compararon a esta generación con el parámetro de sus padres y vieron en la reanudación de la disputa y en la queja por la falta de agua un retorno a los pecados de la generación anterior que era más grave aún.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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Acerca de la imagen de Amalek

¿Quién fue Amalek? ¿Dónde estaba su lugar de residencia? ¿Y por qué es tan marcada la animosidad hacia ese pueblo?

Amalek es un pueblo nómade que se extiende sobre amplias zonas desérticas.

¿Cuál es el origen de Amalek? Según la lista del linaje de Esav al final de la sección “Vaishlaj” (Bereshit, capítulo 36, versículo 12) Amalek es el nieto de Esav. Pero el nombre “Campo del Amaleki” ya era conocido en la época de Abraham, en la guerra de los cuatro reyes contra los cinco (Bereshit, capítulo 14, versículo 7).

Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, proponen que el nombre fue escrito en función del nombre futuro (Bereshit Raba 41). No obstante, en las parábolas de Bilam está citado “Cabeza de naciones es Amalek” (Bamidbar capítulo 24, versículo 20). El sentido literal del versículo de acuerdo a Greentz indica que el texto ve a Amalek y a su forma de vida como una forma de vida que caracteriza la situación previa de la humanidad. Él lo compara con el texto en Shmuel I, capítulo 27, versículo 8: “los geshuritas, los gezritas y los amalekitas, ya que éstos habitaban la tierra desde hacía mucho tiempo“. Según su método, resulta que Amalek es el nombre de un pueblo antiguo que se desplegó en las afueras de la tierra. Amalek hijo de Esav lleva su nombre  o se mezcló con él como el resto de los hijos de Esav se asimilaron con los hijos de Seir HaJorí.

La ubicación básica de Amalek es en la tierra del Néguev (Bamidbar capítulo 1, versículo 29), no obstante lo hemos encontrado en otros sitios “de Javila hasta Shur”(Bereshit, capítulo 25, versículo 18). El territorio de los Amalekim era un área muy amplia, que aparentemente incluyó el norte de Sinaí, el monte del Néguev y el sur de la ribera del Jordán.

¿Cuál es el significado de esta eternal animosidad hacia Amalek?-“Habrás de borrar la mención de Amalek de bajo los cielos; no olvides” (Devarim, capítulo 25, versículo 19). Ariela Dim Z”l (de Bendita Memoria) recomendó que Amalek es una especie de “mellizo” negativo del pueblo de Israel. A lo largo de toda la historia siempre está junto al pueblo de Israel y no les da respiro: en la salida de Egipto, antes de ingresar a la tierra, en la época de los Jueces, en el período de Shaúl y así sucesivamente. En contraste con los restantes hijos de Esav que eligieron la tierra de Edom, he aquí que Amalek se encuentra ligado al pueblo de Israel y no lo abandona. La guerra contra Amalek, más que una venganza es una defensa. La guerra dura contra Amalek es de hecho la única opción de Israel para sobrevivir y existir.

El precepto de recordar a Amalek es eterno. Cuando un pueblo viene y dice-nosotros somos la raza elegida mientras que los judíos son un pueblo inferior al que hay que aniquilar, tal vez ésta es la base del pueblo de Amalek, sobre el cual la Torá ordenó “Recuerda” y “No olvides”.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Makom baParashá", publicado por Yediot Ajaronot

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 16

Una queja y la palabra de Dios (Versículos 1-10)

El pueblo de Israel parte de Eilim rumbo al desierto de Sin. Una vez más el pueblo se queja y esta vez a causa del hambre “Pues nos han hecho salir a nosotros a este desierto para hacer morir a toda esta muchedumbre de hambre” (Versículo 3). Dios escucha la queja del pueblo de Israel y señala que a partir de ahora tendrán pan a la mañana y carne por la noche. La entrega del pan y de la carne está relacionada con la prueba si es que se conducirán en la senda de Dios “para ponerlo a prueba Yo a él. ¿Se encaminará en Mi Torá o no? (Versículo 4) y en el conocimiento de Dios “van a saber que Adonai los ha sacado a ustedes de la tierra de Egipto” (Versículo 6).

El maná y el Shabat (Versículos 11-31)

En el fragmento anterior, se expuso la noticia general acerca de la caída del pan del cielo. En este párrafo son detalladas las leyes de ese pan (el maná). Así, por ejemplo, hay que tomar el pan acorde a una medida y los sobrantes del pan se habrán de descomponer. Aquí también figuran las leyes del Shabat: el día viernes hay que recolectar una porción doble del pan ya que en Shabat se recomienda que “Permanezca cada cual en su morada” (Versículo 29) y se debe descansar en el séptimo día. Tras el ensayo y error, el pueblo logra observar también la ley del maná “Ellos lo recogían mañana a mañana cada persona de acuerdo con su comer” (Versículo 21) y también la ley del Shabat “Descansó el pueblo en el día séptimo” (Versículo 30).

El maná por generaciones (Versículos 32-36)

Este singular pan del cielo debe ser preservado por generaciones “Para que vean el alimento que hice comer a ustedes en el desierto, cuando los saqué a ustedes de la tierra de Egipto” (Versículo 32). Moshé le solicita a Aharón que coloque una vasija  llena de maná y la ubique “ante Adonai” (Versículo 33). El capítulo finaliza con un informe que da cuenta que los hijos de Israel comieron del maná cuarenta años, hasta que ingresaron a la tierra de Kenaan.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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El Man


Y se quejó el pueblo a Moshé y Aarón diciendo: "era preferible morir en Egipto antes de morir en este desierto sin comida…
Y dijo el Eterno a Moshé, he aquí que haré llover del cielo pan para ustedes…. Y así los pondré a prueba a ver si andan en Mi ley o no…
Y añadió Moshé, esta tarde os dará el Eterno, carne para comer y en la mañana pan en abundancia, ya que Él ha oído vuestras murmuraciones…
Y en el séptimo día algunos del pueblo salieron a recoger el man, Entonces le dijo el Eterno a Moshé: ¿hasta cuando no van a querer cumplir Mis mandamientos y Mis leyes?
Preguntas
• ¿Por qué Dios se ocupa de las quejas de ellos y no se enoja?
• ¿Qué quiere decir: “para probarlos si van en mi Torá o no? (Vers. 5)
• ¿Por qué la solución es de esa manera (a la mañana una cosa y a la noche otra y por qué esas cosas)?
• ¿Qué se aprenden de cada una de ellos? (Vers. 6-7)
• ¿Qué tiene que ver el Shabbat con todo esto?
Respuestas
Hace casi un mes que salieron de Egipto y dice que llegaron a este lugar antes de Sinaí, sabemos que hicieron otras paradas antes de llegar a Sinaí. En realidad, lo que nos quiere enseñar es que lo que sucede en este lugar, no es algo fortuito, sino que es una lección necesaria para poder recibir la Torá en Sinaí, tal como lo que pasó en Mará con las aguas amargas.
¿De qué se quejan? y ¿qué tiene de malo la queja? Ellos están recordando a Egipto, dicen que allí  estaban cómodos y disfrutaban de un estado ideal. Sabemos que esto es completamente mentira, lo único que tiene de real es que tenían comida.
Otro punto es que se quejan de que Moshé  y Aarón los sacaron (no Dios) y los trajeron a un lugar malo, no un lugar bueno y esto va a ocasionar la muerte de muchos. 
Hubieran preferido morir tranquilamente (en forma natural) en Egipto y no salir a estos sufrimientos. Lo  más grave de todo es que no creen que fue Dios el que los sacó y los conduce.
¿Por qué Dios les responde? No es que Dios responde a esta queja, sino que Dios es el que los conduce y Él los llevó a este lugar y obviamente que les va a dar alimento. Dios los conduce hacia el monte Sinaí, pero antes de llegar, hay que enseñarles varias cosas. Dios habla con Moshé y le explica que le va a dar pan desde el cielo. ¿De qué pan se trata? El Man.
Lo que Moshé y Aarón les quieren mostrar al pueblo, es que no fueron ellos los que los sacaron de Egipto, sino que fue Dios y por eso les hablan de la “Gloria de Dios” es decir la columna de nube (de noche fuego y por la mañana nube) que vean que es Dios mismo el que los conduce. Esta es la respuesta a lo primero que planteó el pueblo, y por lo tanto la queja del pueblo no debe ser hacia ellos (Moshé y Aarón) sino contra Dios, ya que Él fue el que los sacó de Egipto, "¿nosotros qué somos?" Sólo hicimos lo que Dios nos dijo. 
Ahora Moshé va a decir lo que Dios le encomendó, es decir, que el alimento que Dios les aseguró se refiere tanto al man, como a las aves.
Nuevamente les dice que vuestras quejas son hacia Dios, aunque ellos no se dieron cuenta,  en verdad se están quejando contra Dios.
Esto que Dios le va a decir a Moshé es algo que será para todas las generaciones por eso utiliza el término “Baidaber”  que es lo que la Tora usa para prescribir algo; vemos que ahora le va a decir cosas muy importantes, por ejemplo, el Shabbat. 
Lo primero que Moshé  les dijo lo cumplieron, cada uno tomó lo que necesitaba, lo segundo que dijo Moshé, de no hacer sobrar para el otro día, no lo hicieron. ¿Por qué guardaron para el otro día? Pues no tenían tanta confianza en que al otro día caería nuevamente. Lo tercero que dijo Moshé es que el sexto día, recojan doble porción de man. Vemos que el man comenzó a caer en el primer día de la semana (domingo) por lo tanto el sexto día del man, también era el sexto día de la semana (viernes), esto nos sirve para saber que el shabbat que hoy en día cumplimos es exactamente como el del principio, en Génesis, fue Dios el que nos dijo cuando se comienza a contar para el shabbat, pues el día viernes les hizo caer doble porción de man y ahí supieron que al otro día era Shabbat.
El Shabbat es para Dios. En Shabbat es el día en que no se cocina, no se cosecha, ni se sale de los límites de su comarca (Tejúm). Es decir, un paro de actividades (Shebita), abandonar las tareas para manutención, pues nuestro sustento no solo depende de nosotros sino que proviene de Dios. 
¿Por qué Dios pone hincapié en que cada día tomen una sola medida de man? Esto también es respuesta a lo que ellos pensaban que fueron Moshé y Aarón los que los sacaron de Egipto, en realidad les está demostrando que es Dios el que vela por el bienestar  de ellos. Con el man les demuestra que no es Egipto la fuente de comida, ni tampoco lo son Moshé  y Aarón, ni siquiera ustedes mismos, no deben creer  que la manutención  depende solo de ellos; es por eso que no podían  guardarlo para el otro día. El pueblo quería guardar el man para el otro día, para velar ellos mismos por su bienestar, es por eso que les dice que no lo podían guardar para el otro día. Para que no se confíen tanto en ellos mismos.
¿Por qué Dios los tolera tanto? El pueblo no pidió por placer, sino por hambre. (Vemos que cuando pidieron por placer Dios los castiga como sucedió en Kibrat Hataabá) Además Dios no quiere ser tan duro con ellos pues recién acaban de salir de Egipto, es como un niño a quien hay que educar.
El man nos enseña a tener confianza en Dios (Bitajón) y además a hacer lo que está en nuestras manos (Ishtadlut) 
¿Por qué no tomar de más? Porque deben confiar en Dios
 
¿Y Por qué deben confiar? Porque Él dijo que cada día habrá man. 
¿Cuál es mi parte (Ishtadlut)? Hacer lo que Dios me encomienda, entonces habrá man. 
El man además nos enseña que hay un Soberano del mundo, que él es el que se ocupa de que las cosas funcionen. 
Tanto el man como el Shabbat, son para saber que Hashem es Dios y no las demás fuerzas e idolatrías. Dios es el que nos sacó de Egipto, del mundo de la idolatría.
 

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Encontrar un lugar

 

El precepto del Shabat compromete al hombre a residir en “su sitio”. Toda persona del pueblo de Israel tiene el deber de encontrar su “lugar” espiritual, en el cual echará raíces, donde construirá su propio edificio, un edificio con sólidas bases.

Aquellos que se dedican a enumerar los preceptos enumeraron un precepto en la sección del Shabat que es citado como parte del episodio del maná, y es el precepto de los dominios: “No salga nadie de su lugar en el día séptimo” (Versículo 29)

¿Cuál es el significado de dicho precepto? Aparentemente, contradice el pensamiento natural. Por naturaleza, todos los días de la semana la persona está sometida a su trabajo, a su casa. Desde el momento que se le otorga un día para el descanso y el ocio en el cual es libre de hacer lo que desea, saldrá de su casa, irá a pasear, y no se quedará atado a un lugar, recluido dentro de los límites y dominios. ¿Acaso es adecuada la limitación de los dominios en ese día?

En efecto, la Torá nos enseña que el hombre tiene en su vida limitaciones de tiempo y espacio. El tiempo simboliza el dinamismo, el movimiento, mientras que el espacio refleja el estatismo, la estabilidad. Estos dos ámbitos operan y activan la vida humana.

Por un lado, el hombre es desbordado  por la corriente del tiempo y la actividad, él es arrastrado por la irrupción del progreso, la expansión y la ampliación. Por otro lado, el hombre desea “encontrar su lugar”. No en el sentido de falta de actividad, como el hecho de “siéntate y no hagas nada”, sino como una actividad y creación  cuyo objetivo es el de “encontrar un lugar”, de establecimiento y determinación.

El deber de todo miembro del pueblo de Israel es el de encontrar su “lugar”, y ese “lugar” no es precisamente su tierra o su vivienda. La intención del “sitio” refiere al aspect spiritual en el cual podrá basarse, que lo podrá fortalecer y fortificar, en el cual echará raíces, y entonces florecerá y prosperará, se ampliará y expandirá. El cumplimiento de este deber, a través del cual el hombre encuentre su “lugar” se lleva a cabo  en el día Shabat. Todo integrante del pueblo de Israel debe construirse su “lugar” precisamente en el momento en el cual el mundo todo está colmado de la santidad del Shabat e influenciado por ella. Ese es el deber del Shabat: “Permanezca cada cual en su morada” (Versículo 29).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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La fe no depende de milagros

En estos capítulos se describen grandes milagros que le fueron realizados al pueblo de Israel en el desierto, empezando por la partición del Mar Rojo, pasando por el endulzamiento del agua y la caída del maná. Todo esto no es impedimento para que el pueblo se queje. Parece ser que la fe no depende de  milagros.                                 

A veces, la gente se resiente con Dios y dice: “si hubiéramos visto milagros como los vieron nuestros antepasados, pues entonces hubiéramos retornado en forma completa”, pero resulta que al final no tiene nada que ver; también ese judío que vivenció la sección “Beshalaj”, con las enormes revelaciones de esa época, ni siquiera eso le impide quejarse, no reclamar, o no bailar alrededor del becerro. Y también a no seguir adelante detrás del becerro en el mismo estilo. Todo ello no le molestó a Koraj, ni tampoco a Zimri, a pesar de que es un niño que creció en base al pan del cielo; el pan celestial es una cosa y las hijas de Midian, otra. No se aproximaron unos a otros durante toda la noche-él toma el maná y luego se dirige a visitar a las mujeres de Midian.

A propósito de este ejemplo, nuestro Sabios de Bendita Memoria expresaron: (Pirkei Avot, “Ética de nuestros padres”, capítulo 4, Mishná 9) “Todo aquel que observa la Torá en estado de pobreza, finalmente la cumplirá en la riqueza, y todo aquel que suspende el cumplimiento de la Torá por la riqueza, finalmente la anulará en estado de pobreza”: quien suspende el cumplimiento de la Torá lo hará tanto en momentos de “aflicción y dolor” como en el momento de milagros manifiestos; y aquel que cumple la Torá, la continuará cumpliendo incluso en momentos de grandes conmociones.

El hombre por naturaleza tiende a caerse. Y por ello, nuestra tarea se lleva a cabo con o sin milagros: siempre queda la experiencia. En un sentido, cuando nuestros Sabios de Bendita Memoria dicen que “la Torá fue entregada a los que comieron el maná” (Mejilta), se refieren a este punto. Uno puede esperar seguridad y estabilidad sólo de aquellos que están dispuestos a andar por la vida con un milagro-pero también sin él.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Jaiei Olam: Sijot al Parshat Hashavua", publicado por "Maguid"

 

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El deterioro en la queja de los hijos de Israel

Una observación profunda de las quejas de los hijos de Israel en los capítulos siguientes nos enseña acerca del deterioro de la relación entre el pueblo de Israel y Dios. En un principio ellos acusan solamente a Moshé y justifican a Dios y al final también se manifiestan en contra de Dios.

En los capítulos 14-17 la Torá describe algunas quejas de los hijos de Israel. En la primera queja (Capítulo 14, versículos 10-12) sobresale la clara desconexión que hace el pueblo entre Dios y Moshé. Cuando el pueblo de Israel ve a los egipcios detrás de ellos, la reacción de ellos es doble: al principio ellos le gritan a Dios pero luego se dirigen a Moshé  diciéndole “¿Acaso porque no hay tumbas en Egipto nos trajiste a morir en el desierto?” (Capítulo 14, versículo 11). A partir de los conceptos se infiere que no es Dios el que sacó a los hijos de Israel de Egipto, sino Moshé, y él es el culpable de la penosa situación en la que se encuentran.

En la segunda queja (Capítulo 16, versículos 2-3) la situación se deteriora. Los hijos de Israel continúan acusando a Moshé-y en esta ocasión junto a Aharón- por haberlos sacado de Egipto para morir en el desierto. No obstante, una vez más no elevan una plegaria a Dios. Incluso así, también en este episodio aún los hijos de Israel disciernen entre la voluntad de Dios y los actos de Moshé y Aharón: “¡Quién nos diera morir a manos de Adonai en la tierra de Egipto ... “ (Capítulo 16, versículo 3). La voluntad de Dios era que fallecieran de muerte natural en Egipto mientras que Moshé y Aharón los traen al desierto para sufrir una muerte tortuosa.

Y en efecto, Moshé y Aharón reaccionan enfatizando que el proceso de la salida de Egipto fue obra de Dios, y una queja contra ellos es como una queja contra Dios: “Por la noche van a saber que Adonai los ha sacado a ustedes de la tierra de Egipto (es decir-y no nosotros!!) Y por la mañana van a ver la manifestación de Adonai al oír El vuestras quejas, contra Adonai. Mas nosotros, ¿Qué somos para que se quejen contra nosotros? (Capítulo 16, versículos 6-7).

En la última queja, ni siquiera es mencionado el nombre de Dios. Una vez más, la queja es hacia Moshé-“Contendió el pueblo con Moshé. y dijeron: Danos agua a nosotros para que bebamos” (Capítulo 17, versículo 2), y Moshé nuevamente intenta aclarar a quién realmente está dirigida la queja: “Les dijo a ellos Moshé. ¿Por qué están contendiendo conmigo? ¿Por qué están probando a Adonai?” (Capítulo 17, versículo 2). Al final de esta queja leemos: “Llamó a aquel lugar Massah y Merivah  por la contienda de los hijos de Israel y por haber probado, ellos, a Adonai diciendo: ¿Acaso está Adonai en medio de nosotros, o no?” (Capítulo 17, versículo 7). Ya sea que la última oración es una cita textual, o un comentario, el mensaje es claro-la desconexión de Moshé simboliza la desconexión de Dios, un proceso que llegará a su punto máximo con el pecado del becerro de oro.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Nekudat Ptijá" publicado por el Instituto "Tzomet"

 

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Cuando comenzo shabat

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¿Qué se informó a Moshé? (v. 22)
RASHI: Ellos le preguntaron: “¿Por qué es este día diferente de los
otros?” De acá aprendemos que Moshé aún no les había contado las
leyes de Shabat que Dios le había dicho antes, en el vers. 5 arriba.
OR HAJAÍM: Moshé no contó al pueblo judío acerca del Shabat,
porque Dios se lo había dicho a Moshé como un secreto. (Véase el
vers. 5 arriba, donde no aparece una orden específica a Moshé de
decirle al pueblo judío).
Fue así porque Dios quiso que el pueblo judío descubriera por sí
mismo la doble ración de maná, sin advertencia, pues de esta
manera el concepto de Shabat quedaría fijado en ellos más
hondamente al ser personalmente testigos del milagro. Si hubieran
recibido la ordenanza primero, no habrían apreciado tanto el
milagro.

Torat Menajem
¿CUÁNDO COMENZÓ SHABAT? (V. 22)
Rashi escribió arriba (véase Preguntas Clásicas a 15:25) que, en Mará,
al pueblo judío se le dieron “algunas secciones de la Torá para que se
ocuparan con ella”, incluyendo las leyes de Shabat. Rambán explica que
no se les ordenó observar concretamente el Shabat sino, más bien, que
comenzaran a aprender acerca de él a sabiendas de que en el futuro Dios
ordenaría efectivamente observar sus leyes.
Esto explica por qué los judíos se escandalizaron cuando encontraron
una ración doble de maná aquí, en el vers. 22, pues aunque estaban
familiarizados con el concepto de Shabat aún no habían recibido la orden
de observarlo.
Moshé dijo entonces al pueblo que “Mañana es un día de descanso, un
santo Shabat para Dios. Horneen [hoy] lo que sea que deseen hornear, y
cocinen [hoy] lo que sea que deseen cocinar” (v. 23). O sea, Moshé dijo que
a partir de este momento estaría prohibido cocinar en Shabat. Esta es la
razón de que una ración doble de maná había llegado antes, el viernes, para
que toda la cocción necesaria para Shabat pueda hacerse de antemano.
Sin embargo, no hay mención de que Moshé les dijera que observaran
alguna de las demás leyes de Shabat. Así, podemos suponer que la única
prohibición en este momento era la de cocinar.
De hecho, esto explica la declaración del vers. 27 que “En el séptimo
día, algunos del pueblo salieron para recoger maná, pero no lo hallaron”.
Presumiblemente, esta gente salió a juntar el maná con cuencos y ollas
con las que llevarlo a casa. ¡Parecería que violaron la prohibición de
portar objetos en el dominio público en Shabat!
Sin embargo, en base a lo mencionado, está claro que no profanaron
el Shabat en absoluto, pues la única prohibición que se les había dado
formalmente era la de cocinar.
Luego, en el vers. 29, Dios prohibió de hecho cargar en Shabat, con
las palabras “Que cada persona se quede en su lugar. Nadie debe salir de
su lugar en el séptimo día”. No obstante, hasta que Dios no pronunció
estas palabras, el pueblo judío no podría haber sabido que la prohibición
de cargar en Shabat había comenzado. Por consiguiente, aquellos que
“salieron a recoger maná, pero no lo hallaron” en Shabat, no pecaron.
Pero si no transgredieron, ¿por qué se enojó Dios, diciendo: “Hasta
cuándo se rehusarán a observar Mis mandamientos y Mis enseñanzas” (v.
29)?
Sin embargo, esto no se refirió al portar en Shabat (cuyas prohibiciones
aún no se habían dado, como se explicó) sino, más bien, a la falta de fe
que esas personas demostraron al ignorar la promesa de Dios de que
“Hoy no lo encontrarán en el campo” (v. 25).
Así, en el análisis final, el primer Shabat sólo contuvo una prohibición:
cocinar. Después de que algunos individuos demostraron una falta de fe
en Dios al ir a recoger maná, se agregó también la prohibición de cargar
objetos en el dominio público.
(Basado en Likutéi Sijot, Vol. 31, págs. 86-88)

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