Le suspendió la montaña sobre su cabeza

“Sacó Moshé al pueblo al encuentro de Elohim desde el campamento, y ellos se mantuvieron erguidos en lo bajo de la montaña” (Capítulo 19, versículo 17)

Mejilta deRabí Shimón Bar Iojai (Midrash exegético que se extiende desde el capítulo 3 del libro Shemot al capítulo 35 del mismo) capítulo 19, versículo 17 Y se pararon al pie de la montaña-lo cual indica que Dios tomó el monte Sinaí y lo dejó suspendido sobre el pueblo y dijo: si ustedes reciben la Torá, mejor, Y si no-aquí será vuestra sepultura.

En ese momento todos gimieron y derramaron sus corazones como agua en señal de “Teshuvá” (Retorno) y dijeron: “Todo lo que ha dicho Adonai, haremos y escucharemos”

Dijo Dios: Necesito garantes

Diijeron: El cielo y la tierra serán nuestros garantes

Les dijo: No son válidos.

Dijeron: nuestros ancestros serán los garantes.

Les dijo: sus antepasados son mis deudores, no son suficientes.

Dijeron: nuestros hijos serán los garantes

Dijo Dios: éstos son buenos garantes

Y es así como está citado en el libro Tehilim (Salmos), capítulo 8, versículo 3: “De la causa de pequeños y lactantes has establecido la fortaleza”.

Mejilta deRabí Shimón Bar Iojai: es un Midrash de los Sabios de la Mishná para el libro Shemot, de la escuela de Rabí Shimón Bar Iojai. Se trata principalmente de un Midrash Halajá pero también explica algunos segmentos de los episodios del libro Shemot. La Mejilta era conocida por los Gueonim y por los Rishonim pero luego con el correr del tiempo desapareció. Hofman inició su réplica del Midrah Hagadol y luego otros investigadores replicaron partes importantes de ella de la Guenizá de El Cairo.

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 18

La visita de Itró (Versículos 1-12)

Itró escucha que Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto y él lleva con él a Tzipora, la esposa de Moshé y a sus dos hijos-y llega al encuentro de Moshé “en el desierto, donde él estaba acampado, allí en la Montaña de Elohim” (Versículo 5). ¿Acaso la Montaña de Elohim es el Monte Sinaí? Y de ser así, ¿Por qué el episodio figura antes del evento en el Monte Sinaí?.

Moshé sale al encuentro de su suegro y le cuenta todo lo sucedido. “Se regocijó Itro” (Versículo 9) (Se allegro ḫadû, en Acadio) y lo bendice a Dios “Ahora sé yo que grande es Adonai por sobre todos los dioses” (Versículo 11). Itró eleva holocaustos y sacrificios “a Elohim” y junto a Aharón y los Ancianos de Israel come ante  “Elohim”.

 

La propuesta de Itró (Versículos 13-27)

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“Ocurrió que al día siguiente” Moshé administra justicia al pueblo “desde la mañana hasta el atardecer” (Versículo 13). El suegro de Moshé ve esto y le pregunta a Moshé por qué administra justicia solo. Itró propone modificar el sistema judicial y hacerlo jerárquico “pero tú deberás ver de entre todo el pueblo, hombres de virtud, temerosos de Elohim, hombres de verdad que aborrecen el lucro… Que juzguen ellos al pueblo en todo tiempo y que sea que todo asunto grande te lo traigan a ti y todo asunto menor, que juzguen ellos. Alivianarán de sobre ti Y soportarán ellos contigo” (Versículos 21-22). Moshé lo escucha a Itró y ejecuta su propuesta y luego lo envía a su suegro a Midian.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Ser personas con capacidad de escucha

Nuestro capítulo comienza con la palabra “Vaishmá” (“Y escuchó”). La escucha continúa figurando a lo largo de toda la sección. La predisposición de escuchar y prestar atención a todo nuestro entorno, es muy importante. Sólo aquel que escucha puede también hablar y sus conceptos son escuchados.


 

Itró escucha acerca de los milagros ocurridos al pueblo de Israel, y se da cuenta de la magnitud de esta maravillosa realidad. Esto es lo que lo atrae para adherir al pueblo de Israel y unirse a ellos. Esto no es para nada obvio. Podemos suponer que la versión  acerca de los grandes milagros en Egipto, en el mar y en la guerra con Amalek, repercutió y se propagó por todo el mundo. Pero en la práctica, esto no atrajo al mundo todo hacia el pueblo de Israel. Esto, debido a que la capacidad de escuchar y darse cuenta de la magnitud de la realidad y de su significado elevado, no está al alcance de todos. Existe un “porcentaje de bloqueo” que generalmente impide maravillarse de la grandiosidad del suceso. El análisis pormenorizado de todo evento, disminuye la impresión de la grandiosidad de los milagros.


 

La capacidad de escuchar y de encontrarnos con los hechos tal como son, en toda su dimensión, era la cualidad singular de Itró. En la continuidad del capítulo encontramos la escucha de Moshé a las palabras de Itró: “Escuchó Moshé la voz de su suegro e hizo él todo lo que le había dicho“(Versículo 24). Hay aquí un mensaje importante que nos enseña nuestra sagrada Torá, de que todo aquel que sabe escuchar-es escuchado. Quien tiene la facultad de la escucha, sus palabras tienen efecto.

 

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Hay un versículo maravilloso en el libro “Mishlei” (“Proverbios”) que refleja esta idea: “El testigo falaz perecerá, pero el hombre que testifica lo que había escuchado podrá hablar siempre“(Mishlei capítulo 21, versículo 28). ¿Cuál es el significado de la expresión: “Testigo falaz“?. Hay personas que se ven sólo a sí mismos. No tratan de escuchar a las generaciones anteriores ni abrevan agua de la fuente basada en los pilares de lo construido en el pasado. Por eso son denominados “Falaces“, ya que no abrevan de la fuente de agua viva sus conceptos. Para su concepción la realidad comienza a partir de ellos y no hay nada con excepción de ellos. Es así que en el momento en que las aguas de este “testigo falaz“  se acaban, él se convierte en un falaz. Toda su existencia, es temporal y pasajera. Desde el momento en que él se torna falaz , se transforma en insignificante.

 

Pero no es esa la senda del hombre que escucha. Para él las cosas son exactamente a la inversa. Sus fuentes, son las fuentes de agua viva. El hombre que escucha, es un hombre que sus fuentes abrevan de la sólida base del pasado.  Su vida está apoyada en la receptividad de las bases construidas en las generaciones anteriores. El hombre que escucha, sabe también recibir de un mundo superior. Él comprende que existen mundos grandes y profundos en las insondables alturas más allá de lo que está al alcance de la mirada estrecha y egoísta del “testigo falaz “. Pues es apropiado que el hombre que escucha, hable por la eternidad.

Para que aquellas cosas en las cuales nosotros queremos hacernos escuchar e influir en beneficio del mundo, dejen una impronta eterna, debemos saber escuchar la realidad y recibir de ella. No vivir solamente el instante y acorde a nuestra estrecha mirada, sino saber prestar atención a la infinita grandeza de los mundos superiores y mirar la profundidad de la realidad.


Editado por el equipo del sitio del Tanaj 
Gentileza de la Academia Rabínica "Maalot Iaacov"

 

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La Alegría de Ytro

La Torá relata que Moshé le expresó a su suegro los milagros del éxodo, e Yitró reaccionó con exuberancia: “Vayijad Yitró” – “Yitró se alegró” (18: 9).

 

            Mientras que el significado corriente de la palabra “vayijad” es alegría y júbilo, la Guemará en Sanedrín 94a cita otras dos interpretaciones de este vocablo, las cuales asocian “vayijad” con la palabra hebrea para “filoso” -“jad”. Según un punto de vista, “vayijad” significa que Yitró “hizo correr un cuchillo afilado sobre su carne”, es decir, pasó por la circuncisión como parte de su proceso formal de conversión. La otra interpretación es que la carne de Yitró se convirtió en “espinosa”, una referencia al dolor que experimentó al oír hablar del sufrimiento de los egipcios, un pueblo con el que había sido anteriormente unido.

            Curiosamente, ambas interpretaciones de “vayijad” hablan de una experiencia de dolor e incomodidad – lo opuesto precisamente al significado claro de la palabra. Una visión entiende “vayijad” como una descripción del dolor físico, y la otra como referente al dolor emocional, pero ambas explican que la Torá describe a Yitró pasando por una experiencia incómoda durante su reunión con Moshé.

El mensaje que surge, tal vez, es que la alegría no requiere la ausencia de incomodidad, que uno puede experimentar la alegría verdadera, incluso mientras soporta un grado de dolor físico o emocional.

La Torá aquí claramente nos dice que Yitró se regocijó – y Jaza¨l quiere que nos demos cuenta de que Yitró experimentó inmensa y sincera alegría, incluso mientras soportaba el dolor físico de la circuncisión y el dolor emocional de escuchar el sufrimiento de los egipcios. Nuestra alegría no debe depender de la ausencia de todo dolor e incomodidad. Muy a menudo nos vemos obligados a soportar el “dolor” de una u otra clase, y muchas veces cometemos el error de pensar que no podemos experimentar alegría hasta que pase la incomodidad. Las interpretaciones de “vayijad” de la Guemará quizá nos recuerden que podemos y debemos encontrar alegría incluso en medio de las dificultades, que somos capaces de regocijarnos de las bendiciones y la bondad de Dios aun cuando nos encontremos acosados por desafíos difíciles.

 

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La Torá le fue entregada a los seres humanos

La sección de Itró incluye en su contenido el episodio más significativo en la historia del pueblo de Israel, la entrega de la Torá. ¿Cuál fue el mérito de Itró, el gentil, para aparecer  instantes antes del evento en el monte Sinaí?


 

Un capítulo entero le dedica la Torá al relato alusivo a la llegada de Itró al campamento de Israel. Él no se conforma con ser un visitante pasajero en los de su hija y yerno, sino que comienza a dar ideas y hasta esgrime algunas críticas. Él ve que Moshé maneja el sistema judicial de manera concentrada, y le dice que no tiene chance de mantener ese ritmo. Entonces Moshé acepta y cambia el método: él designa a ministros de miles y de cientos, una herramienta administrativa básica para administrar la vida de un pueblo de millones de personas.

 

El hecho es un tanto extraño. He aquí que nos encontramos en la víspera de la entrega de la Torá en el monte Sinaí, uno de los eventos más emocionantes y significativos en la historia de la humanidad y de la nación israelí, y el Tana”j considera apropiado dedicarle tiempo a un tema tan marginal!! ¿Cuál fue el mérito de este gentil para que la sección de la entrega de la Torá lleve su nombre? Algunos de los Sabios sostienen que Itró llegó al encuentro de los hijos de Israel en el desierto varios días después de la entrega de la Torá, y esto refuerza aún más la necesidad de comprender por qué fue mencionada aquí su llegada.

 


 

Parece ser que alguien quiere transmitirnos un mensaje determinado, en la figura de Itró, aún antes de la entrega de la Torá.

En instantes recibiremos la Torá desde lo más elevado, del Dios del mundo. En instantes se nos dirá que es un gran privilegio pertenecer al pueblo que recibe los valores centrales que generaron cambios drásticos en la historia del mundo. “serán para Mí propiedad peculiar de entre todos los pueblos, ya que Mía es toda la tierra: pero ustedes serán para Mí un reino de nobles (Sacerdotes) y nación consagrada” (Capítulo 19, versículos 5-6). Grandes son las posibilidades de que percibamos un fuerte y elevado espíritu, y con justicia.


 

Una gran preocupación acompaña a este elevado e inspirado evento, y es el temor de que este importante episodio y este rol honorable “se nos suban a la cabeza”. Tal vez empecemos a levantar nuestra nariz y no sabremos prestar atención al otro, al prójimo, más aún cuando éste no sea judío. El temor es que tal vez olvidemos en el fragor de los acontecimientos que el respeto se antepone a la Torá; que lleguemos a pensar que después de haber recibido la Torá, ya no es necesario ser simplemente una persona buena y ética, lo que en el idioma Yidish se denomina “Mentsch”.


 

Para ello necesitamos a Itró.

 

La Torá Divina entregada desde el cielo es extraordinaria e importante. Ninguna persona hubiera inventado por su propia iniciativa el magnífico Shabat que nos fue entregado como regalo. Un ser humano no hubiera podido redactar toda la teoría moral y ética de la vida material con las palabras “No codiciarás” (Capítulo 20, versículo 14). Pero antes de los grandes valores, sé persona. He aquí que llega Itró, y con todos los reparos que Moshé pueda tener hacia él (es conocido que entre yerno y suegro no siempre impera la mejor relación), y nos enseña: acepta la verdad de quien la dice. Moshé le puede decir a su suegro que “lo deje tranquilo” y le permita manejar las cosas a su modo. Pero él no lo hace. Él entiende que debe aprender de toda persona, aún si es un suegro o si es un gentil, y aún si nosotros hemos recibido la Torá de Dios.


 

La atención a Itró es una condición para tener la capacidad de recibir la Torá de Dios.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashá baktaná" publicado por "Maguid"

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La sugerencia de Itró

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¿La sugerencia de Itró no era obvia? ¿Por qué no se le
ocurrió a Moshé? (v. 19-23)
ABARBANEL: Moshé sabía muy bien que una nación precisa
liderazgo, y que no puede ser abastecida por un único individuo ya
que él mismo se desgastaría. No obstante, prefería aguardar a que
Dios instituyera Su propio sistema en lugar de hacerlo él mismo
basándose en la mera comprensión humana, y mientras tanto estaba
dispuesto a encarar un breve período de trabajo de más.
Así, el consejo de Itró nada nuevo agregó a lo que Moshé ya
sabía. No obstante, porque Moshé respetaba a Itró, aceptó su
consejo con gracia.

Torat Menajem
LA SIMPLICIDAD DE LA SUGERENCIA DE ITRÓ (V. 19-23)
Parece absurdo que Moshé, el líder del pueblo judío, no se diera cuenta
de que “Ciertamente te desgastarás” (v. 18), y no pensara en la
sumamente sencilla solución de nombrar asistentes. ¡E Itró, quien vino
desde Midián, entendió qué debía hacerse tras apenas un corto tiempo!
¿Como puede malentender Moshé al pueblo judío?
La solución a esta pregunta radica en otro punto que atañe a la entrega
de los Diez Mandamientos donde surge una pregunta similar, aunque
menos alarmante:
Cuando se dio la Torá, el pueblo judío dijo a Moshé que deseaba oír
la Torá por su intermedio, pues la revelación directa de Dios era
demasiado intensa (Devarím 5:22-25). Sobre esto, Rashi comenta que
Moshé dijo: “Ustedes me han debilitado para ser como una mujer... me
han causado dolor... ¿No les agrada aprender de Dios?”
Moshé había inferido que el pueblo judío podría oír los Mandamientos
directamente de Dios. En la realidad, ellos necesitaron oír la Torá por
intermedio de Moshé (a excepción de los dos primeros mandamientos que
se oyeron directamente de Dios). Dios Mismo indicó que éste era el correcto
curso de acción: “Todo lo que han hablado lo han dicho bien” (ibíd. 24).
Parecería haber tenido lugar un malentendido por parte de Moshé, al
grado de que se sintió “debilitado como una mujer”, como que la
posición real del pueblo judío era bastante diferente de lo que él había
supuesto.
Similarmente con respecto a la sugerencia de Itró:
Como Moshé percibía al pueblo judío, de hecho era posible que la
gente se parara “ante Moshé desde la mañana hasta la noche” y, con
todo, “irán a su destino en paz” (v. 23), sin cansarse.
Pero según como Itró percibió la situación, él vio que “¡Ciertamente te
desgastarás, junto con [Aharón, Jur, y] esta nación que está contigo! Pues
la cuestión es demasiado pesada para ti” (v. 18).
¿Se puede imaginar uno que Moshé cometiera una equivocación, Dios
libre?
MOSHÉ ELEVÓ AL PUEBLO A SU NIVEL
Era la presencia y mirada de Moshé sobre el pueblo judío lo que lo
levantó a un nivel en el que podía pararse “desde la mañana hasta la
noche” y con todo “ir a su destino en paz”, sin cansarse. Con Moshé a su
lado, ellos eran capaces de oír los mandamientos emitidos por Dios
Mismo.
Sin embargo, el pueblo judío se quejó que sólo era capaz de oír la voz
de Dios porque Moshé lo había llevado hasta ese nivel. Ellos querían oír
las palabras de la Torá sin ayuda, según sus propias capacidades
intrínsecas. A esta sugerencia Dios contestó: “Todo lo que ellos han
hablado, lo han dicho bien”.
No obstante, después de haberse dado el segundo juego de Tablas, y
Moshé comenzado a estudiar la Torá con el pueblo judío, entendió que
debería reanudar la enseñar con toda intensidad, a su nivel, el de Moshé.
De esta manera, Moshé sintió que podría impartir al pueblo judío la
sensación de estudiar directamente de Dios, debido a su propia cercanía
intrínseca a Dios. Esta era la razón de que Moshé sintiera que él solo era
capaz de actuar como juez para el pueblo judío.
Así, cuando Itró preguntó a Moshé por qué actuaba como juez
personalmente, él contestó: “Porque el pueblo viene a mí para procurar a
Dios” (v. 15), que Rashi interpreta como significando: “Para pedir
enseñanza de boca del Omnipotente”. Moshé argüía que aprendiendo de
él, era efectivamente como si se aprendía directamente de Dios.
ITRÓ VIO AL PUEBLO EN EL NIVEL DE ELLOS
Itró vino y percibió a los judíos bajo una luz diferente (no según eran
conforme Moshé los había elevado a su nivel sino, más bien), como
existían por sí mismos, cuando Moshé estaría en un plano o lugar
diferentes.
Así, argumentó que se tiene que preparar al pueblo para el momento
en que Moshé estuviera arriba en la montaña, y ellos abajo. Hay que
prepararse para la época después de la muerte de Moshé, cuando la
gente precisará orientación.
Como Itró vino desde afuera y se convirtió al judaísmo, había
experimentado toda suerte de niveles diferentes en su travesía espiritual.
Así, era plenamente consciente del estado regresivo que podría suscitarse
sin la directa orientación de Moshé.
Y como esta percepción vino a través de Itró, esta sección fue agregada
a la Torá en su nombre.
(Basado en Likutéi Sijot, Vol. 16, págs. 203-210)

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Entre Itró y Amalek

¿Por qué la Torá ubica en forma correlativa la historia de la llegada de Itró con el relato de la guerra contra Amalek? De este modo, la Torá transmite un mensaje en referencia a la complejidad de nuestro vínculo con las naciones del mundo. A la par de naciones contra las que se debe protestar, hay naciones aliadas dignas de respeto y estima.

En el capítulo 17 Dios le ordena a Moshé, tras la dura guerra contra Amalek, recordar eternamente la aspiración de borrar el recuerdo de Amalek bajo el cielo. En el comienzo de la sección de Itró en nuestro capítulo encontramos un tema totalmente diferente-la visita de Itró el suegro de Moshé, y la reforma judicial que él propone. Según algunos comentaristas, la visita de Itró no fue correlativa a la guerra de Amalek, desde el punto de vista cronológico. Pues entonces, ¿por qué la sección de Itró fue ubicada justamente junto a la temática de Amalek?

 

La pregunta se refuerza a partir de la relación de estilos de las dos secciones. Parece ser como si la Torá se encapricha en relacionar los dos sucesos también desde el aspecto lingüístico. En la guerra contra Amalek es citado: “Pero las manos de Moshé eran pesadas” (Capítulo 17, versículo 12), y en la sección de Itró es citado: “pues es pesada para ti la cosa” (Capítulo 18, versículo 18); allí Moshé le ordenó a Yehoshua “escoge para nosotros hombres “(Capítulo 17, versículo 9), y aquí también: “Escogió Moshé hombres de virtud” (Capítulo 18, versículo 25). También en la continuidad de la historia los hijos de Itró residen desde el aspecto geográfico en la zona aledaña a Amalek: “Y dijo Shaúl a los ceneos: Váyanse, apártense y salgan de entre los de Amalek, para que no los destruya juntamente con ellos” (Shmuel I, capítulo 15, versículo 6). También en los conceptos de Bilam aparecen unidos los destinos de Amalek e Itró (Bamidbar, capítulo 24, versículos 20-21).

Parece que la Torá intenta transmitirnos un mensaje en referencia a la complejidad de nuestra relación con las naciones del mundo. A la par de naciones malvadas y crueles como Amalek, que provocan que  el mundo no sea puro ni completo, hasta tanto las mismas sean destruidas,  hay naciones aliadas dignas de estima y respeto. La Torá ubica en forma correlativa dos encuentros con los pueblos: un encuentro traumático y doloroso, y el segundo atractivo y productivo. La conclusión obvia es que no se debe generalizar nuestro sistema de relaciones con las naciones en un molde sólido y rígido. Shaúl no puede renunciar a la guerra contra Amalek ya que el pueblo Keiní habita en ellos, pero tampoco puede destruir a los hijos de Keiní  por su guerra contra Amalek. La enseñanza del texto bíblico es “Váyanse, apártense y salgan de entre los de Amalek “(Shmuel I, capítulo 15, versículo 6). En relación a nuestro vínculo con los gentiles debe diferenciarse entre los rasgos positivos y dignos y aquellos que son negativos y censurables.


Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Perashot" publicado por "Maaliot"

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Preguntas de Abarbanel, Éxodo 18

1   "Y al día siguiente sentóse Moisés a juzgar al pueblo, y estuvo el pueblo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.  Y el suegro de Moisés, al ver lo que este hacía al pueblo le preguntó: ¿Qué haces con el pueblo?, ¿Por qué estás sentado solo y el pueblo está parado frente a ti desde la mañana hasta la tarde?...  No está bien lo que haces, así te debilitarás y también este pueblo que está contigo...  Permíteme que te aconseje...  debes escoger de entre el pueblo hombres capaces, temerosos de D-s, adictos a la verdad y enemigos del dinero mal habido y los pondrás por jefes de millares, jefes de cientos, jefes de cincuentenas, jefes de decenas. Y juzgarán al pueblo en todo momento; sólo te traerán las cosas mayores, pues ellos juzgarán las pequeñeces...  Y escuchó Moisés a su suegro e hizo todo lo que le había aconsejado"

(Éxodo 18,13-26 )

 

 

Pregunta: Con respecto al consejo de Itró (el suegro de Moisés), su idea es totalmente lógica y aceptable, sin embargo la persona más simple y con un poco de inteligencia podía haber deducido esto.  ¿Cómo es posible que al gran Moisés o a los sabios ancianos del pueblo no se les había ocurrido antes el delegar el sistema judicial y descentralizarlo?

 

Respuesta:

Ya varios comentaristas han desarrollado este tema y opinan que al estar Moisés en un grado de inspiración profética y separado del mundo material, le faltaban ideas prácticas para implementar este tipo de soluciones institucionales.

 

Abarbanel rechaza este tipo de razonamiento ya que la sabiduría de Moisés no se limitaba a asuntos espirituales abstractos sino incluía todo aspecto relacionado al liderazgo integral de un pueblo.  Además al estar tan cerca de D-s, Este podía también haberlo instruido en este sistema judicial.

 

El autor opina que al venir Itró antes de la entrega de la Torá, no existían otras personas entrenadas para llevar a cabo este trabajo, no existían todavía las leyes básicas en las cuales estos jueces pudieran basarse para resolver un conflicto.  Estas comienzan a aparecer en la parashá de Mishpatim donde se exponen todo tipo de situaciones relacionadas a daños y perjuicios.  Sin una legislación clara ningún sistema judicial puede ser efectivo.

 

Es por ésto que en esta etapa Moisés concentraba todo este trabajo y no quería delegar a otras personas que por su propia iniciativa y lógica emitieran un veredicto; ésto provocaría infinidad de apelaciones y conflictos ya que se basarían meramente en razonamientos subjetivos.  Es preferible entonces concentrar todo el trabajo por lo menos hasta la entrega de la Torá, que Moisés sabía que pronto ocurriría, cosa que su suegro no esperaba.

 

De acuerdo con lo anterior, Moisés efectivamente ya tenía planeado este sistema para un poco después, así como lo expone el versículo en Dvarim: “...pero ¿Cómo he de soportar yo solo vuestra molestia, vuestra carga y vuestros litigios?  Elegid entre vuestras tribus hombres sabios, probos y conocidos y los haré jefes vuestros.... de tal modo a los principales hombres de vuestras tribus los nombré jefes sobre vosotros...”  (Deut 1,12).

 

Al parecer, en este recuento de sucesos no aparece el consejo de su suegro, sino que lo atribuye a sí mismo.  ¿Por qué entonces en nuestra parashá dice “Y escuchó Moisés a su suegro, e hizo todo lo que le había aconsejado”?

Abarbanel opina que por respeto a su suegro le agradeció en el momento y le dijo que efectivamente implementaría su consejo; sin embargo Moisés ya lo tenía planeado para después de la entrega de la Torá.

 

El delegar es muy importante, sin embargo debe hacerse con responsabilidad y cuidado, de otra forma puede convertirse en una carga todavía mayor a la original.

 

 

1   "Al tercer mes de la salida del pueblo de Israel de la tierra de Egipto, en aquel día llegaron al desierto del Sinaí...  Y acampó el pueblo de Israel frente a la montaña.  Y subió Moisés hacia D-s... "

(Éxodo 19, 1-3)

 

1   "Y Habló D-s todos estos mandamientos diciendo: Yo Soy Hashem tu D-s que te sacó de la tierra de Egipto..."

(Éxodo 20, 1-2)

 

 

Pregunta:   ¿Por qué se entregó la Torá en este momento histórico? (Es decir, al tercer mes de la salida del pueblo de Israel de Egipto).  ¿Porqué no se le dio desde un principio a Adán, el primer hombre, cuando fue creado?, o ¿Por qué no a Noé al realizar el pacto (después del Diluvio)?, o ¿Por qué tampoco a Abraham Avinu, padre del pueblo judío, ni a ninguno de los otros patriarcas?;  sino que al pueblo de Israel completo en el Monte Sinaí. 

 

Respuesta: 

Una de las razones que expone Abarbanel está relacionada con las características del receptor, aseverando que no sería aceptable que se entregue la Sagrada Torá sino a un pueblo entero, grande en calidad y cantidad.

 

Así dijeron nuestros sabios (Yebamot 63) "La Divina Presencia no posa en menos de 22,000 personas de Israel...   Ya que, la multitud del pueblo es la gloria del Rey".   La Torá entonces, no es apta para darse a una persona, o a dos o a diez, sino en forma pública y con gran multitud.

 

Algunos podrían argumentar que, Adán - el primer hombre- tuvo ordenanzas Divinas, al igual que Noé (los siete preceptos) y aún Abraham Avinu  como está escrito: "Dado que escuchó Abraham mi voz, y cuidó mis mandamientos, preceptos, leyes y estatutos" (Génesis 26,5).  Sin embargo, a ésto no se le puede llamar TORA como tal;  estas personas tan especiales tuvieron una profecía particular en la cual les fueron revelados ciertos preceptos con el fin de ser practicados por ellos mismos o sus familiares cercanos, para así acercarse más a la perfección y elevación espiritual.

 

El judaísmo, a diferencia de otras doctrinas y religiones basa su fe en una aparición colectiva  (se calcula que el pueblo de Israel contaba en ese momento con alrededor de tres millones de personas), y no en algún evento sobrenatural aislado ocurrido a un individuo o pequeño grupo de gente que intentó difundirla.

 

En ésto radica la gran fuerza del Judaísmo y la veracidad de la Torá misma.  Este evento, único en su tipo donde "veían las voces (de D-s Mismo) y las antorchas y la voz del Shofar y el monte humeante..." (Cap. 20,15).  En donde el mismo pueblo ya no podía aguantar y se alejaban del monte pidiendo que Moshé hable en vez de D-s;  tiene como fin el grabar una imagen imborrable para las generaciones.

 

Basándose en esta hipótesis, Rabi Yehuda Halevi, en su libro El Cuzarí, analiza que tres millones de personas sería prácticamente imposible que propaguen un mensaje falso, ya que, de haber alguna mentira o invención individual, inmediatamente sería desmentida por otra fuente de raíz fidedigna.

 

Qué gran sorpresa, encontrar hoy en día, judíos de Yemen y de Polonia, de Siria y de Marruecos que cuentan con la misma Torá, letra por letra, y palabra por palabra.  De seguro, este gran mensaje universal es verdadero, eterno e inalterable.

 

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 17

Masa y Merivá (Versículos 1-7)

Los hijos de Israel continúan su travesía y arriban a Refidim, y tal como aconteciera en Mará, el pueblo de Israel no encuentra agua. Una vez más el pueblo se queja a Moshé y Moshé reacciona duramente “¿Por qué están contendiendo conmigo? ¿Por qué están probando a Adonai?” (Versículo 2). Moshé le clama a Dios “¿Qué he de hacer al pueblo, éste? Un poco más y me van a apedrear” (Versículo 4) y Dios le dice a Moshé que tome su vara y golpee con ella “cerca de la roca en Joreb”, y salió de ella agua. El sitio en el cual aconteció el episodio de la queja y el agua se denomina “Masá y Merivah por la contienda de los hijos de Israel y por haber probado, ellos, a Adonai diciendo: ¿Acaso está Adonai en medio de nosotros, o no?” (Versículo 7).

La guerra de Amalek (Versículos 8-16)

El pueblo de Israel, aún no ha partido de Refidim y Amalek llega para luchar contra él. La guerra contra Amalek se libra en dos frentes: Iehoshua y los combatientes luchan contra Amalek en tierra, y Moshé asciende a la cima de la colina y alza sus manos “Y ocurría que, cuando elevaba Moshé su mano, prevalecía Israel; mas cuando bajaba su mano, prevalecía Amalek” (Versículo 11). Conjuntamente con la cooperación de Aharón y Jur en la acción de levantar las manos de Moshé, Iehoshua logra “debilitar” a Amalek. Después de la guerra Dios le ordena a Moshé escribir “como recuerdo en el Libro... Pues borrar habré de borrar la mención de Amalek de bajo los cielos” (Versículo 14). Moshé construye un altar para Dios y lo denomina “Adonai Nisi” (del vocablo “Nes” (Estandarte”) o del vocablo “Iad” (Recuerdo)) y proclama “Guerra tendrá Adonai contra Amalek, de generación en generación” (Versículo 16).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashat Drajim: Mabat arjeologui vegueografi beparshiot hashavua" ("Encrucijada: una mirada arqueológica y geográfica de las secciones semanales de la Torá") publicado por "Maguid", 2014

 

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La perpetuación de la historia

Dios le ordena a Moshé escribir en un libro el precepto de borrar a Amalek de la faz de la tierra. ¿A qué libro se refiere? ¿Para qué debe escribirlo? ¿Y qué podemos aprender de esto y de otras órdenes similares en referencia a la relación de la Torá con el registro de la historia y la práctica de la arqueología?

Dios le ordena a Moshé escribir acerca de la guerra con Amalek y también transmitirlo en forma oral. El comentario “Jezkuni” señala: “pero que no sea en forma oral, ya que tal vez sea olvidado con el paso del tiempo”. El comentario “Jezkuni” alude a que el destino de la tradición oral es el olvido, y por ello Dios también ordenó que la orden sea escrita.  No obstante, el Even Ezra y el “Jezkuni” se fromulan la siguiente pregunta: ¿Dónde debía escribir Moshé la orden señalada? Y explica el Even Ezra:

“Esta sección fue citada en el año cuarenta, y da cuenta que el libro al que alude es el “Sefer Torá”; u otro libro que tenían cuyo nombre es “Libro de las guerras de Dios” y ya no lo tenemos, como tampoco tenemos el “Sefer Haiashar” y el “Midrash del profeta Iddo” y las “Crónicas de los Reyes de Israel” y los “Libros de Shlomó”.

El “Jezkuni cita textualmente los conceptos de Even Ezra, pero omite su primera propuesta al decir que se refiere a la escritura en el libro de la Torá. Para él, por lo tanto, se refiere a la escritura en el libro de las guerras de Dios. A diferencia de ello, el Rambá”n sostiene de modo unánime que se refiere a la escritura en el libro de la Torá. Se infiere entonces que por lo menos, según algunos comentaristas se refiere a la escritura en libros de historia, uno de los tantos que tuvieron los hijos de Israel, y no se refiere a la escritura en el libro de la Torá, pues entonces se trata de una fuente clara de la importancia del registro de hechos significativos e importantes en el libro. Por lo tanto, esta orden refleja la conciencia histórica desde tiempos remotos en el inicio de la conformación del pueblo de Israel.

Otro hecho adicional que figura en nuestra sección y que la Torá aspira a que sea recordado por generaciones es la caída del maná durante cuarenta años. En este caso la memoria es preservada a través de un objeto físico (Capítulo 16, versículos 32-34). Otro hecho que fue elegido por Dios para ser recordado de modo similar está descripto en la sección de Koraj donde allí es preservada la vara de Aharón delante del Testimonio (Bamidbar, capítulo 17, versículo 25).

Estos objetos de la época del desierto fueron guardados en la Tienda de Reunión, en el Tabernáculo de Shiló y en el Gran Templo de Shlomó, a fin de que sean testimonios concretos de la etapa errante por el desierto. La Guemará (Tratado de Iomá 52, carilla 2) señala que en tiempos de Ioshiahu el Arca fue oculto junto a diferentes objetos que estaban a su lado: el recipiente del maná, la vara de Aharón, el recipiente del aceite de unción y el cajón (una especie de Arca) enviado por los Plishtim como obsequio al Dios de Israel. El Ramba”m explica la finalidad de ese ocultamiento y dice: “en momentos en que Shlomó construyó el Gran Templo, a sabiendas de que el mismo será destruido, construyó en  él un sitio de escondites profundos y sinuosos y el rey Ioshiahu impartió la orden y ocultaron en el sitio construido por Shlomó…y junto a él fue ocultada la vara de Aharón, el recipiente y el aceite de unción y todos esos elementos no fueron restituidos en la época del segundo Gran Templo” (Hijot Beit Habejirá 4, 1-2).

La enorme importancia que vio Ioshiahu en ocultar los “hallazgos arqueológicos” de la época errante por el desierto junto al elemento más sagrado para el pueblo de Israel, nos ilustra acerca del sentido otorgado a la preservación de esos objetos. Hay aquí, tal vez una especie de “Exhibición de museo” cuyo objetivo es religioso, que nos enseña que la Torá tiene conciencia de que también a través del hallazgo de materiales pueden ser transmitidos mensajes del pasado al presente y preservar la memoria.

De esto se infiere que Dios, que creó al hombre y conoce su alma , nos da la pauta de que el registro histórico y la práctica arqueológica pueden llegar a ser muy significativos desde el aspecto religioso. Esto coincide con la instrucción que figura en el libro Devarim: “Recuerda los días de antaño, comprendan los años de generación” (Capítulo 32, versículo 7). Y así también: “Habrás de recordar todo el camino - por el cual te llevó Adonai tu Dios.- hace cuarenta años en el desierto” (Devarim, capítulo 8, versículo 2). El recuerdo de los hechos permite una visión histórica de causa y consecuencia, sobre los factores y sus consecuencias.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashat Drajim: Mabat arjeologui vegueografi beparshiot hashavua" ("Encrucijada: una mirada arqueológica y geográfica de las secciones semanales de la Torá") publicado por "Maguid", 2014

 

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