Síntesis del capítulo, Yejezkel 37

]La profecía de los huesos secos (Versículos 1-14)

Como en los primeros capítulos del libro, Yejezkel experimenta nuevamente una revelación especial - "visión de Dios", en la cual es transportado desde su lugar por el espíritu de Dios: "y el Señor me sacó fuera en espíritu, y me colocó en medio de la llanura, la cual estaba llena de huesos" (versículo 1), Yejezkel observa los muchos huesos y ve que están muy secos. Dios se revela a Yejezkel y le pregunta si estos huesos pueden resucitar, y Yejezkel responde "Señor Dios, Tú lo sabes" (versículo 3). Dios anuncia al profeta que Él insuflará espíritu en los huesos, y se convertirán en hombres: "Y pondré sobre vosotros tendones, y haré crecer sobre vosotros carnes, y los cubriré de piel, y pondré espíritu en ustedes, y vivirán, y conocerán que Yo soy el Señor " (versículo 6). Yejezkel describe que pronunció la profecía e inmediatamente "y hubo un ruido mientras yo profetizaba; y luego he aquí una conmoción; y los huesos se acercaban, cada hueso a su hueso (correspondiente)" (versículo 7), y después Yejezkel ve cómo un ejército muy grande resucita. Dios explica a Yejezkel que estos huesos simbolizan al pueblo de Israel "he aquí que dicen: ¡Se han secado nuestros huesos, y ha perecido nuestra esperanza; somos enteramente cortados!" (versículo 11). Dios anuncia al profeta que el pueblo de Israel volverá a la tierra: "He aquí que voy a abrir vuestras sepulturas, y los haré subir de vuestras sepulturas, oh pueblo Mío, y los traeré a la tierra de Israel... Y pondré Mi espíritu en ustedes, y revivirán, y los estableceré en vuestra tierra; y conocerán que Yo, el Señor, lo he dicho y lo he hecho", dice el Señor " (versículos 12-14).

La unidad de Israel (Versículos 15-27)

Dios ordena al profeta realizar un acto simbólico: tomar dos palos. En uno escribir "Iehudá y los hijos de Israel" y en el segundo palo escribir "Iosef, palo de Efraim y toda la casa de Israel". Dios instruye a Yejezkel que junte los dos palos uno al lado del otro "y se unirán en tu mano” (versículo 17). El profeta debe explicar al pueblo que el acto simboliza la unidad del pueblo de Israel: "...Y los haré una sola nación en la tierra, sobre las serranías de Israel; y un solo rey será rey de todos ellos; y ya no serán más dos naciones, ni estarán divididos en dos reinos” (versículo 22). El pueblo de Israel se convertirá nuevamente en una sola nación, con un solo rey de la casa de David "Y Mi siervo David será rey sobre ellos; y todos ellos tendrán un solo pastor” (versículo 24), y habitarán en paz en la tierra de Israel "Y celebraré con ellos un pacto de paz, será un pacto eterno con ellos; y los estableceré, y los multiplicaré, y pondré Mi santuario en medio de ellos para siempre" (versículo 26). Como resultado de esto, las naciones reconocerán a Hashem "Y conocerán las naciones que Yo soy el Señor, el santificador de Israel, cuando estuviere Mi santuario en medio de ellos para siempre" (versículo 28).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 36

 

La primera parte del capítulo es la continuación de la profecía del capítulo anterior: consuelo y redención para los montes de Israel, en contraste con la destrucción del monte de Seir descrita en el capítulo anterior. En la segunda parte del capítulo hay una profecía que recorre la historia del pueblo de Israel.

Una profecía alusiva a los montes de Israel (Versículos 1-15)

El profeta comienza con palabras duras contra las naciones que despreciaron a Israel: "Por lo mismo, sí, por lo mismo que los asolaron y los tragaron por todos lados, para que fuesen posesión del residuo de las naciones, y habéis andado en boca de habladores, y venido a ser el oprobio de los pueblos... He alzado Mi mano jurando que las naciones que están alrededor de vosotras, ellas mismas llevarán su oprobio" (versículos 2-7). El desprecio y la desolación se convertirán en florecimiento de los montes de Israel: "mas vosotras, ¡oh serranías de Israel!, darán vuestro ramaje y llevarán vuestro fruto para Mi pueblo Israel, porque un poco más, y ellos volverán (a su tierra" (versículo 8). El pueblo de Israel se multiplicará y florecerá en la tierra, y ya no será más despreciado por las naciones: "ni dejaré oír contra ti en adelante el oprobio de las naciones, ni llevarás más el vituperio de los pueblos; pues que no serás ya privada de tu nación", dice el Señor Dios" (versículo 15).

La redención-“Por mi Santo nombre” (Versículos 16-37)

Esta profecía se divide en tres secciones. Al principio, el profeta describe los pecados de Israel (15-21): "Hijo del hombre, la casa de Israel mientras habitaba en su tierra, la contaminaron con su proceder y con sus malas obras; como la inmundicia de una menstruosa vino a ser su proceder delante de Mí" (versículo 17). La profecía acusa a Israel de pecados que llevaron a la profanación del nombre de Dios ante las naciones. A pesar de esto, Dios tendrá misericordia de su pueblo: "Y tuve piedad de Mi santo Nombre, que los de la casa de Israel habían profanado entre las naciones adonde fueron" (versículo 21). Así, después de describir los pecados del pueblo, se describe la redención (22-32). El profeta enfatiza que la profecía no ocurrirá como consecuencia de las acciones de Israel, sino principalmente por causa del nombre de Dios: Dios traerá a Israel de entre las naciones a la tierra, y los purificará. "Y habitarán en la tierra que di a vuestros padres, y ustedes serán Mi pueblo, y Yo seré vuestro Dios" (versículo 28). Después de describir la redención, el profeta describe cómo Dios sanará las plagas de la tierra y la restaurará a su antiguo estado: "Y las naciones que quedaren en vuestros alrededores conocerán que Yo, el Señor, he reedificado lo que estaba derribado, Yo he plantado lo que estaba desolado. Yo, el Señor, lo he dicho, y Yo lo haré" (versículo 36).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 35

La profecía que tenemos ante nosotros se extiende a lo largo de dos capítulos. En nuestro capítulo se describe la calamida, el castigo para los montes de Edom, mientras que el siguiente capítulo está dirigido a los montes de Israel e incluye consuelo y redención.

El monte Seir se transformará en desolación (Versículos 1-4)

Dios llama al profeta para profetizar sobre el monte de Seir: "y le dirás: Así dice el Señor Dios: Heme aquí contra ti, oh montaña de Seir, y extenderé Mi mano contra ti, y haré que seas una desolación y un desierto. Tornaré tus ciudades en ruinas, y tú vendrás a ser una desolación; y conocerás que Yo soy el Señor (versículos 3-4). Seir es Edom, como también se desprende del final de la profecía, y aparentemente estuvo involucrada en la destrucción de Ierushalaim. El profeta enumera dos razones por las cuales el monte de Seir se convertirá en desolación.

Primera causa (Versículos 5-9)

"Por cuanto has tenido un odio perpetuo, y has derramado la sangre de los hijos de Israel a espada, en el tiempo de su calamidad, tiempo en que la iniquidad acarreó (su) destrucción" (versículo 5). Desde siempre Edom odió a Israel, y por eso Dios convertirá a Seir en desolación: En desolaciones perpetuas te convertiré, y tus ciudades no serán repobladas; y conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 9).

Segunda causa (Versículos 10-15)

"Por cuanto has dicho: "Estas dos naciones y estas dos tierras han de ser mías, y nosotros las poseeremos, aunque el Señor ha estado allí"" (versículo 10). Edom pensó que heredarían Iehudá después de la destrucción, pero Dios no permitirá que esto suceda: "Y conocerás que Yo, el Señor, he escuchado todas tus injurias que has proferido contra las montañas de Israel, diciendo: "¡Asoladas están! ¡A nosotros nos son dadas para devorar!" (versículo 12). Debido a que Edom se alegró por la destrucción de Israel, ellos mismos serán destruidos: Como te alegraste de la casa de Israel, porque fue desolada, así haré Yo contigo; tú serás desolada, oh montaña de Seír, y todo Edom, todo él; y conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 15).

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Síntesis del capítulo,Yejezkel 34

Ante nosotros hay dos secciones que tratan sobre los pastores de Israel. En la primera sección hay una descripción de las acciones de los pastores - los líderes de Israel, y cómo Dios salvará a Israel de ellos y será su pastor. En la segunda sección se describe el juicio del rebaño, el pueblo de Israel y el establecimiento de un nuevo pastor que traerá la redención.

Las acciones de los pastores, la salvación del rebaño de los pastores (Versículos 1-16)

El profeta acusa a los pastores de malas acciones: "¡Ay de los pastores de Israel que se apacentaban a sí mismos! ¿caso no deben los pastores apacentar los rebaños?" (versículo 2) y de aquí pasa a describir sus pecados, algunos en alegoría y otros de forma concreta. Como consecuencia de sus malas acciones, el rebaño fue dispersado: "De esta suerte fueron dispersadas por falta de pastor, y han venido a ser comida para todas las fieras del campo, y se han dispersado" (versículo 5). Por lo tanto, Dios anuncia que está a punto de salvar al pueblo de sus pastores: "y demandaré Mis ovejas de la mano de ellos, y haré que cesen de apacentar las ovejas; ni tampoco se apacentarán más los pastores a sí mismos, pues que libraré Mis ovejas de su boca, y no servirán más de comida para ellos" (versículo 10). Dios "inspeccionará" (=cuidará) a su rebaño: "En medio de pastos buenos las pastorearé, y sobre las elevadas serranías de Israel estará su majada; allí yacerán en medio de buen aprisco, y en medio de suculentos pastos pacerán sobre las serranías de Israel" (versículo 14).

El juicio del rebaño y el establecimiento de un nuevo pastor (Versículos 17-31)

Después de que en la sección anterior el profeta se concentró en los pastores y sus acciones, ahora también viene el juicio del rebaño: "He aquí que Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos de cabrío" (versículo 17). Dios acusa al pueblo de comportamientos egoístas y malvados: "¿Es por ventura cosa insuficiente para vosotras el que coman los pastos buenos, sino que a lo que sobra de vuestro pasto lo habrán de hollar con vuestros pies” (versículo 18). Después del juicio, Dios describe que establecerá para su rebaño un nuevo pastor: "Y Yo, el Señor, seré el Dios de ellas, y Mi siervo David será el príncipe en medio de ellas: Yo, el Señor, lo he dicho" (versículo 24). Después de esto se describe la situación utópica: "Entonces, el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su producto, y ellas estarán seguras sobre su propio suelo, y conocerán que Yo soy el Señor, cuando Yo haya roto las varas de su yugo, y las haya librado de mano de aquellos que se servían de ellas" (versículo 27), y así Israel conocerá a Dios: "Y conocerán que Yo, el Señor, su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son Mi pueblo, dice el Señor Dios" (versículo 30).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 33

Nuestro capítulo abre una nueva sección en el libro Yejezkel: profecías de consuelo y redención. Nuestro capítulo es una especie de capítulo de transición entre la desgracia y el consuelo y la redención. El capítulo repasa varios temas que ya hemos visto en el libro de Yejezkel, como la doctrina de la retribución y la relación entre los habitantes de Ierushalaim y los exiliados. La principal innovación del capítulo es la llegada del fugitivo que informó a Yejezkel sobre la destrucción de Ierushalaim y el nuevo estatus del profeta.

El rol del profeta y la doctrina de la retribución (Versículos 1-20)

El capítulo se abre con la descripción de la parábola del centinela en una enseñanza extensa, y luego aclara su aplicación (similar al capítulo 3): el profeta debe ser un "centinela" que advierte al pueblo sobre sus acciones. Debe aclarar al malvado que puede arrepentirse y al justo que debe tener cuidado de continuar con sus buenas obras, porque si actúa con maldad, será castigado. La conclusión que surge de todo esto es que Dios retribuye a la persona según sus acciones: "¡A cada uno, conforme a su proceder, los juzgaré, oh casa de Israel!" (versículo 20).

La llegada del fugitivo (Versículos 21-22)

Estos versículos devuelven al lector al pasaje anterior a las profecías sobre las naciones: "En aquel día vendrá a ti el fugitivo para hacértelo oír con tus oídos. En aquel día será abierta tu boca para con el fugitivo, de modo que hablarás, y no serás más mudo. Así tú les servirás de símbolo, y conocerán que Yo soy el Señor" (capítulo 24, versículos 26-27). Ahora, llega el fugitivo e informa a Yejezkel sobre la destrucción: "ha sido expugnada (conquistada) la ciudad" (versículo 21). El tiempo de llegada del fugitivo no está claro. Según el texto escrito, parece que el fugitivo llegó después de un año y medio desde la destrucción, pero este tiempo parece demasiado lejano. El autor del comentario de las  Metzudot sugirió que el fugitivo llegó después de medio año y la diferencia está relacionada con el conteo desde Tishrei o desde Nisán. En cualquier caso, tras la noticia sobre la destrucción, termina el período de silencio de Yejezkel: "mi boca estaba ya abierta, y yo no estuve más mudo" (versículo 22).

A nosotros nos fue dada la tierra en heredad (Versículos 23-29)

Los habitantes de la tierra afirman que "Uno sólo era Abraham, y él poseyó la tierra: pues nosotros somos muchos; a nosotros también ha sido dada la tierra en posesión" (versículo 24), tal como ya habían afirmado los hombres de Ierushalaim antes de la destrucción (capítulo 11, versículo 15). Dios anuncia que están equivocados, la tierra se convertirá en desolación, y no habrá restauración para el remanente del pueblo en la tierra: "Y haré que sea la tierra una desolación y un desierto; y se acabará la soberbia de su poder; y las serranías de Israel quedarán desoladas, de modo que nadie pase (por ellas" (versículo 28).

El estatus del profeta tras la destrucción (Versículos 30-33)

En contraste con la apertura del libro, donde Dios describe cómo Yejezkel está a punto de hacer oír sus palabras a la 'casa rebelde', que no lo escucharán, ahora Dios describe cómo querrán escuchar las palabras del profeta: "¡Ea, vamos, y oigamos cuál sea la palabra que procede del Señor!” (versículo 30), e incluso vendrán a él: "Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como pueblo Mío, y oyen tus palabras, mas no las ponen por obra" (versículo 31). Después de la llegada de la destrucción, el pueblo entenderá que había un profeta entre ellos: "Pero cuando aquello sucediere (he aquí que va a suceder), ellos conocerán que ha habido profeta en medio de ellos" (versículo 33), y por lo tanto creerán en él y querrán escuchar sus palabras.

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Por el camino que uno quiere ir. Parashat Bo

Materiales para trabajar con este video

"Por el camino que la persona desea ir, por allí lo conducen" (Talmud Bavlí, Makot 10b)


Nivel básico

Preguntas para discusión y aprendizaje activo:

  1. Un hábito mío, bueno o malo:
    • Piensen en un hábito propio (bueno o no tan bueno) - ¿cómo comenzó? ¿Se volvió más fácil con el tiempo?
    • Ejemplos: el hábito de atarse los zapatos, decir gracias, estar con el teléfono antes de dormir, comer golosinas...
    • Actividad en parejas: Compartan un hábito que quisieran cambiar - ¿cómo comenzarían?
  2. Ejemplos de las fuentes y de la vida:
    • El video habló sobre Paró (Faraón) que se acostumbró a elegir el mal. ¿Conocen otras historias del Tanaj o de la vida en las que alguien se acostumbró al bien o al mal? (Por ejemplo: los habitantes de Sedom que estaban acostumbrados a comportarse mal, o la generación del diluvio)
    • ¿Han visto a alguien (o a ustedes mismos) que logró romper un mal hábito y comenzar uno bueno? ¿Cómo sucedió?

Nivel avanzado

Preguntas para discusión profunda:

  1. Dilema filosófico - libre albedrío versus hábito: El video sostiene que los hábitos dificultan el libre albedrío, pero no lo anulan.
    • ¿Una persona adicta a un mal hábito (drogas, violencia, mentiras) realmente elige libremente cuando repite el comportamiento?
    • ¿Dónde está el límite entre "me cuesta elegir diferente" y "no tengo elección"?
    • Debate: "¿Somos moralmente responsables de nuestros hábitos, o los hábitos 'se apoderan' de nosotros?"
    • Conexión con la vida actual: Redes sociales y algoritmos - ¿nos controlan o nosotros elegimos?
  2. Ejemplos de las fuentes y de la vida:
    • Traigan un ejemplo de sus vidas - ¿dónde ven el principio "al que viene a purificarse, lo ayudan" (הבא ליטהר מסייעין אותו)?

Consejo para el docente: Comiencen compartiendo un hábito personal que (intentaron) cambiar - esto animará a los alumnos a abrirse y compartir.


Fuentes:

Parashat Bo – Shemot (Éxodo) capítulo 10 versículo 1 – capítulo 13 versículo 16, comentaristas sobre la Torá
Mishlé (Proverbios) capítulo 28 versículo 14
Shemot Rabá parashá 11, 1 y parashá 13, 3
Pesikta Zutarta (Lekaj Tov) Shemot parashat Bo capítulo 10 simán 1, Beshalaj capítulo 15
Talmud Bavlí Makot daf (folio) 10 amud (página) bet
Rambam Hiljot Teshuvá capítulo 6 halajá 3
Jizkuni Shemot parashat Shemot capítulo 4 versículo 21
Akedat Itzjak 36:1:1-8
Rav Shimshon Rafael Hirsch Shemot parashat Shemot capítulo 4 versículo 21

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Iosef y sus hermanos

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La última batalla de Shaul

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Guidón

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Eliahu Hanavi en el Monte Carmel

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