El profeta Eliahu-¿Fanático o misericordioso?

¿Cómo es posible tender un puente entre el profeta Eliahu el fanático que aparece en el libro de Melajim, y el profeta Eliahu el pacificador, tal como aparece en el capítulo 3 de Malají y en las palabras de los Jajamim, los Sabios?

Como si fueran dos rostros completamente distintos, alejados el uno del otro y sin relación entre sí: el Eliahu del texto bíblico y el de la Agadá. El Eliahu del texto bíblico es el profeta iracundo, el gran fanático... Pero ya al final de los libros proféticos comienza a perfilarse la imagen del Eliahu de la Agadá tardía: "He aquí, que Yo les envío al profeta Eliahu antes que venga el día del Señor, el grande y tremendo. Y hará volver el corazón de los padres hacia los hijos..." (Malají, capítulo 3, versículos 23-24). Este Eliahu parece fundamentalmente diferente. Y en la época de la Mishná antigua, al final del período del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo, aparece como una suerte de ángel de Dios destinado a instaurar la paz en todo el mundo...

¿Son realmente dos rostros distintos? ¿El profeta fanático del texto bíblico y el Eliahu legendario y compasivo, bueno y benevolente, que solo recuerda los méritos de Israel? No es posible afirmarlo así, pues ya al final de Malají encontramos un vínculo entre las dos facetas. En la promesa de que Eliahu vendrá "Y hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres", no cabe duda de que se trata de una sola personalidad, histórica y legendaria a la vez.

La función del profeta en Israel es una función doble: reclamar el honor del Padre en su misión hacia Sus hijos como profeta del Señor, pero no menos que eso, reclamar el honor de Israel y su bienestar al estar de pie ante el Señor... Eliahu vivió en una generación de quiebre espiritual; en su generación reinaba un gran rey que había sometido a sí mismo y a su reino a una mujer extranjera idólatra. Eliahu eligió cumplir su función profética en esa generación con un celo absoluto hacia Quien lo enviaba, haciendo caso omiso del otro lado de su misión: revelar misericordia hacia su generación y abogar en su favor...

Eliahu no completó su misión y fue arrebatado en medio de su actividad. El relato de la profecía de Eliahu es, por tanto, el relato de una vida que no fue completada... Las palabras de acusación que pronunció Eliahu contra el pueblo de Israel reflejan la perspectiva de un profeta que vive en una generación determinada. Sin embargo, el profeta solo ve un estrecho segmento de la realidad histórica. La verdad sobre el pueblo de Israel se le irá revelando a Eliahu a lo largo de todas las generaciones, hasta el final de los tiempos, cuando se encuentre con el pueblo de Israel en sus reencarnaciones futuras. Entonces Eliahu reconocerá la injusticia que hubo en su acusación, y ese reconocimiento se expresará precisamente en las acciones que está destinado a realizar.

La reaparición de Eliahu revela que su corazón arde de amor hacia Israel. Su amor oculto aflora y sale a la superficie, y con ello su figura queda purificada y sus motivaciones se esclarecen retroactivamente.
 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Pirkei Eliahu”, de editorial Maaliot.

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Las tiendas de Iaacov fueron abiertas por la brecha

Esta es una profecía magistral, que entreteje en su interior juegos de lenguaje, alusiones y alusiones de alusiones a pasajes bíblicos que la precedieron. Uno de ellos es particularmente cruel.

"Así habrán de bendecir a los hijos de Israel, diciéndoles: Te bendiga Hashem y te guarde. Te ilumine Hashem con Su Presencia y te agracie. Dirija Hashem Su Presencia hacia ti y te conceda la paz” (Bamidbar, capítulo 6, versículos 23-26)

La bendición sacerdotal, y otros pasajes sobre los Cohanim, el sacerdocio, sirven de trasfondo a la profecía magistral de Malají dirigida a los Cohanim —profecía que entreteje en su interior juegos de lenguaje, alusiones y alusiones de alusiones a pasajes bíblicos que la precedieron: el pecado de la midianita y la venganza de Pinjás, las inversiones de la bendición y la maldición de Bilam, la burra, el ángel y el camino. Y finalmente — las tiendas de Iaacov que fueron abiertas por la brecha, y el pacto de paz para quien cela a su Dios.

El más cruel de los juegos de palabras que Malají propone aquí es el que une el "haga resplandecer el Señor Su rostro" (יָאֵר ה' פָּנָיו) de la bendición sacerdotal con "enviaré sobre vosotros maldición, y maldeciré vuestras bendiciones" (versículo 2) — como todo lo que se encuentra en una zona contaminada, les dice el profeta: la maldición no solo los alcanzará, sino que también se apoderará de lo que sale de vuestra boca, incluso de vuestra bendición sacerdotal y de la luz que ella promete. Exactamente como en el caso de Bilam el malvado — solo que al revés. Escuchen la semejanza:

"Ven ahora, maldíceme a este pueblo, pues es más poderoso que yo", le dice Balak al adivino Bilam, "pues yo sé que a quien bendices es bendecido y a quien maldices es maldecido” (Bamidbar, capítulo 22, versículo 6)

Vengan y les contaré, dice Malají a los Cohanim, cómo debían haber sido las cosas:

"Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el emisario del Señor de los Ejércitos. Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley, han corrompido el pacto de Leví" (versículos 7-8).

Con sus alusiones, el profeta convoca a todos los transgresores del pacto a través de las generaciones: la burra de Bilam que lo empuja fuera del camino, el ángel que solo ella logra ver. Incluso al propio Iehudá, que se desvió del camino hacia la tienda de Tamar disfrazada de prostituta, y a sus hijos Er y Onán que derramaron su semilla en tierra:

"Porque Iehudá ha profanado el santuario del Señor, que Él ama, y se ha casado con la hija de un dios extraño. Que el Señor extermine de las tiendas de Iaacov al hombre que hace esto, ya sea alumno o maestro" (versículos 11-12).

El dolor por la ruptura del pacto, entre hombre y mujer y entre el hombre y su Dios, lo grita el profeta en una sola frase, poderosa y sencilla: "¿Acaso no tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué comportarnos deslealmente con nuestros hermanos, profanando el pacto de nuestros padres?" (versículo 10).

Pero pareciera que en las palabras "las tiendas de Iaacov" (versículo12) se esconde la alusión más poderosa y dolorosa a la famosa bendición de Bilam: "¡Cuán bellas son tus tiendas, oh Iaacov, tus moradas, Israel!" (Bamidbar, capítulo 24, versículo 5).

La restauración de la paz de la bendición sacerdotal original ("y te conceda la paz") reside ahora únicamente en un acto de celo y venganza, el acto de Pinjás en el libro de Bamidbar: "Por lo tanto, di: He aquí que Yo le confiero a él Mi Pacto de Paz" (Bamidbar, capítulo 25, versículo 12). Y en nuestro capítulo: "Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara" (versículo 5).


Gentileza sitio 929

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El amor a Iaacov y el aborrecimiento a Esav

La elección del pueblo de Israel no es la negación del mérito de las naciones, sino una relación especial reservada para el pueblo de Israel con el Santo, bendito sea

El libro de Malají comienza con la elección de Israel, con el amor del Santo, bendito sea, por Iaacov y Su preferencia por él sobre Esav. Al comienzo de sus palabras, el profeta declara:

"Yo los he amado dice el Señor. Pero ustedes dicen: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esav hermano de Iaacov? declara el Señor. Sin embargo, Yo amé a Iaacov, y aborrecí a Esav" (versículos 2-3).

A primera vista, el profeta establece que Iaacov fue elegido y Esav rechazado, como dos caras de la misma moneda. La elección de uno (Iaacov) implicaba el rechazo del otro (Esav). Sin embargo, si observamos los versículos y prestamos atención a la puntuación, notaremos que el versículo no los incluye juntos como una unidad, sino que los separa. En el versículo 2 se dice: "¿No era Esav hermano de Iaacov? declara el Señor. Sin embargo, Yo amé a Iaacov". Aquí termina el versículo, que establece el amor de Dios por Iaacov. Pero el amor de Dios por Iaacov no implica necesariamente odio hacia Esav. Es perfectamente posible que Dios, ame a Iaacov sin odiar a Esav, sino relacionarse con él de manera ordinaria, sin amor ni odio. Por ello, el odio de Dios hacia Esav no forma parte de la declaración sobre el amor divino por Iaacov. El versículo siguiente, el versículo 3, que trata de la relación de Esav con Dios, comienza con una declaración adicional que se sostiene por sí misma: "y aborrecí a Esav, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto". Esta declaración no es consecuencia del amor por Iaacov, sino el resultado de las acciones y la maldad de Esav, tal como se desprende del versículo siguiente, donde la frontera de Esav es caracterizada como la frontera de la impiedad.

La raíz del asunto es que la elección de Israel no es la negación del mérito de las naciones, sino una relación especial reservada para el pueblo de Israel con el Santo, bendito sea. Así como el amor de una persona por sus hijos e hijas no niega el valor de otros niños que no son sus parientes, sino que establece una relación única con quienes le son cercanos; y así como el amor al amigo no implica odio a los demás, del mismo modo la elección de Israel y el amor por la descendencia de Iaacov no disminuye el valor ni la relación de los pueblos con Dios, sino que esa relación se examina sobre la base de sus acciones. Por ello, el amor por Iaacov no tenía por qué disminuir la parte de Esav; fue su pecado el que causó el odio de Dios hacia él.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio VBM de la Ieshivá “Har Etzion”

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Síntesis del capítulo, Malají 3

El juicio (Versículos 1-7)

Esta profecía comienza con el último versículo del capítulo anterior. Los hombres justos del pueblo preguntan por qué los malvados reciben recompensa positiva: "¿Dónde está el Dios del juicio?" El profeta responde a esos hombres: "He aquí, Yo envío a Mi mensajero, y él preparará el camino delante de Mí. Y vendrá de repente a Su Templo el Señor a quien ustedes buscan; y el ángel del pacto en quien ustedes se complacen, he aquí, viene dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 1). El Señor se revelará y someterá a Israel a juicio: a los Cohanim, sacerdotes, y a los Leviim, levitas los purificará y refinará, de modo que presenten en el Templo ofrendas dignas, y entonces: "Entonces será grata al Señor la ofrenda de Iehudá y de Ierushhalaim, como en los días de antaño y como en los años de antes" (versículo 4). El Señor los acercará al juicio y dará testimonio de todos sus crímenes: "Y me acercaré a ustedes para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del converso y los que no Me temen, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 5).

“¿De qué hemos de volver?” (Versículos 7-12)

El profeta reprende al pueblo por sus pecados y les exige: "Vuelvan a Mí y Yo volveré a ustedes dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 7). El pueblo pregunta al profeta "¿de qué hemos de volver?", y él les responde que deben presentar el diezmo y la ofrenda de manera correcta y sin engaño. Si Israel trae todo el diezmo, "derramaré para ustedes bendición sin límite. Por ustedes reprenderé al devorador, para que no les destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo será estéril, dice el Señor de los Ejércitos" (versículos 10-11).

Una queja sobre la retribución de Dios (Versículos 13-18)

Esta sección retoma el tema de la profecía al comienzo del capítulo. Nuevamente los justos se quejan de que "En vano es servir a Dios. ¿Qué provecho hay en que guardemos Sus ordenanzas y que nos privemos de cosas a causa del Señor de los Ejércitos?" (versículo 14). El Señor promete que las cosas se rectificarán "para el día especial que Yo tengo preparado" (versículo 17), cuando el pueblo logrará distinguir entre el justo y el malvado: "Entonces volveránéis y distinguirán entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no Le sirve" (versículo 18), pues en ese día el Señor castigará a los malvados con severidad: "Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los malvados y todos los que obran mal serán como heno; y el día que va a venir les prenderá fuego, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 19).

Epílogo (Versículos 22-24)

El libro concluye con los versículos conocidos de la haftará (lectura de un fragmento de los profetas, tras la lectura de la Torá en Shabat y en las festividades) del Shabat HaGadol (así se denomina el Shabat previo a Pesaj): "Acuérdense de la Ley de Mi siervo Moshé, que Yo le ordené en Horeb para todo Israel, los estatutos y las ordenanzas. He aquí, que Yo les envío al profeta Eliahu antes que venga el día del Señor, el grande y tremendo. Y hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que Yo venga y hiera la tierra con maldición".

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Síntesis del capítulo, Malají 2

Otra profecía para los Cohanim (Versículos 1-9)

Esta profecía continúa la profecía del capítulo anterior, en la que el profeta reprende a los Cohanim los sacerdotes. Aquí la reprimenda se ocupa principalmente del hecho de que los Cohanim y los Leviim, los levitas no enseñaron al pueblo el camino del Señor. A pesar de que el Señor estableció un pacto con la tribu de Leví: "Entonces sabrán que les he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 4), y a pesar de que la Torá y el conocimiento son herencia del sacerdote: "Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el emisario del Señor de los Ejércitos", los Cohanim,sacerdotes y los Leviim, levitas se desviaron del camino: "Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley, han corrompido el pacto de Leví, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 8), y como consecuencia, el Señor convertirá a los Cohanim y Leviim en seres "despreciables y viles ante todo el pueblo, así como ustedes no han guardado Mis caminos y acomodan la ley a vuestra conveniencia" (versículo 9).

Profecía de reprimenda sobre los matrimonios mixtos (Versículos 10-16)

Esta profecía se dirige a todo el pueblo, que elige "traicionar" a sus esposas y escoger mujeres extranjeras. El profeta abre con una pregunta retórica: "¿Acaso no tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué comportarnos deslealmente con nuestros hermanos, profanando el pacto de nuestros padres?" (versículo 10). El profeta continúa reprendiendo a Israel: "Porque el Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto" (versículo 14), y exige al pueblo que no traicione a sus esposas israelitas: "Porque si la detesta, que la divorcie, dice el Señor, Dios de Israel, y al que cubre de iniquidad su vestidura, dice el Señor de los Ejércitos. Presten atención a vuestro espíritu y no sean desleales" (versículo 16). El versículo que cierra el capítulo (versículo 17) abre una nueva profecía cuyo contenido principal se desarrolla en el capítulo siguiente.

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Síntesis del capítulo, Malají 1

El libro de Malají es el último de la colección "Los Doce Profetas". Si bien del título del libro no es posible aprender sobre el período de actividad del profeta, del contenido del libro se desprende que la época de Malají es la del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo GranTemplo. Además, del contenido de las profecías se puede deducir que Malají profetizó después de Jagai y Zejariá, quienes profetizaron durante el período de construcción del Templo, ya que de las palabras de Malají se entiende que el Templo ya estaba construido.

Esav y Iaacov (Versículos 1-5)

Esta profecía trata sobre el amor de Dios por Israel y del odio de Dios hacia Edom: "Yo los he amado dice el Señor. Pero ustedes dicens: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esav hermano de Iaacov? declara el Señor. Sin embargo, Yo amé a Iaacvb, y aborrecí a Esav, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto" (2-3). Dios promete destruir las construcciones de Edom: "Aunque Edom dice: Hemos sido destruidos, pero volveremos y edificaremos las ruinas, el Señor de los Ejércitos dice así: Ellos edificarán, pero Yo destruiré. Y los llamarán frontera del impío y pueblo contra quien el Señor está indignado para siempre", hasta que se diga: "Sea engrandecido el Señor sobre la frontera de Israel" (5).

Una profecía para los Cohanim (Versículos 6-14)

Esta profecía está dirigida a los Cohanim, los sacerdotes y a su deficiente funcionamiento en el Templo: "Ofrecen sobre mi altar pan inmundo. Y ustedes dicen: ¿En qué Te hemos deshonrado? En que decís: La mesa del Señor es despreciable. Y cuando presentan un animal ciego para el sacrificio, ¿no es eso algo malo? Y cuando presentan uno rengo o enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no se lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te concedería gracia? dice el Señor de los Ejércitos" (7-8). Dios anuncia que no tiene interés en los Cohanim ni en sus sacrificios: "No me complazco en vosotros dice el Señor de los Ejércitos ni de vuestra mano aceptaré ofrenda" (10), dado que el nombre de Dios es glorificado entre las naciones, y ellas, a diferencia de los Cohanim, presentan a Dios sacrificios dignos: "y en todo lugar se ofrece incienso a Mi Nombre, y ofrenda pura de cereal" (11). A continuación el profeta regresa nuevamente a la reprimenda de los Cohanim: "Pero ustedes lo profanan, cuando dicen: La mesa del Señor es repugnante, y su fruto, su alimento, es despreciable" (12).

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Iyov 31 Job comentario

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Eres lo que comes: cuerpo, alma y libertad.

Preguntas para el debate:

El cuerpo como instrumento: Si el alma es el conductor y el cuerpo es el automóvil, ¿qué tipo de "combustible" (contenido o alimento) estamos poniendo en nuestro auto para que funcione bien?

Libertad o hábito: ¿Cuándo fue la última vez que dijeron "no" a algo que tenían muchas ganas de comer o de ver, simplemente porque no se ajustaba a sus valores? ¿Cómo se sintieron un momento después?

Influencia del entorno: El video habla de la "esclavitud al entorno" (comer porque no queda bien negarse). ¿Les pasó alguna vez que cedieron en algún principio solo para ser "como todos"?

Actividad: "El menú oculto"

Qué hacemos: Pedimos a cada participante que cierre los ojos y piense en algo que "consumió" hoy (una canción que escuchó, un video que vio, o una comida).

La tarea: Intentar imaginar cómo ese elemento se "digiere" dentro de ellos. ¿Los dejó tranquilos? ¿Nerviosos? ¿Contentos? ¿Con malestar?

El objetivo: Comprender que todo lo que entra en nosotros deja su influencia.

Opción adicional para una actividad similar: Se reparte a cada participante una hoja con la silueta vacía de una persona dibujada (también se puede dibujar simplemente un círculo grande que represente el "interior").

La tarea: El moderador lee una lista de "situaciones" de la última semana, y los participantes deben colorear una parte de la silueta con el color que corresponda a la sensación que les genera:

"Compartieron una buena y alegre comida familiar" — ¿de qué color los tiñe eso?

"Vieron un video violento o aterrador" — ¿qué mancha deja eso en la silueta?

"Se contuvieron y no dijeron algo malo sobre alguien" — ¿qué luz agrega eso?

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Proceso de purificación y unión

Nos acercamos al final del libro, y estamos en el capítulo del «aquel día»: «Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalem, para (lavar) la transgresión y la impureza». Recordarán la fuente que brotó en el libro de Iejezkel — una fuente que fluía desde el Templo hasta el Mar Muerto y sanaba toda la tierra, en el capítulo 47 de Iejezkel. Pues bien, ahora nos encontramos ante esa misma fuente, esta vez en el discípulo de Iejezkel, en Zejariá: una fuente abierta para la casa de David.

Esta fuente es un manantial de aguas vivas que, según la interpretación de los sabios (Jazal), es también una fuente de abundancia de Torá. La traducción al arameo Targum Ionatán nos lleva al ámbito de la abundancia, del espíritu del Eterno que llena toda la tierra. Y entonces, en cuanto existe esa sanación de aguas vivas — una fuente que se abre en Ierushalaim — todo se ordena por sí mismo: los nombres de los ídolos son borrados, y también los profetas y el espíritu inmundo son eliminados de la tierra.

Viene luego un pasaje en que el profeta describe cómo cesa la profecía falsa, la del engaño, de reinar sobre las masas. Pues toda el Tanaj nos describe la gran confusión que causan los falsos profetas cuando presentan sus palabras como si fueran la palabra del Eterno, como si la hubieran recibido directamente de lo Alto, y la gente ignorante tiende a escucharlos, aprenderlos, asimilarlos y seguir ciegamente sus palabras. Aquí, en nuestro capítulo, el capítulo 13, eso llega a su fin.

Una vez que existe la fuente de aguas vivas abierta en Ierushalaim, ya no hay más espíritu inmundo ni más profecía falsa en el mundo: «Y sucederá que, si alguno todavía profetiza, su padre y su madre que lo engendraron, le dirán: "No vivirás porque has hablado falsamente en el nombre del Señor"; y su padre y su madre, los que lo engendraron, lo traspasarán mientras profetiza». Hay aquí un momento en que ya no se está dispuesto a aceptar la mentira, porque la pureza y la verdad se extienden por toda la tierra.

Luego nos dice el profeta: «También sucederá aquel día, que los profetas se avergonzarán cada uno de su visión cuando profetice, y no se vestirán el manto de pelo para engañar». Si miran este versículo, no pueden evitar remontarse al primer disfraz que encontramos en el Tanaj: cuando Iaacov viste el manto de pelo de su hermano Esav e intenta hacerse pasar por él, y entonces viene Itzjak su padre y dice: «la voz es la voz de Iaacov, pero las manos son las manos de Esav».

La idea del disfraz es en realidad un intento de vestir a la persona con el ropaje de un profeta. El manto de pelo es también la vestimenta de Eliahu, ¿verdad? Cuando describimos a Eliahu en el libro de Melajim decimos: «un hombre de pelo, ceñido con un cinturón de cuero en sus lomos». Y aquí vemos el disfraz en nuestro capítulo: «los profetas se avergonzarán, no se vestirán el manto de pelo para engañar».

No hay más disfraces; ya no se acepta el disfraz engañoso de quienes buscan vestir ropas que no les pertenecen, como si fueran ropas de profecía. Hay quienes sostienen que aquí vivimos por primera vez en la historia del Tanaj la llamada a la abolición de la profecía. Cuando está escrito «también a los (falsos) profetas y al espíritu inmundo quitaré de la tierra», hay una declaración que dice: terminó la época de los profetas. No habrá más profecía. No es solo que la profecía falsa desaparecerá de la tierra — también la profecía verdadera irá cesando. Y sabemos que poco después de Zejariá vendrá Malají, y con él terminará el período de la profecía.

Continúa el profeta Zejariá con la purificación de Ierushalaim: describe la limpieza y la desaparición de las vestiduras de la mentira, y luego describe otra etapa más de la sanación — o si se quiere, de la purificación de Ierushalaim. Y la parte final es muy difícil: «Y sucederá en toda la tierra, declara el Señor, que dos partes serán cortadas en ella, y perecerán; pero la tercera quedará en ella».

Es decir, en el marco de la purificación de Ierushalaim, dos tercios serán cortados y perecerán. Esto no se refiere solo a Israel — es una especie de guerra de Gog y Magog que, como vimos y estudiamos en Iejezkel, describe ahora Zejariá. Dos tercios que desaparecen del mundo, y solo un tercio quedará. Pero eso no es suficiente:

«Y meteré la tercera parte en el fuego, los refinaré como se refina la plata, y los probaré como se prueba el oro. Invocará él Mi nombre, y Yo le responderé; diré: "Él es mi pueblo", y él dirá: "El Señor es mi Dios."»

Es decir, incluso al tercio que queda lo someto al fuego, como un orfebre que purifica la plata. Y cuando paso esa plata por el fuego, es claro que quedan muchas escorias, mucha impureza que se desprende. O sea, ni siquiera el tercio permanece intacto — lo refinaré como se refina la plata, lo probaré como se prueba el oro.

Y así, limpieza tras limpieza, prueba tras prueba, al final quedará un remanente. Y ese remanente llegará a la armonía expresada en: «Invocará él Mi nombre, y Yo le responderé; diré: "Él es mi pueblo", y él dirá: "El Señor es mi Dios."» Este es el final de la difícil purificación que propone el profeta Zejariá en la etapa hacia el final de la Redención completa.

Esta idea de refinar como la plata y separar lo malo nos recuerda quizás la profecía de Yeshaiahu ben Amoz, cuando describe: «Y aunque quede una décima parte, volverá a ser quemada». Es decir, incluso la décima parte que quede, vendrá una quema tras otra.

Pero es posible intentar aquí un giro en la interpretación del profeta Zejariá, cuando dice «los refinaré como se refina la plata». Lo que he explicado hasta ahora es la interpretación directa y literal, que habla de una purificación tras otra que efectivamente no deja a la plata ni al oro ninguna de las escorias que los envolvían. El Rav Uziel — el Rav Ben Tzion Jai Uziel, que fue el primer Rishón LeTzión del Estado de Israel — era conocido por su mirada benevolente hacia Israel y por su constante esfuerzo en defender al pueblo.

Cuando vio, tras la Primera Guerra Mundial, numerosos casos de matrimonios mixtos, lanzó un gran llamado a recibirlos de vuelta, a acoger a las mujeres no judías mediante una conversión relativamente accesible para no perder la semilla sagrada — es decir, los hijos nacidos de padres judíos, a quienes llamaba «semilla de Israel זרע ישראל». Pedía acercar a las madres no judías para que sus hijos también permanecieran dentro del pueblo. Y al final de sus palabras, el Rav Uziel cita: «El Señor en Su misericordia los hará volver... y se cumplirá en nosotros: "y refinaré tus escorias como con potasa, y quitaré toda tu impureza, y restituiré tus jueces y tus consejeros"».

El Rav Uziel habla del retorno de las familias desde la asimilación al conjunto de Israel, y utiliza un versículo tomado de Yeshaiahu capítulo 1: «y refinaré tus escorias» — que en el sentido literal habla exactamente igual que el profeta Zejariá al decir «los refinaré como se refina la plata». Es decir, el Santo Bendito Sea dice: Yo los depuro, Yo los limpio. Pero, ¿qué ocurre con las escorias? Está claro que tanto Yeshaiahu como Zejariá, cuando dicen «refinaré», quieren decir que las escorias van a la perdición.

¿Qué nos dice entonces el Rav Uziel cuando cita «y se cumplirá en nosotros: y refinaré tus escorias»? Parece que el Rav Uziel realiza aquí un ejercicio interpretativo extraordinariamente audaz: la palabra tzaref en Ieshaiahu, según el sentido llano, significa lo que hemos dicho — que se purifica eliminando toda la maldad y dejando a Israel en su pureza. Pero la palabra letzaref en hebreo puede expresar también lo contrario: puede significar unir, en el sentido de adjuntar, de incorporarse. Cuando, por ejemplo, tomamos el versículo «la palabra del Eterno es pura (tzrufá)», tzrufá significa aquí unificada, singular. Y el Rav Uziel toma la palabra tzaref no en el sentido de «destilar separando las escorias», sino en el sentido de «unir y agregar» — lo cual es, naturalmente, la inversión completa de la profecía de Zejariá y de la de Yeshaiahu.

Pero así actúa un defensor de Israel: toma una profecía que no deja más que el remanente de un remanente dentro del pueblo, y toma la escoria — la que se separó de la nación — y pide acercarla, una a una, para que sean unidas en su mano.

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Entre sueños y sueños

Zejariá dice que lo que causó la pérdida de la nación, la pérdida de su independencia, fue la falta de realismo político. Eso mismo fue lo que trajo la destrucción. Así lo dice el profeta: «Porque los ídolos paganos hablan iniquidad». Esos instrumentos de adivinación decían cosas sin ningún fundamento. «Y los adivinos ven visiones mentirosas, y cuentan sueños falsos; en vano dan consuelo». Todas las palabras de los sueños eran vanidad, el consuelo que brindaban era vanidad. «Por lo tanto, el pueblo vaga como ovejas, está afligido porque no hay pastor». Creyeron en tonterías en lugar de en asuntos serios. Se ocupaban de los sueños.

Un momento: ¿«cuentan sueños falsos»? ¿Los sueños no tienen fundamento? ¿Cómo profetizaron todos los profetas? ¿No fue mediante el sueño?

En efecto, esta pregunta es debatida en el Talmud, en el tratado de Berajot. Tenemos unos tres folios en el tratado de Berajot que debaten los asuntos de los sueños. Y allí, en el folio 55b, el Talmud nos describe dos actitudes de los sabios con respecto a sus propios sueños.

Dice el Talmud que Shmuel, cuando veía un sueño malo, cuando soñaba algo malo, decía: «y cuentan sueños falsos». Se liberaba así de los sueños perturbadores que había visto, diciendo: no tiene fundamento, eso se desvanece, no fue nada. Y cuando veía un sueño bueno, citaba el versículo en forma interrogativa: «¿Acaso los sueños cuentan falsedad? ¡Pero está escrito acerca de los demás profetas que a cada profeta Dios le profetiza mediante el sueño!» «En sueños hablaré con él».

Y dice el Talmud que Rabá resolvió la contradicción entre estos dos versículos. Está escrito «en sueños hablaré con él», es decir, el instrumento de la profecía del profeta es el sueño — y los profetas son profetas de verdad y de justicia. Y por otro lado está escrito en nuestro capítulo: «y cuentan sueños falsos». Entonces, ¿decide: el sueño es falsedad o es verdad y pertenece a los profetas? Responde el Talmud: no es difícil. No hay contradicción. Aquí es mediante un ángel, y aquí es mediante un demonio.

Cuando el profeta profetiza, lo hace en sueños mediante un ángel. Cuando las personas sueñan, cuando el profeta Zejariá dice que los sueños cuentan falsedad, se trata de un sueño mediante un demonio. Ahora bien, ¿a qué viene meternos con los demonios? ¿Qué entendemos nosotros por demonios?

Quiero explicar este asunto según las palabras del sabio rabí Itzjak Yedayá en su comentario a las agadot. Vivió en la Provenza en el siglo XIII. Nos dice este sabio: hay una diferencia entre la persona que ve un sueño mediante un ángel y la persona que ve un sueño mediante un demonio. ¿Cuál es la diferencia? Depende de lo que hayas vivido durante el día. ¿Lo que te acompañó todo el día fue un ángel o te acompañó un demonio? Lo digo en nuestro lenguaje. Explica el rabino: los pensamientos buenos son los ángeles.

Si todo el día caminaste con pensamientos buenos, pensamientos limpios, tu sueño al final no es falso. Ese sueño es bueno, es el «en sueños hablaré con él», porque durante el día caminaste con el ángel, que es el pensamiento bueno. Y sin duda también de noche el ángel continuará el camino contigo.

Pero quien todo el día estuvo entregado a los demonios — como explica el Rambam, el demonio es el pensamiento no bueno que hay en la persona — ¿qué es el demonio? El Midrash dice que el demonio es una persona que no llegó a alcanzar la cima de su desarrollo. Es decir: opiniones corruptas, opiniones indecorosas. Cuando uno anda todo el día con el demonio y lo alimenta, alimentando su pensamiento y su reflexión con cosas vacías y frívolas, también en el sueño él te atrapa y continúa contigo también de noche.

Y eso es lo que dice el Talmud más adelante en nombre de rabí Yojanán: «no le muestran al hombre sino lo que piensa su corazón». Lo que le preocupa de día, lo que desea durante todo el día — eso será su porción de noche. El hombre malo según su maldad, el hombre sabio según su sabiduría y según su necedad.

Entonces «cuentan sueños falsos» para quienes están aferrados al demonio todo el día. Quienes están aferrados al ángel todo el día, quienes tienen pensamientos limpios — en el sueño Dios hablará con ellos.

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