¿Cuál es el significado de las palabras "velando diariamente a mis puertas" (Versículo 34)? ¿De qué puertas se trata? ¿Y qué tiene que ver el velar ante ellas?
La palabra "daltotai, mis puertas" en Mishlei Capítulo 8, Versículo 34: "Bienaventurado el hombre que me escucha, velando diariamente a mis puertas, guardando a las jambas de mis entradas", fue interpretada hasta ahora como la forma plural de puerta corriente, "que gira sobre sus bisagras en la entrada de la casa" (diccionario Ben Yehudá) pero el significado de la expresión "lishkod al daltotai, velando ante mis puertas" permanece poco claro, y los Sabios de bendita memoria interpretaron "daltotai, mis puertas" como las puertas de las sinagogas y las casas de estudio. Esta interpretación fue aceptada por los comentaristas tradicionales, y por este camino también transitaron algunos de los comentaristas modernos. También el resto de los comentaristas modernos interpretaron la palabra puerta en este versículo con su significado habitual.
En nuestra opinión, en este versículo hay ejemplos adicionales de doble significado en el texto bíblico, es decir, el recurso estilístico mediante el cual el autor eleva dos significados para una sola palabra. En este versículo el autor apuntó a un significado, mientras que según el paralelismo apuntó a un segundo significado.
Proponemos que según el contexto el autor apuntó al significado poco frecuente de la palabra delet en el lenguaje bíblico como hoja escrita de un rollo, significado que nos es conocido de Irmiahu Capítulo 36, Versículo 23: "Y sucedió que como Yehudí acabase de leer tres o cuatro columnas, (el rey) cortó el rollo con una navaja de escribano, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió en el fuego que en el brasero estaba". Este significado también se encuentra en un texto de Ugarit, y en el fragmento 4 de Lajish: "Escribí en hadalet (=la hoja) todo lo que mi señor me envió" (líneas 3-4).
Mientras que en el paralelismo el autor apuntó al significado habitual de puerta, y la emparejó con la jamba, que es una pareja habitual en el texto bíblico.
Parece que la raíz "lishkod, velar" en este versículo sirve también con doble significado, ya que la raíz shin-kuf-dalet en el lenguaje bíblico clásico aparece, como en nuestro versículo, con el significado paralelo a la raíz shin-mem-resh (=guardar, cuidar) (véase Tehilim, Capítulo 127, Versículo 1: "Si Hashem no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Hashem no guarda la ciudad, en vano vela la guardia"; Ezrá, Capítulo 8, Versículo 29: "Velen, y cuídenlos, hasta que los pesen delante de los príncipes de los sacerdotes..."). Mientras que en el lenguaje post-bíblico la raíz sirve en el contexto de el estudio — de la Torá o de un libro. Por ejemplo, en el lenguaje de los Rollos Ocultos: "y los muchos velarán juntos... para leer en el libro y estudiar el derecho" (1QS Regla de la Comunidad, página 6, línea 7), y de manera aún más clara en el lenguaje de la Mishná: "Sé diligente en el estudio de la Torá" (Avot, Capítulo 2, Versículo 14). De aquí aprendemos que los gérmenes de la aparición de este significado tardío ya están presentes en nuestro versículo.
En conclusión, nos parece que hay que entender el comienzo del versículo como 'bienaventurado el hombre que me escucha, velando ante mis escritos', es decir: estudiar la Torá o la literatura de la sabiduría. Por eso habría sido apropiado traducir esta palabra según su contexto — "daltotai, mis puertas" — las columnas escritas en el rollo y no basándose en el paralelismo, que está destinado a adornar este proverbio.
Editado por el Equipo del sitio del Tanaj
Extraído de la revista Magadim de la editorial Tevunot
¿Velar ante las puertas?
¿Por qué alejarse?
El maestro le pide al discípulo que se aleje de la mujer extranjera (no judía). ¿Quién es la mujer extranjera descripta en nuestro capítulo y por qué hay que alejarse de ella?
Nuestro capítulo se concentra en su totalidad en el alejamiento de la mujer extranjera. No es del todo seguro que se trate aquí de una mujer no judía o de una mujer prostituta. Es posible que se trate aquí de una mujer que seduce al joven para que traicione a la mujer de su juventud. El maestro le pide a su discípulo que se alegre con la mujer de su juventud como respuesta al alejamiento de la mujer extranjera y ajena: "¡Será tu fuente bendita, y te regocijarás con la mujer de tu juventud!" (Capítulo 5, Versículo 18). En realidad la mujer extranjera es cercana y por eso el maestro le pide al discípulo que se aleje de ella todo lo posible: "¡Aleja de aquella tu camino!, ¡no te acerques a la entrada de su casa!" (Capítulo 5, Versículo 8).
El alejamiento de la mujer extranjera se fundamenta en la mayor parte del capítulo con argumentos que despiertan temor en los oyentes. El maestro advierte al discípulo y le aclara que seguir a la mujer extranjera puede perjudicarlo. A pesar de que sus labios "destilan miel" (Capítulo 5, Versículo 3), su fin es "agudo como una espada de dos filos" (Capítulo 5, Versículo 4). El maestro continúa advirtiendo al discípulo y le dice que seguir a la mujer extranjera conduce a la muerte: "Sus pies descienden a la muerte, sus pasos conducen al sepulcro" (Capítulo 5, Versículo 5).
Pero junto con esas advertencias, el maestro no olvida mencionar que en definitiva la razón principal para el alejamiento es que hay que comportarse acorde a la palabra de Hashem: "Pues ¿por qué, hijo mío, has de entregarte (al amor) por la extranjera, y abrazas el seno de una ajena? Porque los caminos del hombre están delante de los ojos de Hashem y Él considera atentamente todos sus senderos" (Capítulo 5, Versículos 20-21). Aunque hasta ahora el discípulo no haya escuchado a sus maestros (Capítulo 5, Versículos 12-13), al último argumento está obligado a obedecer. El mandato de alejarse de la mujer casada no es un mandato humano, sino un mandato divino que proviene de Hashem, y quien no obedezca ese mandato: "El tal morirá por falta de instrucción, y por el exceso de su locura andará perdido" (Capítulo 5, Versículo 23).
¿Por qué "no escuché la voz de mis maestros"?
¿Cuándo un hijo joven o una hija joven comienzan a escuchar las reprensiones de la disciplina? Solo cuando ocurre algo malo, o casi ocurre. Antes de eso, casi no hay posibilidades de que escuchen; así es en el mundo.
"y digas: ¡Cómo aborrecí la instrucción, y mi corazón despreció la corrección! y no escuché la voz de mis maestros, ni a quienes me instruían incliné mi oído! Poco faltó para que me viera en toda suerte de mal, en medio de la asamblea y de la congregación" (Capítulo 5, Versículos 12-14);
La disciplina simple es utilitaria y no valorativa. "Hijo mío, ten cuidado, ¡esos amigos son malos!", "Hija mía, ten cuidado, ¡ese muchacho es peligroso!" — por eso, mientras no ocurre nada malo, aparentemente todo está bien. "Papá, ¡no te preocupes! Tengo los ojos abiertos / lo conozco bien". "Mamá, son mis amigos / sé poner límites".
Conversaciones de disciplina así se llevan a cabo cada día en miles de hogares con distintas formulaciones, bajo un principio — la disciplina se determina según los resultados, no según una escala de valores, no según la Torá y los mandamientos y las leyes. Y en el libro de Mishlei, también cuando aparece el llamado a cumplir los mandamientos y la Torá, domina en la reprensión moral el principio utilitario, pues la Torá y los mandamientos te cuidarán de todo mal; quien no se cuida de las personas malas, y de la mujer extranjera (no judía), no puede ser considerado verdaderamente sabio, porque "El temor de Hashem es el principio de la ciencia" (Capítulo 1, Versículo 7).
También la retribución es clara y conocida; no hay clamores de Iyov, ni súplicas de Tehilim, no hay "justo al que le va mal" ni "malvado al que le va bien". "¡Bebe el agua de tu cisterna, y la que sale de tu pozo!... Serán tuyos solamente, y no de los extraños (juntamente) contigo; ¡Será tu fuente bendita, y te regocijarás con la mujer de tu juventud!... ¡sus encantos te embriagarán en todo tiempo! [1]
"Pues ¿por qué, hijo mío, has de entregarte (al amor) por la extranjera (=la mujer extranjera), y abrazas el seno de una ajena? Porque los caminos del hombre están delante de los ojos de Hashem y Él considera atentamente todos sus senderos (=los caminos de su vida que giran en círculos); Al hombre malo le prenderán sus mismas iniquidades (quedará atrapado en sus propias maldades), y será tenido en los lazos de sus pecados (=quedará colgado); El tal morirá por falta de instrucción, y por el exceso de su locura andará perdido" (Capítulo 5, Versículos 15-23).
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[1] Un fascinante juego de palabras y significados entre 'shigaión' (=pensamiento y sentimiento profundo) y "shguiá", error por la cercanía de las raíces — el amor deseado llenará los pensamientos de tu corazón y tus sentimientos, y no te dejes llevar por el grave error de la mujer extranjera, como el malvado que quedará atrapado en sus pecados y "por su locura andará perdido", un error que lo llevará a la muerte.
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Quitar las capas
Cuando existe una realidad de rigor entre personas, se le exige a quien quiere cambiar esa realidad que quite las capas — que se humille, se reconcilie y se ablande.
"Hijo mío, si has salido fiador de tu prójimo, si has dado tu mano a un extraño, si te has enlazado con los dichos de tu boca, has quedado preso en los dichos de tu boca, ¡haz esto ahora mismo, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en el poder de tu prójimo!, ¡anda, humíllate, e insta a tu prójimo (a que pague su deuda)! ¡No concedas sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento!" (Capítulo 6, Versículos 1-4).
El rey Shlomó, con su lengua dorada y poética, hace referencia a una realidad en la que la persona asume compromisos contradictorios con dos personas al mismo tiempo. Primero se compromete con su prójimo cercano, y al mismo tiempo se compromete con un apretón de manos a una segunda persona llamada "extraño". Es posible que quien se comprometió lo haya hecho con ingenuidad y es posible que haya aquí una manipulación. En cualquier caso Shlomó llama a la persona que creó un compromiso virtual a que corra a disculparse y reconciliarse.
El sonido que surge de las palabras es la terminación de "tu prójimo… tus manos… tu boca... tus ojos" etc. Todo en referencia a ti, con el "yo" en el centro. El hecho de que la persona se vea a sí misma en el centro la lleva a una realidad que crea compromisos que no puede cumplir. Esta es una realidad imposible que en su esencia daña al otro.
Las palabras que describen los compromisos son palabras duras: "has dado tu mano", "te has enlazado", "has quedado preso", que expresan con mayor énfasis una realidad de "rigor". Una realidad que encierra y reduce el espacio de acción de la persona hacia el otro. El proceso de corrección de una realidad de rigor consiste en humillarse, reconciliarse y ablandarse.
En los Días Temibles en general y en la víspera de Iom Kipur en particular, rezamos para que el Santo Bendito Sea convierta el rigor en misericordia. Esta petición debe venir después de que nosotros mismos, en nuestro interior, nos hayamos convertido de personas con una personalidad rigurosa, rígida y estricta (en general esto está relacionado con el hecho de que la persona se vea a sí misma en el centro), en personas con una personalidad suave, delicada y flexible. Personas que ceden y aflojan su asidero y no temen soltar y relajar. Personas que ven al otro ante sus ojos.
Cuando somos más suaves entonces somos compasivos y misericordiosos, el mundo se llena de misericordia y compasión y la realidad cambia el decreto que en su esencia es riguroso.
La humillación ante el otro (cuyo movimiento es suave, de renuncia y de relajación) libera y desata las cadenas de los compromisos.
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Y en una nota personal: desde que fue asesinado mi hijo Eljai, siento en cada llanto y llanto por su pérdida cómo las cadenas de la muerte, que en su esencia son una realidad de rigor, se convierten en misericordia, se ablandan y se flexibilizan, y de cadenas que aprisionan se convierten en hilos de seda flexibles. Y así irrumpe la compasión con todas sus lágrimas. Lágrimas que en su esencia son siempre suaves.
Y cuando estemos ante todo frente al Creador del mundo, y también ante nuestros amigos, recordemos que el hombre se parece a una cebolla: la vas pelando y al final queda la lágrima suave que todo lo transforma.
Editado por el Equipo del sitio del Tanaj
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¿Alabar al sabio?
En nuestro capítulo se dice "según su sabiduría el hombre será alabado" (Versículo 8), pero ¿qué hay entre esta afirmación y "no se gloríe el sabio en su sabiduría" (Irmiahu, Capítulo 9, Versículo 22)?
Como parte de las afirmaciones de nuestro capítulo podemos encontrar la siguiente: "Según su sabiduría el hombre será alabado y el perverso de corazón será (objeto de) oprobio" (Versículo 8), es decir, el hombre será alabado por otras personas debido a su sabiduría y no por otras cosas. Otra posibilidad es explicar que el hombre será alabado según su nivel de sabiduría, sea poco sea mucho.
En todo caso es posible confrontar este versículo con otra afirmación del libro de Irmiahu: "Así dice Hashem: 'No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni se gloríe el poderoso en su poder, ni se gloríe el rico en su riqueza'" (Capítulo 9, Versículo 22). El profeta se pronuncia contra quienes se jactan de su valentía, de su riqueza y también — ¡de su sabiduría! Aparentemente los versículos se contradicen: "según su sabiduría el hombre será alabado" frente a "no se gloríe el sabio en su sabiduría".
Pero aunque parezca que los dos versículos apuntan al polo opuesto, ambos en realidad apuntan exactamente al mismo objetivo. El profeta concluye sus palabras así: "Mas el que se gloría, gloríese en esto: en que Me entiende y Me conoce a Mí, que Yo soy Hashem, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque en estas cosas Me complazco, dice Hashem" (Capítulo 9, Versículo 23). El profeta anuncia que lo que importa es conocer a Hashem y hacer justicia y rectitud. En realidad este es el mensaje al que también el libro de Mishlei apunta: "En la senda de la justicia está la vida, y en el camino de su sendero no hay muerte" (Versículo 28) — el camino de la justicia allana la vida y aleja de la muerte.
Pero por supuesto que la diferencia fundamental entre las palabras del profeta y el consejo de nuestro capítulo radica en la pregunta de quién alaba: el profeta habla de una persona que se jacta de su sabiduría y de tanto jactarse olvida a Hashem. En nuestro capítulo la situación es exactamente la opuesta. El sabio no se alaba a sí mismo sino que es alabado por otros. Y él mismo comprende que la fuente de la sabiduría proviene de Hashem, como vimos en los capítulos anteriores.
Acerca de la imagen de la mujer extranjera
A continuación un fragmento de la hoja de estudio de "Matan Al HaPerek" en el que encontrarán explicaciones y ampliaciones para el análisis y la profundización en el capítulo:
La mujer extranjera (no judía) es mencionada en la primera compilación en cuatro secciones: Capítulo 2, Versículos 16-22; Capítulo 5, Versículos 1-23; Capítulo 6, Versículos 20-32; Capítulo 7, Versículos 1-27. ¿Es la mujer extranjera una mujer real o una alegoría? ¿Por qué su figura es tan central en la primera parte del libro? Los comentaristas se dividieron al respecto. Véanse Rashi, Radak y el Meirí y examínense las distintas opiniones.
Rashi (acrónimo de Rabí Shlomó Itzjaki, rabino y destacado comentarista bíblico francés, 1040-1105): De la mujer extranjera — de los círculos de la herejía, y esta es la apostasía. Y no es posible decir que no habló sino de la adúltera propiamente dicha, pues ¿cuál sería el elogio de la Torá que dijo aquí, salvarte de la mujer extranjera y no de otra transgresión? Sino que esta es la apostasía que es el sacudirse el yugo de todos los mandamientos.
Capítulo 6, Versículo 24: Y forzosamente Shlomó no habló de una mujer mala sino en referencia a la idolatría que equivale a todo. Pues si dices que se trata de una verdadera mujer prostituta, ¿acaso todo el mérito y el elogio de la Torá es que preserva solo de la prostituta? Sino que forzosamente esta es la idolatría...
Capítulo 7, Versículo 10: "cuando, he aquí, una mujer le sale al encuentro" — según su sentido literal, otra interpretación: uno de los herejes.
Radak (acrónimo de Rabí David Kimhi, comentarista bíblico, 1160-1235): (Versículo 10) "cuando, he aquí, una mujer le sale al encuentro" — una mujer salió al encuentro de ese joven (véase más arriba, Versículo 7), y ella tiene vestimenta de ramera — de "vejasufei shet" (Yeshaiahu, Capítulo 20, Versículo 4), es decir: entregada a la prostitución. Y astuta de corazón — de corazón, conocimiento y acciones destruidos, es decir, que no se avergüenza de lo que hace.
Meirí (Menajem ben Shlomó HaMeirí, rabino, talmudista y comentarista bíblico catalán, 1249-1316): Para cuidarte de la mujer extranjera, de la ajena que sus palabras son suaves, es decir, cuida mis mandamientos, y entonces te cuidarás de la mujer extranjera. Y dijo: pues desde la ventana de mi casa, por entre las persianas miraba. Y vi entre los simples, advertí entre los jóvenes, a un joven falto de entendimiento que pasaba por la calle, etc., en el crepúsculo del atardecer, etc., y he aquí una mujer le sale al encuentro, etc. — comenzó a relatar los asuntos de la prostituta y la índole de sus palabras, cómo sabe seducir y ganarse el corazón de los necios, y cómo son desviados por la suavidad de sus labios. Y relató el asunto como si él mismo lo hubiera visto desde la ventana de su casa y desde su persiana, para intensificar la advertencia y reforzar la veracidad del asunto ante el oyente, para que crea en él como si él mismo lo hubiera visto. Pero todo es una parábola de la visión intelectual y el conocimiento del asunto con certeza de que así es.
Extraído del programa "Matan Al HaPerek"
Pedir perdón es una virtud
La disposición a reconocer la propia interioridad con todas sus faltas y virtudes, admitir los errores, decirlo en voz alta, decírselo a los demás, tiene mucho de valentía y de liderazgo.
En el perdón hay una expresión de modestia y humildad que provienen de un lugar de profunda conciencia de uno mismo. Una persona que reconoce que se equivocó, y más aún, que hirió a otros, es una persona humilde, capaz de reconocer sus propias carencias.
En el perdón hay también una expresión de modestia en el aspecto práctico: cuando una persona viene a pedir perdón a su prójimo se pone por debajo de él, y así lo describe el Versículo 3 del capítulo: "¡haz esto ahora mismo, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en el poder de tu prójimo!, ¡anda, humíllate, e insta a tu prójimo (a que pague su deuda)!" (Capítulo 6, Versículo 3).
Después de que una persona cae en el poder de su prójimo, se comprometió con él en algún asunto y no cumplió lo acordado, le dejó una cuenta abierta, un asunto que requiere atención, el autor le recomienda "ve, humíllate", sométete, ponte por debajo de él, y no solo eso sino además "e insta a tu prójimo", fortalece a tu amigo y dale superioridad sobre ti.
Sin duda el versículo expresa una gran humildad y una enorme capacidad de reconocer el error, que pueden llevar a la persona a la postración, a la sumisión y a ponerse como un umbral pisoteado frente a su prójimo. Una situación así podría verse como una abyección excesiva, como esfuerzos poco dignos que a veces se hacen en vano, pues nadie garantiza que el perdón vaya a llegar.
Pero hay que recordar algo importante en este contexto: esa persona que pide perdón, a su prójimo o a su Creador, es ella misma quien toma la iniciativa. Es ella misma quien lidera. Nadie nos obliga a pedir perdón. Se trata de una elección consciente, independiente y completamente libre. Una elección así proviene de un lugar muy elevado y grande en el alma humana. La disposición a reconocer la propia interioridad con todas sus faltas y virtudes, admitir los errores, decirlo en voz alta, decírselo a los demás, tiene mucho de valentía y de liderazgo.
Un líder asume responsabilidades. Un verdadero líder sabe pedir perdón si se equivocó. Un verdadero líder tampoco se atemoriza ante los errores. Los errores le ocurren a todos; la prueba está en cómo se actúa con ellos después de que ocurrieron. ¿Existe el perdón desde la humildad, o no?
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El autor es expresidente de la organización Gesher
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No perdona
El esposo traicionado no perdonará el acto de adulterio — ¿cuál es el significado de esta afirmación a la luz de las leyes del antiguo Oriente?
Al igual que en los capítulos anteriores, también nuestro capítulo trata el tema de la mujer extranjera (no judía) y el adulterio. Al final del capítulo aparece lo siguiente: "Pero el que comete adulterio con una mujer, es falto de buen sentido; destructor de su misma alma es aquel que tal hace; heridas y deshonra encontrará, y no se borrará su baldón (deshonra). Porque los celos son la furia del marido, el cual no perdonará en el día de la venganza. No hará caso de ningún rescate, ni se dará por satisfecho, aun cuando ofrecieres muchos regalos" (Capítulo 6, Versículos 32-35). Estos versículos aclaran que el acto de adulterio es muy grave al punto de que la furia del esposo traicionado no se calmará y no perdonará el acto de traición, aunque el adúltero aumente el soborno.
En la ley bíblica no hay mención alguna del esposo traicionado sino que el pecado es en su totalidad contra Hashem, así por ejemplo el fundamento del castigo que corresponde a los adúlteros no es la venganza del marido sino la vergüenza y el mal hecho en Israel: "habrán de ser muertos también los dos... y extirparás lo malo de Israel" (Devarim, Capítulo 22, Versículo 22). En la Torá el adulterio es un pecado contra Hashem y contra la moral humana, y no contra el esposo traicionado.
En las leyes del antiguo Oriente la situación es diferente. Así por ejemplo aparece en las leyes de Hammurabi: "Si una mujer casada es sorprendida en el lecho de otro hombre — los atarán y los arrojarán al agua. Si el marido de la mujer perdona la vida a su esposa — el rey también perdonará la vida a su siervo (el otro hombre)" (Leyes de Hammurabi, Artículo 129, según la traducción de Malul). "Si el marido de la mujer perdona la vida a su esposa" significa que si él la perdona por sus actos, entonces el hombre que cometió adulterio tampoco recibe castigo. Es decir, el pecado es contra los seres humanos, y por eso si el esposo traicionado perdona el acto — el adúltero y la adúltera son absueltos y no son castigados.
Los versículos de Mishlei coinciden bastante con las leyes del antiguo Oriente, pero aclaran que incluso según ellas, donde el castigo proviene del hombre y no de Hashem, este castigo no es perdonado y por lo tanto llegará el día del adúltero. En definitiva se trata de un pecado contra el Santo Bendito Sea y no contra el hombre (para ampliar véase también: M. Greenberg, "Los supuestos básicos del derecho penal en el texto bíblico", en: M. Kogan (editor), Estudios en la historia de Israel en el período bíblico, Ierushalaim, 5757, páginas 13-37).
El justo conoce el alma de su bestia
El versículo "el justo conoce el alma de su bestia" (Versículo 10) es interpretado en el Midrash como una parábola de la persona que conoce a su prójimo por dentro y por fuera. Rabí Akiva conocía el alma de Rajel, y reconoció su valor. Y también Rajel conocía el alma de Rabí Akiva, y lo formó.
El proverbio "el justo conoce el alma de su bestia" (Versículo 10) es puesto en boca de Rajel, esposa de Rabí Akiva, respecto a su marido Rabí Akiva que regresa a casa con veinticuatro mil discípulos, tras veinticuatro años de ausencia del hogar (Talmud Bavlí, Nedarim, 50a). Rajel dice este proverbio a sus vecinas cuando estas se preocupan de que se vea elegante y respetable en el encuentro con su marido después de años de pobreza y miseria, y por eso le aconsejan que tome prestada ropa elegante.
En principio parece que la intención de Rajel era que su marido Rabí Akiva es un justo, que conoce su alma. Ella está convencida de que él no verá su aspecto externo deteriorado, sino su alma bella tal como la conoció al inicio de su amor antes de separarse. Y él continuará amándola también ahora que ya no es joven y está desgastada por la pobreza.
Sin embargo, es posible ver la frase "el justo conoce el alma de su bestia" también desde el ángulo opuesto:
Rabí Akiva era un proyecto personal enorme, desafiante y lleno de sacrificio de Rajel, que es descripta en el relato talmúdico como una mujer de aguda percepción, que reconoció las virtudes espirituales y mentales de un joven pobre, sin educación, pastor de ovejas, sin ninguna estirpe familiar. Ella toma la iniciativa del matrimonio y se lo condiciona inmediatamente a Akiva diciéndole que vaya a estudiar Torá. Ella también lo empuja a que vaya a estudiar y cumpla su promesa. Su padre la amenaza con desheredarla y excluirla de su abundante patrimonio si se casa con ese pobre pastor de ovejas. Rajel "no le hace caso" y se casa con Akiva. En aquella época la capacidad de estar dispuesta a la exclusión de la familia y de la sociedad demostraba un apego supremo al objetivo, y un carácter fuerte como el hierro.
Una mujer así, que reveló extraordinarias fuerzas del alma para enfrentarse al sufrimiento y la humillación por el bien de la realización del proyecto que ella inició, significa a mis ojos que ella "creó" a Rabí Akiva. Ahora, tras haberse cumplido "el proyecto", sin duda puede permitirse continuar siendo humilde hasta el punto de besar las plantas de sus pies. Pues su satisfacción es enorme. Ella conoce como justa el alma de su marido — él dirá la frase que merece que se diga — "lo mío y lo de ustedes es de ella". Esta no es una afirmación cualquiera. Sino el reconocimiento de la grandeza de Rajel, que conocía el alma de Akiva, y la formó.
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Sabiduría y necedad — ¿cuál triunfará?
La sabiduría y la necedad intentan atraer a los simples e insensatos hacia sus casas, pero mientras la necedad goza de mejores condiciones iniciales, la sabiduría necesita esforzarse, y mucho.
Muchas veces sentimos que concepciones del mundo opuestas a la nuestra se apoderaron de todos los recursos y los centros de poder, y nosotros somos impotentes y no podemos cambiar la situación.
El consejo del libro de Mishlei es no desanimarse sino actuar con energía.
En Mishlei Capítulo 9 se describen dos mujeres opuestas — "sabiduría" y "necedad". Las mujeres son descriptas de manera muy similar, como puede verse en el capítulo.
Ambas intentan atraer a los simples e insensatos hacia sus casas, pero hay diferencias entre ellas:
A. La sabiduría necesita enviar a sus criadas para llamar a las personas que transitan por los "lugares altos de la ciudad" (el centro de la ciudad). La necedad no necesita enviar criadas — su casa ya está allí — "Pues se sienta a la entrada de su casa, o sobre un asiento en los lugares altos de la ciudad" (Capítulo 9, Versículo 14).
B. La sabiduría necesita trabajar arduamente para construir su casa y preparar un banquete al que pueda invitar a los discípulos — "La sabiduría ha edificado su casa, ha tallado sus siete columnas; ha degollado sus víctimas, ha templado su vino, y tiene preparada su mesa... ¡Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo he templado!" (Capítulo 9, Versículos 1-5); en cambio, la necedad no se esfuerza en absoluto — ya tiene su casa, y sirve a sus huéspedes "aguas hurtadas" y "pan a escondidas" (Capítulo 9, Versículo 17): "Las aguas hurtadas son dulces y el pan (hurtado) a escondidas es sabroso".
La sabiduría comienza en una posición más desventajosa — está lejos del centro de los asuntos y necesita invertir más en publicidad (enviar criadas que difundan sus mensajes en público); no tiene acceso a los presupuestos públicos y por eso necesita construir su casa y preparar todo su banquete por sí misma.
La única ventaja que tiene la sabiduría es la laboriosidad: mientras la necedad se sienta tranquilamente a la entrada de su casa y espera a los simples que pasen por ella — la sabiduría trabaja arduamente para influir positivamente en los simples.
La sabiduría no se desanima ni se queja de su posición de partida desventajosa; sabe que su camino, el camino de la sabiduría, conduce a la vida: "¡Dejen las simplezas y vivan: y marchen en el camino de la inteligencia!... Pues por mí se multiplicarán tus días y se te aumentarán los años de la vida" (Capítulo 9, Versículos 6-11), y el camino opuesto, el camino de la necedad, conduce al Sheol, el abismo, y a la muerte: "Pero (el insensato) no sabe que los muertos están allí. ¡Que los convidados de ella están en lo hondo del sepulcro!" (Capítulo 9, Versículo 18), y trabaja con energía para convencer a los simples de que elijan el camino de la vida.
La laboriosidad es la única oportunidad que tiene la sabiduría de triunfar en la batalla comunicacional.
Editado por el Equipo del sitio del Tanaj
Extraído del sitio de Navegación en el Tanaj