Engaño

Yejezkel se enfrentó a profetas que pudieron haber sido profetas verdaderos, e incluso guiar al pueblo por el buen camino, pero eligieron la mentira y extraviaron al pueblo.

El segundo grupo de falsos profetas con el que Yejezkel se enfrentó fueron aquellos que afirmaban tener profecía en su boca, pero en realidad eran "profetas de su propio corazón", "que siguen su propio espíritu sin haber visto nada", y "tienen visiones falsas y practican adivinación mentirosa". Es importante notar que Yejezkel los llama 'profetas' ("los profetas de Israel que profetizan", "los profetas viles" y "tus profetas, Israel") y es posible que fueran profetas verdaderos que se desviaron del camino y que tuvieran el potencial de recibir profecía de Dios, y por eso podían fácilmente inducir al pueblo al error. Si es así, queda aún más claro cuán compleja era la misión profética de Yejezkel: la dificultad de distinguir entre profetas verdaderos y falsos surgía, entre otras cosas, del hecho de que estos no eran dos grupos completamente diferentes en su esencia, y no era fácil distinguir entre ellos.

De las palabras de reprensión de Yejezkel, parece que estos profetas pudieron haber actuado de otra manera y ayudar en la lucha contra las mentiras que se difundían al pueblo: " No han subido a las brechas, ni han edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda mantenerse firme en la batalla en el día del Señor” (Capítulo 13, versículo 5)

Esta reprensión contra ellos refuerza la comprensión de que estos eran profetas que tenían el potencial de decir al pueblo también palabras de profecía verdadera de parte de Dios. La gravedad de sus actos también se expresó en el hecho de que no actuaron solo en la tierra, y continuaron extraviando al pueblo incluso después del exilio de Yehoiajín.

Al dirigirse a los falsos profetas en Iehudá, Yejezkel enfatiza los resultados de sus acciones,“y parece que esta culpa también se dirige a los falsos profetas que actuaron en el exilio. Aquí Yejezkel utiliza una parábola que describe la construcción de un muro para ilustrar la manera en que logran extraviar al pueblo: el modo de estos profetas es que construyen un muro e incluso lo embellecen por fuera, pero en realidad está construido sin cimientos, y por lo tanto cuando hay clima tormentoso se caerá. En ese momento, quienes busquen el muro no lo encontrarán y sus constructores perecerán bajo sus ruinas. De esta manera Yejezkel se dirige a aquellos que crean expectativas falsas en el pueblo, y también describe el castigo de estos profetas:

"Así destruiré completamente la pared que han revocado ligeramente, y la arrasaré hasta la tierra, de manera que se descubra su cimiento, y se desplomará, y ustedes serán destruidos adentro de ella, y conocerán que Yo soy el Señor".

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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Identificación con Dios

La descripción aguda de las abominaciones crea identificación con Dios, y aclara que la destrucción no es un abandono unilateral sin explicación, sino una consecuencia lógica.

En la parábola de este capítulo, una de las profecías más largas y focalizadas del libro, Yejezkel resume la historia del pueblo y de Ierushalaim, como preparación para la destrucción. La estructura de la profecía es casi típica: apertura, parábola y aplicación sobre los pecados del pueblo, la recompensa-castigo, e incluso una especie de consuelo al final. Pero el lenguaje y la expresión son especialmente agudos. Yejezkel "comunica a Ierushalaim sus abominaciones", y después de una descripción detallada de la bebé desnuda abandonada en el campo y recogida por Dios, presenta un relato no menos exagerado de su traición y prostituciones, la ingratitud y la degradación moral y humana en la que cayó. Parece que aquí hay un intento de crear identificación con Dios y con la justicia del castigo que Él impone. Yejezkel aclara que no se trata de un abandono sin explicación, sino de una copa que se desbordó después de una paciencia infinita. Algo más falta en esta profecía en relación a nuestra expectativa de las profecías - y es el llamado al arrepentimiento. Yejezkel presenta la situación como sin esperanza; después de todas estas abominaciones, ya es demasiado tarde para volver atrás. Las profecías de Yejezkel están dirigidas al pueblo en el exilio. Él se esmera en aclararles que Ierushalaim ya no es la elegida y que será destruida de todos modos. Los convence de que no son de segunda categoría por haberse quedado afuera, sino que fueron los que merecieron salvarse de la terrible destrucción que habrá al final. También les ilustra el panorama completo de la causa de la destrucción, para que sepan que no se trata de un abandono divino arbitrario que los desconecta definitivamente de la relación y la obligación con Dios. Y al final también menciona y aclara que este no es el fin. Que Dios cumplirá su parte del pacto y volverá algún día a restaurar a Ierushalaim a su lugar. "Y Me acordaré Yo de Mi pacto hecho contigo en los días de tu modedad, y estableceré contigo un pacto Eterno”.

Los referentes que escriben en esta sección son integrantes de la organización NAJAT-Jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios de Tanaj para la juventud.

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La vid: el tronco y los frutos

Hay árboles que pueden ser talados y se puede usar su tronco. Pero el tronco de la vid cortada no tiene utilidad. ¿Qué se puede aprender de la vid sobre los habitantes de Ierushalaim?

"Por tanto, así dice el Señor Dios: Como el árbol de la vid entre los árboles del bosque, el cual Yo he dado como cebo al fuego, asimismo daré a los habitantes de Ierushalaim. Y pondré Mi rostro contra ellos: de un fuego acaban de salir, y otro fuego los consumirá"

Nuestro capítulo es breve y enigmático, y no podemos explicarlo sin recurrir a una profecía anterior sobre la vid, la profecía de Yeshaiahu en la parábola de la viña (capítulo 5):

" Déjenme cantar del amado mío, el cántico de mi amigo respecto de su viña: Tuvo mi amado una viña en una colina feraz (fértil); y la cavó, y la despedregó, y la plantó de la vid más escogida; y edificó en medio de ella una torre, y también labró a pico un lagar en ella, y esperó que diese uvas, mas dio agrazones (uvas silvestres)... Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Iehudá son la planta de Su deleite; esperaba equidad, y he aquí falta de equidad; justicia, y he aquí clamor."

(En un conocido  Midrash sobre Jananiá, Mishael y Azariá, Yejezkel se refiere a Yeshaiahu como su maestro.)

La vid tiene dos características destacadas: sus frutos son excelentes y son la base del vino que alegra el corazón del hombre. Su tronco es bajo, torcido, quebradizo y no es bello.

Yeshaiahu está decepcionado de los frutos agrios de la viña que cultivó su amado o amigo, cuando la justicia se convirtió en vileza y la rectitud en clamor. No le queda más que el tronco, como el tronco de los árboles estériles. Pero la mayoría de los árboles estériles tienen un tronco recto y hermoso, y son apropiados para cambiar su forma y fabricar con ellos muebles bellos. Continuarán existiendo, pero no en su tierra natal, en el bosque, ni en su forma, como el árbol que crece en el bosque. El roble que el leñador y el carpintero convirtieron en una hermosa mesa de sala en una casa rica es una metáfora del pueblo que fue exiliado de su tierra, echó raíces en la tierra de su exilio, y vive allí con prosperidad.

Pero el tronco de la vid (la agria, en nuestro caso) no es apropiado para ningún trabajo, y solo sirve para leña y para ser quemado. Así también los hijos de Ierushalaim (y como escribimos en el capítulo 12), son como el tronco de la vid agria, y su final es la destrucción en su pecado y no el exilio.

Con toda la tristeza, el hecho de que el exilio no sea una solución para los hijos de Ierushalaim también tiene algo de alabanza.

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La vid que se disfrazó

Aunque a la vid se le llama árbol, en realidad no se parece en nada a los demás árboles. Esta diferencia está en la base de la parábola de Yejezkel, y también explica la gravedad de la prohibición de mezclar especies en el viñedo.

La 'parábola del viñedo' al estilo de Yejezkel comienza con la diferencia entre "el árbol de la vid" y "los árboles del bosque" (capítulo 15, versículos 2; 6). Del árbol de la vid en sí no se puede hacer nada útil: si la vid no da fruto de uvas y vino, no hay nada que hacer con ella excepto usarla como leña para el fuego, "como cebo al fuego... para ser consumida" (capítulo 15, versículos 4; 6).

Los numerosos pueblos se asemejan a "los árboles del bosque": incluso si no dan fruto digno, hay valor en su madera para el trabajo de creación y construcción. Pero la congregación de Israel se asemeja a la vid: cuando produce una cosecha abundante, se puede atar un asno a cada parra individual para cargarla, como en la bendición de Iaacov a Iehudá (Bereshit, capítulo 49, versículo 11). Pero cuando "no hay uvas en la vid" (Irmiahu, capítulo 8, versículo 13), el único uso será alimentar el fuego, como ocurrirá en Ierushalaim y en la tierra de Iehudá con la destrucción.

Y hay que añadir: la vid en realidad no es un árbol, sino una planta trepadora (como la hiedra y la clemátide), la única trepadora que se ha convertido por mano del hombre en un cultivo que da fruto, del cual se produce vino. Si la vid se planta junto a árboles frutales o árboles del bosque, trepará sobre ellos y se extenderá, como sobre paredes y muros, y así también en un campo de cereales.

Gracias a este capítulo entendí el mandamiento de la Torá: "No habrás de sembrar tu viñedo con mezcla de semillas; no sea que quede prohibida la primicia de la semilla que hubieres sembrado y el fruto del viñedo" (Devarim, capítulo 22, versículo 9).

La 'mezcla de especies en el viñedo' es una prohibición especial para la vid, que no tiene equivalente en ningún otro árbol frutal. Solo en la 'mezcla de especies en el viñedo' existe una prohibición de aprovechamiento tan severa: "no sea que se consagre el producto completo...", cuyo significado es quema, como algo sagrado que fue profanado. Debido a la singularidad de la vid respecto a cualquier otro árbol por ser trepadora y expansiva, ella prohíbe el cereal si se extiende dentro de él (por ejemplo, trigo y cebada junto con las uvas). Lo cual no ocurre con los demás árboles frutales y del bosque que no se expanden dentro de un campo de cereales. En efecto, la vid es diferente de todos los árboles.

Gentileza sitio 929.

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Una vid quemada

La capacidad de influir depende de la habilidad del que habla para llegar al mundo de las asociaciones del oyente. Yejezkel quiere sacudir al pueblo, arrancarlo de su complacencia. Desarraigar la euforia en la que el pueblo está sumido. Y utiliza una imagen familiar para el oyente: la imagen de la viña. Una imagen que evoca toda una red de asociaciones entre los oyentes.

El profeta Yejezkel no es agricultor, ni tampoco instructor agrícola. En su profecía se apoya en que el oyente recuerda otra profecía, una profecía que resonó en las calles de Ierushalaim cien años antes. Y así dijo el profeta Yeshaiahu a los habitantes de Ierushalaim:

"Déjenme cantar del amado mío, el cántico de mi amigo respecto de su viña: Tuvo mi amado una viña en una colina feraz (fértil); y la cavó, y la despedregó, y la plantó de la vid más escogida... y esperó que diese uvas, mas dio agrazones (uvas silvestres)...Ahora, pues, dejen que les haga saber lo que voy a hacer a mi viña: Quitaré su seto vivo, y será pastada; derribaré su albarrada, y será hollada..." (Yeshaiahu, capítulo 5)

El oyente ahora comprende a qué apunta el profeta. La viña es la casa de Israel y el hombre de Iehudá. La viña es el oyente, son los habitantes de Ierushalaim que quedaron como remanente, y ellos esperan la victoria sobre Bavel, Babilonia, en contradicción con las palabras de los profetas que claman a ellos mañana y tarde.

Y el profeta Yejezkel habla del sarmiento de la vid quemado, y el oyente comprende: no es el sarmiento el que será quemado, sino Ierushalaim. No es el sarmiento el que carece de valor, sino los habitantes de Ierushalaim.

Pero esto no es suficiente. El mundo de asociaciones del árbol quemado arrastra al oyente a otra profecía, a una nueva red de asociaciones. También esta es de las profecías de Yeshaiahu a los habitantes de Ierushalaim.

"El artifice (artesano) en madera extiende cuerda de medir...y la hace en forma de un hombre, según la hermosura de un ser humano, para que habite en casa...Parte de él la quema en el fuego; con parte de él come carne...¡Y de lo que sobra hace un dios, escultura suya; se postra ante él, y lo adora" (Yeshaiahu, capítulo  44, versículos 13, 16,17)

La red asociativa se despliega ante los pies del oyente. Ahora el árbol quemado no es solo el hombre de Ierushalaim, sino también su dios. En lugar de alegría necia por la calamidad que está lejos, en lugar de gritos de júbilo "no está cerca [la calamidad], construyamos casas, ella es la olla y nosotros la carne" - en lugar de estos gritos surge una imagen de fuego, de hollín y de calamidad. Y el quemado es el hombre de Ierushalaim. Y los quemados son sus ídolos, en los que tanto confía.

Y hay aquí otro aguijón doloroso para la aristocracia jerosolimitana. En el capítulo 8 aparece un versículo incomprensible, que describe a veinticinco hombres que se postran en la entrada del templo de Dios. Y la palabra de Dios a Yejezkel: "y luego se vuelven para provocarme a ira y ¡he allí, cómo aplican el ramillete a la nariz! ". Y Yejezkel traslada la expresión "el ramillete", y lo convierte en sarmiento de vid. Pero no un sarmiento de vid completo, que tampoco prosperará, sino un sarmiento quemado, que prosperará aún menos que aquel.

La red asociativa se despliega ante los pies del oyente, y ahora comprende las palabras del profeta. El culto a Tamuz y la adoración del ramo en el templo - son símbolo de fracaso, no de éxito. Del ramo aquel, el oyente pasa a la viña de la casa de Israel de Yeshaiahu, y recuerda lo que está destinado a la viña que pervirtió su camino. Y de aquí a la imagen de Yejezkel, al sarmiento quemado, que es el habitante de Ierushalaim, y es también su dios.

Y ahora Yejezkel puede interpretar su parábola. El oyente ya sabe cuál será la moraleja, y Yejezkel solo revela la interpretación en la que el oyente está pensando, la interpretación de la que el oyente se estremece...

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

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Una redención sin retorno ni arrepentimiento

Hubiera sido deseable que los exiliados que regresan a la tierra eliminaran la idolatría, pero en realidad no están destinados a cambiar su conducta, porque sus acciones están arraigadas en su corazón. Por eso, Dios lo hará mediante la transformación de su corazón.

Los versículos 17–25 tratan por primera vez en el libro de Yejezkel sobre el futuro de los exiliados. Después de profecías duras y severas, llega ahora la promesa de que los exiliados habrán de regresar a su tierra:
“Yo los juntaré de entre los pueblos, y los recogeré de entre los países, por donde han sido dispersados, y les daré la tierra de Israel” (versículo17).

Esta profecía no depende de que el pueblo cambie sus acciones. Al contrario, ocurre lo opuesto: Dios habrá de reunirlos, congregarlos y darles la tierra de Israel, mientras el pueblo continúa aferrándose a sus pecados:
“Pero en cuanto a aquellos, cuyo corazón sigue andando tras sus cosas detestables y sus abominaciones, Yo haré recaer su proceder sobre su misma cabeza” (versículo 21).

Aun después del regreso a la tierra, sus pecados seguirán existiendo en su corazón (“corazón de sus ídolos”, “corazón de sus abominaciones”). Por ello, su corazón será reemplazado por Dios:
“Y Yo les daré un solo corazón, y un nuevo espíritu pondré dentro de ellos, y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne; a fin de que caminen en Mis estatutos y guarden Mis preceptos y los cumplan” (versículos 19–20).

Y solo de esta manera, y solo entonces, serán eliminadas las abominaciones y los ídolos. Solo entonces se alcanzará la fórmula de la alianza entre Dios y su pueblo:
“Y ellos serán mi pueblo, y Yo seré su Dios” (versículo 20).

De este modo se enfatiza que, al final, no es el pueblo retornado quien eliminará de su corazón las abominaciones y los ídolos, como hubiera sido deseable. Hubiera sido preferible que los exiliados que regresan a la tierra eliminaran la idolatría, pero en realidad no modificaron su conducta, pues sus acciones están arraigadas en su corazón. Por lo tanto, Dios lo hará transformando su corazón.

Como resultado del otorgamiento del “corazón de carne” por parte de Dios, se podrá garantizar que a partir de entonces se comportarán según Sus estatutos, guardarán Sus decretos y además los cumplirán (nótese el triple énfasis).

Así, esta profecía completa la respuesta que el libro de Yejezkel da a la objeción de los habitantes de Ierushalaim: los exiliados están destinados a regresar a su tierra, aunque ellos también persisten en sus pecados.

El análisis de estos versículos muestra que, aunque en apariencia se trata de una profecía de consuelo, en realidad es un “consuelo parcial”: Dios ciertamente habrá de devolver a Su pueblo a su tierra, pero sin que el pueblo cambie su conducta, y el profeta concluye con palabras duras:
“Yo haré recaer su proceder sobre su misma cabeza” (versículo 21).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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Pacto eterno

"Esto no obstante, Me acordaré Yo de Mi pacto hecho contigo en los días de tu mocedad, y estableceré contigo un pacto eterno”  (Capítulo 16, versículo 60)

"Y Me acordaré" - Pero aun así recordaré que hice un pacto contigo en los días de tu juventud, que fue en el tiempo en que te saqué de la tierra de Egipto, así como el pacto que hice con los patriarcas.

Y la obra de Dios es imposible que sea anulada completamente, porque todo lo que hace Dios permanecerá para siempre, y toda medida buena que salió de la boca de Dios, incluso si fue condicional, Él no se retracta de ella.

Por lo tanto, "y estableceré contigo un pacto eterno", establecerá con ellos un nuevo pacto que no dependerá de ninguna condición y permanecerá para siempre, y esto es como está escrito en Irmiahu (capítulo 31): "He aquí que vienen días, dice el Señor, en que renovaré con la casa de Israel y con la casa de Iehudá el pacto (Mío), no según el pacto que hice con sus padres en el día que los tomé de su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; pacto Mío que ellos quebrantaron... sino que éste será el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días, dice el Señor: Pondré Mi ley en sus entrañas, y en su corazón la escribiré...porque todos  ellos me conocerán..."

Es decir, que a través de la multiplicidad de exilios y sufrimientos que tuvieron, y a través de las grandes maravillas que haré con ellos, la Torá de Dios se grabará en la tabla de sus corazones, de tal manera que la inclinación al mal no dominará sus corazones y ya no tendrán ninguna duda sobre la providencia de Dios y Su unión con ellos será constante, hasta el punto de que ya no existirá la posibilidad de pecar en absoluto.

Malbim - Rabino Meir Leibush ben (hijo de) Yejiel Mijael (1809-1879), nació en Polonia y falleció en Rusia. La mayor parte de sus años recorrió Europa Oriental y se desempeñó como rabino en varias ciudades. En su comentario a la Torá, "HaTorá VeHaMitzvá", presenta los Midrashim halájicos y los analiza en comparación con el sentido literal de los versículos, con precisiones en la gramática bíblica.

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Entre el exilio de Yehoiajín y la destrucción de Tzidkiahu

Después de la destrucción, solo unos pocos de los que quedaron en Ierushalaim llegaron a Bavel, Babilonia. La mayoría murió de hambre y enfermedades durante el sitio, en la guerra y en el duro camino de sufrimiento hacia Bavel.

"Pues haré que algunos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, a fin de que declaren todas sus abominaciones en medio de las naciones adonde van; y (entonces) conocerán que Yo soy el Señor" (Versículo 16)

En el capítulo anterior, el capítulo 11, nos detuvimos en las palabras del profeta en referencia a Dios, abandonando la Ierushalaim pecadora y trasladando Su presencia divina a Bavel, hacia los exiliados de Yehoiajín. La preferencia por el grupo de Yehoiajín, que se encuentra en el exilio, sobre el grupo de Tzidkiahu que se encuentra en Ierushalaim, es evidente tanto en nuestro capítulo como en los siguientes.

Los exiliados de Yehoiajín pasaron como un exilio organizado a Bavel y se establecieron allí durante (al menos) decenas de años, hasta el regreso a Tzión. Según el número relativamente escaso de los que retornaron a Tzión en el decreto de Koresh, Ciro, parece que los exiliados de Yehoiajín echaron raíces en Bavel y encontraron muy bien su lugar allí. El 'exilio de Tzidkiahu' es en realidad algo inexistente. Los versículos en Irmihau, capítulo 52, describen cientos de hombres que llegaron en el año dieciocho de Nevujadnetzar, que es el año del fin del reinado de Tzidkiahu y el año de la destrucción del Templo, a Bavel. ¿Adónde desaparecieron todos los demás?

Todos los demás murieron de hambre y peste durante el sitio, y como se describe especialmente en Eijá, el libro de Lamentaciones, murieron a espada en la guerra con Bavel, huyeron durante los años del sitio a las tierras circundantes de la Tierra de Israel - hacia Edom, Moav y Amón, como se describe en Irmiahu en los días de Guedaliá hijo de Ajikam, y murieron en el duro camino de sufrimiento hacia Bavel, que tuvieron que recorrer a pie a través del desierto oriental en el verano de la destrucción (¡el 10 de Av!), después de un año y medio de hambre durante el sitio. Como se mencionó, solo unos pocos cientos llegaron a Bavel. Según las palabras del profeta en nuestro capítulo, y no solo en él, ellos llegarán para dar testimonio (posiblemente de manera ingenua y a través de sus comportamientos) sobre las grandes abominaciones que se cometieron en Ierushalaim en sus últimos años, y así justificar indirectamente la severa sentencia de Ierushalaim por parte de Dios, pues así testificó posteriormente Daniel, hombre al que Dios le concedió gracia y entrañable afecto (capítulo 9, versículo12):

"Y Él ha dado efecto a Su palabra... trayendo sobre nosotros un mal tan grande, pues nunca se ha hecho debajo de todos los cielos como se ha hecho en Ierushalaim."

Pero hay que recordar que incluso en esta hora difícil, el profeta Irmiahu en Ierushlaim todavía le da una oportunidad a Ierushalaim de no ser destruida, y al reino de la Casa de David y a Tzidkiahu de continuar y no caer. Todo esto si se someten al decreto y siguen el camino del Señor.

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¿Cómo descubrir tu misión única en el mundo?. Parashat Bamidbar.

Pregunta de comprensión:

¿Cuál es la idea de "cada uno en su campamento y cada uno junto a su bandera" según el video? ¿Cómo esta idea ayuda a las personas a no envidiar a los demás?

 

Pregunta para avanzados:

¿Cómo se relaciona esto con el trabajo en equipo en la escuela y en general?

 

Actividad para la clase:

¿Cuál es mi bandera? Para identificar la bandera de cada uno, que es distinta a la de su compañero, intentaremos responder algunas preguntas:

¿Qué áreas "me atraen" incluso sin que me obliguen? (académica, social, creativa, valores)

¿Cuáles son 3 fortalezas reales mías? (no nos referimos a cualidades generales, sino a cosas que efectivamente hago)

¿En qué situaciones mis fortalezas se expresan con mayor notoriedad?

¿Cómo pueden aportar mis fuerzas?

¿A mí mismo (crecimiento personal)?

¿A mi entorno cercano (familia/amigos)?

¿A la sociedad o al pueblo de Israel?

Si tuvieras que formular tu "bandera" en una sola oración, ¿cuál sería? (Aquí, con alumnos más pequeños, se puede crear un cartel de "mi bandera" en el aula).

 

Pregunta para avanzados:

¿Puede cambiar mi bandera cuando sea más grande?

¿En su clase o en su comunidad existe algún centro determinado del cual todos extraen fuerzas? (valores, actividades de la comunidad, etc.)

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 14

Los ancianos (Sabios) que practican la idolatría se presentan ante el profeta (Versículos 1-11)

Ancianos de Israel se sientan frente a Yejezkel, y Dios revela a Yejezkel sus acciones: "Hijo del hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en sus corazones, y han puesto el tropiezo de su iniquidad delante de su rostro; ¿y acaso he de ser Yo consultado en manera alguna por ellos??" (versículo 3). Dios critica a los hombres que adoran ídolos y luego vienen a consultar al profeta. A partir de aquí, el profeta pasa a reprender al falso profeta: "Asimismo respecto del profeta, cuando se dejare seducir (de parte de quien erija sus ídolos en su corazón) y así hablare cualquier cosa, Yo, el Señor, le haré tropezar a ese profeta; y extenderé Mi mano contra él y le destruiré de en medio de Mi pueblo Israel" (versículo 9).

Noaj, Daniel e Iyov, y el destino de Ierushalaim (Versículos 12-23)

El profeta describe cuatro tipos de castigos, y aclara que en cada uno de los casos los Tzadikim, los justos no pueden salvar a su tierra del castigo, sino que solo "ellos por su justicia salvarán su alma". El profeta menciona tres justos como ejemplo: "Noaj, Daniel e Iyov" - los tres son hombres justos y reconocidos, pero no necesariamente del pueblo de Israel (el Daniel mencionado aquí probablemente no es el Daniel que conocemos del libro de "Daniel", sino Danel - un Sabio que aparece en la literatura ugarítica). El profeta enfatiza una y otra vez que estos Tzadikim no salvarán a toda la ciudad sino solo a sí mismos: "si estuvieren estos tres varones en medio de ella, ¡vivo Yo!, dice el Señor Dios, que ni a hijos ni a hijas ellos librarán; ellos solos serán librados, y la tierra quedará desolada" (versículo 16).

Después de la discusión teórica, viene una discusión sobre Ierushalaim. La profecía no trata sobre la salvación de Ierushalaim sino sobre la situación después de la destrucción. El resto que sobreviva después de la destrucción servirá como testimonio de lo que ocurrió en la ciudad, y a través de ellos se sabrá "que no sin causa hice lo que en ella he hecho, dice el Señor Dios" (versículo 23).

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