La vid que se disfrazó

Aunque a la vid se le llama árbol, en realidad no se parece en nada a los demás árboles. Esta diferencia está en la base de la parábola de Yejezkel, y también explica la gravedad de la prohibición de mezclar especies en el viñedo.

La 'parábola del viñedo' al estilo de Yejezkel comienza con la diferencia entre "el árbol de la vid" y "los árboles del bosque" (capítulo 15, versículos 2; 6). Del árbol de la vid en sí no se puede hacer nada útil: si la vid no da fruto de uvas y vino, no hay nada que hacer con ella excepto usarla como leña para el fuego, "como cebo al fuego... para ser consumida" (capítulo 15, versículos 4; 6).

Los numerosos pueblos se asemejan a "los árboles del bosque": incluso si no dan fruto digno, hay valor en su madera para el trabajo de creación y construcción. Pero la congregación de Israel se asemeja a la vid: cuando produce una cosecha abundante, se puede atar un asno a cada parra individual para cargarla, como en la bendición de Iaacov a Iehudá (Bereshit, capítulo 49, versículo 11). Pero cuando "no hay uvas en la vid" (Irmiahu, capítulo 8, versículo 13), el único uso será alimentar el fuego, como ocurrirá en Ierushalaim y en la tierra de Iehudá con la destrucción.

Y hay que añadir: la vid en realidad no es un árbol, sino una planta trepadora (como la hiedra y la clemátide), la única trepadora que se ha convertido por mano del hombre en un cultivo que da fruto, del cual se produce vino. Si la vid se planta junto a árboles frutales o árboles del bosque, trepará sobre ellos y se extenderá, como sobre paredes y muros, y así también en un campo de cereales.

Gracias a este capítulo entendí el mandamiento de la Torá: "No habrás de sembrar tu viñedo con mezcla de semillas; no sea que quede prohibida la primicia de la semilla que hubieres sembrado y el fruto del viñedo" (Devarim, capítulo 22, versículo 9).

La 'mezcla de especies en el viñedo' es una prohibición especial para la vid, que no tiene equivalente en ningún otro árbol frutal. Solo en la 'mezcla de especies en el viñedo' existe una prohibición de aprovechamiento tan severa: "no sea que se consagre el producto completo...", cuyo significado es quema, como algo sagrado que fue profanado. Debido a la singularidad de la vid respecto a cualquier otro árbol por ser trepadora y expansiva, ella prohíbe el cereal si se extiende dentro de él (por ejemplo, trigo y cebada junto con las uvas). Lo cual no ocurre con los demás árboles frutales y del bosque que no se expanden dentro de un campo de cereales. En efecto, la vid es diferente de todos los árboles.

Gentileza sitio 929.

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Una vid quemada

La capacidad de influir depende de la habilidad del que habla para llegar al mundo de las asociaciones del oyente. Yejezkel quiere sacudir al pueblo, arrancarlo de su complacencia. Desarraigar la euforia en la que el pueblo está sumido. Y utiliza una imagen familiar para el oyente: la imagen de la viña. Una imagen que evoca toda una red de asociaciones entre los oyentes.

El profeta Yejezkel no es agricultor, ni tampoco instructor agrícola. En su profecía se apoya en que el oyente recuerda otra profecía, una profecía que resonó en las calles de Ierushalaim cien años antes. Y así dijo el profeta Yeshaiahu a los habitantes de Ierushalaim:

"Déjenme cantar del amado mío, el cántico de mi amigo respecto de su viña: Tuvo mi amado una viña en una colina feraz (fértil); y la cavó, y la despedregó, y la plantó de la vid más escogida... y esperó que diese uvas, mas dio agrazones (uvas silvestres)...Ahora, pues, dejen que les haga saber lo que voy a hacer a mi viña: Quitaré su seto vivo, y será pastada; derribaré su albarrada, y será hollada..." (Yeshaiahu, capítulo 5)

El oyente ahora comprende a qué apunta el profeta. La viña es la casa de Israel y el hombre de Iehudá. La viña es el oyente, son los habitantes de Ierushalaim que quedaron como remanente, y ellos esperan la victoria sobre Bavel, Babilonia, en contradicción con las palabras de los profetas que claman a ellos mañana y tarde.

Y el profeta Yejezkel habla del sarmiento de la vid quemado, y el oyente comprende: no es el sarmiento el que será quemado, sino Ierushalaim. No es el sarmiento el que carece de valor, sino los habitantes de Ierushalaim.

Pero esto no es suficiente. El mundo de asociaciones del árbol quemado arrastra al oyente a otra profecía, a una nueva red de asociaciones. También esta es de las profecías de Yeshaiahu a los habitantes de Ierushalaim.

"El artifice (artesano) en madera extiende cuerda de medir...y la hace en forma de un hombre, según la hermosura de un ser humano, para que habite en casa...Parte de él la quema en el fuego; con parte de él come carne...¡Y de lo que sobra hace un dios, escultura suya; se postra ante él, y lo adora" (Yeshaiahu, capítulo  44, versículos 13, 16,17)

La red asociativa se despliega ante los pies del oyente. Ahora el árbol quemado no es solo el hombre de Ierushalaim, sino también su dios. En lugar de alegría necia por la calamidad que está lejos, en lugar de gritos de júbilo "no está cerca [la calamidad], construyamos casas, ella es la olla y nosotros la carne" - en lugar de estos gritos surge una imagen de fuego, de hollín y de calamidad. Y el quemado es el hombre de Ierushalaim. Y los quemados son sus ídolos, en los que tanto confía.

Y hay aquí otro aguijón doloroso para la aristocracia jerosolimitana. En el capítulo 8 aparece un versículo incomprensible, que describe a veinticinco hombres que se postran en la entrada del templo de Dios. Y la palabra de Dios a Yejezkel: "y luego se vuelven para provocarme a ira y ¡he allí, cómo aplican el ramillete a la nariz! ". Y Yejezkel traslada la expresión "el ramillete", y lo convierte en sarmiento de vid. Pero no un sarmiento de vid completo, que tampoco prosperará, sino un sarmiento quemado, que prosperará aún menos que aquel.

La red asociativa se despliega ante los pies del oyente, y ahora comprende las palabras del profeta. El culto a Tamuz y la adoración del ramo en el templo - son símbolo de fracaso, no de éxito. Del ramo aquel, el oyente pasa a la viña de la casa de Israel de Yeshaiahu, y recuerda lo que está destinado a la viña que pervirtió su camino. Y de aquí a la imagen de Yejezkel, al sarmiento quemado, que es el habitante de Ierushalaim, y es también su dios.

Y ahora Yejezkel puede interpretar su parábola. El oyente ya sabe cuál será la moraleja, y Yejezkel solo revela la interpretación en la que el oyente está pensando, la interpretación de la que el oyente se estremece...

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

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Una redención sin retorno ni arrepentimiento

Hubiera sido deseable que los exiliados que regresan a la tierra eliminaran la idolatría, pero en realidad no están destinados a cambiar su conducta, porque sus acciones están arraigadas en su corazón. Por eso, Dios lo hará mediante la transformación de su corazón.

Los versículos 17–25 tratan por primera vez en el libro de Yejezkel sobre el futuro de los exiliados. Después de profecías duras y severas, llega ahora la promesa de que los exiliados habrán de regresar a su tierra:
“Yo los juntaré de entre los pueblos, y los recogeré de entre los países, por donde han sido dispersados, y les daré la tierra de Israel” (versículo17).

Esta profecía no depende de que el pueblo cambie sus acciones. Al contrario, ocurre lo opuesto: Dios habrá de reunirlos, congregarlos y darles la tierra de Israel, mientras el pueblo continúa aferrándose a sus pecados:
“Pero en cuanto a aquellos, cuyo corazón sigue andando tras sus cosas detestables y sus abominaciones, Yo haré recaer su proceder sobre su misma cabeza” (versículo 21).

Aun después del regreso a la tierra, sus pecados seguirán existiendo en su corazón (“corazón de sus ídolos”, “corazón de sus abominaciones”). Por ello, su corazón será reemplazado por Dios:
“Y Yo les daré un solo corazón, y un nuevo espíritu pondré dentro de ellos, y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne; a fin de que caminen en Mis estatutos y guarden Mis preceptos y los cumplan” (versículos 19–20).

Y solo de esta manera, y solo entonces, serán eliminadas las abominaciones y los ídolos. Solo entonces se alcanzará la fórmula de la alianza entre Dios y su pueblo:
“Y ellos serán mi pueblo, y Yo seré su Dios” (versículo 20).

De este modo se enfatiza que, al final, no es el pueblo retornado quien eliminará de su corazón las abominaciones y los ídolos, como hubiera sido deseable. Hubiera sido preferible que los exiliados que regresan a la tierra eliminaran la idolatría, pero en realidad no modificaron su conducta, pues sus acciones están arraigadas en su corazón. Por lo tanto, Dios lo hará transformando su corazón.

Como resultado del otorgamiento del “corazón de carne” por parte de Dios, se podrá garantizar que a partir de entonces se comportarán según Sus estatutos, guardarán Sus decretos y además los cumplirán (nótese el triple énfasis).

Así, esta profecía completa la respuesta que el libro de Yejezkel da a la objeción de los habitantes de Ierushalaim: los exiliados están destinados a regresar a su tierra, aunque ellos también persisten en sus pecados.

El análisis de estos versículos muestra que, aunque en apariencia se trata de una profecía de consuelo, en realidad es un “consuelo parcial”: Dios ciertamente habrá de devolver a Su pueblo a su tierra, pero sin que el pueblo cambie su conducta, y el profeta concluye con palabras duras:
“Yo haré recaer su proceder sobre su misma cabeza” (versículo 21).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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Pacto eterno

"Esto no obstante, Me acordaré Yo de Mi pacto hecho contigo en los días de tu mocedad, y estableceré contigo un pacto eterno”  (Capítulo 16, versículo 60)

"Y Me acordaré" - Pero aun así recordaré que hice un pacto contigo en los días de tu juventud, que fue en el tiempo en que te saqué de la tierra de Egipto, así como el pacto que hice con los patriarcas.

Y la obra de Dios es imposible que sea anulada completamente, porque todo lo que hace Dios permanecerá para siempre, y toda medida buena que salió de la boca de Dios, incluso si fue condicional, Él no se retracta de ella.

Por lo tanto, "y estableceré contigo un pacto eterno", establecerá con ellos un nuevo pacto que no dependerá de ninguna condición y permanecerá para siempre, y esto es como está escrito en Irmiahu (capítulo 31): "He aquí que vienen días, dice el Señor, en que renovaré con la casa de Israel y con la casa de Iehudá el pacto (Mío), no según el pacto que hice con sus padres en el día que los tomé de su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; pacto Mío que ellos quebrantaron... sino que éste será el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días, dice el Señor: Pondré Mi ley en sus entrañas, y en su corazón la escribiré...porque todos  ellos me conocerán..."

Es decir, que a través de la multiplicidad de exilios y sufrimientos que tuvieron, y a través de las grandes maravillas que haré con ellos, la Torá de Dios se grabará en la tabla de sus corazones, de tal manera que la inclinación al mal no dominará sus corazones y ya no tendrán ninguna duda sobre la providencia de Dios y Su unión con ellos será constante, hasta el punto de que ya no existirá la posibilidad de pecar en absoluto.

Malbim - Rabino Meir Leibush ben (hijo de) Yejiel Mijael (1809-1879), nació en Polonia y falleció en Rusia. La mayor parte de sus años recorrió Europa Oriental y se desempeñó como rabino en varias ciudades. En su comentario a la Torá, "HaTorá VeHaMitzvá", presenta los Midrashim halájicos y los analiza en comparación con el sentido literal de los versículos, con precisiones en la gramática bíblica.

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Entre el exilio de Yehoiajín y la destrucción de Tzidkiahu

Después de la destrucción, solo unos pocos de los que quedaron en Ierushalaim llegaron a Bavel, Babilonia. La mayoría murió de hambre y enfermedades durante el sitio, en la guerra y en el duro camino de sufrimiento hacia Bavel.

"Pues haré que algunos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, a fin de que declaren todas sus abominaciones en medio de las naciones adonde van; y (entonces) conocerán que Yo soy el Señor" (Versículo 16)

En el capítulo anterior, el capítulo 11, nos detuvimos en las palabras del profeta en referencia a Dios, abandonando la Ierushalaim pecadora y trasladando Su presencia divina a Bavel, hacia los exiliados de Yehoiajín. La preferencia por el grupo de Yehoiajín, que se encuentra en el exilio, sobre el grupo de Tzidkiahu que se encuentra en Ierushalaim, es evidente tanto en nuestro capítulo como en los siguientes.

Los exiliados de Yehoiajín pasaron como un exilio organizado a Bavel y se establecieron allí durante (al menos) decenas de años, hasta el regreso a Tzión. Según el número relativamente escaso de los que retornaron a Tzión en el decreto de Koresh, Ciro, parece que los exiliados de Yehoiajín echaron raíces en Bavel y encontraron muy bien su lugar allí. El 'exilio de Tzidkiahu' es en realidad algo inexistente. Los versículos en Irmihau, capítulo 52, describen cientos de hombres que llegaron en el año dieciocho de Nevujadnetzar, que es el año del fin del reinado de Tzidkiahu y el año de la destrucción del Templo, a Bavel. ¿Adónde desaparecieron todos los demás?

Todos los demás murieron de hambre y peste durante el sitio, y como se describe especialmente en Eijá, el libro de Lamentaciones, murieron a espada en la guerra con Bavel, huyeron durante los años del sitio a las tierras circundantes de la Tierra de Israel - hacia Edom, Moav y Amón, como se describe en Irmiahu en los días de Guedaliá hijo de Ajikam, y murieron en el duro camino de sufrimiento hacia Bavel, que tuvieron que recorrer a pie a través del desierto oriental en el verano de la destrucción (¡el 10 de Av!), después de un año y medio de hambre durante el sitio. Como se mencionó, solo unos pocos cientos llegaron a Bavel. Según las palabras del profeta en nuestro capítulo, y no solo en él, ellos llegarán para dar testimonio (posiblemente de manera ingenua y a través de sus comportamientos) sobre las grandes abominaciones que se cometieron en Ierushalaim en sus últimos años, y así justificar indirectamente la severa sentencia de Ierushalaim por parte de Dios, pues así testificó posteriormente Daniel, hombre al que Dios le concedió gracia y entrañable afecto (capítulo 9, versículo12):

"Y Él ha dado efecto a Su palabra... trayendo sobre nosotros un mal tan grande, pues nunca se ha hecho debajo de todos los cielos como se ha hecho en Ierushalaim."

Pero hay que recordar que incluso en esta hora difícil, el profeta Irmiahu en Ierushlaim todavía le da una oportunidad a Ierushalaim de no ser destruida, y al reino de la Casa de David y a Tzidkiahu de continuar y no caer. Todo esto si se someten al decreto y siguen el camino del Señor.

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¿Cómo descubrir tu misión única en el mundo?. Parashat Bamidbar.

Pregunta de comprensión:

¿Cuál es la idea de "cada uno en su campamento y cada uno junto a su bandera" según el video? ¿Cómo esta idea ayuda a las personas a no envidiar a los demás?

 

Pregunta para avanzados:

¿Cómo se relaciona esto con el trabajo en equipo en la escuela y en general?

 

Actividad para la clase:

¿Cuál es mi bandera? Para identificar la bandera de cada uno, que es distinta a la de su compañero, intentaremos responder algunas preguntas:

¿Qué áreas "me atraen" incluso sin que me obliguen? (académica, social, creativa, valores)

¿Cuáles son 3 fortalezas reales mías? (no nos referimos a cualidades generales, sino a cosas que efectivamente hago)

¿En qué situaciones mis fortalezas se expresan con mayor notoriedad?

¿Cómo pueden aportar mis fuerzas?

¿A mí mismo (crecimiento personal)?

¿A mi entorno cercano (familia/amigos)?

¿A la sociedad o al pueblo de Israel?

Si tuvieras que formular tu "bandera" en una sola oración, ¿cuál sería? (Aquí, con alumnos más pequeños, se puede crear un cartel de "mi bandera" en el aula).

 

Pregunta para avanzados:

¿Puede cambiar mi bandera cuando sea más grande?

¿En su clase o en su comunidad existe algún centro determinado del cual todos extraen fuerzas? (valores, actividades de la comunidad, etc.)

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 14

Los ancianos (Sabios) que practican la idolatría se presentan ante el profeta (Versículos 1-11)

Ancianos de Israel se sientan frente a Yejezkel, y Dios revela a Yejezkel sus acciones: "Hijo del hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en sus corazones, y han puesto el tropiezo de su iniquidad delante de su rostro; ¿y acaso he de ser Yo consultado en manera alguna por ellos??" (versículo 3). Dios critica a los hombres que adoran ídolos y luego vienen a consultar al profeta. A partir de aquí, el profeta pasa a reprender al falso profeta: "Asimismo respecto del profeta, cuando se dejare seducir (de parte de quien erija sus ídolos en su corazón) y así hablare cualquier cosa, Yo, el Señor, le haré tropezar a ese profeta; y extenderé Mi mano contra él y le destruiré de en medio de Mi pueblo Israel" (versículo 9).

Noaj, Daniel e Iyov, y el destino de Ierushalaim (Versículos 12-23)

El profeta describe cuatro tipos de castigos, y aclara que en cada uno de los casos los Tzadikim, los justos no pueden salvar a su tierra del castigo, sino que solo "ellos por su justicia salvarán su alma". El profeta menciona tres justos como ejemplo: "Noaj, Daniel e Iyov" - los tres son hombres justos y reconocidos, pero no necesariamente del pueblo de Israel (el Daniel mencionado aquí probablemente no es el Daniel que conocemos del libro de "Daniel", sino Danel - un Sabio que aparece en la literatura ugarítica). El profeta enfatiza una y otra vez que estos Tzadikim no salvarán a toda la ciudad sino solo a sí mismos: "si estuvieren estos tres varones en medio de ella, ¡vivo Yo!, dice el Señor Dios, que ni a hijos ni a hijas ellos librarán; ellos solos serán librados, y la tierra quedará desolada" (versículo 16).

Después de la discusión teórica, viene una discusión sobre Ierushalaim. La profecía no trata sobre la salvación de Ierushalaim sino sobre la situación después de la destrucción. El resto que sobreviva después de la destrucción servirá como testimonio de lo que ocurrió en la ciudad, y a través de ellos se sabrá "que no sin causa hice lo que en ella he hecho, dice el Señor Dios" (versículo 23).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 13

En el capítulo el profeta se enfrenta y polemiza con los profetas falsos y las profetisas falsas

Los profetas falsos (Versículos 1-16)

El primer párrafo está dedicado a los falsos profetas. Yejezkel los acusa de que si hubieran querido cumplir con su función, habrían debido reprender a quienes se rebelaban contra Dios. En cambio, lo que hicieron esos profetas fue asegurar falsas promesas que no se cumplirían: "Han visto vanidad y adivinación mentirosa los que dicen: ¡Dice el Señor!, cuando el Señor no los ha enviado; ¡y con todo esperan que se cumpla la palabra!” (versículo 6); "por cuanto han hecho errar a Mi pueblo, diciendo: ¡Paz!, cuando no hay paz (versículo 10). Yejezkel describe sus acciones como "enlucidores": personas que revocaron el muro con algo que no lo refuerza, y como consecuencia de sus acciones el muro está frágil y puede caer en cualquier momento. Con esto, en realidad, están causando su caída.

Las profetisas falsas (Versículos 17-23)

En este pasaje, el profeta sale contra las profetisas falsas: "pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo, las cuales profetizan de su propia minerva, y profetiza contra ellas " (versículo 17). También aquí el profeta critica a las profetisas que profetizan por su propia cuenta: "por medio de vuestro mentir a Mi pueblo que escucha la mentira (versículo 19). El profeta describe cómo Dios salvará al pueblo de las profetisas falsas: "Y rasgaré también vuestros velos, y libraré a Mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más en vuestro poder como trampa... por tanto no tendrán más visiones vanas, ni adivinarán más adivinación, pues Yo libraré a Mi pueblo de vuestra mano, y conoceránéis que Yo soy el Señor " (versículos 21-23).

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Síntesis del capitulo, Yejezkel 12

Los habitantes del exilio no creen ni escuchan las palabras del profeta: "Hijo del hombre, tú habitas en medio de la casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, mas no ven; oídos para oír, mas no oyen, porque casa rebelde son" (versículo 1), y por eso Dios le ordena realizar dos actos simbólicos.

Un acto simbólico: la salida al exilio (Versículos 3-16)

Dios ordena al profeta que prepare su equipaje de exilio "prepárate trastos de los que se van en cautiverio, e irás en cautiverio, de día, delante de su vista, trasladándote de tu lugar a otro lugar delante de sus ojos... Sacarás, pues, tus trastos, como trastos de los que se van en cautiverio, de día, delante de sus mismos ojos; luego tú saldrás por la tarde delante de su vista, a la manera de los que van en cautiverio" (versículos 3-4). El profeta no sacará los enseres por las puertas habituales de la casa sino a través de un agujero en el muro. Dios también dice al profeta qué decirle al pueblo cuando le pregunten qué está haciendo: "Di: Yo soy señal vuestra. Conforme yo he hecho, así se ha de hacer a ellos; en destierro, en cautiverio irán... Y el príncipe que está en medio de ellos cargará (su hato) al hombro, en profunda oscuridad, y saldrá: por la pared le abrirán paso, para sacar (sus efectos) por ella; cubrirá su rostro para que no vea con sus ojos la tierra" (versículos 11-12). Dios continúa con la profecía de castigo: " Pues haré que algunos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, a fin de que declaren todas sus abominaciones en medio de las naciones adonde van; y (entonces) conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 16).

Un acto simbólico: comer con ansiedad (Versículos 17-20)

Después, Dios ordena al profeta comer pan y beber agua "con temblor y con ansiedad" (versículo 18). Este acto simbólico expresa la angustia y dificultad del pueblo: " Así dice el Señor Dios respecto de los habitantes de Ierushalaim, y respecto de la tierra de Israel: Comerán su pan con ansiedad, y con espanto beberán su agua, porque su tierra será desolada, despojada de cuanto haya en ella, a causa de la violencia de todos los que en ella habitan" (versículo 19).

Debate sobre la concreción de la palabra de Dios (Versículos 21-28)

El profeta se pregunta por qué el pueblo piensa que "se van prolongando los días y fracasará toda visión" y les anuncia que el castigo está cerca "Al contrario, diles: Han aproximádose los días, y el cumplimiento de toda visión" (versículo 23). Quizás los hijos de Israel piensan que "La visión que éste ve es para de aquí muchos días: respecto de tiempos lejanos profetiza él” (versículo 27), pero pronto se aclarará que " No se dilatará más ninguna de Mis palabras; lo que Yo dijere, se cumplirá" (versículo 28).

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 11

En el capítulo 11, Yejezkel enfrenta concepciones erróneas del pueblo que habita en Ierushalaim.

“Esta es la olla y nosotros la carne” (Versículos 1-13)

El espíritu transporta a Yejezkel a la puerta del templo del Señor, “y he aquí... veinticinco hombres, en medio de quienes vi a Yaazaniá, hijo de Azur, y a Platiahu, hijo de Benaiahu, príncipes del pueblo” (versículo 1).
Dios explica al profeta que esos hombres son de los que “maquinan la maldad, y que dan el mal consejo en esta ciudad” (versículo  2).

Estas personas piensan que Ierushalaim es la olla y ellos son la carne. Esta parábola puede interpretarse de varias maneras.
Una interpretación es que la ciudad fortificada contiene “la mejor carne”, por lo tanto, los habitantes de Ierushalaim —que se consideran lo mejor del pueblo— no sufrirán castigo.
Otra posibilidad es la idea de que la ciudad de Ierushalaim protegerá a quienes viven en ella.

Frente a esta idea equivocada, el profeta afirma que ocurrirá exactamente lo contrario:
“Y los haré sacar de en medio de ella... a espada caerán... en los confines de Israel Yo los juzgaré... no les servirá de olla, ni ustedes serán la carne en medio de ella...” (versículos  9–11).

Los habitantes de Ierushalaim no están protegidos, y Dios hará justicia con ellos.

Mientras Yejezkel profetizaba, Platiahu hijo de Benaiahu murió.
Entonces el profeta cayó sobre su rostro y clamó:
“¡Ah, Señor Dios! ¿Tú vas a acabar con el remanente de Israel?” (versículo 13).

“A nosotros nos es dada esta tierra para posesión nuestra” (Versículos 14-21)

Otro pensamiento equivocado de los habitantes de Ierushalaim era que “a nosotros  nos es dada esta tierra para posesión nuestra” (versículo 15).
Pero Yejezkel aclara que Dios no ha abandonado a los exiliados, sino todo lo contrario:

“Aunque Yo los he alejado entre las naciones, y aunque los he dispersado por las tierras, sin embargo, Yo les era pequeño santuario en medio de las tierras adonde ellos se han ido. Yo los juntaré de entre los pueblos, y los recogeré de entre los países, por donde han sido dispersados, y les daré la tierra de Israel ” (versículos 16–17).

Los exiliados que regresen a Ierushalaim la purificarán de sus pecados:
“Y Yo les daré un solo corazón, y un nuevo espíritu pondré dentro de ellos, y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne” (versículo 19).

El regreso del profeta al exilio (Versículos 22-25)

De nuevo los querubines levantan sus alas, y aquí concluye el viaje de Yejezkel a Ierushalaim en la visión divina.
El espíritu transporta a Yejezkel de regreso a Bavel, Babilonia,
“Y dije a los de la cautividad todas las cosas que el Señor me había hecho ver (versículo 25).

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