El libro de Mishlei condena el escarnio, que es la risa de burla y menosprecio, y daña el aprendizaje y la memoria.
"El escarnecedor busca la sabiduría, y no la halla: pero la ciencia es fácil al hombre de entendimiento" (Versículo 6)
Una de las cosas que influyen en nuestra capacidad de recordar cosas es el grado de importancia que les atribuimos:
"El escarnecedor busca la sabiduría, y no la halla" — cuando el escarnecedor intenta recordar y reconstruir las palabras de sabiduría que aprendió, no lo logra. El menosprecio y el desdén que sintió hacia las personas que las enseñaron y hacia las cosas que enseñaron hicieron que su memoria las "filtrara", y ahora no están en su recuerdo.
Y además: la burla del escarnecedor puede llevar también a otros estudiantes a menospreciar la sabiduría, y por eso los Sabios alejan al escarnecedor del estudio, como se dice en varios versículos de Mishlei:
"El que corrige al escarnecedor (despectivo), trae sobre sí vituperio; y aquel que reprende al malvado, consigue para sí baldón (deshonra). No corrijas al escarnecedor, no sea que te aborrezca; corrige al sabio, y te amará" (Capítulo 9, Versículos 7-8)
"Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la discordia; también las peleas y el oprobio cesarán" (Capítulo 22, Versículo 10)
Por eso "el escarnecedor busca la sabiduría, y no la halla", es decir: cuando el escarnecedor quiere aprender sabiduría, no hay nadie que acceda a enseñarle.
En cambio, "pero la ciencia es fácil al hombre de entendimiento" — el hombre perspicaz conoce con claridad las cosas que aprendió, le es fácil "sacarlas" de la memoria como si las viera frente a sus ojos.
Entendió la importancia de cada cosa que le enseñaron, entendió la conexión entre cada cosa que aprendió y otras cosas que sabe, y cómo cada cosa encaja en el cuadro general, e incluso sacó de ellas conclusiones adicionales, y por eso ahora las cosas están bien ordenadas en su memoria.
Editado por el Equipo del sitio del Tanaj
Extraído del sitio de Navegación en el Tanaj
Sin escarnio
Síntesis del capitulo, Mishlei 13
Los capítulos 10-22, llamados "Mishlei Shlomó" (los Proverbios de Shlomó), incluyen numerosos proverbios que no siempre tienen conexión entre sí. En estos capítulos se presentarán algunos temas del capítulo con algunas citas de proverbios sobre el mismo tema.
El sabio y el tonto:
"El hijo sabio (oye) la amonestación del padre; pero el escarnecedor (despectivo) no escucha la reprensión" (Versículo 1)
"El que desprecia la palabra (divina) traerá sobre sí destrucción; mas el que acata el mandamiento será recompensado. La enseñanza del sabio es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte" (Versículos 13-14)
"Todo hombre prudente obrará con reflexión; pero el insensato manifiesta (su) necedad" (Versículo 16)
"El deseo cumplido es dulce para el alma; pero abominación es para los insensatos el apartarse del mal. El que anda con los sabios será sabio; mas el compañero de los insensatos será destruido" (Versículos 19-20)
La palabra:
"El que guarda su boca vigila su vida; mas para aquel que abre inconsideradamente sus labios, habrá destrucción" (Versículo 3)
"El justo aborrece la palabra mentirosa; pero el inicuo obra vergonzosa e ignominiosamente" (Versículo 5)
Riqueza y pobreza:
"Hay quien se las echa de rico, mas nada tiene; quien se hace el pobre, y (tiene) grandes riquezas. Las riquezas del hombre son el rescate de su vida; mas el pobre no oye las amenazas" (Versículos 7-8)
"La riqueza (adquirida) sin esfuerzo se menoscaba; pero el que acumula poco a poco (la) aumenta" (Versículo 11)
El justo y el malvado:
"La luz de los justos es alegre, pero la candela de los inicuos se apagará. Por la soberbia no viene más que contienda; pero con los que toman consejo está la sabiduría" (Versículos 9-10)
"El mal persigue a los pecadores; pero a los justos Él premiará con el bien. El (hombre) bueno deja una herencia a los hijos de los hijos; mas la hacienda del pecador guardada está para el justo" (Versículos 21-22)
"El justo come hasta saciar su apetito, pero el vientre de los inicuos padecerá necesidad" (Versículo 25)
Redacción: Netanel Shpigel
Tres tensiones
En el Capítulo 13 hay un abordaje de tres tensiones: entre el sabio y el necio, entre el justo y el malvado, y entre el pobre y el rico. La ocupación con estos tres aclara la postura del maestro en el libro de Mishlei.
Dividiremos el capítulo en cinco partes. Es posible identificar un marco para el capítulo — al comienzo del capítulo el maestro dice: "El hijo sabio (oye) la amonestación del padre; pero el escarnecedor no escucha la reprensión" (Versículo 1) y al final del capítulo el maestro vuelve a hablar sobre la disciplina que el hijo debe aprender: "Quien detiene su vara odia a su hijo; mas el que le ama se apresura a corregirle" (Versículo 24), y así también al final del capítulo menciona el beneficio de recibir la disciplina: "El justo come hasta saciar su apetito, pero el vientre de los inicuos padecerá necesidad" (Versículo 25) como al comienzo del capítulo donde se dijo: "Del fruto de su misma boca el hombre (bueno) comerá bien; pero el alma de los pérfidos (se hartará) de violencia" (Versículo 2).
En el propio capítulo hay un abordaje de tres tensiones: entre el sabio y el necio, entre el justo y el malvado y entre el pobre y el rico. El capítulo está ordenado en forma de tres estrofas en las que se repiten los mismos temas (Versículos 3-4; 13-16; 19-20 — tratan del sabio y del necio; Versículos 5-6; 9; 17; 21-22 — tratan del justo y del malvado; y Versículos 7-8; 18; 23 — tratan del pobre y del rico).*
La ocupación con los tres temas aclara bien el camino del maestro en el libro de Mishlei: el sabio es justo y rico, y el necio es malvado y pobre. En nuestro capítulo el maestro no lo dice de manera explícita, pero en otros lugares aclara esta relación de manera explícita, por ejemplo: "El fruto del justo es un árbol de vida; y el que gana las almas es sabio. Si el justo tiene en la tierra su paga, cuánto más el inicuo y el pecador" (Capítulo 11, Versículos 30-31).
_______
* No incluí los Versículos 10-12, y es posible que estos no traten de ninguna de estas tensiones sino que son afirmaciones "objetivas" que no tratan de personas sino de los valores de la maldad, la riqueza y la sabiduría.
Satisfacción — con el estudio de la Torá
"La esperanza diferida enferma el corazón; mas el deseo cumplido es árbol de vida" (Mishlei, Capítulo 13, Versículo 12)
Porque quien se apresura a enriquecerse carece de entendimiento, y todos sus días vive siempre una vida de angustia con la esperanza diferida, fatigado y sorbiéndose el viento, corriendo para enriquecerse y lograr más, y sin lograrlo. Pues ningún hombre sale de este mundo con la mitad de su deseo en sus manos. No es que cuando alguien desea mil monedas de plata y llega a esa suma su deseo queda satisfecho, y después espera otra esperanza hacia el doble de plata. Todo es una sola esperanza diferida sin fin, pues incluso cuando logra lo primero no se alegra en su corazón... Resulta que todo es una sola esperanza interminable y esto es verdaderamente enfermedad del corazón, pues se convierte en angustia.
Y si dices: si la cosa que nunca se logra completamente se atribuye a la ausencia de perfección, ¿qué harán los que se apegan a la Torá, siendo que ningún hombre sale del mundo habiendo logrado ni uno de entre mil de sus contenidos? A esto respondió: no la compares con la riqueza, Dios no lo permita, pues "árbol de vida" que es la Torá es "el deseo cumplido", que no muere antes de haber logrado no solo la mitad de su deseo sino el deseo cumplido con certeza, pues incluso quien no lo logra todo o no llega a ser como los primeros Sabios, no le faltará que le llegue su deseo que es el ser para él árbol de vida, pues árbol de vida es para todos los que se apegan a la Torá y los mandamientos aunque no lleguen a la perfección total.
Alshij — Rabí Moshé Alshij (1507-1600), nació en Adrianópolis, estudió con Rabí Iosef Karo. Inmigró a Eretz Israel y se estableció en Tzfat, donde fue juez, dictaminador de halajá y dirigió dos ieshivot. Fue ordenado por Rabí Iosef Karo. Su comentario sobre la Torá se llama "Torat Moshé", y se basa en sus prédicas.
Hay quien perece sin justicia
Una persona que se pone a sí misma en peligro puede causarse una muerte que no es según el juicio de Hashem.
"Aun los pobres (tendrán) mucho alimento del barbecho (tierra que deja de sembrarse temporalmente para que descanse) (bien labrado), pero hay quien perece por falta de labranza bien realizada" (Versículo 23)
Este versículo del libro de Mishlei nos abre una puerta a una interesante discusión sobre la cuestión de la Providencia Divina y el libre albedrío del hombre.
El comienzo del versículo es una parábola del ámbito general: "mucho alimento del barbecho de los pobres". Y su significado es: el barbecho que los pobres, los humildes, labraron, produce mucho alimento — ¿para quién? Para otros, para los ricos, que no trabajaron ese alimento. El final del versículo amplía la injusticia descripta al comienzo: "y hay quien perece sin justicia". Así como hay un hombre que labora y otros comen del fruto de su trabajo, así hay un hombre que es castigado, y no por su propia iniquidad.
El versículo describe dos situaciones de injusticia: injusticia cuando una persona se beneficia del trabajo ajeno, e injusticia cuando una persona sufre a causa del pecado ajeno.
¿Quién es el que perece sin justicia? ¿Acaso es posible que una persona perezca sin justicia?
El rey David describió el camino de la Providencia Divina en la determinación del destino de una persona:
"Dijo David: Vive Hashem, que ciertamente Hashem lo herirá, o llegará el día en que muera, o descenderá a la batalla y perecerá" (Shmuel Alef, Capítulo 26, Versículo 10)
"Que no permita Hashem que yo extienda mi mano contra el ungido de Hashem" (allí, Versículo 11)
En dos casos la muerte viene sobre el hombre por manos del Cielo y con justicia: cuando llega su día, y termina su misión en el mundo; o cuando a causa de su pecado Hashem acorta sus días.
En cambio, un hombre puede causarse mal a sí mismo, acortar sus días también sin que la Providencia Divina decrete sobre él la muerte. Puede matarse a sí mismo, y también puede ponerse en un lugar donde el peligro es frecuente (como por ejemplo: "descenderá a la batalla y perecerá"). En ese caso puede un hombre perecer sin juicio Divino, y perece a causa de la ley Divina que dirige el mundo, y establece su orden según las leyes de la naturaleza que Dios incorporó en la realidad. Perece a causa de la ley que establece que si una persona se hiere a sí misma — la herida le dolerá; y si se mata — ya no vivirá.
Editado por el Equipo del sitio del Tanaj
Gentileza sitio Daat
Si se golpea, que sea con delicadeza
¿Es posible educar con golpes? ¿Es posible educar sin golpes? ¿Existen golpes educativos delicados, no violentos? ¿Se puede enseñar moral sin castigar? ¿Castigar con palabras o con golpes?
Cuando era joven, aún recibíamos bofetadas a modo de educación como algo aceptado. Y en primer grado, una maestra me rompió una regla encima — recuerdo hasta el día de hoy el lugar donde me senté, y el levantar las manos para protegerme la cara.
Bendito sea Dios, hoy los golpes con fines educativos están prohibidos de manera oficial, aunque no han desaparecido del todo. Pero la violencia en las escuelas no disminuyó, y quizás incluso se intensificó — si los maestros no golpean a los alumnos, entonces los alumnos golpean más a sus compañeros más débiles, y algunos de ellos también golpean a los maestros. La violencia proviene principalmente de sentimientos de debilidad, y del miedo a perder el status y la autoridad. Y estos son problemas eternos de todos los seres humanos, especialmente de los débiles, especialmente de los jóvenes, y también de los padres que pierden el control.
Personalmente, no creo en los golpes, ni tampoco en la prédica moral y las palabras de reproche, porque los latigazos de palabras agudas y hirientes (¡a veces más que los golpes!), tampoco son útiles a largo plazo, y su influencia negativa supera todo beneficio temporal de intimidación y atemorización. Todos mis días como educador abogué por la influencia a través del diálogo fraterno 'a la altura de los ojos', y el vínculo cálido y humano. Solo un versículo encontré para mí en Mishlei — "Cría al niño en su camino (en que debe andar), y cuando fuere anciano, no se apartará de él" (Capítulo 22, Versículo 6);
Incluso los grandes profetas no lograron detener la corrupción y el abandono con las más impresionantes prédicas morales, y en su mayor parte no los escuchaban ni los oían, como ellos mismos admiten.
Pero la mayor parte de la sabiduría de Mishlei pensó diferente a mí, y consolidó la línea de "quien retiene su vara odia a su hijo" por muchas generaciones, y con eso escucho también limitaciones — golpear con delicadeza, "con la vara", no "golpes de muerte", no causar daño, no desde la ira y la pérdida de control, sino desde el amor y el anhelo de salvar el alma del niño, para que no caiga en el crimen, Dios no lo permita.
En estos términos escribió el Rambam (acrónimo de Rabí Moshé ben Maimón, Maimónides, 1138-1204) [1] sobre los maestros de niños pequeños: "...no los golpea con el golpe de un enemigo, el golpe de un cruel, por lo tanto no los golpeará con látigos ni con palos, sino con una correa pequeña", y acostumbraban a dar un golpe leve en las puntas de los dedos.
Todo padre y educador, que no esté sujeto a las instrucciones de los ministerios de educación, y que no esté de acuerdo con mis métodos, sino que defienda el método educativo del Rambam en el espíritu de 'Mishlei' — tienen la obligación de cuidar con todo rigor las líneas rojas, y de prevenir los golpes crueles con toda firmeza.
"El hijo sabio (oye) la amonestación del padre — pero el escarnecedor no escucha la reprensión" (Capítulo 13, Versículo 1);
"Quien detiene su vara odia a su hijo — mas el que le ama se apresura a corregirle" [2] (Capítulo 13, Versículo 24);
"Castiga a tu hijo, porque hay esperanza — pero no se excite tu alma para matarle" [3] (Capítulo 19, Versículo 18);
"No le niegues al muchacho la corrección, pues si le castigas con la vara (=golpe delicado) no morirá — tú le castigarás con la vara, y librarás su alma del Sheol, el abismo" (Capítulo 23, Versículos 13-14);
"La vara y la reprensión dan sabiduría [al joven] — pero el muchacho dejado a su albedrío avergüenza a su madre" (Capítulo 29, Versículo 15);
"Corrige a tu hijo, y te dará descanso (=te dará tranquilidad), y proporcionará deleite a tu alma" (Capítulo 29, Versículo 17);
"Cría al niño en su camino (en que debe andar), y cuando fuere anciano, no se apartará de él" (Capítulo 22, Versículo 6);
"¡Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón; así podré replicar al que me vitupere (por tu conducta)" [4] (Capítulo 27, Versículo 11);
"¡Hijo mío, si fuere sabio tu corazón, se alegrará también mi corazón!" (Capítulo 23, Versículo 15);
"Deja, hijo mío, de escuchar la enseñanza [y hacer caso omiso], que te hace desviar de las palabras de la ciencia" (Capítulo 19, Versículo 27);
"¡Escucha, hijo mío, y sé sabio, y dirige tu corazón en el camino (recto)! — No estés entre los borrachos de vino... Escucha a tu padre, a aquel que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando se envejeciere — Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría también, y la instrucción y la inteligencia — Se alegrará mucho el padre del justo, y aquel que engendra a un hijo sabio, se regocijará en él — Alégrese, pues, tu padre y tu madre, y salte de gozo la que te dio a luz — ¡Hijo mío, dame tu corazón, y observen tus ojos mis caminos!..." (Capítulo 23, Versículos 19-26)
_______________________
[1] Leyes alusivas al estudio de la Torá, Capítulo 2, Halajá 2.
[2] Con el alba — 'hijo, ten cuidado', y si es necesario, también un golpe leve por la mañana.
[3] Jamás decir palabras como 'más vale que te mueras'.
[4] El que me desprecia y argumenta (por ejemplo) — 'nuestra educación es mejor'.
[5] Este largo párrafo de Mishlei se conecta con la sección del 'hijo rebelde y contumaz (testarudo)' en el libro de Devarim (Capítulo 21, Versículos 18-20), e intenta llenar de contenido las palabras de su padre y su madre — "este nuestro hijo es rebelde y contumaz, no escucha nuestra voz, es glotón y bebedor", y también la descripción: "y lo corrigieron y no les escuchó", pero, como sabiduría de Mishlei, no pide "matarlo" (Capítulo 19, Versículo 18).
Gentileza sitio 929
Tres Tzadikim en la ciudad
En la malvada Sedom se estableció el principio: una ciudad no es una colección accidental de personas, sino una comunidad única, y en el poder de sus Tzadikim, sus justos está salvar a la ciudad del desastre. En la profecía de Yejezkel este principio fue anulado.
"O sea, que Yo enviare la peste contra aquella tierra, y derramare Mi indignación sobre ella en sangre, extirpando de ella hombre y bestia; si Noaj, Daniel e Iyov estuvieren en medio de ella, ¡ vivo Yo!, dice el Señor Dios, que ni a hijo ni a hija ellos librarán; tan sólo a sus propias almas librarán por su justicia."
En la malvada Sedom se estableció el principio: una ciudad no es una colección accidental de personas, sino una comunidad única, y en el poder de sus Tzadikim está salvar a la ciudad del desastre. Abraham estableció el principio, y Dios estuvo de acuerdo con él. En la profecía de Yejezkel que tenemos ante nosotros, este principio fue anulado, y los Tzadikim salvarán solamente sus propias almas y no toda la ciudad (el número de Tzadikim es, en mi opinión, de importancia secundaria solamente). También en el capítulo 9 este principio fue anulado con la marca que se puso en las frentes de los Tzadikim, y solamente ellos se salvaron.
La razón de la anulación del principio establecido en Sedom puede ser la gran maldad de Ierushalaim, que superó el pecado de Sedom, y no permite ni siquiera una pizca del atributo de misericordia.
"¡Vivo Yo!, dice el Señor Dios, que no hizo tu hermana Sedom, ella y sus hijas, conforme a lo que has hecho tú y tus hijas" (Yejezkel, capítulo 16, versículo 48).
"Y se aumentó la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma" (Eijá, Lamentaciones, capítulo 4).
Hay que reflexionar también sobre las tres figuras que fueron elegidas para representar a los Tzadikim que salvan solamente a sí mismos.
Noaj es el más conocido para nosotros de todos ellos. En efecto, él se salvó a sí mismo y no a los hombres de su generación, y en las enseñanzas rabínicas encontramos críticas hacia él por no haber rezado por ellos antes del diluvio. Iyov (sobre cuya época abundan las opiniones en las enseñanzas rabínicas. En mi opinión, el sentido literal del texto bíblico coincide con las opiniones en las enseñanzas rabínicas de que es un Tzadik antiguo de los días del Libro de Bereshit, no muy lejos de los días de Noaj) no salvó a sus hijos del desastre (Iyov 1), y en las acusaciones de sus amigos hacia él hay no pocos indicios de que él ve principalmente a sí mismo y su propia aflicción, y no las aflicciones de toda la humanidad.
Yejezkel dice que el Tzadik adicional es Daniel. Esto es extraño, pues Daniel en el año mencionado es aparentemente todavía un joven anónimo. Si reflexionamos sobre su nombre en su forma escrita (y no en su lectura), Danel, es posible que la referencia sea a un juez antiguo (llamado así por su juicio), tal vez él también de los días de Bereshit. Quizás la referencia sea a Lot, que fue el juez en la puerta de Sedom, y que él también al final solo salvó a sus dos hijas jóvenes, no a su esposa, no a sus hijas mayores ni a sus yernos, y por supuesto no a los hombres de su ciudad. En la crítica sobre Lot por esto no nos extenderemos, porque nuestro espacio es limitado.