Paz, pero no hay paz

La rebelión contra Bavel, Babilonia es una traición, y también una oposición a la voluntad de Dios. Por lo tanto, los profetas se oponen a la rebelión, y no por razones políticas.

"Porque sí, por cuanto engañaron a mi pueblo diciendo: paz, cuando no hay paz" "Los profetas de Israel que profetizan acerca de Ierushalaim, y tienen para ella visión de paz, cuando no hay paz"

En Ierushalaim, en estos años, entre el sexto año de Tzidkiahu y su noveno año, reina la niebla política. Bavel está enredada en guerras al norte, y Egipto al sur teje una alianza con sus vecinos, desde Iehudá y Edom hasta Tiro y Sidón a través de Amón y Moav, para desvincular estos reinos de la protección babilónica y transferirlos a la protección egipcia. El yugo de Nevujadnetzar no era ligero, y el camino propuesto fascina a los príncipes de Iehudá y a Tzidkiahu, el joven rey que los sigue, y los falsos profetas, que ven bien hacia dónde sopla el viento político, respaldan este camino con profecías de su corazón, profecías falsas sobre la paz que se acerca a la tierra con la esperada participación egipcia.

Los dos profetas de la verdad, Irmiahu en Ierushalaim y Yejezkel en Tel Aviv, rechazan completamente este camino. No lo rechazan por su visión política sobria. ¡No son políticos! Lo rechazan por su visión profética, y cada uno con su propia perspectiva. Irmiahu enfatiza una y otra vez la necesidad de aceptar el decreto de Dios sobre sus pecados desde los días de Menashé hasta los días de Yehoiakim, y con el fracaso de la revolución religiosa de Yoshiahu. El castigo no es la destrucción sino la servidumbre a Bavel aquí, en la tierra de Dios, en su ciudad y en su templo. En el Tanaj encontramos muchas veces la aceptación del juicio y la disposición a soportar el castigo como parte de la corrección y el arrepentimiento. El acto de David y Bat Sheva y la disposición de David a aceptar el juicio por ello durante la rebelión de Abshalom es uno de los casos destacados de la importancia de aceptar el juicio en el camino hacia la corrección. La rebelión contra el rey de Bavel es, por tanto, una rebelión contra el decreto de Dios sobre sus pecados, y su final es el fracaso.

Yejezkel enfatiza principalmente la profanación del Nombre en la traición al rey de Bavel después de que Tzidkiahu le jurara lealtad.

Ambas son palabras del Dios viviente, y las palabras de los falsos profetas son muerte y destrucción.

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Sumamente relevante

Yejezkel se enfrenta a las acusaciones del pueblo y de los falsos profetas, según las cuales sus profecías no son relevantes, porque no se cumplirán o se cumplirán dentro de mucho tiempo.

El final del capítulo 12 comienza a ocuparse del enfrentamiento de Yejezkel con profecías cuyos mensajeros las atribuyeron a Dios, pero en realidad no fueron dadas por Él. Parece que la gran diversidad de mensajes 'proféticos' contra los que sale el profeta nos permite vislumbrar indirectamente la magnitud del problema con el que Yejezkel lidiaba en sus profecías, y el poder de los profetas que no profetizaban en nombre de Dios.

Aquellos que transmiten al pueblo mensajes que contradicen las profecías de Yejezkel se dividen en diferentes grupos.

La acusación más común y extendida contra las profecías de Yejezkel era que sus palabras se volverían irrelevantes con el tiempo: "Se van prolongando los días, y fracasará toda visión" (versículo 22). En el capítulo 12, versículos 21-25, Yejezkel no se dirige a los transmisores de la profecía, sino al pueblo que la recibe, y enfatiza repetidamente dos veces que la acusación carece de fundamento. El rechazo de las palabras de Yejezkel de esta manera no requiere que sus oponentes se enfrenten a la autoridad de Yejezkel como profeta ni tampoco a la veracidad de sus afirmaciones. Les bastaba con recordar que las advertencias de destrucción también se escucharon en el pasado, y el tiempo transcurrido demuestra que también 'lo que fue es lo que será', y Ierushalaim no será destruida, y quizás como dice Rabí Yeshaiahu de Trani: "todos los profetas perecerán antes de que se cumpla su profecía". Esta acusación se pone en boca de los que se encuentran en la tierra. La respuesta de Dios a esta acusación es que no pasará mucho tiempo y su argumento será irrelevante, porque las profecías de destrucción de Ierushalaim ocurrirán aún en sus días, pronto.

La segunda acusación contra las profecías de Yejezkel (en los versículos 26-28), es pronunciada por la 'casa de Israel' que esta vez señalan con dedo acusador a Yejezkel 'quien es el que profetiza'. Esta vez su oposición es un poco más moderada: no afirman que sus profecías 'se desvanecerán', sino solo que están dirigidas "a muchos días y a tiempos lejanos" (versículo 27). Quizás por eso también la respuesta divina a la segunda profecía es más breve: la destrucción 'se hará' pronto.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”

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La unión del pensamiento a la acción

“A fin de prender (tomar) a la casa de Israel en (el error de) su mismo corazón, por cuanto todos ellos se han separado de Mí, por medio de sus ídolosֵּ” (Yejezkel, capítulo 14, versículo 5 )

Talmud Bavlí -Tratado de Kidushin 40a

"Un mal pensamiento, Dios no lo une a la acción, como está dicho (Tehilim, Salmos, capítulo  66, versículo 18): ‘Si yo hubiese visto algo inicuo en mi corazón, el Señor no me oyera’.

Entonces, ¿cómo entiendo (Irmiahu 6): 'He aquí que traigo sobre este pueblo el mal, fruto de sus pensamientos'?

Un pensamiento que produce fruto - Dios lo une a la acción,

un pensamiento que no tiene fruto - Dios no lo une a la acción.

Pero entonces, ¿cómo se comprende lo escrito (Yejezkel 14): ‘a fin de prender a la casa de Israel en (el error de) su mismo corazón?’

Dijo Rav Aja bar (hijo) Iaacov: Aquello está escrito respecto a la idolatría, pues dijo el Maestro: Grave es la idolatría, que todo el que la niega es como si reconociera toda la Torá en su totalidad."

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Los Tzadikim de las naciones del mundo

El Daniel mencionado en nuestro capítulo es probablemente uno de los justos de las naciones del mundo. Lo que los caracteriza es una rectitud que solo se preocupa por sí mismos y no por quienes los rodean, en contraposición al camino de Abraham.

Según el sentido literal, el Daniel mencionado en el capítulo 14 no es el Daniel que conocemos del libro de Daniel, que era un niño en los días de Yejezkel, sino un 'gobernante, sabio y justo' de los escritos ugaríticos, cuya figura conoció Yejezkel en el exilio, como uno de los Tzadimim, justos de las naciones, como Noaj e Iyov.

Noaj, "hombre Tzadik, justo", hizo conforme a todo lo que ordenó Dios (Bereshit, capítulo 6, versículo 9 hasta capítulo 7, versículo 5), aceptó con sumisión el decreto sobre la destrucción del mundo entero, y sobre su salvación y la de su familia. El mundo puede ahogarse, los Tzadikim, los justos tienen un arca - "Ellos solos serán librados, y la tierra quedará desolada" (capítulo 14, versículo 16). No se le ocurrió a Noaj (y quizás no sabía que era posible) rezar por la salvación de su generación, por la salvación del mundo.

Iyov gritó por la intensidad de sus sufrimientos y humillación; mientras Iyov era un juez respetado (Iyov 29), no se le ocurrió que hubiera injusticia en el mundo; la injusticia apareció en su conciencia solo cuando él mismo se convirtió en víctima. "tan sólo a sus propias almas librarán por su justicia” (capítulo 14, vesículo 20). La rectitud en sí misma es limitada, está motivada por la preocupación personal ("puede ser que mis hijos han pecado...” Iyov, capítulo 1, versículo 5), sus horizontes están cerrados por la ignorancia inmanente de todos aquellos que están fuera de su preocupación personal, y sus cielos están cerrados a una respuesta sustancial a las plegarias, los gritos, las quejas y las protestas. "¿Dónde estabas cuando Yo eché los cimientos de la tierra? Decláramelo, si posees inteligencia...”(Iyov, capítulo 38, versículo 4).

En tal realidad, entre Dios y el hombre no hay sociedad - ¡hay una barrera!

En contraste, Abraham es un profeta (socio en la dirección de Dios del mundo, sin barrera); en virtud de su profecía reza por otras personas (incluso por Sedom), incluso si lo han perjudicado y tomado a su esposa (=Avimelej).

Pero los Tzadikim de Ierushalaim se comportaron como Noaj, y no como Abraham.

Extraído de Pirkei Avot en el libro Bereshit, Yoel Ben Nun (páginas 85-86) 5763


Gentileza sitio 929.

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La ceguera de Tzidkiahu

Cinco años antes de que ocurriera la destrucción de Ierushalaim, Yejezkel cava en el muro, y con sus acciones simboliza el futuro del rey Tzidkiahu. Incluso profetiza sobre la ceguera de Tzidkiahu, una ceguera que resulta haber comenzado mucho antes.

Yejezkel pronuncia su profecía pocos años antes de la destrucción. Otras profecías de este grupo de profecías fueron entregadas al pueblo cinco años antes de la destrucción, y probablemente esta sea también la fecha de la profecía de nuestro capítulo. El rey Tzidkiahu reinó once años. En el noveno año de su reinado comenzó el sitio de Ierushalaim, y dos años después la ciudad fue conquistada, y Tzidkiahu huyó para salvar su vida, dejando a todo el pueblo en Ierushalaim, a merced de los babilonios. También sus comandantes militares actuaron como él: "Y se efectuó una brecha en la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron" (Irmiahu, capítulo 52, versículo 7) - no huyeron junto con su rey, tampoco intentaron defenderlo. El rey huye del pueblo, y los soldados huyen del rey. Cada uno por su cuenta y cada uno a su destino.

Y el profeta Yejezkel se encuentra en Bavel, Babilonia, y cinco años antes de este acontecimiento lo describe en detalle. Y agudiza la profecía de Irmiahu. Irmiahu le dijo a Tzidkiahhu: "Y tú no escaparás de su mano, sino que serás ciertamente tomado preso, y en su mano serás entregado; y tus ojos verán los ojos del rey de Bavel, y él hablará contigo boca a boca; y tú irás a Bavel" (Irmiahu, capítulo 34, versículo 3). Irmiahu le ahorró a Tzidkiahu la descripción del horror del arrancamiento de sus ojos. Verás al rey de Bavel y hablarás con él. ¿Y cómo podrás justificar tu traición contra él? Y Yejezkel añade y dice: "Y le hare llevar a Bavel... pero él no la verá" (versículo 13). Ciego llegará Tzidkiahu a Bavel.

Y quizás Yejezkel se refiere a algo más profundo, a algo más comprehensivo: Tzidkiahu se ve a sí mismo como más sabio que todos los reyes de la región. En el momento en que fue coronado por la gracia del rey de Bavel, comenzó a gobernar su reino como si fuera el más grande de los gobernantes y el más grande de los sabios. Y Yejezkel, cinco años antes de que todo el edificio se derrumbe y caiga sobre las cabezas de los hijos de Ierushalaim, describe a Tzidkiahu como un rey ciego, que camina en la oscuridad y no ve lo que lo rodea. La ceguera de Tzidkiahu no comenzó cuando Nevujadnetzar le arrancó los ojos. Nevujadnetzar completó un proceso que había comenzado antes: cuando Tzidkiahu veía lo que lo rodeaba, pero no entendía nada. Y Yejezkel proclama ante él: "cargará (su hato, una especie de bulto con objetos personales) al hombro, en profunda oscuridad, y saldrá (versículo 12).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio DAAT

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La parábola de la olla de carne

¿Cuál es el significado de aquella parábola dudosa "ésta (ciudad) es la olla, y nosotros, la carne" (versículo 3) que los habitantes de Ierushalaim aplican a sí mismos?

"Los cuales dicen: No está cerca (el tiempo de infortunio); edifiquemos casas; ésta (ciudad) es la olla, y nosotros, la carne" (versículo 3)

¿Cuál es aquella parábola dudosa que los habitantes de Ierushalaim aplican a sí mismos? Es común entender esto como una parábola sobre la protección de la ciudad a sus habitantes, como la protección de la olla a la carne que hay dentro de ella. ¿Pero es esta la mejor parábola para ello? ¿Se puede decir que la olla realmente 'protege' a la carne cuando en realidad la está cocinando?

En la profecía de Mijá encontramos una parábola similar, en otro contexto. Mijá describe el maltrato de los jefes de Israel y sus oficiales al pueblo: "y los que comen la carne de Mi pueblo, despojándoles de su piel, y rompiendo sus huesos, y cortándolos en trozos, como si fuese para la olla, y como la carne (que se echa) dentro de la caldera” (Mijá, capítulo 3, versículo 3).

En esta parábola, la carne dentro de la caldera describe la última parte que queda del animal después de haberlo desollado y quitado todas las partes periféricas: la piel, los huesos, los tendones. Solo la parte más selecta y esencial la dejan en la olla.

Por lo tanto, los habitantes de Ierushalaim en su parábola aquí ven la ciudad como una especie de 'olla' que selecciona para su interior solo las partes buenas: ellos, la carne. Mientras que las demás partes del pueblo, el 'desecho', ya fueron exiliadas y arrojadas afuera. Más adelante en el capítulo el asunto se presenta explícitamente: "Hijo del hombre, tus hermanos, tus mismos hermanos, tus parientes más cercanos, y toda la casa de Israel, a quienes han dicho los habitantes de Ierushalaim: ¡Aléjense del Señor! ¡A nosotros nos es dada esta tierra para posesión nuestra! (versículo 15).

Esta concepción es la que guía las primeras profecías de Yejezkel, quien se esfuerza en cada lugar por aclarar a los exiliados que precisamente las personas que están en Ierushalaim son los grandes pecadores sobre quienes se ha decretado la destrucción. Mientras que el pueblo que está en el exilio merecerá regresar a la tierra y contemplar su esplendor, y por tanto no se ha perdido su esperanza.

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Un pequeño santuario

Los que permanecieron en Ierushalaim disfrutaron de las casas de los exiliados y de sus posesiones, y no esperaban su regreso. Dios responde a esto y describe a la Shejiná (Presencia Divina) abandonando Ierushalaim y trasladándose a Bavel, Babilonia.

"Por tanto di: Así dice el Señor Dios: Aunque Yo los he alejado entre las naciones, y aunque los he dispersado por las tierras, sin embargo, Yo les era pequeño santuario en medio de las tierras adonde ellos se han ido" (versículo 16)

En la tradición de la ley judía (Halajá), la sinagoga en cada comunidad recibió el título profético de 'santuario pequeño' (Mikdash Meat). Ciertamente, en el fundamento de la Halajá se dice 'santuario pequeño' en referencia a las sinagogas en Bavel. El Talmud en Meguilá (29) cuenta sobre dos sinagogas en Bavel, donde se escuchaba la voz de la Shejiná. También Rav Sherira Gaón, en su carta a los Sabios de Kairuán, escribió que los exiliados de Yehoiajín construyeron en Bavel una sinagoga con piedras del Templo que llevaron consigo, y sintieron que el Templo había pasado de Ierushalaim a Bavel, y la Shejiná estaba con ellos.

En la comprensión de los exiliados de Bavel hay un problema grave, y con la ayuda de Dios lo examinaremos más adelante en el capítulo 20. Pero de nuestra profecía ciertamente surge que la Shejiná que viajó en su carroza hacia el este, llegó a Bavel, reposó sobre el profeta Yejezkel y sobre Daniel, hombre al que Dios le concedió Gracia y un entrañable afecto, a pesar de que no hay profecía fuera de la tierra de Israel, y regresó con los exiliados después de unos setenta años desde Tel Aviv junto al río Kvar a Ierushalaim.

No pocas razones hay para este paso extraordinario de la Shejiná. Nosotros escribiremos solo lo relacionado con nuestro capítulo.

"Hijo del hombre, tus hermanos, tus mismos hermanos, tus parientes más cercanos, y toda la casa de Israel, a quienes han dicho los habitantes de Ierushalaim: ¡Aléjense del Señor! ¡A nosotros nos es dada esta tierra para posesión nuestra!" (versículo 15)

En el tiempo de la profecía, en el sexto año de Tzidkiahu, el artesano y el herrero y el resto de la gente de Yehoiajín y muchos más ya habían sido exiliados forzosamente a Bavel. En Ierushalaim permanecieron los hombres de Tzidkiahu, hombres de una rama diferente en el reino de la casa de David. Los que quedaron en Ierushalaim no sufren por la aflicción de sus hermanos exiliados y no esperan su regreso. Disfrutan de que Ierushalaim esté menos abarrotada, disfrutan de las casas vacías de los exiliados y de sus posesiones que fueron dadas a los que permanecieron en Ierushalaim como herencia. Los exiliados, según los habitantes de Ierushalaim, ya no son el pueblo de Dios, sino nuevos babilonios, y el pueblo escogido que hereda la tierra de Dios y su ciudad santa no son otros sino ellos, los hombres de Tzidkiahu.

La desesperanza respecto a los exiliados y el desprecio hacia ellos, provocaron la severa respuesta de Dios y la declaración de que la Shejiná exiliada de Ierushalaim debido a las acciones de sus habitantes viaja a Bavel para estar con los exiliados y decirles en su tiempo de añoranza por Tzión, que Dios no lo permita, su esperanza no se ha perdido.

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Móviles personales Vs. móviles puros

El ansia de poder y el afán de dinero impulsaron a los falsos profetas, pero cualquier persona puede verse movida por ellos. El conocimiento de Dios conduce al buen camino.

En nuestro capítulo, el profeta profetiza sobre aquellos que profetizan desde su propio corazón: personas que profetizan en nombre de Dios pero predicen lo que su corazón ha inventado según las expectativas del público.

Este grupo se divide en Yejezkel en dos focos:

El primero - 'los profetas de Israel', las personas que se abrieron paso hasta las cumbres de la jerarquía política, aquellos cuya opinión es escuchada por todos, aquellos que lideran al pueblo, los personajes mediáticos que hablan en todas las plazas públicas y son conocidos por el pueblo como emisarios centrales en nombre de Dios. Ellos repiten el mantra que todo el pueblo quiere escuchar - "paz", y así cautivan sus corazones y reciben trato y honor.

El segundo - 'las hijas de tu pueblo', costureras que se sientan en el mercado y se presentan como conocedoras del futuro a cambio de unos 'puñados de cebada y trozos de pan', o para mantener clientes. Ellas, a diferencia de los profetas, trabajan con personas específicas y profetizan sobre destinos individuales. Para ellas no importa si profetizan bien o mal, si dan muerte a almas o dan vida a almas. En una época así, cuando el presente es confuso y el futuro de la ciudad está en peligro, todos buscan un terreno de certeza, y pagarán solo por la mera sensación de saber.

Lo común a ambos es que utilizan la idea del conocimiento del futuro encarnado en la profecía como herramienta para promover sus necesidades. Ignorando los efectos y el significado de la profecía, la forma en que el pueblo reacciona y actúa según ella - engañan al pueblo y lo destruyen desde dentro solo para lograr sus deseos: poder y honor en el caso de los profetas, y dinero en el caso de las hijas del pueblo.

El profeta nos enseña y reprende sobre "hombres corruptos" movidos por el ansia de poder y "mujeres corruptas" movidas por el ansia de dinero, que ignoran la voluntad de Dios y los efectos de sus acciones, también como una parábola que representa estas fuerzas que incitan a toda persona. El ansia de poder y el afán de dinero como motivación humana son los dos modelos principales de la estructura de la personalidad humana desarrollados por los discípulos y continuadores del camino de Sigmund Freud.

En contraste, Yejezkel insiste en la necesidad del 'conocimiento de Dios', una expresión que se repite en el texto bíblico en el contexto de la moralidad y la justicia. Una persona movida por el deseo de búsqueda de significado/aspiración a lo sagrado, que 'conoce a Dios' y conduce sus acciones para ese fin, es la persona buena y moral, aquella que construye el mundo. Aquella que puede salvar al pueblo en lugar de arrastrarlo a los abismos.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización NAJAT, jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la juventud

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El que relata parábolas

¿Qué caracteriza las parábolas de Yejezkel? ¿Y por qué Yejezkel describe una vid quemada que no tiene posibilidad de dar fruto?

El uso de la parábola para transmitir el mensaje profético es más común en Yejezkel que en los otros profetas, y evidencia la diversidad literaria y la precisión retórica de la profecía de Yejezkel. Parece que el estilo de Yejezkel fue bien recibido por el pueblo, ya que de las palabras del profeta a Dios al comienzo del capítulo 21 aprendemos que la reacción del pueblo a este recurso no tardó en llegar:

"Entonces yo dije: "Ah Señor Dios! Ellos dicen de mí: Él no habla sino parabolas” (Yejezkel, capítulo 21, versículo 5).

El estudio de las parábolas de Yejezkel enseña que muchas veces no se encuentra un referente histórico al final de ellas, y no podemos convertir exactamente la parábola en la realidad histórica; a veces incluso parece que toda la profecía termina con el final de la parábola. Por lo tanto, las 'soluciones' a las parábolas en la profecía de Yejezkel deben encontrarse dentro de la propia parábola. Durante el relato ocurren diferentes 'irrupciones', pequeñas y grandes, de la realidad a la que apunta la parábola. Estas irrupciones pueden incluir una secuencia de versículos (como en el capítulo 16, versículos 17-22) y pueden incluir una sola palabra que se desvía de la descripción continua de la parábola y apunta o alude al referente. La parábola está tan entrelazada con su referente que a veces es difícil (y quizás ni siquiera posible) determinar qué en las palabras del profeta pertenece a la parábola y qué al referente.

En el capítulo 15, a diferencia de los capítulos siguientes, es fácil distinguir entre los versículos que pertenecen a la parábola (1-5) y al referente (6-8). En la parábola, el profeta describe una vid que, por estar quemada, no es apta para otros usos, ni para trabajos ni para hacer herramientas. En el referente, el profeta revela que la vid son los habitantes de Ierushalaim, a quienes el fuego consumirá. Es posible que el mensaje principal radique precisamente en el hecho de que Yejezkel no propone, ni siquiera en la parábola, la posibilidad de que la vid produzca racimos de uvas, y así también aquí el destino de la ciudad es como el de la vid inútil.

"Y convertiré la tierra en una desolación, por cuanto ellos se han portado muy deslealmente (contra Mí), dice el Señor Dios" (versículo 8).

El discurso de Yejezkel aquí está dirigido a los habitantes de Bavel, Babilonia, y su propósito es informarles que no solo se acerca el final de Ierushalaim, sino que toda la tierra quedará desolada. El futuro del pueblo no está en el remanente que quedó en Ierushalaim, sino en ellos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”

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¿Quién es digno de escuchar una profecía?

Incluso para aquellos que sabían que Yejezkel era un profeta verdadero y venían a él para escuchar sus profecías, no se les concedería la profecía verdadera que buscaban, y esto debido a sus acciones.

Para recibir la profecía otorgada por Dios hay dos condiciones: La primera y trivial es no dejarse seducir por los falsos profetas. La segunda, que surge de la descripción del acto en el capítulo, es que quienes buscan la profecía deben acudir al profeta verdadero con las manos limpias, y no mientras siguen practicando paralelamente la idolatría.

"Entonces se me dirigió la palabra del Señor, diciendo: Hijo del hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en sus corazones, y han puesto el tropiezo de su iniquidad delante de su rostro; ¿y acaso he de ser Yo consultado en manera alguna por ellos?” (versículos 2-3)

Es decir: ¿por qué habrían de merecer estos que practican la idolatría recibir las palabras de Dios? Pero no salen impunes sin nada, y reciben palabras de reprensión por sus acciones:

" Por tanto, háblales, y les dirás: Así dice el Señor Dios: Cada hombre de la casa de Israel que erigiere sus ídolos en su corazón, y pusiere el tropiezo de su iniquidad delante de su rostro, y viniere al profeta, Yo, el Señor, le responderé en ello conforme la multitud de sus ídolos, a fin de prender (tomar) a la casa de Israel en (el error de) su mismo corazón; por cuanto todos ellos se han separado de Mí, por medio de sus ídolos" (versículos 4-5).

Sin embargo, de manera única y excepcional en el libro de Yejezekel, el profeta les llama al arrepentimiento, quizás porque vinieron a recibir la palabra de Dios de boca del profeta:

"Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Dios: ¡Vuelvan, y conviértanse de vuestros ídolos, y aparten vuestro rostro de todas vuestras abominaciones!" (versículo 6).

Ahora se describe el castigo de aquellos que vienen a consultar a Dios mientras practican la idolatría:

"Y pondré Mi rostro contra ese hombre, y haré que sea un asombro, para que sirva de escarmiento y de refrán y le extirparé de en medio de Mi pueblo, y conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 8).

Su castigo es severo y similar al castigo de los falsos profetas: exterminio de en medio del pueblo, y también de esto se puede entender la gravedad de este acto de los ancianos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”

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