Síntesis del capítulo, Irmiahu 19

 

En este capítulo se presenta una profecía que incluye el acto simbólico de comprar una vasija y romperla.

Dios se le aparece a Irmiahu y le ordena ir a comprar una vasija de barro y luego dirigirse al valle de Ben-Hinom, donde debe pronunciar una profecía de calamidad: " He aquí que voy a traer un mal sobre este lugar, tal que a cualquiera que lo oyere, le retiñirán (zumbarán)los oídos (versículo 3). Como parte de la profecía de calamidad, el profeta declara que el valle de Ben-Hinom se convertirá en "valle de la Matanza" debido a los numerosos muertos: " a este lugar no se le llamará más Tófet ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la Matanza " (versículo 6). Como parte de la calamidad, la gente comerá la carne de sus hijos.

Después de estas descripciones, el profeta rompe la vasija y explica la analogía: "Y les dirás: "Así dice el Señor de los ejércitos: De esta manera romperé a este pueblo y esta ciudad, así como se rompe una vasija del alfarero, que no puede recomponerse más; y enterrarán en Tofet, por no haber otro lugar para enterrar. Así haré con este lugar, dice el Señor, y con sus habitantes, haciendo que sea esta ciudad como Tofet " (versículos 11-12).

Después de que Irmiahu pronunció esta profecía en el valle de Ben-Hinom, se dirigió a proclamar palabras de calamidad en el patio de la casa de Dios frente a todo el pueblo. La reacción a esto la leeremos en el siguiente capítulo.

 

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Síntesis del capítulo, Irmiahu 20

Encarcelamiento de Irmiahu por Pashjur y la profecía de Irmiahu sobre él (Versículos 1-6)

En el capítulo anterior, Irmiahu se paró en el atrio de la casa de Dios y proclamó una profecía de calamidad. Como resultado de esta profecía, Pashjur, quien era "superintendente en jefe en la casa del Señor" (versículo 1), golpeó a Irmiahu y lo puso " en el cepo que había en la puerta superior de Biniamín, que estaba en la casa del Señor" - se trataba de una forma de arresto.Irmiahu, en respuesta, profetiza cosas duras contra Pashjur: "He aquí que voy a hacer que seas un terror a ti mismo y a todos tus amigos, los cuales caerán por la espada de sus enemigos, viéndolo tus mismos ojos; y a todo Iehudá entregaré en mano del rey de Bavel, quien los transportará a Bavel, y los matará a espada... Y tú, Pashjur, y todos los que habitan en tu casa, irán en cautiverio; y llegarás a Bavel, y allí morirás, y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos, a quienes has profetizado mentira" (versículos 4-6).

La queja de Irmiahu (Versículos 7-18)

En este párrafo se presenta una súplica relativamente larga del profeta, quien pide venganza contra sus enemigos: "Y Tú, oh Señor de los ejércitos, que pruebas al justo, Tú que miras los íntimos pensamientos y el corazón, vea yo Tu venganza en ellos, porque Te he expuesto mi pleito" (versículo 12). En medio del ruego, el profeta agradece a Dios por su liberación: "Canten al Señor, alaben al Señor, porque ha librado el alma del pobre de mano de los malhechores" (versículo 13), pero inmediatamente pasa a maldecir el día de su nacimiento: "¡Maldito el día en que yo nací! ¡No sea bendecido el día en que mi madre me dio a luz!... ¿Para qué salí del seno para ver aflicción y dolor, y para que mis días sean consumidos en vergüenza? (versículos 14-18). Es posible que la transición entre los versículos de salvación y gratitud a la desesperación por la vida describa el difícil estado emocional en el que se encuentra el profeta mientras está en el cepo.

 

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מה הקשר?

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דם שפך?

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המצוות הכפולות

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לא מוותר

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רשימת הלא מיוחסים

 

בתוך רשימת העולים, אחרי הנתינים, מופיעים אלו שאין להם יחוס: "וְאֵלֶּה הָעוֹלִים מִתֵּל מֶלַח תֵּל חַרְשָׁא כְּרוּב אַדּוֹן וְאִמֵּר וְלֹא יָכְלוּ לְהַגִּיד בֵּית אֲבוֹתָם וְזַרְעָם אִם מִיִּשְׂרָאֵל הֵם" (סא). לכאורה בפסוק רשימת מקומות שמהם הגיעו אנשים שלא ידעו במדויק את מוצאם השבטי ולכן גם עלתה השאלה מי הם באמת.

המדרש מפרש כל שם מקום כבעל משמעות ייחוסית:

"ואלה העולים מתל מלח תל חרשא כרוב אדון ואמר ולא יכלו להגיד בית אבותם וזרעם אם מישראל הם",
"תל מלח" - אלו בני אדם שדומים מעשיהם למעשה סדום שנהפכה לתל מלח,
"תל חרשא" - זה שקורא אבא ואמו משתקתו,
"ולא יכלו להגיד בית אבותם וזרעם אם מישראל הם" - זה הוא אסופי שנאסף מן השוק,
"כרוב אדון ואמר" - אמר רבי אבהו, אמר אדון: אני אמרתי יהיו ישראל לפני חשובים ככרוב, והם שמו עצמם כנמר
(בבלי קידושין ע ע"א)

הראשונים - "תֵּל מֶלַח" – נולדו ממעשה אסור כמו אנשי סדום.
השניים - "תֵּל חַרְשָׁא" – אלו שנולדו מאב שאסור לספר עליו (יתכן שגם הם ממזרים).
השלישיים - "כְּרוּב אַדּוֹן וְאִמֵּר" – כאלו שהיו יכולים להיות קדושים (כמו כרוב - מלאך) אבל החליטו להחליף זוגות כמו הנמר.
והרביעיים – "וְלֹא יָכְלוּ לְהַגִּיד בֵּית אֲבוֹתָם וְזַרְעָם אִם מִיִּשְׂרָאֵל הֵם" – הם אלו שנאספו מהשוק ולא ידוע מי אמם ומי אביהם.

המדרש מתחיל מאלו שנאסרו להתערב בעם ישראל ועובר לאלו שאין להם מוצא. ומעניין הוא שבסופה של הדרשה יש מסורת אחרת לדברי ר' אבהו, מסורת שרואה את המתוארים לחיוב:

"איכא דאמרי [=יש האומרים]: אמר רבי אבהו, אמר אדון: אף על פי ששמו עצמם כנמר, הן חשובים לפני ככרוב". כלומר, היו נחשבים בעיני עצמם לפסולים אך בעיני האל הם כשרים. ולוואי גם בימינו.


באדיבות אתר 929

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Una lamentación por el pueblo y la tierra

 

Irmiahu expresa en sus palabras un lamento profético sobre el pueblo, la tierra y la inminente destrucción. La destrucción ya había sido decretada por los pecados de Menashé y sus sucesores, pero parece que la lucha entre las facciones más duras y los sumisos tendrá una parte no pequeña en ella.

El lamento profético comienza en el libro de Irmiahu, después de una serie de reprensiones, que no tuvo oyentes. Irmiahu también lamentó la muerte de Yoshiahu, y este lamento está incluido en el libro de Eijá, Lamentaciones (Divrei Haiamim II, capítulo 35, versículo 25; "y están escritos en las Lamentaciones"); Irmiahu también se lamentó por sí mismo (especialmente en Eijá capítulo 3); pero ante todo, expresó un lamento profético sobre el pueblo y la tierra, incluso antes de la destrucción, incluso antes de que vinieran las plañideras (las mujeres que eran especialistas en lamentos) (capítulo 9, versículos 16-19).

Como lamento profético, la cuestión de la culpa también ocupa aquí un lugar central (capítulo 9, versículos 1-8; 11-13): "¿Quién es el hombre sabio que entienda esto... ¿Por qué ha perecido el país? ¿Por qué ha quedado asolado como el desierto, sin pasajero? Y el Señor mismo ha dicho: "Por cuanto han dejado Mi ley, que Yo puse delante de ellos, y no han escuchado Mi voz, ni han caminado según ella..." Según esto, la destrucción ya había sido decretada por los pecados de Menashé y sus sucesores.

Pero Irmiahu, en la segunda mitad de su vida, exigió someterse a Bavel, Babilonia y salvarse. Incluso durante el último sitio babilónico a Ierushalaim en el período de Tzidkiahu, el profeta todavía le dijo al rey (en la cárcel; capítulo 38, versículos 17-18): "Así dice el Señor, Dios de los ejércitos, Dios de Israel: Si tú salieres luego a los príncipes del rey de Bavel, entonces vivirá tu alma, y esta ciudad, no será quemada a fuego.... pero si no salieres... esta ciudad será entregada en manos de los kasditas, los caldeos, y ellos la quemarán a fuego"...

Este pueblo es un 'pueblo de dura cerviz' – parte de él se opone al pacto y al destino, y parte del mismo está movilizado contra toda servidumbre extranjera, sea religiosa, cultural o política. Ya en la época de Moshé estaban los adoradores del becerro y los espías-turistas por un lado, y los que subieron presuntuosamente a la montaña contra el decreto de los cuarenta años por el otro.

Es bien sabido que los círculos más leales a la independencia de Iehudá no aceptarán la orden de rendición de Irmiahu, y se rebelarán contra el gobierno babilónico hasta la destrucción. Si Dios le retira a Ierushalaim su protección especial (después de haber resistido la dura prueba contra Sanjerib), la ciudad se quebrará desde dentro entre los sumisos y las facciones más duras, y arderá en llamas.

Cortesía sitio 929.

 

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Contra el culto igorante a los ídolos

También los no judíos que adoran a los ídolos entienden y saben que sus estatuas no ven ni oyen, y los fundamentos de la fe israelita ya se difunden entre los sabios de las naciones. Solo la idolatría ignorante todavía actúa como si los ídolos "representaran algo". Y tras esta vanidad se dejan llevar los judíos desesperados. 

Exactamente como en Yeshaiahu (principalmente capítulo 44), con el lamento por la destrucción prevista, y con la gran desesperación por la fe en Dios y su pacto con Israel, también Irmiahu requiere advertir sobre el alejamiento de las "costumbres de los paganos... y de las señales del cielo", y contra la adoración delirante de judíos a estatuas de madera recubiertas de oro, que no caminan ni hablan (versículos 2-5).

"No les tengan miedo, porque no pueden hacer mal, ni tampoco son capaces de hacer bien" (versículo 5);

Aquí aparece una fascinante innovación conceptual – también los no judíos que adoran a sus ídolos entienden y saben que sus estatuas no ven ni oyen, y todos ellos conocen también acerca del “Dios Supremo” que gobierna todo. Incluso la identificación de "El Señor, Dios Altísimo, creador de los cielos y la tierra" (como dijo Abraham; Bereshit, capítulo 14, versículo 22) ya es conocida en el mundo, y los fundamentos de la fe israelita ya se difunden entre los "sabios de las naciones"; solo la idolatría ignorante todavía actúa como si los ídolos "representaran algo".

Y precisamente en este tiempo los judíos desesperados se dejan llevar por esta vanidad, de la cual el mundo entero está cerca de liberarse (versículos 6-8): " ¡Ninguno hay como Tú, oh Señor! ¡Grande eres, y Tu nombre es grande en poder! ¿Quién no Te temería a Ti, oh Rey de las naciones? Porque a Ti Te corresponde (el temor), ya que entre todos los sabios de las naciones, y en todos los reinos, ninguno hay comparable a Ti! Y todos a una son necios y entontecidos (embrutecidos); doctrina de vanidades, es el leño!"...

En el capítulo que cierra la primera sección de "Las palabras de Irmiahu" (capítulos 2 al 10), el profeta se dirige también a los judíos que ya fueron exiliados a tierras arameoparlantes, y como si enviara una primera carta* al exilio (versículo 11):

" Así les dirán (a los idólatras): "Los dioses que no hicieron los cielos y la tierra, perecerán de sobre la tierra y de debajo de estos cielos"; la continuación en hebreo (versículos 12-16), explica el contenido de la declaración en arameo.

Irmiahu envió otras cartas al exilio como se detalla en el capítulo 29, y al final del 51.


Cortesía sitio 929

 

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La maledicencia-en la época de Irmiahu y en nuestra generación

La Lashón Hará (maledicencia) actúa como una flecha lanzada con arco, que no hay forma de devolver. Así fue en la época de Irmiahu, y con mucha mayor fuerza, así es en nuestros días, en los que con un simple toque del teclado se puede enviar la flecha de la Lashón Hará de un extremo del mundo al otro.

Accedí a escribir esta breve nota a pedido del rabino Dr. Benny Lau, en memoria de mi madre, Shifra Rubinstein-Birenberg, de Bendita Memoria, quien fue una destacada enfermera de salud pública, mujer de muchas acciones y méritos, ferviente sionista pero de carácter algo pesimista, que tenía el Tanaj siempre en su cabecera. El profeta Irmiahu —su vida, sus profecías y su destino— era su favorito. Le oí decir muchas veces el último versículo del capítulo 8 y el primero del capítulo 9, que dicen así:

“¡Oh, si fuera aguas mi cabeza, y mis ojos fuente de lágrimas, para que día y noche yo llorara por los muertos de la hija de mi pueblo! ¡Ojalá tuviera en el desierto un albergue de viandantes, para que dejase a mi pueblo y me fuese de ellos; pues que todos son adúlteros, una banda de pérfidos!”

Gran parte de las profecías de Irmiahu son críticas a la sociedad judía de su tiempo. Irmiahu no fue el primero en alzar la voz contra los males de su época: recordamos al profeta Natán que reprendió al rey David sobre el caso de Uría HaJití,  el hitita mediante la parábola de la oveja del pobre (Shmuel II, capítulo 12); y a Yeshaiahu, que sermoneó a los "príncipes de Sedom, Sodoma" de Ierushalaim:
“¿Cómo se ha tornado ramera la ciudad fiel? … Tus príncipes son rebeldes y camaradas de ladrones, cada uno de ellos ama el cohecho y corre tras las dádivas” (Yeshaiahu, capítulo 1, versículos 21, 23).

Y en nuestro capítulo, Irmiahu continúa con esta línea, que aparece ya desde el comienzo del capítulo 5, pero debemos prestar atención de inmediato a que las duras descripciones de la sociedad israelita provienen, destacadamente, de la boca de Dios —del Morador de los cielos— y no sólo del profeta.

1 ¡Ojalá tuviera en el desierto un albergue de viandantes, para que dejase a mi pueblo y me fuese de ellos; pues que todos son adúlteros, una banda de pérfidos.2 Y entiesan (tensan) su lengua, como arco suyo, para (arrojar) mentiras, y no se fortalecieron en la tierra por la verdad; pues proceden de maldad en maldad, y no Me conocen a Mí, dice el Señor.3 Cuídense cada uno de su prójimo, y ninguno confíe en su hermano; porque todo hermano seguramente engañará, y todo prójimo andará chismeando.4 Engañan cada cual a su prójimo, y no dicen la verdad; han avezado su lengua a hablar mentiras; han agotado sus fuerzas con sus iniquidades.5 Tu morada está en medio del engaño; por (amar) el engaño, ellos rehúsan conocerMe a Mí, dice el Señor.6 Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos: "He aquí que los acrisolaré, y los ensayaré; pues ¿qué otra cosa habré de hacer frente a la hija de Mi pueblo?7 Su lengua es flecha mortífera, habla engaño: con su boca habla paz a su prójimo, mas en su interior le pone acechanza.8 ¿No tengo Yo que castigarlos por estas cosas?, dice el Señor; y de una nación como ésta, ¿no ha de vengarse Mi alma?"

El final del versículo 2 ("y no me conocen a Mí, dice el Señor") y del versículo 5 ("ellos rehusaron conocerme a Mí, dice el Señor") enfatizan el origen divino de la profecía. Así también ocurre en los versículos 6 y 8: las palabras duras provienen directamente de Dios (véase también la enseñanza del rabino Iaacov Medan, quien explica que los esenios, a finales del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo, buscaron cumplir las palabras de Irmiahu: “¡Ojalá tuviera en el desierto un albergue de viandantes —pero hay que recordar que estas palabras fueron dichas por Dios mismo, no por el profeta por su cuenta).

Estos versículos del capítulo 9 son una acusación severa sobre el comportamiento traicionero del pueblo:
" Cuídense cada uno de su prójimo, y ninguno confíe en su hermano; porque todo hermano seguramente engañará, y todo prójimo andará chismeando " (versículo 3);
“Engañan cada cual a su prójimo, y no dicen la verdad; han avezado su lengua a hablar mentiras; han agotado sus fuerzas con sus iniquidades " (versículo 4).

Está claro para cualquier persona sensata que una sociedad basada en la mentira, la maledicencia y el daño al prójimo no puede mantenerse —su destino es la destrucción, Dios no lo permita.

Incluso después de la destrucción, en el exilio, la situación del pueblo judío no mejoró. Véanse las duras palabras de Rabí Efraim Zalman de Luntshitz en su comentario "Kli Yakar" sobre el versículo de la reprimenda en la parashá Bejukotai (Vaikrá, capítulo 26, versículo 36):
“Pero a los remanentes de entre vosotros infundiré temor en su corazón en las tierras de sus enemigos: los perseguirá el murmullo de una hoja al viento; y huirán como se huye ante la espada y caerán sin que nadie los persiga.”

La comparación de la lengua con una flecha y un arco —"Entiesan (tensan) su lengua como su arco para mentir" (versículo 2)— se conecta con el Midrash Shojar Tov:
“La lengua se compara con una flecha: si una persona saca una espada para matar a su amigo, el amigo puede suplicarle y hacer que el asesino se arrepienta y vuelva a guardar la espada. Pero la flecha, una vez lanzada, incluso si el tirador se arrepiente, ya no puede recuperarla.”

Otro ejemplo duro es:
“… Su lengua es flecha mortífera, habla engaño: con su boca habla paz a su prójimo, mas en su interior le pone acechanza.” (versículo 7);
la acechanza, la emboscada recuerda al poema de Rabí Iehudá HaLeví en su colección Bejével Arav:
"Palabras cuya superficie es dulce pero dentro hay espinas como zarzas dentro de un panal de miel."

No es raro que nos encontremos con palabras dulces que ocultan odio. El profeta trágico está sumido en una tormenta interior por las enfermedades sociales, especialmente entre la gente de su ciudad, tal como dijo el autor de Mesilat Yesharim, Rabí Moshé Jaim Luzzatto (capítulo 4, la cualidad del cuidado):
“Y es que corrían tras sus hábitos y caminos sin detenerse un momento a examinar sus actos, y así caían en el mal sin percatarse de él.”

Ya hemos visto por qué la lengua puede actuar como una flecha lanzada con un arco. Así fue en los tiempos antiguos, en la época de Irmiahu; ¡ más aún hoy en día!, cuando con un leve toque al teclado —o incluso con un teléfono móvil— se puede enviar la flecha de la Lashón Hará de un extremo del mundo al otro. Lo que antes estaba limitado a una comunidad local, se expandió con el tiempo a la prensa, la radio y la televisión —y ahora, en la era virtual, puede llegar en segundos a todo el mundo.

En la sentencia ADN 2121/12 Fulano vs. Dra. Ilana Dayan Orbach (2014), tuve ocasión de decir al comienzo de mi opinión (una opinión minoritaria unipersonal):
“Es mejor el renombre que el óleo bueno” (Kohelet, Eclesiastés, capítulo 7, versículo 1); antiguamente, el buen nombre del hombre tenía un lugar de honor bajo el sol. Ese lugar se está reduciendo, y bajo el manto de la libertad de expresión —un valor social muy importante por sí mismo—, el honor humano, en mi opinión, se está desgastando literalmente... Priorizar la libertad de expresión por encima del buen nombre… Tenemos el deber de proteger el honor y el buen nombre de la persona no menos —y quizás más— que la libertad de expresión periodística, para que no sean pisoteados en un mundo en el que hoy más que nunca, por la fuerza de la electrónica y lo virtual, el daño por calumnias y difamación es más fácil que nunca. Incluso si mi posición queda en minoría —‘Hablaré para desahogarme (Iyov, capítulo 32, versículo 20).”

Y también se dijo allí:
“Mi posición principal, como se explicará, es que no se puede decir que, en el equilibrio entre el derecho del individuo a su buen nombre y la libertad de expresión, necesariamente deba prevalecer esta última. Al contrario, si hay lugar para establecer una prioridad entre ellas, el derecho al buen nombre debe prevalecer. En mi opinión, esta conclusión surge, entre otras cosas, también de la Ley Fundamental: Dignidad Humana y Libertad”; allí también se mencionaron fuentes del derecho judío, destacando la parábola del Jafetz Jaim (Rabí Israel Meir HaCohen de Radin), autor de los libros del Jafetz Jaim y Shmirat HaLashón*.

Expresé mi opinión, la opinión minoritaria, pero la mayoría de mis colegas amplió el alcance de la libertad de expresión, dando un papel central a los medios de comunicación y su misión, y por supuesto lo respeto, y esta es la jurisprudencia vigente en Israel. Pero ahora tenemos la humillación, el shaming, que también ha cobrado vidas - y ahora buscamos maneras de combatirlo. ¿Qué será de esto? La voz de Irmiahu resuena en mis ojos en todo esto. Su clamor no ha cesado.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio 929.

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