Infierno y paraíso en Ierushalaim

 

En el valle de Ben Hinom quemaban niños, así que hay un infierno en Ierushalaim. Pero, ¿existe también un paraíso en ella?

El Guehinom, el infierno,  es un lugar donde queman niños. En el "Valle de Ben Hinom" en Ierushalaim (debajo del Monte Tzión, del barrio Iemín Moshé y del Estanque del Sultán), cerca de las cuevas funerarias, quemaban niños como sacrificios al Molej. Si los que sacrificaban niños habían escuchado sobre el sacrificio de Itzjak, quizás pensaron también que el sacrificio de un niño podría ser un mandato divino, Dios no lo permita. ¿Se les ocurrió que el sacrificio de Itzjak vino a detener tal sacrificio?

En la Torá, en el libro de Devarim (capítulo 12, versículo 31) está escrito sobre estos cultos abominables: "No habrás de hacer así ante Hashem  tu Dios.; pues todo lo abominable ante Hashem -que El repudia- han hecho para sus ídolos: pues aun a sus hijos y a sus hijas queman al fuego para sus dioses ". Vinieron los Sabios del Talmud (Taanit 4a) e interpretaron las palabras de Irmiahu (capítulo 19, versículo 5):

"Lo que no mandé" - se refiere al hijo de Mesha, rey de Moab (que lo sacrificó sobre la muralla; Melajim II, capítulo 3, versículo 27); "ni dije" - se refiere a la hija de Iftaj(que por error hizo la promesa de sacrificarla; Shoftim 1, versículos 31-40); "ni me pasó por el pensamiento" - se refiere a Itzjak, hijo de Abraham (que no había intención de sacrificarlo; Bereshit capítulo 22).

¿Existía también un Edén en Ierushalaim?

Así está escrito en el libro de Bereshit (capítulo 3, versículo 24) - "Cuando expulsó al hombre, colocó al Este del huerto de Edén los querubines y al fulgor de la espada que rotaba, para custodiar el camino hacia el árbol de la vida "; en el Mishkán, Tabernáculo, como en el Sanctasanctórum del Gran Templo, había querubines con alas extendidas, guardianes del Arca de la Alianza, y esto significa que el "camino del árbol de la vida" fue reabierto mediante el pacto y la Torá. Por lo tanto, existían entonces en Ierushalaim tanto el 'Jardín del Edén' como el 'Guehinom', el infierno, en un estado imposible. Irmiahu ya se había enfurecido (en la profecía paralela, en el capítulo 7, versículos 1-11; 30-31) contra aquellos que iban tanto a las abominaciones de "Tofet" como al Templo del Señor, convirtiendo el Templo del Señor en una "cueva de ladrones" (capítulo 7, versículo 11), que debía ser destruida.

De hecho, Yejezkel (en los capítulos 10-11) describió la espada de la destrucción, con la salida de los querubines de la casa del Señor.

Cortesía sitio 929,

 

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La flexibilidad de la materia

La flexibilidad del material enseña principalmente sobre la capacidad de Israel para arrepentirse incluso ahora, y convertirse en un instrumento completamente diferente.

Irtmiahu recibe la orden de bajar a la casa del alfarero y ver al creador, el alfarero, fabricando vasijas en su torno. Durante la creación, la vasija que estaba siendo formada se estropeó. El alfarero tomó el material y creó con él una nueva vasija. "Y la vasija que él hacía de barro se echó a perder en la mano del alfarero, y él volvió a hacerla otra vasija distinta, como le pareció bien al alfarero hacerla." (versículo 4)

Dios le explica la parábola a Irmiahu: el pueblo de Israel es como el barro en manos del alfarero. Así como el alfarero decide crear una nueva vasija "como mejor le parece", así también Dios puede elegir hacer con cualquier nación o reino según Su voluntad. Dios decide cómo "crear" según el comportamiento del pueblo. A veces Dios elegirá destruir una nación, pero cuando esa nación se arrepienta, Él cambiará de opinión, y viceversa - si una nación que Dios ha elegido "edificar y plantar" hace lo malo ante Sus ojos, Dios se arrepentirá del bien que quería hacerle.

La elección del alfarero y el barro como metáfora no es casual. El barro es flexible y puede ser modificado fácilmente. La forma que tenía el barro anteriormente no necesariamente se refleja en su forma actual. Más que una profecía de reprimenda al pueblo por sus malas acciones, es una profecía que fortalece la capacidad de arrepentimiento - "Y si la tal nación si se volviere de su maldad aquella nación contra la cual he hablado, Yo Me arrepentiré del mal que pensaba hacerle" (versículo 8). El juicio de Dios es tan flexible y puede cambiar porque las acciones del pueblo pueden cambiar. Es posible arrepentirse.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización NAJAT, jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la juventud.

 

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Todo ocurre en la visión profética

Maimónides en su libro 'Guía de los Perplejos' se refiere al asunto de los actos simbólicos presentados en las palabras proféticas y establece una regla según la cual "todo ocurre en la visión profética".

El capítulo 13 de Irmiahu incluye una descripción profética poco común. Mientras que las profecías habituales son aquellas en las que el profeta habla al pueblo, en esta profecía que aparece en los versículos 1-7, el profeta realiza acciones que simbolizan algo.

Este Perat, donde Irmiahu esconde el cinturón, ha sido interpretado por muchos comentaristas como el río Éufrates en Irak, es decir, Bavel, Babilonia, o Ur de los Caldeos. Comentaristas modernos identifican el lugar como Ein el-Fara, a unos cinco kilómetros de Anatot y diez kilómetros de Ierushalaim. Según lo que se dice más adelante, esta discrepancia no tiene ninguna relevancia.

Esta profecía, que consiste en realizar una acción para simbolizar algo a quienes la ven, en lugar de decir algo para transmitir un mensaje a quienes escuchan, es una clase especial de profecía. Y para entender la naturaleza de estas profecías, estudiaremos fragmentos de las palabras de Maimónides en la Guía de los Perplejos, donde explica el significado de la profecía y dedica un capítulo al acto simbólico en la profecía. Y así son las palabras de Maimónides, en la Guía de los Perplejos:

"Así como un hombre puede soñar que ha viajado a cierto país, y allí se ha casado, y ha permanecido por un tiempo, y le ha nacido un hijo al que llamó de tal manera, y cuya historia fue tal y cual, así son estas parábolas proféticas que se ven o se realizan en la visión profética... todo ocurre en la visión profética, no son acciones reales perceptibles a los sentidos... mas Irmiahu no salió de la Tierra de Israel a Bavel, Babilonia, ni vio el Éufrates" (Maimónides, Guía de los Perplejos II, 46)

¿Por qué interpreta Maimónides el acto profético como una parábola y no como un acto que realmente se llevó a cabo? La razón es una concepción general que explica el prodigio, de la cual se deriva un método interpretativo que explica el acto simbólico en general.

Si aceptáramos el acto simbólico como algo que ocurre en la realidad, entonces el profeta Yejezkel habría tenido que volar en el viento desde Bavel, Babilonia, hasta Ierushalaim. Pues así dijo Yejezkel: "y me elevó el espíritu entre la tierra y el cielo, y me llevó a Ierushalaim en visiones de Dios" (Yejezkel, capítulo 8, versículo 3). Este es un acto milagroso incomprensible y no esencial para la profecía que se pronuncia después. Y lo principal: el versículo revela el significado de la descripción al decir "me llevó a Ierushalaim en visiones de Dios". Visiones de Dios - esto es profecía.

Después de establecer el principio fundamental, Maimónides puede continuar con este método interpretativo para cualquier acto. Y aquí Maimónides establece una nueva regla interpretativa:

"Todo lo que se dice en esa 'visión' que él hizo, o escuchó, o salió, o entró, o dijo, o le fue dicho, o se levantó, o se sentó, o subió, o bajó, o anduvo por el camino, o preguntó, o fue preguntado - todo es en la visión profética. E incluso si esos actos narrados son extensos y están relacionados con tiempos y personas... y lugares - una vez que te queda claro que el acto es una parábola - sabe con verdadero conocimiento que ocurre 'en la visión profética'".

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Extraído del sitio DAAT.

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Un andar bajo el peso de la profecía

Diferentes profetas recibieron órdenes de Dios para emprender acciones proféticas, pero solo Irmiahu escucha mayormente este mandato en forma de "haloj" (ve andando) y no en la forma imperativa normal "lej" (ve): "haloj ve-kanita", “Ve y cómprate” (capítulo 13, versículo 1), "haloj ve-amadta", “Ve y ponte de pie” (capítulo 17, versículo 19), "haloj ve-amarta", “Anda y habla” (capítulo 39, versículo 16). ¿Cuál es el significado de esta expresión que casi no se encuentra en los demás libros proféticos?

 Cada vez que la iluminación profética brillaba en el corazón de Irmiahu en su aldea de Anatot o mientras estaba en alguna de las colinas del desierto, surgía en él la sensación de que aún tenía un largo camino por recorrer a pie hasta poder proclamar la palabra de Dios, e inmediatamente escuchaba el mandato especial para él: "¡Haloj!" (Ve andando). Esta forma expresa algo completamente diferente del "lej" (ve) habitual, que indica simplemente una orden de caminar, ya sea un trayecto corto como el de Yeshaiahu o largo como el de Eliahu. En el "haloj" de Irmiahu se percibe un caminar prolongado bajo el pesado fardo de la profecía que anhela liberarse del alma del profeta. El camino hacia la ciudad parece prolongado y agotador, como si no tuviera fin, mientras la palabra de Dios está contenida dentro de él como fuego en sus huesos.

Este "haloj" expresa toda la profundidad que había en sus caminatas desde Anatot o desde alguna de las colinas del desierto, donde Dios se le reveló, hasta la ciudad real - caminatas cargadas de pensamientos proféticos que se desarrollaban durante su andar, se acumulaban, crecían y ansiaban manifestarse. Incluso cuando Irmiahu escucha la orden estando en el patio de la prisión (capítulo 39, versículo 16), sumido en sus reflexiones, incluso entonces fluye por sus venas ese mismo sentimiento que lo animaba cuando el espíritu de Dios estaba sobre él en los días en que caminaba libremente por el viento del desierto en los alrededores de Anatot, y el "haloj" adquiere un significado aún más profundo que nunca.

El "haloj" de Irmiahu no se parece en absoluto al "lej" de otros profetas. El "haloj" expresa un caminar mientras se realiza cierta acción, un caminar mientras se sumerge en la abundancia de sus pensamientos y se desarrolla la carga de su profecía, y no solo encaminarse hacia el objetivo señalado al final.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Extraído del sitio DAAT.

 

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Las caídas son parte de la vida

El reconocimiento de que nuestros pecados, caídas e imperfecciones son parte de la vida y resultan de ser como arcilla en manos del alfarero, es una receta para una vida equilibrada, una vida donde el "temor al pecado" no se convierte en histeria.

"He aquí que como es el barro en mano del alfarero; así son ustedes en Mi mano, oh casa de Israel" (versículo 6) - declara Irmiahu. La metáfora del alfarero y la arcilla está diseñada aquí para enfatizar el control total, la gran flexibilidad del pueblo de Israel en manos de Dios. El alfarero puede hacer con el material lo que desee.

Otro aspecto de la relación alfarero-arcilla es destacado por Yeshaiahu - "Mas ahora, oh Señor, Tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y Tú alfarero nuestro; y nosotros todos obra de Tu mano. No te enojes, oh Señor, hasta el extremo" (Yeshaiahu, capítulo 64, versículos 7-8). Somos la arcilla y tú nuestro alfarero, dice Yeshaiahu, y por lo tanto debes tratarnos con compasión, como el alfarero que aprecia su creación.

El siguiente Midrash conecta estos dos aspectos con uno adicional. El Midrash (Shemot Raba, sección 46) se refiere al momento en que el pueblo estuvo después del pecado del becerro de oro:

“Mas ahora, oh Señor, Tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y Tú alfarero Nuestro” (Yeshaiahu, capítulo 64, versículo 7) Dijo Dios a Israel: ¿Ahora soy vuestro padre? ¿Cuando se vieron en problemas me llamaron padre? Le dijeron: Sí... ¿Qué significa 'nosotros somos el barro, y tú nuestro alfarero'? Dijo Israel: Señor del universo, tú mismo nos escribiste “He aquí que como es el barro en mano del alfarero; así son ustedes en Mi mano, oh casa de Israel (Irmiahu, capítulo 18, versículo 6)... Mira a este alfarero, si hace una vasija y deja en ella una piedrecilla, cuando sale del horno, si alguien pone líquido en ella, gotea por el lugar de la piedrecilla y pierde el líquido que hay en su interior, ¿quién causó que la vasija gotee y pierda lo que hay dentro? ¡El alfarero que dejó la piedrecilla en ella! Así dijo Israel ante Dios: Señor del universo, creaste en nosotros la inclinación al mal desde nuestra juventud..."

Según esta interpretación, el hecho de que Dios Sea el alfarero y nosotros la arcilla convierte a Dios en responsable y nos quita, en cierta medida, la responsabilidad. El Midrash trae la parábola de un alfarero que hizo una vasija y no fue lo suficientemente cuidadoso (quedó una piedrecilla) y por eso la vasija gotea. ¿De quién es la responsabilidad? Por supuesto, del alfarero. Dios creó al hombre 'defectuoso', tiene en él la inclinación al mal, y por lo tanto la responsabilidad es suya.

Hay algo casi nihilista en esta afirmación. No es el hombre quien es responsable de sus pecados sino su creador. Pero hasta cierto punto, hay algo muy saludable en este punto de vista. El reconocimiento de que nuestros pecados, caídas e imperfecciones son parte de la vida, es una receta para una vida equilibrada, una vida donde el "temor al pecado" no se convierte en histeria.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio 929.

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La señal de un profeta verdadero

¿Cómo se puede distinguir entre un verdadero profeta y un falso profeta? Según las palabras de Irmiahu a lo largo de su libro, al final solo hay un criterio: ¿es útil para el pueblo? ¿Acaso, como resultado de sus palabras, las personas mejoran sus caminos?

De todos los profetas, Irmiahu es quien más se enfrenta al fenómeno de los falsos profetas. Cada pocos capítulos vuelve a este inquietante fenómeno, y en el capítulo 23 hay una concentración de profecías y respuestas sobre este tema. Es posible que la profecía sobre los falsos profetas en nuestro capítulo también sea citada allí – "y Yo no los envié, ni les he dado encargo; y de nada absolutamente aprovecharán a esté pueblo, dice el Señor" (capítulo 23, versículo 32), con una ligera modificación – allí hay una adición que permite distinguir entre el mentiroso y quien dice la verdad: " y de nada absolutamente aprovecharán a esté pueblo”. Además, Irmiahu añade otras señales – son adúlteros, "toman su lengua", no rezan por el pueblo.

Ninguna de estas señales realmente ayuda a distinguir entre un verdadero profeta y un falso profeta. Hay falsos profetas que no cometen adulterio, todos predican, y solo el profeta sabe quién fue enviado y quién no. El mismo Irmiahu, cuando se enfrentó a un falso profeta en el capítulo 28, no pudo decirle con certeza que estaba mintiendo, le deseó que su profecía (consoladora) se cumpliera, y solo después de recibir otra profecía explícita de Dios, volvió a él y le dijo: "¡Te ruego escuches, oh Jananiá! El Señor no te ha enviado, sino que tú haces que este pueblo confíe en la mentira" (capítulo 28, versículo 15).

De manera muy característica, el término "falso profeta" está ausente en el libro y, de hecho, de todo el Tanaj; especialmente en ese capítulo, las dos personas, Irmiahu y Jananiá son llamadas "el profeta", sin ninguna distinción entre ellos. Hay profetas, y entre ellos hay quienes mienten, pero realmente no hay manera de distinguirlos. La prueba que la misma Torá escribe, "Lo que hablare el profeta en el Nombre de Hashem y no ocurriere la cosa y no viniere, esa es la palabra que no ha hablado Hashem" (Devarim, capítulo 18, versículo 22), es una prueba que solo funciona retrospectivamente.

En efecto, no hay un criterio interno. El fenómeno de la profecía en sí existe desde tiempos antiguos, hubo profetas desde siempre en todo el mundo antiguo, especialmente cerca de los templos, e incluso en Israel hubo verdaderos profetas (incluso el mismo Irmiahu) que profetizaron paz y consuelo. Al final, dice Irmiahu, solo hay un criterio, el citado anteriormente del capítulo 23: ¿son útiles para el pueblo? ¿Como resultado de sus palabras, las personas mejoran sus caminos? Si no, entonces es un falso profeta. Así, simple y claro.

Y si dicen: si es así, ¿para qué se necesita un profeta? Dirá Irmiahu: Es verdad. No se necesita. El profeta no es más que un espejo, pulido e imparcial, verdad pura, que grita al rostro de una persona. Pero la mayoría de las veces a la persona no le resulta cómodo mirarlo. Y entonces, ya nada ayudará. "Así dice el Señor respecto de este pueblo: De esta manera les gusta andar vagando; no han refrenado sus pies”(capítulo 14, versículo 10) y cuando una persona – y también un pueblo – ama la mentira, su sentencia está sellada.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio 929.

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El pueblo al que le gustaba andar vagando

La acusación contra el pueblo no es solo por ir a servir a otros dioses, sino por amar hacerlo. El amor al pecado vincula el pecado a la esencia misma del hombre.

En la respuesta de Dios a la plegaria de Irmiahu sobre la sequía, él dice: "Así dice el Señor respecto de este pueblo: De esta manera les gusta andar vagando; no han refrenado sus pies; por tanto el Señor no se complace en ellos: ahora traerá a memoria sus iniquidades, y castigará sus pecados" (versículo 10)

Las palabras de Dios no se refieren al acto en sí, sino a la causa: "De esta manera les gusta andar vagando; no han refrenado sus pies”; La acusación no es solo por ir a servir a otros dioses, sino por amar hacerlo.

Las acusaciones sobre un pueblo que ama pecar aparecen en boca de Irmiahu en muchos versículos:

"Los profetas profetizan mentira, y los sacerdotes gobiernan por medio de ellos, y Mi pueblo quiere que sea así. ¿Y qué harán cuando en el final de ello?" (capítulo 5, versículo 31)

"En aquel tiempo, dice el Señor, sacarán de sus sepulturas los huesos de los reyes de Iehudá... y los esparcirán al sol, y a la luna y a todo el ejército del cielo, (objetos) que ellos amaron y a los que sirvieron..." (capítulo 8, versículos 1-2)

Y de manera más contundente, Irmiahu dice: "¿Por qué hermoseas tu camino para buscar amor?..." (capítulo 2, versículo 33)

"...mas tú dijiste: 'No hay remedio. No, pues amo a los extraños y en pos de ellos me iré'" (capítulo 2, versículo 25)

El amor al pecado aparece aquí como un componente más fuerte que el pecado mismo. La acusación contra el pueblo es que aman vagar, hasta el punto de no escatimar sus pies. Están dispuestos a desgastar sus pies, no se compadecen de sus pies lastimados en el camino, con tal de poder ir tras otros dioses.

¿Cuál es el significado del amor y por qué Dios está tan enojado por el amor, incluso más que por el pecado mismo?

Para comprender este asunto, recordemos la idea de un maravilloso filósofo, no suficientemente conocido. Me refiero a Rabí Hasdai Crescas, que vivió en España a principios del siglo XV. Fue maestro de Rabí Iosef Albo y escribió un libro filosófico llamado "Or Hashem" (La Luz de Dios). La principal desventaja de este libro es que es muy profundo y difícil, y pocos llegan a él. Las ideas que Rabí Hasdai explica en relación con el amor son estas:

Hagámonos una pregunta simple: una persona sirve a ídolos porque fue educada para servirlos. O una persona roba porque fue educada para robar. O una persona hace caridad porque fue educada para hacer caridad. ¿Dónde está la parte del hacedor dentro del conjunto de sus acciones? ¿Cuándo puedo decir hasta aquí actuó la persona debido a la educación que recibió, y de aquí en adelante actúa debido a su propia personalidad, debido a su tendencia a ayudar, debido a su tendencia a ser sádico, debido a su propio deseo? Reconocemos inmediatamente que es necesario encontrar en el conjunto de acciones de una persona algo que le sea singular, algo que ella aportó a la acción, no su educación, no sus hábitos, no la sociedad que espera que haga eso.

Ese algo es el amor por hacer las cosas. Una persona puede servir a ídolos como obligada por un demonio. Fue educada así. Toda la sociedad sirve a ídolos. No conoce otra manera. Pero esta persona difiere completamente de aquella que sirve por amor, de aquel que no escatima sus pies al ir a servir a ídolos, de una persona que busca el amor de lo extraño, de un culto extraño y extranjero.

Y por eso la acusación de Dios a Irmiahu es esta: "De esta manera les gusta andar vagando; no han refrenado sus pies” Si aman andar y servir a ídolos, a pesar de la dificultad y el dolor que implica - "no ores por este pueblo para bien (suyo)" (versículo 11).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Extraído del sitio DAAT.

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Dios lo contempla todo

 

"Porque mis ojos están puestos sobre sus caminos: éstos no están escondidos de Mi rostro, ni está encubierta su iniquidad a Mis ojos”( Irmiahu, capítulo 16, versículo 17)

 "Porque mis ojos están puestos sobre sus caminos", es decir, yo observo tanto los caminos que son caminos del alma y las cualidades de las que brotan los pecados, como los pecados mismos que son las malas acciones. Y he aquí que los caminos del alma como el camino de la crueldad, la soberbia, la venganza, dependen del conocimiento y sobre esto dice: "No están escondidos de Mí", es decir, de mi conocimiento, y los pecados mismos que son las malas acciones dependen de la visión sensorial y sobre esto dice: "Ni está encubierta su iniquidad a Mis ojos". Quiere decir que hay una diferencia entre los juicios de Dios y los juicios de la persona - el ser humano solo observa la acción, pero Dios observa también los caminos del alma y las cualidades de las que brotan las acciones, como está dicho "porque la obra del hombre le será recompensada, y conforme a su camino le hará encontrar" (Iyov, capítulo 34, versículo 11).

Malbim - Rabí Meir Leibush ben Yechiel Michel (1809-1879), nació en Polonia y falleció en Rusia. La mayor parte de su vida viajó por Europa Oriental y se desempeñó como rabino en varias ciudades. En su comentario a la Torá, "La Torá y el Mandamiento", presenta los Midrashim halájicos y los discute comparándolos con el sentido literal de los versículos mediante precisiones en la gramática bíblica.

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משל המרגלית

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¿Acaso realmente sacrificaban a los hijos al Molej?

Hasta el día de hoy las opiniones están divididas respecto al culto de sacrificar los hijos al Molej, Moloc - ¿Eran las cosas literalmente como se describen y las personas realmente quemaban a sus propios hijos como sacrificio, o se trataba solo de un ritual simbólico de hacer pasar al hijo por un camino de fuego? Los hallazgos descubiertos en la ciudad de Cartago en el norte de África arrojan luz sobre este tema controvertido.

La época de Menashé es uno de los períodos en la historia del reino en el que se menciona el culto de pasar a los hijos o quemarlos. Generalmente se utiliza el término 'Molej' en este contexto, y aquí aparece en su lugar el nombre 'Baal'; en otros lugares aparecen otros dioses – Meshá, rey de Moab, sacrifica a su hijo, presumiblemente a Kemosh (Melajim II, capítulo 3, versículo 27), los sefarvitas queman a sus hijos en el fuego para Adramelej y Anamelej (Melajim II, capítulo 17, versículo 31), y de Irmiahu capítulo 7 se puede entender que hubo quienes sacrificaron así a sus hijos al Dios de Israel: "Y han edificado los lugares altos de Tófet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar a sus hijos y a sus hijas en el fuego, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón" (capítulo 7, versículo 31), es decir, que los sacrificadores imaginaron que así lo había ordenado Dios. Como consecuencia, los investigadores discreparon sobre la identidad del dios, y quizás no se trata de un dios específico, sino de un tipo de sacrificio llamado así.

Hasta hoy las opiniones están divididas sobre qué incluía exactamente este culto. ¿Eran las cosas literalmente así y las personas realmente quemaban a sus propios hijos como sacrificio, y lo hacían regularmente o solo en tiempos de angustia; o se trataba solo de un ritual simbólico, de hacer pasar al hijo por un camino de fuego (el texto bíblico utiliza en muchos lugares el verbo 'pasar, entregar' en este contexto en lugar de 'quemar' o 'sacrificar'). Esta controversia atraviesa épocas y enfoques, tanto entre los comentaristas clásicos como entre los investigadores modernos.

En el mundo antiguo, Cartago, la ciudad imperial en el norte de África, era conocida desde el siglo VIII a.e.c. como un lugar donde se practicaban estos sacrificios humanos, quemando niños pequeños sobre una estatua de metal. Como todos los testimonios escritos sobre esto vinieron de escritores helenísticos romanos, acérrimos enemigos de Cartago, muchos interpretaron sus palabras como difamaciones políticas destinadas a denigrar a estos bárbaros que amenazaban a la propia Roma (con el tiempo, incluso el nombre de su brillante comandante, Aníbal, se convirtió en sinónimo de caníbal). Cartago fue fundada por cananeos, lo que sugiere que esta práctica era una costumbre cananea que se practicaba en nuestra región.

En las excavaciones de Cartago se encontró un gran complejo funerario con miles de urnas funerarias con cenizas. Los restos óseos incluían restos de miles de niños pequeños, desde meses de edad hasta cuatro años, todos quemados por fuego. Sobre las urnas se colocaron estelas con inscripciones de un tipo uniforme: "Lo que prometió fulano hijo de mengano a Melkart / a Baal Hamón / a la señora Tanit, rostro de Baal, porque escuchó su voz y lo bendijo". Los escritores helenísticos tenían razón: los niños, horrorosamente, eran de hecho sacrificios, y no solo sacrificios ofrecidos para pedir salvación futura como el sacrificio de Meshá, sino como cumplimiento de una promesa y un voto al dios. Por el número de niños parece que el culto era bastante común y no se limitaba solo a tiempos de angustia, aunque es probable que en tiempos de angustia aumentara el número de sacrificios.

¿Qué tipo de mundo emocional tenían aquellos que mataban con sus propias manos a sus hijos como un acto religioso? ¿Cómo pudo un culto tan terrible mantenerse durante períodos tan largos? ¿Había alguna diferencia en este asunto entre madres y padres? En Israel, al parecer, el culto no era muy común. Los profetas dedican mucha más atención a los sacrificios normales a la idolatría, y si este asunto hubiera sido rutinario, parece que habría ocupado un espacio mucho mayor que las menciones dispersas en el Tanaj. ¿Se puede inferir de esto precisamente su adopción por parte de la aristocracia? ¿Y qué podemos aprender de esto sobre el mundo de los miembros de la alta sociedad, cuyo deseo de parecerse a la alta sociedad de su tiempo les hizo incluso sobrepasar sus sentimientos paternales?

Resulta que no solo el sentimiento religioso logra eclipsar los sentimientos humanos simples y erradicarlos, sino que también las modas sociales y el buen tono dominante pueden corromper a las personas hasta la médula, hasta la pérdida de la imagen humana.

 

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