No es la Mezuzá la que protege el hogar

Las palabras de Irmiahu en nuestro capítulo: " Vuestras iniquidades han desviado estas cosas, y vuestros pecados los han privado del bien" (versículo 25) enseñan lo que lleva a la protección y bendición de Dios. No es la Mezuzá la que protege la casa, ni el templo de Dios lo que protege al pueblo, sino las acciones del ser humano.

"Vuestras iniquidades han desviado estas cosas, y vuestros pecados los han privado del bien" (versículo 25). Irmiahu y sus compañeros profetas lucharon incansablemente contra la tendencia humana de buscar seguridad en lo que está fuera del ser humano. En objetos, en el culto, en los edificios. " No confíen en las palabras mentirosas, que dicen: "¡El templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor son éstos (edificios!") " (capítulo 7, versículo 4). ¿En qué sí debe confiar el hombre? En sus buenas acciones.

Este enfrentamiento también lo encontramos en el Midrash de Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, donde se presenta a la Mezuzá, que últimamente ha cobrado relevancia en los escenarios, como una especie de apoyo simbólico. La interpretación se basa en los versículos del libro de Shemot. A los israelitas se les ordena colocar sangre en las jambas de la puerta: "y pasará Hashem para dañar a Egipto y verá la sangre sobre el dintel y sobre las dos jambas y salteará Hashem sobre la puerta y no permitirá al destructor entrar en vuestras casas para dañar" (Shemot, capítulo 12, versículo 23).

Aquí, el Midrash reflexiona sobre la relación entre las acciones externas, como la aplicación de sangre, y la salvación frente a las adversidades: "Y pasará Hashem - ¿no es esto una inferencia lógica? Si la sangre del cordero de Egipto, que es algo simple y que solo es por un momento, no se practica de día ni de noche, y no se practica para siempre, se dice de ella: 'Y no permitirá el destructor' (Shemot, capítulo 12, versículo 23), la Mezuzá, que es algo más importante, que contiene diez nombres especiales, que se practica de día y de noche, y que es para siempre, ¿cuánto más no permitirá el destructor? Pero, ¿quién lo causó? Nuestros pecados, como se dice: “Vuestras iniquidades han desviado estas cosas, y vuestros pecados los han privado del bien"  (Irmiahu capítulo 5, versículo 25), y está escrito: “Porque vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho que él se oculte de vosotros para no oír” (Yeshaiahu capítulo  59, versículo 2)" (Mejilta de Rabí Ishmael, Parashat Bo).El Midrash plantea la pregunta: si la sangre pudo proteger al pueblo de Israel del destructor, ¿por qué la Mezuzá no lo logra? La pregunta del Midrash revela la mentalidad con la que se enfrenta el predicador: la expectativa de que la Mezuzá en la puerta de la casa sirva como un amuleto que proteja a sus habitantes. El predicador rechaza esta expectativa y cita las palabras de Irmiahu: "Vuestras iniquidades han desviado estas cosas, y vuestros pecados los han privado del bien" (versículo 25). La Mezuzá no puede proteger si los habitantes de la casa están llenos de pecados. O en otras palabras, no es la Mezuzá la que protege el hogar, sino las acciones de los que viven en ella.

Los profetas llaman a cuidar a los pobres que deambulan por las calles, a asegurar un techo para los indigentes. Solo entonces podrán vivir tranquilos en sus casas. Y si no lo hacen, ni mil besos a la Mezuzá habrán de ayudar.

Cortesía sitio 929.

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No lo abandonarás

 

Irmiahu critica al pueblo por descuidar el camino del Señor, utilizando una parábola sobre una mujer que cuida su belleza pero descuida el trabajo en el campo.

El capítulo comienza con un llamado de Dios al pueblo de Israel: "Pues así dice el Señor a los hombres de Iehudá y a Ierushalaim: "Roturen el campo, y no siembren entre espinos" (versículo 3). Tienen tierra, potencial, planten árboles en ella, no siembren espinas. Sean buenos y no pequen. "No sea que salga, como fuego, Mi ira, y arda de modo que no haya quien la apague, a causa de la maldad de vuestras obras" (versículo 4) – cuando se siembran espinas, al final el fuego las consume.

Después de esta advertencia, vienen muchos versículos largos que describen lo que sucederá si el pueblo de Israel no escucha la advertencia y no se arrepiente. Sin embargo, nadie siembra espinas intencionalmente. Estas crecen cuando hay desatención, abandono.

Al final de la dolorosa descripción, encontramos una imagen del pueblo de Israel como una mujer: "Y tú, una vez desolada, ¿qué harás? Aunque te vistas de escarlata, aunque te engalanes de adornos de oro, aunque te pintes los ojos con antimonio, en vano te embellecerás, te desprecian los amantes; buscan tu vida." (versículo 30). Este versículo describe a una mujer que se preocupa por embellecerse con joyas que ella misma ha creado, pero olvida cuidar la tierra que Dios ha creado, es decir, guardar Sus mandamientos. El capítulo llama al pueblo de Israel a abandonar la preocupación por sí mismos y servir a Dios, utilizando el contraste entre la "tierra" natural y las "joyas" artificiales.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización NAJAT, jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la Juventud.

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Las puertas de la Teshuvá se cerraron

¿Cuál es la raíz de la causa del fracaso del arrepentimiento de Yoshiahu? Parece que la razón del abandono de Dios en su época es diferente a todo lo ocurrido anteriormente, y encontramos aquí una desconexión y desviación de Dios de un tipo nuevo que no había existido antes en el Reino de Iehudá. Es una desviación tan profunda que incluso un proceso grande y milagroso de arrepentimiento no pudo lograrlo.

El Reino de Iehudá está ocupado en llevar a cabo una política independiente, ignorando por completo la guía de la profecía y los mandamientos de Dios. Esta ignorancia va acompañada de un cambio de actitud espiritual y del surgimiento de dudas sobre la supervisión divina y su intervención en los actos humanos, negando la idea de la recompensa y el castigo, y suspendiendo las demandas de Dios. Ecos de esto los encontramos en nuestro capítulo: "Han renegado del Señor, y han dicho: "No es Él...'" (versículo 12), y en las palabras de Radak (Rabí David Kimhi) allí: "...No es Él quien supervisará sobre nosotros y verá nuestras acciones, y si hacemos lo que queremos, no nos pasará nada malo por ello...". Y también más adelante: "Porque los profetas no son más que viento, y no hay palabra (de Dios) en ellos...” (versículo 13), explicado por Avravanel como continuación de las palabras del pueblo, que siguen ignorando la supervisión divina hasta llegar a la conclusión de que no hay palabra en la boca de los profetas. Además, el profeta describe en nuestro capítulo las alternativas de confiar en Dios: "... y destruirá a espada tus ciudades fortificadas, en las cuales tú pones tu confianza (versículo 17).

La gestión de una política independiente no es una novedad de esta época. Es una de las críticas recurrentes de los profetas, quienes hablaban en nombre de la palabra de Dios, y que argumentaban en contra del hecho de que el pueblo elige apoyarse en diversas naciones en lugar de mirar al Señor de las batallas. La profecía enseña que la guía divina no solo se refería al servicio personal de cada individuo o a la sociedad moral y social, sino también, y de manera especial, a la gestión de la política exterior y la seguridad del reino. La novedad de nuestra época es el acompañamiento ideológico de esta concepción.

La penetración de tal visión en amplias franjas del pueblo bloquea, en efecto, el camino de retorno. Mientras la discusión se refiere a la manera correcta de servir a Dios - ya sea mediante sacrificios o escuchando su palabra. Mientras las diferencias entre las concepciones sean que una está sobria y la otra está borracha, e incluso cuando el abandono de Dios es resultado de seguir algún tipo de idolatría, aún hay una vía para la reparación y el arrepentimiento. Sin embargo, cuando la gestión de la política está completamente desconectada de cualquier factor celestial y se apoya en una ideología como esta, el camino de regreso está casi cerrado. Es posible que este sea el significado de la afirmación de que a pesar del arrepentimiento de Yoshiahu: "Sin embargo, no volvió el Señor del ardor de Su grande ira con que Su ira ya ardía contra Iehudá, a causa de todas las provocaciones con que Menashé Le había provocado" (Melajim II, capítulo 23, versículo 26). Los días de Yoshiahu no erradicaron las concepciones espirituales que se fortalecieron en los días de Menashé, y por ende, aunque Israel hubiese regresado y parece que su arrepentimiento sería aceptado, él mismo cerró las puertas.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj. Extraído de la revista “Megadim”, de ediciones Tevunot.

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El enemigo del norte

El ruido que hace el enemigo, y el eco y trascendencia que le damos a este ruido, asustan aún más que el enemigo mismo. El enemigo siembra en nosotros miedo y desesperanza. Nos hace abandonar los espacios abiertos y encerrarnos. Y por ello perdemos la batalla incluso antes de que haya comenzado. Sin embargo, el profeta abre una puerta - incluso tal quiebra y destrucción no son definitivas. Es posible volver a crecer desde el principio.

 El miedo surge no solo por el enemigo mismo, sino ya por los rumores sobre él: "Hemos oído la fama de ellos, y se debilitaron nuestras manos. La angustia se apoderó de nosotros, y dolores como de la parturienta" (capítulo 6, versículo 24), y más tarde surge el miedo por la trompeta que anuncia la llegada del enemigo: "¡Mis entrañas!, ¡mis entrañas!, me tiemblan las paredes de mi corazón; se me conmueve mi corazón, no callaré, porque has oído sonido de trompeta, oh alma mía, alarma de guerra" (capítulo 4, versículo 19). La llegada del enemigo no solo trae miedo por las posibles consecuencias, ya causa duelo y lamento antes de tiempo - duelo por resultados que aún no se ven realmente - "¡Oh hija de Mi pueblo, cíñete de saco, y revuélcate en la ceniza!, haz por ti misma llanto, como por un hijo único, amarguísima lamentación!, porque vendrá súbitamente el devastador sobre nosotros" (capítulo 6, versículo 26).

El profeta omite la descripción de la guerra misma. Y de hecho da la impresión de que no hubo guerra: viene un enemigo terrible y temible, el miedo hacia él es grande, el enemigo impone un sitio - y a consecuencia de ello vienen los resultados: "y convirtieron su tierra en una desolación: sus ciudades han sido quemadas; quedan sin habitante" (capítulo 2, versículo 15). Hay en esto una ejecución exacta de los planes del enemigo "para convertir tu tierra en una desolación: tus ciudades serán asoladas, hasta quedar sin habitante" (capítulo 4, versículo 7), y así como la llegada del enemigo fue repentina (capítulo 6, versículo 26), los resultados son repentinos: "Destrucción sobre destrucción se suceden; porque toda la tierra es dada a saco; súbitamente han sido saqueadas mis tiendas, en un momento mis cortinas" (capítulo 4, versículo 20).

Y la destrucción es grande: "Miro hacia la tierra, y he aquí que está desolada y vacía; también hacia los cielos (miro), mas no hay luz en ellos. Miro las montañas, y he aquí que están temblando, y todas las colinas se conmueven. Miro, y he aquí que no parece hombre alguno, y todas las aves del cielo se han fugado. Miro, y he aquí el Carmel un desierto, y todas sus ciudades derribadas por el Señor, a causa del ardor de Su ira" (capítulo 4, versículos 23-26). El único sentido que funciona es la vista, no hay vida, no hay movimiento, no hay sonido. Mientras que durante la llegada del enemigo leímos sobre movimiento rápido: "He aquí que como nubes subirá (el asolador), y como torbellino, sus carros de guerra; más ligeros que las águilas son sus caballos" (capítulo 4, versículo 13), el sentido del oído funciona en toda su fuerza: "Hagan mención (de ello) a las naciones (las tribus de Israel), anuncien a Ierushalaim, que vienen sitiadores de una tierra lejana, y harán resonar su voz contra las ciudades de Iehudá" (capítulo 4, versículo 16).

La descripción de la destrucción detalla la catástrofe: "Y consumirá tu cosecha y tu pan; consumirá a tus hijos y a tus hijas; consumirá tu ganado menor y mayor; consumirá tu viña y tu higuera; y destruirá a espada tus ciudades fortificadas, en las cuales tú pones tu confianza" (capítulo 5, versículo 17). Sin embargo, el profeta abre una puerta, la catástrofe no es absoluta "Mas ni aun en aquellos días, dice el Señor, haré en vosotros un exterminio completo" (capítulo 5, versículo 18).

(Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Davar Ejad MiDvareja”)

Rabi Tzví Iehudá Kuk - El Rabino Tzví Iehudá HaCohen Kuk (1891-1982), hijo y discípulo del Rabino Abraham Itzjak HaCohen Kuk, fue director de la Ieshivá Mercaz HaRav y uno de los líderes espirituales más destacados del sionismo religioso. Se dedicó extensamente al estudio del Tanaj, la fe y la redención en el espíritu de las enseñanzas de su padre.

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Un error histórico

 En la época de Yoshiahu, el Imperio Asirio se debilitó considerablemente y Egipto se fue fortaleciendo. Las miradas estaban dirigidas con preocupación hacia el sur. Solo más tarde se revelaría que el focalizarse en Egipto fue un error histórico.

Entre el capítulo 3 del período de Yoshiahu y el capítulo 4 de los días de Yehoiakim, pasaron unos 20 años. El regreso de los hermanos del norte fue reemplazado por un enemigo "destructor de naciones" del norte (capítulo 4, versículos 6-7).

En el período de Yoshiahu, el Imperio Asirio se debilitó considerablemente y Egipto se fue fortaleciendo. Las miradas estaban dirigidas hacia el sur. Yoshiahu temía una dominación egipcia y construyó fortalezas defensivas en la costa*. Cuando el faraón Nejó subió para detener a Bavel, Babilonia, en el río Éufrates (capítulo 46, versículo 2), Yoshiahu salió para detenerlo en Meguido y cayó en batalla** (Melajim II, capítulo 23, versículo 29). Paró, el faraón nombró a Yehoiakim como rey en Ierushalaim en contra de la voluntad del pueblo*** - el mal vino del sur.

Solo unos pocos profetas como Javakuk y Irmiahu vieron correctamente - " porque voy a traer un mal desde el norte, y gran destrucción” (capítulo 4, versículo 6). Si Yoshiahu hubiera pensado que el faraón Nejó sería un episodio pasajero y que el verdadero gran mal vendría del norte, no se habría fortificado ni habría ido a Meguido.

Yehoiakim ya era un siervo sumiso al faraón, y la profecía del 'mal del norte' provocó una severa persecución contra el profeta - por ella Yehoiakim rasgó y quemó el rollo de reprensiones de Irmiahu**** (capítulo 36, versículos 23-29), y casi lo ejecuta. Cuando aparezcan los babilonios, "desfallecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes" (capítulo 4, versículo 9) por la magnitud del asombro, porque se revelará que el hecho de focalizarse en Egipto, tanto de los fortificados (Yoshiahu) como de los sumisos (Yehoiakim), fue un error histórico.

Como Javakuk, también Irmiahu (capítulo 4, versículo 10) clamó indignado hacia Dios, preguntando por qué permitió que los líderes del pueblo se equivocaran tanto: " Y dije: "¡Ah Señor Dios! Ciertamente has del todo engañado a este pueblo y a Ierushalaim, diciendo: "¡Tendrán paz!, en tanto que la espada alcanza hasta el alma".

Una fue encontrada en la costa de Palmachim, y otra en Tel Aviv. ** O por engaño egipcio, como si el faraón quisiera reunirse con él. | *** El pueblo nombró rey tras la muerte de Yoshiahu a Yehoajaz, el más joven (Melajim II, capítulo 23, versículos 30-33). **** El contenido del rollo (del capítulo 2 al 7) se explicará en el capítulo 36.

Cortesía sitio 929.

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Eliminar las espinas a tiempo

Para asegurar el éxito de la cosecha es necesario eliminar las espinas del campo a tiempo, antes de que maduren sus semillas. Así también el pueblo debe arrepentirse con anticipación, antes de que el mal se expanda.

En años de escasas lluvias este no es un fenómeno raro, especialmente en los campos de Anatot donde la cosecha sufre más. Las espinas silvestres, entre las cuales hay especies propias de esta región fronteriza entre las montañas y el desierto, prosperan en este caso más de lo normal, porque las condiciones difíciles no les perjudican, ya que desde el principio de su creación están adaptadas a tales condiciones. Más aún, debido a las malas condiciones, las plantas cultivadas -los cultivos de grano- fueron destruidas o dañadas, y de esta manera los terrenos quedaron disponibles para la expansión ilimitada de las espinas.

Ahora entenderemos de manera concreta la parábola agrícola que Irmiahu presenta en su apasionado llamado a la purificación moral y social. Dios llama por medio del profeta en el versículo 3: "Pues así dice Dios a los hombres de Iehudá y a Ierushalaim: "Roturen el campo, y no siembren entre espinos". Para los agricultores de Ierushalaim y sus alrededores, y especialmente para los habitantes de la región fronteriza, esta parábola decía más que simples discursos. Porque las palabras les recordaban el trabajo del campo, sus esperanzas y decepciones, y solo ellas podían penetrar profundamente en sus corazones, y estimular en ellos una comparación también con sus caminos de vida en la moral y el conocimiento de Dios.

¿Qué ilustra esta parábola? A finales del verano los campos están llenos de espinas, especialmente después de un invierno en el que escasearon las lluvias tardías y por ello se arruinó la cosecha y las espinas heredaron su lugar en masa. El agricultor que para sembrar su campo se conformara con un arado regular antes de las lluvias, profundizaría con ello su problema: pues con su propio arado en el campo de espinas estaría sembrándolas en su campo, y luego seguiría el surco sembrando su cosecha entre las muchas semillas de espinas que fueron sembradas en ese surco durante el arado. Por lo tanto, quien se preocupa por el éxito de su cosecha y la limpieza de su campo debe eliminar de él las espinas a tiempo, es decir: antes de que maduren sus frutos en semillas. O sea, aún en verano, aproximadamente en el período de floración.

Esto es lo que Irmiahu llama al principio del capítulo 4: "Si te volvieres, oh Israel, si te volvieres a Mí, y si quitares tus abominaciones, ni andares de una a otra parte de Mi presencia, Y si jurares por la vida del Señor con verdad, y con rectitud, y con justicia, entonces las naciones se bendecirán en él (en Israel) y en él se gloriarán" (versículos 1-2). Es decir: el pueblo de Israel debe apartarse de sus malos caminos a tiempo - y entonces recibirá su recompensa.

Y para mayor explicación al pueblo, trae en el siguiente versículo su parábola de la vida del campo. Pero si no hacen esto, vendrá el terrible castigo que detalla en los versículos siguientes. Cuando el mal se extienda en el pueblo como espinas en el campo y ya no haya remedio para él, la destrucción política ciertamente llegará.

Extraído del libro “Or Jadash laSefer Irmiahu”, ediciones Am Oved.

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Entre la consagración de Moshé y la de Irmiahu

Tanto Moshé como Irmiahu se opusieron a su misión, pero la oposición de Moshé fue más intensa. Parece que la diferencia surge del hecho de que se trata de dos misiones fundamentalmente diferentes: mientras que Irmiahu fue enviado para servir como portavoz de Dios, Moshé fue enviado como profeta para liderar al pueblo.

Moshé revela una resistencia vigorosa e intensa al nombramiento que se le impone, mientras que Irmiahu no se opone, sino que solo pide fortalecimiento. Su argumento sobre su juventud e inmadurez es un argumento objetivo, y una vez que Dios le promete apoyo y asistencia, se calma y acepta la tarea sin más discusión. Moshé, por otro lado, no presenta un argumento sustancial sobre su inadecuación para el cargo y solo expresa objeciones generales que cualquier persona a quien se le asignara una tarea similar podría expresar. El argumento "¿Quién soy yo para que haya de ir a Paró y para que haya de sacar a los hijos de Israel de Egipto? (Shemot, capítulo 3, versículo 11) demuestra la humildad de Moshé, pero no constituye una justificación de por qué específicamente él no es adecuado para el cargo. No hay defecto en la personalidad o capacidades de Moshé, sino una falta de voluntad para aceptar la misión que se le impone. A diferencia de Irmiahu, quien acepta las palabras de aliento de Dios y abandona su argumento, Moshé no se calma después de la promesa de Dios y continúa discutiendo vigorosamente.

Hay una diferencia significativa entre Moshé e Irmiahu. Moshé recibió un nombramiento como profeta enviado para liderar al pueblo. A través de la profecía, Dios se le reveló y debido a sus cualidades espirituales fue elegido, pero el rol es de liderazgo político. Por razones que no es el lugar para detallar, Moshé se resiste a esto e intenta negarse, pero es importante enfatizar que se niega al papel de profeta-líder. Irmiahu, por otro lado, no recibe un nombramiento como líder sino que debe servir como portavoz de Dios, y por lo tanto no se opone sino que acepta el fortalecimiento divino y accede a profetizar.

Del mismo modo, el énfasis en la santidad del cuerpo del profeta deriva de su condición de portavoz de Dios. Como Irmiahu lo hace desde el vientre, su santidad es desde el útero. Sin embargo, un profeta-emisario no actúa como instrumento de Dios sino por la grandeza humana que hay en él, y por lo tanto su definición es diferente. Moshé recibió diferentes fortalecimientos porque "le mostró un gran signo para fortalecer su corazón, que fue el signo de la zarza ardiente y las otras señales que le dio capacidad para realizar ante Paró, el Faraón" (Comentario de Radak, Rabí David Kimhi, alusivo a Irmiahu, capítulo 1, versículo 5).

Según nuestro análisis, la respuesta es clara y precisa. Irmiahu, que era un profeta portavoz, recibió fortalecimiento respecto a su santidad, mientras que Moshé, que dudaba en ir como profeta-líder, recibió herramientas que ayudarían a fortalecer su capacidad política, lo cual era más adecuado para sus necesidades.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

 

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La edad no es determinante

Si recordamos que Moshé tenía ochenta años cuando se presentó ante Paró, el faraón, el rechazo de Irmiahu, basado en su juventud, es descartado de inmediato. Incluso en la profecía, no es la edad lo que importa.

Un profeta huye del mensaje. Al igual que otros profetas, Irmiahu también intenta evitar el peso de la misión. Pero a diferencia de Moshé, Irmiahu no se conforma con decir "he aquí que no sé hablar", sino que añade un argumento adicional: "Porque soy un niño" (versículo 6). Este argumento es rechazado de inmediato: Dios ignora su excusa sobre la dificultad de hablar y se enfoca únicamente en rechazar el segundo argumento: "No digas soy niño" (versículo 7). ¿Cuántos años tenía Irmiahu en ese momento? El Tanaj guarda silencio. En el fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina y en otras obras de arte, Irmiahu es representado como un profeta anciano, de edad avanzada. Pero en este capítulo, él mismo se define como "niño" (de manera similar a Shmuel, sobre quien se dice en las Escrituras que, al momento de su consagración, "y el niño era pequeño" – Shmuel I, capítulo 1, versículo 24). El rastreo de las diferentes apariciones del término "niño" en el Tanaj muestra que se trata de un rango de edad potencial bastante amplio. Desde un niño pequeño "cuya voz es como la de un niño" (Shemot, capítulo 2, versículo 6 y el comentario de Rashi allí), hasta un adulto bastante maduro que ya podría servir en el reino (ver Melajim I, capítulo 3, versículo 37, donde el rey Shlomó se describe a sí mismo: "Tú has hecho rey a Tu siervo en lugar de David, mi padre, y yo soy un niño pequeño y no sé cómo me debo conducir"), o como discípulo de otro "varón de Dios" (ver Melajim II, capítulo 4, versículo 20, en referencia a "Guejazi, el Criado de Elishá"). Los comentaristas  han debatido sobre la relevancia de la "juventud" para aceptar la misión de la profecía. Algunos vieron en la juventud una expresión de un defecto objetivo: la corta experiencia de vida podría afectar la calidad de la profecía, la forma de transmitir su mensaje o la aceptación de la responsabilidad que conlleva. Otros ven el defecto en el plano subjetivo: el pueblo no estaría dispuesto a aceptar las palabras de un profeta, y mucho menos una reprimenda, de alguien que aún no ha hecho nada significativo en su vida. De cualquier manera, si recordamos que Moshé tenía ochenta años (!) cuando se presentó ante Paró (Shemot, capítulo 7, versículo 7), el rechazo de Irmiahu basado en su juventud es descartado de inmediato. Incluso en la profecía, no es la edad lo que importa.

Cortesía sitio 929.

 

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Irmiahu-¿Un profeta para las naciones?

Nuestro capítulo describe la consagración de Irmiahu como profeta para las naciones. Sin embargo, un examen del contenido de todo el libro revela que, en la práctica, no es así, ya que la gran mayoría del libro trata sobre profecías acerca de Israel. ¿Por qué, entonces, Irmiahu mereció el título de profeta para las naciones?

Para entender esto adecuadamente, debemos verlo en el contexto general y en el marco de la época en que se pronunciaron estas palabras. Irmiahu estaba destinado a ser portador de la palabra de Dios en un mundo que, desde una perspectiva histórica, no tenía precedentes en cuanto a los cambios internacionales que conllevaba.

El ascenso de Bavel,Babilonia, fue percibido como un fenómeno sin precedentes, tanto por las dimensiones que alcanzó como por su poder y sus éxitos militares. No en vano Nevujadnetzar dijo en su corazón: "seré semejante al Altísimo" (Yeshaiau, capítulo 14, versículo 14). La realidad que se creó casi no dejó duda en el corazón de la humanidad: un rey que logra tales hazañas, un rey cruel y poderoso ante el cual nadie puede resistirse - ¿no es él el verdadero dios? Este fue el peligro más grave que entrañaba el ascenso de Bavel. Por esta razón, era necesario que surgiera un profeta para las naciones, para todas las naciones y no solo para el pueblo de Israel, para anunciar ante el mundo entero que esta realidad también era una realidad divina y había sido decretada desde los cielos, a pesar de la grandeza de Bavel y a pesar de los pensamientos de divinidad de su rey.

Este fue el propósito del papel de Irmiahu, prevenir una enorme profanación del Nombre que podría haber sido causada con el ascenso del reino de Bavel. Irmiahu fue consagrado como profeta en la cadena de profetas que profetizaron a Israel desde su entrada a la tierra hasta el retorno a Tzión, pero ante la realidad internacional en la que nació, su rol como profeta para todas las naciones era esencial y lo distinguió de otros profetas. Este es un papel que se sostiene por sí mismo, y no depende de las profecías de Irmiahu a Israel sobre la destrucción y otros asuntos.

Resulta que el hecho de que Irmiahu fuera un profeta para las naciones no se mide por el número de profecías que profetizó sobre ellas, sino por la esencia de su papel y misión: anunciar que esta realidad está dirigida por la mano de Dios, Bendito sea.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Extraído de la publicación “Megadim”, de ediciones Tevunot.

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Tienes una inmensa fuerza espiritual

Irmiahu duda de sus capacidades proféticas debido a su edad y posición. Dios lo fortalece y empodera diciéndole que tiene el poder de ser cual si fuera una ciudad fortificada contra todos sus oponentes si solo cree en sí mismo. Esto también es cierto para cada uno de nosotros.

El libro de Irmiahu comienza con la profecía de la consagración de Irmiahu. Primero se describe el período en el que Irmiahu profetizó y es evidente que la misión que se le encomendó no es sencilla. Tendrá que profetizar calamidades que culminarán con la destrucción del Beit HaMikdash, el GranTemplo y el exilio del reino de Iehudá a Bavel, Babilonia. Para enfrentar las dificultades que le esperan a lo largo del camino, debe poseer gran capacidad de sufrimiento y fuerzas espirituales inmensurables. Solo así podrá enfrentar la dificultad y la resistencia que encontrará por parte del pueblo.

Parece que esta es la razón por la que Dios le aclara que no es simplemente un profeta elegido como resultado de sus acciones humanas previas a su elección, sino que desde el principio de su creación estaba destinado a esto. Dios ya había preparado un remedio para la aflicción y lo dotó desde el principio con poderes espirituales superiores a los del resto de la humanidad.

La objeción de Irmiahu al papel debido a ser joven no puede servir como motivo de rechazo, ya que no es un joven como los demás, sino que está destinado a la grandeza. Posee un espíritu adicional por encima del resto de su generación, y con esta fuerza podrá cumplir la misión que Dios le ha encomendado. Dios incluso le promete que lo convertirá en una ciudad fortificada contra todos los que se levanten contra él, y podrá enfrentarlos sin miedo y tener éxito en su misión.

En cierto sentido, la consagración de Irmiahu es un modelo y símbolo para toda persona en el mundo. Así como Irmiahu tiene una misión y Dios le ha dado fuerzas para poder cumplirla, así también cada persona tiene un propósito o misión que Dios, el Creador le ha establecido, y en cada uno Dios ha implantado las fuerzas necesarias para cumplir su destino. Todo lo que se requiere es creer en ello y actuar en el nombre de Dios. Buena suerte.

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