El arca de Noaj nos enseña que a veces es necesario recluirse del mundo exterior, e incluso destruirlo, a fin de construir un mundo nuevo y mejor.
“Vino Noaj — y sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos con él — al arca a causa de las aguas del diluvio”. (7)
Según el comentario del Rab Kuk (Musar Avija, capítulo 2, párrafo 1) el relato del ingreso de Noaj al arca no es tan solo un relato histórico, sino un hecho esencial.
