En buena parte, nuestra personalidad está determinada genéticamente. El ambiente y las experiencias de la vida (padres, compañeros de escuela, sociedad, amistades, cultura, etc.) se ocupan de moldearnos en una dirección u otra. El margen de cambio de la forma de ser, es por lo tanto reducido. Tenemos tendencias de repetir conductas. Errores y aciertos. Y la ley del menor esfuerzo nos abraza, esclavizándonos a sus reglas. Una persona sana tiene una buena dosis de variabilidad y flexibilidad que le permite adaptarse a distintas situaciones.

Y dijo el Señor a Abram: “Vete de tu tierra y de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré”.                                                          12, 1

“Y haré de ti una nación grande y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y tu serás una bendición”.                                                         12, 2

“Y bendeciré a los que te bendijeren, y al que te maldijere, Yo lo maldeciré; y serán bendecidas en ti todas las familias de la tierra”.                                       12, 3

Preguntas: ¿Por qué Abram, justo después de cumplir la ordenanza de D-s de emigrar a la Tierra de Canaan, opta por irse de ahí a Egipto?  ¿No tendría que haber confiado en D-s y quedarse ahí a pesar del hambre?, ¿Por qué Abram hizo pasar a su esposa como su hermana?, ¿Cómo es que prefirió ofrecer a su esposa a otros con tal de salvar su vida y tener bienes materiales?, ¡Quién podría aguantar tal vergüenza!

Respuesta:

 “Aconteció después de estos eventos, que Elohim sometió a prueba a Abraham; le dijo: Abraham y él dijo: aquí estoy” (Bereshit, capítulo 22, versículo 1)

“Y Dios puso a prueba a Abraham-“

La cuestión de la prueba, a mi modo de ver, siendo que el hombre (la persona) tiene plena libertad de acción, si es que desea, lo hará, y de lo contrario, no lo hará. Será considerada como una prueba para el que es puesto a prueba.

El relato de la elección de Abraham enseña tres fundamentos importantes: la elección del pueblo de Israel es eterna, y no está condicionada a sus actos, la Tierra de Israel es una parte inseparable de la elección, la mano de Dios guía al pueblo de Israel.

“Dios le dijo a Abram vete para ti de tu tierra y de tu patria…” (1)

¿Por qué al dirigimos a Dios en nuestra plegaria lo denominamos “¿Dios de nuestros padres, Dios de Abraham…”?¿Por qué no resulta suficiente la expresión personal “Eloheinu” “Nuestro Dios”? ¿Cuál es el singular camino de Abraham en el servicio Divino?

Las primeras Parshiot del Sefer Bereshit son cual prolegómenos a la historia del pueblo de Israel y a la de sus primeros patriarcas. Las generaciones se sucedían unas a otras pero en todas ellas faltaba aquello que sólo apareció con Abraham el revolucionario.

Es interesante observar la vida de Abraham comparándola con la de Noaj y los Jajamim nos detienen en esto sobre un detalle interesante. Al referirse a Noaj la Torá nos dice:

“Noaj era hombre justo, íntegro había sido en sus generaciones, con Elohim se encaminó Noaj”

A raíz del relato de la torre de Babel, Dios confunde la lengua de las personas y provoca la dispersión de todos en la tierra. ¿Por qué Dios malogra la unidad entre las personas? ¿Acaso puede considerarse que la unidad es algo negativo?

El relato de la torre de Babel describe un cambio significativo que se registró en la humanidad:

 ¿Acaso no preferiríamos vivir en un mundo en el que todos estuviéramos unidos? ¿Sin guerras, sin disputas, y hasta sin lenguas diferentes? Realmente, una “aldea global”!!Al principio, todos los seres humanos estaban unidos. ¿Por qué Dios quebró ese idilio y los dispersó?

La unidad puede ser maravillosa, pero cuando se trata de un gobierno tirano que les impone a todos pensar lo mismo, y unirse a la misma idea- es destructivo. En ese caso, es preferible la fragmentación.

    “Y era toda la tierra de una sóla lengua y de iguales palabras.  Y ocurrió, cuando venían desde el oriente, que hallaron un profundo valle en la tierra de Sinar y allí se afincaron...  Y dijeron: ´ Edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúpula llegue al cielo y nos haga famosos, para que no seamos dispersos sobre la faz de la tierra ´.  Y  bajó el Eterno a ver la ciudad y la torre que habían construido los hijos del hombre.  Y dijo el Eterno...

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