Abraham creció en Ur Casdim, en el seno de la cultura babilónica, de la cual surgió la idea de la construcción de la torre de Babel. Abraham abandona esa cultura, y sus acciones representan una respuesta en contra de la misma.

Encontramos a Abraham por primera vez al final del capítulo 11 cuando se encuentra en camino  a Canaán con su familia. ¿Quién es Abraham y qué es lo que hizo previamente? No tenemos idea alguna. Pero, ¿cuál es la cultura que abandona y de la cual se aleja? Eso lo tenemos muy claro.

Los referentes de la generación de la torre de Babel, se equivocaron y pensaron que Dios está alejado de ellos, en el cielo. No tuvieron la capacidad de comprender que el lugar del creador se encuentra en cada sitio y lugar de este mundo.

Los Midrashim de Jazal (Nuestros Sabios de Bendita Memoria) revelan una doble faceta en los actos de los referentes de la generación de la torre de Baהel. Una rebelión contra Dios, paralela a un intento de acercamiento a él, a través de la construcción de una torre cuya cima llegue hasta el cielo.

El capítulo 10 no es meramente una lista común de descendientes, sino un relato sobre el proceso de separación de los pueblos y su expansión por toda la tierra.

El capítulo 10 comienza con una descripción de la descendencia de los hijos de Noaj: “Estas son las generaciones de los hijos de Noaj: Shem, Ham y Iáfet…” (versículo 1)

El arco iris que le muestra Dios a Noaj y sus hijos, no es uno común, sino un arco iris potente a través del cual se revela Dios a sus creaturas y les anuncia: luego del diluvio y la destrucción, llega un nuevo florecimiento.

Dios da una señal de que no destruirá el mundo-el arco iris, y se impone el interrogante: ¿cuáles la gran innovación y cómo es que  este fenómeno natural puede ser una señal?

“El que derramare la sangre del hombre, por medio del hombre su sangre será derramada. ¡Pues a la Imagen de Elohim, hizo Él al hombre! “(Bereshit 9,6)

“Y no habréis de mancillar la tierra en la cual vosotros estáis, ya que la sangre mancillará la tierra; y para la tierra no habrá expiación, por causa de la sangre que ha sido derramada en ella; solamente con la sangre del que la ha derramado” (Bamidvar, 35,33)

Rabí Shimshon Rafael Hirsch, Bamidvar, capítulo 35

¿Por qué Jazal (nuestros Sabios de Bendita Memoria) minimizan la imagen de Noaj, quien es presentado en la Torá como “Tzadik tamim”-Justo íntegro? Aparentemente el relato de su embriaguez es la clave para comprender el fracaso de Noaj.

Noaj es descripto en la Torá como como un “Tzadik Tamim”- Justo íntegro, y a pesar de ello Jazal lo critican y minimizan su imagen.

*Estos materiales fueron publicados en el Jumash producido por la Editorial Ner, www.kehot.com.ar
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¿Qué podemos aprender de la descripción del acercamiento entre Noaj y la paloma y del distanciamiento paulatino entre ellos?

Al revisar los contextos en los cuales aparece la paloma en el Tanaj se infiere que  su regreso al nido, a su hogar organizado y a su familia, es una de sus cualidades salientes. Dicha cualidad se refleja también en el relato del diluvio, en el cual la paloma regresa a Noaj y al arca. Esta cualidad está sin duda relacionada también con la antigua costumbre de enviar correo justamente a través de palomas.

 

"Entra tú y toda tu familia en el arca, porque a ti he visto justo delante de mí en tu generación" (7:1)

Noaj, la única persona a la que Dios definió como “Tzadik”, superó diversas pruebas: construye un arca de grandes dimensiones, se ocupa de los animales que estaban con él en el arca durante un año, y se aleja de las relaciones íntimas. En mérito al hecho de haber estado a la altura de las diversas pruebas se convirtió en “Tzadik Yesod Olam”, “El Justo es la base  del mundo”
 

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