“Y no pudo José contenerse más ante todos los que estaban allí con él, y les ordenó que se retiraran.  Entonces no quedó (egipcio) con él al darse a conocer a sus hermanos. Y lloró con grandes voces y lo supieron los egipcios y la casa del Faraón.  Les dijo José a sus hermanos: Yo soy José ¿Vive aun mi Padre? Y sus hermanos no atinaron a contestarle, de tan asombrados que estaban.  Y continuó José: Acercaos por favor, y se aproximaron.

Iosef calma a sus hermanos y les comparte el hecho de que su venta es parte de un amplio plan de Dios. ¿Acaso esto exime a los hermanos de su responsabilidad?

El episodio de las intrigas de Iosef nos detalla dos movimientos paralelos: el movimiento humano y el movimiento Divino. Cuando Iosef se da a conocer asus hermanos, él se apresura a calmarlos:

Iosef se da a conocer a sus hermanos y ellos no pueden reaccionar. ¿Qué les provocó esa parálisis? En definitiva ¿qué es lo que se les reveló más allá de que el gobernante que tenían delante era su hermano Iosef? ¿Cómo hubiéramos enfrentado nosotros la situación de la caída de un estigma de larga data?

Quiero focalizarme precisamente en la reacción de los hermanos tras la sorpresiva revelación de Iosef. El texto bíblico señala que no podían responderle nada. Ellos vivenciaron una especie de conmoción a raíz de un hecho tan movilizador.

Nos hallamos frente a la consumación de aquello que pacientemente iba preparándose. Iaakov y sus hijos abandonan Eretz Israel para dirigirse a Mitzraim donde ya se encontraba Iosef. 

En el discurso de Iehudá, Iosef escuchó por primera vez que su padre no lo olvidó, sino que piensa que él ha muerto. Esto motivó que se diera a conocer ante sus hermanos.

Sin ninguna otra alternativa, al límite del coraje, la súplica y la impertinencia, Iehudá se presentó ante el extraño gobernante. Y frente a sus graves falsas acusaciones junto con la abundancia y la beneficencia que concedeen forma constante-Iehudá se ofreció como esclavo en lugar del pequeño Biniamín, acusado por “el robo de la copa”-la concreción de su garantía a su padre.

El episodio de la garantía de Iehudá para la restitución de Biniamín es similar a la historia de Iehudá y  Tamar por el hecho de que en los dos casos Iehudá otorga una garantía. ¿Cuál es el significado de la semejanza entre los relatos?

Iosef no le revela su identidad a sus hermanos, hasta que creó una situación que le permitirá confirmar que los hermanos podrán afrontarla y volver a construir una familia unida.

Durante los años que Iosef vivió en Egipto, aparentemente, él estaba convencido de que había sido abandonado por su familia y aceptó el decreto y comenzó una nueva vida, desconectado de su familia y de sus sueños. Tal vez, hasta prefirió su nueva vida por sobre la posibilidad de regresar a la casa de Iaacov y el afrontamiento con sus hermanos.

…“Después se lavó el rostro y salió y se contuvo y dijo: “Sirvan la comida”. Y procedieron a servírsela a él aparte y a ellos aparte y a los egipcios que estaban comiendo con él aparte; puesto que los egipcios no podían comer una comida con los hebreos, porque eso es cosa detestable a los egipcios” (Bereshit 43:31-33).

Iosef se comporta con sus hermanos bajo el principio de ojo por ojo y de ese modo los hace pasar por un proceso en el cual aprenden a identificarse con Iosef, a arrepentirse completamente por  sus hechos y a asumir la responsabilidad total sobre Biniamín.

 El liderazgo de Iehudá se reflejó por primera vez al abordarse la cuestión del envío de Biniamín a Egipto. En ese abordaje Iehudá logra despertar a Iaacov de su debilidad y restituirle la capacidad de iniciativa y de elección.

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