Tras la profanación del gran nombre en la derrota de Even Haezer, el nombre de Dios es santificado en la tierra de los Pelishtim(filisteos). Pero, para gran sorpresa, son las vacas las que realizan la voluntad divina e incrementan su gloria, mientras que los israelitas no se arrepienten.

 

A raíz del pecado del becerro de oro, el pueblo de Israel es alejado de Dios, y deja de llamarse “el pueblo de Dios”. En la época de Shmuel y Shaúl el pueblo de Israel retorna al nivel de “pueblo de Dios”. Para ser “pueblo de Dios” es necesario el liderazgo completo del pueblo.

 

 “Y lo ungirás para que sea príncipe sobre Mi pueblo Israel, y librará a Mi pueblo de la mano de los Pelishtím  porque Yo he visto la aflicción de Mi pueblo, pues su clamor ha llegado hasta Mí“(Versículo 16).

 

A diferencia de otros nombramientos en el Tanaj, en la designación de Shaúl se percibe un rechazo que permanece en todos los involucrados en el tema. Ya desde el primer capítulo de Shaúl como rey, el Tanaj proyecta una sombra pesada sobre su reinado y su éxito.

 

La identificación geográfica y arqueológica de la ciudad filistea de Ekrón y de la senda por la cual pasó el arca de Dios entre las ciudades filisteas hasta su regreso a Beit Shemesh.

 

Tres señales se le dan a Shaúl tras su coronación como rey de Israel. ¿Qué significan estas señales y qué simbolizan?

 

A Shaúl le son dadas tres señales, también Moshé recibió tres señales (Shemot capítulo 4) y también  Guidón (Shoftim capítulos 6-7). Pero la diferencia es que Guidón solicita las señales y las necesita para el fortalecimiento de su fe; y Moshé las solicita para Israel; mientras que Shaúl las recibe, aún sin haberlas pedido.

Cientos de años después, el sitio de Mitzpá y la reunión realizada allí por Shmuel fue utilizado como fuente de fortaleza y energía para otra batalla en nuestra historia.

 

Alrededor del momento en el cual murieron 70 hombres de Beit Shemesh, también murieron 50.000 hombres en toda la tierra de Israel-ellos también por causa del arca, pero no por haberlo visto, sino porque no lamentaron su pérdida.

En el versículo 19, está citado: “E hirió a los hombres de Bet-Shemesh porque habían mirado el arca del Señor. De todo el pueblo hirió a setenta hombres y cincuenta mil hombres, y el pueblo lloró porque el Señor había herido al pueblo con una gran plaga “.

Shmuel, con una descripción profética advirtió acerca de los pecados previstos que serán cometidos por la dinastía monárquica, no obstante, en esta instancia ya no había nadie interesado en escuchar.

 

El encuentro de Shmuel y Shaúl se produjo “de casualidad”, a raíz de la búsqueda de las asnas, pero el texto enfatiza que Dios planificó todo desde un inicio. El mensaje para el rey electo es que Dios es El que controla el mundo y maneja los eventos a su voluntad.

 

Shmuel por medio de sus actos y la fuerza personal ejemplar abre una nueva página de Teshuvá, de arrepentimiento y retorno. Lentamente, el pueblo se eleva hacia una nueva era de reparación.

 

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