“Falleció Iosef a la edad de ciento diez años, le embalsamaron y fue puesto en un ataúd, en Egipto” (Bereshit capítulo 50, Versículo 26).
Iosef enterró a su padre Iaacov y recibió la recompensa de alguien más importante que ellos dos, la alusión es a Moshé Rabeinu que se ocupó de sus restos,
Moshé Rabeinu que se ocupó de los restos de Iosef, recibió una recompensa de alguien superior a él, ese es Dios, que sepultó a Moshé.
Y de aquí aprendimos que todo aquel que trata de practicar los preceptos tiene una gran recompensa.