Arrogancia

Dios envía a Yejezkel al pueblo de Israel y los describe con una caracterización dura como "duros de rostro". Examinemos el tema de la cualidad de la insolencia tal como se describe en el libro 'Baal Orjot Tzadikim, Senderos de los Justos'.

Libro Baal Orjot Tzadikim- Senderos de los Justos - Capítulo sobre la Insolencia

La insolencia es una cualidad mala en la mayoría de sus acciones, y es lo opuesto a la cualidad de la vergüenza, porque el vergonzoso perdona sus agravios y tiene compasión y perdona y disculpa - pero quien es duro de rostro no se avergonzará ante ningún hombre, sino que se mantiene con insolencia ante toda persona, y hace toda mala acción sin avergonzarse, sino que se aferra a su maldad y se endurece en el pecado, y sobre esto se dice (Irmiahu, capítulo 5, versículo 3): "han hecho sus rostros más duros que la roca; rehúsan volverse (a Ti)” y se dice (Yejezkel, capítulo 2, versículo 4): " Y los hijos son de rostro duro y obstinado corazón”.Y todas las virtudes buenas que se mencionan de la vergüenza son lo contrario en la insolencia. Cuando una persona se fortalece en esta cualidad, se vuelve muy despreciable a los ojos de los hombres**, incluso si es Sabio. Y muchos males se derivan de la insolencia: El que es insolente con los hombres no escapará de la controversia, el odio y los celos. Y quien es de rostro insolente niega Su unicidad, y no respetará el rostro del grande ni tendrá consideración por el rostro del anciano, y todos los pecados de la Torá son ligeros a sus ojos para transgredirlos - todo por la abundante insolencia que hay en él. Y sobre él se dice (Pirkei Avot capítulo 5 mishná 20): "El arrogante se encamina al infierno".

Orjot Tzadikim - Un libro de ética que recopila y elabora palabras de moral y reproche de los Sabios talmúdicos y los primeros comentaristas con muchas adiciones del autor. Fue compuesto aparentemente en la segunda mitad del siglo XV. Su autor es desconocido.

 

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¿Qué afronta Yejezkel?

¿Cómo se preserva la identidad del pueblo sin tierra, sin estado y sin templo? ¿Cómo se enfrenta la división del pueblo? ¿Y cómo se mantiene el vínculo con Dios en tales circunstancias? Con todos estos desafíos y más se enfrenta el profeta Yejezkel.

El libro de Yejezkel abarca un período de aproximadamente 22 años, descritos como años decisivos para el pueblo de Israel: desde el quinto año del exilio del rey Yehoiajín (año 593 a.e.c.), hasta aproximadamente quince años después de la destrucción del Primer Beit HaMikdash, el Gran Templo, y veintisiete años después del exilio de Yehoiajín (año 571 a.e.c.). En estos años fue necesario enfrentar por primera vez circunstancias sin precedentes en toda la historia del pueblo de Israel:

En primer lugar, el enfrentamiento con la existencia del pueblo en esa época en dos centros – uno en Iehudá y el otro en Bavel, Babilonia – donde en cada uno de ellos existe un grupo que preserva una identidad diferenciada.

En segundo lugar, la destrucción del Beit HaMikdash y el exilio del pueblo en estos años de su tierra crearon una situación donde fue necesario por primera vez enfrentar el desafío de preservar la identidad del pueblo también en ausencia del Gran Templo, en el exilio, desconectado de su tierra y sin independencia política.

Parece que la profecía de Yejezkel fue dada a los exiliados que fueron con él en el exilio de Yehoiajín a Bavel.

El propósito de las profecías de Yejezkel en los años que precedieron a la destrucción es informar al pueblo que Dios abandonó su templo en Ierushalaim; por ello describe detalladamente el acto del carro divino y los viajes de la gloria de Dios hacia fuera del Gran Templo (principalmente en el capítulo 1 y en los capítulos 10-11). Más aún, enfatiza que la destrucción del Beit HaMikdash es solo cuestión de tiempo, y que en realidad ya en los años anteriores a la destrucción, Ierushalaim está impura y la gloria de Dios no está en ella (1:28-3:15; 24:15-27) y la función del profeta es ser 'centinela' de lo que sucede (3:17-21; 33:1-9). También los actos simbólicos del profeta (principalmente en los capítulos 4-5) refuerzan este mensaje, cuyo clímax está en la descripción de los pecados del pueblo y la corrupción de la ciudad (principalmente en los capítulos 8-11, 16, 23).

La destrucción del Gran Templo y el exilio del pueblo de su tierra plantean al pueblo dificultades adicionales a las que se refiere el profeta en sus profecías:

¿Cuál es la concepción del castigo para el individuo? (capítulos 14, 18 y 33),

¿Cuál es la actitud deseada hacia Bavel? (capítulo 17),

¿Cuál es el estatus del pacto entre el pueblo de Israel y Dios, ahora después de que fue violado por el pueblo y el Beit HaMikdash fue destruido? (principalmente en los capítulos 20 y 36).

La respuesta profética a estas preguntas también establece la base para entender el carácter de la redención de Israel en el futuro (en los capítulos 34-48), así como sus profecías a las naciones (en los capítulos 25-32) – los capítulos en los que está contenido el propósito de los mensajes proféticos del libro.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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No hay más discusión

Abraham es un ejemplo y modelo de profeta que es socio en el liderazgo del mundo, y él reza y mantiene un debate jurídico con su Dios. Yejezkel ya es un socio de otro tipo.

Los capítulos 2 y 3 son en realidad un solo capítulo. La misión de Yejezkel tiene objetivos limitados - la advertencia del vigía (capítulo 3, versículo 17), que deja la responsabilidad del desastre (esperado) sobre el pueblo, que escuchó la alarma y no se cuidó (como se detalla extensamente en el capítulo 33). Y el conocimiento en retrospectiva, después de un tiempo, "que un profeta ha habido en medio de ellos" (capítulo 2, versículo 5). ¿Qué no está incluido en las funciones del profeta en el exilio? ¿Y por qué selló Dios la boca del profeta mientras fortalecía su frente ante sus oyentes, "duros de frente y obstinados de corazón" (capítulo 3, versículos 8-9)?

"También Yo haré que se te pegue tu lengua a tu paladar, para que seas mudo, y no les seas hombre que reprenda, porque casa rebelde son. Pero cuando Yo hablare contigo, abriré tu boca, y les dirás: Así dice el Señor Dios: "¡El que oye, oiga!, ¡y el que desatiende, desatienda!, porque casa rebelde son” (capítulo 3, versículos 26-27).

La interpretación simple es que no hay ningún sentido en discutir con "rebeldes y espinosos" (=espinas) y con "escorpiones" (capítulo 2, vrsículo 6), y Yejezkel debe estar desconectado de toda discusión obstinada, y no mantener ningún debate.

Pero hay algo más profundo en la profecía de Yejezkel, diferente de toda profecía que la precedió. El comienzo de la profecía en Abraham es precisamente en una profecía de oración - " Y ahora devuelve la esposa del hombre — ya que él es profeta — y orará por ti y vivirás...." (Bereshit, capítulo 20, versículo 7), y la plegaria por Sedom, Sodoma es el ejemplo y modelo - Dios eligió al profeta como socio en la conducción del mundo, y lo invitó a discutir (e incluso a regatear) sobre juicio y justicia - 'plegaria' (de la raíz p-l-l; 'pleitos'), cuyo significado es debate jurídico. Una y otra vez trató Irmiahu de discutir y orar, y Dios lo detuvo, y cerró la oración profética - "Aunque grito y pido auxilio, Él cierra (las puertas del cielo) a mi plegaria" (Eijá, Lamentaciones, capítulo 3, versículo 8).

Y he aquí que en Yejezkel, casi no queda ya memoria de la oración profética - la lengua está pegada y la boca muda - no solo con la "casa de Israel" no hay ya lugar para el debate, sino también con Dios - solo tocar el Shofar.

Gentileza sitio 929.

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¿Demasiado íntimo o demasiado difícil?

La Obra del Carro (Maasé HaMerkavá) es muy especial, y no todos pueden estudiarla, tanto por temor a errores de comprensión, como porque expresa una relación íntima entre el profeta y Dios, que no todos son dignos de experimentar.

"No se debe enseñar sobre el Carro a una sola persona, a menos que sea Sabio y comprenda por sí mismo" (Jaguigá 2a)

Existe una corriente que sostiene que la Obra del Carro fue prohibida en el estudio debido a su profundidad y la dificultad para comprenderla, así como por el gran precio de un error en un tema tan sensible. El principal exponente de esta postura es Maimónides.

Por el contrario, de las palabras del Talmud se puede entender que el problema principal no es el temor al error, sino la modestia requerida debido a la intimidad singular del tema, que trata sobre visiones divinas. Por ello se prohibió todo estudio que no fuera íntimo, y por tanto está prohibido enseñar a más de un estudiante, incluso si hay varios estudiantes que cumplen los requisitos del aprendizaje (que son Sabios que comprenden por sí mismos y ya han superado las etapas más tempranas del estudio teórico). Solo se les debe enseñar en privado y por capítulos principales, y esto debido al daño a la intimidad y no por el peligro del error.

Se puede decir que el debate en torno a la razón de la prohibición también refleja concepciones más básicas respecto al carácter de la revelación y la naturaleza de la visión humana que la contempla.

Una propuesta ve al profeta como un siervo amado del rey, que recibe el permiso para entrar tras bambalinas y ver cosas ocultas a los ojos de otros. El afecto hacia él como siervo especial a quien se revelan los secretos refleja la fe y el amor de Dios hacia él, dispuesto a permitirle esa mirada ("se abrieron los cielos"; Yejezkel capítulo 1, versículo 1) tras el velo debido a la cercanía entre ellos.

La opinión contraria concibe la visión del Carro como la revelación del poder divino impresionante ante el hombre que viene al palacio como visitante. No hay aquí temor por revelar cosas íntimas que no están destinadas a ojos extraños, pues todo el propósito de la visión es impresionar al observador. El espectador no es visto como uno de los habitantes del palacio, sino como un huésped que debe impresionarse con la grandeza del Rey de reyes, y por tanto el temor no es por la propia revelación de cosas que deberían estar cubiertas, sino por la incomprensión de la situación y los graves errores que resultarían de ello.

Según las palabras del Talmud, parece que hay que adoptar ambos enfoques: tanto el de Maimónides que teme el error y por ello requiere personas dignas, como el que sostiene la necesidad de ocultar el asunto y por tanto el estudio se hace solo en privado.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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Entre Irmiahu y Yejezkel

Irmiahu y Yejezkel profetizaron en la misma época, pero si comparamos las profecías de consagración de ambos, vemos que la descripción del pueblo es diferente en cada una, como si Irmiahu le hablara a un pueblo y Yejezkel a otro. ¿Cuál es la razón de esta diferencia?

Irmiahu y Yejezkel profetizaron en la misma época: cerca de la destrucción del Beit HaMikdash, el Gran Templo. Irmiahu vivía en Ierushalaim y profetizó antes de la destrucción del Beit HaMikdash, y después de su destrucción. También Yejezkel profetizó en la misma época, pero vivía en Bavel, Babilonia, adonde fue exiliado con el exilio que fue deportado con Yehoiajín, el hijo de Yehoiakim.

Los dos profetas profetizan a dos partes diferentes del pueblo. Yejezkel profetiza al pueblo que fue exiliado a Bavel, mientras que Irmiahu al pueblo que permaneció en Ierushalaim. Sin embargo, cada uno de los profetas también profetiza al otro grupo: Yejezkel profetiza muchas profecías a los habitantes de Ierushhalaim, e Irmiahu profetiza a los habitantes de Bavel. Había conexión entre los habitantes de Ierushalaim y los habitantes de Bavel, tanto conexión de los profetas verdaderos como conexión de los falsos profetas - estos envían cartas de queja desde Bavel a Ierushalaim contra el profeta Irmiahu.

Si comparamos las profecías de consagración de Irmiahu y Yejezkel, vemos que la descripción del pueblo es diferente en cada una: como si Irmiahu le hablara a un pueblo y Yejezkel a otro.

En la descripción del pueblo en Yejezkel (3-7) hay un tono mucho más pesimista que en su descripción en Irmiahu (1, 17-19). Irmiahu debe decir su palabra al pueblo - quizás se arrepientan. Yejezkel debe decir su palabra al pueblo - para que no tengan excusa para decir "no sabíamos, no fuimos advertidos". Como si todas las palabras del profeta tuvieran una función: prevenir palabras de arrepentimiento del pueblo, prevenir excusas y evasivas. El profeta no espera arrepentimiento por parte del pueblo. Sus palabras son como si fueran solo para un propósito técnico: permitir a Dios, decretar su juicio.

¿Cuándo se dice la reprensión para cambiar al oyente, y cuándo se dice para liberar al que habla de sus obligaciones hacia la sociedad? ¿Por qué Irmiahu habla al pueblo y espera que sus palabras influyan, mientras que Yejezkel habla para defenderse a sí mismo y para prevenir que el pueblo tenga una excusa del tipo "no nos advirtieron"?

Yejzkel habla a la aristocracia, al artesano y al herrero que fueron exiliados en el primer exilio. Estos intelectuales no escuchan la voz del profeta. Son expertos en derecho, conocen todos los caminos de la defensa legal. Yejezkel se dirige a ellos con desesperanza: si no se arrepienten, al menos sepan que el castigo les llega según toda ley. Al menos que se cierren las fuentes de sus excusas.

Irmiahu habla a la multitud del pueblo, a la gente sencilla, que permaneció en Ierushalaim. Estos están desgarrados entre la esperanza y la desesperanza, entre los falsos profetas y los profetas verdaderos. A estos se dirige Irmiahu, y en su corazón hay esperanza: quizás escuchen sus palabras, quizás cambien su camino.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

 

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Ejemplo personal

 

La obediencia de Yejezkel a Dios se expresa en su disposición a hacer todo lo que Dios le diga, pero con el entendimiento de que él es un instrumento en las manos del cielo, donde a veces la elección le es quitada.

El pueblo que está en Bavel, Babilonia, que aparentemente está destinado a rechazar escuchar la palabra del profeta, es llamado por Dios "casa rebelde". Yejezkel es ordenado a decir la palabra de Dios aunque no le escuchen, para que cuando venga el fugitivo que anuncie la destrucción, sepan que verdaderamente hubo entre ellos un profeta verdadero.

Yejezkel debe servir como ejemplo y ser mejor que el pueblo: "No seas tú rebelde como esa casa rebelde; abre tu boca y come lo que yo te doy" (versículo 8)

¿Qué significa no ser como la casa rebelde? De manera simple, significa que debe hacer la palabra de Dios y no rebelarse. Y parece que en el caso de Yejezkel se trata de una tarea difícil.

A lo largo del libro vemos que Yejezkiel debe enfrentarse a métodos proféticos no convencionales:

Por un lado, Yejezkel es manejado por Dios sin elección - el espíritu lo pone en pie (2:2 y también 3:24) y lo transporta (3:12 y también 8:3), Dios pone sobre él cuerdas, pega su lengua al paladar, abre su boca (3:25-27) y más. Él es pasivo y controlado, sin elección. Por otro lado, Dios le ordena realizar muchas acciones y diversos actos simbólicos extraños y muy complicados como " Y como torta de cebada lo comerás, y con excrementos humanos sea cocida delante de sus ojos” (capítulo 4, versículos 12-15) y enfrentar con indiferencia la muerte de su esposa (cap. 24).

La obediencia de Yejezkel a Dios se expresa en su disposición a hacer todo lo que Dios le diga, pero con el entendimiento de que él es un instrumento en las manos del cielo, donde a veces la elección le es quitada.

Cuando venga el fugitivo y anuncie el cumplimiento de las profecías de Yejezkel, él será prueba de que "ha habido un profeta entre ellos" (capítulo 33, versículo 33). Y las acciones del profeta servirán como ejemplo al pueblo, para el servicio a Dios y la aceptación de Su autoridad, que se expresa en dos ámbitos:

Deben guardar Sus mandamientos sin cuestionamiento, y deben aceptar el hecho de que su situación no depende de su voluntad sino del control de Dios, e incluso su redención vendrá a pesar de ellos: "Con mano fuerte y brazo extendido y con indignación derramada" (capítulo 20, versículo 34).

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización “NAJAT”-Jóvenes amantes del Tanaj, Centro de Estudios del Tanaj para la Juventud.

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El espacio Divino

El espacio divino es el lugar donde se escuchan todas las voces, el lugar donde los opuestos corren de un lado a otro, yendo y viniendo, fuego y hielo se funden entre sí, no se anulan ni pierden su esencia.

En el portal del libro Yejezkel, los lectores se encuentran y contemplan el espectáculo. Los ángeles corren de un lado a otro, fuego, voces de aguas, rayos y viento. Y los seres vivientes van y vienen. Águilas, leones, ruedas y tumulto. Y los seres vivientes van y vienen.

Si el observador ignora los detalles, es absorbido hacia la dinámica del espectáculo, una especie de arte donde todos los colores se mezclan y el secreto reside en la mezcla misma. El secreto de la mezcla sagrada lo encuentra el Midrash en las siguientes palabras:

"En el rey Shlomó, en el rey que hizo paz entre sus criaturas, enseña Rabí Shimón ben Yojai: el firmamento de nieve y los seres vivientes de fuego. El firmamento de nieve como está dicho (Yejezkel, capítulo 1, versículo 22): “como (el resplandor) de un cristal terrible, extendida por encima, sobre sus cabezas”, etc., y los seres vivientes de fuego como está dicho (Yejezkel, capítulo 1, versículo 13): “Y en cuanto a la semejanza de los seres vivientes, sus apariencia era como carbones de fuego, que ardían como la apariencia de antorchas”, y está escrito (Yejezkel, capítulo 1, versículo 14) “Y los seres vivientes iban corriendo y volviendo, como la apariencia del relámpago”, y éste no apaga a aquél ni aquél apaga a éste. Mijael, príncipe de la nieve, y Gabriel del fuego, y éste no apaga a aquél ni éste daña a aquél. Dijo Rabi Abin: No solo entre ángel y ángel, sino incluso en un solo ángel que es mitad nieve y mitad fuego, el Santo, bendito sea, hace paz entre ellos" (Midrash Shir HaShirim Rabá, capítulo 3).

El Midrash se refiere al versículo en Shir HaShirim, el Cantar de los Cantares: "Salgan a observar, hijas de Ierushalaim, al rey Shelomó” (Shir HaShirim, cpítulo 3, versículo 11) - el rey Shlomó en el Midrash es Dios mismo, que hace paz entre sus criaturas. La paz se expresa en la capacidad divina de contener opuestos. Los seres vivientes que van y vienen en la visión de Yejezkel se describen como seres que portan opuestos. Son seres de fuego y seres de hielo, que corren uno frente al otro y no se apagan mutuamente.

El capítulo 1 de Yejezkel se presenta en el Midrash como un espacio enorme donde los opuestos corren de un lado a otro, yendo y viniendo, fuego y hielo se funden entre sí, no se anulan ni pierden su esencia. La divinidad se presenta aquí como una unidad que contiene la multiplicidad, como una carrera de opuestos que se unen todos frente a la divinidad.

Esa misma idea encarnada en el 'ir y venir' brotará una y otra vez en el pensamiento religioso. Y son hermosas para ella las palabras poéticas del Sefer Yetzirá que describe las diez Sefirot (Atributos divinos) que se unen todas en adoración ante el trono de la gloria: "Diez Sefirot sin nada, su visión es como la apariencia del relámpago y su fin no tiene límite, y su palabra en ellas va y viene, y a su palabra al final persiguen y ante su trono se postran" (Sefer Yetzirá).

El Midrash traza a través del capítulo 1 el rostro de la divinidad. El lugar donde se escuchan todas las voces, el lugar donde el fuego y el hielo no se anulan mutuamente, ese es el espacio divino.

Gentileza sitio 929.

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 1

Apertura de la profecía (Versículos 1-3)

A diferencia de los otros libros proféticos, el libro de Yejezkel no se inicia con un título que aclare el lugar de la profecía y cuándo profetizó el profeta. Los primeros versículos del libro sí proporcionan un contexto histórico claro, pero están dirigidos a la profecía de este capítulo y no al libro en general. Yejezkel es el único profeta que profetizó solo en el exilio y no en la tierra. Fue exiliado como parte del exilio de Yehoiajín a Bavel, Babilonia, y allí profetizó.

“La obra del carro” (Versículos 4-28)

El núcleo del capítulo incluye lo que los Sabios llaman "la obra del carro" (Maasé HaMerkavá). Yejezkel describe un "viento tormentoso" (versículo 4) que viene del norte junto con una gran nube, fuego y jaspe (el significado de la palabra no está claro. La mayoría de los comentaristas considera que se refiere a un fuego resplandeciente o a una piedra preciosa con un brillo especial). El profeta describe la visión en detalle. De la descripción surge que había cuatro seres vivientes con alas especiales, y cada ser tenía un rostro diferente: "Y la semejanza de sus rostros era: cara de hombre; y cara de león a la derecha en los cuatro; y cara de toro a la izquierda de los cuatro; y cara de águila para los cuatro" (versículo 10). Junto con los seres vivientes había también ruedas. Los seres vivientes y las ruedas estaban sobre la tierra y sus rostros llegaban hasta el firmamento. En el firmamento, el profeta escuchó una voz y entonces vio: "Como la apariencia del arco que suele haber en la nube en un día de lluvia, así era la apariencia de la refulgencia alrededor de él. Tal era la apariencia de la semejanza de la gloria del Señor. Y cuando (la) vi, caí sobre mi rostro, y oí una voz que hablaba" (versículo 28). El contenido de la profecía vendrá en el próximo capítulo.

 

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La estructura del libro Yejezkel

La estructura del libro de Yejezkel está ordenada y es clara, a diferencia de los libros de los profetas anteriores - Yeshaiahu e Irmiahu.

1. Capítulos 1-24 reúnen diversas profecías que fueron pronunciadas antes de la destrucción del Grn Templo. Dentro de esta sección destaca 'la visión del viaje a Ierushalaim' en los capítulos 8-11, donde Yejezkel llega (en visión) a Ierushalaim y ve sus pecados y el viaje de la Shejiná (Presencia Divina) abandonando el Gran Templo y Ierushalaim. Aunque se trata de una sección unificada con orden cronológico (véase más adelante), elegimos destacar en la barra lateral la visión del viaje.

2. En los capítulos 25-32 aparece una colección de profecías sobre las naciones, los pueblos, similar a colecciones semejantes que aparecen en los libros de Yeshaiahu e Irmiahu.

3. En los capítulos 33-48 aparecen profecías de consolación que fueron pronunciadas después de la destrucción del Gran Templo, donde los capítulos 40-48 son una sub-unidad que trata sobre la visión del Gran Templo futuro y el retorno de la Shejiná, después de la descripción de su partida en los capítulos 8-11.

En la primera sección aparecen varias profecías con fechas que enseñan que las profecías están en orden cronológico: en el capítulo 1 la fecha es el quinto año del exilio de Yehoiajín, en el capítulo 8 la fecha es el sexto año del exilio de Yehoiajín, en el capítulo 20 la fecha es el séptimo año del exilio de Yehoiajín y en el capítulo 24 la fecha es el noveno año (aparentemente del reinado de Tzidkiahu, décimo año del exilio de Yehoiajín).

Por el contrario, precisamente en la segunda sección, la colección de profecías sobre las naciones, no siempre hay orden cronológico. Así, la profecía sobre Tzor, Tiro (26) fue pronunciada en el año de la destrucción, año 11 de Tzidkiahu o del exilio de Yehoiajín, mientras que la profecía sobre Egipto en el capítulo 29 la precede y fue pronunciada en el décimo año del exilio de Yehoiajín, un año antes de la destrucción. Más adelante en el libro (31) aparece una profecía sobre Egipto que fue pronunciada dos meses antes de la destrucción, mientras que la profecía sobre Egipto en el capítulo 32 fue pronunciada 16 años después de la destrucción.

En la tercera sección encontramos dos fechas: la sección se abre (capítulo 33, versículo 21) con la noticia sobre la destrucción en el año doce del exilio de Yehoiajín, y la sub-unidad en los capítulos 40-48 que trata sobre el Beit HaMikdash, el Gran Templo futuro se abre con la indicación del tiempo del año 25 del exilio de Yehoiajín.

 

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Síntesis del capítulo, Yejezkel 5

 

El afeitado del cabello de la cabeza y la barba (versículos 1-4)

Dios ordena al profeta tomar una espada afilada y pasarla sobre su cabeza y su barba. Los cabellos deben dividirse en tres grupos: "Una tercera parte consumirás a fuego en medio de la ciudad, cuando hayan cumplido los días del sitio; y tomarás (otra) tercera parte y la herirás en derredor con espada; y esparcirás (otra) tercera parte al viento; y Yo sacaré espada en pos de ellos" (versículo 2). Del tercer grupo debe tomar parte de los cabellos "y los atarás en tus faldas (de la capa)" y después tomar otra parte de ellos "y los echarás en medio del fuego, y los quemarás a fuego; y de allí saldrá fuego contra toda la casa de Israel" (versículo 4).

Explicación del acto simbólico (Versículos 5-17)

Después de los actos simbólicos, viene la profecía de calamidad: "¡Esta es Ierushalaim! En medio de los paganos la puse Yo, y alrededor de ella están los (demás) países” (versículo 5). A causa de los pecados del pueblo de Israel "has contaminado con todas tus cosas detestables y con todas tus abominaciones" (versículo 11), el pueblo de Israel será castigado: "Una tercera parte de ti morirá de peste, y será consumida de hambre en medio de ti; y (otra) tercera parte caerá a espada en derredor de ti; y (otra) tercera parte la esparciré a todos los vientos, y desenvainaré la espada en pos de ellos" (versículo 12). El profeta describe cómo la calamidad golpeará con fuerza poderosa: "Pues enviaré sobre vosotros hambre, y bestias feroces, las cuales te dejarán sin hijos, y la peste y la sangre pasarán por en medio de ti; y enviaré la espada contra ti. ¡Yo, el Señor, he dicho!" (versículo 17).

 

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