La elaboración de la Menorá (Candelabro)

La elaboración de la Menorá es compleja, y nuestros Sabios de Bendita Memoria nos enseñan que Moshé no puede hacerla por sí mismo. Pues entonces, ¿cuál es la finalidad de la orden?

 “Habrás de hacer un candelabro de oro puro, batido a martillo habrá de ser  hecho el candelabro, su basa y su caña, sus copas, sus cálices y sus flores de él habrán de salir” (Versículo 31).

En este versículo nos topamos con cierta tensión-“Habrás de hacer” como un imperativo activo, frente a la descripción pasiva en el vocablo “habrá de ser hecho”. Rashi aborda esta tensión y cita el Midrash:

 “Habrá de ser hecho el candelabro-por sí mismo, porque Moshé tenía dificultades en la elaboración. Le dijo Dios arroja el bloque hacia la luz y se hará por sí mismo. Por ello no está escrito “Habrás de hacer”.

Al final del relato del candelabro, surge una tensión adicional:

“Con un talento de oro puro habrás de hacerlo, junto con todos estos utensilios.

Mira y hazlo de acuerdo con su forma, como lo que se te está haciendo ver, en la montaña” (Versículos 39-40).

También aquí surge la tensión a imagen del Midrash citado por Rashi que contradice la orden activa de la palabra “hazlo”.

 “Mira y hazlo-mira aquí en la montaña el molde que yo te muestro, quiere decir que Moshé se complicó con la elaboración del candelabro, hasta que Dios le mostró un candelabro de fuego”.

A raíz de estos Midrashim, podríamos decir que la orden del candelabro fue citada tan solo como una descripción arquitectónica, y desde un inicio Dios programó hacer el candelabro “por sí mismo”; pero en los versículos figura expresamente la expresión de una orden para una elaboración activa en las palabras “Y hazlo”-“Y habrás de hacer”, y por ende debemos saber cómo pensar  los versículos.

Aparentemente, Dios no obstante le demanda a Moshé la elaboración del candelabro, pero en cada ocasión, al llegar Moshé a la fase imposible, Dios lo ayuda. Así encontramos, tanto en relación a la comprensión de la estructura del candelabro desde el aspecto técnico, como en relación a la elaboración propiamente dicha. Parece ser que, el mensaje que se infiere de esta ayuda de Dios a Moshé Rabeinu nos concierne en forma directa. Dios le dice aquí a Moshé-debes saber, que a pesar que tienes una demanda en diversos campos, sin embargo no tienes la demanda de resultados exitosos cuando ello está fuera de tu alcance. Debes hacer sólo lo máximo posible, y Dios completará tu pensamiento positivo con la acción.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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Donación y deber

El Tabernáculo fue construido en base a aportes generosos y aportes obligatorios. El doble carácter de los aportes expresa el doble carácter que debe tener el vínculo del judío con el Creador del mundo.

El Tabernáculo, la casa de Dios, fue construido  con el dinero de los hijos de Israel. Rashi, en el inicio del capítulo alude a dos clases de aportes destinados para su construcción: aportes obligatorios, en los cuales cada uno recibió la orden de abonar una suma fija, y el aporte generoso, que cada uno daba a voluntad. De hecho, esta ambivalencia ya figura en el mismo versículo: por un lado “y que separen en Mi Nombre ofrenda” (Versículo 2),  un lenguaje coercitivo y obligatorio, y por otra parte- “De todo hombre, a quien voluntariosamente mueva su corazón” (Versículo 2), un lenguaje voluntario y generoso.

El carácter doble de los aportes expresa el doble carácter que debe tener el vínculo del judío con el Creador del mundo. Por un lado, tenemos claro que es imprescindible la “donación”: la iniciativa personal, que sale del corazón, que expresa el carácter singular de cada uno. Tú inviertes más en una buena acción, y yo en el estudio de la Torá; tú dedicas más tiempo al recitado de Tehilim (Salmos), y ella prefiere estudiar Mishná. Dentro del ámbito de la fe, hay un amplio espacio para la iniciativa personal, y cada uno debe encontrar la singular vía de su fe particular.

Por el otro lado, el deber también tiene un valor importante. Volvamos a los hijos de Israel: si sólo hubieran aportes donativos, habrían muchos que donarían de todo corazón; pero se puede sospechar de que también habría no pocos que se abstendrían, y no realizarían ninguna donación. Dios se podía arreglar, y el Tabernáculo hubiera sido construido de todos modos; ¿pero qué hubiera sido de estas personas? Se hubieran quedado sin tener una parcela, una parte en la casa de Dios. El entusiasmo y el fuego interior a veces asoman y otras no; el deber permanente se ocupa de que el hombre siempre permanezca en un marco religioso y espiritual, sin relación alguna con sus cambiantes estados de ánimo.

Si no nos hubieran impuesto la obligación de la plegaria establecida tres veces por día, seguramente a veces habríamos rezado por propia voluntad; pero en reiteradas ocasiones no hubiéramos rezado del todo. ¿Cuántas noches hubiéramos tenido la fuerza emocional de anticipar media hora el reloj despertador para levantarnos y asistir a la plegaria no obligatoria? Y una pregunta más compleja aún: ¿Cuántas mañanas nos hubiéramos levantado para esa plegaria, sin tentarnos a patear el reloj despertador? Es por ello que fue estipulada en la Halajá la obligación de la plegaria, que no está condicionada al estado de ánimo o al entusiasmo emocional. Por supuesto, esto es sólo lo mínimo a nivel religioso: y dentro de la plegaria cada uno debe invertir su singular personalidad y su fe personal.

La vivencia religiosa debe ser construida sobre bases sólidas de un fuerte compromiso.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Perashot" publicado por "Maaliot"

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Preguntas de Abarbanel, Éxodo 25

1   "Y Me harán un santuario (Mikdash) y Yo posaré en él.  Como todo lo que Yo te enseño a ti, el modelo del tabernáculo y el modelo de los utensilios, y así lo habrán de realizar."

(Éxodo 25, 8-9)

Pregunta:   ¿ Por qué D-s ordenó la construcción de un santuario para EL y más aún, cómo es que dice: "Y posaré en él"?;  ¿Acaso el Todopoderoso es un ente material que necesite de un lugar físico para habitar? Ya está escrito: "El cielo es Mi silla…  "(Isaías 66).  Igualmente el rey Salomón declaró al inaugurar el Templo: "He aquí que los cielos de los cielos no Te pueden contener, cuanto menos esta casa que he construido" (Reyes I 8,27).  ¿Cómo entonces se puede entender este concepto?

Respuesta: 

Efectivamente y por definición misma, no se le puede adjudicar a D-s Todopoderoso un lugar físico para habitar ni tampoco necesita una casa, ni santuario, ni tabernáculo por más sagrado o sublime que éste sea.

La intención Divina en la construcción del "Mishkán" y sus utensilios es que el pueblo de Israel sienta la cercanía del Todopoderoso y Su santidad sea tangible.  Que les sirva de guía y cobijo en el crudo ambiente del desierto y no sentir que han sido abandonados como "rebaño sin  pastor".

No debemos olvidar que este pueblo, recién liberado de la esclavitud, estaba acostumbrado a todo tipo idolatría Egipcia, donde estos dioses eran accesibles a los sentidos de la vista y el tacto.  La dura tarea de asimilar la idea de un D-s sin forma e invisible, requería de un proceso paulatino en el cual "la casa de D-s" jugaría un importante papel.

Algunos comentaristas opinan que esta ordenanza de construir el "Mishkán" fue posterior al gran pecado del becerro de oro, donde el pueblo no pudo soportar la ausencia física de un D-s que los guíe.  Como consecuencia y entendiendo esta necesidad, este santuario cumpliría su cometido como simbolismo de que la Divinidad los acompañaría constantemente.

Mucha gente se cuestiona hoy en día: ¿Acaso D-s necesita de mis rezos?, ¿Le puede dar o quitar algo a D-s si voy o no a la Sinagoga?  Basándose en la idea expuesta anteriormente, la filosofía judía contesta de la misma manera: El Todopoderoso no necesita nada de nosotros, criaturas imperfectas de carne y hueso.  Más bien, el frágil ser humano es el que "carga sus pilas espirituales" al "conectarse" a la fuente eterna e interminable de energía.
“Harás dos querubines de oro batido que pondrás en el propiciatorio, situados uno frente al otro.  Ambos querubines estarán en los dos extremos.  Y los querubines con sus alas extendidas hacia arriba cubrirán el propiciatorio, y sus caras mirarán una frente a la otra...  Allí, sobre el propiciatorio, entre ambos querubines, Me revelaré a ti y te comunicaré lo que te mandare para los hijos de Israel.”

Éxodo  (25, 18-22)

Pregunta: ¿Cómo pudo D-s mismo ordenar la hechura de estos dos Querubines en el lugar más santo del templo?, ¿No se estaría violando con esto el segundo mandamiento ("No te harás escultura ni imagen alguna...") dicho apenas hace unos días en el Monte Sinaí?

Respuesta:

Abarbanel ataca este problemático asunto desde un punto de vista simbólico.  Antes que nada debemos ubicar la posición de los querubines, éstos se encontraban por encima del compartimiento donde estaba la Torá otorgada por D-s; el hecho de que tenían las alas extendidas hacia arriba hace alusión a ésto.

Con respecto a su fisonomía, el Midrash comenta que sus caras eran de niños pequeños, hombre y mujer y viéndose uno al otro.  Esto representa la pureza e inocencia infantil donde no existe pecado ni falta alguna; todos, tanto hombres como mujeres deben ocuparse en la Torá, cuidarla y estudiarla; a la vez, recalca el amor y la amistad que debe existir entre los hombres para que la providencia Divina pose entre nosotros.  Es por esto que D-s mismo le habla a Moisés de entre los Querubines.

A final de cuentas, estas figuras no podían considerarse como idolatría ya que D-s mismo lo prescribió y describió exactamente su hechura y el material de que debían hacerse; cosa muy diferente habría sido que un artesano común los hubiera ideado.  Todo el tabernáculo fue realizado en nombre de D-s y para EL, por tanto, cualquier elemento que el Rey de Reyes incluye, es entendible que es para engrandecer y honrar su Gran Nombre.  Dato interesante es que, de las frases que más se repiten en estos capítulos que hablan de la construcción del tabernáculo,  es: "...e hicieron conforme a lo que D-s había ordenado a Moisés".

Un ejemplo ilustrativo podría ser que un emperador mandara hacer para su silla unas figuras decorativas en forma de leones; a nadie se le ocurriría idolatrar a éstos cuando pertenecen al mismo trono real.

Prueba de ello es que en ningún momento posterior se toman estos Querubines como instrumento o motivo de idolatría, siempre fueron considerados como un elemento más de los incluidos en el tabernáculo sagrado.

 

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Un reino de Sacerdotes y una Nación consagrada

A fin de convertirse en un reino de sacerdotes  y en una nación consagrada, el pueblo de Israel no necesita ascender al monte Sinaí y encontrar a Dios, sólo deben comprometerse a observar su Torá y sus preceptos. El compromiso con la palabra de Dios y la vivencia religiosa son dos caras de la misma moneda y se complementan.

En el capítulo 19, Dios le propone al pueblo de Israel ser “un pueblo peculiar” y convertirse en “un reino de sacerdotes y una nación consagrada” (Capítulo 19, versículos 5-6). Para alcanzar dichos títulos, tan sólo deben comprometerse e ingresar en el pacto. Pero en el capítulo 19 aún no está claro a qué, precisamente, deben comprometerse-cuál es el contenido del compromiso y cuáles son sus consecuencias. Aún no sabemos cómo el pueblo de Israel se habrá de convertir en un pueblo peculiar para Dios, en consagrados y sacerdotes. Y en efecto, este concepto requiere de un análisis: ¿Cómo habrá de convertirse el pueblo de Israel en un reino de Sacerdotes, si ni siquiera pueden aproximarse al monte Sinaí? ¿Cómo habrán de ser “una nación consagrada”, si ellos escapan de inmediato al revelarse Dios ante sus ojos?

El relato del Segundo episodio del monte de Sinaí entrega las respuestas a estos interrogantes. Este relato vuelve a contar el relato del pacto, que fue brevemente mencionado en el primer evento (Capítulo 19, versículo 5), pero en esta ocasión lo ubica en el lugar adecuado-en el centro del encuentro con Dios en Sinaí. El término “Haremos” expresado en la primera oportunidad, en el capítulo 19, tras escuchar por primera vez los conceptos del pacto, no es suficiente. Es necesario un compromiso público y pleno-“Haremos y escucharemos”-tras escuchar los detalles del pacto. Tan sólo aquí el pueblo de Israel aprendió cómo es que se convertirán en un reino de Sacerdotes y en una nación consagrada: ellos no deben ascender al monte Sinaí y encontrarlo a Dios. Sólo deben comprometerse con los Diez Mandamientos, las leyes y las ordenanzas, detalladas en el segundo evento en el monte Sinaí.

Vemos pues que en nuestro capítulo, el capítulo 24, no figuran solamente el compromiso y el relato del pacto acordado en Sinaí, sino también la concreción de dos expectativas previas-el episodio del pacto en el capítulo 24 colma la expectativa de la fiesta y el sacrificio de la primera unidad del libro, y también la de la segunda expectativa del pacto y de las relaciones cercanas con Dios de su segunda unidad.

De ese modo, la Torá enfatiza la estrecha relación entre las dos clases de vivencias religiosas: el ascenso hacia Dios, la vivencia religiosa y la ofrenda-por un lado; compromiso con la palabra de Dios-por el otro. De hecho, estas son dos caras de la misma moneda, y una no puede estar sin la otra. La Torá no reconoce la contradicción entre la ley la espiritualidad, entre la vivencia y el precepto. No hay contradicción entre el encuentro con Dios sobre la montaña en el desierto y el compromiso con la ley Divina. Ambas vivencias se fusionan en la Torá y en el gran relato de Israel. Juntas, son el objetivo y el momento culminante de la redención de Egipto: un reino de sacerdotes, que sirve a Dios y celebra su santidad, y una nación consagrada, que observa sus preceptos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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La Torá y la Mitzvá


Shemot 24:12 Y dijo el Eterno a Moshé: Sube hacia Mí, en el monte y permanece allí que yo te daré las tablas de piedra, la Torá y la Mitzvá…
En este contexto Moshé permanecerá 40 días y 40 noches en el monte, en donde Dios le dicta los detalles del armado del tabernáculo, que se extienden a lo largo de las parashiot de Terumá y Tetzavé.
Preguntas:
• ¿Qué es lo que Dios le quiere entregar  a Moshé? 
• ¿A qué se refiere cuando dice: las tablas de piedra?
• ¿A qué se refiere cuando dice: la Torá? ¿Se refiere a los 5 libros de la Torá?
• ¿A qué se refiere cuando dice: La Mitzvá?
• ¿Para que tiene que estar 40 días y 40 noches?
Respuestas:
Existen varias opciones, podríamos decir que cuando dice Torá, se refiere a toda la Torá escrita; cuando dice la Mitzvá, se refiere a la Torá Oral, y las tablas de piedra, son las tablas que contienen escritas los diez mandamientos.
Aparentemente esta es una respuesta abarcativa y que explica cada uno de estos términos. De esta manera, Moshé estaría recibiendo todo.
No obstante, esta respuesta genera varios interrogantes: por ejemplo, si Dios ya le habría dicho a Moshé que los espías iban a desmoralizar a todo el pueblo, entonces, llegado el momento ¿para qué los enviará si sabe que va a ser negativo?, ¿ya sabía que golpearía la piedra y eso ocasionaría que no entre a la tierra de Israel? Y como estos podríamos aportar cientos de ejemplos que si ya los sabía de antemano no se entiende por qué los hace llegado el momento. Además que esto negaría el libre albedrio.
Más aún, si decimos que ya le había entregado toda la Torá oral, entonces no se entiende por qué cuando vienen a preguntarle a Moshé por el tema de los que estaban impuros y no pudieron traer la ofrenda de Pésaj, Moshé les dice que esperen que va a consultarle a Dios qué deben hacer, lo mismo sucede con las hijas de Tzelofjad, que le reclaman a Moshé que no tienen hermanos y que si ellas no heredan se perderá la heredad de su padre, entonces Moshé les contesta que esperen que va a  consultar con Dios cómo es la ley en el caso de ellas. Vemos claramente que en el Monte Sinai no fueron entregadas todas las Mitzvot ni todos los detalles que ellas contienen. 
Teniendo en cuenta estos interrogantes, otros prefieren explicar que lo que Dios le va a entregar a Moshé es solo las tablas de piedras, que son con las que va a bajar Moshé. La pregunta que genera esta respuesta es: Si solo le va a entregar las tablas, entonces ¿Por qué Dios le dice a Moshé: te daré las tablas de piedra, la Torá y la Mitzvá?
Es interesante notar, que la respuesta que pretendamos dar, debe tener en cuenta el tema de  la construcción del tabernáculo  que es lo que Dios le va a decir mientras Moshé está en el Monte, pues para eso subió cuando le dijo: te daré las tablas de piedra, la Torá y la Mitzvá.
En la Torá no se vuelve a repetir nuevamente Torá y Mitzvá
, expresados juntamente. Pero cuando Moshé en el libro de Debarim 5:27 vuelve a relatar lo que sucedió en este acontecimientos que estamos analizando, dice que Dios le dijo que se quede con Él que le va a entregar Toda la Mitzvá, los Jukim y los Mishpatim. 
Los Jukim y los Mishpatim, se refiere a lo que esta expresado a lo largo de la Perasha de Mishpatim (jukim tienen que ver con los preceptos entre el hombre y Dios y los mishpatim con los preceptos entre el hombre y su prójimo)
Nos resta explicar a qué se refiere cuando dijo: Toda la Mitzvá
En Debarim 11:22 Moshé vuelve a repetir estos conceptos de cumplir Toda la Mitzvá, y ahí nos explica que se refiere a amar a Dios e ir en Sus caminos.
Luego en el libro de Melajim II 17:34, nos habla en un contexto en que el pueblo de Israel está alejado de Dios y el cumplimiento de los preceptos, y allí nos dice que han abandonado los Jukim, los Mishpatim, la Torá y la Mitzvá. La primera conclusión es que Torá y Mitzvá no incluyen los Jukim ni tampoco los Mishpatim.
Este versículo es casi similar al que hemos citado: "Toda la Mitzvá, los Jukim y los Mishpatim" la única diferencia es que en vez de la palabra Torá y Mitzvá, dice: Toda la Mitzvá. En conclusión: cuando dice Toda la Mitzvá, es similar a lo que dice: Torá y Mitzvá.
Volviendo a cuando Moshé en el libro de Debarim 5:27 vuelve a relatar lo que sucedió dice que Dios le dio Toda la Mitzvá, los Jukim y los Mishpatim. Y enseguida nos dice que Moshé fue al pueblo y les dice la Mitzvá, los Jukim y los Mishpatim.  Y allí les dice los versículos del Shemá Israel. (Creer en Dios, y amarlo)
Vemos que hay un cambio, Moshé no les va a decir Toda la Mitzvá, sino que solo les dice la Mitzvá. 
Entonces podemos concluir que la Mitzvá se refiere a los conceptos que tienen que ver con la fe en Dios y el amor a Él.
Ahora nos falta saber  ¿A qué se refiere cuando dice: la Torá?
Como antes dijimos En Debarim 11:22 cuando Moshé vuelve a repetir estos conceptos de cumplir Toda la Mitzvá, se refiere a dos cosas: 1) Amar a Dios y 2) Ir en Sus caminos. 
Como recién explicamos, amar a Dios, se refiere a la Mitzvá. Por lo tanto, cuando decimos Toda (que era lo mismo que decir Torá), concluimos que se refiere a ir en Sus caminos.
Por lo tanto cuando dice que le va a entregar la Torá y la Mitzvá, se refiere a que le va a hablar acerca de temas que tienen que ver con 1) la fe y el amor a Dios y 2) ir en sus caminos. 
Y así vamos a encontrar en varios versículos del Tanaj en donde vemos que el concepto de Torá – Oraá, se relaciona con el camino de Dios.
En conclusión, en toda la Torá, veremos que hay tres partes:
1. La que tiene que ver con las acciones (Jukim u Mishpatim), 
2. Otra que tiene que ver con el amor y temor a Dios (Mitzvá) 
3. y por último, lo que tiene que ver con ir por Sus caminos (Torá)
Aquí en nuestra Parashá, cuando dice ir en Sus caminos, se está refiriendo a la forma, el camino de Servir a Dios. No servirlo a la manera que hacen los idolatras, tal como nos advierte acerca del profeta falso que nos dice: Vayamos en pos de otros dioses que no conocieron y sirvámoslos (Vayamos en pos, hace alusión a ir por el camino de la idolatría y no el camino de Dios)
Cuando decimos, los caminos de como servir a Dios, nos estamos refiriendo a cómo debe ser el culto Divino. Y esto es lo que se hará en el santuario.
En Crónicas II 14:1-4 vemos que el rey le dice al pueblo que cuiden la Torá y la Mitzvá, y enseguida nos dice que quitaron toda la idolatría y los altares y ordenó amar a Dios con toda su alma. Vemos nuevamente que la idea de Torá y Mitzvá está relacionada con servir a Dios de una determinada manera, (no a la manera de los idolatras) y amar a Dios y temerlo.
Volviendo a nuestras preguntas, podemos responder, que durante esos 40 días y 40 noches que Moshé estará en el monte, es para que Dios no solo le entregue las tablas, sino para que también le enseñe la manera que deben servirlo (con el tabernáculo) y todos sus detalles. Y una vez que nos compenetramos de todos los detalles y la profundidad de todos los utensilios del tabernáculo, esto nos despierta un profundo amor a Dios.
Vemos la profunda sabiduría que hay detrás de todo esto. Luego que el pueblo escucha la voz de Dios y hace un pacto con Él, entonces Dios sabe que esto los llevará a querer servirlo, es por eso que quiere enseñarles el camino para servirlo, para que no lo hagan a la manera que hacen los idolatras. Y por eso le dice a Moshé que suba que le va a dar la Torá y la Mitzvá, es decir la manera de servirlo y amarlo, pero antes que Moshé baje, el pueblo no pudo contenerse e hicieron idolatría construyendo un becerro de oro, a la manera de los pueblos idólatras
 

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En las alturas no había olvido

“Y subió Moshé y Aharón, y Nadav y Avihú, y setenta de los ancianos de Israel y vieron al Dios de Israel y debajo de sus pies había como un pavimento de zafiro, semejante en pureza al mismo cielo” (Shemot 24:10)

Es evidente que tras las afirmaciones de este último versículo, hay secretos insondables. Se encuentran en él, cuestiones muy profundas. ¿Habla de los pies de .A.?

¿Moshé y los ancianos vieron al Dios de Israel? ¿Acaso no habíamos estudiado en Shemot 33:20, que no es posible ver a .A. sin morir como dice: “No podrás ver mi rostro, porque ningún hombre me verá y quedará vivo“? Nadie puede ver la Revelación Divina que lo que está preparado, sólo puede llegar a Él por su fe. 

Shimshón Rafael Hirschz”l, se preguntaba ¿quién posee la valentía para intentar dilucidar este versículo? IbnEzra sale al paso del problema diciendo que vieron pero en el sueño profético. Rashbam dice que vieron con sus ojos. Jizkuni, siguiendo el Midrash, dice que los ladrillos que tuvieron que confeccionar nuestros antepasados estaban manchados con la sangre de sus pies lastimados por las espinas, los abrojos, ortigas, aguijones y cardos que se encontraban en la capa de materia orgánica muerta entremezclada con tallos vivos que se acumula en la superficie del suelo y que usaban para hacer los ladrillos, incluyendo los restos de la placenta de los embriones que las madres perdían por la dureza del trabajo. Y esos restos estaban bajo los pies donde .A. se posaba, según lo que los ancianos veían en la superficie por sus ojos o sus sueños proféticos.

Unos hacen palacios en este mundo explotando sangrientamente al otro, otros necesitan elevarse para hacer palacios en el mundo venidero que pueda basarse en sus actos. El zafiro estaba allí para que .A. no “pueda” olvidarse lo que hicieron con sus hijos. La placa de zafiro, gritaba su presencia brindando su luz azul para que no haya olvido. Para la construcción del Trono de su Gloria, se usó ese material, el mismo que iba a permitir el grito de “haremos y oiremos” en la recepción de la Torá.

Todo el pueblo se desangraba unido en búsqueda de su objetivo que en Egipto se veía tan lejano. Pero, en las alturas no había olvido. Cuando Moshé, Aharón, Nadav, Avihú y los setenta sabios se acercan al Monte, ven visiones imposibles de concebir. Están envueltos en el espíritu de la profecía. ¿Era un ladrillo que hicieron los esclavos y que fuera llevado al trono? ¿El zafiro contenía la sangre derramada? – como lo expresa Yonatán ben Uziel tal como lo dijo Rashbam? Pero, a partir de la visión, Moshé se aleja y asciende sin compañía. “.A. le dijo a Moshé: «Sube a encontrarte conmigo en el monte, y quédate allí. Voy a darte las tablas con la ley y los mandamientos que he escrito para guiarlos en la vida.» Moshé subió al monte de .A., acompañado por su asistente Yehoshúa, pero a los ancianos les dijo: «Esperen aquí hasta que volvamos. Aharón y Jur se quedarán aquí con ustedes. Si alguno tiene un problema, que acuda a ellos.» En cuanto Moshé subió, una nube cubrió el monte, y la gloria de .A. se posó sobre el Sinaí. Seis días la nube cubrió el monte. Al séptimo día, desde el interior de la nube .A. llamó a Moshé. A los ojos de los israelitas, la gloria de .A. en la cumbre del monte parecía un fuego consumidor. Moshé se internó en la nube y subió al monte, y allí permaneció cuarenta días y cuarenta noches“. (Shemot 24:12-18).

La parashá de esta semana, colmada de normas de distinto tipo, comienza con una disposición que, entre tantas, parece casi innecesaria, o por lo menos, intrascendente frente a tanto reglamento, estatuto y ordenanza. Es la del esclavo que llega a declarar que no desea recobrar su libertad, por la causa que desee, aún por el amor, a su mujer y a sus hijos nacidos en el cautiverio, el amo debe hacerle comparecer ante jueces, llevarlo a una puerta, o al marco de una puerta, y allí agujerearle la oreja con un punzón para que pueda quedar dominado, no parece fundamental. Si no quiere liberarse que se quede. No parece que nadie tiene derecho de impedírselo.

Pero…

Nuestros sabios nos dicen que esa oreja que oyó «Yo soy el Señor tu Dios. Te saqué de Egipto, del país donde eras esclavo”, no tiene derecho de someterse a la esclavitud nuevamente. No puede permitir que nada ni nadie lo haga cautivo. Por eso la Torá inicia la parashá de esta semana marcando la ignominia de llevar la marca de la esclavitud en la oreja.

Pero, me parece que hay otra causa más, y es la que con cada persona que se somete voluntariamente a la esclavitud, aumenta el brillo de la sangre concentrada que se convirtió en el escalón de zafiro ubicado a los pies de la Divinidad, doliente por ese sufrimiento. Como que el sacrificio fue en vano.

La Halajá nos pauta que cuando alguien cae en el servicio divino, no necesita ser cubierto con mortajas, su alma, su sangre se reúne al banquillo de zafiro del sacrificio y de la lucha por la libertad.

Ningún ser humano con vocación de esclavo tiene allí cabida.

Tampoco los que desean ser esclavos de sí mismos. Quienes tienen alma de esclavos terminan esclavizando al otro. Por eso, la Torá nos da esta norma. Para que no olvidemos ni el sufrimiento de quienes debieron luchar en este mundo para ascender al otro ni el de quienes siguen cayendo para que quede claro a todos que «Yo soy .A. tu Dios. Yo te saqué de Egipto, del país donde eras esclavo“… Ser siervo de .A. impide ser esclavo de otro ser humano.

Pese a que tomar la decisión correcta no debería ser problema para nadie, los seres humanos se equivocan, y llevan, en castigo, en forma visible o no, la marca en la oreja. También en nuestros días, tan lejanos del Sinaí, tan cercanos de la esclavitud… Pero, hay otras opciones. La de la libertad de las esclavitudes terrestres y el sometimiento a la Voluntad Celestial por amor, es una de ellas.  

Evidentemente es la más difícil pero, es la que debemos intentar hasta el cansancio.

 

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Justicia - Moralidad

Mientras que la Parasha “Itro” representa los principios de la Moral, en Mishpatim -derechos- están condensadas las bases del Derecho hebreo. Es el libro de la Alianza: “Sefer Habrit”, ante el cual el pueblo exclama: “Naase Venishma” : “Haremos y oiremos” (XXIV,7).

El Judaísmo significó una revolución espiritual y ética, los diez mandamientos son los principios máximos y primordiales de la moral. Pero el judaísmo convierte esa revolución ético en social y transforma la teoría en práctica. Si el primer mandamiento nos ordena obedecer al Ds’ que nos sacó de la “casa de siervos”, el primer mandamiento práctico de los “Mishpatim”, es la liberación de los esclavos, luego de seis años de trabajo. Si es que la moral nos enseña “no robaras, no mataras”, la moral judaica se transforma en la justicia y legisla en base a los principios morales, organizando al “estado de la Torá” de tal manera que en él la injusticia y la delincuencia sean imposibles.

Esta es una de las pruebas de la armonía interna del judaísmo: los principios morales van siempre a la par de la lucha por la justicia e igualdad social.

Exegesis

Los “Mishpatim”, son los últimos eslabones que unen al hombre con la Divinidad, pues son la corporización de los principios morales. Los mandamientos de la Torá, las Mitzvot están divididas, según la tradición, en “Shebein Adam Lamakom” y “Shebein Adam Lajavero”, en Mitzvot que rigen las relaciones del hombre con la Divinidad y aquellos que se refieren a las relaciones entre los individuos y las sociedades.

La Tora, sin embargo, nos enseña que las segundas nacen de las primeras, y que la reparación entre ambas es solamente ficticia y producto de nuestro análisis. Los preceptos sociales no están solamente destinados a regir las relaciones sociales, a la manera de “contrato social”, a fin de sacar la máxima utilidad y restringir los desmanes de los individuos. Una moral tal, es negativa, es una moral “policiaca” que solo se puede mantener sobre el terror y el castigo. La moral social de la Torá, por el contrario , es positiva. Para ella los preceptos sociales tienen valor religioso, y el que peca contra su prójimo, peca contra la Divinidad; tal es así que Rabí Akiba, declara como el precepto máximo de la Torá, al versículo: “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo”(Lev.XIX,18).

La Torá reconoce, pues, que los preceptos sociales, no están solamente destinados al bien de la sociedad, sino también al del individuo mismo, pues sin ellos falta una parte primordial en su perfección moral.

En tal sentido es muy ilustrativa una alegoría de nuestros sabios, El Arca de la ley tal como está descrito en la Torá (Éxodo XXV), contenía las dos tablas con los mandamientos divinos; el Arca poseía una cubierta de oro, sobre la cual estaban labrados dos querubines, que a pesar de estar separados por sus pies, se unen por las extremidades de las alas, mientras sus caras se miraban mutuamente.

Nuestros Jajamim (sabios) nos dicen que las tablas de la ley corporizan los preceptos divinos: la Torá. Pero la Torá debe estar encerrada en el caparazón de principios prácticos, de los preceptos sociales. El Arca y la Cubierta simbolizan las “Mitzvot Shebein Adam Lajavero”. Los dos querubines, con rostros de niños, simbolizan la humanidad entera.

Pueden estar separados por su base, puede haber países con diferencias geográficas, políticas, o de cualquier otra especie, pero sus rostros de niños siempre deben estar enfrentados. Los niños son el símbolo del amor y de la inocencia, y entre los pueblos deben existir el amor y la cooperación.

La Torá según nuestros Jajamim, debe estar contenida en el arca de la Justicia, de la ley. Otro no merece contenerla. A nuestra mente “moderna” parece extraña esta concepción de la vida. Estamos acostumbrados a la separación de poderes a la autonomía de la Justicia, y parecería un tanto ingenua la posición de la Torá que encierra en sí, no sólo filosofía o teología sino integralmente la conducta de toda la vida.

Sin embargo he ahí el secreto de la verdadera vida. La otra no tolera la falsedad y la dualidad espiritual.

Es imposible predicar moral sin realizarla, y por lo tanto su base es la Revolución. Si el pueblo judío nació gracias a la Revolución contra la esclavitud del Faraón, nace la Justicia Judía con la Revolución contra la esclavitud interna.

La Torá tomó los conceptos del medio ambiente, la nomenclatura, pero la llenó de un nuevo contenido moral. Es innecesario detenerse sobre lo que significaba un esclavo en el mundo antiguo: un objeto más. La Torá proclama que el esclavo no pertenece corporalmente a su comprador, pues lo único que vendió fue su trabajo: “Ein Gufo Kanui”. La Torá abolió la esclavitud por deudas y por último exclamó: “Mis esclavos son” (Levítico XXV,42). Ante lo cual replica el derecho en el Talmud: “Yo los he sacado de Egipto y mi contrato tiene prioridad” “Mis esclavos son y no esclavos de esclavos!”

Tomemos otro ejemplo de la Parasha: La ley del Talión. La Torá toma como concepto del Talión: “ojo por ojo, diente por diente” (Éxodo XXI,24) y lo revoluciona El Talmud (Baba Kama 83 B) nos muestra el versículo: “Y no tomaréis precio por la vida del homicida”. (Números XXXV,31): “No tomareis rescate de un homicida, más lo harás en el caso de cualquier otro daño material.”

La Justicia equitativa, sin ningunas consideraciones nos enseña: "ojo por ojo": la ley de la, compensaciones. Sin embargo la Torá nos muestra el camino de una Justicia más contemplativa, una más justa. La Torá nos muestra la puerta de la indemnización pecuniaria, la de reparar el daño hecho y nos obliga a ir por ella.

Muchos tratan de encontrar similitudes de la Torá con el derecho babilónico, y comparar el "Libro de la Alianza" con el "Código de Hammurabi"; sin embargo es enorme la diferencia que los separa. Ambos actúan sobre la misma nomenclatura: la misma organización social, pero el código de Hammurabi" organiza la Moral de acuerdo a la costumbre, al derecho consuetudinario tal como después lo hiciera el derecho Romano, y de una u otra manera todas las demás legislaciones. El "Sefer Habrit", por el contrario, revoluciona la Organización social y la costumbre de acuerdo a la Moral. Lo que allí es la consecuencia y la última etapa, es en el judaísmo base de la Revolución.

El pueblo judío recibe la Torá y la acepta. Se transforma de tal manera en el "elegido" de Ds’

Todos los comentadores se detienen sin embargo en la paradójica respuesta del pueblo judío: "Naase Venishma": Haremos y oiremos". La dificultad es evidente, el orden de la respuesta está invertido, pues primero debe el hombre oír", es decir compenetrarse con la verdad, y luego "Realizar", es decir transformarla en la realidad. Nuestros sabios sin embargo nos enseñan que aquí se halla una de las bases del Judaísmo, y que nuestra paradoja es sintomática.

Es conocida por todos la correlación entre el pensamiento y la acción, la Teoría y la Práctica. Las verdades teóricas tienen influencia sobre la moral del individuo y lo hacen actuar de determinada manera. La influencia es sin embargo recíproca. La Moral influye sobre las ideas, pues muchas veces los prejuicios oscurecen el entendimiento y le impiden llegar a la Verdad.

El pueblo judío se encuentra a los pies del Sinaí, la Revelación divina les muestra la Verdad de la Torá en su integridad. Sintió en sí a Ds’, que le entregaba la Tora, y al tener la  revelación, no debe ni puede preguntar, pues debe aceptar sobre todo y a pesar de todo lo que la Torá le impone. Hay preceptos que nuestro entendimiento no alcanza a comprender, más las preguntas son secundarias, pues los preceptos nacen de la Torá. "Sobre todo hemos de cumplir". Y el pueblo nos enseña el camino. Para llegar a entender la Torá, hay que previamente-cumplirla, Solamente estando en la Elevación espiritual en que las Mitzvot nos llevan, los entendemos y nos compenetramos en la Torá. Si las murallas de Jericó caen, verbigracia, la Torá, la Torá es verdadera. Pero para entenderla, para "oír", lo que nos enseña, primero debemos "cumplir”. Solo con la preparación moral interna llegaremos a nuestra meta espiritual.

Antología

“A ninguna viuda ni huérfano afligiréis, que si tu llegues a afligirle y él a mí clamare, ciertamente oiré yo su clamor" (Éxodo XXII 21,22). Comienza la Torá en plural y concluye en singular, para enseñarte que si la sociedad oprime a los desamparados, y tu, aun absteniéndose del mal, no te rebelas contra tal injusticia, eres "culpable*, como está escrito: "No seguirás a los muchos para mal hacer"

(IBN EZRA)..

 "Mas si ocurriese una desgracia, darás vida, por vida" (XXI, 23).

"Si ocurriese una desgracia. Si- es necesario salvar a un hermano- "Darás vida por vida" deberás sacrificarte para hacerlo"

 (Rabí Elazar Sorover).

 "Si en un escondrijo fuese encontrado el ladrón... doble vida.... (XXII, 1,3)

Si el hombre ahondará y excavará en su propio carácter, en su conciencia, hasta encontrar al ladrón en sí mismo. Si halla lo pervertido y Corrompido de su naturaleza "doble vida" una vida doble e íntegra vivirá

(Rabí Mendele Kotzker).

 

 

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Haremos y escucharemos

 “Tomó Moshé el libro del Pacto y lo leyó a oídos del pueblo. Ellos dijeron: Todo lo que ha dicho Adonai haremos y aceptaremos ” (Versículo 7) Avot deRabí Natán, párrafo 1, capítulo 22

Rabí Janina ben Dosa dice: todo aquel cuyos actos superan a su sabiduría, su sabiduría se mantiene intacta. Y todo aquel cuya sabiduría supera a sus acciones su sabiduría no se mantiene, tal como está citado: “Haremos y escucharemos” Una persona que tiene en su haber buenas acciones y estudió mucha Torá, ¿a qué se parece?  A un árbol que se encuentra en el agua y tiene pocas ramas y múltiples raíces Aunque asomen los cuatro vientos del mundo no lo moverán de su lugar Como está dicho “Será como un árbol bien enraizado, a orillas de corrientes de aguas” (Tehilim, Salmos, capítulo 1, versículo 3) La persona que no tiene en su haber buenas acciones y estudió mucha Torá, ¿a qué se parece?

 A un árbol que se encuentra en el desierto con múltiples ramas y pocas raíces, cuando un viento sopla lo arranca y lo da vuelta Como está dicho: “Será como la retama (una especie de árbol conífero) en el desierto“(Irmiahu, capítulo 17, versículo 6).

Avot deRabí Natán- una composición que amplía y explica el Tratado de la Mishná de Avot. La composición original data, aparentemente del final del período de los Tanaim, no obstante durante cientos de años se le adicionaron numerosas fuentes y su última fase de edición es del Siglo VII, en la tierra de Israel.

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Entre el evento en Sinaí y el Tabernáculo

Durante seis días la Divinidad está ubicada sobre la montaña e impide el acceso de Moshé hasta el séptimo día. ¿Cuál es el significado de esta espera? También en la inauguración del Tabernáculo hay una espera de siete días. ¿Qué se puede aprender de ello?

Después de los diez mandamientos el pueblo de Israel le solicitó a Moshé que él les comunicara el resto de la Torá, por la turbación que sentían. Moshé se aproximó hacia la neblina y escuchó las leyes del altar y el nombramiento de los jueces cuyo sitio se encuentra próximo al altar (Capítulo 20, versículos 18-23). Luego, oyó una nómina de leyes y ordenanzas entre el hombre y su prójimo que son utilizadas por los jueces. Sobre esa misma lista se realizó el “pacto de las vasijas” (“Brit HaAganot”) citado en el capítulo 24. En esta instancia, Moshé se apresta a escuchar el resto de la Torá y llevársela al pueblo de Israel.

El texto bíblico describe que la gloria de Dios reside sobre la montaña. Durante seis días el monte está cubierto por la nube y por un fuego que consume, y sólo en el séptimo día fue convocado Moshé para ingresar a la montaña y permanecer allí a fin de recibir la Torá hasta completar los cuarenta días del evento en el monte Sinaí (Capítulo 20, versículos 15-18). ¿Cuál es el significado de estos días de espera de Moshé en la montaña hasta que es convocado por Dios? Resulta interesante que una descripción muy similar la encontramos en referencia al Tabernáculo.

Al final del libro Shemot, en momentos en que fue erigido el Tabernáculo el día primero de Nisan, está descripto que una nube cubrió la Tienda de Reunión y la gloria de Dios colmó el Tabernáculo. También, por la noche, hay allí un fuego y Moshé no puede acceder a la Tienda de Reunión porque allí estaba apostada la nube (Capítulo 40, versículos 34-38) hasta que Dios lo convocó para ingresar a la Tienda de Reunión como fuera explicado en el inicio del libro Vaikra. (Capítulo 1, versículo 1).

Vemos pues que tanto en el evento del monte Sinaí y en la inauguración del Tabernáculo hay una presencia de la Divinidad durante varios días y la misma impide el acceso humano y sólo después de un tiempo Moshé es convocado a ingresar. Esta comparación nos indica que el Tabernáculo vino para perpetuar por generaciones el evento en el monte Sinaí. Este es el encuentro entre Dios y el hombre que demanda temor y aislamiento antes de la aproximación y el apego.

 

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Preguntas de Abarbanel, Éxodo 24

1   "Y subió pues Moisés al Monte, que fue totalmente cubierto por la nube.  Cernióse así la gloria del Eterno sobre el monte Sinaí, que quedó cubierto por la nube durante seis días, y llamó (D-s) a Moisés el séptimo día, de entre la nube.  Y la gloria del Eterno parecía un fuego devorador sobre la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.  Entró Moisés en la nube sobre la cumbre y estuvo ahí durante cuarenta días y cuarenta noches."

(Éxodo 24,15-18)

Pregunta: ¿Por qué tuvo que permanecer Moisés en el monte durante 40 días y 40 noches (y sin comer ni beber)?,  ¿Qué necesidad de estar todo ese tiempo y finalmente provocar la desesperación del pueblo que desembocó en el famoso becerro de oro?  Si pensáramos que la razón fue la hechura de las Tablas de la ley, realmente al ser labradas por D-s mismo, bastaría un momento o máximo un día...   Por otro lado si consideramos que Moisés necesitó ese lapso para poder aprender toda la Torá, ¿No puede D-s transmitirle todo ese conocimiento en mucho menos que 40 días?

Respuesta: 

Abarbanel explica que este precioso tesoro llamado TORA,  representaba una especie de creación totalmente nueva al ser revelada al mundo;  para este propósito, la persona que tendría esa enorme responsabilidad debía ser elevada desde un nivel humano hasta uno espiritual y separado del universo terrenal.  Para ésto es necesaria una preparación íntegra tanto del cuerpo como del alma de la persona.

(Podríamos poner como analogía el trabajar con material radioactivo, de seguro que la persona encargada de manipularlo tendría que prepararse anticipadamente tanto en su vestimenta como mentalmente; de lo contrario, no sólo fallaría en su misión sino que podría salir seriamente afectado).

El autor hace una comparación con un embrión humano, el cual tarda precisamente 40 días hasta su completa formación básica; de la misma forma también Moisés tuvo que pasar por este periodo de gestación para convertirse en una criatura nueva.  Así también como el feto no ingiere alimento ni bebida alguna por la boca, Moisés no necesitó de esta energía para subsistir ya que su fuente provenía de “cordones umbilicales”  mucho más elevados.

Profundizando un poco más en la esencia del número cuarenta, encontramos que esta cifra representa casualmente renovación y gestación.  Por ejemplo: 40 días fue el diluvio, el cual engendró un nuevo mundo.  Durante 40 años en el desierto, Israel cobró carácter de nación transformándose de un grupo de esclavos en un pueblo de hombres libres.  Otro ejemplo podría ser la cantidad de agua que debe tener una Mikve, 40 SEA (Unidad de Volumen); de este modo, al sumergirse en ella adquiere uno renovación.  (Al ingresar en ella emula uno el estado del feto dentro de la placenta)

Así entonces, podemos concluir que este periodo de tiempo que Moisés permaneció en el monte no es simplemente una cuestión técnica de aprendizaje o hechura de las tablas sino el proceso mismo de elevación y renovación espiritual necesario para bajar a este mundo el código que otorga nada menos que el sentido y la razón de la existencia del hombre y el universo.

 

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