Mija y la profecia sobre el reino de Yehudá

Mijá es el primer profeta en el libro de los Doce que profetiza para el reino de Yehudá. Por eso vale la pena prestar atención a cada vez que menciona a Shomrón, aunque en el versículo 1 está escrito que Mijá el Morashti profetizó en los días de Yotham, Ajaz y Yejizquihiá, reyes de Yehudá, y también está escrito que tuvo visión sobre Shomrón y Yerushaláim.

Ahora bien, esta formulación no es del todo exacta. Es cierto que menciona a Shomrón varias veces, pero su objetivo es describir la llegada del reino de Asiria sobre Yerushaláim — especialmente en nuestro capítulo, y también más adelante, al profetizar sobre lo que podría sucederle a Yerushaláim. En nuestro capítulo, efectivamente, Mijá comienza con Shomrón y describe lo que le ocurrió a Shomrón, al reino de Israel, a consecuencia de sus pecados y de la llegada del reino de Asiria.

Así lo explica en el versículo 6: "Por tanto pondré a Shomrón como montón de ruinas en un campo, como lugar para plantar viñas; y echaré sus piedras al valle, y pondré en descubierto sus cimientos." Es decir, tenemos aquí una descripción real de la caída de Shomrón. Shomrón fue destruida por el reino de Asiria en el año 722 a.e.c.

A continuación, Mijá describe la llegada del reino de Asiria sobre Yehudá, lo cual también causó un daño enorme. El reino de Asiria conquistó 46 ciudades fortificadas en la región de Yehudá, pero no conquistó Yerushaláim. Y aquí, en la continuación del capítulo, Mijá describe todos los lugares por los que pasó el ejército asirio hasta llegar a Yerushaláim — y cuando llegan a Yerushaláim, solo alcanzan llegar a sus portones cerrados. Lo que se describe aquí es, en realidad, el fracaso de Sanjérib, rey de Asiria, en conquistar Yerushaláim en el año 701 a.e.c.

La razón de mencionar el reino de Shomrón en el libro de Mijá es respaldar la gran novedad de Mijá el Morashti: que Dios efectivamente destruirá Yerushaláim. A pesar del milagroso y asombroso rescate de Yerushaláim en el 701 a.e.c., Mijá dice que si la gente de Yehudá continúa andando por los caminos del reino de Israel, también Yerushaláim será destruida.

Mijá viene a advertir a la gente de Yerushaláim: Yerushaláim es vulnerable. Como está escrito en el versículo 13: "¡Unce al carro al veloz corcel, oh moradora de Lajish — principio de pecado fue ella para la hija de Tsión —, porque en ti se han hallado las transgresiones de Israel." Todo lugar en el que se hallen las transgresiones de Israel será destruido — incluida Yerushaláim.

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La diferencia en Yeshaiahu y Mijá

En buena hora comenzamos el estudio del libro de Mijá. Vale la pena decir algunas palabras sobre Mijá. Mijá fue contemporáneo de Yeshaiahu y de Hoshea. Incluso se puede decir que fue discípulo de Yeshaiahu. Muchas expresiones las tomó prestadas de Yeshaiahu, solo que las dijo en un estilo más simple, más popular. Yeshaiahu era de Jerusalem, era de la realeza.

Yeshaiahu provenía probablemente de la familia real. Pues los Sabios dijeron que Yeshaiahu era hijo de Amós, y que Amatziah rey de Yehudá y Amós eran hermanos. Es decir, que Yeshaiahu era sobrino de Amatziah rey de Yehudá. Así lo interpretan los Sabios en el tratado de Meguilá.

Mijá, en cambio, era hijo de una aldea, era de Moreshet. No expresaba su opinión en asuntos políticos ni en política en general. Mientras que Yeshaiahu estaba integrado en la alta sociedad y tenía todo tipo de pensamientos elevados — políticos, sociales, generales, universales — Mijá se limitaba a expresar su opinión solo en materia religiosa, moral, social y local.

La situación del pueblo de Israel en la época de Mijá, la situación material y económica, era muy elevada. Porque en aquellos años Uziahu conquistó Eilat, y esa conquista impulsó el desarrollo del comercio entre el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo, generando una gran prosperidad que se acumuló precisamente en manos de la nobleza y los ricos. Esa prosperidad llevó a la codicia, y la codicia causó corrupción social. Sobre esto Mijá nos hablará repetidas veces.

Si bien él provenía de la gente sencilla del pueblo, su propio nombre lo dice: Mijá — maj significa el débil, el humilde. Pero la interpretación de su nombre es mi kaHashem — ¿quién es como el Señor? Una persona que nació con el nombre Mijá puede contarse a sí misma toda la vida que es débil. Pero Mijá dice: el débil declara — ¡soy fuerte! Él tiene fuerza, tiene vigor, no se ve a sí mismo como alguien débil que se deja avasallar, sino que se ve a sí mismo como mi kaHashem — ¿quién es como el Señor?

Yo voy a proclamar la moral, la moral de Dios. Mi kaHashem — ¿quién desea asemejarse al Señor? Así también podemos interpretar su nombre.

De modo que Mijá es el profeta de los pobres, de los débiles, pero está hecho de una pieza. Incluso cuando se para frente a un rey y sus ministros, tiene valentía, tiene arrojo, sus palabras son claras como el fuego.

Y una cosa más vale decir sobre Mijá, a diferencia de su maestro Yeshaiahu: cuando Mijá habla de Jerusalem, no tiene ningún problema en hablar de ella como completamente destruida. Yeshaiahu concede algo al Templo, concede algo a los hijos de Jerusalem, al grupo mejor, al grupo selecto. Mijá, en cambio, en el primer capítulo — el nuestro — dice las cosas directamente y con claridad: ¿quién es la transgresora de Yehudá? ¿Acaso no es Jerusalem? Y por eso dirá más adelante: "Por vuestra causa Tzión será arada como campo, y el monte del Templo será como alturas del bosque" — este Templo, desde la perspectiva de Mijá, no vale nada.

Porque Mijá está con los pobres, está con los que sufren. Él entiende que el Templo vive en el corazón de ellos, en el corazón de los débiles — no en la ciudad de la realeza, no en Jerusalem.

Jerusalem será la ciudad del Templo y la ciudad de la realeza únicamente si la Shejiná (presencia divina) mora allí, solo si ella proclama justicia, solo si ella proclama fe. Esta es la diferencia significativa entre Yeshaiahu y Mijá.

Gentileza de 929

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¿Prometiste o cumpliste? El trato con fe en la vida cotidiana

Preguntas nivel basico:

Preguntas prácticas — situaciones reales:

Un amigo te pidió prestado dinero y se lo prometiste, pero justo despues de tu promesa, viste algo que realmente querías comprar y no podrías prestarle a tu amigo si lo compras. ¿Qué elegirías hacer?

Prometiste hacer de niñero/a para los vecinos, y luego te invitaron a casa de amigos. ¿Cancelarías el compromiso? ¿Por qué? ¿Lo ven como algo positivo o negativo?

Cuenten una situación en la escuela en la que vieron a alguien actuar con honestidad a pesar de tener la tentación de comportarse de otra manera (por ejemplo, en un examen, en un trabajo grupal, etc.).

¿Es el "trato con fe" relevante también para las ventas en redes sociales, en los supermercados o en sitios de compraventa? Den ejemplos de su vida o de conocidos en los que haya una pregunta sobre el trato con fe.

Preguntas nivel avanzado:

Percepciones distintas: El video distingue entre "no robar" y "trato con fe". ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué no alcanza con simplemente no ser un ladrón?

Niveles de honestidad: Si 1 es un ladrón y 10 es Moshé Rabenu — ¿dónde creen que está la mayoría de la gente? ¿Dónde quieren estar ustedes?

Preguntas críticas y debates:

Lifnim mishurat hadin — ir más allá de la letra de la ley: ¿Cuál es la diferencia entre ser un "ingenuo" (negativo), ser "íntegro de corazón" (positivo) y ser un "hombre de fe" (concepto religioso positivo)?

Dinero y préstamos entre amigos: ¿Cómo manejan los préstamos entre amigos? ¿Siempre devuelven? ¿Lo recuerdan? ¿Qué pasa cuando alguien no devuelve?

 

Fuentes:

Shemot 30:21

Mishlé 28:20

Shemot Rabá, parashá 51, siman 1

Mejiltá de Shemot 15:20

Talmud Bavli, Shabat 31a

Rambam, Hiljot Deot, cap. 5

Aruj HaShulján, Hiljot Masa Umatan, siman 3, párrafo 3

Para lectura adicional: Masa Umatan BeEmuna / Rav Itzjak Shkop

 https://www.yeshiva.org.il/midrash/25897

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Tres días de ayuno y plegaria

Tras tres días de plegaria y ayuno, a raíz de la plaga de langostas, el pueblo recibe la buena nueva de que la plaga llegará a su fin y que a partir de ahora habrá abundancia.

Las tres primeras secciones del libro de Yoel giran en torno a la plegaria, el ayuno y las prácticas, a raíz de la plaga de langostas. Al parecer, el profeta Yoel estableció tres veces un día especial para advertir sobre la calamidad, y a cada día se le dedica una sección especial:

Primera sección (capítulo 1): Al principio el profeta dirige la atención de los acomodados, cuya riqueza les permite disfrutar del fruto de la vid y la higuera, hacia la magnitud de la calamidad que ha caído sobre toda la nación (2-12). Luego se dirige especialmente a los Cohanim, sacerdotes y les exige que se vistan de saco y proclamen un día de ayuno y oración. Todo el pueblo debe participar en la plegaria, que se celebrará a las puertas de la casa del Señor (13-14). Los Cohanim abrieron el orden de la oración con un grito amargo al Señor (15-20), y tras ellos el profeta pidió solo misericordia en favor de toda la creación (19-20).

Segunda sección (capítulo 2, versículos 1-14): El profeta ordena, probablemente a los sacerdotes, que suban a la cima del monte Tzión y proclamen, al son del Shofar, un día de ayuno, plegaria y arrepentimiento (1, 12, 13). En esta ocasión despliega una imagen estremecedora y detallada de la langosta y la terrible destrucción que trajo tras de sí sobre la tierra (2-11). Al final de sus palabras el profeta expresa su esperanza de que el Señor acepte su arrepentimiento y deje para sí una bendición (13-14). Aquí aparece por primera vez la posibilidad del arrepentimiento y la esperanza. Sin embargo, en esta sección no escuchamos sobre una asamblea del pueblo ni sobre actos simbólicos. Al parecer, el segundo día no se celebró oración pública. En soledad derramó cada uno ante el Señor la amargura de su corazón.

Tercera sección (capítulo 2, 15-27): Nuevamente el profeta ordena tocar el Shofar desde la cima del monte Tzión y proclamar un día de ayuno. Como en el primer día de ayuno, el profeta organiza también ahora una asamblea del pueblo (15), y esta vez con mayor solemnidad: ni una sola alma faltará entre los congregados (16). Los Cohanim, sacerdotes se disponen entre el pórtico y el altar y alzan su voz en llanto y súplicas ante el Señor (17). Al concluir su plegaria, el profeta se presenta ante el pueblo y les trae la gozosa buena nueva: su oración ha sido aceptada ante el Señor, quien consintió, en favor de Su pueblo y Su tierra, alejar de ellos la langosta (18-20) y poner fin a la sequía (21-23). Y no solo eso, sino que de aquí en adelante reinará gran abundancia en la tierra, y como compensación por el hambre sufrida anteriormente, les vendrá en el futuro una justicia y una bendición maravillosa para siempre (24-27).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio Daat.

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Cambios en la naturaleza y despertar espiritual

Entre la dura ocupación con la plaga de langostas y las palabras de salvación para Israel y de castigo para las naciones, hay un deseado proceso de abundancia espiritual y profecía universal.

Todas las formas de profecía serán relevantes y todos los sectores del pueblo participarán en este asombroso despertar. La identificación del estado espiritual especial es "invocar el nombre del Señor", es decir, la aceptación del yugo celestial, y quizás un retorno a una especie de la primera revelación de nuestro padre Abraham.

Es interesante observar que la profecía universal se vincula con los cambios en la naturaleza, en los cielos y en la tierra. ¿Son estos prodigios la causa que despierta la conciencia humana al estado de profecía? ¿O acaso el vuelco humano y el natural están destinados a llegar juntos de todas formas? También cabe pensar que frente a los cambios dramáticos en la naturaleza, el ser humano solo podrá sobrevivir desde una nueva percepción espiritual.

No hay duda de que la atmósfera general en el libro de Yoel es dramática, y basta con apreciar su influencia en la literatura de las lamentaciones (por ejemplo, capítulo 1, versículo 8). La concepción espiritual es pues la de un despertar extremo que sacude el alma y aviva la espiritualidad. También en esta situación, y precisamente en esta situación, invocar el nombre del Señor es imprescindible. Pues quien se adentra en un proceso místico personal sin una apelación de fe comprometida y cautelosa, puede llegar a ser — Dios no lo permita — como aquel que "atisbó y murió".

Y no solo eso, sino que puede haber una persona cuyo despertar espiritual la lleve a pensar que el orden de los cielos y la tierra ha cambiado, sin interinalizar el propósito de su juicio.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza sitio 929.

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Dificultad y consuelo

Las palabras de los profetas están compuestas de un patrón fijo que se repite: dificultad y consuelo, una y otra vez. ¿Cuál es el sentido de esto?

Yoel abre su libro con la descripción de un gran quebranto, un golpe tremendo que cayó sobre la tierra. Una apertura turbulenta encontramos también en el libro anterior — Hoshea — quien declaró "ustedes no son mi pueblo" (Hoshea, capítulo 1, versículo 9). Tanto Yoel como Hoshea, que abren con el quebranto, presentan frente a él una reparación, un consuelo. Hoshea anuncia en el capítulo 2: "Llamen, pues, a vuestros hermanos: mi pueblo" (Hoshea, capítulo  2, versículo 3), y Yoel en el capítulo 2 anuncia: "Y les restituiré los años que comió la langosta arbé, el yélek, y el jasil y el gazam" (capítulo 2, versículo 25). Este patrón de "palabras duras" seguidas de "palabras de consuelo" es identificado por el Midrash también en otros profetas. Todos ellos, dice el Midrash, aprendieron de Moshé:

"Y esta es la bendición con que bendijo Moshé " (Devarim, capítulo 33, versículo 1). Dado que Moshé les dijo primero a Israel palabras duras: "Carcomidos por el hambre y consumidos por fiebre” (Devarim, capítulo 32, versículo 24)... volvió y les dijo palabras de consuelo: "Y esta es la bendición con que bendijo Moshé " (Devarim, capítulo 33, versículo 1). Y de él aprendieron todos los profetas, que decían primero a Israel palabras duras y luego volvían a decirles palabras de consuelo. Y no hay entre todos los profetas aquel cuyas palabras fueran tan duras como las de Hoshea... y volvió y les dijo palabras de consuelo... Y así también Yoel les dijo: "Escuchen esto, oh ancianos, y presten oídos, todos los habitantes de la tierra: ¿Ha habido semejante cosa en vuestros días, o en los días de vuestros padres? Refiéranla a vuestros hijos" (Yoel capítulo 1, versículos 2-3)... y volvió y les dijo palabras de consuelo: "Y les restituiré los años que comió la langosta arbé, el yélek, y el jasil y el gazam" (Yoel, capítulo 2, versículo 25)... (Sifrí Devarim, parashá Vezot HaBrajá, sección 342)

El Midrash reúne a todos los profetas dentro de un mismo patrón. No un único acontecimiento de dificultad seguido de misericordia, sino un patrón que se repite de dificultad y consuelo, una y otra vez. La profecía plantea dos extremos y entre ellos un movimiento: perturbación y reposo, crisis y consuelo. Este movimiento es quizás la función de la profecía: sacudir y agitar. El pueblo no debe hundirse en la dificultad ni debe adormecerse en el consuelo. Los libros proféticos están destinados a crear un movimiento constante en el pueblo, una inquietud permanente que impida al pueblo asentarse sobre sus heces.


Gentileza sitio 929.

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Santifiquen la guerra

El profeta Yoel llama a una guerra santa por Ierushalaim. Por mucho que al mundo occidental le resulte a veces difícil de aceptar, existen en la cultura humana a lo largo de las generaciones razones y circunstancias que santifican la guerra.

"¡Proclamen, pues, esto entre las naciones: ¡Declaren guerra, animen a los valientes!, ¡acérquense y suban todos los hombres de guerra! ¡Forjen vuestras rejas de arado en espadas, y vuestras podaderas en lanzas!, diga aun el débil: '¡Yo soy valiente!'" (versículos 9-10).

El profeta Yoel llama a una guerra santa por Ierushalaim. Con deliberado énfasis invierte la profecía utópica de Yeshaiahu: "Y Él juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y ellos romperán sus espadas, para hacer de ellas azadones, y sus lanzas trocarán en podaderas: no alzará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra" (Yeshaiahu, capítulo 2, versículo 4). La pregunta de las preguntas en materia de guerra es: ¿puede un fin elevado santificarla? El mensaje del profeta Yoel llama a la santificación de la guerra por Ierushalaim.

Desde los inicios del cristianismo, sus dirigentes tuvieron dificultades para asimilar las expresiones bélicas que abundan en el Tanaj. Les costaba con la expresión repetida "el Señor de los ejércitos", les costaba con las palabras de David en los Tehilim, Salmos: "Bendito sea el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la batalla, mis dedos para la guerra" (Tehilim, capítulo  144, versículo 1), les costaba con la apertura de la elegía de David por Shaúl y Ionatán: "y dijo que se enseñe a los hijos de Iehudá el (uso) del arco" (Shmuel II, capítulo 1, versículo 18). En algunas traducciones del Tanaj estas expresiones fueron omitidas. Aunque reconocían el fenómeno de la guerra como algo que obliga al ser humano a enfrentarlo, especialmente al rey, lo veían como expresión de la diferencia entre el reino de los cielos y el reino terrenal.

En el año 2013, la Iglesia Luterana presentó al Primer Ministro de Israel una carta de oposición a la construcción del Colegio de Seguridad Nacional en el Monte Scopus. En la carta se alegaba que una base militar en un lugar tan especial, en la cresta del Monte Scopus-Monte de los Olivos, atenta contra la santidad del monte. Entre otras cosas escribieron: "Si bien se trata de una base militar que es una institución académica y no una base militar ordinaria, sigue siendo una base militar, y ello atenta contra la santidad del monte."

Al ser yo en aquel entonces comandante del Colegio de Seguridad Nacional, se me pidió redactar una carta de respuesta. Subrayé, entre otras cosas, el deber de enseñar a los hijos de Iehudá el arco como un deber sagrado. No porque se necesiten las lecciones del Holocausto para justificar el aprendizaje de la guerra por parte de judíos en la Tierra de Israel, sino porque ese terrible Holocausto que sufrió nuestro pueblo ilustra hasta dónde puede llegar la realidad en la situación de un pueblo desprovisto de capacidad de autodefensa.

También pensadores cristianos que enfrentaron con ojos abiertos las limitaciones de la existencia terrenal reconocieron el deber de empuñar la espada. En 1529, ante el ataque turco que llegó hasta las puertas de Viena, Martín Lutero publicó su declaración "Sobre la guerra contra los turcos". Llamó a santificar la guerra en defensa de Europa y se opuso a los hombres de iglesia que llamaban a abstenerse de la guerra, alegando que los turcos habían sido enviados por Dios para castigar a los cristianos por sus pecados, y que en general era preferible que el cristiano no empuñara la espada ni fuera gobernante. Lutero exigió en cambio "ver la guerra con ojos abiertos, considerando el objetivo por el cual se combate, como un objetivo que justifica la guerra y la convierte en necesaria y divina, tan útil para el mundo como el deber de comer y beber."

Por supuesto que no necesitamos a Lutero como autoridad de apoyo para justificar el uso de la espada, sino que el fenómeno de la guerra como componente universal de la historia humana ha sido y sigue siendo la prueba suprema de la propia capacidad de una sociedad humana para subsistir, en un mundo que no ha cesado de generar amenazas de guerra. Lutero, desde mi perspectiva, es solo una demostración de hasta qué punto no solo para el profeta Yoel, existen en la cultura humana a lo largo de las generaciones razones y circunstancias que santifican la guerra.

* Gershon HaCohen es general de reserva del Ejército de Israel.


Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio 929.

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Ciudades en la llanura de Iehudá

Los hallazgos arqueológicos encontrados en diversas ciudades de la Shfelá, la llanura de Iehudá, mencionadas en la profecía de Mijá, coinciden efectivamente con el período de actividad del profeta en el siglo VIII a.e.c.

El profeta Mijá el Morashita profetizó desde su lugar de residencia en la Shfelá de Iehudá, y describe con notable precisión en su primera profecía las ciudades de los alrededores, con las cuales tenía un conocimiento geográfico claro y sobre cuyo futuro próximo y destructivo profetizó: Mareshá, Moréshet-Gat, Lajish, Adulam y otras. De su apellido "el Morashita" puede deducirse su lugar de nacimiento y residencia.

Dos ciudades cercanas entre sí llevan el nombre de "Mareshá" o "Moréshet", por lo que no está claro de cuál de las dos era oriundo el profeta Mijá. Mareshá, próxima al kibutz Beit Guvrin en la actualidad, es bien conocida por este nombre gracias a una inscripción del período helenístico hallada en el lugar. Moréshet-Gat, identificada en la investigación con Tel Goded, se encuentra a unos cuatro kilómetros al norte de la ciudad de Mareshá. En ambas ciudades se hallaron hallazgos arqueológicos que corresponden al período de actividad del profeta Mijá en el siglo VIII a.e.c.

La mitad de sus profecías están claramente dirigidas a la ciudad de Lajish, la más grande e importante de las ciudades de la Shfelá de Iehudá, donde "se han hallado las transgresiones de Israel" (versículo 13). La Lajish bíblica, Tel Lajish, era una ciudad administrativa central en la región, la segunda en importancia después de Ierushalaim, que reflejaba el poder en todas sus manifestaciones. En las excavaciones arqueológicas realizadas en los últimos 85 años en el sitio, emerge la imagen de una ciudad vibrante y próspera, en la que incluso residía un palacio de los reyes de Iehudá.

Para la actividad administrativa existen destacadas evidencias arqueológicas, entre ellas jarras del tipo "lameléj" (del rey) que servían para la recaudación de impuestos. Estas jarras llevaban en sus asas sellos impresos en escritura hebrea antigua con la inscripción "lameléj" (del rey), y el nombre de una ciudad donde presumiblemente se encontraban los almacenes reales: Hebrón, Mamshat, Zif o Soká.

En las excavaciones realizadas recientemente en la puerta de la ciudad se encontró un asa con el nombre de un alto funcionario de los días del rey Jizkiahu, llamado "Le-Nahám (Nahum) mi siervo", junto a jarras "lameléj" y recipientes curvados para la carga de grano.

Resulta evidente que su profecía se cumplió en el año 701 a.e.c., cuando el ejército asirio, bajo el mando de Sanjerib, sitió y conquistó la ciudad de Lajish y otras ciudades de la Shfelá de Iehudá, dejándolas en ruinas.

Escrito por: Saar Ganor – Autoridad de Antigüedades de Israel

Cortesía sitio 929.

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Golpe de la providencia

“Lo que dejó la langosta gazam lo ha devorado el arbé, y lo que dejó el arbé lo ha devorado el yelek, y lo que dejó el yelek lo ha devorado el jasil” (Yoel, capítulo 1, versículo 4)  

 "...pues también la Torá atestigua que 'nunca ha habido (otro) como éste', etc., porque aquí hubo cuatro especies, pues 'lo que dejó la langosta gazam, lo ha devorado el arbé, y lo que dejó el arbé, lo ha devorado el yélek, y lo que dejó el yélek, lo ha devorado el jasil', es decir, a diferencia de lo que ocurrió en los días de vuestros padres, donde no hubo sino una sola especie.

Y no solo eso, sino que hay una segunda maravilla: cada especie podía comerlo todo, y sin embargo dejaba para la que venía después, lo cual indica que el asunto ocurrió por providencia divina, bendito sea. Y esto es lo que dice 'lo que dejó... lo que dejó' en cada especie, pues cada una dejaba para su compañera.

Y es posible que frente a las cuatro especies mencionara su conocimiento en cuatro generaciones de habitantes de la tierra: los que lo cuentan a sus hijos que nacerán después, y sus hijos a los hijos de ellos, que es la tercera generación, y sus hijos a otra generación, que es la cuarta" (versículo 3).

El Alshij — Rabí Moshé Alshij (1507-1600), nació en Adrianópolis y estudió con Rabí Iosef Karo. Emigró a la Tierra de Israel y se estableció en Tzfat, Safed, donde fue juez, decisor de Halajá y dirigió dos academias de estudio. Fue ordenado por Rabí Iosef Karo. Su comentario sobre la Torá se llama Torat Moshé y está basado en sus sermones.

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¿Quién es Edom y quiénes son los salvadores?

"Ascenderán los libertadores al monte de Tzión  para juzgar al monte de Esav y será para Hashem el reinado " (Ovadiá, capítulo , versículo 21)  

 ¿Quiénes son estos salvadores?

Los comentaristas escribieron que son el Mashiaj y los grandes de su generación. El profeta dijo "siete pastores y ocho príncipes del pueblo", y Jazal, los Sabios de bendita memoria, los designaron con nombres específicos.

…Y a mí me parece que el profeta explicó en este último versículo de su profecía cómo será la venganza contra Edom, pues he aquí que Israel solo no podrá contra él, y por eso dijo que ascenderán salvadores al monte Tzión — y estos son el resto de las naciones que vendrán a combatir contra los cristianos en la Tierra Santa. Y dado que ellos salvarán la tierra de los hijos de Edom, los cristianos, y ejecutarán en ellos la venganza de Dios, por eso los llamó "salvadores": pues en cuanto a que los expulsarán de la tierra y los aniquilarán, los llama salvadores en el monte Tzión para juzgar al monte de Esav y eliminarlo del mundo.

¿Acaso no ves que el Santo Bendito Sea llamó a Ashur, Asiria, "vara de Su ira", y llamó a Nevujadnetzar "Su siervo", y a Koresh, Ciro "Su ungido" — no por mérito propio, sino en función de las acciones que realizarían por Su decreto supremo para vengarse de Sus enemigos? Y del mismo modo llamó aquí a los destructores de los hijos de Edom "salvadores en el monte Tzión", aunque esas naciones también caerán y serán destruidas, pues la venganza de Dios alcanzará a todos. Sin embargo, la destrucción de Edom será mucho más devastadora y absoluta, ya que será total: no quedará ningún hombre de todos los que vengan a esa guerra, y la matanza no será tan grande entre el resto de las naciones.

Y el profeta anunció que tras esta venganza portentosa, Dios reinará sobre toda la tierra, y todos los habitantes del mundo reconocerán Su reino — tal como dijo Zejariá (capítulo 14, versículo 9): "Y el Señor será rey sobre ‎toda la tierra; aquel día el ‎Señor será uno, y uno Su ‎Nombre".

Abravanel — Rabí Itzjak ben Rabí Iehudá Abravanel, uno de los grandes Sabios de España en la generación de la Expulsión. Nació en Lisboa, capital de Portugal, en el año 1437. Durante toda su vida predicó en público y compuso obras de comentario bíblico y pensamiento judío. Fue nombrado ministro de Hacienda del reino de Portugal, y tras verse obligado a huir de allí, fue nombrado ministro de Hacienda del reino de Castilla en España. Después de la Expulsión se trasladó a Italia, donde sirvió como consejero del rey. En sus sermones y libros se refleja ampliamente su vasta experiencia política.

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