El año decisivo en la antigua guerra mundial

Durante años, Irmiahu advirtió y reprendió. Pero desde este momento, el año decisivo en la Antigua guerra mundial, ya no es posible cambiar nada en la historia; el tiempo para la corrección y el cambio ha pasado.

Ya hemos entrado (desde el capítulo 21) en los días profundos de Tzidkiahu, y ahora regresamos a la encrucijada histórica - el año 4 de Yehoiakim, "que fue el primer año de Nevujadnetzar rey de Bavel, Babilonia" (versículo 1), el año decisivo en la antigua guerra mundial (en Karkemish, junto al río Éufrates; capítulo 46, versículo 2), cuando los ejércitos de Bavel derrotaron definitivamente a los restos del ejército asirio, junto con el Faraón Paró Nejó de Egipto.

En esta encrucijada, Irmiahu resumió 23 años de su misión profética, que está escrita ante nosotros en los primeros veinte capítulos del libro - el mal que se abrirá "desde el norte" se menciona en el capítulo de consagración (capítulo 1, versículos 13-15), y aparece varias veces más en las profecías de reprimenda (='rollo de reprensiones'), pero "Nevujadnetzar rey de Bavel, Babilonia" no es mencionado en estos capítulos, ni una sola vez. El capítulo 25 es la primera vez que Irmiahu mencionó explícitamente el nombre del rey babilónico-conquistador, el vencedor en la guerra mundial, y dijo - He aquí que ven 'el mal del norte' del que hablé y advertí durante 23 años y no escucharon - a este mal lo llaman 'Nevujadnetzar'!

Desde este momento, ya no es posible cambiar nada en la historia - la decisión histórica se llama "la copa de la ira", y ahora el profeta enumerará la lista de naciones que beberán junto con Ierushalaim de esta copa, tanto si quieren como si se niegan.

De aquí en adelante, Irmiahu ya no pronunciará más reproches y gritos para una corrección "antes que oscurezca" (capítulo 13, versículo 16), sino sólo aceptación del juicio y sumisión, porque la decisión ha caído, y el tiempo para la corrección y el cambio ha pasado.

Solo después de 70 años (en mi opinión, desde la caída de Yoshiahu hasta la declaración de Koresh, Ciro, 609-539 a.e.c) se abrirán nuevamente las puertas de redención.

Durante 19 años (los años de Yoshiahu, del 13 al 31) Irmiahu fue un profeta distinguido de advertencias con fuertes esperanzas, y solo por 4 años fue un profeta odiado y perseguido por terribles reprensiones de furia; pero la mayoría de las profecías son de estos 4 años decisivos, y en ellos se forjó la figura de Irmiahu en la conciencia de las generaciones.

Gentileza sitio 929.

 

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Tzidkiahu-la esperanza fallida

 

Irmiahu ve en Tzidkiahu al rey Mashiaj que traería la redención en sus días, pero finalmente ocurre exactamente lo contrario.

En los capítulos 22-23, Irmiahu menciona a los reyes de Iehudá desde el tiempo de Yoshiahu. A Yehoajaz lo menciona con otro nombre: "Porque así dice el Señor respecto de Shalum, hijo de Yoshiahu, rey de Iehudá, el que reinó en lugar de su padre Yoshiahu..." (capítulo 22, versículo 11). No está claro por qué Irmiahu llama aquí a Yehoajaz con el nombre de Shalum, pero la mención de Yehoajaz aquí tiene sentido según el significado literal del versículo. Después menciona a Yehoiakim: "¡Ay de aquel que edifica su casa con injusticia... ¿Acaso tú has de reinar porque rivalizas (a tus antepasados) en cedro? ¿No comió y bebió tu padre? Mas hizo lo recto y justo: por eso le fue bien... Por tanto, así dice el Señor respecto de Yehoiakim, hijo de Yoshiahu..." (versículos 13-18). Posteriormente, Irmiahu también menciona a Yehoiajín: "¡Vivo Yo!, dice el Señor; aunque fuera Koniahu, hijo de Yehoiakim, rey de Iehudá..." (versículo 24).

Después de que la profecía menciona a todos los reyes de Iehudá, y en el capítulo 23 trata sobre el cambio de líderes, surge una profecía de consuelo: "He aquí que vienen días, dice el Señor, en que levantaré para David un vástago justo, el cual reinará como rey, y prosperará; y ejecutará juicio y justicia en la tierra... y éste es su nombre con que le llamarán: El SEÑOR, JUSTICIA NUESTRA (capítulo 23, versículos 5-6). Irmiahu habla de un nuevo líder que surgirá, que juzgará con justicia, y cuyo nombre será - El Señor, justicia nuestra. Parece que Irmiahu interpreta el nombre de Tzidkiahu, el futuro rey que debía gobernar en Iehudá, y ve en él la nueva esperanza. A los ojos de Irmiahu, Tzidkiahu es el próximo rey Mashiaj, aquel que redimirá al pueblo y hará justicia y rectitud en la tierra.

Como todos sabemos, esta profecía no se cumplió en los días de Tzidkiahu, ya que estaba lejos de ser el rey Mashiaj. En los días de Tzidkiahu, Ierushalaim y el Beit HaMikdash, el Gran Templo fueron destruidos, y esta profecía quedó pendiente esperando su cumplimiento.

Resumido y editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído de una clase dictada en el marco de una jornada de estudios del Tanaj.

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Acerca de las esperanzas y los fracasos

Yoshiahu fue la gran esperanza, pero desde el momento en que la misma se perdió,  nos quedamos con un pequeño fracaso, un gran fracaso y un triste fracaso. ¿Y qué será del futuro?

Un resumen excepcional de la palabra de Dios a través de Irmiahu a todos los reyes que gobernaron en sus días, en orden. Profecía desde la cima del Monte de los Olivos hacia la ciudad "que habita en el valle" (Ciudad de David), "peña (roca) de la llanura" (Har HaBait, el Monte del Templo; capítulo 21, versículo 13).

La gran esperanza en el umbral – Yoshiahu. "Administren diariamente la justicia, y libren al robado de mano del opresor, no sea que salga Mi indignación como fuego” (capítulo 21, versículo 12 hasta capítulo 22, versículo 5); Yoshiahu superó la prueba como se dice más adelante sobre su hijo Yehoiakim – " ¿No comió y bebió tu padre? (con recato) Mas hizo lo recto y justo: por eso le fue bien. Mantuvo la causa del pobre y del desvalido; por eso le fue bien. ¿No fue esto conocerMe a Mí?, dice el Señor" (capítulo 22, versículos 15-16).
El pequeño fracaso – "Shalum hijo de Yoshiahu" (es Yehoajaz en Melajim II, capítulo 23, versículos 30-34), llanto por el exiliado (a Egipto) "porque no volverá más, ni verá su tierra natal” (capítulo 22, versículo 10); (en total, 3 meses).
El gran fracaso – "Yehoiakim hijo de Yoshiahu" (capítulo 22, versículos 13-19), constructor de un palacio de maldad (aparentemente en colaboración con un gobernador egipcio, en Ramat Rajel)*, perseguidor de profetas, derramador de "sangre inocente", perpetuador de los pecados de Menashé, morirá en su guerra contra Bavel, Babilonia.
El triste fracaso – "Koniahu" (capítulo 22, versículos 20-30; es Yehoiajín hijo de Yehoiakim, Melajim II, capítulo 24, versículos 8-16), quien pagará por los crímenes de su padre, y será exiliado (a Bavel) en el primer exilio, no volverá más a la tierra; (su reinado duró 3 meses) (pero en el exilio se le preservará su estatus, y su descendiente Zerubabel, regresará a Ierushalaim para establecer el Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo).
La esperanza para el futuro – "Y levantaré a David renuevo justo" (capítulo 23, versículos 1-8) – una alusión a las esperanzas depositadas en Tzidkiahu, que era un buen hombre, pero los ministros, hombres de Yehoiakim, lo dominaban; la esperanza se frustró debido a su debilidad, y la profecía quedó para el fin de los tiempos.

Ygael Yadin atribuyó el palacio descubierto en Ramat Rajel a Yehoiakim, en consonancia con la descripción aquí (véanse también las palabras del Prof. Iojanan Aharoni); actualmente se piensa que era el palacio del gobernador egipcio; en mi opinión, no hay contradicción entre ambas hipótesis.

 

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Sobre el exilio y el conocimiento de Dios

 

Irmiahu plantea dos asuntos en su profecía de este capítulo: el destino del desterrado, que ha perdido su tierra para siempre, es más difícil que el destino del muerto. Y el camino para conocer a Dios no se detiene en la fase contemplativa, sino que se examina en la práctica del derecho y la justicia.

Durante las profecías de reprimenda a la casa real, Irmiahu fue enviado a la casa del rey para pronunciar allí sus palabras. La relación entre las palabras dichas y el lugar donde se pronuncian es de las más importantes en el discurso humano. Toda la diferencia del mundo puede derivarse de una determinada frase que una persona dice precisamente en su casa o precisamente en público, o por ejemplo, precisamente en una situación donde las palabras de la persona pueden tener influencia, o por el contrario, donde solo tienen una consideración meramente teórica. La postura de Irmiahu frente a los reyes de Iehudá adquiere toda su validez, significado e incluso implicación personal, tanto por el contenido de sus palabras como por su ubicación al hablar.

En nuestro capítulo, el profeta menciona dos direcciones especiales. En la primera, compara el destino del muerto con el destino del desterrado, y en la segunda, aborda la cuestión del conocimiento de Dios.

"¡No lloren al muerto, ni hagan lamentación por él!, lloren amargamente al que se ha ido (en cautiverio); porque no volverá más, ni verá su tierra natal" (versículo 10). Quien ha sido desterrado de su tierra aparece aquí como más miserable y desesperado que quien ha perdido su vida. El muerto ya se encuentra en un plano de referencia completamente diferente y su sufrimiento, si existe, nos resulta totalmente incomprensible. El desterrado, que ha perdido su tierra para siempre, continúa viviendo su pérdida incesantemente. La idea de que el exilio puede ser más difícil que la muerte no es obvia por sí misma, y expresa con fuerza el vínculo entre una persona y su tierra, y por supuesto entre el hombre de Israel y su patria.

El maravilloso pensamiento de Irmiahu también expresa el segundo asunto que mencionamos: "Mantuvo la causa del pobre y del desvalido; por eso le fue bien. ¿No fue esto conocerMe a Mí?, dice el Señor” (versículo 16). Es realmente conmovedor: el camino para "conocer" a Dios no se detiene en la fase contemplativa, sino que se examina en la práctica del derecho y la justicia. Esta profecía de Irmiahu no es única, y en ella también se basa Maimónides al final de la Guía de los Perplejos respecto al concepto de "entender y conocerme". La misericordia, el juicio y la justicia no son solo el camino para alcanzar a Dios, sino también la realización necesaria, ciertamente en relación con los reyes de Israel, de este logro.

Cortesía sitio 929.

 

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¿Cuándo comenzó el exilio?

Además del famoso exilio de Yehoiajín, los judíos se dispersaron durante el período de anarquía al final del reino de Iehudá, hacia todos los países alrededor de la Tierra de Israel, donde también se mezclaron. Parece que el fenómeno del exilio comenzó en el pueblo de Israel incluso antes de la destrucción.

"Del mismo modo pondré Yo a Tzidkiahu, rey de Iehudá, y a sus príncipes y al remanente de Ierushalaim, que quedan aún en esta tierra, y que habitan en la tierra de Egipto" (versículo 8). Ya durante el reinado de Tzidkiahu, rey de Iehudá, se estaban formando diásporas. Un grupo, muy respetado, fue exiliado a Bavel, Babilonia, encabezado por un rey. Yehoiajín aparentemente fue utilizado por Nevujadnetzar como una especie de látigo constante sobre la cabeza de Tzidkiahu – tú eres rey bajo condición, tu predecesor fue reemplazado, la duda sobre tu legitimidad siempre existirá. De hecho, a los ojos de los exiliados, aparentemente Yehoiajín era el rey legítimo, y uno de sus descendientes eventualmente encabezaría el retorno a Tzión, es decir, Zerubabel.

Pero junto a este famoso exilio, que aún tendría sus propias historias, los judíos se dispersaron durante el período de anarquía al final del reino de Iehudá, hacia todos los países alrededor de la Tierra de Israel. Cuando el rey de Bavel, Babilonia nombrara a Guedaliá como gobernador del país después de la destrucción, los judíos regresarían a la tierra desde Amón y Moab, entre ellos también el asesino de Guedaliá; regresarían, lo que significa que se habían trasladado allí antes, en algún momento previo a la destrucción, tiempo suficiente que permitió a algunos integrarse en la administración de los reinos vecinos, e incluso convertirse en sus agentes y representantes de intereses amonitas aquí.

Los refugiados del asesinato de Guedaliá huirían a Egipto, y aparentemente allí ya les esperaba una comunidad de apoyo. Al fin y al cabo, todas las rebeliones que precedieron a la destrucción se hicieron bajo la inspiración y el estímulo activo de Egipto, que incluso gobernó la tierra por un breve período, y parece que bajo su gobierno hubo quienes prefirieron mudarse, a un lugar menos peligroso y con nuevas oportunidades. Y también hay que recordar que desde siempre Egipto sirvió como lugar de refugio para los fugitivos de Iehudá e Israel, desde los días de Yarobam hijo de Nebat.

Algunas generaciones después de estos dramáticos acontecimientos, judíos de la isla de Elefantina, en el sur de Egipto, cerca de la actual presa de Asuán, enviaron cartas al gobernador persa de la provincia de Iehudá y a su colega, el gobernador de Shomrón, Samaria, en las que se quejaban de sus vecinos, los sacerdotes egipcios, que habían destruido su templo. Sí, sí, en el Egipto del Imperio Persa había un templo judío, donde se ofrecían sacrificios estándar, algunos incluso con el conocimiento y quizás con la aprobación de los Cohanim, los sacerdotes de Ierushalaim. Pero lo que nos interesa es un párrafo de su carta, al buscar argumentos que justificaran su solicitud para obtener un nuevo permiso de construcción para su templo, los judíos de Egipto señalan:

"Y desde los días del rey egipcio, nuestros padres construyeron ese templo en Elefantina la capital, y cuando Cambises (sucesor de Ciro, en el año 525 a.C.) entró en Egipto, encontró ese templo ya construido; y destruyó todos los templos de los dioses egipcios, pero nadie dañó nada en este templo".

Si Nevujadnetzar realmente penetró en Egipto en su vigésimo tercer año, como informa Flavio Josefo, y también exilió judíos de allí, esto significa que esta diáspora judía ya existía allí antes, y si ya habían logrado construir un templo, es razonable decir que incluso antes de la destrucción ya existía allí una comunidad judía. Elefantina es un lugar lejano y remoto; si hay judíos allí, no es difícil suponer que en el norte ya hay comunidades mucho más establecidas.

Así pues, el fenómeno del exilio comenzó en el pueblo de Israel incluso antes de la destrucción; y en lo que respecta a Iehudá, excepto en el caso de Yehoiajín, todos estos fueron exilios voluntarios. De hecho, incluso después de la destrucción, Bavel, Babilonia no adoptó una política de exilio total, como lo hizo Ashur, Asiria, y el término "exilio babilónico" que usamos para referirnos al exilio de la destrucción, es fundamentalmente erróneo. La mayoría de los exiliados a Bavel, Babilonia, incluso después de la destrucción, llegaron allí por voluntad propia. Y muchos también permanecieron aquí en la tierra y tal vez incluso pensaron que serían la base para la renovación de la historia judía. Pero la historia la escriben los vencedores.

Gentileza sitio 929.

 

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Ierushalaim-¿la habitadora del valle?

"He aquí que estoy contra ti, oh (familia real), habitadora del valle, peña de la llanura, dice el Señor... (versículo 13). Esta apasionada llamada  Ierushalaim ha desconcertado a los estudiosos del texto bíblico. ¿Cómo puede ser "habitadora del valle"? Cualquier joven sabe que incluso la ciudad baja está construida sobre una montaña con pendientes empinadas...

Desde su juventud, el profeta recorrió innumerables veces el camino entre Anatot y Ierushalaim, y todas sus vistas, en diferentes horas del día y en las distintas estaciones del año, quedaron profundamente grabadas en su alma turbulenta que captaba las visiones de Dios.

Sigamos sus pasos por este camino y tengamos en cuenta: desde la ladera de la montaña, donde hoy se ubica el pueblo de Anatot, el camino pasa junto a la cima de la montaña en el límite del pueblo y desde allí desciende en una pendiente suave y cómoda hacia un pequeño arroyo seco; cruza diagonalmente este cauce lleno de piedras, y asciende por una pendiente bastante cómoda hasta la "silla" del  Har Hatzofim, el Monte Scopus, donde ahora se encuentra el camino entre el hospital "Hadassah" y el cementerio militar. Aquí se revela ante los ojos del caminante una vista impresionante:

La antigua Ierushalaim se extiende allá abajo, y la magnífica planicie del lugar del Templo destaca en su centro. Las formas topográficas de los alrededores se ven desde este lugar de manera que ocultan todos los valles alrededor de la montaña sobre la que está construida la ciudad, y se genera la impresión de que Ierushalaim está realmente asentada en un valle, y no sobre una montaña rodeada de empinados valles por tres de sus lados.

Hoy en día, esta vista se puede contemplar desde las ventanas de la biblioteca de la Escuela de Educación de la Universidad Hebrea en el Monte Scopus.

No es de extrañar, por tanto, que el profeta Irmiahu absorbiera en su alma esta vista especial y magnífica durante todos sus años de desarrollo. Y esta es la forma que Ierushalaim adoptó en lo profundo de su alma: habitadora del valle. Y aunque conocía muy bien la verdadera posición topográfica de la ciudad, no podía dar a Ierushalaim otro apelativo cuando estaba bajo la mano de Dios, que el apelativo que se había grabado profundamente en las cámaras de su alma desde el momento en que la capital apareció ante él en sus lejanos días de infancia, cuando salió de su ciudad Anatot por primera vez, y de repente se le reveló la anhelada Ierushalaim - "habitadora del valle" brillando a lo lejos.

De esta manera, y solo de esta manera, se nos aclara esta expresión peculiar del profeta que ha sido un enigma para los investigadores, y que solo Irmiahu entre todos los profetas podría haber concebido.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza sitio DAAT.

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מה עניין שמיטה ויובל להר סיני?

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Síntesis del capítulo, Irmiahu 25

Una profecía de castigo (Versículos 1-14)

Esta profecía comienza con una fecha histórica clara: el cuarto año del reinado de Yehoiakim. En este año, los babilonios derrotaron a los asirios en la batalla de Karkemish (una batalla que duró aproximadamente cuatro años), convirtiéndose así en el imperio más grande de la región, destinado a dominar el Medio Oriente en los años venideros.

Dios describe cómo "Desde el año trece de Yoshiahu ,hijo de Amón, rey de Iehudá, hasta este día... he tenido revelación del Señor, y les he hablado reiteradamente, pero ustedes no han escuchado" (versículo 3). Dado que el pueblo no escuchó las palabras del profeta, vendrá sobre ellos la calamidad por medio de Bavel, Babilonia: "He aquí que enviaré y tomaré a todas las familias del norte, dice el Señor, y a Nevujadretzar, rey de Bavel, siervo Mío, y los traeré contra este país y contra sus habitantes, y contra todas estas naciones de alrededor y los destruiré del todo, y los convertiré en objeto de asombro y silbido y en ruinas perpetuas" (versículo 9). El profeta aclara que después de que los babilonios terminen su tarea de castigar a Israel, Dios los castigará a ellos: "Y acontecerá que cuando fueren concluidos los setenta años, castigaré al rey de Bavel... y a la tierra de los kasditas: y la convertiré en desolaciones perpetuas" (versículos 12-13).

Una profecía para los pueblos-la copa del vino de la ira (Versículos 15-38)

Dios le pide al profeta que tome "la copa del vino de la ira" y haga beber de ella a todas las naciones. La copa del vino es un símbolo de la calamidad. Como se revela en la profecía misma, la calamidad vendrá cuando las naciones "beban" del vino y "se embriaguen": "Beban, y emborráchense, y vomiten, y caigan, y no se levanten más ante la espada que Yo envío entre vosotros!" (versículo 27). En esta profecía, el profeta menciona muchas tierras que tendrán que "beber" de la copa del vino (versículos 18-26).

 

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Síntesis del capítulo, Irmiahu 24

La visión de los higos buenos y los malos (Versículos 1-3)

Después del exilio de Yehoiajín, cuando los líderes del pueblo y la clase adinerada de Ierushalaim fueron deportados, Dios le muestra a Irmiahu una visión de "dos canastos de higos colocados delante del templo del Señor". Un canasto contiene higos buenos, mientras que el otro contiene higos malos.

Explicación de la visión (Versículos 4-10)

Dios le explica a Irmiahu el significado de la visión: "A semejanza de estos higos buenos, así reconoceré para bien a los del cautiverio de Iehudá, a quienes he expulsado de este lugar a la tierra de los kasditas (caldeos);... Mas a semejanza de los higos malos que de malos no pueden ser comidos —el Señor dice ciertamente así—, del mismo modo pondré Yo a Tzidkiahu, rey de Iehudá, y a sus príncipes y al resto de Ierushalaim, que quedan aún en esta tierra, y que habitan en la tierra de Egipto". Contrariamente a lo esperado, Dios promete que precisamente aquellos que fueron exiliados a Bavel, Babilonia en el exilio de Yehoiajín tendrán un buen futuro, mientras que los que permanecieron en Ierushalaim, liderados por Tzidkiahu, están destinados a la destrucción y la calamidad. Dios promete que los exiliados no solo gozarán de un buen futuro, sino que los devolverá a su tierra: "Los edificaré y no los derribaré, y los plantaré y no los arrancaré" (versículo 6).

 

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Síntesis del capítulo, Irmiahu 23

Profecía alusiva a los pastores (Versículos 1-8)

El profeta se lamenta sobre los pastores (=líderes) del pueblo que degradan al pueblo: "Ustedes han dispersado Mis ovejas, y las han descarriado, y no las han cuidado. He aquí que Yo los castigaré por la maldad de vuestras obras, dice el Señor" (versículo 2). Después de que los líderes reciban su castigo, Dios reunirá al remanente de Israel del exilio y les dará nuevos líderes que actúan con justicia y derecho: "levantaré para David un vástago justo, el cual reinará como rey, y prosperará; y ejecutará juicio y justicia en la tierra" (versículo 5).

Colección de profecías para los profetas (Versículos 9-32)

En este largo pasaje hay varias profecías cuyo tema común son los falsos profetas. El Señor es severo en su juicio contra los falsos profetas y afirma que son peores que los profetas que profetizan en nombre de otros dioses: "Y en los profetas de Shomrón he visto desatino; profetizaron por Báal, e hicieron errar a Mi pueblo Israel. Asimismo en los profetas de Ierushalaim he visto cosa horrible: cometen adulterio y andan en la mentira, y esfuerzan las manos de los malhechores" (versículos 13-14). El Señor advierte al pueblo que no escuche las palabras de los falsos profetas que afirman que "ningún mal vendrá  sobre vosotros" (versículo 17). El Señor castigará a los falsos profetas, aquellos que "hurtan mis palabras cada cual a su prójimo", los que "se valen de sus lenguas para proferir profecías" y a los que "profetizan sueños mentirosos, dice el Señor, y los cuentan para extraviar a mi pueblo con sus mentiras".

Profecía de Dios (Versículos 33-40)

En este párrafo se presenta una advertencia al pueblo para que no pregunte sobre "la carga del Señor", sino que solo pregunte "¿Qué ha respondido el Señor? y ¿Qué ha dicho el Señor?" (versículo 35). Aparentemente el pueblo menospreció las palabras del profeta llamándolas "carga". El profeta afirma que el Señor castigará a quienes pregunten o hablen sobre la carga del Señor, y la menosprecien: "Por tanto he aquí que los olvidaré del todo, y los desecharé, de Mi faz, juntamente con la ciudad que di a vosotros y a vuestros padres " (versículo 39).

 

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