El yugo sobre el cuello de las bestias

Además del mensaje claro de la necesidad de aceptar el yugo del reino de Bavel, Babilonia, mediante la colocación de los yugos y las varas sobre el cuello, parece haber también otros significados adicionales.

Para ilustrar la autenticidad de la profecía y su próximo cumplimiento, se le pide a Irmiahu que ponga su cabeza dentro de yugos y varas, cuerdas y correas. Esta acción muestra de manera intensa y penetrante la subyugación del pueblo y su entrega al rey de Bavel.

Los comentaristas hablan extensamente sobre los yugos mismos, aquellos con los que se atan las bestias pesadas y se las dirige al arado laborioso en el campo. Pero, quizás valdría la pena prestar atención por un momento a aquel que está atado con ellos. Si las varas son lo que atan a la bestia, entonces el pueblo que se compara con ella - es la bestia misma.

El pueblo, cuyos líderes no lograron dirigirlo apropiadamente, que no aprovechó para bien la capacidad de pensamiento y hablar con la que fue dotado el ser humano - se compara a una bestia. ¿Acaso no escribió Maimónides sobre quien no puede controlar sus deseos básicos, posponer gratificaciones y resolver dudas: 'él y la bestia son iguales para mí'? El profeta no busca solo describir el yugo pesado del reino de Bavel sino también la ligereza de juicio del reino de Israel.

Sin embargo, si así están las cosas, ¿por qué se le pide al profeta mismo poner el yugo de la bestia sobre sus propios hombros? Quizás, con esto, Dios busca transmitir un mensaje adicional - al profeta mismo. Los yugos colocados sobre el cuello del hombre y del pueblo no son un castigo que existe por sí mismo. Causar sufrimiento y dolor no es una meta en sí misma sino un medio, un medio para dirigir al pueblo hacia el camino recto y hacia un arado profundo en el suelo de la realidad. Cuando el pueblo se imponga a sí mismo el yugo de Bavel, podrá mantener la marcha en el surco, arar bien en la tierra dura y permitir la siembra de 'semilla de verdad'. Quizás, quien estaba ocupado en realizar sus deseos bestiales aprenderá a utilizar sus fuerzas para hacer brotar una nueva salvación.

Cortesía sitio 929.

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¿Quién eres, Jananiá hijo de Azur?

El enfrentamiento entre Irmiahu y Jananiá enseña sobre la dificultad de identificar al verdadero profeta. Y resulta que no solo el pueblo, sino incluso Irmiahu no logra determinar la naturaleza de Jananiá. Solo cuando Dios le revela a Irmiahu, él comprende que tiene ante sí un falso profeta.

En el cuarto año de Tzidkiahu, Irmiahu y Jananiá hijo de Azur discuten entre ellos si "Dentro de dos años cumplidos haré volver a este lugar todos los utensilios de la casa del Señor que Nevujadnetzar, rey de Bavel, quitó de este lugar, y los llevó a Bavel.... y a todos los cautivos de Iehudá... yo los haré volver a este lugar, dice el Señor" (versículos 3-4). Jananiá afirma que los exiliados de Iehudá, del exilio de los artesanos y herreros de los días de Yehoiajín, regresarán a Ierushalaim en dos años.

Irmiahu no había escuchado esto de Dios, y sabe por su parte que lo contrario es cierto. Lamentablemente, una desgracia muy grave está destinada a ocurrir en Iehudá.

Posteriormente, Jananiá utiliza el mismo medio que usa Irmiahu. Rompe el yugo que lleva Irmiahu como señal profética que testimonia la ruptura del yugo de Bavel. Irmiahu hace cosas similares en otros lugares (profecía del alfarero; profecía de la vasija de barro; profecía de la copa de la ira, etc.).

Irmiahu no reacciona en absoluto ante la señal de Jananiá, y parece como si la disputa entre ellos no se hubiera resuelto. El pueblo no sabe a quién creer: ¿a Irmiahu o a Jananiá hijo de Azur? Y resulta que no solo el pueblo, también Irmiahu no sabe si Jananiá es un profeta verdadero o falso.

La respuesta a esto la recibe solo del Señor, y solo después de eso dice Irmiahu a Jananiá de manera explícita y clara: "El Señor no te ha enviado, sino que tú haces que este pueblo confíe en la mentira”(versículo 15). Este enfrentamiento entre el profeta verdadero y el falso profeta enseña sobre la dificultad de identificar al verdadero profeta. Incluso el profeta verdadero duda si tiene ante sí un falso profeta o un profeta verdadero, y solo una respuesta de Dios resuelve la duda.

Resumido y editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído de una clase dictada en las Jornadas de Estudio de Tanaj.

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Aprovechar la debilidad de Bavel

Todos los reyes se reúnen en Ierushalaim para planear una rebelión contra Bavel, Babilonia, esto aparentemente como consecuencia de la debilidad temporal de Bavel. Solo Irmiahu se opone a la celebración.

Las profecías incluidas en el capítulo 27 fueron pronunciadas cuando se reunieron en Ierushalaim, ante Tzidkiahu, el rey de Iehudá, mensajeros de los reyes de las naciones vecinas (versículo 3).

¿Cuál era el propósito de los enviados de las naciones que rodean a Iehudá en esta reunión en Ierushalaim ante Tzidkiahu?

Radak (Rabbi David Kimhi) conjeturó la siguiente respuesta: "Parece que los reyes mencionados enviaron a Tzidkiahu para que se pusiera de acuerdo con ellos, y todos se rebelaran contra el rey de Bavel, Babilonia".

Sin embargo, ¿por qué se reunieron precisamente en "aquel año" - el cuarto año de Tzidkiahu?

Así lo explican dos investigadores bíblicos (Yair Hoffman y Pinchas Artzi) en 'El Mundo del Tanaj’ Irmiahu, página 139:

Este año es el año 594 antes de la era común, que es el año once de Nevujadnetzar (Nabucodonosor). En la crónica del año décimo de Nevujadnetzar se dice: "En el año décimo el rey de Acad estuvo en su tierra. Desde el mes de Kislev hasta el mes de Tevet hubo rebelión en Acad... Él mató a muchos de su propio ejército. Con sus propias manos capturó a su enemigo. En el mes de... marchó a la tierra del Jití, lugar donde reyes y... príncipes vinieron ante él, y recibió sus pesados tributos y luego regresó a Bavel, Babilonia". Resulta que en el año décimo Nevujadnetzar estaba ocupado reprimiendo una rebelión interna en su país... Estas circunstancias generaron entre los pueblos vecinos la sensación de que el reino de Bavel se debilitaba, y había llegado el momento oportuno para sacudirse su yugo. La reunión de los reyes en Ierushalaim fue aparentemente un encuentro de organización... con el propósito de rebelarse contra Bavel, Babilonia.

La primera profecía del capítulo 27 se dirige entonces a estos destinatarios poco usuales:

"Así me ha dicho el Señor: Hazte unas coyundas y unos yugos, y pon de ellos sobre tu cuello; Luego, los (demás) enviarás al rey de Edom, y al rey de Moav, y al rey de los hijos de Amón, y al rey de Tzor, y al rey de Sidón, por mano de los mensajeros que han venido a Ierushalaim, a Tzidkiahu, rey de Iehudá" (versículos 2-3)

En los versículos 4-8 siguientes, la profecía explica el significado simbólico del envío de las coyundas a los enviados de los reyes de las naciones vecinas: todas estas naciones deben poner su cuello bajo el yugo del rey de Bavel, Babilonia y no pensar en hacer lo contrario. Dios es quien le otorgó a Nevujadnetzar el dominio sobre todas las tierras en este tiempo, y la nación que no ponga su cuello bajo su yugo será castigada severamente y será alejada de su tierra.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica Har Etzion

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No adularás

El Midrash no perdona a Irmiahu. Le exige mantenerse en un nivel moral muy alto, e incluso en una situación difícil en la que es perseguido y encarcelado, el Midrash no le permite mentir y adular al falso profeta.

El falso profeta Jananiá profetiza que en dos años todo volverá a su estado anterior: Yehoiakim regresará a su tierra, los utensilios del Templo volverán a su lugar y el dominio babilónico desaparecerá.

Irmiahu, al escuchar la profecía, responde: "Y dijo el profeta Irmiá: "¡Amén! ¡Hágalo así el Señor! ¡Cumpla el Señor tus palabras que has profetizado, haciendo que los utensilios de la casa del Señor y todos los cautivos vuelvan de Bavel a este lugar!" (versículo 6). Las palabras de Irmiahu pueden interpretarse como una especie de esperanza de que quizás el castigo cambie y la redención llegue pronto, pero también pueden entenderse como una especie de acuerdo con sus palabras. Y sobre este acuerdo comenta el Talmud Bavlí:

"Y dijo Rabí Elazar: Todo el que adula a su prójimo - al final cae en sus manos, y si no cae en sus manos - cae en manos de sus hijos, y si no cae en manos de sus hijos - cae en manos de su nieto, como está dicho: 'Y dijo el profeta Irmiahu... (a Jananiá) Amén, así lo haga el Señor; cumpla el Señor tus palabras' (Irmiahu, capítulo 28, versículo 6), y está escrito: ' Y estando en la puerta de Biniamín, había allí un capitán de los guardas, que se llamaba Iriyyá, hijo de Shelemyá, hijo de Jananiá, el cual prendió al profeta Irmiahu, diciendo: "¡Tú vas a desertar a los kasditas!" E Irmiahu, dijo: "¡Es falso! No voy a desertar a los kasditas”etc. (Irmiahu, capítulo 37, versículos 13-14), y está escrito: 'Y prendió (Irías a) Jeremías, y lo llevó ante los príncipes' (Irmiahu, capítulo  37)" (Talmud Bavlí Sotá 41b - 42a).

Rabí Elazar ve en las palabras de Irmiahu adulación, y por la adulación se paga. ¿Y cuál es el pago? Nueve capítulos después, el nieto de Jananiá encarcelará a Irmiahu en prisión. El Midrash no perdona a Irmiahu. Le exige mantenerse en un nivel moral muy alto, e incluso en una situación difícil en la que es perseguido y encarcelado, el Midrash no le permite mentir y adular al falso profeta. Y si aduló, su final es que no "gana" la "ganancia" de la adulación, y es castigado por aquel a quien trató de adular, o por su hijo o su nieto.

Gentileza sitio 929

 

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Jananiá-un profeta auténtico que se equivocó

El texto de nuestro capítulo denomina a Jananiá 'profeta', y de aquí aprendieron los Sabios que Jananiá era un profeta verdadero que se equivocó en las palabras de Irmiahu. El enfrentamiento no fue sobre la ruptura del yugo de Bavel, Babilonia, que también Irmiahu profetizó, sino sobre la pregunta crítica de cuándo esto ocurriría.

"... que Jananiá hijo de Azur, el profeta que era de Guivón me habló..." (versículo 1), "Y dijo Irmiahu el profeta a Jananiá el profeta en presencia de los sacerdotes, y en presencia de todo el pueblo que estaba en la casa del Señor" (versículo 5), "Entonces Jananiá el Profeta tomó el yugo de sobre el cuello del Profeta Irmiahu, y lo rompió" (versículo 10), "Jananiá el profeta... Irmiahu el profeta..." (versículo 12);

En mi infancia pensaba ingenuamente que los falsos profetas andaban con alguna especie de tatuaje en la frente, y todos veían y entendían que eran falsos profetas - pero he aquí que el texto presenta a Jananiá como un profeta equivalente a Irmiahuy, y era muy difícil decidir en ese momento quién era el profeta verdadero.

Irmiahu no respondió inmediatamente al inicio del enfrentamiento que Jananiá mentía, sino que dijo: "¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! Que cumpla el Señor tus palabras" (versículo 6). Como Dios no se le reveló en ese momento, Irmiahu se fue por su camino después de que se rompiera el yugo que estaba sobre su cuello (versículo 11), sin responder. Su respuesta sobre la prueba de la verdad, esperada precisamente para quien profetizó salvación y paz (versículo 9), suena como una lección de filosofía de la profecía, mientras que Jananiá rompió el yugo de sobre Irmiahu (versículos 10-11) y demostró con toda la fuerza la ruptura del yugo babilónico, 'muy pronto'.

En efecto, los Sabios aprendieron del lenguaje del texto que "Jananiá el profeta" era un profeta verdadero que se equivocó en las palabras de Irmiahu! (Sanhedrín 89a); En verdad, el enfrentamiento no fue sobre la ruptura del yugo de Bavel, , porque el mismo Irmiahu- en ese mismo año (año 4 de Tzidkiahu), envió el rollo de las profecías sobre la caída de Bavel - a Babilonia, e instruyó atarlo a una piedra y arrojarlo al río Éufrates, con el grito: "Así se hundirá Bavel..." (51, 59-64);

El enfrentamiento fue solo sobre la pregunta de cuándo esto ocurriría - en dos años más y Ierushalaim se salvaría, o (para nuestra desgracia) sólo al final de 70 años. Imaginen un 'profeta' que hubiera estado parado en la víspera del año 5699 (1939), y dijera que los nazis serían derrotados dentro de dos años.

Gentileza sitio 929.

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Sabios-ustedes ¿a favor de quién están?

Durante el juicio de Irmiahu, los ancianos, los sabios, presentan dos precedentes del pasado: Mijá el Morashita (de Moreshet) y Uriá hijo de Shmaiá, pero parece que intentan comparar a Irmiahu específicamente con uno de ellos.

El juicio de Irmiahu se desarrolla tras las palabras severas que pronunció Irmiahu en la casa del Señor: "y haré que sea esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra" (versículo 6), en varias etapas, hasta que llegan "Y ciertos hombres de los ancianos de la tierra” (versículo 17), y presentan precedentes para el caso de Irmiahu.

El primer precedente – Mijá el Morashita (de Moreshet) profetizó en los días de Jizkiahu sobre la destrucción del Templo, y Jizkiahu - en lugar de encarcelarlo o matarlo, llevó a cabo un arrepentimiento masivo en Iehudá que condujo al aplazamiento del castigo.

En el versículo 20, los ancianos pasan a ocuparse de una historia similar, en la que el veredicto fue completamente diferente. Uriá hijo de Shmaiá (sobre quien aparentemente no sabemos nada) profetizó "conforme a todas las palabras de Irmiahu" (versículo 20), luego huyó a Egipto, y Yehoiakim lo capturó y lo mató.

¿A quién intentan los ancianos comparar a Irmiahu - a Mijá o a Uriá? O en otras palabras, en su opinión, ¿cuál es el veredicto para Irmiahu - vida o muerte?

Parece que los ancianos están interesados en comparar a Irmiahu específicamente con Uriá y no con Mijá. El caso de Uriá está más cercano a los oyentes - es un caso de los días de Yehoiakim, que ocurrió aparentemente no hace mucho tiempo. Uriá, a diferencia de Mijá, profetiza exactamente lo mismo que profetizó Irmiahu: "el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras de Irmiahu " (versículo  20). Asimismo, los ancianos no critican el veredicto que dictó Yehoiakim sobre Uriá y ven en ello aparentemente un acto legítimo.

Todo esto se conecta con el final del capítulo: "Pero la mano de Ajikam, hijo de Shafán, era con Irmiahu, para que no fuese entregado a mano del pueblo, para hacerle morir " (versículo 24). Los ancianos logran convencer al pueblo de que el veredicto de Irmiahu es como el veredicto de Uriá, a pesar de que antes el pueblo estaba en contra de matar a Irmiahu: " Entonces los príncipes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: "Este hombre no es digno de muerte, puesto que nos ha hablado en el nombre del Señor, nuestro Dios” (versículo 16).

Así los Sabios logran engañar a todos - intentan realizar un juicio justo con precedentes, pero detrás de escena su intención era clara - "sentencia de muerte para este hombre".

 

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Comienza la función

Los profetas y los Cohanim, los sacerdotes del Beit HaMikdash, el Gran Templo se abalanzan sobre Irmiahu y casi lo linchan. Pero afortunadamente hay jueces en Ierushalaim. Los príncipes, representantes del poder establecido, se sientan en sus lugares, y la representación, perdón, el juicio, comienza.

Unos doscientos años antes de que los ciudadanos de Atenas sometieran a Sócrates a juicio por corromper a la juventud y sembrar desmoralización, los profetas y Cohanim los sacerdotes del templo se abalanzaron sobre este profeta irritante, Irmiahu, y casi lo lincharon. Afortunadamente hay jueces en Ierushalaim: "Y cuando los príncipes de Iehudá oyeron estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa del Señor, y se sentaron a la entrada de la puerta Nueva (de la casa) del Señor" (versículo 10). Así pues, los príncipes, representantes del poder establecido, se sientan en sus lugares, y la representación, perdón, el juicio, comienza.

En apariencia hay aquí un protocolo ordenado. Primero los Cohanim, los sacerdotes y profetas presentan sus argumentos de acusación ante los príncipes; después Irmiahu presenta sus propios argumentos; los príncipes tienden a aceptar las palabras de Irmiahu. Pero cada vez que se mencionan los príncipes, se menciona también con ellos "el pueblo", ese mismo pueblo del que antes se dijo "Y se congregó todo el pueblo contra Irmiahu en la casa del Señor" (versículo 9).

Después de esta serie de intercambios de palabras se levantan los ancianos, cuya voz hasta ahora no se había escuchado: "Y ciertos hombres de los ancianos de la tierra se pusieron en pie y hablaron a toda la asamblea del pueblo, diciendo" (versículo 17); ellos traen un precedente, el de Mijá el Morashita (de Moreshet), contemporáneo de Yeshaiahu y Yejezkel, que profetizó de manera similar a Irmiahu y no fue ejecutado (la cita que traen en su nombre en el versículo 18 efectivamente se encuentra en el libro Mijá de los doce profetas menores: " Por tanto, a causa de vosotros, Tzión será arada como un campo, y Ierushalaim vendrá a ser montón de ruinas, y el monte del templo, como altos cubiertos de bosque"; Mijá, capítulo 3, versículo 12). Nuevamente, aparentemente un procedimiento judicial ordenado; pero ¿dónde desaparecieron los príncipes?

Y no solo eso, sino que el siguiente "precedente" traído aquí, como si fuera en continuación de los argumentos de los ancianos, es un precedente opuesto: Uriá hijo de Shmaiá de Kiriat Yearim que fue ejecutado por Yehoiakim. Es claro que no fueron los ancianos quienes trajeron el segundo precedente, y por tanto en realidad no es un precedente en absoluto, sino como una especie de información que se infiltra en el texto - o en el salón - y despierta nuevamente el tumulto; y es claro que mientras más avanzamos dentro del capítulo, la atmósfera de juicio ordenado que aparentemente reinaba al principio va cediendo su lugar nuevamente a los gritos de la calle, al dominio de la muchedumbre, a la atmósfera de anarquía, a la simulación colectiva de todos los hijos de esa época, y si no fuera por Ajikam hijo de Shafán que salvó a Irmiau, el asunto habría terminado en linchamiento.

¿Acaso la profecía de Irmiahu en este capítulo no es sino su profecía del capítulo 7?: "¿Hurtan, matan y cometen adulterio, juran en falso y queman incienso a Báal, y andan tras otros dioses que no conocen; y luego vienen y se ponen delante de Mí, en esta casa que es llamada de Mi Nombre, y dicen: "Ya somos librados"; para seguir practicando todas esas abominaciones?” (Capítulo 7, versículos 9-10); todo es hipocresía, todo es globo, todo es aferrarse a instituciones que ya se han vaciado completamente de su contenido. Y ante nuestros ojos demuestran en el mismo lugar los príncipes de Iehudá, sus Cohanim, sacerdotes, sus profetas y sus ancianos, ese mismo globo. Como si fuera un juicio, como si fuera orden, como si fuera justicia, pero en realidad, todos se mienten unos a otros. Y principalmente se mienten a sí mismos.

Gentileza sitio 929

 

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Precipitar el final

El versículo "A Bavel serán llevados y allí quedarán hasta el día que Yo los visitare..." (versículo 22) sirvió como una de las fuentes centrales para la prohibición de 'forzar el fin'. Diferentes rabinos se basaron en este versículo y junto a él otros versículos, una Mishná completa que veía en el movimiento sionista la 'obra de Satanás'. Afortunadamente, también hubo otra interpretación.

En gran medida, el estudio del Tanaj recibió abundante atención solo en las generaciones recientes, con el retorno del pueblo a su tierra. Aparte de individuos, generalmente eruditos distinguidos, durante años y generaciones se pospuso el estudio de los libros de los Profetas y los Escritos (a diferencia de la Torá que se leía cada sábado en las sinagogas) debido al estudio de otras fuentes como el Talmud, el Midrash y la literatura halájica. Incluso en nuestros días, en el mundo de las Ieshivot ultraortodoxas, en Israel y en el extranjero, el estudio del Tanaj ocupa un lugar menor, si es que alguno.

Ciertamente, también en esta realidad, hay versículos que 'tuvieron suerte', por una razón u otra, y recibieron mucha atención. Uno de ellos se encuentra en nuestro capítulo. Un fragmento de versículo muy breve, oculto al final del capítulo: "A Bavel serán llevados y allí quedarán" (y su conclusión: "hasta el día que Yo los visitare, dice el Señor; entonces los haré volver y los restituiré a este lugar"; 22). Este versículo sirvió como una de las fuentes centrales para la prohibición de "forzar el fin".

Uno de los grandes Amoraítas, Rav Iehudá, aprendió de él que "todo el que sube de Bavel a la Tierra de Israel", transgrede - ¡no menos! - un "mandamiento positivo"! (=prohibición y transgresión de los mandamientos "positivos") (véanse las palabras de la Guemará). Diferentes Sabios, como el Admor de Satmer y varios rabinos antisionistas, se basaron en este versículo (y junto a él, otros versículos), una Mishná completa que ve en el movimiento sionista una "obra de Satanás", porque actuó de manera activa para promover la aliá (inmigración) a la Tierra y su redención, sin esperar hasta que Dios, lo hiciera.

Afortunadamente, también hubo otra interpretación.

Ya en el Talmud el Amoraíta Rabí Zeira limita el significado de la "prohibición" solo a los "utensilios sagrados", los utensilios del Beit HaMikdash, el GranTemplo, y no ve en él una fuente para prohibir la subida de personas a la Tierra. También los Sabios del movimiento religioso-sionista, que se unieron a sus colegas en la realización del sionismo, interpretaron el versículo de manera similar. Así se hizo posible la Aliá de cientos de miles de judíos a la Tierra, antes del establecimiento del Estado, que merecieron salvarse del valle de la muerte y vieron ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, en la construcción de la Tierra, en el resurgimiento del Estado de Israel y en el gran milagro de la realización de la visión del "retorno a Tzión".

Cortesía sitio 929.

 

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¿De qué es culpable Irmiahu?

El capítulo que tenemos ante nosotros nos abre una ventana para ver la reacción del pueblo a la profecía y escuchar sus vacilaciones y dudas. ¿Pero cuál es el significado de la reacción severa a la profecía de Irmiahu y por qué quieren condenarlo a muerte?

Irmiahu, como recordamos, era un Cohen, un sacerdote de la ciudad de los Cohanim, Anatot, pero no prestaba servicio en el Templo; también era profeta. Y he aquí que este Cohen, sacerdote y profeta viene al patio del Templo y profetiza sobre su destrucción. La profecía indigna a los Cohanim y profetas que se encuentran en el Templo, quienes lo apresan y le gritan:

"¡Morirás sin remedio! ¿Por qué has profetizado en el nombre del Señor, diciendo: Esta casa será hecha como Shiló?”(versículos 8-9)

¿Por qué debe morir Irmiahu? ¿Acaso a él debe dirigirse la pregunta "¿Por qué has profetizado en el nombre del Señor, diciendo: Esta casa será hecha como Shiló?¿Por qué profetizó Irmiahu? ¡Porque el Señor le dijo que profetizara! ¿Qué acusación están elevando contra Irmiahu?

Volvamos a leer el versículo cuidadosamente: "Y aconteció que como acabase Irmiahu de hablar todo lo que el Señor le había mandado decir a todo el pueblo" (versículo 8). ¿Por qué se enfatiza aquí que Irmiahu habló "todo lo que el Señor le había mandado decir a todo el pueblo"? ¿Acaso qué habla el profeta sino lo que Dios le ordena?

Cuando el tumulto en el patio de la Casa del Señor aumenta, suben los príncipes de la casa del rey y se sientan a juzgar en la puerta de la Casa nueva del Señor. Los Cohanim, sacerdotes y profetas repiten la acusación contra Irmiahu. Esta vez acortan sus conceptos: "¡Este hombre es digno de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, conforme a lo que han oído con vuestros mismos oídos!" (versículo 11). Los Cohanim, sacerdotes y profetas no se atreven a repetir las palabras de la profecía de Irmiahu. No mencionan las palabras "esta ciudad será destruida", y omiten completamente las palabras sobre el Templo.

¿Por qué no repiten las palabras de Irmiahu? ¿Por qué argumentan que Irmiahu merece la muerte?

El cargo de acusación contra Irmiahu se encuentra en el libro de Devarim, capítulo 18. Allí se dice: "Pero el profeta que se arrogare el hablar palabra en Mi Nombre -lo que Yo no le ordené hablar... habrá de ser muerto el profeta aquel" (Devarim, capítulo 18, versículo 20). ¡Los Cohanim, sacerdotes y profetas acusan a Irmiahu de ser un falso profeta, y que merece la muerte como es el juicio del falso profeta!

Ahora se entiende por qué el versículo comienza la narración del evento con la frase "Y aconteció que como acabase Irmiahu de hablar todo lo que el Señor le había mandado decir a todo el pueblo " (versículo 8); y por qué los Cohanim, los sacerdotes argumentan contra él "¿por qué has profetizado en el nombre del Señor?" (versículo 9). Esta es la base de la demanda contra Irmiahu: "profetizaste en nombre del Señor" - algo que no es posible porque ¡el Señor lo prohibió! Los oyentes están tan conmocionados por las palabras del profeta que no son capaces de repetirlas. En el ardor del primer debate, le preguntan a Irmiahu "¿Por qué has profetizado en el nombre del Señor, diciendo: Esta casa será hecha como Shiló?” (versículo 9). Cuando los príncipes se sientan a juzgar, repiten y dicen "porque ha profetizado contra esta ciudad, conforme a lo que han oído con vuestros mismos oídos " (versículo 11), vacilan en repetir las palabras de destrucción.

El pueblo que quiere escuchar buenas nuevas no es capaz de pensar que la destrucción está ante él, y en lugar de tomar en serio las advertencias del profeta, ¡prefiere procesarlo por falsa profecía!

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

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Tal vez el mundo se salvará por mérito tuyo

Hay situaciones en las que incluso la 'paciencia' de Dios llega a su límite, y Él está a punto de transformar el mundo y devolverlo a su estado original. Pero incluso entonces hay un remedio: a veces a través del pueblo y a veces a través del rey. Y a veces también a través de cada uno de nosotros.

Los tres capítulos que tenemos delante (26, 27, 28) comienzan todos con la misma expresión: "En el principio del reinado" o "Al principio del reino" sobre Yehoiakim y sobre Tzidkiahu. Los Sabios, cuyo oído estaba atento a esto, consideraron que cada formulación tiene una razón, y ciertamente el uso de la palabra 'principio', que es conocida como la primera palabra de la Torá. A la luz de esto interpretaron así:

"Y dijo Rabí Iojanán en nombre de Rabí Shimón ben Yojai: ¿Qué significa lo que está escrito 'En el principio del reinado de Yehoiakim hijo de Yoshiahu' (Irmiahu, capítulo 26, versículo 1), y está escrito 'Al principio del reinado de Tzidkiahu' (Irmiahu, capítulo 28, versículo 1) - ¿acaso hasta ahora no había reyes? Sino que Dios, quiso devolver todo el mundo al caos y vacío por causa de Yehoiakim, miró a su generación - y se calmó su ánimo. El Santo, bendito sea, quiso devolver todo el mundo al caos y vacío por causa de la generación de Tzidkiahu, miró a Tzidkiahu y se calmó su ánimo" (Talmud Bavlí, Sanhedrín 103a).

El Midrash utiliza la expresión doble para una interpretación única: Dios quiso devolver el mundo al caos y comenzar la creación de nuevo, pero cada vez por una razón diferente. En la época de Yehoiakim - por las graves acciones del rey, mientras que en la época de Tzidkiahu - por las acciones del pueblo. ¿Y por qué se evitó la destrucción? Cada vez por la razón opuesta: en el período de Yehoiakim el pueblo fue quien salvó la situación, mientras que en la época de Tzidkiahu el rey fue quien salvó a su pueblo.

El Midrash toma las tres introducciones y las convierte en una declaración. Hay situaciones en las que incluso la 'paciencia' de Dios llega a su límite, y Él está a punto de transformar el mundo y devolverlo a su estado original. Pero incluso entonces hay un remedio: a veces a través del pueblo y a veces a través del rey.

El pensamiento de que en cualquier momento es posible que regresemos al estado de caos coloca al ser humano en una situación en la que trata de mejorar, tal vez en su mérito el mundo se salve.

Gentileza sitio 929.

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