La desintegración interna lleva a la destrucción

La destrucción misma fue llevada a cabo por una potencia externa, pero las cosas no habrían llegado a ese punto sin la desintegración interna dentro del pueblo. Esta desintegración interna se expresó también en el terrible asesinato de Guedaliá hijo de Ajikam.

Las relaciones recíprocas entre los asuntos internos de un Estado y sus asuntos externos son uno de los temas fundamentales en el intento de comprender, en la medida de nuestras posibilidades, la historia. Casi no hay caso significativo en la historia de un pueblo y estado que no refleje la conexión entre lo que ocurre en su interior y lo que ocurre entre él y sus vecinos.

Esto adquiere un significado más fuerte en la historia de Israel, y por eso nuestros Sabios, que intentan comprender la destrucción del Primer y Segundo Beit Hamikdash, Gran Templo, enumeran causas internas y fracasos de fe y valores dentro del pueblo. Y la destrucción misma fue "hecha" por una potencia externa, pero las cosas no habrían llegado a ese punto sin la desintegración interna. En este sentido, me parece que el diluvio que vino al mundo en los días de Noaj es el arquetipo de todas las catástrofes: es el hombre quien corrompe su mundo, y el diluvio que viene del Creador intensifica la destrucción que ya existe.

Muchas de las acciones de Irmiahu estaban dirigidas a prevenir la destrucción de la ciudad por los babilonios, siendo su principal apelación, por supuesto, a su pueblo. Sin embargo, el colapso interno es tan enorme, que incluso los restos de la conquista babilónica, es decir, el gobierno limitado de Guedaliá hijo de Ajikam, no puede mantenerse frente al impulso destructivo interno del pueblo.

Ishmael hijo de Netaniá hijo de Elishamá, es de linaje real, y no es capaz de aceptar sobre sí el gobierno de otro judío. Para eliminarlo, es capaz de cualquier engaño posible y cualquier acto destructivo, hasta la matanza (literalmente esa es la palabra que usa el texto bíblico) de Guedaliá y de sus hombres. Es difícil creer que Ishmael realmente pensara que lograría tomar el poder y mantenerlo, máxime cuando actuó en completa oposición a la intención de los babilonios y en extraña colaboración con el rey de los amonim, amonitas (nuevamente una mezcla entre asuntos externos e internos).

Pero esto se asemeja a refugiados que quedan como supervivientes de una guerra terrible, y huyen en un barco en el mar para salvar sus vidas, y también en ese barco pelean y se matan, para imponer a quien y lo que le parece a cada uno de ellos. Y por esto debemos ayunar, por el asesinato de un líder judío en manos de otro judío, que cree que él tiene la comprensión, el derecho y la posición para gobernar, sobre lo que en realidad casi no queda nada. La "misión" de una persona por cuenta de su impulso trastornado y por cuenta de su autoconciencia de que en sus manos está el derecho y la justicia, no conoce límites y continúa amenazando toda existencia judía Soberana, dondequiera que sea.

Cortesía sitio 929.

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La promesa del retorno-a los residentes en la Tierra

En su profecía a aquellos que permanecieron en la tierra y habitan en ella desde hace tiempo, dice Irmiahu que si hacen lo que se les exige: "Y los haga volver a vuestra tierra" (versículo 12). ¿Cuál es el significado de esta extraña promesa?

El capítulo está lleno de confusión y sorpresa, de duda y temor. El pueblo sorprende al dirigirse al profeta despreciado, y él por su parte está lleno de dudas sobre la sinceridad de sus intenciones. El temor inunda su corazón durante los largos diez días en que espera la respuesta de Dios, pero cuando llega la respuesta no es vacilante sino decisiva. Si el pueblo hace lo que se le exige: "Y los haga volver a vuestra tierra" (versículo 12). Sin embargo, parece que vale la pena detenerse en esta promesa del retorno a la tierra. ¿A quién se le da? ¿Con quién habla el profeta? ¿Quién regresará y cuándo?

En estas preguntas se dividieron los comentaristas bíblicos: Rabí David Kimhi explica que Irmiahu hace referencia a los exiliados, a aquellos que ya fueron desterrados de su tierra. De otra manera, no se entiende por qué hacer regresar a quienes ya están asentados en su tierra. Pero las palabras se dirigen a los habitantes de la tierra, ellos son quienes se dirigieron con la petición de plegaria y ellos son quienes son exigidos a no salir hacia Egipto. Por esta razón, el Malbim explica que la promesa es para los propios habitantes de la tierra. Porque resulta que es posible hacer regresar a una persona a su tierra incluso cuando ya está asentado en ella. El hecho de que Israel habite en la tierra de Iehudá no significa que esté realmente en sus manos. Por eso, Irmiahu promete: no solo continuarán habitando en la tierra, sino que ella volverá y será vuestra, será vuestra tierra.

El Rabino Herzog (Responsa Heijal Yitzhak, Oraj Jaim vol. 1, cap. 12), Gran Rabino del Estado de Israel, se ocupó de la realidad de aquellos días y en su discusión histórico-halájica trató de combinar ambas interpretaciones. En el momento en que el pueblo de Israel decide establecerse en la tierra, la tierra regresa a él. Siendo así, no hay razón para que otros permanezcan en el exilio y todos regresan a la tierra. Por tanto, en el momento en que los habitantes de la casa comprendan que esta es su casa, no habrá justificación alguna para que otros se hospeden en la casa de otros.

Gentileza sitio 929.

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La inclusión, también tiene límites

El ayuno de Guedaliá se ha convertido en la sociedad israelí, en un día que representa la tolerancia y la oposición a la violencia política. Pero la lección de nuestros Sabios del episodio de Guedaliá fue completamente diferente.

Tras el asesinato de Rabin, el ayuno de Guedaliá se convirtió en la sociedad israelí en un día que representa la tolerancia y la oposición a la violencia política. Estos son sin duda contenidos positivos, que se adaptan en gran medida a este día. Pero la lección de nuestros Sabios del episodio de Guedaliá fue completamente diferente.

Iojanán ben Kareaj advirtió a Guedaliá sobre la colaboración entre el rey de Amón e Ishhmael hijo de Netaniá, pero Guedaliá se negó a creer: "y le dijeron: "¿Acaso no sabes que Baalís, rey de los hijos de Amón, ha enviado a Ishmael, hijo de Netaniá, para quitarte la vida?" Pero no les creyó Guedaliahu, hijo de Ajikam " (Capítulo 40, versículo 14). Guedaliá hijo de Ajikam quería rehabilitar al pueblo, que había sufrido una terrible catástrofe. Guedaliá no quería sospechar de los judíos, ni siquiera de los extranjeros. Era amante de la humanidad y amante de Israel. Se negó a crear una atmósfera de desconfianza y división, y eligió incluir y aceptar a todos, incluso a aquellos cuyo camino era muy diferente al suyo. No quería criticar ni temer, sino solo incluir. Todo esto debido a su rectitud, que nuestros Sabios reconocieron.

El ayuno establecido en el día de la muerte de Guedaliá fue justificado por nuestros Sabios así: "Para enseñarte que la muerte de los justos es equivalente al incendio de la casa de nuestro Dios" (Rosh Hashaná 18b). Y aun así, nuestros Sabios no dudaron en criticar duramente la tolerancia sin límites de Guedaliá. Pues Ishmael hijo de Netaniá estaba vinculado con pueblos extranjeros (Rashi, Divrei Haiamim I, capítulo 2, versículo 26), y no es descabellado suponer que quizás fue influenciado por ellos y sus concepciones.

Aunque Guedaliá no tenía que aceptar como verdad absoluta toda sospecha que surgiera sobre Ishmael y sus hombres, aunque no tenía que abandonar su camino de acercar e incluir, al menos debería haber tenido precaución, establecer límites también al acercamiento, y mantenerse firme en lo suyo y en su camino. Las palabras de nuestros Sabios en censura de Guedaliá el justo son duras de leer: "Como está escrito: Y la cisterna adonde Ishmael arrojó todos los cadáveres de los hombres que mató juntamente con Guedaliahu” (Irmiahu, capítulo 41, versículo 9). ¿Acaso Guedaliá los mató? ¡Fue Ishmael quien los mató! Sino que por no haber prestado atención al consejo de Iojanán hijo de Kareaj, el texto bíblico lo considera como si él los hubiera matado" (Nidá 61a).

Su artículo sobre Guedaliá hijo de Ajikam fue titulado por el profesor Iehudá Aizenberg "El retrato de un líder ingenuo". Y este artículo concluyó con las siguientes palabras: "¿Quién destruyó la última oportunidad de un asentamiento judío en la Tierra de Israel después de la destrucción: Ishmael hijo de Netaniá, junto con diez soldados, o Guedaliá, íntegro de corazón que no acepta maledicencia?"

Cortesía sitio 929.

 

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Guivón-una ciudad que ha visto ascensos y caídas

Guivón tiene una historia interesante en los anales de Israel, y no es casualidad que el final del asentamiento judío en la Tierra de Israel tras la destrucción del Primer Beit HaMikdash, el Primer  Gran Templo esté conectada con esta ciudad. Su historia refleja el ascenso y la caída del estatus del pueblo de Israel en su tierra.

La guerra de Iojanán hijo de Kareaj contra Ishmael hijo de Netaniá tuvo lugar cerca de Ierushalaim, en Guivón. Ishmael no logró llegar lejos, y Iojanán lo alcanzó rápidamente: "y marcharon a pelear contra Ishmael, hijo de Netaniá, y le encontraron junto al gran estanque de Guivón" (versículo 12).

La ciudad de Guivón se identifica con la aldea árabe Al-Jib, a diez kilómetros al noroeste de Ierushalaim. Hoy existe en la zona un asentamiento judío - Guivón HaJadashá, la Nueva Guivón.

Guivón tiene una historia fascinante en los anales de Israel, y no es casualidad que el final del asentamiento judío en la Tierra de Israel tras la destrucción del Primer Beit HaMikdash, el Primer GranTemplo, esté vinculado con esta ciudad. Su historia muestra el ascenso y la caída del estatus del pueblo de Israel en su tierra.

El primer encuentro del pueblo de Israel con Guivón fue en la guerra de Yehoshua durante la conquista de la tierra (Yehoshua, capítulo 9). Guivón actuó de manera excepcional comparada con las demás ciudades del Jiví, y eligió una estratagema especial: los guivonim no huían, no se rendían, tampoco luchaban. Engañaron a Israel y pactaron una alianza con ellos. El final de la historia fue que Yehoshua pactó una alianza con ellos y juró sobre ello, y cuando se descubrió el engaño, Yehoshua los convirtió en cortadores de leña y aguadores para el pueblo. Aun así, Guivón es mencionada como una ciudad excepcional en el resumen de la descripción de la guerra: "No hubo ciudad que hiciera las paces con los hijos de Israel a excepción de los Jivim, Jiveos que habitaban en Guivón..." (Yehoshua, capítulo 11, versículo 19)

Pasaron cuatrocientos años. Y en Guivón se desarrolla una de las guerras más terribles que hubo en Israel: desde el duelo entre los soldados de David y los soldados de Shaúl (Shmuel II capítulo 2). Y de nuevo, más tarde, una batalla sangrienta en Guivón - el rey David destituye a Yoav, jefe de estado mayor de su ejército, y nombra en su lugar a Amasá. En la rebelión de Sheba hijo de Bijrí, David envía a Amasá a reclutar a todo Israel durante tres días. Pero allí, en Guivón, Amasá encuentra su muerte (Shmuel II, capítulo 20).

La posición de Guivón la convirtió también en lugar de adoración a Dios. La última estación del Mishkán, el Tabernáculo fue Guivón, y allí estaba el altar mayor. Después de que Shlomó fuera coronado rey, fue a Guivón a ofrecer sacrificios, y allí tuvo la revelación divina (Melajim I, capítulo 3).

Y un último evento en Guivón: la batalla breve, y quizás no fue batalla en absoluto - entre Iojanán hijo de Kareaj e Ishmael hijo de Netaniá. Después de que Ishmael se llevara cautivo a todo el pueblo que quedaba en Ierushalaim, partió hacia la tierra de los amonim, amonitas, al este del Iardén, el Jordán. Iojanán lo persigue y lo encuentra en Guivón.

Se cierra el círculo sobre la ciudad de Guivón: la ciudad que vio a Israel en su esplendor, y fue la única que hizo las paces con Israel cuando este llegó de Egipto, ve a Israel en su miseria, cuando sale nuevamente al exilio en Egipto. Y entre estos dos fenómenos históricos, ascensos y caídas: duelo terrible, intrigas de corte real, y altar central sobre el cual se ofrecen sacrificios.

La ciudad de Guivón como que contempla al pueblo de Israel, y como que refleja sus vicisitudes.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

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Entre los hombres del sueño y los de la realidad

Irmiahu veía hacia el futuro lejano y profetizó esperanza y redención. Frente a él se alzaban Iojanán y el pueblo que veían la realidad presente y actuaban en consecuencia. Pero resulta que a veces precisamente las personas de los sueños son las personas de la realidad.

¿Dónde está el límite entre realismo y fe, entre verdad y mentira?

Irmiahu, el profeta de la destrucción, es el profeta de la verdad, pues sus duras profecías se cumplieron ante los ojos de todos. Pero el horizonte de sus profecías es aún más amplio, él ve hacia el futuro lejano y trae también la esperanza y el comienzo del crecimiento de la redención. Clava la estaca para la futura redención ya desde la destrucción. El núcleo del asentamiento de Guedaliá en la tierra puede ser una piedra fundamental, el elemento para el retorno de Tzión y el regreso de los exiliados. La visión es tan grande que incluso la muerte de Guedaliá no socavó su confianza.

Frente a él se alzan Iojanán hijo de Kareaj y el pueblo restante, ellos son personas realistas y no soñadores ni visionarios. Ven la realidad presente, la tierra desolada y el ejército babilónico cruel y amenazante. Huyen a Egipto llenos de temor, buscando refugio y llevándose consigo al profeta contra su voluntad.

Una profecía contemporánea de Irmiahu anunció salvación y seguridad para los que permanecieran en la tierra, y sobre los que la abandonaran decretó destrucción. Pero ellos están tan encorvados que cerraron sus ojos para no ver esto. Están tan seguros de la rectitud de su evaluación política mezquina, que acusan a Irmiahu de profecía falsa que distorsiona la realidad, y corren hacia su perdición.

Por tanto, hay que tener cuidado con la contundencia de tales evaluaciones; a veces las personas de los sueños son las personas de la realidad.

Cortesía sitio 929.

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Síntesis del capítulo, Irmiahu 40

 

Nevuzaradán e Irmiahu (Versículos 1-6)

El capitán de la guardia babilonio, Nevuzaradán, le ofrece a Irmiahu quedarse en la tierra o emigrar a Bavel, Babilonia: "Y ahora, he aquí que a ti te suelto hoy de las cadenas que están sobre tus manos. Si te parece bien ir conmigo a Bavel, ven, y yo miraré por tu seguridad; mas si te parece mal ir conmigo a Bavel, deja de (hacerlo). Mira que toda la tierra está delante de ti: adondequiera que te pareciere bueno, y conveniente ir, vete allá" (versículo 4). Irmiahu elige quedarse en la tierra bajo el liderazgo de Guedaliá hijo de Ajikam, junto con el remanente del pueblo.

Guedaliá hijo de Ajikam lidera al remanente de Iehudá (Versículo 7-12)

El remanente del pueblo se congrega bajo el liderazgo de Guedaliá hijo de Ajikam y otros príncipes que permanecieron en Ierushalaim. Guedaliá fortalece el espíritu de los que quedaron y los alienta: "No teman servir a los Kasditas (caldeos) ; moren en la tierra y sirvan al rey de Bavel, y les irá bien... Recojan la vendimia y los frutos de verano y el aceite, y pónganlos en vuestros recipientes, y habiten en vuestras ciudades que han tomado en posesión" (versículos 9-10). Los judíos que estaban en Moav, en Amón y en Edom se reagrupan y regresan a la tierra: "entonces todos los judíos de todos aquellos lugares, adonde habían sido echados, se volvieron, y vinieron a la tierra de Iehudá, a Guedaliahu, en Mitzpá " (versículo 12).

Iojanán lo advierte a Guedaliá acerca de Ishmael (Versículos 13-16)

Iojnán ben Kareaj advierte a Guedaliá: "¿Acaso no sabes que Baalís, rey de los hijos de Amón, ha enviado a Ishmael, hijo de Netaniá, para quitarte la vida? (versículo 14). Guedaliá no cree a Iojanán que Ishmael planea asesinarlo. Iojanán trata de convencer a Guedaliá de atacar a Ishmael antes de que él ataque a Guedaliá, pero Guedaliá se niega a creer: "No hagas tal cosa, porque es falso lo que tú dices de Ishmael " (versículo 16). En el siguiente capítulo se revela que Iojanán tenía razón.

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Síntesis del capítulo, Irmiahu 39

Nuestro capítulo describe la destrucción de Ierushalaim por los babilonios.

En el año 11 del reinado de Tzidkiahu, después de aproximadamente un año y medio de asedio, los babilonios entran en la ciudad para conquistarla definitivamente. Tzidkiahu, al ver a los babilonios entrando en la ciudad, huye durante la noche de la ciudad hacia Ierijó. Los babilonios alcanzan a Tzidkiahu en las llanuras de Ierijó. Los soldados llevan a Tzidkiahu a Riblá, donde el rey de Bavel, Babilonia degüella a los hijos de Tzidkiahu ante sus ojos, y después ciega a Tzidkiahu, lo encadena y lo lleva a Bavel.

Quien quedó en la ciudad murió o fue exiliado a Bavel, y solo los desposeídos permanecieron en Ierushalaim: "Pero de los más pobres del pueblo, que nada tenían, Nevuzaradán, capitán de la guardia, los dejó en la tierra de Iehudá" (versículo 10). El rey de Bavel ordenó a Nevuzaradán, el capitán de la guardia, que no dañara a Irmiahu: "conforme él mismo te dijere, así harás con él" (versículo 12), y así fue. Nevuzaradán libera a Irmiahu del patio de la cárcel y lo deja en la tierra junto con Guedalíá hijo de Ajikam.

Paralelamente a la destrucción, Irmiahu recibe de Dios una profecía sobre EvedMelej, el siervo del rey, quien lo salvó de la muerte en el pozo de lodo: "porque Yo indudablemente te salvaré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será como despojo; por cuanto has confiado en Mí, dice el Señor" (versículo 18). Dios promete a EvedMelej que se salvará de la destrucción de Ierushalaim.

 

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El retorno a Tzión de Guedaliá hijo de Ajikam

Los días de Guedaliá hijo de Ajikam fueron días de gran esperanza, la realidad era utópica y había una sensación de que en cualquier momento llegaría el gran consuelo a Iehudá.

Inmediatamente después de la destrucción, el rey de Bavel, Babilonia, nombró a Guedaliá hijo de Ajikam como gobernante de la región. Es común ver en el gobierno de Guedaliá algo deficiente: un líder que no es de la casa de David, un líder ingenuo que no está atento a lo que sucede a su alrededor y que gobierna sobre un pequeño grupo de personas. En realidad, vale la pena prestar atención a los procesos que ocurren en los días de Guedaliá.

Guedaliá llama a los pobres de la tierra a levantarse y recuperarse de la destrucción: "No teman servir a los kasditas ( caldeos). Moren en la tierra y sirvan al rey de Bavel, y les irá bien... Recojan la vendimia y los frutos de verano y el aceite, y pónganlos en vuestros recipientes, y habiten en vuestras ciudades que han tomado en posesión" (versículos 9-10). Guedaliá trata de alentar al remanente del pueblo y los convence de aceptar la situación.

Las palabras de Guedaliá cobran impulso y causan un fenómeno extraordinario: "Asimismo cuando todos los judíos que estaban en Moav, y entre los hijos de Amón, y en Edom, y que estaban en todos los países (circunvecinos)... entonces todos los judíos de todos aquellos lugares, adonde habían sido echados, se volvieron, y vinieron a la tierra de Iehudá, a Guedaliahu " (versículos 11-12). La descripción aquí no es otra cosa que una reunión de exiliados. Judíos de diferentes países regresan a Iehudá y aceptan el liderazgo de Guedaliá.

No solo eso, sino que Guedaliá acepta las palabras del profeta Irmiahu que se repiten una y otra vez en el libro: "Sirvan al rey de Bavel y vivan" (capítulo 27, versículo 17). Ante nosotros hay una realidad utópica: un líder que escucha al profeta y camina en el camino de Dios y, paralelamente, una reunión de exiliados.

Pero, lamentablemente, el período de Guedaliá hijo de Ajikam perdió las buenas nuevas. Iehudá estuvo un momento antes del gran consuelo: "Todavía se han de comprar casas y campos y viñas en esta tierra” (capítulo 32, versículo 15), pero el asesinato del líder cambió todo, y en lugar del gran consuelo, el remanente del pueblo recibió una calamidad adicional en Egipto.

Resumido y editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído de una clase dictada en las Jornadas de Estudio del Tanaj.

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¿Tzidkiahu murió en paz?

A Tzidkiahu se le prometió que "morirás en paz" (capítulo 34, versículo 5). ¿Cómo se concilia esto con la dura descripción que aparece en los versículos de nuestro capítulo? A esto responde el Midrash.

 

La destrucción se acerca - los babilonios ya están conquistando la ciudad y el rey huye pero es capturado, y como acto disuasorio los babilonios lo ciegan. El Talmud, que conoce las profecías sobre Tzidkiahu de los capítulos anteriores, tiene dificultades para entender cómo son posibles estas descripciones históricas:

"Le dijo Raba a Rabá bar Mari: Está escrito sobre Tzidkiahu: 'morirás en paz' (Irmiahu, capítulo 34, versículo 5) Y también está escrito: ‘además le sacó los ojos a Tzidkiahu' (Irmiahu, capítulo 39, versículo 7) Le dijo: Así dijo Rabí Iojanán: que Nevujadnetzar murió en sus días" (Talmud Bavlí, Babilónico Moed Katán 28b).

Raba pregunta a Rabá bar Mari cómo se concilian los dos versículos que describen el final de Tzidkiahu, cuando en uno está escrito que morirá en paz, mientras que en el otro está escrito que los babilonios lo cegaron - esta no es una muerte en paz.

Le responde Rabá bar Mari que la intención de la descripción 'en paz' no es en tranquilidad en su palacio, para eso no tuvo mérito Tzidkiahu. Sino que la intención es que su enemigo Nevujadnetzar murió antes que él. Es difícil describir el final de Tzidkiahu como 'pacífico' o 'tranquilo'. Fue encarcelado en Bavel, Babilonia, sus hijos y todos los nobles de Ierushalaim fueron degollados ante él, y aun así el texto bíblico describe su muerte en paz.

La interpretación de Rabí Iojanán (que no se ajusta a la historia que conocemos) dirige la mirada de todos nosotros de Tzidkiahu el hombre a Tzidkiahu el rey. Tzidkiahu el hombre, efectivamente, vivió sus últimos años en gran sufrimiento y tristeza por todos los que lo rodeaban, pero Tzidkiahu el rey murió en paz (relativa) porque su mayor enemigo - Nevujadnetzar rey de Bavel - murió antes que él.

Cortesía sitio 929.

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¿Por qué Irmiahu abandonó a los exiliados?

¿No era apropiado que el profeta se uniera a su pueblo, que fuera partícipe del duro destino del pueblo que partía hacia tierra extraña? ¿Por qué permaneció Irmiahu en la tierra? El Midrash nos presenta una respuesta interesante.

El general babilonio, jefe de los verdugos, permite a Irmiahu elegir - descender a Bavel, Babilonia o permanecer en Israel - "Si te parece bien ir conmigo a Bavel, ven, y yo miraré por tu seguridad; mas si te parece mal ir conmigo a Bavel, deja de (hacerlo). Mira que toda la tierra está delante de ti: adondequiera que te pareciere bueno, y conveniente ir, vete allí" (versículo 4).

Irmiahu duda y al final elige permanecer en la tierra. La decisión parece un poco extraña. ¿Acaso no era apropiado que el profeta se uniera a su pueblo, que fuera partícipe del duro destino del pueblo que partía hacia tierra extraña?

Parece que esta dificultad es lo que lleva al Midrash a contarnos sobre una conversación que tiene lugar entre Dios e Irmiahu. Una conversación que invierte la imagen:

Dijo Dios a Irmiahu: O tú desciendes con ellos a Bavel y yo me quedo aquí, o tú te quedas aquí y yo desciendo con ellos. Dijo Irmiahu ante el Santo, bendito sea: Señor del mundo, si yo desciendo, ¿de qué les sirvo? Sino que descienda su Creador con ellos, que es quien les sirve. (Pesikta de Rav Kahana, sección 13, traducido del arameo)

El Midrash establece una ecuación - o Irmiahu en Israel y Dios en Bavel, o Dios en Israel e Irmiahu en Bavel. Esta ecuación transforma el sistema de consideraciones de Irmiahu. Ahora la decisión de descender a Bavel significa hacer que Dios permanezca en Israel, y viceversa.

La línea que guía al Midrash parece clara. No es posible que Irmiahu deje al pueblo sin acompañamiento espiritual. La única explicación de que Irmiahu 'abandonara' al pueblo, es que Irmiahu dejó al pueblo en otras manos - en las manos del mismo Dios.

A su manera, el Midrash también afina la posición especial de Irmiahu - Dios y él se encuentran juntos en la misma ecuación. El profeta en cuya boca se grabaron las palabras de Dios, trabaja en una especie de colaboración con Dios. Uno permanecerá en Israel, y el otro descenderá a Bavel.

Esa misma sociedad entre Irmiahu y Dios la expresa el Midrash también en la continuidad. Irmiahu al principio del capítulo se describe como " estando él atado con cadenas" (versículo 1) - "¿qué significa 'estando él'? Dijo Rabí Aja: por así decirlo, él y él". Irmiahu y Dios están puestos juntos en cadenas. Irmiahu y Él.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio 929.

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