El profeta Yoel llama a una guerra santa por Ierushalaim. Por mucho que al mundo occidental le resulte a veces difícil de aceptar, existen en la cultura humana a lo largo de las generaciones razones y circunstancias que santifican la guerra.
"¡Proclamen, pues, esto entre las naciones: ¡Declaren guerra, animen a los valientes!, ¡acérquense y suban todos los hombres de guerra! ¡Forjen vuestras rejas de arado en espadas, y vuestras podaderas en lanzas!, diga aun el débil: '¡Yo soy valiente!'" (versículos 9-10).
