Por encima de la colina de Ierijó se eleva una cresta rocosa. En medio de la altura hay cuevas. La más grande de ellas es “la cueva de los espías”. Se puede permanecer en ella tres días en forma clandestina, y se ve desde ella muy bien todo lo que ocurre alrededor.
Los espías enviados por Yehoshua son totalmente diferentes de la comitiva de los exploradores que envió Moshé (según la orden de Dios). Yehoshua envió 2 personas “secretamente (versículo 2), de modo que tampoco lo sabían ni hablaban de ello en el campamento del pueblo de Israel.