Una restricción puede ser positiva al preservar el cumplimiento de un precepto, pero se debe diferenciar entre ella y la orden principal.
La serpiente inició el diálogo y dijo: “¿Acaso dijo Elohim: No comáis de ningún árbol del huerto...?” (1)
Y la mujer respondió: “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer. Empero, del fruto del árbol que está en el medio del huerto, ha dicho Elohim: No comáis de él y no lo toquéis…”(2-3)
